¡Hola!
vengo con otro capítulo, ahora es mucho más corto pero creo que así podré hacer capítulos más seguidos :3
Disfrútenlo

-"Pensamientos"-
-"Narran"-

Disclaimer: Los personajes de Masashi Kishimoto NO me pertenecen, sólo hago de ellos un pasatiempo creativo en mis tiempos de ocio.


Capítulo 02.

Súcubo

Hinata miraba con nerviosismo a Itachi que la miraba descolocado tan confundido como ella lo estaba la primera vez. Itachi suspiró entregándole al demonio sus pensamientos nada había de lógico con lo que acaba de suceder. La mujer de perlados ojos comenzó a mirar deseosa el cuerpo fornido del Uchiha, su rostro comenzó a oscurecerse en lujuria de desear poseer tan perfecto cuerpo, el morocho no pudo mas que ver esto inquisidoramente al ver como la chica miraba con lujuria impregnada en sus bellos ojos de luna.

–Hinata-san– roncamente despertó del letargo, la lujuria de aquella mujer que lo miraba hizo despertar algo oculto en él pero no quería verse poseído de tan vulgar sentimiento con ella – ¿Un súcubo? – Exclamó dudoso el hombre de ojos carbón a la finura de la muchacha lujuriosa.

–Nee… Itachi-kun– sensualmente removió sus caderas hacia él que con extraño sentimiento quiso apartarse pero no lo hizo en ese instante, ella lo ponía nervioso con su actuar.

–No Hinata-san–con voz ronca trato de remover con delicadeza el cuerpo de la chica caliente que estaba frente a él –Cuen-cuéntame qué eres tú? – La chica pareció entender y despertar, de pronto se sintió avergonzada con su proceder atrevido. Hizo una reverencia muy inclinada, llevándose la cabeza cerca del suelo –No Hinata-san no haga eso– levantó el mentón de la cabizbaja muchacha que avergonzada seguía sin querer levantarse.

–Déjeme por favor así, es que…– titubeo trémula, su voz suavecita hizo estremecer a Itachi –Es que no creo poder soportar tenerlo tan cerca sin hacerle nada– salió nerviosa y avergonzada su lengua trabada en una emoción cremosa y demasiado hipnotizante, no quería que saliese así. Itachi removió el contacto haciéndole caso a la mujer. Hinata suspiró con desilusión al no tener el contacto cálido que le proveía itachi al tenerlo cerca pero quiso ser positiva de que todo podría estar bien al tenerlo unos centímetros alejada de ella.

–Itachi-kun yo…. soy súcubo–reparó de nuevo en el tono de voz sucio y vulgar que comenzaba a emplear. Itachi calló ya había escuchado eso antes pero no comprendía.

–No entiendo Hinata-san, no entiendo–se aferró a sus ropas pulcras queriendo un sostén de la cual aferrarse. Una verdad lógica no paralela.

– Itachi-kun le contaré porque confío en usted mucho más de lo que confié en su hermano Uchiha Sasuke, sólo por el hecho de traerme hasta aquí quiere decir que merece mi respeto–el Uchiha se dio cuenta del tono áspero con dolor que empleo cuando mencionó a su hermano y no pudo evitar sentirse mal porque después de todo, él le pidió o mas bien exigió a Sasuke que terminase con ella. Por otro lado el lugar donde Itachi llevó a la Hyuga era sólo un riachuelo situado poco más afuera de sus barrios así que no fue nada. Hinata vio asentir a Itachi después de un rato, luego la imagen de ex novio apareció se pintado en sus recuerdos, sintió algo en su pecho como si hubiera una pesadez de la cual se estuviera liberando– Yo no soy humana Itachi-kun, la madre que me concibió no era una Hyuga ni siquiera existía tal clan como ahora lo hay, quizá…. Usted haya escuchado de Lilith– lo último lo menciono con terror, demasiado áspero cual lija nueva pero con un respeto obligado que debía sentir por su querida madre y progenitora.

Itachi miró con desconcierto a aquella muchacha que sentía le gastaba una buena broma.

–Lilith– conservó en su voz la actitud más firme y respetuosa al sentir que ella hablaba de algo demasiado antiguo, pronto el negó, de otras culturas no conocía nada sólo tenía la cultura de Japón con sus seres mitológicos y fantásticos que él creía burdo y demasiado nulo como para aprender de él. Hinata sopesó sabiendo la respuesta anterior.

–Lilith es mi madre, lo que muchos consideran un rumor de su vida, de su existencia como si nunca hubiese pasado si sucedió Itachi-kun. Le contaré a fondo porque sé que usted no entiende nada ahora– afirmó el morocho con la cabeza, la Hyuga observó esto al mirarlo de reojo, contuvo los deseos oscuros de retenerlo para intimar con él, bajó con pena y lujuria su suave rostro para que sus impulsos no se intensificasen más.

–Adán y Eva conoce usted Itachi-kun la historia de los primeros humanos sobre la tierra no es así? – Escuchó un escueto sí y ella no tuvo que pedir nada más para proseguir– Eso en parte sí sucedió mas no al principio. Mi madre Lilith fue la primera esposa de ese joven Adán, él hecho de polvo por el ser supremo que es Dios y ella con la arcilla que asemejó la perfección de una mujer bella. Ella era libre y de hermosa perfección mas nunca encontró paz con Adán ambos se encontraban con diferentes opiniones porque cuando él quería acostarse con ella mi madre se negaba porque consideraba que la postura recostada que él exigía era ofensiva como la mujer libre que era, la posición sexual común entre hoy. Adán, él demandaba que ella como mujer se situase debajo de él, mi madre no aceptó, ella pensó que como su igual dispondría de todo lo que en el Edén le habían ofrecido por ende no debía estar abajo, debería tener tanta libertad como la que Adán disfrutaba, ambos eran hechos de polvo entonces ¿Por qué ella tenía que tener menos que él? Una mujer integra, independiente y hermosa no debía obedecer a un hombre que no la trataba como a su igual, ella quería gozar de la sexualidad también como del erotismo del que Adán disponía pero todo se lo negaron. Aquello enojó tanto a mi madre que desobedeció a Dios, la actitud sumisa que Adán y Dios reclamaban no era capaz de dárselo. Dispuesta a salir de ese Edén ella exclamó invocando el nombre de Dios, cosa que en la tradición Judía lo consideraban como algo osado con una soberbia suprema no digna pero ella no desistió ante la invocación que le hacía a su mayor porque no consideraba su voz como algo que debía de reparar. Nombrar a alguien que no debía ser nombrado era incluso aún peor que no obedecer a sus mandatos así que pronto se fue de aquel Edén con las alas que Dios dispuso para ella.
Muchos "cuentos" sobre lo que después pasó con ella son suposiciones por no tener una base en concreto pero ¿cómo? Aquello sucedió hace millones de años; muchos creían que Adán la envió en su búsqueda cuando dijo que no podían echarla así de la nada, Mi madre al tener al enviado con ella le dijo que estaba mejor en ese lugar que cuando habitaba en el Edén, cuando Adán le exigía ser sumisa otros demandaban fiereza y era algo que ella deseaba siempre, ser sumisa, ella no era así. Entonces fue en que Dios creó con la costilla Adánica, lo antagónico de lo que mi madre era, siendo así Eva la mujer de aquel joven llamado Adán, muchos creían que era tanto el deseo que mi madre expedía que ni siquiera Adán se contuvo y se escapaba por las noches para ir en brazos de mi madre que en el acto sexual se removía siempre no dejando que Adán la domara. Haciendo que él la odiase al esfumarse en frío viento.
Son cuentos, leyendas y demás que se han hecho alrededor de los millones de años aunque algo si es cierto– tragó seco ante la verdad de su tenebrosa madre – Ella se acostaba con los demonios y era amantes de éstos, procreaba alimañas y mataba a los bebés, bebiendo su sangre pura para después reemplazarlos con los demonios concebidos, seres que después se unían a su ejército de seres inmortales que satisfacían los deseos de su madre es por eso que igual fue llamada reina de los vampiros.

En cuanto a mí Itachi-kun mi existencia aquí es una extraña coincidencia, algo que jamás debió de suceder– exclamó cremosamente Hinata mientras mantenía el rostro sobre la tierra que jugueteaban sus pies con un aire melancólico – Mi madre deambulaba por todos los rincones en busca de alguien a quien cumplir sus fantasías, acostarse y beber de su sangre después, algo que era su regla primordial era no concebir hijos que no fuesen demonios por lo que acostarse con humanos y luego procrear hijos sería un acto de sumisión así que cada vez que mi madre se acostaba con algún humano ella mataba a bebés de mujeres como un acto contradictorio a querer ser madre, ella simplemente no amaba, deseaba placer carnal, cumplía fantasías y desollaba a los caídos, recalco, no había embarazo porque durante el sexo no tenía actitud pasiva hacia el hombre porque simplemente no quería tener el rol de mujer sumisa y dependiente.

Mi madre era fría, calculadora, de infinita belleza y dolorosa inteligencia, nobles, criados, esclavos, ella era amantes de todos aquellos que pedían a gritos placer y fantasías sexuales por cumplir pero mi madre no contó que un día de Invierno se encontrase con un hombre de pulcra apariencia, elegante en movimientos y sensualidad persuasiva, un hombre de cabellos de seda castaños, de ojos blancos por la ceguera permanente en la cual el hombre había hace tiempo nacido, sin embargo no aquello hipnotizo a mi madre de frío corazón sino que el estatus de noble y la humildad de criados terminó capturando la atención de mi madre, no era un hombre al que podría hechizar, él no la podría ver y por ende no tenía fantasías sexuales las cuales poder pedirle a mi madre para así con ella tener. Mi madre hizo de todo para que ese hombre de caparazón por la ceguera se abriera con ella mas nunca ocurrió, ese hombre deseaba amar con verdad y no solo fantasías y un buen rato querer pasar.
Pasaban rato juntos, la actitud firme cada día asombró a mi madre ya que a pesar de ser ciego ese hombre percibía como si pudiera todo verlo, aceptó la condición de demonio de mi madre, ella nunca pensó escuchar eso y terminó aceptando el amor, mi madre con los ojos de aquel caballero quedó fascinada y sin darse cuenta en el corazón de ese señor se adentró cuando por fin pudo observar sus puros sentimientos mi madre se transformó, grande fue su sorpresa sino que en ella misma pero sin alas. Mi madre no entendió si fue aquello una fantasía y al hombre en la cama se llevó, ella se dejo llevar por sus caricias suaves, ella por siempre había dominado y las caricias que le brindaban eran de lujuria, deseo y al estar terminando de un profundo miedo pero con ese hombre no fue así ese hombre con cada roce le decía que la amaba, mi madre cayó entregándose a él, dejando que él la amase como él quería y tan pronto mi madre se dio cuenta embarazada de ese hombre se vio. Hiashi Hyuga era el nombre de su amante, de su amor.

Mi madre por más que lo deseo no pudo liberarse del embarazo, Hiashi siempre estuvo con ella, él la tocaba y ella se dejaba, entre jadeos él murmuraba que la amaba y ella correspondía siendo sumisa sólo a aquel hombre. Hinata Hyuga nació a los 9 meses después y aunque Hiashi nunca pudo a su hija ver con los ojos dijo que su amor por la niña lo llevaría en sus ojos, gran fue sorpresa de Lilith cuando la niña de ojos violáceos pronto se tornaron perlas y no blancos como los de su padre a diferencia de que ella no era ciega, pero si un súcubo menor a su madre, la reina.

El tiempo pasó y Hiashi enfermó no sin antes Lilith otros herederos dejarle a él. Herederos NO demonios sino que eran completamente humanos no como la pobre Hinata que como demonio nació– clamó cantando como si un cuento de hadas fuese, Itachi miraba más con encanto que con terror lo que Hinata acaba de confesarle, todo parecía sobrenatural.

– Enton-Entonces, tu clan…– sabía que aquello no le terminaba de ser claro, si ella nació hace miles de años la Hinata de ahora ¿Cuántos millones de años tendría? Eso lo confundía no pensaba como el genio que era.

–Mi clan nació de los herederos que Lilith le dejó a Hiashi antes de que éste muriese, mi clan fue formado casándose entre primos para tener una genética pura es por eso que somos muchos de ojos perlas y tonos grises. Yo nazco conforme un Hiashi de siglos aparezca, siendo siempre su primogénita, siempre un demonio y no un humano porque desde el principió como demonio nací, mi madre que muere después es sólo un poco de esencia de mi madre real– apaciguada entre sus deseos Hinata apretó sus puños en señal de molestia– He vivido y repetido mi vida siempre sólo que ahora con un diferente resultado–

–¿Resultado, Hinata-san?– hizó que la Hyuga lo mirara tratando de entender, la muchacha inclinó su cabeza con frenesí no quería encimarse a Itachi dejándolo bajo de ella porque todo comenzaría, al menos quería retener ese momento sólo un poco más.

–Sí, Itachi-kun– escuchó su propia voz temblar– Sasuke Uchiha es la razón– carraspeó suavemente con dolor.

–¿Qué tiene que ver mi tonto hermano en todo ésto?– aquello lograba crispar sus sentidos porque siempre Sasuke en su vida?

– Siempre ha habido un Sasuke en mi vida, siempre siendo dulce, protegiéndome de las burlas, haciéndome a mi misma cada siglo más fuerte y por consiguiente más co-dependiente de los sentimientos que tenía hacia mí – susurró cayendo en cuenta de lo que le vendría pronto.

–¿Pero… no siendo un súcubo, el "derecho" a amar debe ser negado? – cuando creía comprender Hinata parecía tenerle otra sorpresa.

–En efecto Itachi-kun. Yo como súcubo que soy no tengo derecho o mas bien no debo de amar por mi naturaleza oscura pero dado que yo no pedí nacer como demonio mi madre hizo un trato hace ya millones de años en los cuales…. Yo cumplía fantasías mas sólo eso puedo hacer, matar y beber de su sangre no me corresponde, no soy vampiro mas he tenido a varios como esclavos míos. El trato que hice con mi madre Lilith es que si yo me enamoraba y él me correspondía podría yo vivir como una humana pero mi madre fue clara debo de hablarle de mí como súcubo y si me aceptaba como demonio yo no volvería a serlo de nuevo, viviría el resto de mi vida como una humana pero claro con los recuerdos y mi madre siendo la misma–

–Comprendo…. O mas bien no Hinata-san– ella viroteó a mirarlo. ¿Es qué acaso no había sido clara? –Comprendo todo eso pero ¿No habiendo un Sasuke que te ama en cada momento en el cual vives toda tu naturaleza demoniaca debió de ya haber terminado?– curioso de más Itachi lanzó la pregunta al aire no sabiendo si era eso adecuado.

– Mi madre me dio el cuerpo de humana cuando comencé mi búsqueda de aquel hombre amado y al encontrarlo se hizo temporal quedarme así. En efecto Itachi-kun hubo Sasukes que me amaron pero como humana nunca pude revelarles mi verdadera naturaleza ya que antes de que mi cuerpo volviese en su forma real ellos morían por ser hijos de nobles y por ende muy solicitados para matarlos y tener recompensas por ellos. En todos mis nacimientos siempre un Sasuke lograba enamorarme mi madre no deshizo el trato porque nunca revelé mi naturaleza ante ellos– sabia la pequeña Hyuga hablaba con tristeza mal disimulada mientras se tornaron sus ojos violáceos intensos– Mis ojos puedo controlarlos ahora ya que nací de ojos perlas pero mi naturaleza de demonio hizo que mis ojos pronto se vieran como los de mi madre. Soy un súcubo después de todo. Los ojos perlas los podría tener como humana y por ser parte del clan pero cuando Sasuke terminó conmigo sin siquiera haberle dicho la verdad mis ojos se tornaron de las del demonio porque el trato se ha deshecho y pronto mi ojos perlas desaparecerán.
Pensé en decirle la verdad en unos días cuanto mi apariencia se revelara al cumplir 18 años de edad, siempre los Sasukes perecían antes que yo los cumpliese y cuando por fin los cumplía mi identidad real se mostraba y con esa edad moría luego de miles de años. Ya que no puedo envejecer – alzó levemente su rostro y observó como Itachi fruncia las cejas –No malentiendas no cumplía fantasías, como te dije mi madre no deshizo el trato. Yo …. sólo divagaba esperando mi muerte cada día– pesadamente miraba de nuevo hacia abajo no quería caer, no con Itachi, no al menos ahora.

–Comprendo– avergonzado por pensar que ella cumplía a pesar fantasías cuando esos Sasukes morían –Ahora que Sasuke terminó contigo es como si el trato no existiese más porque no se ha cumplido. ¿A tu naturaleza de súcubo y todo lo que implica deberás de regresar? – cultamente suspiró sabiendo que nada bueno pasaría, sintió en su pecho algo trabarse y pensó que era pena por el dolor que ella sentía.

–Sí, yo… cuando mi madre me dio la oportunidad juré y me hice la promesa de que jamás volvería a mi naturaleza de súcubo ya que los actos que hacía me avergonzaban pero oscurecida por el infernal deseo que hay siempre los…. gozaba– dijo roja con sus ojos empañándose en lágrimas, ciertamente se odiaba pero todo eso era lo que era – Por eso me prometí eso pero ahora…– soltó ligeras lagrimas y sus alas parecían reaccionar comenzando a moverse, ella trato de calmarse y suspiró reteniendo aquel preciado oxigeno en su cuerpo –Ahora a mi naturaleza de súcubo volveré. Por favor Itachi-kun vete– sabía que su cuerpo comenzaba a reaccionar ante el hombre guapo que tenía enfrente sus alas deseaban apresarlo y Hinata hundirse fundiendo sus labios rosas con los escarlata de él, simplemente los deseaba.

Itachi observó cada milímetro de la Hyuga sabía que se resistía ante ella misma, no deseaba pensar con cuantos ahora se acostaría aquello le removía sus adentros con furia como si hubiera lava. Así que poco a poco con lentitud se levantó acostumbrando sus rodillas a su cuerpo que se encontraba según él más pesado. Dio una rápida mirada a la espalda desnuda de la Hyuga y le arrojó su chaqueta negra.

Hinata sintió algo tibio posarse en su espalda y entendió que era la chaqueta de Itachi, sonrió con ironía su cuerpo jamás se calentaría sino era con un hombre debajo de ella pero trato aún así inútilmente de aferrarse a la calidez que aún quedaba impregnada en la negra vestimenta. Escuchó como el chico corría hacia seguramente donde se encontraban sus padres y … Sasuke ese nombre hizo sentir a la chica vacía pero deseaba poseerlo también. Alzó la mirada cuando no escuchó nada de Itachi

–Cuídate lo mejor que puedas de mí, pronto serás uno más de mis esclavos Itachi-kun– murmuró muy suave con voz envuelta en lujuria y sus ojos aun cristalizados con las mejillas levemente rojas –Muy pronto, todos….–


¿Reviews? :3~