Buenas noches de domingo, gente!
Aquí les caigo con el capítulo un poco corto de este fic que debí haber subido hace millones de años. Lamento mucho haberme demorado casi un año entero en concluir con este corto multichapter... Bueno, más bien, con dejarles el último acto, ya que después de éste habrá un epílogo que estoy escribiendo XD.
Disculpen si les desilusioné con este capítulo, pero en fin, ojalá aún así les guste.
¡Un abrazo!
Vicka.
CUARTO Y ÚLTIMO ACTO:
RESCATE.
- ¡¿Qué? – exclamó Craig.
- ¡¿Vas… a… volar… un tráiler? – inquirió aterrorizado Kyle – Eric… ¡¿Estás demente?
- ¡¿Acaso no viste lo que hemos dejado atrás? – exclamaba Ike.
- ¡Tenemos a Denver en jaque por culpa de nuestras ideas! – añadía el pelirrojo - ¡¿Y todavía piensas en volar un tráiler?
- Sí.
- ¡Es una locura!
- Lo sé, pero prefiero eso a que les hagan daño a ti o a Ike o a alguno de ustedes. Así que Kyle, sostén el volante. ¿Crees mantenerte a la velocidad que voy?
- Trataré – respondió Kyle mientras se pasaba al lugar de Cartman, quien luego le ordenó a Ike:
- Dame las tres granadas.
- Sí.
Ike le entregó a Cartman las granadas mientras que Tucker protestaba exclamando:
- ¡No jodas, Cartman! ¡¿Acaso piensas matarnos a todos?
- No – le respondió en tono gélido - … Quiero que todos vivan a costa de la vida de esos perros, ¿o acaso me ves con cara de matarnos a todos, Tucker?
Craig abrió la boca para protestar, pero tuvo que silenciarse al notar en los ojos del castaño que él sabía lo que estaba a punto de hacer. Luego volvió su mirada hacia Kyle, quien también estaba preocupado, y le preguntó:
- Kyle, ¿aún piensas casarte con este maníaco? Porque si yo fuera tú, lo pensaría dos veces.
El aludido observó a su prometido y, con voz queda, respondió:
- Ya lo hice… Y, sinceramente, independientemente de todo esto, creo que me casaría con él siempre y cuando ya no se meta en más líos de drogas… Porque si él aún con esto no escarmienta, le castro como a un perro.
Craig se sorprendió ante semejante respuesta… Bueno, más bien quedó admirado ante lo último que dijo.
Definitivamente tanta pelea con Cartman o le rebanó los sesos al pobre pelirrojo o realmente era un sentimiento nuevo que surgió entre los dos. Aquello no podría parecerse más que el fin del mundo para Craig sin duda alguna, dado que esos dos siempre se la pasaban mentándose la madre al derecho y al revés.
Y si aquello no era amor, entonces quién sabe cómo carajo se llamaría los sentimientos revelados entre esos dos…
- ¡Nos están alcanzando! – exclamaba Ike mientras veía como un auto negro les alcanzaba a toda velocidad.
- ¡Maldición! – exclamó Cartman.
Kyle pensó que sería un buen momento para pisar el acelerador a fondo y escapar de los sicarios, pero entonces se agachó la cabeza al notar que un arma salía de una de las ventanas. De repente, una de las puertas se abre y uno de los sicarios se abalanza encima de Craig, quien empieza a defenderse a base de golpizas con ayuda de Ike.
Eric se abalanza encima del sicario y entre él y el pelinegro lo lanzan fuera del automóvil; no obstante, otros dos abordaron la camioneta y empezaron a jalonear a Kyle, quien se defendía como podía de los dos tipejos sin soltar el volante.
Cartman y Craig enseguida prestaron ayuda a Kyle golpeándoles a base de puñetazos y con las armas en las manos; los tipos, al igual que el anterior, salieron volando del auto. Luego, Kyle aprovechó el momento para embestir el auto contra el otro donde estaban otros dos sicarios y sacarlos del camino con éxito.
- Uno menos, faltan dos – decía mientras pisaba el acelerador -… ¡Un momento! ¡¿Y IKE?
- ¡KYYYLEE! – gritaba el aludido... Desde el auto de los sicarios.
Al parecer los tipos aprovecharon la distracción de los tres para sustraer al pequeño canadiense.
- ¡IKE! – gritó Kyle muy angustiado.
Cartman, al ver que Ike estaba en poder de los traficantes, se volvió hacia Craig y le dijo:
- Craig, amarra las granadas en cualquier punto de la camioneta, toma a Kyle y váyanse al tráiler.
- ¡¿QUÉ? - exclamó Craig - ¡N-!
- ¡NO ES MOMENTO DE PROTESTAR! – alzó la voz el culón al mismo tiempo que tomaba a Craig del cuello - ¡SIMPLEMENTE HAZLO!
- ¿Y tú? – inquiría el joven pelirrojo con preocupación mientras le cedía el volante a Cartman - ¿Qué harás?
- Yo iré por Ike.
- Iré contigo.
- ¡No!
- ¡Déjame ir contigo!
- ¡Te he dicho que no, judío! ¡Yo te quiero vivo, no muerto!
- ¡Y yo he dicho que iré contigo lo quieras o no! ¡Ike es mi hermano pequeño y tú mi futuro esposo, y no pienso perder a ninguno de los dos, ¿me entendiste, culón? ¡Y tú, Craig, mueve tu pinche culo y abandona el auto antes de que te parta la madre!
- ¡Whoa! – exclamó Craig al escuchar la última afirmación – Tranquilo, Broflovski. Ya me iba.
Dicho esto, Craig saltó hacia el tráiler ayudado por Trent y Josh; Cartman pisó el acelerador y fue en persecución de la camioneta donde se presume que está Ike con Arriaga y sus compinches.
Ike, mientras tanto, forcejeaba con sus captores, pero tuvo qué tranquilizarse debido a que Arriaga le apuntó la cabeza con un arma diciéndole:
- Tranquilo, niño. No te haremos daño si tú cooperas.
El niño sabía que insultar a Arriaga sería como encontrar la muerte, así que se quedó quieto; Arriaga, complacido, le dijo:
- Buen ni-
El tipo no pudo terminar de decir su oración, ya que un choque por detrás les agarró de sorpresa.
- ¡¿Pero qué chingados? – exclamó Arriaga.
Uno de sus hombres se dispuso a acechar qué había pasado, pero sólo halló la muerte al ser jalado por una potente mano que le apretó del cuello y lo lanzó a la calle. Ike estaba muy feliz al ver al mismísimo Eric Cartman entrar de una patada y lanzarse encima de otro de los compinches de Arriaga, quien exclamó con furia:
- ¡Tú!
El hombre corpulento, quien había dejado inconsciente a su víctima, le dijo con sarcasmo:
- ¿Me extrañaste, Arriaga?
- ¡Infeliz!
Ambos hombres pelearon mientras que Ike, aprovechando la distracción de uno de sus captores, movió bruscamente su cabeza hacia atrás, dándole un golpe al tipo en la nariz. Luego se volvió y le dio de puñetazos con todo lo que podía.
Mientras que Ike y Cartman se defendían como podían, Kyle conducía a la velocidad con la que la camioneta de los narcotraficantes viajaba. Estaba angustiado por su hermano pequeño; sólo rogaba que su hermanito estuviera bien, sin ninguna herida que ameritara hospitalización…
- ¡KYLE! – gritó una voz conocida.
El pelirrojo se volvió y exclamó:
- ¡Ike!
El niño saltó de chichazo hacia el auto sano y salvo; no obstante, Kyle no podía evitar preguntarle:
- ¡¿Y Eric?
El aludido peleaba con Arriaga.
Ambos se daban de trompadas con todo lo que tenían al alcance; si bien Eric no era bueno en el combate cuerpo a cuerpo, al menos sabía cuáles podrían ser los puntos de Arriaga. Éste le daba cada golpiza con lo que tenía en mano, pero llegó un momento en que Eric le dio un puntapié en sus partes nobles y aporreó la frente de su enemigo contra las orillas de la puerta, dejándolo inconsciente.
Aprovechando ese estado de inconsciencia, sacó las granadas y las colocó en los pantalones de Arriaga; luego, con cuidado, sacó el seguro de una de ellas y, con rapidez, se volvió hacia la salida del vehículo y, sin pensarlo dos veces, saltó hacia el auto.
- ¡Eric! – exclamó Kyle sumamente aliviado.
- ¡ACELERA, KYLE! ¡ESE AUTO VA A EXPLOTAR!
- ¡Puta madre!
Dicho esto, Kyle se detuvo bruscamente y, poniendo la palanca en reversa, se echó para atrás con mayor rapidez, evadiendo cada vehículo que pasaba como podía. Luego giró el automóvil y puso la palanca hacia adelante; pisando el acelerador, condujo a toda prisa…
- ¡Miren! – exclamó Ike al ver cómo el auto de Arriaga explotaba al chocar contra un camión de gasolina, causando una explosión tipo bomba atómica.
- ¡CARAJO! – exclamó Kyle mientras pisaba más a fondo el acelerador, intentando huir así de las llamas que se extendían a lo largo y a lo ancho de la carretera.
Al final, ellos lograron llegar hacia donde estaban los automovilistas, quienes aterrorizados huían del lugar. El padre Maxi, junto con los que estaban en el tráiler, decidieron refugiarse lo más lejos posible de las abrasadoras llamas que amenazaban con llegar hacia ellos.
- ¡Rápido! – exclamaba Trent - ¡Por aquí!
Minutos después, el paisaje de la carretera fue sustituida por gente sumamente histérica saliendo de sus escondites, la policía intentando controlar la situación… Y Cartman, Kyle y Ike saliendo discretamente del auto ilesos. Craig, Trent, Butters, Lexus, Josh y el padre Maxi, al verlos sanos y salvos, corrieron hacia ellos para abrazarles…
