Fics de Rosario+Vampiro.
La Hija de Moka.
Capítulo Tres: La Quinta Hermana.
Todos se quedaron asombrados ante el acto reflejo de la pequeña dragoncita, tal como lo haría Tsukune, por accidente termino quitando el rosario del cuello de Moka y al igual que él, logró despertar la sangre de vampiro dormida en ella. Lo más sorprendente no era el hecho que no hubieran aparecido toda la lluvia de vampiros que siempre la cubría o que el narrador no hubiera hablado… sino que, en el suelo, estaba la Moka sellada.
—¿Q-Qué rayos paso aquí? —Kurumu se notaba muy exaltada, el haber presenciado el despertar de Moka, en parte la había liberado del encanto de la niña—. ¡Y po-por qué ese demonio enano puede usar mi propio encanto contra mí!
—Tsukune-san, Moka-san… ahora hay dos Moka-san, estoy muy confundida-desu —Yukari quien no podía entender lo que pasaba y en parte al ser más pequeña que las otras, el encanto la había afectado más, termino desmayándose.
—¡Yukari-chan! —por suerte Moka, la que se encontraba sellada, logró detener a Yukari antes de que se cayera contra el suelo—. Estas bien, Yukari-chan.
—¡MOKA-NEE-SAMA! —Kokoa se lanzó a intentar abrazar a la Moka sin rosario, pero esta solo la lanzó a volar con una patada por la ventana—. ¡Qué alegría es sentir el cariño de mi Onee-sama!
—¿Qué rayos esta pasando aquí? —preguntó muy asustado Tsukune—. ¿Po-por qué están ambas Mokas?
—Tiempo sin verte Tsukune —habló esbozando una sonrisa algo tétrica, la Moka sin rosario—. Aunque nunca imagine vernos de esta forma. Hola Moka.
—Ho-hola —habló entre asustada y nerviosa la Moka sellada.
—Moka y Moka, ahora tengo dos hermanas en lugar de una —dijo Kalua de lo más feliz.
—Nunca cambiarás Kalua-san—. Exclamó Tsukune algo más calmado—. Pero Ruby-san, ¿qué haremos ahora?
—No había pensado que sucedería algo así —exclamó Ruby también preocupada—. Muchas cosas si sucedieron hoy.
Mientras todos en la habitación trataban de entender que sucedió y como arreglar lo que había ocurrido al separarse ambas Mokas, nadie se había percatado que la pequeña niña, había escapado por el agujero que había hecho Kokoa al ser lanzada por la patada de Moka.
—Moka-san, ¿estas bien? —habló Tsukune aun confundido.
—Sí Tsukune —respondieron al unísono ambas "Mokas".
—Esto es muy confuso —exclamó Tsukune jalándose de los cabellos.
—¿Qué les parece esta idea? —Kurumu tomó el rosario de Moka que estaba en el suelo y se lo colocó a la Moka sellada—. Al menos las cosas parecerán algo más normales.
—Es buena idea, Kurumu-chan —exclamó Tsukune algo desilusionado—. Aunque las cosas siguen iguales.
—Y que tal si le ponemos el rosario a la Otra Moka-san —exclamó Yukari un poco más recuperada—. Tal vez se vuelvan a unir-desu.
—Es una buena idea, Yukari —exclamó alegre Tsukune.
—¡Me opongo! —interrumpió la Moka sin sello, todos voltearon a verla—. Por fin tengo un tiempo para salir sin preocuparme por peleas o poner en peligro a Moka. Así que lo aprovecharé.
Diciendo esto, la Moka vampiro salió de la habitación, dejando perplejos a todos los presentes, en especial a la Moka que poseía el rosario. Aunque Moka no lo quería demostrar, lo que le dijo su alter ego, le dolió bastante, al punto de hacerla sentir más que como una inútil, como una carga sin valor.
—Moka-chan —instintivamente Kalua fue a consolar a su hermana y Moka comenzó a llorar en los brazos de esta.
—Creo que sobramos aquí —comentó Kurumu algo triste.
—Por cierto, desde hace rato me preguntaba —interrumpió Mizore, quien había permanecido callada todo el rato—. ¿Alguien vio para donde fue esa niña?
No es de mencionar el alboroto que se armo, cuando todos se dieron cuenta de que la pequeña, que tantos problemas les causo y que quizás, era la única capaz de arreglar todo el embrollo que se había causado, se había escapado. En pocos segundos se armaron los grupos y salieron en busca de la pequeña.
—Oye, que hace esa niña en la cancha —en el gimnasio, la pequeña ya estaba causando de las suyas, interrumpiendo el juego de campeonato—. Saquen a esa niña de la cancha.
—¿De quién es esa niña?
—Debe ser familiar de alguno de los alumnos.
—Se debe haber quedado durante la visita de los padres.
—Pero es peligroso que pasee por la cancha, se podría lastimar.
Ya la mayoría de padres y demás familiares que visitaban la Academia, ya se habían retirado, pero como de costumbre, en ocasiones solían quedarse rezagados los niños pequeños no era nada raro que se perdieran y comenzaran a pasearse por toda la Academia, a veces, por lugares peligrosos.
—Esta prohibido traer pequeños al campo.
—Pobre pequeña, debe estar perdida.
—Saquen a esa niña, interrumpe el juego.
Dos de las animadoras intentaron sujetar a la pequeña, pero esta, se les escabullo de las manos, en realidad, a pocos segundos antes de que pudieran agarrarla, la pequeña desapareció en el aire y apareció varios metros lejos de las chicas.
—Vamos pequeña, no te queremos hacer daño.
—Ve por allá, ten cuidado.
—¿Có-cómo le hizo para escaparse?
—¿Qué clase de monstruo es esa pequeña?
—No lo sé, pero me esta comenzando a molestar mucho.
A la cacería de la niña, quien ahora se había dedicado a lanzar balones de lo más divertida a la cancha de basket; se había unido todo el grupo de porristas, los jugadores de ambos equipos y hasta parte del alumnado que estaba de espectadores en las gradas, viendo el partido. Lo asombroso de todo esto, es que, aunque eran tantos tratando de atrapar a una niña tan pequeña, nadie lo conseguía.
—¡Qué demonios!
—Se volvió a esfumar en el aire.
—¡Allá va!
—Pequeña es por tu bien.
—Sujétenla.
El extraño juego de la pequeña, comenzaba a ser muy molesto para todos, en especial para los jugadores que querían retomar su juego de campeonato. Cuando los alumnos lograron rodear a la pequeña y parecía que ya no tenía por donde escapar, nuevamente esta desapareció con una sonrisa.
—¡SUFICIENTE!
—¡YA ME CANSO ESTO!
—¡BASTA DE JUEGOS!
Varios de los alumnos muy molestos, se transformaron en sus versiones de monstruos, pero ni aun así lograban arrinconar a la pequeña, quien seguía de lo más divertida esquivándolos, creyendo, que simplemente se trataba de alguna especie de juego.
—¿Có-cómo puede hacer eso?
—¿Quién es esa niña?
Cada vez más alumnos se transformaban y se unían a la captura de la pequeña, pero esta, sin importar del tipo de monstruo que apareciera, simplemente se limitaba a seguir esquivándolos, jugando muy divertida. Luego de que ya todos los alumnos en el gimnasio se habían transformado, la pequeña aumentó la velocidad a sus juegos, poco a poco, todos los alumnos cayeron rendidos.
—¿Ya no van a jugal comigo?
Al ver la pequeña, que todos los presentes dejaron de jugar con ella, se sintió vencedora y simplemente, salió del gimnasio, en busca de otro lugar donde continuar sus juegos. Mientras, sin saberlo, las chicas continuaban con su búsqueda.
—¡Pequeña-san! ¡Pequeña-san! —Yukari entró al gimnasio y aunque le extraño que todo el mundo estuviera desmayado en el suelo, no le dio mucha importancia—. ¡Dónde estas Pequeña-san!
—Encontraste algo brujita —Kalua, quien era la compañera de búsqueda de Yukari, simplemente se limitaba a seguirla a donde esta fuera.
—Aun nada, pero parece que nos perdimos un juego muy entretenido-desu —exclamó muy alegre Yukari al ver las pancartas que anunciaban el juego final de la temporada.
—Pues sino esta aquí, vamos a otro lado —Kalua salió del gimnasio algo asqueada, al igual que a Moka, el olor a sudor no la atraía mucho.
En la cafetería, se encontraba un grupo un tanto especial, Kurumu y Mizore, las "mejores" amigas. Aunque sus padres se habían retirado hace horas, las madres de estas aun seguían peleando en la cafetería y ambas chicas, trataban de separarlas.
—¡Mamá!
—¡Madre, detente!
Pero por más ruegos de sus hijas, ambas mujeres no entendían, aun seguían "reviviendo sus años escolares", recordándose la una a la otra, las faltas que cometieron de jóvenes y lo que sus hijas ahora, jamás harían. En si, todo apuntaba a cual de las chicas se quedaría con Tsukune.
—Mamá, detente por favor —Kurumu intentó parar a su madre nuevamente, pero falló—. Los padres de Yukari no estas aquí, si destruyen algo más… ¡NOS EXPULSARAN!
Aunque fue una jugada desesperada, el grito de Kurumu logró detener no solo a su madre, sino a la madre de Mizore. Ambas chicas suspiraron de alivió, al ver que no se ocasionaron daños más grandes, que unas cuantas charolas cortadas o una mesa rota. Ambas madres se sintieron avergonzadas.
—E-e-en primera es tu culpa —habló muy sería la madre de Kurumu—. Te dije que usarás tus poderes para conquistar a tu chico. No te estas haciendo más joven Kurumu, no pierdas tiempo y hazlo pronto.
—Mizore, debiste haber congelado a tu novio antes —habló también muy sería la madre de Mizore—. Debes llevarlo pronto a casa y tener un hijo con él.
—¡MAMÁ!
—¡MADRE!
Mientras ambas chicas evitaban el sonrojo y que sus madres empezaran otra pelea, Tsukune y Moka, la Moka que poseía el rosario, buscaban por todos los pisos del edificio, sin éxito. Al final, terminaron en la enfermería, que aunque ya la habían visitado, tuvieron que ir de nuevo, porque Moka se sentía mal.
—¿Estas bien, Moka-san? —preguntó Tsukune a Moka, quien se encontraba en la cama, recostada.
—Estoy un poco mejor, gracias Tsukune —habló Moka respirando algo agitada.
—No es común que te canses así, Moka-san —Tsukune se veía muy preocupado, pero Moka, quien ya estaba algo más repuesta, solo intentaba tranquilizarlo—. No crees que tu separación con, pues, ya sabes… la "Otra Moka" te este afectando.
—No lo creo Tsulune, pero gracias por preocuparte por mí —Moka abrazó a Tsukune, este solo cerró los ojos para esperar la famosa mordida de su amiga, pero nunca llego el tan esperado "Kapuchuu", por el contrarió, Moka solo miró a Tsukune a los ojos y lo beso.
Mientras Tsukune contestaba muy sonrojado el beso de Moka, sin saberlo, alguien afuera los observaba muy sería. Era la Otra Moka, aquella que se separo en aquel extraño suceso gracias a la intervención de aquella pequeña; Moka se notaba algo molesta.
—Así que una nueva rival se ha presentado —Moka sonrió de forma perversa, luego dio un ligero golpe en suelo, creando un gran agujero—. Nunca creí que las cosas llegaran a este punto. Pero ya va siendo hora de encargarme de este asunto.
Moka golpeó la pared, creando un gran agujero, al ver lo que ocurrió, Tsukune y Moka se separaron inmediatamente. Lo que vieron al disiparse el polvo levantado, los asombro a ambos, era la recién aparecida Moka, quien parecía estar esperando algo.
—Muy bien Moka, veamos cual de las dos, será la real —tanto Tsukune como Moka, se asustaron ante esta declaración, sería que la Otra Moka quería en serio pelear con ella.
—¡Mo-Mo-Moka-san! —interrumpió Tsukune—. Sabes que Moka-san no puede pelear. Sería algo injusto de tu parte.
—No Tsukune, me temía que esto pasará algún día —Moka se levantó y salió por el agujero que había hecho la Otra Moka.
Tsukune no sabía que hacer, lo peor, es que sentía como si fuera el culpable de todo. Cuando vio alejarse a ambas "Mokas", una frase de la Otra Moka comenzó a resonar en su mente "¿Qué harás cuando debas elegir?". Sabía que algún día debería elegir entre las otras chicas y Moka, pero jamás pensó que tuviera que elegir, entre ambas Mokas. Sin importar que sucediera, Tsukune debía impedir esa pelea.
—¡Debo detenerlas! —Tsukune salió por el agujero hecho por Moka, pero al brincar por este, se tropezó con quien menos hubiera imaginado, aquella pequeña por la que había empezado todo—. Go-gomen, estas bien… Perdón por todo, pero debo detener a Moka.
Aunque era la misma pequeña que había conocido hace pocas horas, causante de tantos problemas, Tsukune estaba por ahora, con la mente en otro lado, lo primero para el por el momento, era detener a ambas Mokas. La niña se notó interesada en las últimas palabras de Tsukune, así que lo siguió.
—Papá va con mamá —sonrió la pequeña antes de seguir a Tsukune.
Tanto la pequeña, como su "padre", tuvieron que caminar mucho antes de alcanzar a las dos decididas Mokas, ambas habían salido del campus para poder pelear sin restricciones. Terminaron en el mismo lugar, que conectaba el Mundo Humano, con la Academia Yokai, donde ocurrió la primera pelea de Moka, para salvarle la vida a Tsukune y donde fue, su primera transformación.
—De vuelta al lugar donde empezó todo —habló muy sería la Otra Moka.
—Me trae tantos recuerdos —fue la contestación de Moka, aunque lo dijo casi sin pensarlo, estas palabras molestaron más a la Otra Moka.
—Suficiente, aquí acaba todo —la otra Moka salto en el aire y lanzó una patada en picada hacia su versión sellada, Tsukune y "su hija" llegaron tarde, la pelea ya había comenzado.
—Chicas, deténganse por favor. ¡No sabemos que ocurra si continúan esta pelea!
Pero ninguna de las Mokas siquiera escucho a Tsukune, mientras la Moka sin sello peleaba con todo su poder, la Moka con el rosario, apenas y podía esquivar los poderosos ataques de su contraparte. Era una pelea aun más dispareja que la que tuvo a comienzos de año con Kokoa, cuando menos Kokoa le daba oportunidad de esquivar sus ataques, pero Moka no. Por fin Moka se tropieza y su contraparte, se lanza en una última patada en picada, mas cuando va a golpear a la indefensa Moka, la pequeña presente dio un grito asustada y todo, se detuvo.
