La Saga Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer. Esta historia pertenece a Limona y tengo su permiso para traducirla n.n
Capítulo 3
Sábado, Marzo 22 de 2008
Bella
"Está bien, Edward, puedes irte," dijo Alice. "No voy a espantarla."
Edward me dirigió una mirada vacilante. Yo traté de irradiar confianza hacia él, pero estoy bastante segura que ésta aterrizó en algún lugar bastante lejano de mi objetivo. Era sábado. Él no quería dejarme con su hermana y yo no quería que me dejara con ella. Estábamos de acuerdo. Desafortunadamente, Alice, su hermana, veía las cosas de modo diferente. Rápidamente estaba aprendiendo que la familia de Edward no era una democracia. Los votos de su hermana y su mamá contaban más que los de cualquier otro.
"¡Shoo, dije! Bella y yo necesitamos tiempo femenino si voy a hacer mi magia." La pequeña pero embarazada Alice procedió a sacar físicamente a Edward del cuarto. Habría sido divertido, sólo si yo no hubiera estado contando con Edward para evitar que la conversación con Alice se volviera demasiado personal. Yo había leído todo sobre su vida, como prometí que lo haría, pero no me sentía para nada segura sobre la información que había asimilado.
"Listo," dijo Alice después de que Edward se fue y la puerta estuvo seguramente cerrada. Se frotó ambas manos en anticipación y soltó un pequeño temblor compulsivo de placer. "Ahora comenzamos."
"Vale," dije. Me senté sobre el borde del sofá de Alice, mis manos apretadas con fuerza sobre mis piernas para evitar moverlas nerviosamente. "¿Cuál es el plan?"
"Antes que hagamos algo drástico. Sólo quiero verificar que estemos en la misma página. Edward me dijo que tu ex-novio resultó ser bastante acosador y temes ser reconocida si uno de los paparazzi te pilla por error con él."
"Cierto," dije.
"Edward dijo que te sentirías más segura si te vieras dramáticamente diferente. ¿De verdad es así como te sientes?" Alice me dirigió una mirada penetrante. "Puedo hacerte ver dramáticamente diferente, pero no quiero que te mires en el espejo y llores cuando no te reconozcas a ti misma, ¿sabes?"
"Me gustaría verme tan diferente como fuera posible sin hacer ningún cambio radical."
Alice rodó sus ojos. "Tú y Edward están hechos el uno para el otro. Ambos son difíciles."
"No estoy tratando de ser difícil." Dije un poquito demasiado a la defensiva. "No quiero despertarme mañana en la mañana y descubrir que soy rubia, eso es todo."
"La buena noticias es que de todos modos eres de tipo poco distinguible."
Traté de mantener mi expresión normal. Ser llamada poco distinguible sonaba a otra forma de decirme que yo era de apariencia completamente común. Alice no estaba levantando mi ego exactamente. Y mientras a mi no me importaba como me veía en el sentido general, era un poco mortificante ser poco distinguible cuando los transeúntes pensarían que yo estaba comprometida con un hombre que parecía haber salido de la portada de GQ.
Alice pareció notar mi malestar porque rápidamente clarificó, "por poco distinguible sólo me refiero que mucha gente tiene cabello y ojos cafés. Realmente no importará si no tinturamos tu cabello, y no hay necesidad de lentillas de color."
Su aclaración no me hizo sentir nada mejor sobre mi apariencia, pero al menos lo hizo con buena intención. Forcé una sonrisa sobre mi rostro, pero ella me estaba apreciando tan de cerca que sentí como si estuviera enfocando un reflector sobre cada uno de mis defectos.
"Este es el plan: primero, compramos el maquillaje mientras tu complexión está fresca, entonces hacemos tu cabello. En segundo lugar, compramos ropa. En tercero, nos mimamos en el spa para recuperarnos y prepararnos para volver a ver a nuestros hombres."
Su ambicioso plan debería haberle infundido terror a mi corazón. Pero en cambio, mi cabeza siguió concentrándose en su última frase. Nuestros hombres. Ella pensaba que Edward era mi hombre, y él absoluta y definitivamente no lo era. No había parecido intimidante tener que fingirle al mundo entero que yo estaba enamorada de Edward. Hasta ahora yo estaba en deuda con él más de lo que jamás podría pagarle, por lo que pretender que lo amaba era un favor tan pequeño. Además, no estaba de más que su aspecto físico fuera de infarto. Ahora, la parte difícil del engaño era darme un garrotazo en la cabeza. No sólo tenía que pretender que lo amaba. Tenía que pretender que él me amaba. De repente me sentí abrumada por la enormidad de la situación entera. Él apenas quería hablarme.
"¿Bella, estás bien?" Alice me estaba mirando ansiosamente. "Esto es lo que quieres, ¿cierto?"
"Seh. Vámonos."
Minutos después estuvimos volando por la autopista en el Porsche 911 color amarillo de Alice. El escenario pasaba volando a una velocidad alarmante. Mantuve mis ojos pegados en frente de mí, cuidadosa de no dejarme mirar ni de cerca al velocímetro. Estaba haciendo un esfuerzo enorme por no criticar el hecho de que Alice estuviera de seis meses de embarazo y manejando como una adicta a la velocidad. No todo el mundo creció con un jefe de policía como padre.
Comprar maquillaje resultó mucho mejor de lo que me imaginé. Me había imaginado expuesta en algún mostrador de maquillaje en un kiosco del centro comercial. En cambio, Alice me llevó a un lujoso salón donde la gente la llamaba por el nombre. Ella, yo y una asesora de imagen llamada Eileen, fuimos guiadas hacia un pequeño cuarto privado lleno de espejos. Pasamos una hora creando mi nuevo "look." Pero cuando nos fuimos, yo me había comprometido a despedir con un beso diez minutos de mi vida todos los días en la mañana para recrear mi "look". Siempre y cuando pensara en ello sólo como diez minutos y me resistiera el impulso por multiplicar esos diez minutos para ver cuanto tiempo perdería en maquillarme en un mes o incluso un año, no sonaba tan mal.
El corte de cabello me gustó menos. Mi gustaba mi cabello como estaba: largo. Yo sabía que éste era el primero que definitivamente tendría que irse por el bien de mi anonimato, pero eso no lo hizo más fácil. Había tenido el cabello largo desde que tenía seis. El estilista fue implacable y lo cortó en un corto y asimétrico hongo. Cuando terminó, los lados llegaban hasta algún punto sobre mi mentón y la parte de atrás estaba aún más corta. Alice había estado en lo cierto. Entre el cabello y el maquillaje, me veía como una persona completamente diferente.
Comprar ropa consistió en visitar varias boutiques cuidadosamente seleccionadas. Alice y yo entramos a un lujoso vestidor del tamaño de mi habitación en mi viejo apartamento mientras esperábamos que un vendedor nos trajera una pila de ropa. Yo me la probaba y Alice criticaba. La mayoría de las prendas ni siquiera tenían etiquetas de precio sobre ellas. Algunas de las prendas sólo estaban disponibles en un tamaño para medírselas, y si lo quisiéramos, podríamos pedirla del diseñador. Por los elaborados cortes y la elegante caída de las telas, supe que la cuenta de compras de hoy fácilmente excedería la suma total de dinero que hice el año pasado.
Si me permitía pensar en ello demasiado, me sentía enferma, por lo que simplemente traté de actuar como si estas ropas fueran un regalo para mí por aceptar testificar. Y en cierta forma, lo eran. Si yo no hubiera aceptado testificar no estaría viviendo con Edward. Y si yo no estuviera viviendo con Edward, él no estaría pagando por esta salida de compras. Edward intentó fingir que el Tío Sam estaba costeando este cambio de imagen, pero yo sabía que mi remuneración por parte del gobierno era solamente de alrededor de 60.000 para todo el año. Si el Tío Sam estaba pagando este viaje de compras, entonces Edward estaba pagando por cualquier cosa que pasara durante el resto de año. La idea de que él gastara dinero en mí me ponía incómoda, pero traté de mantenerlo en perspectiva. Después de todo, la alternativa a tener a Edward gastando dinero en mí era pasar meses dentro de un instituto mental. Hmm, ¿instituto mental o vida en una mansión? La mayoría de gente no dudaría dada esa opción.
Después de que elegimos la ropa, fuimos directo al centro comercial. Yo estaba un poquito confundida, ya que pensé que íbamos a ir al spa.
"Tengo suficiente ropa, Alice," dije mientras ella aparcaba en un espacio que estaba tan lejos del centro comercial que los otros autos no estaban aparcados en ningún lugar cercano.
"No estamos aquí por ropa, boba. Estamos aquí por gafas de sol."
"¿Gafas de sol?"
"Tu nuevo accesorio favorito para cuando seas vista andando por ahí." Cuando yo aún me veía confundida, ella añadió, "en caso de que te fotografíen."
"Oh." Definitivamente estaba metida en un rarísimo mundo alternativo -yo, simple y ordinaria Bella, iba a usar gafas de sol cuando saliera a eludir paparazzi como si fuera alguna clase de actriz famosa. Quizás yo estaba en un instituto mental y todas las medicinas que me estaban dando me estaban haciendo tener sueños locos. Me pellizqué, sólo por si acaso. Auch. Nop, no estoy soñando.
Alice no se dio ni por enterada de mi confusión. Edward me la había descrito como un tornado de energía y estaba comenzando a darme cuenta que él no había exagerado para nada. Aún con seis meses de embarazo, Alice era una fuerza de la naturaleza mientras me arrastraba por el parqueadero, dentro del centro comercial, y directo hacia el almacén de gafas de sol.
Compramos doce pares de gafas. Alice quería comprar veinte, pero yo fijé el límite en una docena. Traté de fijar el límite en dos, pero Alice me aseguró que si sólo tenía dos pares los perdería. Yo nunca había perdido un par de gafas de sol en mi vida, pero era más fácil no discutir.
Condujimos al spa en silencio. Alice permaneció felizmente callada, prácticamente tatareando por la emoción de todas nuestras compras. Yo permanecí callada porque estaba abrumada. En la óptica tuve que seguir mirándome en el espejo. No me veía como yo, y eso era inquietante hasta el límite. En los últimos meses, había dejado atrás mi hogar, mis familiares, mis amigos, la mayoría de mis pertenencias e incluso mi ciudad natal. Mi apariencia era todo lo que me quedaba, y ahora eso también se ha ido.
La gente en el spa saludó a Alice como si ella fuera su mejor amiga. Claramente, ella venía aquí seguido. Cuando nos sentamos en las sillas para hacer nuestras pedicuras me di cuenta que de ninguna manera iba a librarme de hablar con ella.
"¿Cómo se conocieron Edward y tú?"
Consideré esto por un momento. El día de ayer había pasado leyendo toda la historia que Edward había creado laboriosamente para nosotros, y la detesté. Nos puso conociéndonos en una gala de caridad. Se había inventado la historia antes de siquiera conocerme, por lo que no era como si hubiera algo de mí en esa historia. Y justo ahora, yo estaba desesperada por retener tanto de mí como me fuera posible. Edward también me había proporcionado deliberadamente una lista de sus intereses, públicos y privados, de modo que si la gente me preguntaba algo yo no diría nada estúpido. Me devané los sesos tratando de recordar sus intereses y ajustar algo de lo que le interesaba con una forma en que nos pudiéramos conocer.
"Nos conocimos viendo la Orquesta Sinfónica." Mantenlo breve, Bella.
"Ooh, ¿en serio? Él tiene entradas para la temporada." Alice se detuvo. "Pero supongo que ya sabías eso."
Yo no lo sabía, pero eso hacía mi historia aún más convincente. "Si, por suerte conseguí una entrada a último minuto y terminé sentada junto a Edward."
"¿Él no estaba en nuestro palco?"
Yo y mi bocota. Por supuesto que Edward tenía un palco. Ansiosa por cambiar el tema, pregunté, "¿todavía no has decidido un nombre?"
Alice me dirigió la típica sonrisa brillante que todas las mujeres embarazadas parecían tener cuando pensaban en sus bebes. "Joshua Carlisle, por mi papá."
"Estoy segura que él se sentirá honrado".
Sin dejar de lado su deseo de cuestionarme, Alice preguntó, "¿Cuánto tiempo han estado juntos tu y Edward?"
"Cerca de tres meses."
Alice se puso de un rojo vivo. "Edward de verdad debió habernos presentado antes."
"Él es una persona reservada."
"¡Pudo haberme dicho que se estaba viendo contigo!" Alice tomó mi mano y me miró de modo suplicante. "Pensé que él estaba viendo a una zorra llamada Jessica, por lo que seguí intentando cuadrarle citas. Por favor no te enojes. De verdad no sabía que él te estaba viendo o no le habría lanzado tantas chicas encima."
"No estoy enojada."
"Oh, bien." Alice se veía tan aliviada, la culpa se apoderó de mí. Mentirle a extraños no era la gran cosa, pero Alice y yo ya no éramos extrañas. Y entonces ella me hace sentir aún más culpable al añadir, "tengo la sensación de que vamos a ser grandes amigas."
"¿Entonces el nombre de tu esposo es Jasper?" Volví a tratar de desviar la conversación de mí.
"Uh huh. Lo conocerás esta noche." Alice estuvo quieta un momento. "Se que se supone que no hablemos de esto, pero definitivamente puedo ver a Edward rescatándote de esa mala relación en la que estabas metida."
"¿Ah?"
"Edward es el hermano al que considero como un caballero de brillante armadura. Me alegra que finalmente haya encontrado a su damisela."
Antes de poder pensar lo que estaba sintiendo, solté, "yo vería a tu hermano Emmett como el caballero de brillante armadura."
Los ojos de Alice se hicieron líneas y me dirigió una aguda mirada. "¿Por qué?"
"Bueno," consideré qué podría decir sin decir demasiado. "Él salva gente a toda hora; gente a la que es muy difícil salvar." Como yo, añadí mentalmente.
"¿Emmett te contó sobre su trabajo con WitSec?" Alice me dirigió una mirada penetrante y de repente me pregunté si era un secreto que el fuera un lugarteniente. "Bueno, supongo que puedo ver tu punto, pero Emmett es – más un héroe. Él ayuda a montones de gente y es increíble. Pero aún así pienso que Edward es el caballero. Él es sombrío y serio, pero leal. Él también ayuda a la gente, sólo que es más selectivo sobre a quien ayuda."
"Puedo ver eso," agregué. Estar de acuerdo parecía ser la apuesta más segura. Consideraré lo que ella dijo más tarde.
"No sabía que Edward te había presentado a Emmett."
"Bueno," comencé, nada segura de adonde ir desde ahí. Cada vez que decía algo, me hundía más profundo dentro de una piscina de arena movediza de problemas.
"Olvídalo. No sabías que Edward estaba siendo grosero por presentarte a Emmett primero. Me las arreglaré con Edward luego."
"Si Emmett es el héroe y Edward es el caballero, ¿quién es Jasper?" Necesitábamos dejar de hablar de Emmett y Edward antes de que yo volviera a abrir mi boca.
"Jasper es el general. Él siempre está pensando, siempre planeando, siempre considerando el bien más grande."
"Y si vas a hacerme ser la damisela, ¿quién eres tú?"
"¿Yo?" Alice soltó unas risitas. "Yo soy la chismosa de la corte, supongo. No puedo evitar ser entrometida. Y Rosalie, bueno Rosalie es la reina."
"¿Y Emmett y Rosalie tienen dos hijas?"
"Si. Ellas son las princesas del reino. Son súper consentidas, pero todo el mundo las adora de todos modos." Alice me sonrió con cariño. "Estoy tan emocionada de que vayas a conocer a todos esta noche."
"¿Todos? Pensé que sólo iba a conocer a Jasper y a Rosalie. Es decir, ya conozco a Edward y a Emmett..."
"Debe habérseme escapado decirle a Edward. Este embarazo me ha hecho tan olvidadiza, lo juro."
"¿Qué, exactamente, se te pasó decirle?"
"No es la gran cosa. Sólo sucede que le mencioné a mi madre que íbamos a ir a donde Emmett a cenar y ella insistió en que a ella y a papá se les permitiera unírsenos. Por lo que también podrás conocerlos esta noche."
Me puse pálida.
"No te pongas nerviosa, Bella. Ellos te van a adorar, lo se. Edward podría traer a casa a alguien con patas palmípedas y a mamá no le importaría siempre y cuando el estuviera feliz."
Nuestra pedicura fue seguida por manicura y faciales. Luego, para mi horror, Alice fue a que la depilaran con cera. Con seis meses de embarazo, ¿y todavía depilándose con cera? La gran sorpresa fue que Alice de hecho pensó que a mi me gustaría que me depilaran.
"Bella, sólo piensas en ahorrar tiempo. Casi te da un infarto cuando te dijeron que maquillarte te tomaría diez minutos diarios. Si te depilas no tienes que rasurarte. Es mucho más eficiente…"
No mencioné que en todo caso, no me rasuraba tan seguido. ¿Por qué lo haría? No tenía a nadie para impresionar. Pero Alice piensa que tengo a Edward para impresionar.
QHLPDE iba a ser mi nuevo lema: ¿Qué haría la prometida de Edward?
Ugh. La prometida de Edward probablemente iría a que la depilaran.
Por lo que lo hice. Y dolió. Mi piel estaba toda roja e irritada, pero me prometieron que pronto regresaría a lo normal.
Manejamos hacia la casa de Emmett, donde Edward había planeado encontrarse con nosotras. Llagamos justo después de que Edward parara en la entrada. Él se bajó de su Volvo y se apresuró hacia el auto de Alice para ayudarme a salir de el.
"¡Hola, mujer embarazada por aquí!" Gritó Alice desde el otro lado del auto, obviamente ofendida de que él no estuviera ayudándola a bajarse del auto.
"Alice, has pasado el embarazo entero diciéndome que no te ayude sólo porque estás embarazada. ¿Estás cambiando de opinión?" Mientras Edward lo decía, caminó alrededor del Porsche y ayudó a Alice a bajarse del auto.
"Deberías ayudarme a salir del auto porque soy tu hermana, no porque estoy embarazada," dijo enfurruñada.
"Bien."
"¿Bueno? ¿Qué piensas de la nueva Bella?" Alice le preguntó a Edward mientras me dirigía una mirada crítica.
Edward me miró de arriba abajo, y sentí el color ascendiendo hasta mis mejillas. El cambio de look era para ponerme más segura; no tenía nada que ver con mi apariencia. Aún así, mientras él me miraba, me sentí como si fuera una niña pequeña jugando a disfrazarse en un mundo donde ella no pertenecía. Tan sólo que yo no podría volver a verme como yo por un buen tiempo.
"Alice," dijo él finalmente, "te has superado a ti misma. Bella se ve tan hermosa como cuando la dejé bajo tu cuidado esta mañana. Gracias."
Aunque no creí que fuera posible, me sonrojé aún más. Anoche el se veía frío y distante, pero ahora me estaba diciendo exactamente lo que yo necesitaba escuchar. Sentí una oleada de gratitud hacia él. Quizás él no era tan frío como había pensado.
Pueden dejarme un review, yo no me quejaré xD
