La Saga Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer. Esta historia pertenece a Limona y tengo su permiso para traducirla n.n

¡Gracias por los comentarios! Me alegra que el prefacio les haya gustado ;P


Capítulo 1


Viernes, Febrero 29 de 2008

Edward

Tomé un sorbo de mi café en la cocina, esperando a que Jessica se despertara. No le tenía muchas ganas a la conversación que estaba a punto de iniciar, pero esta tarde volaba a Ecuador. Definitivamente no quería regresar a casa y tener esta conversación.

Después de que había leído casi toda la Edición del Fin de Semana del Wall Street Journal, una adormilada Jessica se materializó. Su cabello estaba despeinado y llevaba puesta mi bata de baño. Honestamente, era una vista que habría podido resultar atractiva la semana pasada. Pero la semana pasada, yo no lo había conocido lo suficiente para darme cuenta que no podía soportarla.

"Buenos días," dije, largándole una taza de café.

Jessica miró alrededor de la cocina, confundida. "¿Dónde está el desayuno?"

"Toma asiento, Jess."

Algo en mi tono debió haberla prevenido, porque no tomó el café y no se sentó. En cambio, me miró con los ojos rayados. "Me estás tomando el pelo".

Me preparé para las palabras que tenía que decir. Sabía que esto no sería bonito. Bajé su taza de café; estaba un poco aliviado de que no la quisiera. Estaba muy caliente y no me extrañaría que me la tirara.

"Las cosas no están funcionando entre nosotros, y creo que sería mejor si lo termináramos ahora." Mi voz era uniforme, mi rostro estaba en blanco. Con los años había aprendido que menos emoción era mejor en momentos como este.

Jessica dio un zapatazo. "¿No pudiste haberme dicho esto anoche, antes de que tragara?"

"Anoche, todavía pensaba que tal vez podríamos resolverlo."

"¿Cómo, querías acostarte conmigo una última vez para asegurarte de que no me querías? ¿No soy lo bastante buena para ti y tu exclusiva familia?"

Suspiré. "No eres tu, soy yo." Eso era cierto, en su mayor parte. Si yo no hubiera sido tan sensitivo hacia sus maneras trepadoras-de-la-escala-social y su completa y total falta de auto-realización, quizás podríamos haber tenido éxito. Además, no es que me gustaran demasiado sus pechos falsos.

"Eso es mierda, y lo sabes," contestó Jessica de manera soez.

Continué como si ella no hubiera hablado. "Eres una chica que merece un compromiso, y ahora sé que no te lo puedo dar."

"Entonces no soy lo suficientemente buena." Jessica me miró con rabia. "Bien. Pero marca mis palabras, Edward Cullen, ¡llegará el día en que lamentarás haberte metido conmigo!"

Jessica subió las escaleras pisando fuerte, agarró su ropa y se fue de inmediato. Todavía estaba usando mi bata y no tenía los zapatos puestos. Cerró la puerta de un totazo detrás suyo.

Adiós y buen viaje, pensé y subí para empezar a empacar.


Jueves & viernes, Marzo 13 de 2008 – Marzo 14 de 2008

Emmett

"Por mucho que me encantaría quedarme aquí todo el día, voy a llegar tarde al trabajo." Me liberé de los brazos de mi sexy esposa y traté de rodar fuera de la cama.

"Que se pudra el trabajo." Rosalie me abordó, lanzando todo su cuerpo sobre el mío para evitar que me diera la vuelta. Me montó a horcajadas y su cabello cosquilleaba mi cuello mientras ella se inclinaba para besarme. "Vamos, bebe, ¿qué tal un poco de amor matutino?"

"Sabes que estoy trabajando en un caso importante, Rose." Hubiera seguido, pero los labios de Rosalie marcaron un camino bajo mi pecho y siguieron bajando. No podía quitar mis ojos de su hermosa cabeza rubia. Yo era un hombre insanamente afortunado.

"Lo sé. Has estado trabajando los fines de semana el último mes. Y de verdad creo que necesitamos un poco de tiempo solos." Su lengua salió rápidamente, moviéndose velozmente a lo largo de mi erecto pene. Cuando me tomó dentro de su boca, me rendí. Fieros meteoros podrían haber estado volando alrededor nuestro y yo no lo habría notado, no mientras ella me mantuviera dentro de su pequeña y talentosa boca.

Y entonces escuché un sonido que no podía ignorar, por mucho que quisiera. Era el golpeteo de diminutos pies en el pasillo.

"¿Está cerrada nuestra puerta?"

Rosalie removió su boca de inmediato y tiró los cobertores sobre mí. Si eso no respondió a mi pregunta, obtuve la respuesta cuando la puerta voló abierta.

"Mami, Emma no me deja de jugar con mis Barbies. ¡Está ensuciando sus cabellos, hazla parar!"

Rosalie estuvo de pie, fuera de la cama y en su bata en diez segundos exactos. "Libby, esas Barbies también son de Emma. ¿Por qué no vamos a hacer el desayuno?" Sacó a Libby fuera de nuestro cuarto y cerró la puerta al salir. Escuché a Libby seguir quejándose de Emma mientras caminaban por el corredor.

Mi esposa es una santa. Si yo tuviera que lidiar con esa clase de quejas de mierda todo el día, saltaría de un acantilado. Respiré profundo. Supongo que iba a ir a trabajar después de todo; nada de amor matutino para mí. Aunque Rose estaba en lo cierto. Necesitábamos un poco de tiempo solos. Tan pronto como me asegurara que mi testigo estaba acomodado, iba a tomar a Rose en unas buenas y largas vacaciones en algún lugar. Tal vez Isla Esme. Mamá y Papá estarían felices de tener a las niñas por un par de semanas.

Me duché y me vestí para ir al trabajo rápidamente. Para cuando había llegado a la cocina, había un plato de huevos, tocino y tostadas frente a mi silla. Libby y Emma estaban ambas en la mesa en sus comedores de niños y Rose estaba sirviendo jugo de naranja.

"¿He mencionado últimamente cuanto te amo?"

"Come tus huevos, Emmett."

"Si, señora."

"Guarda tu apreciación para esta noche." Sus ojos azul claro me brillaron. Conocía esa mirada. Definitivamente esta noche iba a llagar a tiempo a casa.

Me zampé de una el desayuno, besé a todas mis chicas y conduje al trabajo. Llegué a la oficina alrededor de las 9. Para nada tarde, pero yo generalmente llegaba más temprano –especialmente considerando los eventos recientes.

Encendí mi computador y chequé mi e-mail. Nada critico en mi bandeja de entrada esta mañana.

"Buenos días, Cullen."

"Hola Banner," respondí sin levantar la mirada. Estaba ocupado repasando el último papeleo sobre Marie Swan.

Marie era la razón por la que había estado tan copado de trabajo durante los últimos dos meses. Yo era un sub-alguacil adjunto que se especializaba en la seguridad de testigos, alias WitSec (NT/ Del original Witness security). Marie era la testigo de la década, si no es que de las últimas tres. Ella iba a ser el eje central en el caso para poner tras las rejas a los Volturi, los padrinos de la mafia de hoy en día. Al menos, ella seria el eje central si podíamos mantenerla con vida lo suficiente para que testificara.

Los Volturi habían matado gente en casi cada estado el país, por lo que en todos lados tenían jurisdicción. El juicio iba a ser llevado a cabo en Carolina del Norte, un estado con un largo y distinguido historial por ejecutar la pena de muerte. No vivo en Carolina del Norte, pero fui asignado a la testigo porque soy el mejor que hay. Nunca he perdido a un testigo y no planeo en empezar ahora.

Al principio, no me di cuenta de lo difícil que sería protegerla hasta el juicio. Generalmente mi trabajo no es nada difícil hasta que el juicio pasa, pero gente ya estaba tratando de matarla.

Desde que ella se volvió mi responsabilidad, había sido un imán para los problemas. Le había dado la nueva identidad siguiendo el procedimiento de operación normal, y dos días después recibí una llamada desesperada de ella. Estaba siendo seguida. Fuimos capaz de rescatarla. Después de eso, la vigilamos mañana y noche en una casa segura mientras cuadrábamos otra identidad. Dos semanas en su segunda identidad, una bala le pasó rozando por la cabeza mientras salía de su edificio. De nuevo, nos la arreglamos para sacarla, pero ello me dejó intranquilo. Mis testigos estaban destinados a desaparecer. Diablos, mis testigos si desaparecían. Nunca esperé ver nada como esto.

Marie estaba en su tercera identidad ahora. La tercera es la vencida, ¿cierto? Yo personalmente revisé a fondo todos los contactos para asegurarme que estuvieran limpios. Tome cada precaución posible. Incluso la envié a una jurisdicción diferente. Ella iba a ir a un pequeño pueblo en Nevada. Si Marie sobrevivía en Nevada por más de dos semanas, quizás las cosas estarían lo suficientemente calmadas para que Rose y yo pudiéramos alejarnos.

"¿Oye, Banner, recibiste la actualización de Marie en Nevada?"

Banner asomó la cabeza en mi oficina. "No has tenido tu café aún, ¿cierto? Recuerda que aprobaste que Marie partiera a California justo antes de que te fueras anoche."

"¿Quién completó el papeleo?" Pregunté con forzada despreocupación. Yo no había firmado ni una mierda para que ella fuera a California.

"James. Él dijo que necesitabas el cambio cuanto antes; pasó el papeleo justo después de que te fuiste."

Mierda. De todas las mañanas para llegar tarde. Mi propia condenada oficina tenía una rata. O muchas ratas. No me pregunto porque sus otras dos ubicaciones fallaron.

Le dije a Banner que iba por un café. Tan pronto como estuve fuera del edificio, llamé a Marie. Gracias al cielo, respondió el teléfono de inmediato. La hice deshacerse de sus contactos e ir directo a un lugar público. No me atreví a llamar por protección policíaca. Demasiado arriesgado. No había forma de decir si la oficina de California estaba limpia tampoco, por lo que no pedí refuerzos. No le dije a nadie a dónde iba; simplemente me subí a un avión.

No fue hasta que estuve en el avión hacia California que me di cuenta que necesitaba llamar a Rosalie. No iba a estar en casa para la cena.

Treinta y tantas horas y una espeluznante persecución después, estaba de regreso en la ciudad. Contra todos los pronósticos, Marie estaba oculta de forma segura por el momento. Yo estaba tratando de decidir si estaba listo para enfrentar la rabia de Rosalie.

No, no estaba listo.

Estaba pasando por una de esas noches sin sueño y estaba preocupado hasta la médula por Marie. Esta mañana, mientras conducíamos de regreso a Washington, hasta le rogué que no testificara. Nunca antes había tenido un testigo que no pudiera proteger. Si ella moría… bueno, de verdad no quería eso en mi conciencia.

Tampoco estaba listo para regresar a la oficina. Tenía que tener un poco de tiempo para pensar en James. ¿Era él el torcido o era el juguete de alguien más? Y cuando encontrara a la persona torcida, ¿qué iba a hacer con ello? Necesitaba un trago. O cinco.

Si no iba a ir a la oficina, y no iba a ir a casa. ¿A dónde iba a ir? Consideré llamar a mi hermanita, pero a los seis meses de embarazo ella no querría verme beber. En su lugar, decidí hacerle una visita a mi hermano menor. Él era un poquitín abstraído, pero al menos su nevera estaría bien surtida con cerveza. Y vamos a enfrentarlo: lo que yo realmente necesitaba era un lugar donde escapar de toda la mierda que estaba pasando a mí alrededor por un par de horas.


Edward

El viaje de regreso desde Ecuador había sido agotador. Tuvimos turbulencia entrando al aeropuerto, y aún ahora, después de dos horas en tierra, todavía estaba mareado.

Mi celular vibró en mi bolsillo, casi lo ignoré. No había nadie a quien quisiera hablarle ahora. Todo lo que quería era un poco de paz, un poco de tranquilidad, y una cerveza; pero la curiosidad me pudo, y decidí al menos revisar el identificador.

Mi hermano estaba llamando. Raro. Él generalmente no llamaba durante horas de trabajo. Abrí mi teléfono para escuchar a Emmett preguntando si estaba en casa. De ninguna forma iba a ir a trabajar después de ese vuelo. Preguntó si me nevera tenía cervezas dentro. Las tenía. Dijo que estaría aquí en veinte minutos.

Huh. Emmett sonaba estresado, pero yo estaba demasiado descuadrado con el horario para pensar en ello.

Él tenía una llave, por lo que cuando tocó, no me molesté en abrir la puerta. Efectivamente, él entró solito. Se sentó frente a mí en la sala. Nos sentamos en silencio por unos pocos minutos, cada uno perdido en sus propios pensamientos.

"Vi a Jessica esta semana." Dijo Emmett con voz monótona. "¿Adivino que ustedes dos rompieron?"

Me encogí. "Me di cuenta que era superficial."

"Mamá estará decepcionada."

Me lancé en una explicación de porqué Jessica habría sido un desastre como parte de nuestra familia, pero Emmett no estaba escuchando. "¿Emmett?"

"¿Qué?"

"¿Escuchaste alguna palabra de lo que acabo de decir?"

Emmett no se molestó en mirar en mi dirección antes de responder. "Mamá sólo quiere que seas feliz."

"No, ella quiere más nietos."

"Bueno, vas tarde," dijo Emmett de modo ausente. "Rosie y yo ya hemos estado casados seis años y tenemos dos niñas para probarlo. A Alice le toca en tres meses."

"Entre mamá y Alice, la obsesión con mi vida personal está fuera de control." Sentarme en el sofá y mirar fijamente el rostro indiferente de Emmett me estaba agitando más en vez de menos. Me puse de pie y caminé hacia la ventana y me concentré en ver los árboles que delineaban el camino de entrada moverse con el viento.

Emmett se encogió de hombros. "Lo que sea."

"¿Qué te está molestando?" Pregunté, de espaldas a él, mis ojos todavía fijos en la calle.

"Cosas del trabajo," masculló Emmett.

Alejé mis ojos de las hojas revoloteando en el aire para contemplar a Emmett detenidamente. "Nesecitas encontrar un nuevo trabajo menos estresante. Las cosas de trabajo siempre te tienen abatido". "¿Esta vez qué es?" Caminé a la cocina y abrí la nevera. Saqué una botella de cerveza y con habilidad se la lancé a través del cuarto a Emmett.

Emmett agarró la cerveza en medio del aire y la destapó en un fluido movimiento. Era tranquilizante ver que su depresión por el trabajo no había disminuido sus reflejos. Tomó un rápido trago. "Es confidencial, sabes eso."

"Se que el quien es confidencial." Saqué otra cerveza de la nevera para mí, una extranjera que requería un destapador. "Pero de seguro puedes improvisar un poco en elqué."

Emmett sacudió la cabeza hacia mí, como si estuviera loco por pedirle que compartiera. "Bueno, pero si te cuento, tú también te deprimirás."

"Creo que puedo manejarlo."

Emmett tomó otro largo trago de cerveza y levantó sus pies sobre la mesita. "¿Has escuchado de los Volturi, esos tres trastornados italianos?"

"¿Quien no? Son más ricos que Creso y su familia ha estado adquiriendo poco a poco la civilización occidental durante los últimos cien años." Me volví a ubicar sobre mi sillón de cuero al otro lado de Emmett. Su cara había recuperado un poco de su animación innata, y era mucho más interesante ahora que iba a contarme lo que lo estaba molestando.

"¿También has escuchado los rumores sobre toda la gente alrededor de ellos que convenientemente desaparece?"

"Seguro, pero no hay prueba de eso."

"Corrección, no había prueba de nada."

Una bombilla se encendió en mi cabeza. "Mierda. Tienes un testigo que proteger, ¿cierto?"

Emmett asintió con gravedad.

Hice una mueca. "La mejor de las suertes para el pobre pendejo." Emmett trabajaba para el WitSec, el Programa de Protección de Testigos de los Estados Unidos. La mayoría de las personas que él protegía era criminales mismos, pero aún los criminales no merecían morir por testificar. Testificar contra los Volturi era casi de seguro para terminar muerto.

"Chica"

"¿Qué?" Mi anterior hilo de pensamientos llegó a un alto violento conforme las palabras que él dijo lentamente penetraban.

"La persona denunciando es una chica," dijo Emmett. "Ella tiene 24 años y es completamente inocente de cualquier crimen." Terminó su cerveza en un largo sorbo y luego puso la botella sobre mi mesita de vidrio con un tintineo. "¿Tienes más cerveza?"

Cerré mis ojos. "Dime que alguien está tratando de convencerla de que no testifique."

Emmett quitó sus pies de la mesa y se puso de pie. Caminó hacia la nevera y reviso su contenido. "¿Por qué no tienes más cerveza americana fría? Todo esto en tu nevera es mierda extranjera."

"La cerveza belga, con toda seguridad, no es mierda," respondí automáticamente. Este era un argumento que teníamos seguido.

Emmett masculló algo sobre cerveza de arrogantes y luego agarró dos botellas del refrigerador. Una en cada mano, las golpeó contra mi mesón de granito y ambos se destaparon simultáneamente. Presumido.

"Vas a rayar el borde haciendo eso."

"¿Cuál es el punto de tener un mesón de piedra si no puedes golpear las cosas sobre él?"

"Tengo un destapador, sabes."

Con ambas cervezas abiertas, él se puso serio de nuevo. "Le he dicho que no testifique, incluso le he rogado."

"¿No se supone que debes animar la gente a testificar?"

"Edward," dijo Emmett como si le estuviera hablando un niño pequeño. "Le digo a la gente que testifique porque puedo protegerlos. Prometo hacer todo lo posible para protegerlos. No veo como puedo proteger a esta chica, por lo que no quiero que testifique. No puedo tener su muerte en mi conciencia."

"¿Le pediste que no testificara, y ella lo va a hacer de todos modos?" Me incliné hacia delante, sentándome en el borde de la silla, genuinamente interesado.

"Ella dijo que sus días estaban contados no importa qué." La cara de Emmett se torció con pesar. "Dijo que quería freírlos de modo que no pudieran herir a nadie más."

"El mundo necesita más gente como esa. Lástima que todos están muertos." Tomé un largo sorbo de mi Stella Artois.

"No todos están muertos," atajó Emmett. "Créelo o no, hermanito, nunca he perdido un testigo."

"¿Dónde la vas a esconder?"

"No podría contarte eso, incluso si lo supiera."

Estaba consternado. "¿Quieres decir que ni siquiera sabes?"

"No te rías, pero ahora mismo la tengo en la cárcel." Emmett alejó la mirada, no mirando mis ojos.

"No me estoy riendo porque eso no es divertido." Me di cuenta que no podía sentarme por más tiempo. Me paré, caminando por mi sala.

Los ojos de Emmett me siguieron alrededor del cuarto, pero él se quedó sentado en el sofá. "Mira, ningún lugar es seguro. Tengo razones para creer que la red de los Estados tiene ratas. Tuvimos una heridita cercana el mes pasado con ella. Y ayer. A esta hora, estaría acabada en cualquier lugar a donde la hubiera enviado".

"¿Qué vas a hacer?"

"Bueno," dijo Emmett. "Ella no es muy entusiasta con esta cosa de la cárcel. Creo que voy a intentar un instituto mental luego."

"¿Cuándo es el juicio?" Detuve mi paseadera para cruzar mi mirada con la de mirada de Emmett.

"Oh, probablemente está a un año." Emmett puso otra botella de cerveza vacía sobre la mesita y comenzó su tercera. "Sabes como van estas cosas ."

"¿Vas a arrastrar a una mujer de 24 años, una persona que no ha hecho nada malo y sólo está tratando de ayudar a la gente, entre cárceles e institutos mentales por un año? ¿Me estás tomando el pelo?"

"No entiendes. Es la única cosa que se me ha ocurrido. Hasta ahora, ella ha estado ridículamente despreocupada por el peligro. Pero ayer me miró con sus grandes ojos de cachorro y me pidió que simplemente la mantuviera segura hasta el juicio de modo que todo esto no hubiera sido en vano".

"¿Ella entiende que aún si ellos son condenados, van a apelar, y su pesadilla podría seguir por años?"

"Le he dicho eso," dijo Emmett, su cara inusualmente triste.

"¿Dime de nuevo porque nuestro sistema de justicia insiste en acosar al inocente?"

"Edward, hemos pasado por esto antes."

"Lo siento," suspiré. "Se que no puedes hacer nada por ello."

"Te dije que esto iba a deprimirte. Me deprimí tanto que incluso consideré en dejarla mudarse conmigo, pero no puedo arriesgar a Rosie y a las chicas."

Mis ojos se achicaron. "¿Eso está permitido?"

"Su caso es un poco especial. Esto es tan importante que puedo hacer lo que sea que la mantenga con vida. ¿Honestamente crees que ellos normalmente me dejarían esconder a alguien en prisión?"

Me paré de nuevo, acercándome al ventanal con vista a mi bien llevado jardín de flores en la parte de atrás de la casa. Miré fijamente por la ventana por varios minutos, considerando. "¿Cómo es su apariencia?"

"¿Por qué?" Preguntó Emmett, de pronto a la defensiva. "¿Crees que sólo pierdo el sueño por las chicas lindas? Eso realmente me ofende, Edward."

"Eso no es lo que quiero decir. Dijiste que tiene 24. Sólo me preguntaba si es atractiva."

"No es Rosalie, pero es linda. Nadie la sacaría de la cama. Está bien."

"¿Bien, cómo granola, o bien como la vecina?"

"Vecina, definitivamente." Emmett puso su tercera botella de cerveza vacía sobre la mesita.

Estaba considerando una idea que rozaba lo ridículo. Ni siquiera conocía a esta chica, pero estaba preocupado por su bienestar. Si ella iba y venía entre instituciones mentales por un año, probablemente estaría loca para cuando finalmente pudiera testificar. Nadie debería pasar por eso. "Sabes," dije despacio, arrastrando las palabras, "ella podría quedarse aquí"

"¿Qué?"

Me giré para mirar a Emmett de modo que él pudiera ver que yo lo decía enserio. "No estoy casado; no estoy preocupado por proteger a nadie más que a mi mismo. Después de que la loca de Lauren comenzó a acosarme, instalé seguridad de primera categoría. Esto no es un instituto mental, pero…"

Emmett se quedó mirándome, sin parpadear. "¿En serio?"

"¿Por qué no?"

"¿Qué harías, esconderla aquí?"

"La causa es lo bastante grande, pero no. Podríamos inventar una historia, decirle a la gente que ella es mi prometida o algo."

"Tu eres el que necesita un instituto mental. Mamá nunca estaría de acuerdo con eso."

Bufé. "No seas ridículo. Mamá ha estado esperando a que yo tenga una prometida por los últimos cinco años."

"Espera, ¿no le contarías la verdad a mamá?"

"Mamá no puede mentir ni para salvar su vida. Además, esta cosa de los testigos se supone que es confidencial. ¿No sería un peligro que la familia supiera?" Otra idea me golpeó, y realmente comencé a cogerle simpatía a mi idea. "Además, si tengo una prometida, Mamá y Alice dejarán de meterse en mi vida."

"Hay tantos problemas con esta idea. Entre los cuales el que ellas querrán planear una boda." Emmett sacudió su cabeza.

"Y aún así, puedo decir que estas intrigado." Yo siempre he sido bueno leyendo a la gente, y podía ver que Emmett estaba considerando mi idea. Que él me estuviera tomando en serio era un signo de lo preocupado que estaba por esta chica.

"¿De verdad la alojarías? ¿Hasta el juicio? ¿Sin haberla visto?" Emmett me miró fijamente. ¿Y si la odias?"

"¿Cómo podría odiarla? Dijiste que es una chica buena y te agrada tanto que le rogaste para que no testificara." No se me había ocurrido que su compañía podría ser desagradable. Aún si ese era el caso, la casa definitivamente era lo bastante grande para que minimizáramos nuestro contacto.

"No lo se, Edward," dijo Emmett con aprensión. "Ella podía no querer…"

"¿En serio? ¿Crees que alguien preferiría vivir en una institución mental a pasar el tiempo en mi casa de seis millones de dólares?" Esa idea era inexplicable para mí.

"¿Y qué de tu vida social?"

"Jessica y yo rompimos. No es como si hubiera alguien que ofender por la idea."

"Comprendes que el juicio está como a un año de distancia, ¿cierto? ¿Esperas que me crea que te puedes mantener alejado de otras mujeres hasta el juicio para seguir con la pretensión de que estás comprometido?"

Me encogí de hombros. Realmente no podía prometer no tener sexo por un año entero, y Emmett lo sabía. "Si conozco a alguien más, seré discreto."

La ceja de Emmett se frunció, y supongo que mi promesa de discreción fue suficiente para él. "Esto va a tomar un poco de trabajo, sabes."

"Se que eres más que capaz." Le di una palmada en el hombro.

"Veré lo que puedo hacer. Te llamaré cuando haya hecho los arreglos. ¿Estás seguro que quieres hacer esto?" Emmett me dirigió una mirada dura.

Lo consideré con cuidado. Un año era bastante tiempo para vivir con una extraña, pero la idea de una chica malgastando su vida en la cárcel mientras esperaba una oportunidad para poner a los chicos malos en la cárcel era demasiado para mí. "No estoy dando brinquitos por ello, pero creo que probablemente es la mejor opción para tu chica en el momento."

"Vale, Edward," dijo Emmett después de otra mirada inquisitiva. "Estoy confiando en ti para que la cuides. No la cagues."


¿Qué tal este primer cap? ¿Prometedor?