*** ¡OH MY GOD!... No puedo creer cuanto tiempo ha pasado desde la última vez que actualizo la historia. Millones de disculpas, pero el tiempo es casi nada para mí desde que empiezo con cosas de la universidad… Por fin encuentro algo de tiempo y lo primero que dije es tengo que actualizar si no hago ahora van a pasar otros dos años. Así que aquí dejo un capitulo mas, espero y les guste y que no se olvidaron de mi, ni de esta historia… aunque sí lo hicieron no los culpo… ( : - { sniff… sniff ) ***
- Harry… no… espera - dijo Ginny mientras trataba, sin éxito alguno, de liberarse de aquellos fuertes brazos que la tenían deliciosamente aprisionada.
- No… no quiero… no quiero… ni puedo… esperar más - respondió el excitado ojiverde, atacando a besos el delicado cuello de la causante de su excitación y masajeando su hermoso trasero.
- Harry… no… -
- Shhh – fue la única respuesta de Harry antes de atacar su boca, besándola con una pasión tan desenfrenada que tomó de sorpresa a la joven.
La acorraló contra la puerta, apretándola con su cuerpo. Restregó su pelvis contra el cuerpo de la pelirroja para hacerle sentir, una vez más, cuanto la deseaba. Estaba tan frenéticamente excitado que lo único que deseaba en ese momento era arrancarle el vestido y hacerla suya ahí mismo. Y lo habría hecho si no hubiera sido interrumpido por la fastidiosa voz de Dean Thomas.
- Harry, espero y te gusten los mariscos. No es por presumir, pero me quedaron riquísimos. Si no pregúntale a … - pero no pudo seguir diciendo mas, ya que al entrar a la sala no encontró señal alguna de su hermosa invitada, ni de su latoso y exasperante ex compañero de Hogwarts.
- ¿Eh?... ¿Ginny?... ¿Harry? - los llamó mientras miraba a su alrededor.
Esperó unos segundos por algún tipo de respuesta, camino hacia el pequeño comedor y nada. Colocó el plato sobre la mesa y se quedó mirándolo como si este, de un momento a otro, fuera a darle una explicación. Suspiró profundamente, se sentó, dio otro rápido vistazo a su alrededor. Suspiró por segunda vez mientras le daba una última mirada al plato. La comida ya había sido recalentada, si la guardaba para el día siguiente los mariscos se echarían a perder. Así que no quedándole más opción, tomo el tenedor y empezó a comer. Aun se sentía algo lleno de la cena compartida con Ginny, pero no podía tirarla a la basura, la comida le había quedado demasiado buena para desperdiciarla de esa manera.
La desagradable sensación y el vértigo causado por la repentina aparición hicieron que Ginny se aferrará con todas sus fuerzas al atlético cuerpo de su, nada desagradable, raptor.
La pelirroja se abrazó tan fuerte a él, que a Harry no le "quedo" más opción que sacar provecho del momento de confusión y vulnerabilidad de su hermosa acompañante. Rápidamente sus manos, que hasta ese momento habían estado muy ocupadas masajeando aquel firme trasero, subieron hasta llegar a aquella fina cintura que lo volvía loco. Sin previo aviso, la rodeó con sus brazos y la levantó mientras retrocedía lentamente hacia el sofá que estaba a solo unos cuantos pasos detrás de el. Cuando las piernas de Harry chocaron con el sofá, se dejo caer sobre este lentamente y empezó a atacar nuevamente el cuello de Ginny.
Segundos después, ya recuperada de su breve malestar, la joven pelirroja abrió los ojos lentamente y hecho una rápida mirada a su alrededor. A pesar de la poca iluminación pudo reconocer el lugar perfectamente. Volvió a cerrar los ojos, echo la cabeza hacia atrás y mientras un suave gemido escapaba de sus labios, pudo darse cuenta de cuatro cosas muy importantes.
Uno.- Estaba en el apartamento de Harry.
Dos.- Estaba sentada a horcajadas sobre él.
Tres.- Sus senos estaban siendo succionados deliciosamente.
Cuatro.- Estaba completamente perdida.
Su cuerpo, muy a pesar de sí misma, estaba respondiendo a cada caricia. Ahora sí que por tanto buscarle, le había encontrado la quinta pata al gato.
"¡Te lo advertí!... Te dije que no jugaras con fuego porque te quemarías. ¿Pero escuchaste mis sabios consejos?... ¡Claro que NO!... Como siempre hiciste lo que se te dio la gana. Pues ahora te aguantas por cabezotas"
Ginny soltó un gruñido de exasperación, como odiaba escuchar esa vocecilla, en especial cuando tenía razón. Pero lo que más odiaba es que esa fastidiosa vocecilla era muy parecida a la de su gran amiga, la sabelotodo, y futura cuñada, Hermione Granger.
Harry, con un ágil movimiento, la acostó en el sofá y la cubrió con su cuerpo mientras la besaba descontroladamente. Tenía que sentirla, entrar en ella, hacerla suya o se volvería loco de tanto desearla.
"¿ Y ni siquiera te llevará a la cama ? ¡ Qué desconsideración ! Por lo menos por ser tu primera vez debería hacerte sentir especial. Dejaras de ser virgen sobre este sofá y solo Merlín sabe con cuantas se abra revolcado aquí mismo. Aunque, pensándolo bien, dudo que la cama sea diferente. Bueno pero si a ti no te importa pues a mí menos. Después no te quejes cuando no quiera saber de ti ni para que le des la hora"
Ginny volvió a soltar un leve gruñido, como odiaba esa vocecilla, pero tenía que admitir que otra vez volvía a tener la razón.
"¡Pero por supuesto que la tengo!"
Cerró los ojos fuertemente tratando de serenarse y así poder recuperar el control de su traicionero cuerpo.
Harry dejó de besar los labios de la pelirroja para atacar su cuello, mientras se acomodaba entre sus piernas. Sintió ese pequeño y delicado cuerpo estremecerse debajo del suyo y se sintió totalmente perdido en el deseo. Con una mano empezó a acariciar el centro de su feminidad mientras que con la otra mano empezaba a desabrocharse el pantalón.
Al sentir el sonido del cierre del pantalón de Harry, Ginny abrió los ojos rápidamente. Trató de recomponerse, ella no podía entregarse a Harry. Esto no era lo que ella había planeado.
-Harry … no… espera un momento - logró decir rápidamente mientras colocaba la palma de sus manos sobre el masculino pecho y lo empujaba para separarlo de ella.
- Shhh no digas nada – dijo el moreno alejándose de ella solo para empezar a bajarle las bragas.
Ginny aprovechó ese momento para tratar de incorporarse, pero, en ese mismo instante, Harry levantó la mirada y Ginny quedó de piedra. La luz de la luna iluminaban esos hipnotizadores y hermosos ojos verdes, que la miraban con un profundo deseo.
Harry la miró maravillado, la luz de la luna no hacía más que embellecerla a tal punto que por un momento pensó estar viendo a un ángel. Y por un momento, solo por una milésima de segundos, olvidó aquel exquisito cuerpo que tenía aprisionado bajo el suyo y se concentró por completo en aquel hermoso rostro y en aquellos maravillosos ojos cafés que lo miraban con gran sorpresa, pero a la vez llenos de una dulzura infinita.
Ginny olvidándose de todo y de todos, inclusive de ella misma, lo tomó del cuello de la camisa, lo atrajo hacia ella y sin pensarlo siquiera, lo besó con toda la pasión que existía en su ser.
Algo dentro de Harry cambio al sentir nuevamente esos exquisitos labios besándolo con una pasión indescriptible, retorno el beso con la misma intensidad. La besó como nunca antes había besado a otra mujer en su vida, estaba perdido en aquel beso. Si el cielo se caía a pedazos o el mismísimo Voldemort resucitado aparecía en ese preciso momento, no le hubiera importado. Lo único que quería era seguir perdido en ese hermoso mundo a donde los labios de Ginny lo habían transportado.
Luego de varios minutos, se vieron obligados a separarse a causa de la falta del valioso oxigeno. Ambos con la respiración algo agitada, se quedaron mirando en silencio por un breve instante.
¡Por Merlín! Pero que hermosa es. Pensó Harry mientras le acariciaba delicadamente una de las mejillas, Ginny no pudo evitar cerrar los ojos ante aquel suave contacto.
¡Por Merlín, estoy perdida! Pensó la pelirroja mientras disfrutaba de aquella caricia.
"¡No! ¡No lo estas! Aun puedes ponerle un freno a todo esto. Aléjate de él y desaparece lo más rápido que puedas. ¡Vamos tu puedes! Empújalo, dale uno de tus fabulosos derechazos, por confianzudo, y ¡corre!"
Era verdad, si no huía de ahí, su nombre pasaría a la larguísima lista del libro de revolcones de ese grandísimo desgraciado. Tenía que escapar y lo más rápidamente posible antes de que fuera demasiado tarde.
"¡Aleluya!"
Pero del dicho al hecho….
"¡Oh! No"
Abrió los ojos rápidamente al sentirse siendo levantada por los fuertes brazos del morocho. Se miraron en silencio mientras el caminaba con ella en brazos con dirección a su habitación. El corazón de Ginny empezó a palpitar tan fuerte que pensó que en cualquier momento le daría un paro cardiaco. Ahora si que estaba completamente perdida y no porque no pudiera escapar de las "garras" del grandísimo desgraciado en cuestión, el gran problema era que ella no quería escapar.
Harry la depositó delicadamente en la cama y sin perder el contacto visual con la pelirroja, empezó a desabotonarse la camisa.
Ginny tragó fuertísimo, la verdad es que esto no le estaba saliendo como lo había planeado, pero diablos como podía imaginar que Harry iba a llegar a estos extremos.
"¿Y qué esperabas después de tu grandísima idea de las clasecillas de sexo? ¡Por Dios! Estamos hablando de Harry Potter, por supuesto que el muy mañoso no iba a desperdiciar semejante propuesta"
Pero...pensé que sería distinto conmigo. Me repitió hasta el cansancio que era su mejor amiga, que me respetaba por sobre todas las cosas. ¿Y qué es lo que hace ahora?
"¿Eh?… ¿Tratarte como a una de sus perras en celo?"
¡Diablos!... ¡Sí!
-Harry… creo que… que deberíamos hablar – logró decir la joven mientras trataba de controlar sus hormonas.
- ¿Hablar? – la cubrió con su cuerpo - Creo que podemos ocupar el tiempo en cosas mucho más productivas y divertidas - la besó para dar punto final a la breve conversación y dar inicio a la diversión.
Pero la diversión fue interrumpida, a solo escasos segundos de haber sido empezada, por un par de golpes en la puerta.
Ginny se sobresaltó y trató de sacarse de encima a Harry, pero este se lo impidió – Shh… tranquila pequeña… No es nada – y continúo besándola como si no se hubiera producido ninguna interrupción.
-¿Nada?... pero si están tocando la puerta grandísimo zopenco – gruño la joven, mientras lo empujaba con más de fuerza.
Nuevamente los golpes fastidiosos en la puerta volvieron a escucharse, esta vez acompañados por una voz, que para desgracia de ambos, sonó demasiado familiar.
-¿ Harry? –
El recién nombrado, detuvo la tarea de comerse a besos a la hermosa joven que aun tenía bajo su cuerpo y volteó su cabeza con dirección a la puerta.
-Es Ron – susurró la pelirroja mientras dirigía una mirada angustiante hacia la puerta.
De ahí en adelante las cosas, para ambos jovenes, pasaron como si se tratara de una película de suspenso y horror.
-¿ Harry estas ahí? ¿Puedo pasar? – escucharon la voz de Ron nuevamente mientras veían como la perilla de la puerta empezaba a girar.
En ese momento Ginny dejó de respirar y Harry maldijo para sus adentros. ¡No le había puesto seguro a la puerta!
Para su "defensa", no estaba acostumbrado. Nunca había tenido la necesidad de hacerlo, ya que una de sus reglas principales, después de la de no acostarse con la misma mujer dos veces, era jamás traerlas a su casa. Además en el apartamento solo vivían Ron y el.
Maldijo nuevamente. Ron era motivo MÁS que suficiente para haber asegurado esa maldita puerta. Después de todo era con la hermana de este con la que estaba a punto de echarse unos polvos.
" ¡¿Pero en qué diablos estabas pensando?! " Chilló asustada su vocecilla interna. " Oh si… lo había olvidado. Es que tú nunca piensas cuando estas con las hormonas todas alborotadas. Es más la única cabeza que te funciona en esos momentos es la que tienes ahí abajo entre las piernas. "
Harry gruño fastidiado mientras observaba como la puerta se abría más y la cabeza rojiza de su aun mejor amigo se asomaba cada vez más.
¡Oh Merlín! Ron va a matarme. Soy hombre muerto. Pensó con resignación.
"¿Matarte?... Castrarte diría yo"
¡Me lleva el diablo! Pensó mientras maldecía, una vez más, su condenada mala suerte.
*** Espero y les gusto, tratare no demorar para el próximo capítulo me falta corregir algo de detalles y cambiar algunas cosas para tratar de que quede un capitulo para agrado de ustedes. Demorare un poco, pero prometo que no será tanto tiempo como ha pasado para actualizar este capítulo. Pero eso es seguro que terminare la historia… no dejare sin acabarla… eso es una promesa. Ahora me voy porque tengo que ir a la biblioteca, tengo mucho trabajo para hacer…pero entre tiempo libre que tenga usare para terminar los próximos capítulos y actualizar lo más posible que pueda. Mil gracias y una vez más mil disculpas *** ¡Ah y tratare hacer capítulos más largos!
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