Disclaimer: Son de Cube, la trama es mía.

Pareja: Hyunseung/ Junhyung

Canción: I don't understand – Big bang.


Obsession; capítulo final

.

.

.

Recordaba todo como si hubiese pasado ayer, su corazón con fuerza y sus ojos seguían abiertos ante el impacto. Sus manos tiritaban, no sabía como había sucedido. Guardó el arma homicida, y trató de limpiar evidencia.

Su mente no estaba trabajando del todo bien, su cuerpo no obedecía. Chocaba contra las paredes, trataba de buscar una salida. El arma se deslizó entre sus dedos cayendo al suelo y provocando un estruendo. Su corazón se aceleró más.

La manilla de la puerta comenzó a moverse, sabía que estaba en graves problemas. Le había arrebatado la vida a alguien por miedo a que un ser querido saliera lastimado. Su respiración se cortó al sentir que la puerta se estaba abriendo lentamente, seguramente él traía las compras del mes.

El cuerpo de Junghyun yacía tirado en el suelo, sobre un charco de su propia sangre. Uno, dos, tres disparos ocasionaron su muerte. El primero fue intencional, los otros dos eran para remediar el daño causado por el primero.

Una pelea que había terminado mal. Yoseob corrió a esconderse, dejando el arma y el cadáver del amante de su mejor amigo tirado, marcado por sus huellas de culpabilidad.

Se escondió dentro de la ducha, dejando la puerta abierta. Mala decisión, su corazón estaba a punto de estallar. Escuchó los gritos desesperados de Hyunseung al encontrar el cadáver de quién fue su amante eterno.

Hyunseung tomó el cuerpo de Junhyung y lo abrazó con fuerza llorando, sus manos se mancharon la dulce sangre de su amado, lo apretó con más fuerza a su pecho. Su mirada se posó en el arma homicida y con sumo cuidado dejó el cadáver de él para acercarse con sigilo hasta el arma. La tomó entre sus manos —grave error— y miró como aquel aparato frío como el hielo le había arrebatado la vida a Junnie.

Sus manos tiritaban, las lágrimas le cubrían el rostro como si de un velo se trátase, gateó hasta llegar nuevamente al frío cuerpo de Junhyung. Con la poca coherencia que su mente producía llamó a la policía.

—Ayuda…Ayuda…Muerto… él…—las palabras salían pero no producían una idea concreta, el oficial apenas entendió el mensaje, pero sabía que era una emergencia y hasta quizás una confesión.

Yoseob se movió lentamente y chocó contra el contenedor de aseo, el shampoo cayó al suelo con un estrepitoso ruido. Su corazón se detuvo, dejó de respirar y agudizó el oído. Nada, Hyunseung ni siquiera se había percatado. Con sumo sigilo abrió la ventana del baño que daba al patio trasero y salió tratando de hacer el menor ruido posible.

Apenas pisó tierra firme, se hecho a correr, no detuvo a mirar hacia atrás. Estaba asustado.

Llegó a su casa y la ropa estaba ensangrentada, por suerte Doojoon no estaba. Se quitó rápidamente la ropa y la quemó en el patio trasero. Entró a la casa totalmente desnudo, sus manos todavía estaban impregnadas por la sangre seca de Junhyung. Corrió hasta la ducha y abrió el agua caliente, relajándose un poco. Tomó una esponja de baño y se restregó con violencia su piel. Quería quitar todo rastro de su víctima. Se sorprendió al utilizar la palabra.

Salió de la ducha desnudo, no había traído una toalla. Para su mala suerte Doojoon ya estaba en casa. Al verlo este último sonrío lascivamente y fue al encuentro de Yoseob, rodeó su húmedo cuerpo y recogiendo las gotas que caían de su cuello con sus labios. El más pequeño se removió entre sus brazos, incómodo. Esto extraño a Doojoon, pero no dijo nada, simplemente dejó que se fuera a vestir.

El pequeño rubio caminó hasta su habitación, sentándose en la cama, pensando en lo ocurrido. Su mente no salía del shock. Tomó lo primero que encontró y salió al encuentro de su amado, necesitaba estar entre sus brazos para calmarse un poco. En la sala se encontraba el mayor, leyendo. Al ver a su pequeño sonrío con tranquilidad, como siempre solía hacerlo. Yoseob se sentó en su regazo y cerró sus ojos al sentir como los brazos del mayor le rodeaban. Inhaló su suave olor, y recostó su cabeza en aquel duro pecho.

La luz matutina le cegó un poco la vista, en qué momento se había quedado dormido. Estiró su mano para tocar la espalda de su amado, pero no sintió nada. Se levantó asustado, Doojoon estaba en la puerta, mirándolo con los ojos como plato. Yoseob le miró extrañado, no sabía que pasaba.

—¿Qué sucede? —preguntó con la voz rasposa, aclaró su garganta.

Doojoon tomó una bocanada de aire y le dijo las noticias.

—Anoche mataron a Junhyung…La policía arrestó al culpable. Fue Hyunseung—la respiración de Yoseob se cortó, sus ojos se llenaron de lágrimas y no por la muerte de él, sino porque estaban culpando a su mejor amigo, al que él quería proteger. Al fin de cuentas lo había hundido y no protegido como él esperaba.

Yoseob comenzó a llorar, su corazón dolía. Era su culpa, pero tenía miedo; miedo a que todo el mundo le odiara, que Hyunseung nunca se lo perdonara, que Doojoon le diera la espalda, que Kikwang y Dongwoon se asquearan de él. Estaba decidido nunca diría nada, pero debía encontrar una forma de que su mejor amigo no fuera a la cárcel.

Hyunseung estaba sentado esperando a que le dieran un veredicto. Saber cuantos años tendría que pasar por haber matado a su amado Junhyung. Su mente estaba en shock, sentía que había sido su culpa. Se sentía el asesino de Junnie. Su único amor, que ahora se encontraba bajo metros y metros de espesa tierra. Nunca más vería esa sonrisa sarcástica, esos pequeños ojos oscuros y algo sombríos. Sus lágrimas comenzaron a caer por sus pálidas mejillas, las secó rápidamente.

—Hospital psiquiátrico…—fue todo lo que pudo oír, no sabía que estaba pasando. ¿Por qué Junnie no estaba con él? ¿Estaría trabajando? Lo quería ahí y ahora, junto a él. ¿Por qué lo estaban enviando a un psiquiátrico?

—¿Dónde esta Junnie? —susurró levemente, nadie se percató de eso —Lo necesito ahora.

Nadie le había visto entrar, lo cual era bueno. Sus manos estaban protegidas por unos guantes de latex, su cara tenía un pasamontañas. Así nadie sabría quién había sido. Sentado en la cama de Hyunseung se encontraba Yoseob. Lo había llamado por la descompensación de su amigo, pero no había confirmado su asistencia, no quería dejar rastros.

De su bolsillo extraño un pequeño frasquito que contenía barbitúrico, aquel líquido que se ponía en las inyecciones letales. Estaba mezclado con otras sustancias, no sería tan doloroso después de todo. Extrajo un poco del líquido en la jeringa y lentamente comenzó a introducirla en el brazo de Hyunseung, hasta que ya no hubo nada en el pequeño tubo. Acarició con delicadeza la cabeza de su amigo y salió nuevamente de aquel hospital, nadie —nuevamente— lo había notado.

Al llegar a casa lloró toda la tarde, Doojoon no estaba al menos. Sabría que por la mañana le informaría que su amigo había muerto. Sabía que él tenía la culpa, pero haber matado a Hyunseung era una buena opción. El pequeño ya no sufriría, ahora estaría bien junto a Junnie, al menos así lo veía Yoseob.

Caminó hasta su habitación, apagó todas las luces y se arropó bien. No podía dormir bien, estaba llorando por la culpa y el miedo que sentía. Había matado a dos personas más, quién más seguiría. ¿Acaso Doojoon por no cumplir algún capricho de él? Agitó levemente su cabeza para quitar esa desagradable idea de su mente. En algún momento de sus locos pensamientos, se quedó dormido.

—Yoseobie…—sentía que alguien le susurraba —Yoseobie, despierta.

El joven rubio se levanto a duras penas, tenía los ojos rojos e hinchados y su cabeza dolía. Era su pareja, estaba vestida completamente de negro.

—¿Qué pasa? —preguntó un poco adolorido.

—Pensé que no despertarías nunca, has dormido durante dos días —besó su cabeza con delicadeza. Doojoon sabía como calmar antes de dar las noticias.

—Tengo algo que contarte…—tomó la mano de su novio e inhaló antes de soltar la noticia —Hyunseung…falleció hace dos días.

Yoseob lo sabía, sabía que su mejor amigo estaba ahora en un mejor lugar. Estaba tranquilo, por una parte había terminado con todo el mal causado con anterioridad en él y por otra había terminado con la obsesión de Hyunseung. Ahora que él estaba muerto.

.

.

.


¡Fin! –lamatan- lo sé, me he demorado tanto. Y ahora les doy este final tan triste y todo esto, pero estuvo planeado xD .

No me odien, gracias por sus RR. Las amo.

Alpha.