We got the beat
¿Cuándo empezaban las clases? – Q
Muy buenos días para ti también – S
No estoy de humor para tu sarcasmo – Q
Nunca estás de humor para nada – S
Responderías mi pregunta si fueras tan amable – Q
Claro, las clases comienzan hoy, de hecho ya tocó la campana y muchas gracias por venir a vernos, a mí y a Britt, para nuestro número de las Cheerios. – S
¿QUÉ? ¿ME ESTÁS JODIENDO VERDAD? – Q
No, no lo podría hacer eres mi mejor amiga… - S
Ah Santana, sabes a lo que me refiero, bueno ya adiós. – Q
Sé que no te importan las Cheerios, pero Britt de verdad quería que vinieras. Adiós – S
Quinn salió de su cama como un rayo. En verdad no quería volver a ese estúpido colegio donde todo lo que importaba eran las apariencias y ella había tratado de jugar sus reglas, pero se cansó. Se quitó la camiseta que llevaba puesta y la tiró a un costado de su cama, al voltear vio el desorden que era su cuarto, se encogió de hombros. Se quitó el pantalón de chándal y lo sustituyó por una falda larga de color plomo; removió todo su cajón en busca de una camiseta pero al no encontrar nada, recogió la camiseta que se había quitado y se la volvió a poner. Cogió su bolso negro y metió un cuaderno viejo y un par de lapiceros.
Salió de su cuarto y cuando paso por el espejo que se encontraba en el corredor, se dio cuenta que su cabello estaba hecho un desastre. Simplemente trató de acomodarlo, pero lo arruinó más de lo que ya estaba. Cuando llegó a las escaleras pudo escuchar a su mamá cantando en la cocina y el olor de huevos revueltos y café recién hecho.
-Quinn, cariño.- dijo Judy. Llevaba puesto un delantal y traía dos tazas y dos platos.- Pensé que no irías al colegio, te preparé desayuno.-
-Eso demuestras cuanto te preocupas por mí, me conmueves tanto.- dijo con sarcasmo y Judy la miró sonriente, sin enojarse por lo que su hija le había dicho.- Si fueras una madre normal, hubieras ido a despertarme para que llegara temprano a mi primer día de clases.- Quinn se sirvió café en su taza y le dio un sorbo, nunca dejó de mirar a su mamá.
Judy seguía sonriendo y se quitó el delantal, poniéndolo en uno de los grandes sillones. Se sentó en una de las sillas y puso sus manos en su frente, luego suspiro y con lágrimas en los ojos miró a Quinn. La muchacha simplemente rodó los ojos, su madre iba a hacer un drama.
-Si supiera que a mi hija le interesa ir al colegio, la hubiera despertado.- murmuró Judy, más para ella misma.- Si no te hubieras ido con Liz ayer a quién sabe dónde…
-Ahórrate tus discursos, ahora me voy.- Quinn dejó el café en la mesa y siguió su camino hasta la puerta.- Prefiero ir al colegio que quedarme en esta casa contigo.-
- ¿Enserio se te tienen que ocurrir estas cosas Rachel?
-Las Cheerios tendrán su número, nosotros también lo merecemos…
-¿Sabes que tenía suficiente con las Cheerios?
-Santana deja de quejarte.- Rachel miró a sus compañeros decidida.- Será el mejor número y no las merecemos porque llegamos a las Nacionales.-
- Hobbit, te recuerdo que tú y tu querido novio 'pechos de bebé' arruinaron nuestra oportunidad de ganar y no te quiero recordar que casi te mato y no me opongo a volver a hacerlo.-
Rachel sintió unas fuertes manos alrededor de su cintura y se pudo imaginar de quién eran. La morena volteó y le dijo con la mirada que la soltara, Finn lo hizo. Cuando volvió a mirar a Santana notó que todos los ojos habían estado en ella y Finn.
-Esta vez Finn y yo no arruinaremos nada, ¿verdad, Finn? – preguntó la morena mirando al muchacho, él simplemente asintió y miró a otro lado. – Ahora, ¿Dónde está Quinn? – preguntó mirando a todos y dándose cuenta que la chica no estaba ahí.
-Sobre eso Rachel…- empezó a decir Santana.
Luego todos los pares de ojos estuvieron concentrados en la muchacha que acababa de aparecer en la puerta. La muchacha estaba parada al lado de Mr. Shue y traía cara de pocos amigos. Rachel sonrió sin que se diera cuenta, pero Quinn lo notó e hizo un gesto de fastidio que no pasó de ser percibido por Santana. Kurt, Santana, Brittany, Rachel y Puck eran los únicos que no estaban para nada asombrados.
-Justo hablábamos de ti, Quinnie.- dijo Brittany poniéndose al costado de la chica gótica, abrazándola por la cintura. Quinn simplemente le sonrió y dejó que la tocara, si hubiera sido otra persona probablemente la hubiera mandado al demonio.
-¿Quinn? – se escuchó decir a Tina. Mike, que estaba tomado de la mano con Tina, tenía los ojos abiertos como platos. Mercedes simplemente se había quedado sin habla y miraba a Brittany, al Sr. Shue y a Quinn. Artie estaba con la boca abierta aún sin poder creerlo. Quizá Finn era el más sorprendido de todos.
- Hola a todos.- dijo Quinn en lo que pareció un gruñido más que un saludo.- Para hacerla más corta… cambié durante el verano y no creo que deba explicarles el porqué.- Quinn comenzó a juguetear con el anillo que llevaba puesto. De alguna manera le encantaban las miradas sorprendidas de sus compañeros.
-Es por eso que Glee tiene gente tan diferente…- Santana rodó los ojos ante el comentario del Sr. Shue.
-Sr. Shue no voy a volver a Glee, he cambiado.- dijo Quinn encogiéndose de hombros.
El salón se lleno del silencio. Las caras sorprendidas de todos se hicieron presentes. Brittany comenzó a llorar, Santana se tuvo que acercar para consolarla mientras miraba con algo de odio a Quinn. Mercedes estaba pensando que no había forma de ganar las Nacionales sin Quinn. Puck estaba mirando directamente a los ojos verdes de Quinn tratando de preguntarle con los ojos, pero Quinn simplemente apartó la mirada. Rachel… estaba parada en medio de la sala sin decir nada, sin poder creer lo que estaba escuchando.
-Esto no me lo dijiste, Quinn.- susurró Santana, conteniendo su molestia.
-Somos la Unholy Trinity y no podemos estar separadas.- murmuró Brittany.
-Si no quiere estar en Glee, no tienen porque obligarla a quedarse.- todos voltearon a ver a Finn que estaba atrás.- Te conozco Quinn, se que haces todo esto para llamar la atención… cuando seas lo suficientemente madura…-
-¡Cállate Finn! – gritó Quinn.- ¡Tú no sabes nada de mi vida! ¡No te metas! ¿Con qué derecho me hablas? Preferiste a ella.- dijo señalando a Rachel.- La preferiste en vez que a mí. No quiero regresar a este lugar, no quiero.- y las lágrimas de Quinn se hicieron presentes. Se soltó del agarre del Sr. Shue y salió corriendo.
-Perfecto, cara de feto.- le dijo Santana mirándolo con todo el odio que pudo.
-No me hables así Santana.-
-¡Basta! – gritó el Sr. Shue haciendo que todos se callaran. – Finn… Finn tiene algo de razón.-
-¡Oh dios, no! – dijo Santana soltando la mano de Brittany y parándose en frente del profesor.- No tiene ningún derecho de hablar así de mi mejor amiga, no sabe por lo que ha pasado…-
-Voy a hablar con Quinn.- todos volvieron a quedar en silencio y miraron con asombro a Rachel.
-Yo creo que no.- se escuchó a Artie decir.- Rachel, la chica te odia.- Rachel se encogió de hombros.- Creo que es mejor que vaya Santana.-
-Por fin dices algo coherente, ruedas.-
-No, yo voy a hablar con Quinn.- volvió a decir Rachel con determinación y esta vez nadie se opuso.
Rachel no estaba segura de que la había poseído para querer hacer entrar a Quinn en razón. No se necesitaba de un experto para saber que el odio de Quinn hacia Rachel era bastante, quizá, en algún momento la morena también sintió odio hacia Quinn. La chica era perfecta; el perfecto novio, capitana de las porristas, cuerpo perfecto… lo tenía todo y quizá Rachel quería ese todo. Pero poco a poco vio como se desmoronaba ese todo delante de sus ojos. Hubiera querido ofrecer ayuda pero Quinn era muy egoísta para aceptar la ayuda de alguien y peor aún si ese alguien era Rachel Berry. Ahora Rachel solo quería su amistad, quería poder llevarse bien con Quinn. Nada más.
Cuando llegó al campo de fútbol pudo divisar a la silueta de Quinn en las gradas, fumando un cigarrillo. Aunque estaba lejos podía ver como los hombros de la muchacha subían y bajaban, claro signo de que la chica estaba llorando. Mientras más se acercaba más veía el sufrimiento de Quinn. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, Quinn se limpió rápidamente las lágrimas y miró a otro lado. Rachel miró en su reloj y se dio cuenta que solo tenía veinte minutos para arreglar las cosas.
-¡Qué inteligentes! – dijo Quinn llevándose el cigarrillo a los labios y dándole una larga calada.- Te mandan a ti para que hables conmigo, tú eres exactamente con la que no quiero hablar.- Quinn acomodó su cabello, que estaba siendo desordenado con el viento.
-Sé que probablemente no me quieres ver.- dijo Rachel subiendo las escaleras y sentándose junto a Quinn.- Pero te necesitamos y me disculpo por lo que dijo Finn.- Rachel estiró su mano y Quinn abrió los ojos como platos.- Quinn, soy un ser humano y sí, fumo.- confesó Rachel.
-Pensaba que cuidabas tu voz.- dijo la chica de los cabellos rosa, pasándole el cigarro a la morena. Rachel se hizo el cabello para atrás, dejando ver su rostro y sus ojos acuosos. La morena se llevó el cigarro a los labios y luego suspiró.
-La cuido.- dijo Rachel mirando al horizonte.- Pero una vez que fume no me hará daño.- la morena se encogió de hombros.- Jamás quise quitarte a Finn, las cosas se dieron por sí solas.- Rachel le devolvió a Quinn el cigarro, pero Quinn le hizo señas para que se lo quedara.
-Sí claro, Rachel.- dijo Quinn parándose y bajando algunas gradas.- Eres una… no tengo palabras, pero jamás voy a volver a Glee y pretender que soy tu amiga.-
Santana y Brittany estaban ya con todas las Cheerios, calentando antes de la presentación. La latina estaba de muy buen humor, ya que horas antes Sue le había informado que era la nueva capitana. Era algo con lo que ella siempre había soñado, y bueno si bien compartió el puesto con Quinn no lo consideraba un logro. Brittany estaba arreglándose el cabello cuando Santana se le acercó y la abrazó por la cintura.
-San…- murmuró la rubia estremeciéndose ante el contacto con su mejor amiga.
-¿Vienes a cenar a mi casa, hoy? – Santana dejó caer su cabeza en el hombro derecho de Brittany y se sintió invadida por el olor a vainilla de la rubia.
-Claro que sí, Sanny.- Brittany volteó imprevistamente y quedaron a centímetros de distancia. Santana sonrió y con su pulgar acarició las mejillas de la rubia, pero su pequeño momento fue interrumpido por sus compañeras y Sue.
-¡En tres minutos! – gritó Sue entrando con las demás chicas. Santana se separó de Brittany tan rápido como pudo y vio como la rubia estiraba su mano para que se tomasen de las manos, pero la latina negó y siguió arreglándose.
Brittany reprimió sus ganas de llorar.
-¿De veras no volverás a Glee?
-Me vienes preguntando eso como ocho veces.-
-Pero es que no lo creo.-
-¿Qué es lo qué no crees? No vuelvo ni a las Cheerios, ni a Glee y punto.-
-Pero todos en Glee te apoyaron cuando estuviste embarazada.- Quinn dejó de ignorar al muchacho y le dio una mirada asesina al puro estilo Fabray.- No puedes hacerte tatuajes, piercings, un cambio de look y simplemente olvidar a quiénes realmente te ayudaron.-
-Simplemente ahórrate todo el discurso barato que ya pareces mi madre.- Quinn apagó el cigarro que estaba fumando en el costado de la silla.- Vete Puck, te deben estar esperando para el número.-
-No vas a llegar a nada comportándote de esta manera, Q-
-¡Qué te largues! – grito desesperada la muchacha, haciendo que todas las miradas cayeran en ella. Simplemente rodó los ojos y siguió concentrada en el escenario.
'Esto lo hago por Brittany. Hace rato me hubiera ido de este infierno, podría estar pasando un buen rato con Liz o con los chicos del pub' pensó Quinn.
Quinn estaba perdiendo la poca paciencia que le quedaba y lo pensó por un momento, se paró del asiento, dispuesta a irse; pero justo cuando lo iba a hacer la Cheerios salieron al gran gimnasio y pudo divisar a Brittany. Sus miradas se encontraron y la porrista le sonrió sinceramente, Quinn devolvió la sonrisa algo apenada por haber querido irse.
La canción 'California Girls' comenzó a sonar en todo el gimnasio y las Cheerios se movían al ritmo de la música, haciendo sus clásicos movimientos gimnásticos y una que otra vez haciendo movimientos sensuales que hacían que sus cortas faldas volaran y se les viera más de lo que debían. Quinn no se dio cuenta cuando es que había empezado a sonreír, quizá… solo quizá extrañaba a las Cheerios.
Cuando la presentación terminó algunos chicos gritaban incoherencias a las muchachas, generalmente cosas fuera de lugar, Quinn solo rodaba los ojos. Desde la parte baja Brittany hizo con sus manos un corazón señalando a Quinn; Santana volteó a ver a quién Brittany le sonreía y se encontró con Quinn. Cuando sus miradas se encontraron la chica de cabello rosa dejó de sonreír y Santana jaló a Brittany del brazo, llevándosela.
Sabía que Santana iba a estar molesta por el resto de la semana o el mes. Quinn había cambiado de apariencia y hasta de actitud pero no había cambiado de mejor amiga, de hermana. La latina estaba realmente furiosa por la bomba que soltó Quinn en la mañana, no podía creer que simplemente había dejado el Glee Club.
Cuando la chica gótica estaba a punto de irse vio al Director Figgins hablando por el improvisado micrófono y el descontento de todos en el gimnasio hizo darse cuenta que el Glee Club estaba por presentarse. Quinn se quedó inmóvil en las graderías y puso atención a la presentación.
- ¿We got the beat? – se preguntó a sí misma Quinn. – Seguro fue elección de Rachel.-
-Estúpidas canciones que aburren.- escuchó Quinn que alguien decía tras de ella.
-¿Perdona hablabas conmigo? – preguntó la chica gótica.
- Sí.- Quinn se mordió la lengua, tragándose su comentario. Volvió a poner atención al número y podía ver como Rachel saltaba, bailaba, cantaba y a pesar que a los chicos no le gustaba ella trataba de conquistar el público. – Pero esa chica es un bombón, estaría en ese tonto Club solo por ella.-
Quinn se quedó sin palabras, estaba completamente segura que quién le hablaba era una chica, aunque no había volteado a mirarla. Volteó y se encontró con una muchacha de cabello rubio, amarrado en una cola de caballo que le sonreía. No lo aguantó más y se hecho a reír. La muchacha de cabello rubio frunció el ceño tratando de entender que era tan gracioso. Quinn estaba agarrándose el vientre, contrayéndose de risa.
- ¿Te gusta Rachel Berry? – preguntó Quinn entre risas.
-¿Eres homofóbica o algo? – preguntó seria la rubia.
-jajaj noooo.- Quinn hizo un gesto con las manos para restarle importancia y volvió a hablar.- Es que Rachel no tiene ningún atractivo.-
-Yo la encuentro muy atractiva.- Quinn de pronto dejó de reír porque se dio cuenta que lo que esa chica decía iba enserio. Vio como la rubia la miraba de arriba abajo, se estremeció.
-¿Cómo te llamas? – preguntó Quinn intrigada.
-Melissa y tú eres Quinn Fabray.- ambas quedaron en completo silencio a excepción de todo el ruido de la presentación. Cuando terminaron de cantar, todos los chicos estaban aplaudiendo o gritando con euforia. Rachel dijo algo de que las audiciones para Glee Club estaban oficialmente abiertas, pero nadie le hizo caso. Las miradas de la morocha y Quinn se encontraron; Rachel le sonrió y Quinn simplemente volteó a mirar a otro lado. No entendía que quería Rachel, porque amigas jamás iban a ser.
-¿Soy bastante famosa, entonces? – preguntó Quinn, volteando a ver a Melissa.
-Demasiado diría yo, mi última novia no paraba de hablar de ti.- Quinn levantó una ceja en forma interrogativa.- Elise era una de las Cheerios…- Quinn tenía la boca abierta.- Veo que no lo sabías, pues sí Elise es bisexual y hizo que escondiéramos nuestra relación…- Melissa comenzó a bajar las gradas y volteó a mirar a Quinn para que hiciera lo mismo.- En todo caso sé cómo es que te boten de tu casa.-
-No me botaron…
-Todo mundo lo sabe Quinn, eras la abeja reina.-
-Melissa… me caíste bien pero si sigues diciendo eso, me voy a ir y no volverte a dirigir la palabra.-
-no me importa.-
-Ok, ¿Quieres tomar un café?- preguntó Quinn con una media sonrisa. Melissa asintió y sintió el brazo de Quinn entrelazándose con el suyo. Quizá Quinn habría encontrado una… ¿amiga? – Y me cuentas cómo está eso que te gusta Rachel.-
Quinn sostenía su clásico Cappuccino Mocha y le agregaba algo de azúcar, cuidadosamente se sentó en el gran sillón de Starbucks y concentró toda su atención a la rubia que tenía en frente. Melissa le sonrió y comenzó a hablar. Le habló de su vida, era algo así como un libro abierto, le contó de cuando le dijo a sus papás que era lesbiana, le contó de Elise y… de Rachel. La gótica no pudo evitar incomodarse ante la mención de la morocha, pero de todas formas siguió escuchándola.
-Melissa, es para mí muy difícil lograr entender como alguien puede gustarle o querer a Rachel.- confesó Quinn dando un sorbido a su café.- Fue bastante difícil entender porque Finn me había dejado por… Rachel. - Quinn mordió su labio inferior, estuvo a punto de insultar a Rachel, pero se lo guardó.
-¿Es tan difícil comprender? – Quinn asintió, la rubia tomó aire.- Es… única.- Melissa sonrió y luego escondió su cabeza entre sus manos.- Dios, pensé que era solo un gusto, pero hablándolo en voz alta, me doy cuenta que quiero estar cerca de ella.-
Quinn la miró confundida, tenía la pajita entre los dientes y los ojos verdes miraban con atención a la rubia que simplemente sonreía y actuaba como una niña. De pronto Quinn sintió como ella misma sonreía y se sorprendió.
-¿Qué?- susurró la rubia.
-No sé, me has hecho sonreír.- respondió Quinn encogiéndose de hombros. De pronto el celular de la chica de cabello rosa sonó.- Disculpa.- dijo Quinn, se paró a un costado y contestó la llamada.- ¿Hola? –
-¿Quinn? – 'dios no puede ser ella, ¿cómo demonios tiene mi celular?' pensó Quinn.
-Rachel no sé cómo demonios conseguiste este número. Pero quiero que lo borres y nunca más me vuelvas a llamar.- Quinn sonó severa y estuvo a punto de cortarle, pero Rachel fue más rápida.
-Mira Quinn, de verdad quería que seamos amigas, que este año nos lleváramos mejor pero si no se puede no voy a insistir. Sin embargo, te llamaba para decirte que el Sr. Shue nos puso en un trabajo juntas.-
-¿QUÉ?- gritó Quinn haciendo que las personas la miraran.- Rachel, eso no es posible, no estoy en el Glee Club.- dijo en un susurro esta vez.
-Quinn, como te fuiste tan temprano del colegio se encargaron de ponerte en la clase de español que dicta el Sr. Shue y nos ha tocado el trabajo con Santana y Brittany.- Rachel hizo una pausa.- No es que esté feliz, bueno excepto por Brittany, pero es mi nota y tenemos que hacerlo bien, si quieres hablas con Santana.- y Rachel colgó.
Quinn se quedó mirando la pantalla del celular. ¿Cómo demonios se había metido en un trabajo con Rachel Berry?
Holaaaa ¿Cómo están todas? Lo siento por no actualizar pronto, estoy a puertas de un gran examen y estuve estudiando y con toda la presión no tuve nada NADA de inspiración. Y prefería esperar a hacer cualquier clase de capítulo. Okay, como les dije la historia va tomando forma por sí sola y tomará su tiempo en lo que la relación de Rachel y Quinn concierne. No lo haré igual que la tercera temporada, pero si tomaré algunas referencias. Brittana aparecerá en este fanfic, pero no tendrá tanto protagonismo como Faberry. Porque está es la historia de amor de ellas (: Los comentarios me hacen muy feliz, muchas gracias y besos!
Andressa xoxo
