De veras muchas gracias por todos los reviews, favoritos y alertas. Me encanta que les esté gustando la historia, ahora vamos a explorar un poco la vida de Rachel, no soy muy partidaria de que esté con Finn así que probablemente Jesse St. James haga su aparición más adelante, porque como ya lo dije las cosas entre Rachel y Quinn tomarán su tiempo, no taaaanto, pero no será tan rápido.
Mi twitter: iheartrivergron
Año: 2011
Rachel
¿Vamos por un helado? – F
No, dios, no me hables de helados – R
¿Por qué? Siempre te han gustado los helados – F
Digamos que ahora me traen malos recuerdos - R
¿Por qué? – F
Me están llamando… hablamos más tarde – R
Ok, te amo bebé – F
- Ahí voy papá, no te alteres. – grité fuerte para mi papá me pudiera escuchar.
Tomé el celular entre mis manos y borré todos los mensajes, era una manía que tenía, sin importar quien fuera siempre eliminaba los mensajes. Entré al buzón de llamadas y volví a mirar el número al que me había pasado llamando toda la tarde. Intentarlo una vez más no me haría daño…
-Hola, has llamado a Quinn Fabray, deja tu mensaje.- Eso era lo que venía escuchando toda la tarde y se me había quedado en el cerebro.
-Quinn, sé que me odias, quiero decir siempre lo has hecho; pero de verdad quiero disculparme por lo de esta tarde, responde mis mensajes por favor. Ten un…- miré en el reloj que eran las ocho de la noche.- Ten buenas noches.- suspiré y tiré mi celular en la cama.
Fui hasta mi tocador y me eché polvo en el rostro y ricé mis pestañas. Solté mi cabello y luego lo sujeté con un prendedor de estrella, uno de los muchos que poseía. Mi rostro se veía triste en el reflejo y solo lo podía atribuir a que me sentía mal por haber echado helado a Quinn. Quizá crean que es muy exagerado seguir pensando en eso cuando ya pasaron muchas horas desde el suceso, pero así soy yo.
Sentí que el celular vibraba en mi cama. Fui corriendo y me lancé encima de la cama como loca para responder pero una vez que vi el nombre en la pantalla mi sonrisa cesó.
-¿Finn? – dije con cansancio.
-Estrella.- yo rodé los ojos.- ¿Qué pasa, no te gusta que te llame? –
-No es eso, sino que esperaba otra llamada…-
-¿De quién? – ahí está, detesto cuando se pone en ese plan. Quizá por eso mi relación con él no iba nada bien.
-De una amiga, por dios, cálmate.- me puse mi vestido negro mientras hacía malabares para que el celular no se caiga. – De verdad tengo esta cena con mis papás, Finn.- murmuré a la vez que me ponía mis zapatos y abría la puerta de mi cuarto.
-Rachel, cuando estés de mejor humor, hablamos.- y cortó la llamada. Me quedé mirando furiosa la pantalla del celular, yo debí ser la que cortara la llamada, no él.
-¿Rachel? – esta vez me llamaba mi papá Hiram y no sonaba muy contento que digamos.
-Ya voy.- dije a punto de bajar las escaleras.
- Esa foto es de cuando Leroy dejó caer a mi pequeña en la taza del baño.- ¿Había una foto de esas? Me acerqué hasta donde estaba mi papá Hiram con el albúm en sus faldas y apenas vi la foto me sonrojé peor que tomate.
-Yo creo que a la Señora Elizabeth no le interesa verme en esa… situación.- murmuré haciéndole señas a mi papi Leroy para que cerraran el álbum. Mis ojos se lo estaban implorando.
-En realidad, me hace recordar a Liz.- murmuró la mujer mientras se llevaba la copa de vino a los labios. Había perdido la cuenta de cuantas veces se había tomado una copa de vino. Sus ojos estaban rojos. – Liz solía ser tan cercana a mí, me contaba todo.- vi como sus ojos azules se llenaron de lágrimas. Luego ella dirigió su mirada a mí y me sonrío. - ¿Qué edad tienes cariño? – por más que esta mujer me asustara, yo respondí educadamente.
-Tengo dieciocho años recién cumplidos.- Y la Señora Elizabeth rompió en llanto. Yo miré a mis papás y les cuestioné con la mirada. Mi papi me ordenó subir a mi habitación. Yo asentí.- Señora Elizabeth un gusto, me retiro a dormir.- dije rápidamente sin percatarme si la mujer me había escuchado.
Habíamos tenido una adorable cena con la Señora Morris, la mejor amiga de infancia de mi papá Hiram. Yo había visto a la Señora antes pero nunca había tenido tanta cercanía, mi papi Leroy siempre decía que esa mujer era extraña y creo que tenía razón. Llevamos la velada como siempre, yo canté y mis papás tocaron el piano mientras la Señora Morris nos miraba satisfecha. Cuando comimos la señora no dejaba de hablar de su hija Elizabeth y lo buena que era en todo. Mis papás me contaron que Elizabeth (Liz) era la única hija de la mujer y se había vuelto una especie de chica vampiro que no le interesaba nada. Cuando la Señora Morris dijo la palabra 'gótica' yo pensé en Quinn.
Entré en mi habitación y lo primero que hice fue cerrar con pestillo la puerta. Luego fui hasta mi baño y me quité todo el maquillaje que llevaba encima, el sujetador de cabello de estrella lo deje en el lavabo y luego me quité el vestido, quedándome en ropa interior. Me acerqué hasta el espejo de cuerpo entero y me miré por cinco minutos. No me gustaba como lucía, la verdad que nunca me había gustado mi cuerpo. Salí del baño y luego prendí mi laptop, no la había apagado, así que lo primero que apareció fue mi página de Facebook. Me acerqué hasta mi cama y me puse mi pijama. Llevé la laptop hasta mi cama y vi que tenía mensajes nuevos y notificaciones.
Finn Hudson ha escrito en tu muro.
A Kurt Hummel le gusta tu foto.
Kurt Hummel ha escrito en tu muro.
Tienes una nueva solicitud de amistad de Brittany S. Pierce
Leí lo que Finn me había puesto y simplemente era uno de los tantos poemas de Pablo Neruda, pasé de él. Kurt había escrito que responda sus mensajes o me mataría lentamente mientras dormía y luego, algo asombrada, acepté la solicitud de amistad de Brittany. Después de las Nacionales, Kurt me había creado una página de Facebook y yo aún no entendía muy bien cómo funcionaba. Y fui a ver mis mensajes.
Racheeeeeeeeeeeeeeeeeeel ¿Porqué querías el nro de Quinn?
Racheeeeeeeeeeeel ¬¬
Oh dios mío, respondeee!
¿Kurt? Sigues aquí?
No me iba a ir sin saber por qué querías el nro de Quinn.
Quería disculparme con ella y pues creo que ella no quiere aceptar mis disculpas.
Ahora qué le hiciste? Dios, mantente alejada de esa chica, Rachel.
Mira, tuve un día horrible y solo fui por un helado y la cosa siguiente fue que Quinn estaba llena de helado y me gritaba.
Cuando no tú, y ahora que te ha hecho mi hermanito? -.-
¿Por qué asumes que fue Finn?
Porque simplemente lo sé… además soy tu mejor amigo
Bueno, el problema es que Finn no me ha hecho nada.
Y cómo se supone que eso sea un problema?
No lo sé, pero lo es. Además la mejor amiga de mi papá Hiram es una psicópata con la que cene…. Este día fue horrible y aún no termina. Realmente quiero disculparme con Quinn. En algún momento la odié, pero siento que en nuestro último año debemos tratar de llevarnos bien y… Kurt, sabías que Quinn es gótica o lo que sea, ahora? Fue una gran sorpresa, a decir verdad. Creo que por eso fue que le…
Rachel, basta. ¿Por qué tienes que escribir tanto? Y sí, Quinn tiene una foto vestida de esa manera. Y no sé eso de que no se odien, Quinn te odia. Y bueno veré que hago para que hagas las paces con Fabray.
Suspiré y miré por mi ventana la oscura calle. Kurt tenía cierto acercamiento a Quinn, no sabía por qué, pero él me había dado el número de Quinn. Sentí mi teléfono vibrar y vi una llamada entrante de Finn, decidí ignorarla. No sabía que estaba pasando entre Finn y yo, aún no lo entendía. Vi que la pantallita del Facebook parpadeaba, Kurt había vuelto.
Hablé con Santana. Dice que el celular se le malogró a Quinn, porque le mandó mensajes dese su viejo celular.
¿Viejo celular? ¿Puede Santana darte el número de ese celular?
Rach, olvídalo. Quinn y tú nunca han sido las mejores amigas, ni lo serán.
Kurt…
Rachel hablo enserio, no es la primera vez que ustedes tienen un problema, se han peleado por Finn. Bueno Rachel me voy a dormir, mañana saldré con Blaine. Deberías descansar y dejar de pensar en Quinn.
Está bien Kurt, muy buenas noches.
- Y quizá con una beca mi mamá podrá estar tranquila y no pensando los gastos de la Universidad…
-Claro…
-Rachel, ¿me estás escuchando? – preguntó Finn mirándome molesto.
-Sí Finn, te darán una beca y tú mamá no tendrá que pensar en gastos.- dije molesta y le di un largo sorbo a mi café.- Perdona, es solo que no he tenido buenos días.- me encogí de hombros.
-Solo quiero que me tomes atención como yo lo hago contigo.- el puso su mano encima de la mía y me dio un suave apretón.
-Finn, ¿Tú me amas? – pregunté confundida.
-¿Por qué preguntas eso Rachel? – frunció el ceño.- Claro que lo hago, desde la primera vez que te besé.-
-No sé si llegaremos a más, Finn.- admití.- No sé qué es lo que estoy sintiendo…
-Rachel, ¿Estás terminando conmigo? – preguntó preocupado. Yo negué, porque en realidad no sabía que quería. Se paró y se sentó a mi lado y me besó con desesperación. Y ahí estaban esas mariposas de la primera vez que probé sus labios, pero solo que estas mariposas estaban algo debilitadas y… bastante confundidas.
-Creo que necesitamos un tiempo.- murmuré en sus labios. Él se alejó de mí.- Finn, quiero saber qué es lo que siento.-
-¿Qué es lo que sientes Rachel? –
-Nuestra relación no es la misma.-
-Todas las relaciones tienen altos y bajos, no son perfectas.-
-Detesto cuando te comportas así…- y se paró. Tiró la silla en la que estaba sentado al piso y todas las miradas cayeron en mí, tuve que sonreír falsamente y pararme a recoger la silla, de paso me disculpé con los empleados del local.
Gracias por hacerme pasar vergüenza – R
Gracias por romperme el corazón – F
No terminé contigo, pero parece que es lo que quieres – R
No sé Rachel, haz lo que quieras – F
Está bien, adiós Finn – R
Estaba molesta, tan molesta que no me di cuenta cuando choqué con alguien. La persona me tomó por los brazos y rápidamente me detuvo.
-Ahora entiendo porque Quinn se enojó ayer.- Levanté la vista y vi a Santana con el ceño fruncido.- Tienes que mirar por dónde vas, enana.- me soltó los brazos y se dispuso a seguir con su camino.
-¡Santana! – grité. Ella volteó a verme y se acercó de nuevo a mí.
-¿Qué quieres hobbit? – preguntó acomodando su bolso en su hombro.
-¿Has visto a Quinn? -
-Creo que no te quiere volver a ver, así como yo. Ya es un martirio suficiente tener que verte en el colegio todos los días.- a veces la sinceridad de Santana era demasiado.
-Solo quiero disculparme.-
-Déjalo, Berry.- Santana rodó los ojos y me dijo: Sinceramente a Quinn no le interesa y pasó la noche con su amiga, así que deja las cosas como están. Ahora, adiós que Britt me espera.- y se despidió de mí con una sarcástica sonrisa.
- Gracias por acompañarnos pequeña.-
- No es nada, en realidad- respondí mientras le respondía a Kurt un mensaje, contándole todo lo sucedido con Finn más temprano.- Me gusta estar con ustedes.-
-Aunque estás más entretenida en ese aparato.- levanté la vista y vi como mi papá Hiram señalaba mi celular. – Y qué raro que no estés con ese novio tuyo.-
-Déjala en paz.- intervino mi papi Leroy.
-No, no pasa nada.- dije encogiéndome de hombros.
-¿Cuál es la diferencia entre estas mayonesas? – me preguntó mi papi.
-No lo sé papi, no me gusta comer esas cosas.- volví a centrar mi atención en el celular.
-¿Qué pasó con Finn? – Mi papi Leroy me conocía demasiado bien y el no dejaría pasar el tema de Finn.
-Nos peleamos y creo que ya no somos novios.- y recién en ese momento sentí las lágrimas caer por mi rostro. Finn era parte importante de mi vida.
Mi papi dejó las mayonesas en el carrito de súper y se acercó hasta mí a darme un abrazo bastante fuerte. Yo enterré mi rostro en su cuello y lloré ahí un buen rato hasta que me separé y él limpió mis lágrimas con su dedo.
-No llores princesita.- me dijo sonriendo.- Quizá Finn no era para ti.-
-Sí, quizá.-
-Hey chicos me encontré con la hija de Elizabeth.- vimos a mi papá Hiram que estaba en la sección de licores haciéndonos señas para ir. La verdad que no quería ir a ver a la chica, porque suponía que estaba tan mal igual que su madre. De todas maneras mi papi me llevó con él.
Cuando llegué vi a dos muchachas, vestidas casi de la misma manera: con ropa oscura. La de cabello corto llevaba una falda negra larga y una ceñida camiseta blanca; la de cabello largo y negro llevaba un jean rasgado y un pequeño polo que dejaba ver su vientre. Me fijé que sus manos estaban entrelazadas y luego me di cuenta de quién era la muchacha de cabello corto.
Cuando estuvimos cerca mi papá se acercó a abrazar a la muchacha de cabello largo y esta lo abrazó de una manera extraña y luego saludó a mi papi. Quinn, notó que la estaba mirando y simplemente se puso sus lentes de Sol.
-¿Quién es esta muchacha, Liz? – preguntó mi papá mirando sus manos entrelazadas y yo no pude mirar sus manos también. Tenía curiosidad.
-Esta es Quinn Fabray, mi mejor amiga.- dijo Liz mientras jalaba a Quinn y esta ponía una sonrisa falsa.
-¿No eres compañera de Rachel? – preguntó mi papi.
-Sí, señor.- dijo en un murmuro Quinn.
-¡Rachel! – me llamó mi papá Hiram y yo me acerqué rápidamente.- Es tu amiga Quinn del colegio.-
-Sí, lo sé.- dije en un susurro.
-¿Tú eres Rachel Berry? – preguntó en asombro Liz. Yo simplemente asentí y me di cuenta como Quinn apretaba la mano de Liz.- Pues Quinn no deja de hablar de ti.-
