CAPITULO 2. Medio día.
Mufasa continuo subiendo por el acantilado, una vez que llevaban más de la mitad del ascenso Simba sintió un poco de miedo al mirar hacia abajo, y ver la altura. Como su padre continuaba subiendo sin mostrar ni el más mínimo asomo de temor, el pequeño cachorro decidió que debía seguir el ejemplo de su valiente padre, y reuniendo su valor continuo siempre tras de él.
Para alivio del pequeño Simba, la cima no tardo en aparecer, una vez arriba; el rey le indicó a su hijo que si quería descansar un poco podía hacerlo. Simba no espero a que se lo repitieran, aunque el sol ya estaba en lo alto, y no había nada que pudiera hacerles sombra, se echo en el suelo, para dejar descansar un poco las doloridas patas.
¿Tú no vas a descansar?- le pregunto Simba a su padre cuando vio que el rey no parecía cansado.
No, tu padre es muy resistente- se sonrió el rey (la verdad si estaba cansado, pero; no podía verse débil ante los ojos de su hijo).
Simba admiraba como nadie a su padre, era valiente, noble, generoso, era el mejor ejemplo gran padre, y rey. Simba siempre se preguntaba si un día llegaría a ser tan valiente como su padre.
¿Qué ves?- le pregunto el cachorro levantándose al ver que su padre miraba hacia abajo en el extremo del acantilado.
El reino- dijo el rey; Simba hizo una mueca de desagrado, su padre ya estaba pensando en sus obligaciones como monarca y olvidaría que estaba con su hijo- no pongas esa cara Simba- dijo el rey al ver la mueca de su cachorro- si veo mi reino; es porque me gusta pensar en el futuro. Imaginar como será todavía más esplendoroso cuando tú seas rey. Cuando yo ya sea viejo y el sol se ponga en mi reinado, saliendo contigo como nuevo rey; cuando tus cachorros, vayan a verme a mi retiro y me digan "abuelo Mufasa, nuestro padre hoy nos ha enseñado el reino" como yo ya he hecho contigo ó cuando digan "abuelo Mufasa, nuestro padre ha planeado llevarnos a ver a Jwahir-que será una leona de edad- y después nos llevará a ver a los mughucks.."
Simba no estaba muy interesado en que su padre le hablara, del futuro; el lo único que quería era llegar a ser grande y ser un rey; pero, ¿Qué había dicho su padre? ¿Qué eran los mughucks?
Papá, ¿qué son los mughucks?- pregunto desconcertado Simba.
Mufasa, solo se sonrió.
Creo que he hablado demás- dijo con una mirada misteriosa a su hijo- ahora andando; ya hemos descansado, y con este calor, no me sorprendería que los mughucks ya nos estén esperando…
Sí, pero, ¿Qué son los mughucks?- volvió a preguntar Simba poniendo carita enojada (esa, donde frunce un poquito el ceño que tanto divertía a su padre).
Oh, Simba; no seas tan curioso, lo sabrás cuando lleguemos- dijo el rey comenzando a caminar.
Por favor, sí- Simba pone una sonrisa de oreja a oreja enseñando sus blancos colmillitos- dime que son los mughucks ¿si?
No funcionará ese truco conmigo jovencito- dijo Mufasa volteando a ver a su hijo- eso solo funciona con tu madre, y cuando estas apoyado por Nala.
Simba no pudo enterarse de que eran los mughucks en ese momento, solamente pudo seguir a su padre, arrastrando su cola, en el polvoroso acantilado.
Por favor Simba, no pongas esa cara- le dijo su padre después de que el cachorro le siguiera en silencio un poco molesto por no enterarse de que eran los mughucks- mira el sol ya muestra nuestras sombras en la tierra; el calor ya no es tan fuerte ¿no puede hacer tu padre algo, para que no estés molesto?- el rey pone la misma sonrisa cómplice de travesuras que su hijo pone para convencer a su madre, de que lo deje ir a jugar con Nala.
Bueno…- comienza Simba- creo que sí hay algo…
Este es tu día hijo, dime lo que quieras y lo tendrás- dijo solemnemente el rey Mufasa.
Yo quiero- dijo Simba pensando en lo que podría pedirle a su padre- yo quiero…. ¡Qué juegues conmigo, a la tienes! (la tienes, es un juego donde te tocan con tu garra, y tu "la tienes", tienes que tocar a tu vez a los demás porque si no tocas a nadie, tú pierdes ¿no lo conocían?, por favor, es muy popular entre los leones cachorros y jóvenes)
Oh, jo, no sabes en que problema te has metido jovencito- dijo su padre poniéndose a la altura de su hijo- porque nadie le gana a la tienes a tu padre…
Fue una suerte que el acantilado fuera dejado atrás desde hacia una media hora; porque apenas termino de hablar el rey Mufasa, el intrépido Simba le toco en un cojín de su pata derecha con su pequeña garrita "la tienes" gritó contento, el rey Mufasa comenzó a jugar con su hijo, saltando, evitando que lo tocara, tocándolo a su vez, riendo, arrinconándolo, el pequeño Simba se divertía mucho con este juego, le gustaba jugarlo con Nala; pero, con su padre todavía era más divertido.
Después de un "la tienes" bastante extenso, y un muy cansado rey Mufasa, que a pesar de sus intentos era superado por su cachorro, decidieron dejar el juego por la paz, Simba había ganado, siempre ganaba ¿acaso el rey Mufasa lo dejaba ganar? Na, eso era imposible.
El juego los había hecho entrar una vez más a la sábana; Simba recordó de pronto a los mughucks ¿Dónde podrían estar? Se preguntaba, nunca había escuchado de ellos, las leonas nunca los habían atrapado, así que seguramente no eran comida; pero, Zazu nunca había dado ningún reporte –en el reporte matutino- de que tuvieran algún problema; así que no daban y no tenían problemas. Ahora bien, Nala nunca había dicho o escuchado de los mughucks y por supuesto el tío Scar que no acostumbraba tratar con lo molestos animales y pasaba la mayoría del tiempo en un lugar alejado de los demás habitantes de la roca del rey nunca habría tenido información sobre los mughucks.
¿Ya estas pensando otra vez en los mughucks?- le pregunto el rey a su hijo, cuando este una vez más se quedo callado.
¿Cómo son?- pregunto Simba esperando tener más información de los mughucks por parte de su padre.
Adivina- le sugirió su padre mientras comenzaba a orientarse entre un grupo de árboles sin que Simba se percatara de lo que estaba haciendo.
-¿tienen alas?
-No
-¿pueden nadar?
-No
-¿viven bajo tierra?
-No
-¿comen carne?
-No
Mientras Simba seguía imaginando como eran, donde vivían o que podían hacer, el rey Mufasa había encontrado un camino que seguir, Simba seguía las huellas de su padre sin llegar a imaginarse a donde lo llevaba, el calor del desierto y las duras piedras del acantilado habían quedado atrás, ahora el pastizal era lo que ocupaba toda la vista, los árboles cada vez más separados entre sí parecían ser sus únicos compañeros de travesía.
Simba continuo preguntando, repitiendo preguntas sin darse cuenta y a cada pregunta su padre solamente contestaba con un no, y sin voltear a verlo.
Oh, me doy por vencido- dijo Simba dejándose caer de sentón sobre sus cuartos traseros.
Su padre giro para verlo, mientras le sonreía.
Oh, Simba- le dijo frotando su gran nariz, contra su mejilla- intenta una vez más.
Una pregunta más, Simba estaba un poco molesto; como todo niño pequeño le molestaba que las cosas no le salieran a la primera, solo lo intentaría una vez más; y solo porque su padre había insistido.
¿los mughucks están cerca?- pregunto Simba mirando a su padre a los ojos.
Los ojos del rey Mufasa brillaron, y una sonrisa apareció en su noble rostro.
Sí, los mughucks están muy cerca, Simba- dijo levantando a su hijo con su garra- Cuando yo era pequeño- comenzó- mi padre y yo, hicimos un recorrido parecido al que tú y yo estamos haciendo ahora…
¿y el tío Scar?- pregunto Simba interesado en el relato de su padre.
El decidió no venir- dijo Mufasa recordando- no le gustaba hacer muchas cosas cuando mi padre estaba conmigo- bueno, lo importante- dijo el rey alejando esa parte de los recuerdos- es que después de que el medio día había pasado; mi padre tuvo que dejarme solo, yo estaba molesto Simba, cuando te prometen pasar todo el día contigo, es todo el día; ahora entiendo que él tenía las responsabilidades que tiene el rey, pero en ese momento yo solo me quede esperando a que regresara… Fue entonces cuando encontré un camino que ningún león había seguido nunca… un camino que hoy he encontrado una vez más hijo, solamente para que tú puedas seguirlo… y al final de ese camino encontraremos una vez más a los mughucks; ni siquiera tu madre los conoce, no se dejan ver por ninguna leona; les asustan, yo les encontré en su refugio; y ahora yo te lo mostraré Simba, para que los conozcas y respetes como a toda criatura que forma parte del ciclo de la vida…
Guau…- fue lo único que pudo pensar Simba como una respuesta.
Ahora sígueme hijo mío- dijo el rey Mufasa una vez más en un tono jovial no tan solemne.
Simba estaba ansioso, los árboles habían desaparecido, habían llegado a un lugar donde solamente había dos enormes piedras de forma completamente irregular como si se tratase de una entrada, Simba se preguntaba ¿A dónde llevaba una entrada a ningún lado? Ya que las dos piedras solamente estaban ahí, en medio de la nada, adelante, atrás y a sus lados solamente se extendían las bastas planicies del reino de los leones. ¿y si todo era una broma de su padre? ¿y si no había nada, y los mughucks solamente eran una invención? Simba negó rotundamente esta última idea. Su padre nunca, pero nunca, le haría algo así ¿o sí?
¿Qué ocurre Simba?- pregunto el rey cuando vio que Simba se detenía una vez más- ¿no querías ver a los mughucks?
Es que…- dijo Simba sin saber como empezar- ahí no hay nada…
Oh Simba- dijo el rey Mufasa frotando su cabeza con la de su cachorro- claro, que hay algo, un algo que he esperado mostrarte desde hacia tiempo, un algo que espero te guste ¿acaso, no es hoy nuestro día padre e hijo?
Simba afirmo con su cabeza, cierto su padre había prometido un gran día padre e hijo y seguramente había planeado algo fantástico.
Bien, en ese caso; prepárate para pasar todo lo que resta de la tarde con los mughucks, hijo mío- dijo el rey Mufasa mientras avanzaba hacia las dos piedras seguido de su hijo.
Continuara.
