** Hola a todos!!... Wow!!... No puedo creer cuanto tiempo paso desde el tercer capítulo. Mil disculpas por no actualizar pronto. Es que los estudios cada día ocupan mas de mi tiempo. Y de semana en semana que esperaba para actualizar se pasaron sin darme cuenta los meses. Una vez mas mil disculpas y tratare de actualizar mas seguido. Bueno tampoco tan seguido, pero tratare de que no pase tantos meses entre capitulo y capitulo. Espero y les guste este capítulo, la inspiración no estaba al 100%, pero trate lo mejor que pude. A continuación el cuarto capítulo de Mujeriego Empedernido. **
Ginny, con cara de muy pocos amigos, observó como aquel latoso invasor cruzaba por el marco de la puerta, se cruzó de brazos y refunfuñando volteó hacia otro lado para no verle la cara.
Dando un gran paso hacia adelante, el ojiverde hizo su ingreso triunfal al apartamento, no sin antes palmear, "accidentalmente", el muy bien formado trasero de la joven.
La pelirroja se sobresalto ante aquel contacto, rápidamente giró y le lanzó una mirada asesina ¡Uuuy! ¡Grandisimo pervertido! Harry sonrió divertido y le guiño un ojo coquetamente.
El intruso continúo su camino y al dar una rápida ojeada al lugar, su actitud triunfante y sonrisa socarrona se fueron por el caño. Frunció el ceño, lo que vio no le gustó en lo más mínimo, se sintió irritadamente encabronado y tuvo unas inmensas ganas de despellejar vivo al maldito de Dean Thomas.
Rosas rojas y velas blancas, de todos los tamaños, decoraban la sala en su totalidad. La luz proveniente de la chimenea y de las velas era lo único que alumbraba el recinto. Frente a la chimenea, había un gran cobertizo en el piso, con varios cojines sobre este, a un lado la mesita del centro con una fuente llena de exquisitas fresas y otra con chocolate derretido. Todo parecía estar listo para una gran noche de pasión.
Harry rápidamente volteó a ver a Ginny, como exigiendo una explicación, pero la joven ni siquiera se inmuto ante esos ojos verdes esmeralda que la miraban amenazante, llenos de reproche y disgusto.
Ginny le sostuvo la mirada mientras una ligera sonrisa de triunfo, satisfacción y desafío se dibujaba en su hermoso rostro. ¿Y a este que es lo que le pasa?... ¿Pero acaso piensa que con una de sus miraditas de macho posesivo voy a caer arrodillada frente a él, temblando como gelatina? ¡HA! Pues si es eso lo que espera entonces que espere sentado porque parado se cansara.
Harry frunció aun más el ceño al ver la actitud desafiante de la joven. ¡Cínica desvergonzada! Pensó rápidamente mientras sentía sus entrañas siendo carcomidas lentamente por la ira. Se te debería de estar cayendo la cara de vergüenza, mas sin embargo estas ahí parada como si nada y sonriendo descaradamente… Definitivamente eres una… ¡SINVERGUENZA! Cerró los ojos para tratar de serenarse y controlar el instinto asesino que estaba creciendo en el, tenía que calmarse porque sino terminaría cometiendo una locura.
-¿Eh? ¿Harry? – dijo Dean, acabando con los pensamientos asesinos de un indignado ojiverde – No me lo tomes a mal, pero… ¿a que es lo que has venido realmente? –
- Si la memoria no me falla, creo haberte dicho que vine de visita –
- Si es verdad, eso ya lo habías dicho, pero… ¿Se puede saber a qué se debe el "honor" de tu visita?-
A pesar del tonito de sarcasmo, Harry trató de responder lo más calmadamente posible – Por nada en especial, solo pase a saludar eso es todo- y sin esperar a ser invitado a sentarse, avanzó hacia el centro de la sala, cayendo cómodamente despatarrado sobre uno de los sillones.
Las caras de Dean y Ginny hicieron que se le olvidara su rabieta y muy divertido dijo sin pena alguna – Pero no se queden ahí parados, por favor tomen asiento -
La pelirroja volteó a ver a Dean como diciendo "¿Y a este que mosca le pico?". Dean levantó ambas cejas y ambos hombros al mismo tiempo y le respondió con otra mirada que la joven interpretó como un "¿Y a mí que me preguntas? Es más amigo tuyo que mío"
- ¿Y ustedes que es lo que esperan? Vamos siéntense, pónganse cómodos. No sean tímidos - dijo Harry repentinamente y luego observando las dos copas de vino que Dean aun traiga en las manos volvió a decir – Mmm, vino tinto –
-¿Eh?... ¿Deseas una copa? – preguntó Dean aun algo confundido y Harry aceptó encantado.
Cuando el anfitrión entró a la cocina, Ginny se acercó a Harry rápidamente y en un tono bajo que solo Harry pudo escuchar, pregunto muy molesta - ¿¡Qué diablos estás haciendo aquí!?-
Pero Harry no respondió pues en ese momento estaba muy ocupado devorándola con la mirada.
Ginny traía puesto un vestido negro escotado, el cual ya había visto horas atrás. El cabello lo tenía recogido, dejando al descubierto su delicado cuello. Esos ojos verde esmeralda, recorrieron una vez más aquel exquisito cuerpo, deteniéndose en una de sus partes favoritas. Se relamió los labios mientras recordaba su textura y sabor.
Ginny bajó la mirada hacia el punto donde el joven mago había clavado su mirada. Al darse cuenta donde se habían posado esas hermosas esmeraldas que tenia por ojos, rápidamente se llevó ambas manos hacia su escote, cubriendo sus dos bien formados senos, de aquella mirada lujuriosa. El escote era algo provocador mas no llegaba a ser vulgar, pero la mirada pervertida de Harry la hizo sentir como si estuviera completamente desnuda.
- ¿Qué es lo que miras, DEPRAVADO? – preguntó en tono irritado mientras con una mano tomaba un cojín de uno de los sofás y se lo tiraba con fuerza.
Ágilmente, Harry lo atrapó en el aire antes que lo golpeara en la cara y mirándola como para comérsela dijo mientras colocaba el cojín a un lado – Diablos, Ginny. Te ves tan exquisitamente hermosa. ¿Qué te parece si nos largamos de aquí y nos vamos a un lugar más privado?... Mi habitación por ejemplo -
- No iré contigo a ningún lado. ¡Primero muerta! Ahora lárgate de aquí o voy a …- Pero no pudo seguir hablando porque Dean entró a la sala.
El joven, le alcanzó la copa a Harry, quien después de tomar un sorbo, dijo sin pena alguna -No quiero sonar confianzudo, pero no he probado bocado desde la mañana. ¿No tendrás por ahí algo de comer? –
Ginny bufó y puso los ojos en blanco, no podía creer semejante desfachatez.
- Si claro… quedó algo de la cena. Si gustas… –
- ¡Estupendo! Gracias por la invitación- respondió Harry rápidamente sin darle tiempo a completar su pregunta. Dean sin saber que mas decir, opto por salir de la sala, dejando a los dos "grandes amigos" solos nuevamente.
- ¿¡Qué!?... Tengo hambre – soltó de repente el ojiverde, al notar la forma en la que Ginny lo estaba mirando.
- Pero tú sí que eres un descarado. ¡Vete Harry!... Quiero que te vayas en este preciso momento. ¿¡Me oíste!?-
- ¿Sin comer? -
- ¡SI! … ¡Sin comer! ¡¡Ahora… lárgate!! – pataleó la pelirroja y al ver que este no movía ni un dedo, lo tomó de la mano y empezó a jalarlo para que se parara. Pero Harry jaló con más fuerza y la joven cayó sentada sobre las piernas del ojiverde.
Harry sin desperdiciar la oportunidad, la abrazó fuertemente y después de aspirar el aroma de su roja cabellera, dijo con voz muy sensual -Te ves exquisita. Este vestido resalta cada curva de tu hermoso cuerpo, pero definitivamente te prefiero desnuda, sobre mi cama y debajo de mí cuerpo –
- ¡Harry suéltame! - Empezó a forcejear la joven para deshacerse de aquel abrazo – ¡Suéltame!...Dean puede entrar en cualquier momento -
- Olvídate de él – dijo Harry mientras besaba el cuello de la pelirroja
- No… no… no pue… puedo, estamos en su casa. ¿A… Acaso ya lo olvidaste? – dijo la joven con algo de dificultad, su cuerpo empezaba a estremecerse ante el contacto de los labios de Harry sobre su piel.
- No, no lo olvide- la apretó mas contra su cuerpo, aspirando extasiado el sensual aroma que emanaba de toda ella, mientras una de sus manos se deslizaba peligrosamente por debajo del vestido.
¡Diablos! Pensó la joven al sentir la mano de Harry acariciando uno de sus muslos mientras subía ansiosamente hacia el centro de su feminidad.
Haciendo uso del poco razonamiento que aun quedaba en ella, tomó la mano de Harry, la sacó de debajo de su vestido y parándose rápidamente dijo mientras se arreglaba la falda del vestido – Voy a decírtelo una vez más – lo miró fija y amenazadoramente - Quiero que te largues de aquí. Tienes dos minutos para desaparecer de mi vista –
- No puedo ricura – sonrió divertido – Seria muy descortés de mi parte si me marchara ahora. No puedo irme y despreciar la amable invitación a comer de nuestro "gran amigo" Dean . No, definitivamente no puedo hacerle ese desplante –
Ginny lo fulminó con la mirada, no podía creer que alguien pudiera ser tan sínicamente descarado. La pelirroja frunció el ceño mientras lo estudiaba cuidadosamente y con una determinación que sorprendió tanto a Harry como a ella misma, dijo en un tono sugestivamente seductor con matices de inocencia.
-Pero creí que querías que fuéramos a tu casa… a tu habitación… para ser más exacta –
Harry la miró entre pasmado e incrédulo, no sabía cómo interpretar lo recién dicho por la joven.
- ¿Estás hablando enserio?-
- ¿Por qué lo preguntas? ¿Acaso ya cambiaste de parecer?-
- Bueno como dijiste que primero muerta antes de ir conmigo a algún lado - respondió el sexy ojiverde tratando de no sonar muy ansioso.
- Esta bien, si no quieres entonces no insistiré. Aunque creo que hubiera sido una noche bastante… interesante -
Harry la miró a un con escepticismo y con justa razón, pues sabia muy bien que Ginevra Weasley podía llegar a ser una gran embustera, cuando se lo proponía. Antes de dar el primer paso, tenía que estar seguro que esa diablilla no lo estuviera jugando sucio.
- No he cambiado de parecer. Aun quiero y deseo llevarte a mi casa… mi cama… para ser más exacto, pero quiero que entiendas que si vamos no será precisamente para hablar. Una vez pongamos un pie ahí, no habrá vuelta atrás- le hecho una mirada llena de lujuria -Una vez ahí no tendrás escapatoria. ¿Entiendes a lo que me refiero verdad?- finalizó relamiéndose los labios.
- ¡Por supuesto! – Respondió la joven sentándose justo frente a él - Además tengo muchas ganas de pasar una noche muy… "movida". ¿Entiendes lo que quiero decir verdad?- esto último lo dijo mientras cruzaba las piernas lo más lenta, sensual y seductoramente posible.
Harry tragó fuertísimo, esa pelirroja era la tentación personificada. La miró fijamente en total silencio por unos instantes.
- ¿Tratando de leer mi mente Potter?-
- No. Solo me preguntaba qué es lo que estabas tramando –
- ¿Yo? No entiendo a que te refieres – contestó la pelirroja tratando de sonar lo más inocentemente posible, pero a Harry le sonó tan inocentemente falsa que no puedo evitar soltar una carcajada.
- Bueno- dijo Ginny con resignación mientras se levantaba de su asiento –Como veo que no te interesó la idea de la noche "movidita"- Empezó a caminar sensualmente con dirección a la cocina – Iré a ver porque Dean tarda tanto- Sonrió satisfecha cuando la risa de Harry cesó de inmediato y siguió caminando sin voltear a verlo, pero solo pudo dar un par de pasos más antes de ser detenida por un par de fuertes brazos que rodearon su fina cintura.
– ¡Un momento chiquitita!... ¿Para donde crees que vas, Eh? – la abrazó mas fuerte - Jamás dije que NO estuviera interesado. Así que no des por terminada esta conversación- Aspiró la exquisita fragancia de su roja cabellera y luego de depositar un suave beso en su delicado cuello le susurró al oído – Vámonos de aquí - tomó el lóbulo de su pequeña oreja entre sus dientes y jaló suavemente, sonrió complacido al sentir como su cuerpo se estremecía entre sus brazos – Te deseo tanto. Tengo tantas ganas de ti - volvió a decir, restregándose contra su trasero para que sintiera cuanto la deseaba.
" ¡Diablos! Si que tiene ganas!" Fue lo único que pudo pensar la pelirroja al sentir la excitación de Harry y sentir como sus defensas se desvanecían poco a poco ante los encantos y carias de esa tentación hecha hombre.
Harry la giro entre sus brazos quedando cara a cara - Vámonos de aquí. No lo pienses más y solo vámonos – besó su cuello nuevamente y sin dejar de abrazarla la empezó a encaminar hacia la puerta de salida.
Esa misma noche sin importarle nada ni nadie, la haría su mujer. Ni el mismísimo Voldemort, recién resucitado, impediría que esa noche saciara su feroz apetito sexual con ese delicioso y delicado manjar. La virginidad de Ginny tenía los segundos contados.
*** Bueno ese fue el capitulo. Espero y les guste. Tratare de no tardar tanto con el próximo capítulo. Gracias a todos por sus reviews y una vez mas si en algo me equivoque, si algún "horror" ortográfico cometo por ahí, mil disculpas. Trato de revisar con mucho cuidado, pero nadie es perfecto y a veces se me escapan algunas cositas y aunque me ayuda mucho el corrector pues no todo sale siempre como uno quiere. Pero juro que hago lo mejor que puedo. Muchos besos a todos.***
Déjenme saber que les pareció y gracias a las personas que me dan sus críticas constructivas, las tomo mucho muy en cuenta para mejorar mi escritura, pero ténganme paciencia.
