Hay un momento en el que no sabes distinguir entre los sueños y la realidad, entre el pasado y el futuro, entre tus pensamientos y los del arciano. Pero cuando sueñas con ellos, recuerdas quién eres, un lobo de una manada desperdigada, diezmada, pero aún así unida con lazos que nadie puede romper.

Ve a su dulce hermana, más pájaro que lobo, luchando por mantener su inocencia pero aprendiendo a sobrevivir, a jugar al juego de tronos. Sola, fingiendo ser quien no es, se está descubriendo a sí misma, se está fortaleciendo de una manera que no hubiera imaginado, poco a poco dándose cuenta de que si existen los caballeros de brillante armadura no están en los torneos, sino dentro de sí misma.

Ve a la otra, a la salvaje. Obligada a crecer antes de tiempo, ha conseguido lo que siempre quiso: las aventuras, los viajes, la libertad. Sabe que aunque es la más pequeña, la que está más lejos, también es la que mejor sabe cuidarse. Sin embargo, le gusta vigilarla de vez en cuando, aunque sea a través de los ojos de aves lejanas, porque necesita saber que está bien. Que sigue ahí. Cómo su loba, Arya es una superviviente, pero sigue siendo su hermana, que le regalaba bordados de letras torcidas.

No quiere pensar en su hermano mayor, desaparecido en un rio de sangre. Ve a Jon, más claramente que a los demás, tirado en la nieve, luchando por vivir a pesar de la traición. Desea con toda su alma poder tocarle, ayudarle, decirle que pase lo que pase, hizo lo correcto. Sabe que por muy mal que estén las cosas, podrá reponerse, porque Jon siempre ha sido el más fuerte pero sobre todo porque es él que ha tenido más sentido común, aunque desgraciadamente tiene la misma venda en los ojos que tenía Robb, que no creía en corazones traicioneros, en personas sin honor.

Casi tiene miedo de ver a su último hermano, su hermanito pequeño, que siendo apenas un bebe, o al menos así será siempre en su mente, está en uno de los lugares más crueles que existen en Poniente. Pero en el fondo sabe que es mejor así, porque lugares más civilizados son infinitamente más peligrosos para los Stark.

Y sabe, ve, que por mucho que se preocupe por su familia, por su manada, nadie está más en peligro que él, que siente cómo el frío entra en las cuevas, matando el calor, la vida, aunque sea vida protegida por los hijos de los bosques. Y sabe que debe huir hacia el Sur, encontrar a su familia y luchar. Luchar en la última batalla de los hombres.

Él, que siempre quiso ser un caballero, debe encontrar una reina prometida por una profecía. Él, que aún es un niño, debe cumplir una misión que pocos hombres podrían siquiera empezar. Y tiene miedo, sólo quiere seguir soñando.

Se acerca el Invierno.