Disclaimer: Son de Cube. La trama es mía.
Asunto: El capítulo anterior puse que Seungie era el menor, LOL. Fue un error Junnie es menor.
Género: Drama.
Canción: Someone Else, by JYP ft Gain (si no les gusta, usen otra xD)
Obsession, capítulo dos
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Colgó el teléfono, su rostro se había vuelto pálido, sus manos tiritaban ligeramente. Su diestra subió hasta su cabeza, le había comenzando un dolor al recibir la noticia. Suspiró y volteó ante su pareja que le miraba confundido. No podía hablar bien, tenía que encontrar una forma menos brusca de contar la noticia. Miró la hora, la sensibilidad podía esperar, esto no.
—Hyunseung se escapó de la clínica, otra vez —dijo Yoseob con la voz atropellada, el mayor dejó el libro que estaba leyendo y avanzó con rapidez hacia el más bajo. Cogió las llaves que estaban junto al teléfono, tomó la mano del menor y lo arrastró hasta el auto, ambos subieron con prisa. Doojoon pisó el acelerador a fondo y arrancó como si estuviera siendo perseguido por la policía.
—Llama a los demás —le ordenó mientras su vista no se despegaba del camino. Yoseob con sus manos tiritando aún logró marcar el número de Kikwang para informarle acerca de aquella situación.
Todos tenían puntos distintos de búsqueda, se irían por parejas. Aunque Yoseob ya sabía en dónde podía estar exactamente.
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Por otra parte Hyunseung se encontraba limpiando nuevamente la casa, esperaba emocionado la llegada de su pareja. Había dejado la entrada como en una revista de diseño, la habitación estaba decorada románticamente por si Junnie tenía otros planes en mente, el delgado muchacho esperaba ansiosamente que se terminase de hornear el pastel que estaba preparando para su pareja, tenía puesta una gaseosa cola en el refrigerador, ya que sabía los gustos del menor.
Sintió que un auto aparcaba afuera, su cuerpo tiritó de la emoción. Su mano izquierda subió hasta su camisa y desabrochó tres botones, queriendo enviarle un mensaje a Junhyung.
— ¿Seungie? —aquella voz ronca hizo estremecer todo su cuerpo. Inhaló y exhaló repetidas veces antes de responder que se encontraba en la cocina.
En el marcó de la puerta estaba recostado despreocupadamente el menor, Hyunseung le miró con amor y devoción. Le hizo un gesto para que tomara asiento, y rápidamente se posicionó detrás, una vez que su novio estaba sentando. Sus delgadas —más bien huesudas— manos subieron hasta los hombros de aquel hombre que le volvía loco de amor y placer. Con suaves movimientos comenzó a masajear sus hombros con claras intensiones.
—Ven aquí —ronroneó Junhyung palmeando su regazo. El mayor no se hizo esperar y equilibró su peso en el regazo del menor. Hyunseung con algo de desesperación tomó el labio inferior de su novio, besando y mordisqueando con prisa. Delineó los labios de él con su lengua, bajando sus manos hacia el pecho de Junhyung. Toda la pasión desatada en ese momento fue cortada abruptamente en cuanto la campanilla del horno sonó. Frustrado, Hyunseung se levantó a sacar el dulce del horno.
Cortó dos porciones y las puso sobre la mesa. Caminó lentamente hacia el refrigerador y sacó dos gaseosas frías y las sirvió.
—Propongo un brindis por nosotros—comentó elevando su vaso, su pareja le imitó.
—Por nosotros —finalizó Junhyung dando un largo sorbo. El mayor miraba hipnotizadamente a su pareja, no podía creer que faltaba tan poco. Hoy era el 15 de mayo, tan sólo dos meses más.
Cruzó sus manos observando cada movimiento de su amado, en la forma en que cortaba el pastel, en como lo degustaba. Grababa todo en su mente, cada respiro, pestañeo, suspiro, murmuro, palabras, ropa, etc.
Alguien golpeó la puerta interrumpiendo la tarea de Hyunseung, se levantó antes de que el menor lo hiciera.
—Ya voy —gritó mientra avanzaba hacia la entrada. Abrió la puerta y quedó sorprendido al ver a Yoseob con Doojoon, les invitó a pasar.
El pequeño rubio notó lo sucio y desordenado que estaba todo. Apretó más la mano de Doojoon, este lo atrajo hacia él, a pesar que Hyunseung era su amigo no podía fiarse de alguien que estuviera en ese estado.
—Pasen, estamos comiendo pastel —comentó el alegre muchacho encaminándoles hacia la cocina.
— ¿Estamos? —susurró Doojoon hacia su pareja, esta se encogió de hombros. Antes de entrar a la cocina se preparó mentalmente para cualquier cosa.
Al entrar un fuerte olor a putrefacción les llenó de golpe. Miraron el lugar con ojos de asco y sorpresa, todo estaba sucio, lleno de moscas y algunas ratas vagaban por el lugar.
Hyunseung tomó asiento y le sonrió a la silla vacía de su lado.
—Junnie —dijo con amor —, llegaron los muchachos. ¿A qué te alegras de verlos? ¿No?
Yoseob miró de reojo a su pareja. Ignorando el asco que les producía sentarse en ese lugar, miraron con pena al delgado muchacho que le sonreía y le hablaba al vacío.
Hyunseung tomó una botella de gaseosa que estaba vacía, pero para él estaba llena. Y sirvió en dos sucios y trizados refrescos para sus invitados. Yoseob tomó la pegajosa botella entre sus dedos e hizo un brindis por la feliz pareja.
Ambos muchachos le siguieron la conversación, fingiendo hablar con Junhyung, haciendo feliz a Hyunseung.
—Yoseob, ¿puedo hablar contigo a solas? —preguntó este último. Doojoon miró a su novio, quién asintió con la cabeza. El mayor de todos le sonrió e hizo como si saliera a conversar con Junhyung, él cual no estaba.
Una vez solo, Hyunseung comenzó a contarle lo emocionado que estaba de que por fin él y Junnie se mudarían juntos. Quería que todo saliera perfecto, pedía consejos, quería adoptar un gran perro de color rubio, quería tener una casita blanca y de ventanas azules con un enorme patio con piscina, si se daba la posibilidad de adoptar a una parejita, lo haría. Pero lo que más quería era ser fiel y perfecto para su pareja, quizás su futuro esposo. Esta última idea lo emocionaba de sobremanera.
—¿Qué opinas? —preguntó Hyunseung realmente emocionado, el brillo de sus ojos se acentuaba más y más en cada frase.
—Bueno…Yo…—pero el euforico Seungie le interrumpió nuevamente.
—Si nos llegamos a casar quiero que seas mi padrino, quiero que sea la boda más perfecta. Todos de blanco con violeta, flores por todo el suelo, un pastel de bodas en forma de rosa, contratar al pianista más famoso del mundo, al momento de besarnos que suelten mariposas azules o blancas, y…
— ¡Detente! —gritó Yoseob —¿Puedes parar? —gritó aún más nervioso.
— ¿Qué? —preguntó Hyunseung sin entender el estado de su pequeño amigo, espero a que el rubio se calmara, cosa que no pasaría.
— ¡Junhyung está muerto! ¿Qué no lo entiendes? Puedes…—no alcanzo a terminar la frase, su mejilla ardía, la mano del más delgado estaba en alto. Le había dado una cachetada. La mano del más bajo se dirigió a la zona afectada, de inmediato entró Doojoon al sentir los gritos de los dos.
— ¡Vete, vete! ¡Y deja de decir mentiras! ¡No está muerto, sigue aquí conmigo! ¿Acaso no lo puedes ver sentado ahí? —le señaló el asiento vació— Ahora vete, y no vuelvas más.
Doojoon jaló hasta la salida a Yoseob, quien apenas al salir rompió en llanto.
—Lo ayudaré, cueste lo que cueste…
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;OOOOO; qué triste. Ya, segundo capítulo. Espero que les haya gustado. Y muchas gracias por sus RR.
Alpha.
