Era Lunes, y el ambiente de la escuela no podía ser peor.
A pesar de que hoy comenzaban los duelos entre las casas, Potter estaba mínimamente entusiasmado y parecía que solo quería encontrar un hoyo en donde esconderse para no salir jamás, además había que agregarle que su aspecto era terrible, tenía ojeras y su rostro se veía demacrado. El cambio era drástico para solo haber sido un fin de semana, pero a decir verdad, todo esto tenía una explicación muy clara.
Flashback
Era viernes por la mañana y todos almorzaban alegremente, y esto se debía a que estábamos emocionados por que llegaran los duelos, Potter y yo echábamos chispas cada que hacíamos contacto visual, esperando intimidar al otro como si fuéramos niños.
Parecía una mañana común y corriente, como todas las demás, lo único especial es que era día de correo y muchos esperaban recibir algo el día de hoy. Yo no, así que me dedicaba a ingerir mis alimentos con la precaución de no encontrarme plumas de lechuzas en mi plato. Levante la mirada y vi a la lechuza más peculiar de toda mi vida, parecía algo así como un muñeco de peluche que aleteaba sus alas a una velocidad anormal, y se acercaba a nuestra mesa.
¡Pig! - se oyó la voz de Potter exclamar al ver a la extraña criatura. - ¿Que me traes hoy? Un sobre de...- no oí que más dijo y le reste importancia volviendo a mi almuerzo.
Acababa de meterme el último bocado de panqueca a la boca cuando escuché el rechinar de una silla, volteé con morbo a la dirección de Potter y vi que se había levantado, Lovegood le sujetaba una de las manos pero Potter la hizo a un lado y pronto ya se hacia camino a la puerta principal, todos quedaron en silencio.
Miré a Lovegood quien me devolvió la mirada, torció el gesto e hizo seña de que no había nada que decir. Era de esperarse, eran asuntos que no me incumbían.
Le reste importancia a la escenita de Potter y me levanté para ir por mi material de clase a mi habitación. Mientras tomaba el familiar camino a la sala de los menesteres, no pude evitar pensar en donde se habría metido Potter, pues de malhumor no creía que fuese a esconderse a su habitación. Pero que equivocado estaba.
Una vez enfrente de la puerta gigante, pronuncie la contraseña, y justo cuando iba a abrir la segunda puerta, escuche un golpe sordo y asustado la abrí esperando encontrarme con un Boggart o algún bicho molesto haciendo males en nuestra sala.
Pero me topé con algo mucho peor. El que hacia destrozos y aventaba cosas era nadie más y nadie menos, que Potter pero eso no era todo, la escena era más desconcertante que eso.
Tenía la cara roja y lloraba, esta gritando incoherencias mientras aventaba un objeto de cristal a través de la habitación. Me detuve en seco al mismo tiempo que él cuando la puerta detrás de mi hizo "click" al cerrarse, volteo a verme como una fiera salvaje adolorida. Mierda.
¿QUÉ MALFOY? ¿VIENES A BURLARTE? - dijo escupiendo cada palabra, estaba enfurecido.
¿Burlarme? ¿De qué?- mi respuesta fue completamente honesta, pero el hombre reaccionó y se abalanzó sobre mi. Me empujó contra a pared y me miró como si buscara algo, espeto.
¡TU NO SABES NADA! ¡NADA! - me gritó en la cara, en ese momento me sentía como si yo fuera la razón de su estado. Estaba de verdad, muy impresionado. Pero él seguía hablando.
No sabes nada... nada... nada...tu no sabes - poco a poco su agarre sobre mi se debilitó, hasta que me soltó por completo y cayó al suelo de rodillas con las manos en el rostro.
No pude evitar sentir pena por él pues compartía el dolor de verme a mi mismo en esa situación. Parecía un niño desconsolado que había perdido algo muy importante para él; y yo en cambio, estaba aturdido al no saber que hacer, y opté por recurrir al método de mi madre: me senté frente a él y por inercia lo abracé. No tenía la mas menor idea de si debía decirle algo consolador o solamente esperar a que se calmara, él solo estaba encorbado y sollozando ruidosamente, su cuerpo se sentía pequeño, a pesar de ser de mi misma estatura y de su gruesa composición. Pero de todo, no fue mi acción la que me sorprendió, sino su aceptación del abrazo; sentí como se inclinó hacia mi pecho y sin perder oportunidad, lo abracé con más firmeza.
Visualizarme abrazando a Potter me resultaba extraño y un tanto incomodo, pero yo ya me había acomodado de manera que tenía a Potter entre mis piernas, y el estaba de rodillas recargando su cabeza en mi pecho; jamás había tomado el papel de consolar a alguien, siempre les decía que no se angustiaran por lo que sea y lo olvidará, pero aquí estaba, abrazando al chico que vivió.
Y mientras yo estaba analizando mis acciones, los sollozos fueron diminuyendo poco a poco y pronto fui capaz de apreciar una sensación cálida en mi pecho, como si yo perteneciera ahí, con Potter en mis brazos, me gustaba la cercanía que estaba experimentando con mi enemigo jurado de la adolescencia. Me gustaba tenerlo en mis brazos, como si fuera...mío.
Y por más que lo disfrutara, todo eso entraba dentro de lo que era desconocido para mi. No sabía como responder a estos sentimientos tan confusos.
El tiempo paso rápido y de pronto ya eran las cuarto para las ocho. Para ese entonces Potter ya había dejado de llorar y solo se oían unos pequeños hipidos; suavice mi agarre y él lo aprovecho para romperlo del todo lentamente. Se enderezó y me miró de reojo, entonces pude apreciar su cara enrojecida y sus ojos hinchados, no era un aspecto muy favorecedor para él. Me miró con cautela y al no escuchar alguna respuesta mordaz o burlona, habló.
No... No le menciones esto a nadie, yo... - se agacho, considerando sus palabras y nuevamente me miro.- Gracias - dijo bajito, casi inaudible.
¿Qué? - me limite a decir.
Dije, gracias - y sin decir mas, se dio la vuelta y se refugio en su habitación.
Era yo, o algo de otra dimensión acababa de suceder.
Mierda.
El resto del día me la pase en automático, pues seguía sin poder creer lo que acababa de pasar, y mucho menos podía olvidar el estado tan vulnerable en el que había visto a Potter, jamás en la vida lo había visto de esa manera y él... Entonces recordé la noche de sexto grado en que me atrapó en los baños de chicas del segundo piso. El dolor. Aún tenía cierto rencor por haberme atacado en un estado tan vulnerable, y que de no haber sido por Severus hubiera muerto. Acaso estábamos a mano... ¿sería necesario vengarme?...
Veo que estas muy pensativo Draco - dijo una vocecilla a mi lado asustándome. Volteé y unos ojos azules me miraban con mucho interés.
Eh... si, disculpa Lovegood - dije tratando de ajustar mi imagen.
Luna, no soy una señora, así que dime Luna - dijo con un tono juguetón.
Bueno, Luna, no me había fijado que estabas ahí, disculpa.- No era el mejor momento para encontrarla y no tenía idea de como zafarme de esta.
No te apures, pero no pude evitar notarlo, has estado así toda la mañana, desde... - se quedo pensando unos momentos y hablo - ¿De casualidad hablaste con Harry? - sus palabras hicieron que mi estómago diera un vuelco, ¿acaso era tan vidente o qué?
Eh, no, no, para nada, es que recibí una carta de mi familia, tu sabes asuntos familiares.- bah, la familia, que escusa más pobre.
Ah, ya veo. Yo y mis suposiciones. Bueno, espero que los resuelvas pronto, sino pueden empeorar - dijo esto y se fue, pero no me engañaba y menos yo a ella. Ambos sabíamos que sucedía.
End of Flashback
Vaya día que había sido ese. Potter y yo no habíamos cruzado palabra desde entonces, y Lovegood junto con Longbottom andaban de un humor parecido al de Potter pero Luna aún mantenía el ánimo suficiente para mantenerlos a flote, especialmente al hombre de los lentes.
Después de ese incidente del comedor, la noticia de que Potter y la chica Weasley ya no eran pareja corrió como una snitch en sus mejores condiciones; además de que los chismes brindaban la jugosa información de que al parecer estaban comprometidos y que la chica Weasley no quería dar explicaciones sobre el porque de la ruptura tan repentina. Por más pena que sentía por Potter, no podía evitar la sensación de que había ganado. ¿Ganado qué?
Pero ahora lo único que me importaba era el hecho de que el inicio de los duelos sería en unas horas y yo no tenía la más menor idea de que sucedería si en dado caso tenía que enfrentar a un Potter fuera de control, olvida eso, no tenía la mas menor idea de si Potter siquiera asistiría.
Trate de distraerme del tema concentrándome en preparar a mis alumnos de primero que serían instruidos por primera vez en el área de los duelos, y los de segundo que ahora aplicarían algunos de los hechizos que habían aprendido hasta ahora.
Ya casi era hora.
-Bien muchachos, están nerviosos? - pregunte, muchas cabezas asintieron nerviosas.- pues no deberían, porque este no es ningún examen, ni demostraran nada, así que den lo mejor de si- no pude evitar sentirme como uno de esos imbéciles motivacionales, pero mi comentario iba enserio.
Los niños asintieron a mi comentario, algunos emocionados y otros asustados. Hicimos camino para el gran comedor.
Cuando llegamos, vi que el upo de Gryffindor también iba llegando, y esperando ver a Mcgonagall como encargada, me sorprendí al ver a Potter con lo que parecía ser un buen ánimo, pues se le veía sonriente y tranquilo, aunque su aspecto aún no era de lo más encantador. Ambos dejamos a nuestros alumnos en los extremos del gran comedor, y nos acercamos.
Gusto verte de pie Potter, pensé que no vendrías - dije con cierto sarcasmo. Aquel no tardó en responder.
No te creas suertudo Malfoy, esto no me lo perdería por nada - dijo orgulloso, bueno al menos tenía ánimos para algo.
Excelente, porque es hora de comenzar. Acomodamos las mesas? - asintió y nos dispusimos a moverlas con hechizos sencillos.
Los alumnos eran impresionables, pues se oían exclamaciones de todo tipo ante nuestra "proeza" de hacer flotar las mesas. Una vez todo en orden, acomodamos a los alumnos y entre los dos nos dispusimos a dar las instrucciones de la actividad.
Deberán quedar frente a frente de su oponente y levantarán su varita, así - dije mientras demostraba con la acción.
Y ni se les ocurra atacar antes de que se los indiquemos, queda claro? - dijo Potter sabiendo que me molestaría. - si lo hacen les puede resultar contraproducente- dijo con una risita, maldito...
Bien, haremos una breve demostración el profesor Potter y yo - dije. Ya vera con quien se mete.
Ambos nos pusimos en los extremos del área de duelo, sobre una de las mesas. Caminamos hasta el centro y levantamos las varitas.
Trae recuerdos, no Malfoy?- dijo Potter con una sonrisa.
Cállate Potter.- su sonrisa se ensancho más.
Bajamos nuestras varitas, y nos dirigimos de nuevo a los otros extremos de la mesa. Levantamos las varitas y...
Expelliarmus!- grito Potter, al parecer su maña de gritar los encantamientos no se le había quitado.
Protego - dije en voz baja haciendo un escudo con mi varita, el hechizo salió disparado hacia el techo de forma inmediata. No perdí tiempo.- Incarcero - Potter abrió los ojos y contraataco.
Diffindo!- las cuerdas se rompieron antes de llegar a él. Su tono de voz era mas bajo, así que me imita...
Demaius - este hechizo lo esquivo con más torpeza, cosa que no me dejó aprovechar.
Silencius - el hechizo me dio de lleno, y por un momento, Potter pensó que tenía la antemano.
Tarantallegra - Potter había olvidado los encantamientos sin voz, cosa que yo dominaba.
Entonces el salón estallo en risas, pues Potter bailaba y zapateaba sin control, pero la diversión duró poco.
Finite Incatatem- bah, que aguafiestas. Lo imité y di fin al hechizo que el me había mandado. Potter arremetió.
Bombarda- estaba loco?, pensé rápido y ataque.
Aguamenti - el agua apago el fuego y Potter tenia una sonrisa resongona, al parecer esperaba que hiciera eso.
Carpe Retractum- el hechizo en si era inofensivo, pero su rapidez me impidió defenderme y me sujeto la mano que sujetaba la varita. Ya era hora de acabar esto.
Sectumsempra - jamás había olvidado ese hechizo, Potter al saber lo que veía se aventó al suelo tan pronto como pudo y el hechizo dio a la pared. Había perdido.
Los estudiantes aplaudieron. Potter se levantó y me miró con una mezcla de asombro y derrota. Cada uno eligió a un alumno y dimos inicio. Nuestro duelo fue corto, pero el de los estudiantes no pasaba de los 5 hechizos entre los dos contrincantes, aún les faltaba.
La sesión paso rápido y pronto era casi hora de la cena, debíamos desocupar el comedor y acomodar las mesas.
Bien muchachos, eso es todo.- hubo bulla general pero hicieron caso y comenzaron a retirarse.
Potter y yo acomodamos las mesas y nos fuimos detrás de los estudiantes. Antes de partir caminos, Potter me cuestionó.
Por que usaste ese hechizo? Es peligroso! Pudo pegarle a uno de los estudiantes - dijo acalorado.
Cálmate Potter, si no querías que un día lo usara contra ti, no debiste habermelo enseñado en primer lugar- mis palabras eran acidas y no esperaba que que respondiera.
Y así fue. Potter apretó la boca y se fue en dirección contraria a la mía.
Y sin embargo, a pesar de haber ganado y cobrado cuentas con Potter, no podía deshacerme de la sensación de miedo de si el hechizo le hubiese pegado; sabía que solo lo hubiera sanado en ese instante pero aún así me sentía imbécil. No quería admitir que tenía sentimientos encontrados sobre mi antiguo rencor hacia Potter y mi nuevo deseo de dejar todo eso atrás. Había cosas que aún no podía perdonar.
