Hola, aqui les traigo el tercer capitulo. Espero y les guste. Gracias por sus comentarios y que bueno que les gusto los capitulos anteriores, solo espero que este tambien sea de su agrado.

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Harry se mordió el labio fuertemente tratando de ahogar un gemido, pero fracasó en el intento, ya que este escapó de su garganta, estremeciendo su cuerpo y su alma.

- ¡Oooh… Ginny! - dijo finalmente derramándose por completo.

Echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos con fuerza mientras trataba de serenarse, pero fue inútil. Necesitaba más que hacerse una paja, necesitaba una mujer y no cualquier mujer, la necesitaba a ella, necesitaba del cuerpo de esa pelirroja. Tenía que verla y hablar con ella, pero antes necesitaba ir a casa y darse una larguísima ducha de agua fría para terminar de bajarse el calenturón que aun traía. Tomó su varita y limpió aquel desastre, luego quitó los hechizos y después de acomodarse los pantalones, desapareció.

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Hermione seguía con la mirada a su pelirroja amiga, quien caminaba de un lado para otro mientras despotricaba en contra del gran Harry Potter.

- ¿¡Puedes creerlo Hermione!? ¿Puedes creer lo que ese troglodita machista de ¡TU! amigo me dijo? ¡UYYY! Es que te juro que si hubiera podido le hubiera… le hubiera… ¡LE HUBIERA CASTRADO!-

Hermione aprovechando que Ginny no la miraba, se dio el gusto de sonreír levemente. Esa pelirroja sí que estaba furiosa, parecía un Dragón, Colacuerno Húngaro, enjaulado. Lo único que le faltaba era expulsar fuego y humo por la boca.

¡UY! Es que ese puñetazo que le di no fue suficiente, fue muy poco para lo que en verdad se merecía. ¡Debí de haberlo matado! ¡UYYY!... Es que debí de haber acabado con ese maldito hijo de -

- ¡Ginny! ¡Cuida tus palabras!- le reprendió Hermonie rápidamente antes de que pudiera terminar la frase.

- Lo siento – dijo la joven mientras contaba mentalmente hasta diez para tratar de tranquilizarse.

- Entiendo que estés dolida por -

- ¡Yo no estoy dolida! Y menos por culpa de ese ¡idiota! ¡JA! Ya quisiera el estúpido ese -

Hermione la miró alzando una ceja.

- ¡Pues es verdad! ¡No estoy dolida! ¡NO LO ESTOY!- dijo pataleando, como si fuera una niña berrinchuda de cuatro años a la que no le cumplieron su caprichito.

Hermione endureció su mirada, como reprimiendo su actitud infantil y Ginny se calmó un poco - Pues NO estoy dolida – dijo nuevamente, bajando un poco el tono de su voz - Solo estaba exteriorizando lo que pienso acerca del estúpido machismo. Ahora dime… ¿Qué culpa tengo yo de que ese energúmeno sea un estúpido machista compulsivo? ¡Y deja de mirarme así!... ¡Que no estoy loca!-

- ¡Esta bien! Pero por favor solo te pido que trates de no involucrar a Lily Potter en tus problemas con Harry.

Ginny la miró fijamente y luego de dar un profundo respiro contesto - Tienes razón. Ella no tiene porque pagar por las estupideces de ese soberano zoquete – volvió a respirar profundamente - Y bueno, la verdad es que tampoco tiene la culpa de tener de hijo a ese semejante prototipo de zopenco.

Hermione tuvo ganas de reír, pero no lo hizo.

Ginny estaba hecha una furia y, aunque ella lo negara, era evidente que el "soberano zoquete" era el causante de toda esa rabia.

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Harry permaneció bajo la ducha por casi una hora, sentir el agua fría caer sobre su cuerpo había hecho que se relaje un poco, claro no sin antes haberse hecho otra paja pensando en la pelirroja. Se secó el cabello y salió del baño solo con una toalla cubriéndolo de la cintura para abajo. Abrió la puerta de su armario, sacó un par de jeans y una camiseta negra, si iba a enfrentarse con esa fierecilla de hermoso cabello rojo, necesitaba estar lo más cómodo posible. Sonrió extasiado al recordar ese espectacular cuerpo desnudo debajo del suyo, si la suerte estaba de su lado, tal vez volvería a tenerla así esa misma noche y terminarían lo que habían dejado inconcluso.

- Ya caerás chiquita… Ya te probé y no descansare hasta hacerte mía - rió mientras se relamía los labios y luego mientras se terminaba de poner los pantalones dijo mirando hacia su cama - Y hablando de descansar, creo que una pequeña siestecita no me caería nada mal. Estoy molido -

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Hermione abrió la puerta del apartamento que compartía con Ginny, venia cargada de bolsas. Ron, a último minuto, se había auto invitado a cenar y a la joven no le quedo de otra que ir a comprar comida para saciar el feroz apetito de su novio. Entró a la cocina y después de dejar todo en su lugar, se dirigió hacia la habitación de Ginny.

- ¡Wow, Ginny! ¡Estas increíble! - exclamó al ver a su amiga.

- Gracias. Pero… ¿No te parece muy provocativo?- preguntó la pelirroja, refiriéndose al vestido, mientras observaba su reflejo en el espejo.

Hermonie sonrió, se acercó a ella rápidamente y tomando el lápiz labial, para retocarle un poco más los labios, contestó pícaramente - Creí que el plan era volverlo loco -

- Y lo sigue siendo -

- Entonces créeme que con ese vestido lo lograras –

- ¿Tú crees?-

- No lo creo, estoy segura. En cuanto te vea lo tendrás comiendo de la palma de tu mano. Caerá rendido a tus pies- terminó de pintarle los labios - ¡Ya está!... Mucho mejor - Revisó meticulosamente a su amiga de pies a cabeza - ¡Dios mío Santo, Ginny!... Merlín ayude a ese pobre hombre. Ojalá y no le dé un ataque cardiaco en cuanto te vea. Pobrecito no sabe lo que le espera -

Hermione rió divertidísima, tratando de imaginar la cara que pondría su ex compañero de Hogwart en cuanto viera a la pelirroja.

- ¿Ginny?- preguntó la joven al ver una expresión de preocupación y nerviosismo empezando a dibujarse en el rostro de su amiga- ¿Te sientes bien?-

- Hermione … ¿y si no llega? ¿Y si nada de esto sale como lo planeamos? ¿Y si solo estoy perdiendo mi tiempo? –

- Va a venir, estoy casi segura de eso, así que no te preocupes. Y bueno si no viene yo ya veré como le hago, pero ese cae porque cae –

- ¿Tú crees? –

- No lo creo. Estoy segura. ¡Por Merlín, Ginny! No olvides que estamos hablando del hombre con el orgullo y el ego más grande de este mundo

Ginny se sentó en la cama en absoluto silencio.

Hermione se sentó a su lado y tomando sus manos entre las suyas preguntó nuevamente -¿Qué sucede nena?- estudio su rostro detenidamente por unos instantes - Ya no estás tan segura de esto ¿Verdad?... ¿Acaso ya te arrepentiste?-

- ¡No!… ¡Sí!… Quiero decir no… ¡Ayy! Ya no sé ni lo que quiero - se mordió el labio inferior nerviosamente.

- Ginny si no estás tan segura, entonces no sigas adelante con esto. Solo olvídalo -

- ¿¡Y morir virgen!? ¡¡JAMÁS!! -

-¡Ginny! ¿¡Cuántas veces te lo voy a tener que repetir!? Ya te dije hasta el cansancio que tú no morirás virgen. Y que no se te olvide que si lo sigues siendo es porque tú así lo has querido -

- Es que yo quiero que mi primera vez sea con él. Y no solo mi primera vez, pero también mi segunda, mi tercera y todas las siguientes -

- Entonces no lo dudes más y continua con lo planeado -

- Pero… y si no resulta -

¡Ay ¡ ¡Pero a ti sí que te gusta complicarte la vida y de paso complicársela a los demás! ¿Podrías decirte de una vez? Quieres seguir con esto, ¿¡Sí!? O ¿¡No!? -

La pelirroja se quedó mirando a su amiga, en absoluto silencio, por un breve instante. Se paró y caminó hacia su tocador, observó su reflejo una vez más en el espejo y dijo con una picara y muy decidida sonrisa - ¡Claro que Si! Conseguiré que ese hombre se vuelta loco por mí. Tanto que olvidará que existen otras mujeres. Haré que olvide hasta su nombre. Ese hombre será mío, solo mío –

Hermione puso los ojos en blanco, esa pelirroja era capaz de sacar de sus casillas hasta al mismísimo Dumbledore.

- ¡Eres tremenda! Y para colmo estás loca… más loca que una cabra - Hermione no pudo evitar reír divertida - Pero yo también debo de estar perdiendo el juicio si acepte ayudarte en esto-

- Tú no estás perdiendo el juicio – dijo Ginny, riendo igual de divertida que su amiga - Lo que estás perdiendo es la paciencia con el lerdo ese que tengo como hermano y no te culpo. Pero déjame recordarte, querida cuñadita, que no me estas ayudando de a gratis. No olvides que si yo consigo mi cometido, tú también lo harás. En pocas palabras, estas usando todo esto a beneficio tuyo ¡OH! ¡Hermione Granger! ¡Eres una maldita arpía! -

- ¡JA! Mira nada más, el ¡burro! hablando de orejas –

Ambas se miraron y se echaron a reír a carcajadas, siendo interrumpidas por el timbre de la puerta.

- ¡Oh Dios! Ese es Dean, tiene que ser él – dijo la pelirroja mientras se ponía los zapatos.

- Iré a abrir. Quiero ver la cara que pone cuando te vea bajar por los escalones, como toda una Diosa de la sensualidad –

- ¡Payasa! Mejor cierra el pico y ve a abrir la puerta, yo bajaré en unos minutos-

- ¡A la orden mi capitán!- dijo Hermione divertida mientras hacia un saludo militar con la mano y cuando estaba a punto de salir - ¡Espera!- dijo Ginny rápidamente.

Hermione volteó a verla - ¿Qué sucede? ¡Ay! No me vallas a salir con que ya cambiaste de parecer, porque juro que te estrangulo ahora mismo –

- ¡NO! No es eso. Solo quería saber si pudiste… bueno tú ya sabes. ¿Pudiste hacerlo? –

- ¡Oh, eso!- sonrió llena de orgullo - No te preocupes que ya me encargue de ese asuntito. ¡Fue pan comido! -

- ¿Y como lo hiciste? –

- ¡Ah no! Se dice el milagro mas no el Santo -

- ¡Oh, Hermione! ¡Eres lo máximo!-

- Por supuesto que lo soy – rió divertida - Pero solo júrame algo –

- Lo que quieras-

-Júrame que ¡nunca!... ¡jamás de los jamases! le contarás a Ron nada de eso. Porque si se entera, me mata y de paso te mata también a ti –

- No te preocupes, será nuestro pequeño secreto - respondió la pelirroja mientras le guiñaba un ojo.

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Harry despertó abrazado a una de las almohadas y sonrió al recordar su sueño con Ginny. Se movió levemente, se sobó los ojos con una mano y se estiró para desperezarse. Miró a su alrededor, el cuarto estaba ya algo oscuro, al parecer la pequeña siesta se había prolongado más de la cuenta.

- ¡Diablos! - maldijo mientras se levantaba de la cama rápidamente. Tomó su varita, apuntando hacia donde se encontraba una lámpara y la prendió. Se pasó las manos repetidas veces sobre su alborotado cabello, tratando inútilmente de ordenarlo y luego tomando sus lentes, que estaban sobre la mesita de noche, desapareció.

Ni bien apareció en el apartamento de sus amigas, se dirigió rápidamente hacia la habitación de la pelirroja y sin detenerse a tocar si quiera, abrió la puerta - ¡¡Ginny!!_ entró, pero no encontró a nadie. Caminó hacia el baño - ¡Ginny tenemos que hablar! - pero tampoco la encontró ahí. Salió de la habitación y en el pasillo tropezó con Hermione.

- ¡AAHH!... ¿Harry?… Pero ¿Qué?… ¿Qué haces aquí?-

- ¿Donde está Ginny?- exigió saber de inmediato.

- ¡Hola Harry! Yo estoy muy bien. ¡Gracias por preguntar! ¿Y tú como has estado? – dijo la joven con sarcasmo mientras caminaba hacia la cocina.

- ¡¡Hermione!! ¿¡Donde diablos esta Ginny!? – volvió a preguntar el ojiverde, caminando detrás de ella.

- ¡UY! Pero que humorcito. Te levantaste con el pie izquierdo ¿Verdad? -

- ¡¡HERMIONE!! ¡No estoy jugando! ¡Dime de una maldita vez donde esta Ginny!-

- ¡¡Ella NO está!! ¡Salió! ¿Satisfecho? -

- ¿A donde fue?-

- A una cita -

- Así que siempre se atrevió a salir con Dean -

- ¿Cómo? ¿Ya lo sabías?-

- Si -

- ¿Cómo te enteraste? Solo yo lo sabia -

- Eso no importa ahora. ¿A qué hora salieron y para donde fueron?-

- ¿Ehh? No lo sé – contestó rápidamente sin mirarlo a los ojos.

Harry la observó por breves instantes, era obvio que estaba mintiendo - ¡Mientes! ¡Claro que lo sabes! Y en este preciso momento me vas a decir para donde carajos se llevó ese ¡idiota! a Ginny.

Hermione lo miró desafiante. Ese tonito autoritario con el que le estaba hablando no le agradaba para nada - ¿Así? Y si no se me da la gana de decirte ¿Qué? -

Harry le lanzó una mirada asesina.

"Tranquilo Harry" Escuchó de pronto a su vocecilla interna "Tranquilízate. A ver cierra los ojitos. Muy bien, ahora respira profundo y cuenta hasta diez. Perfecto, ahora abre los ojos y suaviza tu mirada. No la mires como si quisieras asesinarla, sé que es difícil pedirte esto, pues si por mi fuera ya la estaría enterrando diez metros bajo tierra. ¡Diablos que mujer para mas testaruda! Pero muerta no nos sirve de nada. Si la matas no sabremos a dónde demonios ese ¡infeliz desgraciado! se llevó a nuestra pelirroja. Mejor cambia la táctica, recuerda que se atrapan mas moscas con miel que con hiel.

Harry dejó escapar un leve gruñido de frustración, aunque le pesara, tenía que reconocer que esa vocecilla insoportable tenía razón.

- Por favor Hermione. Por favor dime donde esta Ginny . Yo se que tú lo sabes. Ella siempre te cuenta todo – al terminar de decir esto último quedo petrificado.

¡OH, NO! ¿Sera acaso que Ginny le contó lo que estuvo a punto de pasar esta tarde entre nosotros? ¡Diablos! ¿Sera por eso que no quiere decirme donde está? pensó, el aturdido morenito, mientras sentía una ola de calor recorrer su cuerpo entero.

- Pero tú sí que eres terco. Ya te dije que no lo sé – alcanzó a escuchar decir a su amiga.

- Pues no te creo - dijo seriamente mientras sentía como su paciencia se agotaba poco a poco. La miró fijamente por unos instantes y luego una sonrisa entre traviesa y diabólica se dibujo en su rostro.

- ¿¡Qué!?- preguntó la joven al ver como el ojiverde la miraba.

- Si no me das la información que quiero, le diré a Ron que no sabes freír ni un huevo y que quemas hasta el agua –

- ¡Ah! No te atreverías - dijo Hermione rápida e incrédulamente mientras lo apuntaba con un dedo amenazador.

- ¡Oh, claro que sí! Si no me dices donde esta Ginny en este momento… Yo le diré a Ron que compras comida de un restaurante muggle, muy conocido por cierto, y que la haces pasar por comida preparada por ti. La decisión está en tus manos Hermione- Sabia que el chantaje era vil, bajo y muy despreciable, pero estaba tan desesperado por encontrar a Ginny que no le importó. Además realmente no iba a hacerlo, solo quería asustarla un poquitín. Lo único que esperaba es que Hermione mordiera el anzuelo.

- ¡Harry, eres un maldito chantajista! ¡Está bien te lo diré, pero solo si me juras que cerraras el ¡pico!-

- Lo juro - respondió divertido. Esto debería pasar a la historia, Hermione, la bruja más inteligente de todo Hogwarts, había caído redondita en su pequeña trampa.

- Se fueron a cenar. Dean pasó a buscarla y se fueron hace como una hora aproximadamente. ¿Alguna otra pregunta más ¡Señor Potter!? -

- No eso es todo. Muchas gracias por su colaboración Señorita Granger- respondió Harry y sin decir más se dirigió hacia la sala seguido de Hermione. Se sentó en el sofá y volvió a decir - No te importa si la espero ¿Verdad?-

- Claro que no. Si no te importa pasar la noche en el sofá -

Harry la miró sin entender - ¿Que quieres decir con eso?-

- Bueno que Ginny no vendrá a dormir - respondió Hermione tan tranquilamente como si hubiera dicho que uno más uno eran dos.

- ¡¡COMO QUE NO VENDRA A DORMIR!!... ¡¡Dijiste que fueron a cenar!!- El ojiverde se levanto rápida y bruscamente de su asiento.

¡Oh, sí!... Aquel que dijo que la venganza era dulce, tenía toda la razón. Pensó la joven al ver la cara desencajada de su amigo - Si eso fue lo que dije. Dean invitó a cenar a Ginny a ¡SU APARTAMENTO! y de paso la invitó a pasar la noche con él –

- ¿¡Y me lo dices así tan tranquila!? –

Hermione solo se encogió de hombros.

- Pero… Pero… ¿¡Por qué carajos no la detuviste!? ¿¡Qué clase de amiga eres!?-

-¿Y que querías que hiciera?... ¿Que la amarrara a la cama para que no saliera? –

- ¡Por supuesto! Esa hubiera sido una muy buena idea. Yo lo hubiera hecho -

Hermione lo miró como si estuviera loco - ¡Ginny ya no es una niñita!... Por si no te habías dado cuenta, ya es toda una mujer. Es lo suficientemente capaz para decidir por ella misma. Y si ella quiere pasar la noche con Dean o con cualquier otro es su decisión y hay que respetarla -

- ¿¡Respetarla!? ¡JA!... Por favor no me hagas reír. Esa mocosa aun no sabe nada de la vida y mucho menos de los hombres. Y no voy a dejar que el infeliz ese abuse de su inocencia –

- ¡Ay, Harry por favor!... No seas tan melodramático y cursi. Deja a Ginny en paz y deja de protegerla tanto que no es de vidrio. Ella es capaz de cuidarse por sí sola. ¡Por Dios, eres peor que Ron! –

- ¡Pues no me importa lo que pienses! Ahora por favor dame la dirección de ese degenerado-

- ¿Para qué la quieres?-

- ¿¡Como que para que!? No será para enviarle un arreglo floral ¿verdad?... ¡Voy a ir a buscar a Ginny! No voy a permitir que pase la noche con ese maldito. No se ve bien que una señorita se quede en casa de un hombre soltero a dormir. ¡Eso no está bien! -

- ¡JA!... Pero esto sí que es el colmo de los colmos. ¿Cómo te atreves a decir que eso no está bien?... Cuando por tu casa desfilan diferentes mujeres todas las noches. ¡Grandisimo descarado! Y mejor no opines porque sales perdiendo. Además no te preocupes que lo que menos Ginny hará será dormir. No creo que Dean se lo permita - Hermione rio divertida y Harry tuvo ganas de estrangularla.

- ¡CÁLLATE! No me pareció nada gracioso lo que acabas de decir -

- ¿Así?... ¿Y por qué no? -

- ¡Mira Hermione! Eso es algo que no pienso discutirlo contigo. ¡Ahora! ¿Me darás la dirección de ese mal nacido ¡SI! o ¡NO!? -

- ¡NO! - respondió rápidamente y Harry realmente quiso matarla - Lo siento mucho Harry, pero no pienso darte la dirección para que vayas y arruines la gran noche de mi amiga -

- ¡Ginny no tendrá ninguna gran noche con ese miserable¡ -

- ¿NO?... ¿Y por qué no? -

- ¡Porque yo lo voy a impedir! –

- ¿Así?... ¿Y se puede saber cómo lo harás, si no sabes donde están?-

- Eso no es ningún problema porque en este preciso momento… tú me dirás donde es que queda ese maldito apartamento o sino Ron se enterara de tu secretito -

Hermione lo estudió cuidadosamente por breves instantes y luego armándose de valor le dijo - ¡Pues no te diré nada! Así que si quieres dile mi "secretito" a Ron, la verdad ya no me importa- sonrió triunfante al ver la expresión de su amigo.

- ¡Esta bien, tu ganas! ¡No me la des! Tengo otros medios para conseguirla. No en vano soy considerado uno de los mejores aurores del mundo mágico. ¡Muchas gracias por tu ayuda! ¡Que tengas muy buenas noches ¡ - dijo rápidamente y justo cuando estaba por desaparecer, Ron apareció en medio de la sala.

- ¡Hola amor! ¿Ya esta lista la cena? Tengo un hambre feroz que solo la rica comida preparada por las delicadas manos de mi hermosa noviecita puede saciar – terminando de decir esto, se acercó a la joven para darle un beso. Harry rió con sarcasmo al escuchar a su amigo decir esto último y Hermione lo acribilló con la mirada.

Ron volteó hacia el moreno, al notar su presencia -¡Harry!... ¿Pero dónde te habías metido hermano? Te busque esta tarde en la oficina para ver si querías ir a tomar un par de copas a la cantina, pero ya no estabas.

- ¿Eh?... Es que… tenía algunos asuntos que resolver –

- ¡Oooh, ya veo! ¿Y estuvo buena la follada? – preguntó curiosa y pícaramente.

- ¡RON!- gritó Hermione exasperada.

- Lo siento – dijo Ron rápidamente y luego dirigiéndose a la cocina preguntó - ¿Qué cocinaste amor? Muero de hambre –

En cuanto Ron entro a la cocina, Harry se acercó a Hermione y mirándola fijamente dijo – Te daré una última oportunidad. Dame esa maldita dirección –

- ¡NO!-

- ¡Diablos! Eres una cabeza dura!-

- ¡JA! Mira nada más quién habla -

- ¡HMM… QUE RICO! ¡Preparaste comida china!- gritó Ron desde la cocina.

- DAME… ESA… DIRECCION – volvió a decir Harry mientras apretaba los dientes fuertemente.

- ¡NO!-

- ¡Hermione! ¡Te exijo que me des esa dirección ahora mismo! –

- ¿Qué dirección?- preguntó el pelirrojo entrando a la sala mientras se chupaba los dedos que estaban embarrados con algún tipo de salsa.

- ¡RON! – le reprimió Hermione. Al parecer su querido novio en vez de estomago tenía un barril sin fondo, pues se la pasaba comiendo todo el día y nunca estaba satisfecho.

- Disculpa amor, es que tengo muchísima hambre – respondió Ron con una dulzura que derritió el corazón de su amada -¿De qué hablaban? ¿Qué dirección es la que quieres Harry?-

- La dirección del apartamento de Dean Thomas – respondió rápida y tranquilamente – Pero Hermione no la sabe –

- ¡Pero amorcito!- dijo Ron incrédulo mirando a su novia - Como no la vas a saber si justo esta tarde le enviamos una invitación para la fiesta sorpresa de Ginny . No recuerdas que estuviste repitiendo, como lora, una y otra vez la maldita dirección hasta que la puse en la invitación - cerró los ojos como tratando de recordar algo y prosiguió - 501 de la Quinta Avenida. Apartamento 4T… Ves hasta ya me la memorice - dijo finalmente.

-¡RON! – gritó Hermione y Harry sonrió a más no poder.

- ¿Qué? – preguntó inocentemente y Hermione puso los ojos en blanco, su novio era un caso perdido.

- ¡Gracias Ron! - dijo el moreno sonriendo de oreja a oreja - Bueno, como no me gusta hacer mal tercio, me voy. Disfruten su velada – terminando de decir esto desapareció.

- ¿Qué?- volvió a preguntar Ron al sentir la mirada de Hermione sobre él. Esta sonrió y acercándose a él respondió amorosamente mientras le acariciaba la mejilla - Nada cielito, no me hagas caso. Mejor vamos a poner la mesa para cenar-

Ambos, tomados de la mano, empezaron a caminar con dirección a la cocina - ¿Y Ginny donde esta?- preguntó el pelirrojo rápidamente al percatarse de la ausencia de su hermana.

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Ginny y Dean, después de disfrutar de una agradable y muy deliciosa cena, conversaban divertidos en la sala mientras tomaban una copa de vino tinto.

- Dean todo te quedo perfecto. Y la comida… ¡HMM!... Estaba deliciosa. Jamás hubiera imaginado que fueras tan gran cocinero -

- Bueno ese es solo uno de mis múltiples talentos -

- Ah y aparte eres modesto – dijo la pelirroja burlonamente mientras reía divertida.

- ¿Que quieres que haga? Yo no tengo la culpa de ser tan perfecto - rió igual de divertido que su hermosa acompañante - ¿Deseas otra copa de vino, cariño?-

-¡Uhm! Si por favor –

Dean se levantó del sofá y tomó ambas copas, ya vacías. En ese preciso momento sonó el timbre de la puerta.

- Oh, pero… ¿Quién podrá ser a esta hora?... ¿Cariño, podrías por favor abrir mientras traigo mas vino? - preguntó mientras divertida y coquetamente le guiñaba un ojo.

- ¡Claro! Con mucho gusto - respondió Ginny, respondiendo a su coqueteo con otra guiñada de ojos.

Dean salió de la sala con dirección a la cocina y Ginny se levantó para ir a abrir la puerta. Y cuando lo hizo…

- ¿¡TU!?... ¿¡Pero qué diablos estás haciendo TU aquí!?- preguntó la pelirroja rápidamente al ver de quien se trataba.

- ¿Pero qué modales son esos Ginny? - dijo Harry mientras la miraba con una sonrisa socarrona que hizo rabiar a la pelirroja - ¿No me piensas invitar a pasar? -

- Pero por supuesto que… ¡¡ NO!! -

Dean entró a la sala - ¿Quien es cariño?-

- Nadie importante - respondió Ginny rápidamente cerrando la puerta, pero no pudo llegar a hacerlo ya que algo lo obstaculizó.

La pelirroja bajó la mirada para ver qué demonios le había impedido estampar la puerta contra la cara de ese prepotente engreído y abrió los ojos enormemente al ver lo que era. Levantó la mirada rápidamente y encontró un par de ojos verde esmeralda que la miraban penetrantemente con una mezcla de burla y desafío. Volvió a bajar la mirada y sin pensarlo dos veces levantó su delicado pie y clavó el puntiagudo y largo taco de su zapato, lo más fuerte que pudo, sobre el molesto, irritante y gran pie del ojiverde, haciendo que este soltara un pequeño, pero agudo chillido de dolor.

¡AH, Diablos! ¿¡Pero de qué carajos están hechos esos malditos zapatos? ¡Ouch!... creo que me perforó el pie

- ¿Harry? – preguntó un sorprendido Dean mientras se paraba junto a una muy satisfecha Ginny.

- Si… soy yo – respondió con un leve tono de dolor mientras posaba su mirada sobre aquel diablillo de cabello rojizo.

¡Ah, no chiquita! Esto sí que te va a salir muy caro. Ya luego me encargare de pasarte la factura.

- ¿Harry, que haces aquí?- volvió a preguntar Dean, sacándolo de sus pensamientos.

Harry rápidamente apartó la vista de aquel hermoso cuerpo que tanto deseaba y mirando a su ahora rival respondió sonriendo lo mas hipócritamente posible - ¿Qué sucede "amigo"? ¿Acaso no te agrada mi visita?-

- No es eso. Es solo que no nos habíamos visto en varios años y bueno es sorprenderte verte aquí, justo ahora. La verdad es que no sabía que conocieras mi dirección - dijo Dean lo más amablemente posible.

- Pues bueno amigo ya ves que sí. Oye me gustaría mucho entrar y charlar un poco, pero aquí tú "cariñito" no me deja pasar – dijo sonriendo y luego mirando a la joven volvió a decir - Vaya Ginny, si hubiera sabido lo buen guardaespaldas que eras, te hubiera contratado hace mucho tiempo – y empezó a reír a carcajadas.

Ginny lo miró con ganas de matarlo a golpes y sin decir nada se hizo para un lado, dando paso al intruso. Harry la miró divertido y entró triunfante mientras se juraba así mismo que de ese apartamento solo saldría con esa rebelde, testaruda y exquisita pelirroja. La sacaría de ahí aun así ella no quisiera. A las buenas o las malas la sacaría de ese maldito lugar.

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Bueno, ahi les deje el tercer capitulo. Les gusto? Espero que si. Si desean que continue dejenme saber y subire el proximo capitulo lo mas pronto que se me sea posible. Una vez mas gracias por sus comentarios. Ahora si Harry sabra lo que es amar a Dios en tierra de Indios.