Capítulo dos
Tras la llegada
Al fin consigo estirarme en una cama.
Todos siguen arriba, en la sala común. Aún escucho sus voces, potentes sin alzar la voz.
Los chiquillos de primer año siguen en silencio las instrucciones de nuestra "perfecta" Parkinson. No ocupar los sillones. No chillar en la sala común. No encender el fuego sin un mayor delante (aún recuerda cuando por poco incendia el tapiz en nuestro primer año). Muchos otros noes taladrados hasta el fondo de sus cerebros, ya acostumbrados la gran mayoría a mantener una normas establecidas en las casas de alta sociedad.
Tantas normas de comportamiento, todos acostumbrados a las finas maneras, a los pasos silenciosos, a las miradas indiscretas y feroces, y, por sobre todo, al poder de los mayores.
Siempre respetar a los mayores, jamás intentar disturbarles. Siempre estar en silencio.
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Todo termina en silencio. Aunque esta vez no estaba en desacuerdo. Recordaba lo odioso que era pasear por los corredores tranquilamente y que un grupo de niños pasaran corriendo a su lado, rompiendo el sueño de las paredes.
Bien podía ser quisquilloso, pero era real. Y eso le molestaba.
Él respetaba el silencio. Su silencio. Las palabras mudas. Una pared dura como el diamante, débil como un suspiro.
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Se levantó de la cama. De repente se le había ido el cansancio. Deseaba ir a visitar a su profesor, y así hizo. Se llevó su libro encima, escondido bajo la túnica.
La puerta del despacho del Profesor Snape siempre estaba abierta a él. Casi bien podía entrar a cualquier hora del día.
Lo encontró ordenando sus archivos con aburrimiento
Pudo notar un ligero alivio en el rostro del hombre cuando entró por esa puerta. Su relación iba más allá de profesor alumno, desde el primer día pudieron darse cuenta de eso. Jamás un acuerdo con palabras, tan sólo unas miradas y un pensamiento.
Ambos se entendían, ambos conocían al otro, juntos llegaban al mismo acuerdo, y unas pocas palabras podían ayudar al otro en lo que se necesitara.
Algo parecido a un familiar.
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Había estado hablando durante un par de horas. Contando las vacaciones, los lugares que había visitado, los libros antiguos que había leído y un par de extrañas personas que había conocido. Nada relevante, para romper el hielo de unos meses sin verse.
En algún momento Draco nombró los horcruxs.
"Son objetos prohibidos, Draco. No hablemos de ellos." Le había cortado Snape con una mirada tajante.
Aún así Draco no se dejó intimidar, sabía que ese hombre sabía más.
"Padre dijo que es necesaria magia de muy avanzado nivel." Y así mismo le había dicho el mayor.
"Es necesario mucho más que eso, Draco." El profesor le miraba fijamente.
Era una de esas miradas heladas a la vez de curiosas, de las que se rematan ladeando la cabeza. Draco le aguantó la mirada sin romper el contacto.
En silencio.
En esos momentos Snape entendió el febril deseo de su alumno por saber más sobre esos objetos. Porque un leal Slytherin no acepta jamás un conocimiento incompleto.
Sonrió y suspiró.
"Crear un Horcrux significa muchas cosas, Draco. Tanto demuestra un gran dominio de la magia... como la frialdad del corazón. Yo le llamaría falda de estima, alguien en paz consigo mismo jamás crearía un objeto tan rompedor."
Draco se sorprendió ante esta afirmación. Realmente no había pensado en ello de una forma tan, pesimista.
"Es un sacrificio en vano." Murmuró como para sí mismo. Mientras se removía en el sillón donde se encontraba.
El profesor asintió, obviamente le había escuchado a la perfección.
"Sacrificar la vida de una persona tan solo para dar materia a un desperdicio vacío... ¿De qué sirve eso? Si no para despedazar tu alma en pedazos, hacerla cada vez más pequeña e insignificante."
Draco recordó el momento del sacrificio. La real sensación de pérdida que había sentido al realizar el hechizo necesario.
Y ese recuerdo aún punzaba en sus venas en dolorosa tortura.
Sabía de boca de su padre, que Voldemort había creado gran cantidad de ellos, quizás muchos de ellos perdidos ahora bajo el tiempo. También sabía que a veces éste ordenaba a sus súbditos crear otros, simplemente para poseer parte de sus almas.
Pobre desquiciado.
"¿Creaste algún Horcrux alguna vez, Severus?" No pudo retener la pregunta. No sabía que respuesta esperar, ambas posibilidades le sorprenderían por igual.
"Si." No parecía justamente orgulloso por ello.
Draco sonrió, quizás de alivio, pero era más una sonrisa como la de un niño que descubre que su padre también fue niño.
"¿Qué hiciste con él, si no lo tienes ahora?"
El profesor se levantó de su sillón con gesto amargo y apresurado.
"Lo peor que puede hacerse. Destruirlo."
Y algo se desmoronó en la ilusión del joven.
"Ves a dormir, Draco. Nos vemos mañana."
.-.
La conversación se había dado definitivamente por terminada. Se habían despedido con un ligero gesto de cortesía y Draco salió hacia los pasillos.
Pasillos silenciosos.
El silencio más oscuro, el más penetrante.
E inquietante.
¿Snape había destruido su Horcrux?
¿Qué le habría conducido a ello?
Eso significaba destruir parte de tu alma, aunque fuese una parte ya impura, ya inutilizable.
Recordó el momento del sacrificio. Una víctima humana. Un asesinato.
Se había escurrido con las máximas preocupaciones por los más bajos barrios de Londres. Las zonas más marginales y derruidas.
No había podido detener los comentarios, asqueado por los fétidos olores que recorrían esas calles, ni el desagrado que le causaba todo en su conjunto. Con un pañuelo ante la boca se adentró entre esas calles.
Pero sabía lo que buscaba, y realmente no le costaría demasiado encontrarlo, visto lo que le rodeaba.
Protegido bajo una capa de invisibilidad y cantidad de hechizos de protección – quien sabe cuándo te pueden atacar en esos lugares – siguió vagando hasta encontrar, en una esquina mugrienta, su víctima, tan mugrienta como tal esquina.
Había decidido disminuir el daño al máximo, aunque mal seguía siendo. Pero en esos momentos poco le importaba.
Terminaría con la vida de esa pobre mujer que, con ojos infectados en sangre y dolor, pedía a Dios la muerte más próxima. Quería terminar con su desgracia. Y allí estaba Draco para ayudarla.
Su corazón siempre le recordaría que su primer asesinato sería por compasión, y eso menguó su mal estar muchas veces después.
.-.
El libro en sus manos era el resultado.
Un libro de páginas en blanco, de un blanco impuro como el alma que contenía.
Pero realmente no tenía ningún deseo de escribir un diario. Eso era cosa de chicas.
Aún así jamás se le habría ocurrido deshacerse de él. Conservaría esa parte suya siempre junto a él. Sin él se sentiría vacío, estaba seguro de ello, además de sentirse estúpido y completamente inútil.
Quizás algún día le serviría. Algo útil debía poder proporcionarle ese objeto inerte. Tampoco probaría jamás a arrancarle página alguna. ¡No¡Merlin le salve¿Quién sabe las supersticiones que podían corretear alrededor de un simple libro? Draco no las conocía, pero aún así era muy supersticioso. Jamás arrancaría un solo pedazo de ese Horcrux.
No se jugaría su vida por curiosidad.
¿Y si la tinta de una pluma causara estragos en ese blanco sucio? Draco temía intentar siquiera escribir su nombre en la primera hoja, marcando tal libro como su propiedad más privada. SU DIARIO. Aunque no lo usara nunca.
Así que esas páginas se quedarían durante mucho tiempo en silencio. Hasta que no estuviera seguro de las consecuencias.
Porque eso es lo que hacen los libros. Permanecer en silencio. Como en la biblioteca.
El lugar más tranquilo de todo el castillo.
Adoraba la biblioteca. Todos esos libros le recitaban sus más íntimos secretos en total discreción.
Draco adora el susurro de las hojas pasar. Un sonido de fondo en medio de un gran silencio.
.-.
Continuará…
Este fic va cultivándose poco a poco.
No soy demasiado apta para hacer fics de más de dos capítulos. Adoro los One Shots. Básicamente porque no debo preocuparme de actualizar, i xk una simple idea la puedo plasmar perfectamente.
En cambio, un fic largo necesita algo k no tengo: DESTREZA PARA INTERRELACIONAR xD
Me es difícil crear una acción directa, soy muy de escribir pensamientos. Creo que se nota bastante.
Y sí, siempre saldrá la palabra Silencio. Xk el Silencio es lo predominante en este fic.
Angie
Vampira Horchatera
