Harry PoV
Este era uno de los días más felices de mi vida. Estaba dentro del Hogwart Express nuevamente y me dirigía a la escuela a la que llame hogar en algún momento del pasado. Pero ahora iba como maestro y para mi mayor alegría, como maestro de Defensa contra las Artes Oscuras. Todo era genial.
El viaje en el tren fue corto y poco eventual, excepto por los alumnos de todos los cursos que querían entrar a mi cabina y saludarme, a decir verdad, no me lo esperaba...
Una vez en el castillo, no pude evitar cierta nostalgia y escalofrío, pues había pasado mis mejores años en esta escuela pero la intervención de Voldemort en mi séptimo año no fue de las mejores memorias. Me deshice del pensamiento inmediatamente, no quería arruinar la velada, aceleré el paso y me dirigí lo más rápido que pude al gran comedor.
Cuando llegue me sentí un poco incomodo al no encontrar alguien familiar, pero pronto regrese a la época de antaño cuando Luna estaba sentada en la mesa de los profesores saludándome con una sonrisa radiante en su rostro y a su lado estaba mi buen amigo Hagrid, saludándome efusivamente haciendo que toda la mesa se moviera y Neville con una barba que lo hacía casi irreconocible. Una vez con ellos comenzamos a hablar sobre lo que había sucedido los últimos años; Luna se había casado al igual que Neville, mientras que Hagrid se mantenía muy al tanto de las criaturas que habitaban el bosque.
Al poco tiempo de estar conversando, me di cuenta que el gran comedor se había llenado de centenares de alumnos que conversaban alegremente. Pero entonces sentí la mirada de alguien sobre mi, voltee y lo vi. Malfoy. Su aspecto había madurado con el tiempo, pues sus facciones estaban endurecidas y ya no había rastros del rostro infantil, su cabello era largo y sujeto con una cola de caballo, la mirada en sus ojos era también mas seria, era interesante ver como había cambiado. Mi sorpresa fue grande al verlo aquí de todos los lugares posibles, pero pronto cambie mi semblante al ver como me miraba, como si me analizara minuciosamente, fruncí el seño y regrese mi atención a mis amigos, vaya cretino.
La noche paso rápida, con el recibimiento de los alumnos de primer año y las porras por parte de los mayores. Mcgonagall dio el discurso de bienvenida que solía dar Dumbledore antes y después de la cena. Los alumnos fueron enviados a sus respectivas casas y decidí que también era hora para mi de retirarme. Y sin saber a donde dirigirme, me limite a esperar a Mcgonagall para que me diese indicaciones. Una vez que se despejo la multitud de personas, me di cuenta que Malfoy estaba parado a unos pasos de mi, viendo a su alrededor como si esperara a algo o alguien. Pero las dudas se disiparon pronto.
-Veo que están un poco desorientados muchachos- dijo Mcgonagall dirigiendo su mirada a Malfoy y luego a mí. Malfoy volteo con curiosidad e hizo una expresión de sorpresa al verme.
-No se preocupen, vayamos a mi despacho de inmediato- lo dijo con prisa y pronto estábamos siguiéndola a un paso veloz.
El camino a la oficina fue corto pero incomodo, pues ni Malfoy ni yo soltamos una sola palabra; solo Mcgonagall tenía el valor de hacerlo, ya que hacía comentaros eventuales. La verdad yo solo me sentía más y más incomodo.
-Huevos de thestral – Mcgonagall dijo esto en un tono más alto y me di cuenta que ya habíamos llegado; ya podía oír el arrastrar de la piedra.
Entrar de nuevo a esta oficina fue un trago amargo. Hace años que no había estado aquí y los recuerdos que me traía no eran del todo agradables. Había pasado momentos muy desagradables aquí.
-Tomen asiento por favor- la voz de la profesora me sorpredío, pero pronto me senté en la silla a lado de Malfoy.
Fui directo al grano.
-¿Qué es lo que quería decirnos profesora?- dije con un claro tono de impaciencia.
Mcgonagall paso por alto mi pregunta y se dedico a organizar una exagerada cantidad de documentos sobre su escritorio y esto solo me puso más impaciente.
-Sea paciente por favor señor Potter- apresuro con la directora con calma al notar el movimiento de mi pierna. Terminó de apilar los últimos libros y se dirigió a nosotros. - Como podrán haber visto, tenemos una variedad de nuevos maestros, entre ellos sus ex-compañeros, el señor Longbottom y la señorita Lovegood- hizo una breve pausa y continuo - Y así como hubo necesidad de nuevos maestros, ha habido necesidad de nuevos jefes de casas. Yo, en mi caso, he sido la jefa de Griffyndor por mucho tiempo pero ahora me veo en la necesidad de dejárselo a alguien más, pues la tarea de directora ha resultado ser mucho más demandante de lo que esperaba- escuchar esto hizo que mi corazón se acelerara, me miro unos segundos y luego se dirigió a Malfoy.
-Como usted fue informado señor Malfoy, usted sustituirá al profesor Slughorn - Slughorn?, quien diría que seguía enseñando, pero pronto sentñi un alivio de que no tendría que lidiar con el otra vez. Mcgonagall continuo- Él decidió retirarse por razones que a nosotros no nos incumben por ahora, así que seré franca muchachos, dentro de la oferta de un puesto en Hogwarts también esta la de tomar la responsabilidad como jefes de sus antiguas casas, espero que se sientan listos para hacerse cargo.- La emoción y miedo de tener la oportunidad de algo semejante me abrumo, y dentro de toda esa emoción, acepte.
-Wow, yo... no se que decir maestra, me siento muy entusiasmado por la oferta profesora, me siento listo para tomar la responsabilidad e ir a conocer a los estudiantes- dije expresando mis emociones, esto era genial. Mcgonagall asintió complacida.
-Me alegra escuchar eso señor Potter, a decir verdad no esperaba menos de usted, al parecer sus sentimientos por su casa no han cambiado. - Me sonrió una vez más y redirigió su mirada hacia Malfoy, al parecer esperando su respuesta, voltee a verlo sin poder evitar la curiosidad de ver la expresión en su rostro. Pasaron unos segundos, inhalo y exhalo, levanto la mirada y por fin respondió.
-La oferta me ha tomado por sorpresa maestra, y debo ser honesto, esperaría que este tipo de decisiones se hicieran antes o al menos me avisaran antes, pero aun así me siento halagado ante la consideración y me veo obligado a decir que si, muchas gracias- Malfoy no parecía haber acabado y continuo. -Solo quisiera enclarecer una cosa en especial profesora, ¿en dónde quedan los dormitorios?- Para mi sorpresa, me dí cuenta que yo tampoco tenía la menor idea de en donde dormiría. Mcgonagall respondío sin prisas.
-Eso... como se habrán dado cuenta durante la cena, la antigua fricción entre las casas ha aumentado y esto se ha dado a causa de la guerra que que hubo hace siente años.- hubo un tedioso silencio, y nos miro a ambos por separado.- Así que he decidido, despues de una larga consieración, que para las casas sean más unidas, no debo empezar por su ubicación o sus alumnos, sino por sus jefes. Esto me ha llevado a concluir que ustedes junto con los otros jefes de casa, compartan una habitación común.
El silencio de muerte reíno de forma instantánea. Malfoy? Con Malfoy! Claro que ya no tenía esos sentimientos de rivalidad con él, pero CON Malfoy?. Quería gritarle que en que momento se le había ocurrido eso, que si estaba loca, pero la razón llegó y lo reconsideré... No iba a desperdiciar la oportunidad de una vida por una rivalidad de mi adolescencia.
Esto sería un reto.
