Yui miro a su alrededor y por un segundo se sintió como un animal preso sin poder ver una posible salida sin tener que pasar sobre el cazador, Azusa la observaba mientras la castaña caminaba lentamente por el lugar –Te dije que no era demasiado –susurro la pequeña nerviosa.
-Tranquila, no es como si me fuera a mudar contigo así que esto es fácil –Yui sin mucha delicadeza alguna camino al sofá solitario que había junto al comedor y se sentó tranquilamente.
-Preparare el agua para que te des un baño –Azusa camino con lentitud a la única puerta del lugar.
-Déjalo… ya solo me baño por la mañana así que no te preocupes por mi, has tus cosas como si no estuviera aquí –Yui saco su guitarra y comenzó a limpiarla mientras la pelinegra suspiraba.
-Ok, voy a darme yo el baño pero me disculparas que me desvista aquí… el baño es pequeño –susurro sonrojada mientras Yui al escucharla había casi brincado de su lugar tensándose a la vez que miraba fijamente a la pequeña.
-Ya te dije que me ignores, yo hare lo mismo –Yui se relajo tomando aire y de pronto ese semblante frio volvió a su rostro haciendo que Azusa la mirada triste pero aun así asintió y se fue al lado donde estaba su cama para correr una pequeña cortina siendo esto lo único que la separa de la castaña.
Yui noto lo movimientos al otro lado de la delgada cortina, con lentitud sus dedos siguieron acariciando suavemente las cuerdas de su guitarra aunque su concentración ya no estaba en esta; era simplemente inevitable y por mas que lo deseaba no podía evitar que sus ojos se desviaran a la delicada silueta de su antigua kohai que tranquilamente había comenzado a quitarse la ropa; el aire escapo de sus pulmones al ver como lentamente Azusa se desabrochaba su blusa y se la quitaba para luego doblarla colocándola sobre una mesita, lo siguiente fueron sus tenis y por qué la castaña luchaba con su interior este parecía negarse a sus ordenes pero simplemente su cerebro se desconecto casi de golpe al ver como la pelinegra se ponía de pie y con suma lentitud deslizaba su pantalón por sus piernas, la castaña soltó el aire tan de golpe que se mareo pero por suerte se volteo justo al momento en que la pelinegra corrió la cortina mostrándose con una bata de baño cubriendo su cuerpo.
-Ahorita regreso –Azusa miro a Yui que simplemente siguió mirando su guitarra ignorándola haciendo que esta soltara un suspiro desanimado sin notar el sonrojo en el rostro de la castaña que solo la siguió con la mirada hasta que esta desapareció tras la puerta del baño.
En cuanto escucho que esta se cerraba Yui soltó un suspiro a la vez que se dejaba caer totalmente en el sofá, hizo su guitarra aun lado y mirando al techo metió sus dedos entre su cabello apretando los puños sin lastimarse mientras respiraba con ansiedad intentando con todas sus fuerzas relajarse; se puso de pie de golpe y comenzó a caminar por el lugar deteniéndose frente aun pequeño pizarrón de corcho donde había varias cosas pegadas con tachuelas pero lo que mas llamo su atención fueron las diferentes fotografías.
La primera la recordaba perfectamente, era la misma que estaba en su habitación donde se podía ver a la castaña recostada durmiendo en el sofá del antiguo salón de club con Guitah a su lado abrazándola firmemente pero con unos bigotes pintados y detrás Ritsu sonriendo junto con Mugi; la segunda la recordaba perfectamente ya que era su primera foto juntas las 5, el día que Azusa se unió al club y a su lado estaba una de sus primeras vacaciones de verano donde Yui abrazaba a la pelinegra con enorme cariño y sonriendo feliz; la siguiente era de cuando habían ido a la montaña juntas y la ultima era el ultimo cumpleaños que había pasado con ellas donde Yui sonreía feliz con el rostro lleno de pastel, a su lado Azusa tenia la mejilla sucia y sonrojada miraba a otro lado mientras Mugi las miraba atontada sonriendo con su mente en la luna como siempre que veía esas imágenes, Ritsu acosaba a Mio para darle un beso como momentos antes había sido besada Azusa.
La nostalgia la invadió con fuerza y no pudo evitar sonreír como hacia meses no sonreía, ahí fue cuando todo la golpeo sintiendo como su corazón bailaba de felicidad al encontrar a sus viejas amigas y con una sonrisa dejo que los recuerdos de ese día pasaran libremente por su memoria mientras sin saber como se sentaba en el marco de la ventana con su guitarra de nuevo en las manos que se movieron solas tocando la tonada de U&I, la primera canción que había escrito en su vida y que Azusa había ayudado a componer la música, y simplemente se quedo ahí perdida en sus pensamientos dejando que la música fluyera de ella.
Azusa estaba sumergida en la pequeña tina hasta la barbilla simplemente mirando al frente mientras sus músculos se relajaban uno a uno aunque con su cerebro no hacia lo mismo, podía ver a Yui caminando de un lado a otro y no pudo evitar sonreír intentando saber que debía hacer ahora pero las ideas simplemente estaban bloqueadas.
Querer intentar bloquear su mente era algo totalmente fallido e intentar que su corazón dejara de latir con tal velocidad cada que veía los ojos de la castaña era totalmente estúpido de pedir aunque producía ese suave cosquilleo en las manos extrañaba sentir como su estomago daba vueltas y vueltas cuando la castaña la abraza aunque se hiciera la que detestaba esas muestras de cariño, lo cierto es que ese suave contacto era lo que la hacia levantarse cada mañana y por la que aguantaba las horas de clases pero ahora necesitaba con urgencia aunque fuera un suave roce para seguir respirando, para poder sonreír estúpidamente como lo hacia antes.
La pelinegra salió con una toalla rodeando su cuerpo desnudo y se quedo inmóvil recargada en el marco de la puerta escuchando como Yui recordaba cada uno de los acordes de Tsubasa wo kudasai mientras observaba el cielo oscuro, sonrió levemente –Aun la conoces perfectamente –susurro Azusa.
Yui enseguida dejo de tocar y se puso de pie observando a la pelinegra de reojo mientras guardaba su guitarra –Según mis profesores en el conservatorio soy músico de oído –se dio la vuelta y se quedo sin habla al ver la aterciopelada espalda de la pelinegra que estaba cerrando la puerta del baño para luego lanzar su cabello hacia atrás a la vez que daba la vuelta a mirar de nuevo a la castaña que se quedo sin aire en cuanto la vio.
-Eso es cierto… ¿aun olvidas cosas? –Azusa la miro fijamente por un segundo.
-Ya jamás olvido –Yui dijo esto con cierto rencor mientras su mirada se transforma en una llena de odio.
Azusa tembló al verla y suspiro, su corazón se desgarraba a cada mirada envenenada de la castaña –¿Te arrepientes de irte? –bajo la mirada.
Yui la observo y apretó los puños –No… ¿tú te arrepientes de algo? –su mirada calculadora estaba sobre la pelinegra y esta no lo había notado.
-Sí… -Yui enseguida dio un leve brinco sorprendida pero la pelinegra estaba en su mundo sin notarlo -… me arrepiento de jamás haber probado tus labios, de no conocer tus caricias… de jamás haber dejado que me amaras –Azusa levanto la mirada para fijarla en la de la castaña que se había quedado sin aire al escucharla.
La cabeza de Yui se quedo por un segundo en blanco pero enseguida reacciono; con pasos lentos pero seguros se acercó a Azusa que confundida dio pasos hacia atrás hasta que su espalda toco la puerta del baño quedando sin escapatoria y antes de que pudiera ubicar lo que pasaba la castaña la tenia totalmente acorralada con su cuerpo separado por centímetros del de la pelinegra –Los arrepentimientos son malos… no debes arrastrarlos por la vida –susurro Yui contra el oído de Azusa haciendo que esta se estremeciera y no pudiera evitar cerrar los ojos mientras su cabeza se quedaba en blanco, la castaña sonrió de lado confiada y con cierta maldad en sus ojos.
Antes de que el cerebro volviera a funcionar totalmente ya no pudo seguir con el reinicio porque ahora todo se había apagado en cuanto los labios de Yui rozaron con suavidad los suyos por unos segundos hasta que la pelinegra no pudo aguantar mas y la beso, se besaron lentamente con dulzura y dejando que sus labios se conocieran a la perfección mientras la cabeza de ambas deba vueltas, Yui se alejó un poco con lentitud dando como despedida una leve mordida en el labio inferior de Azusa haciendo que esta soltara el poco aire que le quedaba de golpe.
Se miraron fijamente unos segundos con sus labios a solo unos centímetros de distancia dejando que sus alientos se mezclaran, Yui estaba simplemente en su mundo y su instinto le grito con todas sus fuerzas de que dejara de jugar así que justo cuando dio un paso hacia atrás Azusa rodeo su cuello con sus brazos jalándola hacia ella pegándola totalmente a su cuerpo a la vez que la besaba con pasión y necesidad, no dejaría que de nuevo se alejara de sus brazos sin dar al menos un poco de batalla.
Yui no sabia que hacer pero ya era tarde sus labios y manos respondían al calor de la pelinegra con ansias, rogaba poder volver a tener el control pero este simplemente se alejaba mas y mas mientras su mano suavemente se deslizaba por el muslo de Azusa a la vez que se separaban solo unos segundos por aire pero no demasiado que parecía que sus labios eran imanes que exigían estar juntos; la pelinegra soltó un gemido en cuando sintió la lengua de Yui bajando por su cuello y su pierna que estaba levantada al costado de la castaña era continuamente recorrida por los dedos rasposos por la guitarra de su sempai, su mente se estaba nublando mas de lo necesario mientras sentía como la castaña apretaba de golpe uno de sus pechos haciendo que soltara un leve gemido y sin pensar mas bajo la pierna abrazándose totalmente a Yui para comenzar a guiarla.
Azusa empujo levemente a Yui con su cuerpo y esta por instinto la levanto un poco en brazos al ser mas alta, suavemente la recostó en la cama con ella sobre la pelinegra notando como su respiración era agitada y estaba acomodada entre las piernas de su kohai sintiendo que la toalla comenzaba a aflojarse mas y mas haciendo que las ganas de que simplemente desapareciera se multiplicaran, en su interior ya no estaba al mando su conciencia solo su deseo daba las ordenes y este sin delicadeza alguna la hizo morderle uno de sus pechos a Azusa sobre la toalla provocando otro fuerte gemido en la pequeña para después subir con lentitud lamiendo y besando desde su pecho desnudo hasta su cuello, cuando sus labios volvieron a juntarse y la castaña sintió como Azusa comenzaba a desabrocharle la blusa a la vez que sentía como su corazón estaba loco su cerebro volvió a tener el control y encendió las defensas enseguida.
Su cerebro le grito con todas sus fuerzas "No juegues con fuego" mientras sus labios besaban con todo el amor posible a Azusa, lentamente se alejó de sus labios y sonrió de lado algo atontada pero ocultándolo –Ahora ya sabes como son mis labios y caricias… ya no tienes arrepentimientos –susurro contra sus labios, Azusa sorprendida y asustada la miro a los ojos y cuando se iba a cercar para besarla de nuevo Yui simplemente se puso de pie, tomo su guitarra y camino a la puerta se arregló la blusa para enseguida salir de la habitación; en cuando Azusa escucho la puerta cerrarse se levanto de golpe.
-¡Yui! –se acomodó rápido la toalla y salió, la castaña no había avanzado demasiado –Yui espera por favor –no sabia porque pero las lagrimas estaban comenzando a llegar a sus ojos.
La castaña volteo -¿Qué quieres? –la miro de la manera mas fría posible y sonrió descaradamente –Ja deja adivino… pensaste que te iba a ser mía ¿cierto? –Azusa apretó el puño que sostenía su toalla sobre su pecho y Yui al notar esto sonrió un poco mas –Lo siento pero para eso tendrás que llamar a Mugi –escupió con odio y sin mas se dio la vuelta para dejar a la pelinegra simplemente congelada con las lagrimas fluyendo lentamente.
Lisa abrió la puerta justo cuando Yui pasaba por ahí pero esta solo la miro de reojo y le gruño dejando mas que claro que no la quería cerca, la rubia suspiro y al ver a la pelinegra sonrió maléficamente acercándose a ella con Mio y Ritsu tras ella preocupadas al ver a su kohai –Yo conozco este color –Azusa la miro atontada tocando levemente sus labios con la punta de sus dedos –Es un color único que solo las mordidas de Yui producen –la rubio sonrió burlonamente en especial al ver como estaba vestida la pelinegra.
-¿Dormiste con Yui? –susurro Mio levemente sonrojada mientras Ritsu ya festejaba con los brazos en alto.
-Sin duda solo lo hizo para vengarse… para que sintieras lo que jamás será tuyo y lo que dejaste ir… te utilizo como una cualquiera mas –susurraba la rubia en los oídos de la pelinegra mirando por donde se había ido la castaña.
-No dormí con ella… -susurro Azusa con lagrimas -… solo me beso y me soltó como si no fuera nada –sus lagrimas cayeron con mas rapidez y sin esperar mas hecho a correr a su habitación, Mio enseguida la siguió mientras Ritsu se quedo observando a Lisa que estaba congelada y sus ojos también comenzaban a llenarse de lagrimas.
-¿Qué pasa? –pregunto la ojimiel confundida al verla.
-No la utilizo… no pudo hacerlo… porque aun la ama –susurro Lisa con dolor cayendo sobre sus rodillas lamentándose mientras la castaña la abrazaba con fuerza mirándola con un poco de lastima aunque no podía evitar sonreír, había una esperanza.
Bueno espero que me haya quedado bien, la verdad es que es la primera vez que escribo sobre sexo ya que usualmente lo manejo como película antigua pero bueno eh aquí mi primer intento ahí me dicen que tal.
Muchas gracias a aquellas personas que me mandaron sus buenos deseos, se los agradezco de corazón y solo por ustedes hice todo lo posible por escribir este capitulo lo mas rápido que espero que hayan disfrutado, saludos
