He aquí el capítulo dedicado a la final de la Eurocopa. Espero que les guste ^^
Perfecto, jodidamente perfecto.
Ese era el pensamiento más recurrente en la cabeza de Italia del Sur desde que había finalizado su partido contra Alemania. Por supuesto estaba más que emocionado por ganar el partido y darle su merecido al macho patatas. No, los problemas habían venido después. Más exactamente cuando recibió la llamada de ESA nación. Lovino se encontraba felizmente celebrando su victoria cuando notó como su móvil comenzaba a vibrar. Atontado por el alcohol no se detuvo a mirar quien era el que llamaba y contestó sin pensar. No se le había pasado por la cabeza que podía tratarse de España. Al principio todo comenzó bien. La nación mayor lo felicitó por su victoria, Romano soltó unos cuantos de sus insultos típicos pero aceptó las felicitaciones. Hasta ahí todo era perfecto, pero entonces el bastardo le recordó quien sería su próximo contrincante.
Y que se jugaría la victoria en ese partido.
Por algún motivo eso le puso muy nervioso y comenzó a gritar a Antonio. Su estúpida alegría e indiferencia le pusieron de los nervios y solo consiguieron que el italiano cortase la llamada sin despedirse y ya no consiguiese disfrutar de la fiesta.
Si todo se hubiese quedado ahí podría haber sido más fácil. Desde ese día España lo llamó todos los días, le dejó infinidad de mensajes de texto y de voz pero el no respondió a ninguno.
Y aun así escuchó y leyó todos los mensajes que le dejó. Sería estúpido, se comportaba como un estúpido enamorado y estaba claro que no lo era, ¿o tal vez sí?
Al principio le pedía que le contestase, luego comenzó a suplicarle e incluso intentó chantajearle con un camión de tomates sin conseguir nada.
El día en el que Lovino debía coger un avión hacia la casa de Ucrania recibió el último mensaje. Sin darse cuenta de lo que hacía pulsó el botón para escuchar el mensaje.
-Lovi, no sé si escucharas el mensaje pero quiero que sepas que no puedo continuar así. Necesito hablar contigo, escuchar tu voz y me desespera no saber que hacer para remediar lo que sea que te haya hecho enfadar. Eres demasiado importante para perderte por cualquier tontería. Nunca pensé que llegaría a decírtelo por teléfono pero te amo, te amo con todo mi corazón y estar sin ti es más doloroso que ahogarme por la falta de oxígeno. Tú eres lo que me mantiene con vida y eso no podrá cambiarse, por muy cursi que suene eso. Respóndeme por favor. Un beso.
En ese momento los sentimientos se arremolinaron dentro de Lovino. Felicidad, anhelo, amor, ansiedad y sobretodo culpabilidad. La había vuelto a cagar, debería haberle explicado a Antonio desde el principio como se sentía, debería haber contestado sus llamadas, y de esa manera no habría hecho sufrir al español. Todo era su culpa, como siempre, culpa de él y de su maldita forma de ser.
Intentó llamar a España pero su móvil estaba fuera de servicio, probablemente porque habría subido al avión él también. Cogiendo su maleta con fuerza corrió hacia su transporte para volar directo a donde España le esperaba.
~1 de julio de 2012, Kiev (Ucrania) ~
Lovino corrió por el pasillo desde los vestuarios italianos. Quería llegar antes de que los jugadores españoles entraran en el campo. Necesitaba hablar con él.
Cuando llegó, los jugadores ya habían salido, todos excepto uno.
El español perecía caminar con lentitud añadida, como si desease tardar lo máximo posible, como si esperase que llegase alguien. Aún quedaban varios metros entre las dos naciones y Lovino estaba seguro de que no recorrería toda esa distancia a tiempo. Cogiendo una de sus zapatillas la lanzó con fuerza hacia la espalda del jugador mientras gritaba su nombre.
Por su lado Antonio se giró con la misma expresión que tendría si hubiese escuchado un fantasma.
-¡Da lo mejor de ti, bastardo! ¡Como no lo hagas te daré un gran cabezazo!-, dijo el sureño entre gritos.
Solo tuvo tiempo de ver la gran sonrisa del español antes de que este se perdiese en le brillante luz del estadio.
Daba igual, el lo siguió en unos segundos acompañado de su equipo.
Solo esperaba que Antonio le hiciese caso y se esforzase.
Por supuesto no esperaba que se esforzase tanto. El equipo terminó 4-0 ganando España. Los jugadores italianos no habían marcado ni un gol. Por lo menos su hermano no parecía desanimado, pululaba feliz por el campo saludando a alguien que se encontraba entre las gradas y apostaba lo que fuese a que se trataba del macho patatas. Por una vez no se entrometería entre ellos, tenía otro asunto del que encargarse.
Antonio se encontraba a pocos metros de él, agotado pero con una gran sonrisa en su rostro. Cuando vio a Lovino acercarse le tendió la mano con deportividad. Solo eso. Después de su cursi confesión por teléfono podría haber hecho algo más.
Lovino aceptó la mano del mayor, pero tras estrechársela tiró de ella obligando al español a aproximarse hacia él. Acercándose a su oreja susurró unas palabras en español antes de girarse completamente rojo y correr devuelta a los vestuarios.
España simplemente se quedó allí plantado, intentando comprender lo que había dicho el italiano en su idioma. Poco tardó en hacerlo, pero se vio obligado a quedarse hasta que recibieron las medallas y la copa. En cuanto le fue posible dejó a los jugadores disfrutando de la celebración junto a su familia y corrió en busca de su italiano.
Las palabras de este seguían rebotando en su mente:
-Felicidades por tu victoria. Yo… yo también te amo.
Lovino se encontraba sentado en los vestuarios, con su corazón latiendo a toda velocidad. No tenía ni idea de porque se había confesado allí, solo había seguido un impulso.
Todavía no se había calmado cuando España entró en la sala.
-¡Antonio!-, gritó sorprendido.- Deberías estar con tu equipo celebrando.
-Prefiero estar aquí-, dijo con una sonrisa antes de tirarse sobre el menor. Este soltó un chillido suave pero no se apartó.
-Lovi, Lovino, te amo. Te amo con todo mí ser. ¿Me aceptarías?
El solo asintió con la cabeza antes de que las dos naciones uniesen sus labios en una promesa. Una promesa de amor formulada, no como dos países, sino como dos personas jurándose estar juntos por toda la eternidad.
¿Y qué tal? Dejadme sus opiniones =D
