Shinji despertó desorientado. Trato de moverse, pero su cuerpo estaba con los músculos duros y ateridos. El muchacho sintió que su cabeza palpitaba. Creyó estar en su habitación, pero al mirar fijamente el techo se dio cuenta de que no estaba en su casa. Al mirar a su alrededor especulo que estaba en un cuarto de hospital. A su lado una chica pecosa de su edad leía un libro sentada en un sillón. Era una chica de coletas. Shinji pensó que la conocía de alguna parte…
-¡Despertaste!- Dijo la chica con una sonrisa. Las pecas en su cara le daban un aspecto ingenuo a la joven. Shinji se le quedo mirando. Buscaba en su mente, en su memoria, algo.
-Hikari… ¡Hikari Horaki!... ¿te llamas Hikari Horaki? ¿Verdad?- Pregunto el muchacho
-¡Si!... ¿y tu eres…?
El muchacho parpadeo. ¡Su nombre! ¿Cuál era su nombre?
-¿Mi nombre es Shinji?- La joven guardo silencio, el joven se puso una mano sobre la cabeza y bajo la vista. ¡Le dolía la frente! ¡Sentía la sangre martillándole las sienes!- Mi nombre es Shinji Ikari… ¡estoy en tu casa!…-
El muchacho se sentó en la cama solo con mucho esfuerzo. El muchacho tenía puesto unos pantaloncillos holgados. La sabana con que se arropaba lo cubría, mientras su torso y sus piernas estaban a la vista. El muchacho saco una de sus piernas de la cama con sus manos y luego, apoyando los brazos por detrás de su espalda en el colchón, se fue girando hasta que la otra pierna cayo al suelo por si sola. Sus piernas pendían fuera semi flexionadas. La planta de los pies sentía el frio piso. Shinji apretaba y aflojaba los dedos de sus pies. El simple acto de sentarse lo había dejado agotado tanto física, como mentalmente.
La joven sonrió y Shinji se le quedo mirando. Ella estaba de perfil sentada en el sillón al lado de la cama, con la cabeza ligeramente ladeada para estar frente a frente con él. Detenidamente el muchacho seguía observándola mientras recordaba como ella lo había estado cuidando esos días. Las coletas estaban diferentes y el timbre de su voz era distinto en cada recuerdo doloroso que le llegaba de ella. Hace un rato ¿o ayer? Ella tenia una cola de caballo y después estaba de nuevo de coletas, ¡pero no como las tenía ahora!
-¿Cómo lo haces?... es como si cambiaras de tamaño y de cara en mis recuerdos… tienes más pecas en las mejillas y otras veces menos o más difusas… ¿Eres una enfermera? ¿Tu casa es como un hospital?
-No puedo decirte más… ¡trata de no alterarte ni desesperarte!... antes que nada soy como tu enfermera… ¿Cuánto tiempo has estado aquí en mi casa?...
-¿Desde ayer?
-No, ¡tienes 3 días!... Shinji tu memoria a corto y a largo plazo, la capacidad que tienes de distinguir las cosas reales e imaginarias se vieron afectadas por un accidente que tuviste hace poco… ¡escúchame!... tu memoria se va y se viene después de que duermes… ¡necesitas estar relajado y tranquilo todos estos días que estés bajo mi cuidado para que mejores!... seguramente tuviste un mal sueño que debió alterarte… ¡cuando duermes como un bebe tu memoria esta perfecta!
Hikari le trajo un juego de naipes.
-Juega un solitario… ¡te ayudara a despejar la mente!... primero saca las cartas del mazo una a una y ordénalas de menor a mayor en cuatro hileras- la joven le acerco una mesita con ruedas.
La chica siguió con su lectura. Una a una, el muchacho, iba sacando las cartas del mazo y las iba agrupando según la figura, el número que tenían marcado en la parte superior. Shinji tenia dificultad en recordar el orden en que iban los números, pero hacia "trampa" con las figuras de la baraja. La siguiente era la que tenía una figura más. Con el comodín, los reyes, la reina y los caballos no le sirvieron el truco. Hikari lo corregía y le pedía que volviera a repetir el juego.
La joven le enseñaba fotos y figuras. El muchacho tenia que identificar que eran. Un puente, un caballo, un auto, etc. La joven le enseño otro juego de fotos y Shinji identifico a Touji, Kensuke, a otros compañeros de instituto y algunos profesores. Hikari le mostro la foto de Misato, Shinji hasta ahora no había tenido problemas, pero la foto le hizo dudar
-¿Ella es mi madre?- Hikari no le respondió y le mostro la foto de Kaji
-¿Mi padre?- Hikari solo le mostro otra foto mientras apartaba a las de Kaji y Misato. Shinji no tenía problemas con las otras- Rei Ayanami… Asuka… ¡Pen-Pen!... Doctora Akagi…- El muchacho guardo silencio un minuto completo con la siguiente fotografía- Es el Eva unidad 02… el Eva de Rei… ¡mi Eva!...- La ultima foto la tenia en sus manos, era un hombre con barba en el mentón de rostro adusto y severo. Shinji hizo esfuerzos sinceros por recordar quien era- ¿Es uno de nuestros profesores en el instituto? ¿El director?- Hikari solo puso la foto con las de Kaji y Misato.
-El es tu padre, ¡el comandante Ikari! -Luego le fue mostrando las otras fotos- ella es Misato Katsuragi, vives con ella en su departamento con Asuka. El señor Kaji es un conocido de ustedes... solo te has equivocado con tres fotografías… ¡vas muy bien!... sal de la cama y pasemos a los ejercicios psicomotrices… después haremos algo que te ayudara a tener sueños tranquilos…
Shinji estaba bajando las escaleras de la casa. Una chica pecosa leía un libro en la sala. Era una muchacha pecosa con coletas. ¡Era muy bonita! Llevaba un camisón blanco para dormir largo hasta los pies con manga hasta las muñecas que le daba a la chica un aspecto fantasmal en la penumbra de la sala. La pechera estaba finamente labrada y tenía una hilera de botones desde el cuello hasta la mitad del abdomen. El camisón de algodón ocultaba el cuerpo de la chica. Los pies desnudos asomaban por debajo. La joven interrumpió la lectura y se quedo mirando al muchacho a los ojos.
-¿Quién eres?- pregunto Shinji. La muchacha no respondió, Shinji sintió que había dicho la pregunta equivocada. A Shinji le llamo la atención el libro que ella estaba leyendo. Era un libro grueso como una biblia
-¿Qué estas leyendo?
-"Orgullo y prejuicio" de Jane Austen
Shinji torció el gesto.
- Vi la película de niño ¡era aburrida!... el libro debe de ser peor de aburrido… ¡leer es lo más aburrido y tedioso que existe!
-¡Leer es divertido!
- No, ¡no lo es!... es aburrido y tedioso… ¡solo sirve para que un cretino te regañe y te castigue a su antojo!... tu familia no hace nada y no puedes decirles nada… ¡por que no les importa!... no les importa si vives o mueres… ¡Solo que mi padre mande el dinero!
-Shinji, ¿Te gustaría jugar conmigo a algo muy divertido?- Dijo ella después de pensarlo un poco
-¿Tengo que leer?
-No
-¡Mmmm!- Shinji sintió un dolor de cabeza. La respuesta salió de sus labios sola- ¡Bueno! Esta bien…
Los dos jóvenes fueron a una de las habitaciones de la casa. A Shinji le impresiono el orden y la pulcritud de la habitación. La pecosa apago la luz y tranco la puerta. Estaban en penumbras mientras la claridad de la luna y las estrellas entraban por la ventana. Ella dijo:
-Es un juego de gente grande… mi mama y mi papa a veces dejaban la puerta de su cuarto entreabierta por la noche… ¡ellos creían que todos estaban dormidos!... yo los veía jugar… antes de morir mama me pidió que cuidara de papa y de mis hermanas… desde entonces siempre estudio… ¡para no tener miedo cuando escucho los truenos, los rayos y las centellas en una noche de tormenta!... ¿quieres jugar conmigo? ¡Es divertido!... ¡Te gustara!
-¿No tengo que leer, ni estudiar?
-No
-¿Qué tengo que hacer?
-Tenemos que quitarnos la ropa
Shinji y la pecosa se desnudaron por completo. La pecosa tenía un par de toronjas puntiagudas que parecían henchidas de jugo rematadas con pezones marrones que parecían de chocolate. Una cintura de guitarra y un culo redondo en forma de corazón. La línea vertical del sexo entre las piernas era casi invisible, con apenas vello púbico, un triangulo invertido de risa de rala e incipiente pelusa oscura. Shinji trago saliva y sintió un escalofrió recorriendo desde su nuca hasta el final de su columna vertebral.
- Mi profesor dice que no debo tener pensamientos impuros… ¡se que hice algo malo que nunca se lo he dicho a nadie!... tengo que confesar todos esos pequeños pecados insignificantes para que mi profesor no me obligue a confesar esa cosa mala que hice… ¡fue algo muy malo que no puedo decírselo a nadie!
-¡Ven!- le dijo ella tomándole de la mano y acercando su carita a la cara del joven. La pecosa le dio un tenue roce con sus labios desde una comisura de la boca a la otra, la respingada nariz de ella choco con la de él en su camino. Shinji sintió que los pelos de su nuca se erizaban.
-¿Te gusto?-Pregunto ella con dulzura
-Si… ¡me gusto mucho!
-Hagámoslo otra vez, ¡pero cierra los ojos como en la televisión y contén la respiración!
Shinji cerró los ojos y contuvo el aliento. La pecosa volvió a rozar sus labios contra los de él con suavidad, desde una comisura de la boca hasta la otra. Su labio inferior acaricio a los de arriba y abajo del muchacho. La lengua se abrió paso en la boca de él y las mejillas de ambos se ahuecaron. Las lenguas se tocaron en un entrechocar de dientes. Las cabezas se ladeaban mientras los dos jóvenes se abrazaban. Los senos de ella se aplastaban contra sus pectorales incipientes. Shinji abrió los ojos y exhalo el aire. La pecosa tenía la cara colorada.
Shinji sintió como su miembro se iba empinando, endureciendo, alargándose y tratando de salir de su prisión de piel. El miembro rozaba la entrepierna de la muchacha.
-¿Te sale esperma verdad?- pregunto la chica
-¿esperma?- Shinji se ruborizo- si, ¡si me sale!
La pecosa fue a su mesa de noche y saco un pequeño paquete cuadrado azul
-Tienes que ponerte esto… ¡o si no me va a crecer después un bebe en la barriga!…
Shinji empezó a sentir dolor cuando su pito estuvo completamente erecto. Su glande forcejeaba para salir de su pellejo. La pecosa hizo que se sentara en su cama y con su manita trato de echar hacia atrás la piel. La piel del prepucio se echo hacia atrás y el glande quedo totalmente expuesto y en carne viva. Parecía un húmedo melocotón rosa.
La joven mientras se acostaba de espalda a su lado sacaba de su envoltorio el preservativo y se lo daba a Shinji. La almejita de la joven estaba abierta de par en par para él mostrando su húmedo color rosado salmón, con hilillos de líquido espeso transparente entre los entreabiertos labios vaginales. Ella tenía las piernas flexionadas con las plantas de los pies apoyadas por completo en el colchón de la cama. Shinji estaba de rodillas, entre sus piernas. Desenrollaba la funda de látex sobre su garrote curvo hacia arriba.
-Entonces… ¿te parecen mis juegos aburridos?- Dijo la joven. El olor de su sexo era a mariscada en vinagreta
-¡No!- Contesto el muchacho
-¡Ni una palabra de esto a nadie!... podemos volver a jugar en la noche ¡cuando todo el mundo se duerma!…
Shinji asintió. Todo se hizo oscuro en torno de él
-Papito… ¡Eres más "cabezón" que mi novio!... ¡no me entra!- Dijo la voz de la chica en un requiebro, con otro tono y timbre de voz. Shinji tenía los ojos cerrados y al abrirlos vio a la chica pecosa encima de él… ¡a horcajadas sobre él!... Jugueteando con su miembro y la entrada de su coño. La punta roma de su garrote de carne era sujetada con una mano mientras la otra abría los labios vaginales con los dedos. Un nido ensortijado azabache coronaba su sexo. La joven parecía una rana a punto de saltar.
Shinji sentía su cuerpo pesado y todos los músculos agarrotados. La pecosa tenia menos pecas en la cara y tenia una cola de caballo. Era de formas macizas y voluptuosas… la cara era ligeramente distinta. El muchacho estaba acostado en el piso con los brazos abiertos como un crucificado. Debajo de él sentía la suavidad de sabanas y cobertores. La pecosa no estaba sola, pero Shinji solo percibía las figuras a sus costados como siluetas. La pecosa encima de él tenía mucho más curvas que antes
-¡Aaaaaaah!- gimió la chica aliviada al sentir el glande entrando dentro de su agujerito, dio un respingo. Los labios vaginales, que se estiraron al máximo como si fueran una liga de caucho para dejar pasar la cabeza, se contrajeron de golpe chocando con el palpitante falo venoso y duro cuando paso los bordes y salientes de la cabeza del pene-¡mmmm!- la chica se mordió los labios y se iba arrodillando poco a poco en lenta agonía-¡Mierda!- la chica cerro los ojos con fuerzas y dos gruesos lagrimones cruzaron sus mejillas. Su ducto vaginal era forzada a abrirse y a curvarse. La joven apoyo sus manitas sobre el pecho del muchacho. El silencio de las siluetas era de miedo y expectación.
La pecosa por fin había podido engullir esa anaconda rosa en su interior. Shinji sintió su miembro asido y apretado por las paredes de músculos vaginales. La chica sentía algo de incomodidad al sentir su útero lleno hasta el fondo de sus entrañas. La moza le sonrió al muchacho con morbo y lascivia. La adolescente no era tan formal, ni seria como antes… con algo de tristeza detrás de tanta reserva. Shinji sintió toda la amoralidad, el desenfreno y el descontrol en todo su ser
-Papito… ¡Has crecido!... no es como la otra vez en el jardín… ¡Eres más "largo" y "grueso" que mi novio!…
-¡Por Dios! ¡Vas a seguir con las guarradas y las cochinadas que haces con tu novio!... ¡a nadie le importa eso zorra inmoral!- Dijo una de las siluetas con exasperación. La otra silueta callaba. Shinji sentía como le masajeaba el pecho con sus finas manos de princesa.
-¡Ya te vas enterar que son guarradas y cochinadas entre novios en este momento, mojigata!- le espeto la pecosa a la silueta. Shinji solo sintió como ella se acostaba sobre él y se movía de adelante, para atrás en suave vaivén. Ella apoyaba sus manos en el colchón improvisado, al lado de sus sobacos
-¡Ah!, ¡ah!, ¡ah!... ¡Ah!... ¡Aaaaah!- la joven estaba repantigada sobre él apoyando su peso en los antebrazos y en los codos. Shinji sentía la punta de sus senos acariciando su pecho lampiño en un tenue roce en cada vaivén. Los opulentos pechos eran turgentes, pendían por su propio peso. La joven estaba sobre él como mar en calma golpeando la playa con suave oleaje. El mar se iba embraveciendo para la tormenta y las olas se hacían más violentas.
Shinji perdió el sentido del tiempo y la pecosa solo era lascivia, ¡lujuria pura! La chica estaba exhausta de cabalgar como una valquiria y el sudor perlaba todo su cuerpo. El flequillo era marcado por su transpiración. La joven había dado saltitos de rana, había hecho girar sus caderas en círculos y ochos con una flexibilidad y rapidez puestas al límite. Se ayudaba con los brazos y las piernas para variar su peso y mover su esbelto cuerpo a su antojo.
Su coño hacia lo suyo por si solo, ¡lo más importante! Sin que se notara. Estrechándose, aflojándose, asiéndose alrededor de la estaca de carne, buscando y encontrando nuevos ángulos y niveles de profundidad para la penetración y el roce de los sexos. Shinji estaba atrapado en un universo de placer y deleite sin igual… Shinji pensó que si ella cobrara a los hombres por dar placer ¡solo estaría al alcance de los hombres más ricos y poderosos del planeta que pagarían lo que fuera y hasta matarían por estar en su lugar!
Ella sintió que no podría más y entonces sintió llegar el orgasmo. Shinji le siguió. La joven dejo que el muchacho disparara y sacara toda su leche.
-¡Uuuuuf!... papito, ¡hiciste que usara todo mi repertorio para complacer a mi novio en un polvo!- Shinji disparo tres veces más dentro de ella por toda respuesta. La joven se acostó de lado con él- ¡Saca todo tu amor, papito!- dijo con cínica desvergüenza, con una sonrisa de triunfo a flor de labios, mientras hábilmente su mano se deslizaba a la base en donde se encontraba el condón. La joven lo saco lleno a reventar y Shinji seguía botando más de su jugo hasta quedarse seco. Solo sintió unos pocos estertores finales…
-Tu novio ¡debe de quererte mucho!- Dijo el muchacho- Yo en su lugar seria igual o hasta más celoso…
La joven le susurro acariciando su cara con su aliento
-¡Fue el mejor polvo de mi vida!... después de que te fuiste siempre quise que volvieras a terminar lo que dejamos pendiente…
La joven lo beso en los labios con pasión. Shinji cerró un ojo. Su miembro comenzaba a erectarse y a inflarse de nuevo.
Shinji estaba postrado en una cama lleno de vendajes. Tenía el brazo enyesado desde la muñeca hasta el codo en cabestrillo. Shinji movió los dedos que sobresalían en el yeso y torció la cara del dolor. Tenía comezón debajo de sus vendas. Uno de sus pies también estaba enyesado hasta la rodilla. Shinji reconoció la habitación como la habitual a la que iba en el hospital de NERV.
-¡Buenos días!- Dijo una voz alborozada. Una enfermera de un impoluto uniforme blanco apareció. Shinji vio que era igual o menos de su edad. Vagamente le pareció conocida. Ella era delgada y estilizada. Por el severo y puritano uniforme blanco, casi sin culos ni tetas a la vista, pero con una cinturita de avispa que parecía caber entre las manos. ¡Era muy bonita de rostro y con la figura soñada de un hada! Transmitía simpatía y alegría.
-¿Quién eres?- Dijo el muchacho entrecerrando los ojos. Las pecas en su cara sobre sus blancas mejillas parecían chispas de chocolate en helado de vainilla.
-¡Que mal educado!- Dijo la chica frunciendo el ceño y cruzándose de brazos- ¡se responde buenos días y se pregunta con mayor caballerosidad!... ¡soy tu enfermera!
-¿Enfermera?
-Ayer te arrollo un camión… ¡eso te pasa por vagabundear en tu bicicleta de noche!... tu familia y tus amigos han estado muy preocupados por ti… vamos a alistarte para que vean que estas bien "Entre comillas"- dijo la chica moviendo los dedos de sus dos manos- los médicos te salvaron la vida… ¡prácticamente te arrancaron de las garras de la muerte!
La joven enfermera ayudo a Shinji a sentarse en una silla de ruedas. Ella hablaba por los codos, ¡era muy parlanchina! Al muchacho se le hacia difícil seguirle el hilo a su parloteo incesante. Hablaba con frases hechas y clichés sobre seguridad vial, amor familiar, los milagros de la ciencia y de lo que había pasado en la telenovela de anoche.
La sala de visitas era en realidad un cuarto de niña consentida lleno de peluches. Entre los muñecos de felpa Shinji reconoció a Touji, Kensuke, Asuka, a Rei a otros no, pero les parecieron familiares… la chica estaba detrás de él empujando la silla de ruedas. Al ponerse frente a él tenia un títere de guante en cada mano, uno era de Misato y el otro era de Kaji
La bella hada había cambiado de atuendo a una versión sexi de su uniforme que hubiera hecho babear a un fetichista de enfermeras. Medias blancas de nylon hasta medio muslo, minifalda corta hasta lo indecente y tan baja que mostraba el inicio del pubis, la camisa anudada era un top que mostraba su vientre y ombligo. El sombrero de enfermera y el blanco inmaculado era lo único que hacia reconocible el conjunto más digno de un burdel que de un hospital. Sus bellas formas en la transición de niña a mujer solo aumentaba el morbo de su aspecto
-Hijo, ¡me tenias tan preocupada!- la marioneta de Misato hablaba con la voz en falsete de la niña mujer disfrazada de enfermera. La marioneta hacia que besaba al muchacho en las mejillas y la joven hacia los ruidos de besos
-Jovencito… ¡estas en graves problemas!- la marioneta de Kaji hablaba con voz ronca- ¡Prohibido salir de noche en bicicleta hasta que seas mayor de edad!- la enfermera sacudía la marioneta en frente de la cara de Shinji. El muchacho aparto la vista.
-Ni Kaji, ni Misato son mis padres verdaderos- Dijo el muchacho alicaído
-No importa… ¡estamos jugando! Pueden ser lo que tu quieras…- le replico la chica he hizo que las marionetas se besaran en sus bocas pintadas-¡Mi amor!-Dijo en falsete-¡Mi vida!-Dijo después con voz ronca- luego siguió haciendo sonidos de besos mientras mantenía unidas las cabezas de las marionetas
-¡No quiero seguir jugando a los médicos!- Dijo el muchacho poniéndose de pie y quitándose el yeso del brazo de un jalón. También se quito el botín de yeso del pie.
-¡Yo si quiero seguir jugando!... ¡no quiero crecer! Quiero que mis hermanas siempre me cuiden y me quieran… que mi padre me preste atención, me compre juguetes y golosinas… ¡todo eso lo consigo si siempre soy una niña pequeña!
-¡Yo no tenia nada de eso siendo un niño pequeño!
-¡Pero lo tienes ahora que eres un piloto de EVA!- Le replico la chica con un mohín
-No quiero seguir jugando a los médicos…
-¡Juguemos a otra cosa entonces!
Shinji estaba acostado de espaldas sobre sabanas y gruesos cobertores. A horcajadas sobre él estaba la chica pecosa ¡poniéndole un preservativo! A los lados tenia un par de pecosas iguales a ella, pero diferentes en el tamaño, los rasgos de la cara y la forma de llevar el pelo negro azabache. Al quedar enfundado en látex el miembro la joven empezó a hacer equilibrismo en la punta de su pene y el agujerito de su sexo. El miembro "no le entraba" y se deslizaba por entre los labios vaginales o chocaba de lleno con algo que se estiraba, la chica se paraba de golpe como accionada por un resorte sobre sus rodillas.
-¡No puedo hacerlo!- Dijo la chica
-Así como lo estas haciendo, ¡por supuesto que no!- dijo la pecosa grande. Era la más alta y de perfil se veía que tenia una cola de caballo- ¡Ven!
La de coleta de caballo se puso detrás de ella, le empezó a besar los hombros y la nuca.
-¿Qué estas haciendo?- Se sorprendió la pecosa
-He visto películas pornográficas con mi novio…- las manos de la chica de cola de caballo se pusieron sobre los senos de la pecosa e hizo girar los pezones en la punta de sus dedos índice y pulgar- ¡al muy cochinote le gustan los tríos de un hombre con un par de lesbianas!
-Detente… ¡No me gusta!
-¡Mentirosa!…- Siseo la joven en su oído
Shinji sintió picores en todo el cuerpo al ver a la pecosa siendo manoseada por la chica quinceañera. La otra pecosa, con coletas levantadas y más pequeña, se unió a la otra en el manoseo, en los besos y en las caricias.
-¡Somos hermanas! ¡No esta bien!- fue la débil resistencia de la pecosa a los avances de las otras dos que parecían versiones diferentes de ella misma.
-¡Por supuesto que esta bien! ¡Es amor y cariño entre hermanas!- le replico la chica con cola de caballo. La mayor escurrió su mano entre las piernas de la chica y le metió dos dedos. La menor besaba en la boca a la otra. Ella estaba a horcajadas sobre la cara de Shinji con su sexo casi lampiño, con apenas un bigote de Hitler o Charles Chaplin sobre su rajita vertical. Ella dio un respingo al sentir la lengua del muchacho meterse en la hendidura de su entrepierna, los labios horizontales sobre los labios verticales.
La pequeña ahogo el grito de la mediana con un beso de lengua. La sangre se escurría por el sanguinolento falo del muchacho. La mayor de las pecosas abrazaba desde atrás y por la cintura a la mediana.
-¡Duele al principio!- le dijo susurrándole al oído- ¡pero después se goza!
Shinji había salido de su pasividad. Sus manos ateridas estaban con los dedos extendidas sobre el par de jamones mientras su boca no paraba de lamer y chupar del sexo de la pequeña. Con las piernas subía y bajaba las caderas. La mediana sentía el monstruoso miembro entrando y saliendo dentro de ella, elevándola y dejándola caer. La pecosa mayor seguía incordiándola besando y lamiendo su espalda, guiando sus caderas. Mientras la mediana estaba ensartada y sentada en sus talones ella estaba parada sobre sus rodillas. La pequeña sollozaba quedito por la comida de coño del muchacho que la hacia alucinar mientras la mediana era ahora quien se la comía a besos.
-¡Buenos días!... ¡despiértate dormilón!-
Shinji abrió los ojos y se los tapo con la mano. Con los ojos entrecerrados se fue adaptando a la luz del día que entraba a raudales por la ventana. La chica pecosa de cola de caballo hacia a un lado las cortinas.
-¡Ya es medio día!- Dijo la joven con las manos en las caderas. Vestía pantalones raídos y una sudadera sobre su sujetador.
-¿Quién eres? ¡¿En donde estoy?!
La joven se le quedo mirando.
-¡Dime primero tu nombre!
Shinji parpadeo. ¡Su nombre! ¿Cuál era su nombre? El muchacho sentía dolor en todo su cuerpo. Mas que todo un dolor muscular que le calaba hasta los huesos. La joven se le acerco.
-¡Tranquilízate!... trata de relajarte… te lo explicaría todo de nuevo, ¡pero lo vas a olvidar en el momento en que te duermas!… solo relájate ¿Si?, te traeré el almuerzo…
La muchacha le acomodo los cojines y salió de la habitación. Regreso con mucha comida. Una olla de sopa de miso, otra de arroz, ensalada de verduras en un platón y carne a la parrilla. Todo estaba en un carrito.
-¡No me voy a comer todo eso!-protesto Shinji
-¡Ya veras que sí!... solo comerás lo que quieras comer y en la cantidad que quieras ¿vale?
La muchacha le sirvió en un tazón un poco de sopa y en un plato el arroz con la carne y las verduras. Shinji trato de agarrar los cubiertos, ¡pero no pudo! Sentía todos sus dedos duros y engarfiados. La muchacha lo tranquilizo. Ella misma le daba de comer en la boca con una cucharilla después de soplarla.
-¿Esta bueno?- Le pregunto la chica pecosa
-¡Si!... ¿lo cocinaste tu?
-La verdad, ¡no!... las cosas femeninas y delicadas no se me dan…
Shinji sintió un dolor de cabeza tremendo. Estaban de pronto en medio del patio. La joven de coletas vestía diferente, pero a la vez familiar. Medias cortas, zapatillas de lona, shorts cortos y una franela negra. Tenía una gorra de beisbol volteada. Su indumentaria era masculina, pero realzaba su femineidad en forma chocante.
-¿Jugamos al té y a los biscochos?- dijo la chica
-¡Es un juego de niñas pequeñas!- Le replico el muchacho. El joven estaba descalzo con su pijama de hospital- ¿Por qué no jugamos futbol?
-¡El futbol es un juego de niños rudos y groseros! ¡No es para damas, ni para señoritas!
-¡Pero eres campeona! ¡Capitana de tu equipo!
-¡Yo soy la mayor! aún así mama le pidió a Hikari, ¡no a mí!, que cuidara de Papa y de mis hermanas ¡A ella siempre la han querido más que a mi!... yo no puedo ser una dama, ni una señorita… ¡tengo que ser ruda y grosera para que Hikari no me opaque! ¡Para que la gente me note!
Shinji se le acerco. Le quito la gorra y le subió la camisa. Ella solo levanto los brazos y dejo que el muchacho le quitara la prenda por encima de su cabeza. Su torso desnudo era muy hermoso.
-Lo de los caramelos fue tu idea ¿no es cierto?
-¡Estaba molesta! No te quería en mi casa… ¡eras un intruso y por culpa de tu padre no supimos después nada de mama!... por tu culpa vino ese policía a la casa y mi papa se puso triste… la leche condensada se me ocurrió para salir del paso… ¡pensé que no te atreverías a salir de la casa!
-¿jugamos a los caramelos y a la leche condensada de nuevo?
-¡No quiero!... ¡son solo juegos de niños!... mejor jugamos a lo que juego con mi novio ¡es mucho mejor!
La pecosa se bajo sus Shorts junto a sus bragas metiendo sus pulgares entre sus ropas. Al agacharse Shinji pudo contemplar su culo redondo y amanzanado. La chica tiro las prendas a un lado y tomo al chico de la mano. Solo tenía sus medias y zapatillas puestas.
-¿Te duele mucho el cuerpo todavía?
-Si
-¿Quieres estar arriba o abajo?
-Arriba
La chica se acostó en la hierba. ¡Estaba muy excitada! Estaba toda mojada y húmeda. Shinji se quito su ropa de hospital sin ayuda y le costo mucho arrodillarse entre las piernas de la chica.
-¡Nada de besos ni de caricias! ¡Al grano!- le dijo la joven mientras se abría de piernas y hacia bostezar su sexo- ¡Juguemos a hacer un nene!
Shinji se estaba poniendo el preservativo. Pero ya no estaba en el patio y la que estaba acostada de espaldas sobre sabanas y cobertores era otra pecosa, más pequeña y estilizada. Shinji guiaba su sexo con una mano y con la otra separaba los finos labios verticales de la chica. La joven dio un respingo cuando la penetración empezó. Shinji estaba sobre ella dejándose caer. La joven cerró los ojos al sentir como su tierno himen se estiraba hasta finalmente rasgarse.
- ¡Me duele mucho oni-chan!- le dijo la joven en un susurro- solo quédate quieto por un momento…
Hikari y Nozomi estaban al lado de ellos. Hikari estaba acostada de espaldas mientras su hermana mayor estaba encima de ella frotando sus sexos en un beso vaginal. El espectáculo lésbico puso cachondos a Kodama y a Shinji. Hikari estaba con las piernas no demasiado abiertas y Nozomi estaba sentada sobre su monte con la espalda hacia atrás y las piernas abiertas haciendo que sus clítoris entraran en contacto. Hikari la agarraba de la cintura y su hermana mayor se dejaba llevar por los movimientos de sus brazos. Nozomi era la dominante, le levantaba una pierna a su hermana a la altura de su cadera o hasta su hombro mientras buscaba más formas de aumentar el roce y el intercambio de miel entre sus vaginas
-¡Por fin se llevan bien!- le susurro la hermana menor al muchacho. Luego le mordió el lóbulo de su oreja- ¡Voy a sacarte toda la leche condensada!
-¡Yo te voy a poner a gritar y a chillar como a tus hermanas!
Shinji comenzó a embestirla en el mete y saca ancestral. Subiendo y bajando las caderas mientras el resto de su cuerpo se movía de atrás hacia adelante en suave vaivén. Sin casi sacar su vara se deslizaba con suavidad en el apretado túnel de músculos. Ella le marcaba el ritmo con sus jadeos y gemidos. El muchacho sentía que tenía mayor movilidad en su cuerpo a pesar de sentirlo rígido y tenso ¡lleno de calambres!
Kodama se aferraba desesperadamente a su ser mientras sus dulces caderas se deslizaban maravillosamente debajo de él. Su coñito era sabroso y delicioso. Los tiernos huesos cloqueaban bajo su peso en cada embestida mientras sus sexos unidos hacían un sonido líquido y viscoso solo audible para ellos. La pequeña era muy fogosa y parecía insaciable. Estuvieron una hora completa unidos fornicando en el sentido completo y cabal de la palabra.
-¡O… ni… chan!- fue todo lo que la joven pudo articular entre jadeos antes de correrse. Sus pechitos le dolían y su sexo pulsaba como un corazón. Sus jugos seguían fluyendo entre sus muslos ensangrentados. Shinji se tuvo que quitar el solo el preservativo y votar el resto de su lefa como una fuente en varios disparos. El muchacho sintió como su miembro se encogía y encorvaba para no levantarse más. La pequeña se acostó sobre él, mientras las otras dos se acostaban a los lados.
Shinji despertó solo en su habitación. Se paro con dificultad de la cama algo desorientado. Sus pantaloncillos se le estaban cayendo y el muchacho se los sostuvo con una mano. El muchacho sentía que podía moverse a pesar de sentir calambres al hacerlo. Se puso a poner en orden sus ideas en el revoltijo que tenia en la cabeza.
-Mi nombre es Shinji Ikari, mi padre es Gendou Ikari. Soy piloto de Evangelion, de la unidad 01 y soy el tercer elegido. Vivo con Misato, Asuka y Pen-Pen… ¡esta es la casa de Hikari Horaki!- El muchacho se rasco la cabeza, Hikari tenia dos hermanas, pero no recordaba quien era la mayor o la menor entre Kodama y Nozomi- Llevo aquí una semana… me estoy recuperando de la ultima batalla que tuvimos Rei, Asuka y yo con el ángel…
Las demás imágenes en su mente el muchacho no sabía si habían sido sueños o habían pasado en realidad
