***Una vez más siento muchísimo la tardanza, pero si ves las cosas en positivo, por lo menos no tarde otros dos años en actualizar jejeje. No tengo mucho tiempo para dedicarle a mi historia, pero el tiempo que encuentro por ahí trato de dedicar el cien por ciento. Espero y les guste este capitulo, trate de meter más humor y dar un poco solo un poquito de descanso al erotismo, entre Harry y Ginny. Espero sea de su agrado***

-¿Qué diablos?- fue lo único que pudo decir Ron al ingresar por completo a la habitación de su amigo, ya que la escena que se presentaba ante sus ojos lo había dejado perplejo.

Harry estaba en la cama con una mujer, o por lo menos eso es lo que parecía.

La iluminación del cuarto era mínima, pero a pesar de eso se podía distinguir claramente dos piernas femeninas a cada lado del cuerpo de Harry. Pero que Harry estuviera en la cama con una mujer no fue lo sorprendente, lo que lo había dejado pasmado fue el hecho de que había traído a una mujer a su apartamento, para follarla.

Pero Harry nunca trae sus "aventurillas" a casa, eso está más que prohibido.

Al instante la curiosidad, Weasley, empezó a carcomerlo, quería conocer a la mujer que le había hecho romper una de las famosas y más importantes "Harry Reglas". Pero, más que la mujer en cuestión, fue otra cosa que llamó su atención más de la cuenta. Parpadeo varia veces al oír la voz de su amigo que le decía algo que no pudo descifrar ya que se encontraba ocupado estudiando los zapatos de esa mujer que se le hacían muy familiares. Esos zapatos ya los había visto antes, pero ¿Donde?.

El corazón de Harry palpitaba descontroladamente. Palpitaciones producidas por la excitación de sentir a Ginny aun debajo de su cuerpo y por el intenso terror de ver a Ron ya dentro de la habitación.

El moreno cerró los ojos esperando su destino fatal. Su muerte o castración definitiva.

"O ambas, pues podría matarte primero y luego castrarte o viceversa" opinó la fastidiosa e inoportuna vocecilla, cuyo comentario solo logró que sus nervios se alteraran a un más de lo que estaban. Sabia lo sobreprotectores que eran los hermanos Weasley cuando se trataba de Ginny.

¡Diablos!, muchas veces él había sido participe de las reuniones, especiales y secretas, que estos tenían para idear nuevas formas de tortura para los malditos malnacidos que quisieran aprovecharse de la inocencia y virtud de su "pequeña hermanita" y quiso patearse el trasero ya que, ahora que lo recordaba, la castración había sido idea suya. Pero ¿Cómo podía imaginar que se convertiría en uno de esos malditos malnacidos?

¡Qué ironía! Sentía como si la vida se burlara de él, ya que sería castigado por Ron y por todos sus hermanos con, tal vez, una o más ideas que él había acotado para hacer de la lista de torturas una más larga y lo peor de todo más sanguinaria. Pagaría las consecuencias por un acto aun no cometido. Pagaría por los platos rotos y sin haberlos roto, aun.

"Pagaras la cuenta y sin siquiera haberle dado ni una probadita a tan exquisito y carísimo manjar."

Y era precisamente eso lo que lo tenía encabronado. Moriría sin haber gozado el cuerpo de esa sexy pelirroja.

Suspiró resignado a su triste destino. Esperó y esperó, los segundos pasaban y nada. Una pequeñísima esperanza nació en su interior. Tal vez aun podría salvar su pellejo, sabía que sería solo como dar patadas de ahogado, pero por lo menos trataría de que su amigo lo escuchara. Era ahora o nunca.

Harry abrió los ojos y al ver a su amigo, no supo si reír a carcajadas u orinarse del miedo, pues el rostro del pelirrojo era inexpresivo. Luego vio con pánico, como este dirigía su mirada directamente hacia el rostro de Ginny,

-Ron puedo explicarlo –

Pero sus palabras fueron interrumpidas por la voz de su amigo – Yo… yo… ¡Diablos!... Yo lo siento mucho, no creí que… ¡Diablos!... solo venia a preguntarte algo… Lo… lo siento… lo siento mucho - sin decir más salió como un rayo de la habitación, cerrando la puerta de un golpe.

Harry quedó, como en trance, mirando el lugar donde segundos antes de hallaba su amigo. No podía creerlo. ¡Estaba vivo! Y lo más importante… ¡Enterito!

" ¡Wow!… Increíble. ¿Sera que aparte de tonto también es ciego el pobrecillo?"

¡JA!… ¡Vivo y enterito!

"¡Uhm!… O tal vez… "

¿Qué?... ¿Qué con el tal vez?

"Será que tanta calma y confusión sea solo una gran actuación?... ¿Será que solo quiere despistarte para que no descubras su próximo paso?... ¿Será que fue a la cocina en busca del cuchillo más grande y con mas filo?... ¿Será que entrará en los próximos segundos con cara de desquiciado para acabar con tu miserable vida?

El morocho tragó fuertísimo… ¿Será?

"Me pregunto qué es lo que hará primero… ¿Castrarte o degollarte?... Yo pienso que primero te castra y luego te hace picadillo. ¿Tú qué crees?"

A Harry se le puso la piel de gallina. Sintió un tremendo escalofrío, de tan solo imaginar tan sangrienta escena.

-"¿Puedo explicarlo?"- la voz de la joven pelirroja lo volvió a la realidad -

-¿Uhm?- dirigió su mirada hacia la joven bruja, quien lo miraba con una mezcla de angustia, fastidio y frustración. Y al verla despeinada, con la cara colorada y algo sofocada comprendió el porqué de la reacción no violenta de su amigo. Al parecer la confusa reacción de Ron se debía a que no había logrado ver a su hermana. Ginny había logrado cubrir su rostro con una de las almohadas.

¿Pero en qué momento lo hizo que ni cuenta me di?

"¡Eso es lo que menos importa en estos momentos, grandísimo idiota!... Lo importante es que esa hermosura acaba de evitar que decapitaran a nuestro GRAN amigo."

Era verdad, por lo menos estaba completito.

"Bueno por lo menos hasta el momento"

¿Cómo diablos se explica esto? – Preguntó Ginny mientras soplaba unos molestosos mechones, de su roja cabellera, que cubrían su rostro. – ¡Y quítate de una maldita vez que me estas aplastando! – volvió a decir empujándolo para poder salir debajo de el.

-¿Quitarme?- la miró como si estuviera loca - pero si aquí estoy muy cómodo - respondió luego el muy descarado con una sonrisa socarrona. Al parecer el susto recién pasado había quedado en el olvido absoluto.

¿¡Qué! … ¿Acaso de volviste mas idiota?... Te acabas de salvar de una muerte o castración segura, o quizás ambas y tú quieres continuarle… Definitivamente eres un caso perdido"

Ginny quedo congelada. "Este sí que se pasó de sinvergüenza"

Harry empezó a acariciarle las piernas. Era verdad que se había llevado un tremendo susto al ver a Ron dentro de la habitación, pero… ¿Era eso suficiente para quitarle la calentura que traía encima y sobre todo las enormes ganas de poseer ese exquisito cuerpo?... ¡Por supuesto que NO!

-Ni siquiera lo pienses Potter- Dijo Ginny empujándolo con todas sus fuerzas hasta dejarlo recostado, boca arriba, al lado suyo. Harry trató de abrazarla, para atraerla a su cuerpo, pero la pelirroja de un rápido movimiento logró sentarse y levantarse de la cama.

Sin siquiera voltear a verlo, empezó a arreglarse un poco, peinando su hermoso cabello rojizo con los dedos, luego a acomodarse el vestido y luego… luego, pues y luego no le quedo más remedio que voltear a verlo y medio encabronada y medio avergonzada le pregunto a regañadientes – ¿Harry?-

-¿Si muñequita?-

- ¿Dónde dejaste mi… mi…?

-Tu… Tu… ¿Tú que corazón? – sonrió divertido

-Mis bragas - dijo roja como un tomate. ¡Diablos! ¿Pero cuando se los había quitado que ni cuenta se dio?

Mientras tanto en la sala, Ron se recuperaba de su asombro. Jamás pensó que llegaría el día en que Harry trajera a una de sus conquistas a casa. No pudo evitar soltar una leve carcajada, al parecer el cazador había sido cazado. Esto tenía que saberlo Hermione inmediatamente. Se disponía a desaparecer cuando un sonido proveniente de su estomago lo distrajo. Necesitaba algo dulce, aun no podía creer que Hermonie no hubiera preparado un postre y con lo rico que le salían. Se dirigió a la cocina para ver si encontraba algo para saciar su antojo de dulce. Abrió el refrigerador y se sintió en el paraíso, una torta de chocolate lo estaba esperando para ser devorado.

-Eres el colmo – dijo una ofuscada pelirroja

-Pero ya te dije que no recuerdo donde quedo tu tanguita- dijo Harry sonriendo, acostado aun en la cama, mientras observaba divertido a su muy malhumorada acompañante gatear por cada rincón de la habitación buscando la prenda perdida.

-Espera, creo que la acabo de ver por alla – dijo el ojiverde rápidamente.

- ¿Dónde?- preguntó la joven bruja volteando a verlo.

- Por halla – fue lo único que respondió.

Ginny volteo hacia donde este señalaba y gateó rápidamente hasta donde se encontraba un pequeño sillón -¿Aquí?- volvió a preguntar mientras se agachaba y miraba debajo del sillón.

-Si- respondió Harry cambiando su posición,para poder apreciarla mucho mejor.

- ¿Estás seguro? Creo que te ha parecido, aquí no hay nada-

- Tal vez si te agachas un poco más y metes la mano más adentro -

Ginny hizo exactamente lo que este le dijo y Harry obtuvo como regalo un espectacular ángulo de su trasero.

-Aquí… no… hay… nada- hablaba la pelirroja con algo de dificultad, debido al esfuerzo que estaba haciendo por meter su brazo lo mas fondo posible de debajo de ese sillón. Sacó su brazo y se agachó aun mas para ver debajo de este -Nada, no veo nada- soltó un soplido de frustración.

- Sin embargo yo estoy viendo algo exquisitamente maravilloso, el mejor trasero que he visto en mi vida- soltó Harry mientras la miraba con una sonrisa más que lujuriosa.

Ginny lo fulminó con la mirada, ese sí que era un tremendo descarado y a la máxima potencia. Se levantó rápidamente ya no quiso mirarlo más porque si lo hacía dos cosas podían pasar. Lo mataba a golpes o se lo comía a besos.

-Ven aquí bomboncito que quiero comerte – le soltó socarronamente el morocho mientras palmeaba su cama.

- Vete al diablo – le soltó la pelirroja antes de desaparecer.

Harry se quedó mirando pasmado hacia donde solo pocos segundos atrás se encontraba su pelirrojo delirio. Maldijo por enésima vez en ese día, había olvidado que esa diablilla podía aparecer y desaparecer a la hora que se le diera la gana. Mañana mismo cambiaria el sistema de seguridad para que esa hermosura una vez dentro no pudiera desaparecer así de fácil.

Hermione miraba a Ron con cara de pocos amigos. Esté, sin percatarse de nada, le relataba la situación en la que había encontrado a Harry y a su misteriosa acompañante, al mismo tiempo que se devoraba una, no tan pequeña, torta de chocolate que había traído con él, al aparecerse, no más de veinte minutos atrás.

Hermione no aguantó más y explotó contra su novio – ¡Ya basta Ron! Te atragantaras si sigues comiendo y hablando de esa manera. Y te juro que si eso pasa, no moveré ni un dedo para ayudarte-

-Pero que pesada que estas hoy- susurró antes de llevarse otra gran cucharada de torta a la boca.

-¿Qué fue lo que dijiste?-

-Namorcito-

- ¿¡Qué! ¡ Ronald Weasley por Merlin! Cuando será el día en puedas hablar sin estar atascándote de comida. Arrasaste con toda la cena y todavía sigues comiendo. ¡Eres el colmo! –

- Esta bien, pero no me grites. Harás que me caía mal la comida. ¿Que acaso no sabes que después de comer uno tiene que estar tranquilo y descansar para hacer la digestión? –

- ¡JA! No me hagas reír. Eso contigo es imposible. No le das tiempo a tu pobre cuerpo para digerir todo lo que te comes porque todo el tiempo te la pasas TRAGANDO-

-¡Eso no es cierto!- chilló el pelirrojo ya algo irritado -Hablas como si comiera las veinticuatro horas del día y por si no lo sabes, parte de esas horas duermo como todo ser normal y hasta donde yo sé, uno no puede comer mientras duerme. SABELOTODO-

-En tu caso no me sorprendería que hasta en tus sueños te estés atascando de comida-

-¿Qué? ¡Ahora hasta mis sueños quieres controlar!- soltó sin querer el pelirrojo.

-¡Lo sabia!... ¡Eres un caso perdido!-

Y así fue como Harry los encontró al aparecer en medio de la sala.

- ¿Otra vez discutiendo?... ¿Y ahora por qué?-

-No te metas Potter- le advirtió Hermione

- ¡Uy! Que genio… ¿Espero y me concedas mis tres deseos?-

- Púdrete - dijo su amiga mientras se cruzaba de brazos y lo miraba de mala gana.

-No le hagas caso, creo que esta con el periodo-

-¡Ron!-

-¿¡Podrían callarse de una maldita vez! Estoy cansada y lo único que quiero es dormir, pero sus ladridos no me dejan- se escuchó la voz de Ginny desde el corredor. Al ingresar a la pequeña sala quiso seguir regañándolos, pero no dijo nada y no dio un paso más al percatarse de la presencia de Harry.

El ojiverde tuvo que hacer un esfuerzo más que sobre humano para no correr hacia ella y comérsela a besos, pues traía puesta solo una pequeña batita que le cubría a puras pena el trasero y dejaba expuestas esas dos sedosas y hermosas piernas que había estado acariciando solo minutos atrás. Al principio pensó que solo eso era lo que cubría ese hermoso cuerpo, pero la batita se abrió cuando ella empezó a caminar nuevamente y pudo notar que debajo llevaba puesto un top negro y unos shorts muy cortitos. Harry trago en seco al verla también descalza, que acaso no había nada imperfecto en ella, hasta sus pies eran jodidamente sexys.

-¿Y tú qué diablos haces aquí?- preguntó la pelirroja mientras miraba al morocho de mala gana.

-¿Qué, tu también estas con el periodo?- preguntó Ron al ver a su hermana igual o más irritada que su novia.

-¿Ah?- Ginny miró a su hermano sin entender, mientras este recibía un almohadazo por parte de Hermione y Harry se reía a más no poder.

Justo cuando la pelirroja iba a despotricar contra su querido hermano por ser tan idiota, toda su atención fue desviada a lo que este estaba comiendo.

Harry dejó de reír al ver también la muy familiar torta de chocolate que este comía -¿Ron?-

-¿Mmm?-

-¿De dónde sacaste eso?- volvió a preguntar mientras señalaba la torta.

Ron se hizo el desentendido y continuo comiendo con gusto.

¡Ronald Weasley! – Hermione se acercó a él y jalándole la oreja fuertemente volvió a decir -Te dije que dejaras de comer de una maldita vez ... ¡Esto es increíble!... ¡No puedo creerlo!-

- ¡Yo tampoco puedo creerlo! – chilló Harry –¡ Esa torta es mía! – y al igual que Hermione tomó a Ron de la otra oreja y se la jaló con fuerza.

- ¡Ayyy! Suéltenme que me duele-

Ginny caminó hasta donde se encontraban los demás y sin decir nada le arrebató la torta a su hermano.

-¡Ginny!- gritó Ron - Eso es mío-

Pero Ginny ni se inmuto, solo se sentó frente a él y prosiguió a disfrutar uno de sus postres favoritos.

- ¿Tuyo?... ¡Mío querrás decir!- lo corrigió Harry quien jalaba más fuerte de la oreja de su amigo.

-¡Ya suelten mis orejitas que me las van a arrancar!- dijo un ofuscado Ron librándose finalmente del fuerte agarre de esos dos – ¡y tu deja de comerte mi torta!- miró con reproche a su hermana.

-Esa torta es mia y le doy permiso a Ginny para que se lo coma – dijo Harry mientras miraba enternecido como esa dulzura de mujer disfrutaba de cada bocado.

- ¿Tu qué diablos haces aquí?- preguntó Ron irritado mientras observaba a su hermana con gran envidia -¿Qué no estabas muy ocupado fallándote a la zorrita esa que llevaste a tu cama?-

Ginny se atoró y Hermione corrió a auxiliarla mientras Harry tomaba a Ron del cuello de la camisa y levantándolo del sillón empezó a zarandearlo con fuerza.

-¡No vuelvas!... ¡Jamás en tu cochina vida dirigirte a ella de esa manera!... ¿¡Me entendiste!- de un empujón lo volvió a sentar en el sofá. Harry rápidamente se acercó a Ginny y se arrodillo frente a ella, quien tosía descontroladamente, tenía los ojos aguados y estaba muy colorada -¡Hermonie, un vaso con agua!- ordenó y está dejó de darle palmadas en la espalda a su amiga para ir corriendo a la cocina.

Ginny se tomó el agua de poco a poco y cuando se sintió mejor se lo entregó a Hermione.

-¿Ya te sientes mejor?- le preguntó Harry mientras la miraba fijamente a los ojos y le acariciaba la cara.

-Sí, gracias, pero hubiera sido más fácil y rápido a ver hecho aparecer el agua ¿No les parece?- dijo sonriendo mientras ambos amigos se sentían como unos reverendos asnos.

Harry tomó la torta, para colocarla en la mesita de centro, pero Ginny lo detuvo - ¡Ey! Yo estaba comiendo eso- se lo arrebato de las manos y continuo comiendo como si nada hubiera pasado.

Hermonie puso los ojos en blanco. Weasleys tenían que ser.

Harry rió con ganas. Ginny era única, le valían un cuerno las calorías, la grasa y todas esas tonterías de las cuales el resto de las mujeres se preocupaban. Era increíble que con todo lo que se comía tuviera ese cuerpo de Diosa, seguro era por todo el ejercicio que hacía en sus entrenamientos de Quidditch, no por gusto era la mejor jugadora de las Arpias. Tenía unas inmensas ganas de acariciarle las piernas, pero sabía que si lo hacía era hombre muerto. ¡Diablos!... tan cerca, pero al mismo tiempo tan lejos.

-Ginny ya no sigas comiendo te vas a volver a atorar- dijo Ron acercándose –Mejor dame eso-

La pelirroja rápidamente lo apunto con el tenedor – ¡Ni siquiera lo pienses o te juro que te saco los ojos con esto-

-¡Giiiinny!... No seas egoísta, yo también quiero.

-NO-

-¡Harry dile que me dé un poco!-

- A mi no me metas en esto. Además no me tienes muy contento que digamos-

- Esta bien, discúlpame por traerme tu torta completa –

-y…-

-Disculpa por llamar zorrita a tu zorrita- dijo sonriendo traviesamente

Harry frunció el ceño y Ginny le dio una patada en la canilla.

-¡Ay!... ¡YA!... ¡Ya!... ¡Esta bien! Disculpa por llamar de esa manera a tu distinguida y desconocida dama- y luego mirando a Ginny preguntó – ¿Y tú?... ¿Por qué diablos me pateaste?-

-Por solidaridad a Harry y porque eres un maldito irrespetuoso. Como puedes llamar a si a alguien que ni siquiera conoces-

-¿Y tu si?-

- No, pero estoy segura que si Harry la llevo a su casa-

-Querrás decir cama- la corrigió su hermano.

-¡Como sea!... Pero estoy segura que si él la llevó a su casa es porque debe ser muy especial, además debe ser una joven muy hermosa, inteligente y muy… muy hermosa. ¿Verdad Harry?-

- Si, es una mujer muy especial, muy hermosa, muy inteligente y muy… muy hermosa- sonrió embobado

-Como sea… Ahora… ¡Dame esa torta!- ordenó Ron.

-NO-

-Damela Ginevra-

-NO-

- ¡Ay Dios mío santo!... Parecen un par de críos… ¡No los aguanto más!… Estaré en mi habitación revisando unos papeles- gritó Hermione ya cansada de tanto dime y di rete y luego mirando a Ron le dijo amenazante – ¡Y tú!... No te atrevas a buscarme hasta que hayas madurado- y terminando de decir esto se fue dando grandes zancadas.

Harry y Ginny se empezaron a burlar de Ron y este aprovechando un descuido de su hermana, le quitó la torta.

-¡Ron!- chilló indignada se levantó y empezó a perseguirlo por toda la sala.

-Ron devuélvele la torta- dijo Harry sonriendo muy divertido ante la escena. Hermione tenía razón, esos dos eran un par de críos.

-¡No!... Además en su fiesta sorpresa podrá comer torta hasta hartarse-

-¡Ron!- Harry ahora sí que lo mataba por ser tan boca floja.

-Lo siento… lo siento… ¡Diablos se me salió sin querer!... Lo siento-

-¿Qué fiesta?- preguntó la pelirroja - ¿Me tienen preparada una fiesta?... ¿Una a parte de la reunión en la Madriguera?... ¿Invitaron a todos mis amigos?... ¡Ay qué emoción!... ¿Qué me pondré?... ¿Qué me pondré?- y salió corriendo hacia su habitación para buscar el atuendo perfecto.

- ¿Ron?- el tono en su voz era algo intimidante.

-Sí, Harry- dijo casi en un susurro.

- Si de algo valoras tu vida, será mejor que desaparezcas ya… porque no se cuanto podre controlar las ganas que tengo de matarte-

-Pero fue un accidente-

-¡Ron desaparece de una maldita vez!-

-A la orden jefe- dijo en voz chillona y luego desapareció.

Harry sin pedir permiso, entró a la habitación de Ginny y la vio entrar y salir de su closet cargando una gran variedad de vestidos. Esto le trajo recuerdos muy agradables y se preguntó si de nuevo le modelaría los modelitos como lo había hecho ya antes.

Cerró la puerta y se tiró en la cama mientras la miraba toda ajetreada entrando y saliendo del closet, parecía una ardilla corriendo de un lugar a otro.

-¿Por qué no me dijiste lo de la fiesta?- le reprochó Ginny mientras tiraba otro montón de vestidos sobre la cama.

-Porque hasta pocos minutos atrás seguía siendo una fiesta sorpresa-

-¿Dónde será?-

- Eso seguirá siendo una sorpresa-

-¡Pero Harry!... si ya se lo de la fiesta. ¿Qué más da si me entero donde será?-

-Quiero que te sorprendas aunque sea con el lugar, ya que el bocón de TU hermano arruinó lo de la fiesta-

-¿Sera en una de tus casas?-

-No te diré nada- rio divertido

Bueno Ginny hora de usar tus encantos. Pensó mientras volteaba a verlo con una mirada picara.

Harry dejó de sonreír y la miró algo alarmado.

Ginny se acercó a la cama y jugando con el borde de su batita le dijo en la voz más sensual que pudo.

-No seas malito. No querrás que me aparezca en fachas y hacer el ridículo en mi propia fiesta de cumpleaños. ¿Verdad que no?-

El morocho tragó fuertísimo al ver esa maldita batita subirse un poco mas mostrándole unas braguitas de encaje. La miró fijamente a los ojos mientras la pelirroja ponía carita de niña buena e inocente.

¡Arpia! Pensó mientras bajaba la mirada nuevamente a esas braguitas que lo están poniendo cachondo. Se quitó el short a propósito, usará tácticas de seducción para sacarme la verdad. Es una tramposa.

-Corazón, tú te ves hermosa hasta en fachas- trato de relajarse

-Mentiroso- le dijo haciendo puchero – Me veré horrenda y todo porque no me quieres decir donde será la fiesta-

-Cariño, solo vístete como para una fiesta. ¿Cuál es el problema?-

Ginny refunfuño por lo bajo y soltando su batita se alejó de la cama.

Harry respiró aliviado.

"Uff… De la que nos salvamos, esa pelirroja sí que es de peligro. Un minuto más y no solo le hubieras dicho donde se realizaría la fiesta, pero también toda la información secreta del ministerio"

¿Me hubieras podido culpar si eso sucedía?

"No y la verdad no sé cómo te aguantaste y te quedaste ahí quietecito después de ver esas braguitas. ¿Las viste? Justo como nos gusta"

Si, si las vi y la verdad es que ni yo sé cómo me aguante y con las ganas que le tengo.

"¡Eres mi héroe!"

-Bueno en ese caso me pondré esto- escuchó decir a Ginny mientras le mostraba un pedacito de tela negra.

-¿Y eso que es?-

-¡El vestido que me pondré para mi fiesta!- respondió emocionada.

Harry miró el pedazo de tela como si este le hubiera hecho la más terrible de las ofensas -¿Y dónde está el resto del vestido?-

-No te hagas el chistoso. Este es todo el vestido. Es nuevo, había olvidado que lo tenía. Lo estrenaré para mi fiesta "sorpresa"- rio divertida mientras hacía comillas con los dedos en la ultima palabra.

El ojiverde saltó de la cama y arrebatándoselo de las manos dijo irritado - ¡Oh no!... ¡Claro que no!. Tú esto no te lo pondrás. No saldrás en este trapo que apuras penas te taparan las tetas y trasero. Sobre mi cadáver- tiró el vestido al piso y lo pisoteo.

-Eso ultimo se puede arreglar muy fácilmente -dijo tomando su varita, de su mesita de noche, y apuntándolo con esta.

-Déjate de tonterías y no me apuntes con esa cosa- ordenó en tono firme aunque por dentro estuviera temblando de miedo. Ginny con varita en mano y molesta era caso serio.

-¡Déjate de tonterías tú !... ¿Quién te crees que eres para decirme lo que puedo o no puedo ponerme? No te pases de la raya Potter o no respondo de mí-

-Vamos Ginny se razonable- prefirió cambiar de táctica, saldría perdiendo si la hacía enojar – ¿Acaso quieres que te estén mirando las tetas, el culo y las piernas?-

Ginny colocó la varita sobre su mesita nuevamente – Son mis tetas, es mi culo y son mis piernas y puedo disponer de estos como me plazca y si quiero mostrarlos pues los muestro. ¿Algún problema con eso?-

-¡Por supuesto que sí! No quiero que ningún depravado te este mirando y excitándose para que luego se haga una paja pensando en ti-

- ¿Así como tú?- bromeó Ginny.

-¡Si!-

" ¡Uy! … Pero que idiota e imbecil que eres… ¿Naciste así o te perfeccionaste con el tiempo?"

La pelirroja abrió los ojos enormemente.

-¡NO!... Quise decir NO- se revolvió el cabello nerviosamente – ¡Diablos! Me haces decir cosas que… Tienes la gran virtud de desesperarme y sacarme de mis cabales. ¿Acaso lo haces a propósito?- Quiso desviar el tema, pero… ¿a quien quería engañar?... con otra persona tal vez lo hubiera conseguido , pero esta era nada más y nada menos que Ginevra Weasley, más conocida, como la señorita testarudez. Ahora como diablos saldria de esta.

*** Bueno ahi esta el capitulo, espero les guste. Espero que haya podido dar un descanso al erotismo un poquito, solo un poquito jejeje. En el proximo capitulo la fiesta "sorpresa" y mas dolores de cabeza para Harry. Tratare no tardar tanto, tratare. Pero de que termino esta historia lo termino... Mil gracias por leer y tener muuuuchaaaa paciencia conmigo***