Fics de Rosario+Vampiro.

La Hija de Moka.
Capítulo Seis: Unidas por una misma Causa.

Kahlua había mencionado que le había pedido ayuda a alguien, y esa persona a la que le pidió ayuda no era cualquiera, era nada más y nada menos que… la Primera de las Cuatro Hermanas Vampiro. Tanto Moka como Kahlua se sentían muy temerosas al oír esa declaración y cuando la puerta sonó, parecía como si el alma de las dos chicas hubiera sido drenada por completo de sus cuerpos y reemplazada con mucha desesperación.

—¿A-aca-acaso l-la lla-llamaste?

—E-ella… ella v-va a ve-venir…

—Con Onee-Sama acaso se refiera a "ella" —Moka y Kokoa asintieron temerosas.

—Si —fue la respuesta simple y alegre de Kahlua.

Un silencio sepulcral se sintió en toda la habitación, como la calma que presagiaba la tormenta y esta calma, no duro demasiado.

—Kahlua ábreme de una vez, para que me llamas sino me vas a abrir —y la voz que se escuchaba detrás de la puerta, solo confirmaba los temores de las dos vampiresas.

—Voy Onee-sama —Kahlua corrió a la puerta, pero cuando la iba a abrir, esta estalló en pequeños fragmentos.

—Te dije que me abrieras.

—¡AKUA!

Kahlua estaba cubierta por varias astillas afiladas.

—Lo siento Onee-sama.

—¡Dios! Acaso ahora estas practicando acupuntura china con la familia de la zombie esa.

—No Onee-sama, lo que sucede es que al abrir la puerta tú...

—Si, si, luego me cuentas tu día —Akua simplemente se dirigió hacia los demás presentes.

—Como digas Onee-sama —Kahlua tan solo se arrancó los trozos de madera sin siquiera hacer una mueca de dolor al ver como su sangre salía por las heridas. Luego de unos minutos, todas sus heridas abiertas dejaron de sangrar y comenzaron a cerrarse.

—El poder de Kahlua sigue siendo abrumador —habló muy serio Tsukune.

—Hola hermanitas —Akua se paró justo frente a Moka y Kokoa, ambas estaban muy asustadas de verla frente a ella.

Las chicas se pusieron entre Akua y sus amigas vampiras, incluso Tsukune.

—Te vencimos una vez, no nos obligues a repetirlo —Akua tan solo rió.

—Eres gracioso mortal, sabes que tan solo me deje ganar la última vez —Akua se acercó a Tsukune y le acarició el rostro—. Si hubiera peleado en serio, ninguno de ustedes estaría aquí. Por cierto, ¿dónde esta la zombie, su idiota hermano y el otro idiota ese, el lobo?

Ninguno en la habitación pensaba hablar, pero antes de que siquiera pudieran inventar una escusa, Kahlua se les adelantó.

—Ellos se encuentran en su casa ahora, debían atender un asunto de su abuelo. Y el Sempai del Club, salió desde la mañana en una misión secreta.

—¿De su abuelo? Es que ese viejo jamás se va a morir o que… —aunque Akua dijo esto último con un cierto aire de broma, a nadie le parecía que bromeara—. Por cierto, no creen que ya jugamos mucho a la rutina de odiar a la hermana mayor de sus amigas, ya me esta cansando este teatrito.

Aunque la solo presencia de Akua en la sala, les hacia recordar a todos, eventos muy difíciles, muchos de los cuales nadie quería volver a recordar en su vida. Como el secuestro de Moka y su casi sacrificio para crear el Fin del Mundo al despertar a Alucard; así como las subsecuentes batallas mortales para traerla de vuelta a su lado y lo que le sucedió a Tsukune durante aquella misión...

Aun cuando todo eso les había dejado ciertas secuelas emocionales y muchos aun le temían, nadie se apartaba un centímetro siquiera de Moka y Kokoa.

—¡Oh vamos! —dijo Akua en un tono casi de niña berrinchuda—. Ya no es gracioso. Si, se que hice mal, fue mi error, pero que más querían que haga, ustedes saben mi pasado, como hubieran obrado de ser yo.

Akua suspiró y simplemente se fue a sentar a una silla.

—Hoy vine solo porque Kahlua me llamó, venía en son de paz. Para tratar de arreglar las cosas que pasó entre nosotras, son mis hermanas y los amigos de ellas, si arriesgaron su vida por Moka, deben quererla demasiado.

Se notaba un cierto aire de sinceridad en las palabras de Akua, pero aun, nadie podía confiar en ella y bajar la guardia. La última vez, casi les cuesta la vida.

—Saben, durante días no dejaba de preguntarme porque se arriesgaron tanto… ¿Qué fue lo que los motivo a incluso, arriesgar sus propias vidas? Y solo una palabra venía a mi mente… Amistad —todos en la sala escuchaban interesados el relato de Akua, sin embargo, nadie aun se fiaba de sus palabras—. Pero para alguien que a estado acostumbrada a vivir rodeada de engaños y traiciones, la amistad y la lealtad, eran conceptos in entendibles. A veces hubiera deseado ser más como Kahlua, me hubiera sido más sencillo encajar con ustedes, encontrar una transición.

Tsukune les hizo una seña a las chicas para que se acercaran a él, todo el grupo lo rodeo, excepto Kahlua, quien se encontraba junto a Akua.

—¿Creen en su historia?

—Akua-nee-sama parece sincera.

—Moka recuerdas lo que casi te hace la última vez. ¿Quieres confiar de nuevo en ella?

—Moka-san, eres muy noble al querer confiar. Pero no deseo que te pase lo mismo de la última vez ~desu —Yukari se aferró al brazo de Moka, casi llorando.

—Es tu hermana, pero no deberías ser tan confiada.

—Akua Onee-sama siempre me dio miedo, aun más que Kahlua nee-san, desde que la conocí por primera vez, siempre traté de permanecer lejos de ella. Luego de que supe lo que casi le hace a Moka Onee-sama, no la puedo perdonar.

—Es una posición muy firme la de cada uno, supongo que solo Moka-san y yo, somos lo que queremos creer en que Akua-san a cambiado.

—¡SI LES PREOCUPA QUE LOS MATE NO LO HARÉ! —gritó Akua desde donde se encontraba sentada.

—Como si eso ayudara para convencernos —dijo una Mukuru fastidiada.

—Se que Kahlua-san la trajo con buenas intenciones, pero quizás vino para querer secuestrar a Mikami-chan, cualquier ser malvado querría usar los poderes de un Dragón a su favor ~desu.

—Por cierto… ¿Alguna ha visto a Mikami-chan?

Fue en el momento en que las chicas y Tsukune, se dieron cuenta de que la pequeña Mikami, ya no estaba en la sala del club.

—¡Dónde esta Mikami-chan!

—Si buscan a la niña que estaba aquí, salió al comienzo de mi discurso por el agujero que deje al entrar.

—¿Y por qué no lo dijiste antes Akua Onee-sama?

—Estaba en lo mejor de mi discurso, no lo iba a interrumpirlo para decirles que una pequeña Dragoncita se escapó.

Estas palabras dejaron atónitas a las chicas y a Tsukune.

—¿Aca-acaso Kahlua nee-san le dijiste?

—Yo no le eh dicho nada a Onee-Sama. Solo la llame y le dije que venga para ayudarnos.

—No es necesario, que me digan, es obvio que esa niña es un Dragón. No es la primera vez que trato con uno, sabían. Reconocería su aura donde fuera.

Ahora nuevas preguntas aparecían, pero no había tiempo de esperar por las respuestas. Lo primero y más importante era buscara la pequeña Mikami, antes de que la atraparan.

—Kahlua-san, vigila a Akua-san, debemos ir a buscar a Mikami-chan.

Tsukue y las chicas se fueron, dejando a Kahlua con su hermana mayor.

—Onee-Sama no te debes mover, dijeron que te vigilara —Akua se había parado y decidió ella también salir.

—Si te mandaron a vigilarme, entonces sígueme, así no desobedecerás las órdenes que te dieron.

—Entendido. Onee-sama es siempre tan inteligente.

Kahlua seguía muy de cerca de su hermana mayor. Akua parecía estarse dirigiendo a un lugar específico de la academia. Contario a lo que pasaba con los chicos, cuando los maestros venía a Akua, todos desaparecían de inmediato, evitando que esta siquiera los vea.

—Creí que esto era una Academia, no e visto a ningún maestro aquí. ¿Cómo es que reciben clases?

—Pus ahí hay uno… y ahí…. Y ahí hay otro…

Kahlua señalaba divertida a todos los lugares donde aparecía un maestro, pero apenas estos veían a Akua, desaparecían como por arte de magia.

—Que aburrido, creía que iban a poner algo más de resistencia. Si de verdad hubiera venido a invadirlos, hubiera tomado esta Academia en diez minutos.

—¿No vienes a invadirnos, Onee-Sama?

—Como ya dije Kahlua, no. Vine en son de Paz, acaso nadie escucha aquí los discursos por más importantes que sean estos.

—Mira Onee-Sama —Kahlua interrumpió a su hermana mayor, señalando en dirección de la única maestra que al parecer no se había dado cuenta de Akua, cierta maestra Neko, un tanto "especial".

—Ah, ella… olvídalo, hablar con Shizuka sería como hablarle a una pared. Mejor vamos de una vez a la cafetería, ya tengo suficiente hablando contigo.

—¿Tienes hambre Onee-Sama? Podías haber succionado un poco de sangre de Aono-sama, es deliciosa.

—En primera, no me comparen con ustedes, yo soy un Vampiro muy diferente. En segunda, no voy a la cafetería porque yo tenga hambre.

—¿Entonces?

—Voy a la cafetería, porque alguien más tiene hambre.

—¿Alguien más? Pero Kahlua ya comió y aun no tiene hambre.

—No me refiero a ti, sino a ella —Akua abrió la puerta de la cafetería, un pequeño Pandemónium se observaba dentro—. Te lo dije, a veces para atrapar un Dragón, debes pensar como uno.

—O tener mucha hambre.

La pequeña Mikami había decidido ir a la Cafetería, a servirse un pequeño bocadillo. Pero como nadie la atendía o tomaba en cuenta, decidió ella mismo servirse, claro que con su propia versión de "autoservicio". Todas las personas presentes se encontraban flotando en el aire, así como la comida que se dirigía directamente a la boca de Mikami.

—Kahlua, saca a todos los estudiantes y cocineras de la cafetería, luego quédate afuera y no permitas que nadie entre hasta que yo te lo diga; yo me encargo de esa niña.

—Entendido Onee-Sama.

Kahlua a una velocidad increíble iba sacando de la cafetería persona tras persona, luego de unos pocos segundos, ya no había nadie presente, salvo por Akua y Mikami.

—Bien, ahora no debo permitir que nadie más entre, son órdenes de Onee-Sama.

Dentro de la cafetería se oían todo tipo de ruidos raros y surgían destellos de todo tipo, pero aunque era muy llamativo lo que sucedía dentro, nadie podía entrar, ya que Kahlua custodiaba la entrada siguiendo las órdenes de Akua.

No tardo mucho, hasta que Tsukune y las chicas llegaran.

—¿Qué paso? Hubo noticias.

—Oí que una niña con la descripción de Mikami-chan fue vista en dirección de la Cafetería.

—También lo oímos, por eso venimos ~desu.

—¿Qué es lo que sucede ahí?

—¿Esa es Kahlua-san?

El pequeño grupo liderado por Tsukune, se abrió paso entre todos los mirones reunidos, pero igual que a ellos, Kahlua les impedía entrar.

—Lo siento, nadie puede entrar.

—¿Qué sucede adentro, Kahlua Nee-san?

—Hola Moka, Aono-Sama. Onee-Sama esta dentro, dijo que no dejara entrar a nadie.

—¿Akua Onee-Sama esta dentro? ¿Y qué haces? Parece que hubiera una terrible batalla dentro.

—Ah eso, esta con la niña, como se llamaba…

—¡ESTA DENTRO CON MIKAMI-CHAN!

—Si, con ella.

Moka trató de entrar, pero Kahlua se le cruzó en su camino.

—Lo siento Moka, pero Onee-Sama dijo bien claro que nadie debía entrar —Kahlua comenzó a soltar varias lágrimas—. Aunque sean mis hermanas menores, sus amigas o incluso mi amado Aono-Sama, no puedo dejar que entren. Son órdenes de Onee-Sama.

—Kahlua Nee-San, si es necesario derrotarte para salvar a Mikami-chan, lo haremos.

—Y-yo no quería pelear con ustedes —Kahlua comenzó a llorar más que antes—. Siento pena por todo el dolor y sufrimiento que les causaré, en especial porque son personas que me importan.

Al ver que Kahlua había cambiado a su modo asesino, los estudiantes habían salido huyendo temerosos de que los mataran.

—No nos obligues a pelear contigo Kahlua, pero si hay que hacerlo para salvar a Mikami…

—Lo haremos —contestaron todas las chicas al unísono.

—Lo siento por ustedes, no puedo desobedecer a Onee-Sama.

El pequeño grupo se disponía a pelear con Kahlua, cuando la puerta de la cafetería se abrió desde dentro.

—¡Por Dios! ¿Qué iban a hacer ustedes? —Akua acababa de salir con la pequeña Mikami cargada en brazos, la pequeña parecía estar inconsciente—. Te dije que cuidaras la puerta, pero no debías exagerar Kahlua.

—¡MIKAMI-CHAN!

Moka rápidamente le arrebato a la pequeña de los brazos de su hermana.

—¡Tranquila! Ella solo esta durmiendo.

Moka revisó a su pequeña hija y si, era cierto lo que había dicho Akua. La pequeña Mikami no tenía un solo rasguño, tan solo se encontraba cansada y con una sonrisa en su rostro.

—La cafetería también esta limpia.

La cafetería estaba completamente limpia y ordenada, como si alguien la hubiera reparado luego de todo lo que paso dentro.

—N-no entiendo… ¿Qué paso?

—Es simple —habló Akua—. Esa pequeña Dragoncita solo tenía hambre y luego de comer, solo necesitaba deshacerse de su energía sobrante. Es igual que con cualquier niño… niño Youkai o en su defecto, niño Dragón.

—P-pero, todo lo de hace poco.

—Solo le enseñaba a esa pequeña a controlar sus poderes. Al parecer ninguna de ustedes ha sido capaz de hacerlo… Es que acaso no les importa esta niña. ¿Quieren que aparezca alguien malvado y se la lleve para fines malignos?

Aunque sonaba a todo un regaño, viniendo de Akua, más parecía a ironía.

—Nunca habíamos tratado con alguien así, Onee-Sama.

—No tenemos experiencia cuidando niños, Akua.-san

—No importa eso, pero supongo que con esto, les demostré que no vengo con intenciones malignas —Akua se sonrojo un poco—. Quiero aprender un poco de aquello a lo que llaman Amistad.

—¡AKUA ONEE-SAMA!

Moka fue la primera que se lanzó a abrazar a su hermana mayor seguida de Kahlua, aunque Kahlua tan solo lo hizo porque vio que Moka lo hacia. Los demás, incluida Kokoa, quien se encontraba cargando a "su sobrina" decidieron mantenerse un poco al margen-

Y como era de esperarse, de nuevo hubo otra pequeña reunión.

—¿Qué creen?

El primero en hablar fue Tsukune.

—No se, Akua-san aun me provoca escalofríos con solo verla.

—Pero Moka-san parece que confía en ella ~desu.

—Es su hermana mayor, debe confiar.

—Es mi hermana también y yo no puedo confiar en Akua Onee-Sama.

—Pero y si Akua-san cambió ya.

—Si de verdad hubiera sucedido eso, sería una valiosa aliada.

—Además que ella sabe como tratar a Mikami-Chan, ninguna de nosotras pudo con ella antes ~desu.

—Si estuviera de nuestro lado, encontrarnos con Ruby sería más sencillo…

—¡RUBY! —Tsukune revisó su reloj—. ¡Es muy tarde!

Aunque habían quedado de verse con Ruby luego de dos horas, la llegada de Akua y la búsqueda de Mikami, les había quitado el tiempo que tenían de sobra, es más, ya estaban retrasados con veinte minutos.

—Luego discutimos acerca de Akua-san, por ahora debemos llegar con Ruby-san.

—¡Oh Dios, Ruby-san! —Moka se dio cuenta de lo tarde que estaban—. Akua Onee-Sama, acompáñanos debemos hablar con Ruby-san acerca de Mikami-chan.

—¿Planeas llevarla?

—Chicas, no hay tiempo.

—Además con Onee-Sama a nuestro lado, ningún maestro siquiera se atrevería a aparecerse frente a nosotros, creo que le tienen miedo a Onee-Sama.

—No me imagino por qué —habló irónicamente Kurumu.

—No es tiempo para eso, Kurumu-chan, Ruby-san nos esta esperando.

Moka cargo de vuelta a Mikami y las chicas junto con Tsukune, más la compañía provisional de Akua, se dirigieron al lugar de la reunión. Tal como había pronosticado Kahlua, ningún maestro había aparecido al estar Akua presente, pero no solo los maestros, incluso los alumnos se apartaban al ver a Kahlua.

—Valla, no era broma que ningún maestro nos molestaría.

—Pero ahora es mejor, hasta le tienen miedo los alumnos a Onee-Sama.

—No es a mí precisamente a quien temen ellos —se defendió Akua—. Sino a ti, Kahlua.

—Pero porque temerían de Kahlua, si Kahlua es buena.

—Misterios de la vida.

Por fin llegó el tan variopinto grupo al lugar de destino, al bajar por la escalera que llevaba al sótano, encontraron a una Ruby un tanto enojada.

—Supongo que muchas cosas les pasaron de camino a acá, cierto.

Ruby guardo silencio al ver llegar a Akua.

—¡QUÉ HACE ELLA AQUÍ!

Sin siquiera avisar, Ruby lanzó un ataque contra Akua, pero esta ni se defendió. Pero el ataque mágico de Ruby, fue cancelado por el poder de Mikami.

—Pequeña Brujita, recuerda que hay un Dragón presente, tus conjuros no surtirán efecto.

—¿Yo que hice ~desu? —se quejó Yukari casi por instinto—. Oh, le hablabas a Ruby-san, lo siento, ~desu.

—Ya estas traumada con eso de "Pequeña Brujita", verdad.

—Cállate —Yukari avergonzada le hizo caer una cacerola a Kurumu, pero esta ni siquiera alcanzó a tocar a la Sucubus, ya que se desintegró en el aire.

—¡Me ibas a atacar!

—Tu empezaste ~desu.

Pero Yukari y Kurumu no eran las únicas que estaban a punto de empezar una pelea, el ambiente que había entre Ruby y Akua se estaba poniendo muy tenso a cada segundo.

—Deberías saber que jamás me derrotaras, menos ahora que estas en tal desventaja.

—Los Dragones niegan la Magia, acaso crees que no lo sabía —Ruby sacó un libro mágico de quien sabe donde—.Pero lo que tu no sabías, es que no toda magia puede ser negada.

Ruby comenzó a recitar un extraño hechizo de su libro, luego un brillo cubrió el cuerpo de Akua. Esta tan solo se notaba curiosa por saber cual sería el efecto del hechizo de Ruby y si este, en verdad podía hacer algo estando Mikami presente para anular cualquier tipo de Magia.

—Error número uno de los novatos —habló Ruby muy seria—. Los Dragones no pueden negar todo tipo de magia, existe una clase de Magia, que incluso una legión de Dragones jamás podría negar.

De pronto Akua fue rodeada por una gran burbuja de agua, la cual no solo trataba de ahogarla, sino la estaba debilitando.

—¡Agua! Así que hiciste tu tarea, brujita. Me sorprende que me ataques con mi única debilidad.

—Y esa Magia es… ¡La Magia Prohibida!

Pero Ruby también estaba siendo afectado por la magia, su cuerpo estaba perdiendo color, parecía estar desapareciendo, literalmente, con cada palabra en aquel extraño idioma, su cuerpo se había más transparente.

—Me prepare desde hace mucho, para llevarte conmigo… prepárate para morir.

—Pequeña Brujita, sacrificarías tu vida, con tal de vencer a tu enemigo.

—Enemigos como tú, merecen cualquier sacrificio.

—¡Ruby-san, no lo hagas ~desu! —Yukari estaba sujeta del brazo de Moka, estaba a punto de llorar.

—¿Qué sucede Yukari-chan? ¿Qué es ese hechizo?

—Es un hechizo prohibido ~desu — Yukari volteó la mirada casi llorando—. Garantiza eliminar para siempre a tu enemigo, sin importar el poder de este. Pero tiene un precio demasiado enorme, a cambio de eliminar a tu enemigo, el pago para completarlo es… la propia vida del hechicero ~desu.

Esto dejo estupefactos a todos.

—¡RUBY-SAN DETENTE!

—Debes pararla, Yukari-chan.

—No se puede ~desu —Yukari ya no podía dejar de llorar—. Una vez que ese hechizo empieza, nada puede detenerlo. Akua-San y Ruby-san, están condenadas ~desu.

Cuando Ruby iba a pronunciar la última palabra de su conjuro, Mikami lanzó un agudo grito y todo el sótano se llenó completamente de una luz muy cegadora, luego de que esta luz se fue y los involucrados empezaron a ajustar sus ojos, pudieron observar que Ruby y Akua, aun seguían presentes, pero algo más había cambiado…