-Platicas-
-pensamientos-
Narraciones
"Sueños"

Capitulo 4: Época feudal Segunda Parte

-Rrrrrr- Se levanto alarmada de su cama, despertó sudando, se checo su cuerpo para confirmar que solo fue un mal sueño. –Rrrrr- Encogió sus piernas y puso sus manos en su cabeza –Si, todo fue un sueño- Estiro su mano derecha y apago el despertador, se quedo un momento sentada, solo fue para calmarse por el sueño. –Se sintió tan real- aun podía sentir dolor en el hombro, pero no era exactamente dolor físico, sino que aun estaba en su mente esa herida y siempre lo estará.

Se paro lentamente, quito la parte superior de su pijama para dejar su pecho desnudo y camino hacia su tocador para examinarlo. -¿Por esto tuve ese sueño tan raro?- Lo dijo mientras pasaba les yemas de sus dedos lentamente por su hombro en donde se podía apreciar una pequeña cicatriz. –Le falta poco para desaparecer y quedar como un recuerdo- Aunque solo será el recuerdo de haberla tenido ya que no sabe… no, mejor dicho, no recuerda como obtuvo todas sus cicatrices. Gracias al tratamiento del Doctor están desapareciendo por completo, así es, están desapareciendo, ya que esa no es la única cicatriz en su cuerpo, bueno ya es la única que le queda, pero no fue la única herida de su cuerpo, se dio media vuelta para ver el reflejo de su espalda y confirmar que no había ni una cicatriz, observo sus brazos y piernas y al igual que su espalda no tenia marca, pero era obvio que desaparecerían más rápido, sus piernas y brazos solo estaban rasguñadas, tenía marcas de uñas y a pesar de que eran profundas lograron desvanecerse. En su espalda tenía 4 líneas en forma diagonal, realmente eran profundas, no le hallaba lógica de cómo había ocurrido, ¿Tal vez fue un fuerte rasguño? Un humano no lo pudo haber hecho, solo un animal, además eso fue lo que le dijo su mama, no importaba ya, lo único importante aquí es que ya desaparecieron.

Se dio media vuelta nuevamente para observar detenidamente su rostro y confirma que los pequeños rasguños que tenía, también habían desaparecido. Se deshizo de todas esas horribles marcas, no obstante aun le quedaba una, fue mucho más grave y fue la que estuvo a punto de llevarla a la muerte, era más que obvio que no la ha superado, soñó con ella y fue lo que la hiso observarse nuevamente en el espejo, ¿Cuánto tiempo lleva sin observarse al espejo? Lo único que hacía era mirarse para poder arreglarse el cabello desde que entro a la escuela, pero nunca lo hiso detenidamente para apreciar su rostro dañado, en el mes que estuvo en el hospital no lo hizo, su primer cuarto tenia espejos y esa fue la primera vez que se observo pero al ver en el estado que se encontraba rompió todos los espejos y tuvieron que transferirla a otro que no tuviera, desde ese día no volvió a verse en un espejo, lo haría hasta que desaparecieran por completo. Esta vez fue una excepción, temió que hayan vuelto a aparecer. –Es horrible tenerlas y ni siquiera saber porque-

-¡KAGOME ES TARDE!-

-¡YA VOY MAMA!-


Al llegar a la escuela Kagome se puso a platicar con Hojo antes de que llegara la profesora, realmente se alegraba que él la tratara igual después de haber rechazado su cita al baile de bienvenida , aunque Yuudai fue quien la invito primero, no tenía por qué molestarse.

-Buenos días, saquen sus libros de cálculo para comenzar con la clase-

Después de un par de horas de clase, era el momento de que comenzara la materia de historia, la profesora decidió comenzar con la tarea que había encargado el viernes e hiso que sus alumnos pasaran en forma alfabética hasta que llego el turno de Kagome.

-Muy bien señorita Higurashi, ya deseaba que llegara su turno, como sacerdotisa usted debe tener algo más de conocimiento sobre este tema- Kagome se paro y se puso enfrente de sus compañeros, los cuales esperaban impacientes el relato de Kagome. Ella tranquilamente expuso todo lo que había investigado, algo apenada, ya que siendo sacerdotisa de uno de los templos más importantes de la ciudad no tenía mucho conocimiento del tema.

-Muy bien, pero estoy algo decepcionada, expuso prácticamente lo mismo de sus compañeros, hablo un poco más de la perla de 4 almas y me alegra ya que como principal amuleto vendido en el templo Higurashi tenía que saber acerca de ella- Camino hacia el pizarrón y comenzó a escribir en el, Kagome se fue hacia su pupitre y se quedo parada observando lo que escribía la profesora. - La perla de Shikon o como nos dijo su compañera, la perla de las 4 almas fue muy codiciada en el periodo Sengoku ya que incrementaba el poder de un demonio o hasta de un simple humano- Termino de escribir en el pizarrón y volteo a ver a Kagome. – Nos dijo muy poco de su creación señorita-

-Lo siento profesora- Avergonzada bajo la cabeza, es verdad, siendo alguien importante como todos la llaman sus conocimientos son pobres.

-Le recomiendo que investigue un poco más sobre esto, una sacerdotisa poderosa no lo es solo por su gran manejo del arco o su poder espiritual, sino también por el conocimiento que pose-

Kagome se sentó en su pupitre y se quedo pensativa, lo que dijo la profesora era realmente cierto, muchos aclaman que ella es la mejor sacerdotisa que existe pero ciertamente no lo es, no sabe mucho sobre lo que vende el abuelo o lo que se la pasa limpiando todos los días, no cree que tenga gran poder espiritual, es más, no lo ha utilizado, seguramente ni sabe hacerlo. No lleva mucho que salió del hospital, si no fuera por el ataque de ese animal probablemente sabría como utilizar sus poderes y sabría todo relacionado a la época Sengoku. La voz de la profesora la saco de sus pensamientos y volteo a verla para poner atención en lo que decía.

-Una gran batalla que duro 7 días entre la gran Sacerdotisa llamada Midoriko y varios demonios poderosos, lo cual causo la creación de esta perla-


Al terminar la clase Kagome se fue hacia su casa algo decepcionada de sí misma, las palabras de la profesora Hinako se le quedaron grabadas, ella no es la gran Sacerdotisa que todos dicen ser.

-YA LLEGE-

-Hola hija ¿Qué tal tu día?-

-Muy bien mama ¿Sabes dónde está el abuelo?- Pregunto mientras dejaba su mochila a un lado del sillón.

-En la cabaña hija- Contesto sentándose a un lado de Sota para ver la televisión.

-Está bien, estaré con el- Se fue a buscar al abuelo en la vieja cabaña donde siempre trabajaba, para ir hacia allá tenía que pasar a un lado de la cabaña del pozo devora huesos. Una suave y conocida brisa volvió a acariciar su rostro, se sentía igual al pequeño viento que la acaricio hace poco cuando iba hacia la universidad, venia dentro de la cabaña que resguardaba el pozo, se detuvo un poco para permitirle a esa dulce brisa que la siguiera acariciando. Se acerco a la cabaña y abrió las puertas, al hacer esto la brisa salió con mas fuerza pasando sobre ella, así confirmo que el viento provenía de ese lugar, pero sentía algo extraño, tenía la sensación de que alguien estuviera cercas de ella, alguien estaba en ese lugar, no se sentía sola. Bajo las escaleras y no vio a nadie, esa extraña sensación venia del pozo, recargo sus manos en la orilla y se asomo en él, no había nadie. El dulce viento continuaba acariciándola, pero por alguna razón también la melancolía la acaricio, se sintió triste. -¿Por qué?- Una lágrima resbalo de su mejilla, la cual se sintió helada con el viento, subió su mano para así retirarla de su rostro y sonrió al tener la loca idea de que alguien estaba cercas de ella, que alguien la buscaba, era realmente tonto pensar en eso. Se dio la vuelta, subió las escaleras con cuidado y cerró las puertas de la cabaña, la pequeña brisa también se había marchado. Limpio su rostro por si aun había rastro de alguna otra lagrima y se fue con el abuelo.

-Abuelo- Dijo entrando a la cabaña y sentándose a su lado.

-Hola hija ¿Qué sucede?- Pregunto mientras limpiaba un viejo jarrón.

-¿Podrías contarme la historia del periodo Sengoku y la perla de Shikon?-

El abuelo al escuchar eso estuvo a punto de tirar el jarrón, Kagome solo lo miro curiosa. -¿Por qué quieres saberlo?-

-¿Se sorprendió o fue mi imaginación?- El tema le llamaba la atención pero ¿Tenía algo de malo? Si le decía eso ¿Se lo contaría? Mejor decidió darle otro motivo. –La profesora Hinako nos dejo de tarea investigar la historia del Japón antiguo y quería en especial el tema de la piedra de las cuatro almas y el periodo Sengoku. En el internet no viene la información necesaria-

Se tranquilizo el abuelo al escuchar eso, es una simple tarea ¿Por qué ha de preocuparse?- Espero que su mama no se entere – Esta bien hija ¿Quieres que empiece con la historia de la perla?-

-Claro- Le contesto, tomo un trapo y se puso a limpiar con él.

-En el periodo Sengoku siempre hubo miles de demonios, espíritus y personas malignas, por lo cual la gente difícilmente estaba a salvo, pero existían monjes, exterminadores y sacerdotisas los cuales protegían a las personas. En esa época existió una poderosa Sacerdotisa la cual podía purificar 100 demonios de un solo tiro-

-La Sacerdotisa Midoriko- El abuelo volteo a verla curioso. –Internet- Sonrió.

-Así es… Midoriko. Se dice que varios demonios se aprovecharon de la debilidad de un humano el cual la deseaba, lo cual hiso que comenzara una gran batalla. Tras una larga lucha la cual duro 7 días y 7 noches, Midoriko se dio cuenta que no podía con todos los demonios y antes de ser devorada utilizó su última energía para matar a ambos y crear la perla de Shikon, la cual salió de su pecho-

-No entiendo, ¿Cómo se creó exactamente la perla?-

-Es que hija, su poder espiritual era tan grande que reunió las almas de todos los demonios que se encontraban en ese momento, los purifico y los sello dentro de la pureza de su corazón. Al matar a ambos, quiero decir, al acabar con la vida de ella y de ellos, el sello que se encontraba en su corazón salió como la perla- Dejo de limpiar y se sentó cómodamente para seguir relatando la historia a su nieta.

-¿Qué paso con la perla después?- Kagome imito a su abuelo y se sentó frente a él.

-Esa perla duro años en las manos de demonios y humanos, los cuales creaban gran destrucción, esta podía ser purificada o contaminada dependiendo del corazón de quien la poseyera. Después de varias centurias fue redescubierta por exterminadores de demonios dentro de un cien píes. Ellos se la entregaron a una gran sacerdotisa para que la purificara ya que ellos no tenían ese poder- Se detuvo un poco, se sentía extraño al contarle la historia que ella misma le había platicado, aparte comenzaba la historia de Inuyasha y no savia si relatarla como era.

-¿Después que paso abuelo?-

-… La gran sacerdotisa fue engañada y un demonio le robo la perla, al tratar de recuperarla salió gravemente herida, por lo cual decidió que su cuerpo fuera quemado junto con la perla para así continuar purificándola y desaparecerla de ese mundo. Mientras el demonio quedo sellado contra un árbol por una de las flechas sagradas de la sacerdotisa-

Kagome se quedo pensativa, recordó haber visto una punta de flecha enterrada en el árbol sagrado. No estaba pensando que fuera la misma, solo la recordó, seria demasiada coincidencia, así que continúo escuchando el relato del abuelo.

-Después de 50 años la perla volvió a aparecer dentro de una sacerdotisa aprendiz, se decía y se dice que ella era la reencarnación de la sacerdotisa que murió con la perla. La aparición de esta sacerdotisa hiso que el demonio que se encontraba sellado en el árbol despertara, e intento robar de nuevo la perla pero otro demonio la tomo primero y al querer detenerlo la sacerdotisa aprendiz rompió la perla con su flecha en miles de pedazos los cuales salieron disparados hacia todas partes. La sacerdotisa convenció al demonio que había sido sellado que se uniera a ella para buscar los fragmentos de la perla, en su camino logran unirse nuevos compañeros, entre ellos una exterminadora con su mascota, un monje y un pequeño demonio. Juntos crean una gran alianza y aparte de ir en busca de los fragmentos también iban en busca de un gran demonio el cual quería poseer todos los trozos de la perla-


Kagome se encontraba sentada frente a su ventana, observando la luna y las estrellas y pensando en lo que su abuelo le relato.

"¿Cómo termina la historia abuelo?"

"No se sabe hija"

¿Cómo que nadie savia como terminaba? Acaso ¿Aun existe la perla? Es imposible que sigan con su búsqueda, han pasado 500 años.

"¿Qué sucederá cuando encuentren todos los fragmentos?"

"Esa persona tiene que pedir el deseo correcto"

"¿El deseo correcto?"

"Solo el deseo correcto desaparecerá finalmente la perla"

Estaba satisfecha por que el abuelo le había relatado la historia de la perla de las 4 almas pero la idea de que ni él ni nadie supieran que sucedió la mantenía impaciente. -500 años han pasado- Es absurdo que esos aventureros sigan con su búsqueda- Recargo su cabeza en el marco de la ventana, su mirada no se apartaba del cielo. ¿Qué sucedió con todos ellos? Si no desaparecieron la perla tal vez su descendencia si lo hiso, pero… ¿acaso tuvieron descendencia? –Ahhh- Suspiro, era mejor olvidarlo, no tiene nada que ver con ella. Se paro para cerrar la ventana y se fue a dormir, aunque le fue difícil ya que seguía pensando en los aventureros.


Al amanecer unos rayos de sol entraron por la ventana del cuarto de Kagome, provocando que este se iluminara, así se levanto sin necesidad de escuchar el despertador. Se dirigió a su closet para tomar su uniforme, lo dejo en su cama y se metió a bañar. Después de estar un rato en la tina lo cual hiso que se despabilara, se salió de ella y se fue a cambiar para bajar a desayunar.

-Buenos días- Dijo Kagome mientras bajaba las escaleras.

-Buenos días hermana-

-Buenos días Kagome, ¿Cómo amaneciste? ¿Dormiste bien?- Pregunto el abuelo mientras Kagome se sentaba a su lado para desayunar.

-Si abuelo- Contesto y comenzó a comer, la verdad no había dormido tan cómodamente como siempre, si le comentaba eso al abuelo probablemente no le contaría más.

-Por cierto hija, me alegro que hayas decidido ir a la fiesta- Dijo Naomi contenta.

-SOUTA- Volteo a ver amenazadoramente a su hermano.

-Jejeje… Satoshi- Declaro Souta al ver las miradas asesinas de su hermana.

-De todos modos me iba a enterar, soy tu mamá-

-Lo sé mamá- Dejo de mirar a su hermano y continúo comiendo tranquilamente.

-Pero primero tengo que conocer a mi yerno-

-Mamá es solo un amigo- Contesto algo enfadada, no le gusta que su mama insistiera tanto con lo del yerno.

-Tal vez en algún futuro hija- Sonrió. –Tráelo el sábado después de la práctica; ah… tengo que pensar que cocinare- Dijo más para sí misma que para los demás.

El abuelo vio que su nieta se había quedado seria, se le notaba que estaba enfadada y savia porque, no soporta que su Naomi la esté presionando en el amor. –Kagome cuando llegues nos pondremos a purificar y crear nuevos amuletos para el sábado- Dijo cambiando la conversación para tranquilizarla.

-Está bien abuelo ¿Tienes nuevo material?-

-Si, fue algo difícil pero logre conseguirlo, recuerda que necesitamos proteger a la gente por eso no podía regresar sin ello-

-Jejeje es verdad- Se rio tranquilamente. –Me tengo que ir… Nos vemos al rato- Tomo su mochila, se puso sus zapatos y se fue.

-Por favor hija, deja de presionar a Kagome- Dijo suplicantemente el abuelo a Naomi.

-Pero papá…-

-Ella ya conoció a un muchacho, tal y como tú querías… deja que todo tome su curso-

-Mamá… el abuelo tiene razón, Yuudai se ve interesado en Kagome, no creo que pase algo malo si dejamos de intervenir- Dijo Souta interviniendo.

-Está bien, está bien… pero aun así tengo que preparar algo rico para el sábado-


-Buenos días alumnos-

-Buenos días profesora- Entro la profesora al salón tan elegante como siempre lo ha hecho, dejo sus cosas en el escritorio y antes de que dijera algo Kagome se paro para hablar con ella.

-Profesora, aunque sé que la tarea ya no tiene validez me puse a hablar con mi abuelo y me conto la historia de la perla de Shikon… Me gustaría compartirla con mis compañeros-

-Es verdad señorita, la tarea para hoy ya no es válida-

-Lo entiendo- Al escuchar eso, Kagome comenzó a dirigirse hacia su pupitre.

-Pero me encantaría escuchar la historia- Declaro sonriente. Kagome se alegro y al sentarse la profesora comenzó a relatar la historia tal y como se la conto su abuelo, mientras que sus compañeros escuchaban emocionados.


-Higurashi, la historia estuvo genial, pero… ¿Cómo termina?-

-Es lo que me gustaría saber Hojo- Dijo decepcionada mientras salían juntos de la escuela.

No muy lejos de ellos se encontraba Yuudai con sus amigos, al voltear de casualidad alcanzo a observar a Kagome con otro muchacho, caminando juntos y amigablemente, era Hojo pero Yuudai no lo conocía, nunca lo había visto. Sintió celos, nunca había visto a Kagome hablando con hombres, así que creía que no tenía amigos, solo amigas, por eso sentía celos, intento calmarse, podía ser un simple compañero o un viejo amigo, lo intento aceptar de esa forma e intento deshacerse de sus celos, no obstante al ver la forma que la miraba aquel muchacho no pudo deshacerse de ellos, la manera en que la observaba no era de amistad, ese muchacho estaba interesado de ella.

Uno de sus amigos volteo curioso a ver que tanto observaba Yuudai, al hacerlo vio a una linda muchacha de cabellos azabaches platicando con un muchacho, el reconoció a la muchacha, hace días su gran amigo platicaba con ella en la entrada. Volteo a ver a su amigo y observo su mirada, estaba serio, reconoció el sentimiento que tenía el en ese momento, es fácil de identificarlo, ya que el también a estado de esa forma, y no solo él, si no muchos, todos han sentido celos alguna vez. Sonrió divertido, su amigo realmente se había interesado de esa muchacha, era algo rápido ya que no llevaba más de dos semanas conociéndola, pero lo dejo pasar, el amor es extraño.

Salió de sus pensamientos rápidamente cuando vio a Yuudai caminando hacia ellos, fue apresurado hacia él y antes de que llegara lo tomo del brazo y lo jalo con fuerza hacia una banca alejada, sus demás amigos se quedaron extrañados por aquella acción, pero como ellos 2 eran mejores amigos desde pequeños decidieron dejarlos para que se las arreglaran a solas.

-¿Qué crees que haces Yuudai?- Pregunto obligándolo a sentarse en la banca.

-Déjame en paz Yoshiro-

-Ohhh claro que no… Cálmate- Intento detenerlo pero le fue más difícil cuando Yuudai noto que Kagome y el muchacho se marchaban, Yoshiro también se percato de esto. –Ni siquiera es tu novia- No lo grito pero si lo dijo en voz alta, Yuudai al escucharlo entristeció y se sentó en la banca.

-¿Qué estaba a punto de hacer?- Puso sus manos en su cabeza y recargo los codos en sus piernas.

-¿Realmente la quieres verdad?- Pregunto sabiendo la respuesta mientras ponía su mano en el hombro de él tratando de consolarlo.

-Solo… no quiero que la lastimen-

-No te preocupes, creo que ese muchacho es solo un amigo, además no importa como la miren si no su palabra, aparte… creo que le gustas tú, contigo se ríe, sonríe mas, se ve feliz- Dijo sonrientemente tratando de animar a su amigo.

-Gracias, pero si elije a alguien mas no hay problema-

-Si claro ¿Eso lo dice el muchacho que iba a hacer un escándalo por sus celos?- Pregunto burlonamente.

-Solo quería asegurarme de que el no la fuera a lastimar-

-Oye a mi no me haces tonto, por favor… leí tus ojos, estabas celoso-

-SI, si lo estaba- Declaro rendido. -Pero si ella elige a alguien más, lo aceptare, solo quiero que sea feliz-

-Wow… a ti sí que te flecharon… no iba a decir nada porque no comprendo el amor, es extraño, a mí solo me pega y me dejo llevar, pero no averiguo todo sobre el-

-Ve al grano Yoshiro-

-Jejeje claro, solo digo… llevas poco tiempo conociéndola, desde que entramos, no es mucho… Te estás apresurando hermano-

Al escuchar las palabras de su amigo, Yuudai levanto el rostro, mirando hacia el frente, viendo la nada y sonrió. –No, llevo más tiempo conociéndola-


Hojo la había acompañado hasta la entrada del templo, se la pasaron platicando como los viejos tiempos, esos días cuando apenas había entrado a la secundaria, mucho antes de su accidente.

-Ya llegue mamá- Entro solo para dejar su mochila dentro de la casa. –Iré un rato con el abuelo-

-Está bien hija-

Al llegar a la choza donde se suponía que se encontraba su abuelo, tomo material y se sentó para construir nuevos amuletos.

-¿Ya estas más tranquila hija?- Pregunto el abuelo mientras entraba a la cabaña.

-¿Por qué lo preguntas abuelo?-

-Era obvio que te enfadaste en la mañana hija, solo tu madre no se dio cuenta- Dijo ayudándole a crear amuletos.

-Gracias, siempre me has apoyado abuelo-

-No pienses mal de tu mamá, solo quiere tu bienestar-

-Lo sé, lo que no entiendo ¿Porqué me hará bien el enamorarme de alguien? Nunca me había presionado de esa forma, no que yo recuerde-

-Haaa…- Suspiro. –Creo que es porque nunca has tenido novio hija…Tranquila, ya no insistirá- Dijo orgulloso.

-Jajaja Gracias abuelo-

-Y dime ¿Cómo te va con Yuudai? ¿Ya son novios?-

-ABUELO- Se sonrojo.

-Jajaja era broma-

-Abuelo… ¿Qué olvide exactamente?-

Al escuchar esa pregunta el abuelo solo la miro extrañado, un poco asustado también, creían que le habían aclarado todas sus dudas el día que salió del hospital, no fueron verdaderas las respuestas que le dieron pero aun así creían que la habían engañado lo suficiente para tranquilizarla.

-Me refiero ¿Olvide a alguien o algo importante?-

-Tal vez a compañeros de clases, pero nada importante hija… no te preocupes- Mintió, pero él no debía decir nada, quien tenía el derecho de hacerlo era su mamá.

-Está bien abuelo- No le creyó, savia que le ocultaban algo importante, lo intuía por haber escuchado a su mama hablar por teléfono, aquella vez no le dio importancia y esta vez sí será la excepción.


"Kagome abrió de poco a poco sus ojos al sentir una pequeña brisa acariciando su rostro, noto que no estaba recostada en su cama, estaba recostada en el pasto cercas de cierto árbol conocido, se levanto y al sacudir la tierra que quedo incrustada en su ropa se dio cuenta que estaba usando su viejo uniforme de secundaria, se observo por unos minutos, extrañaba ese uniforme, la falda verde, la blusa blanca, la mini corbata roja y los cómodos zapatos cafés, le encantaba ese uniforme a pesar de que solo recuerda haberlo usado por 1 año ya que no tenia memoria sobre los demás, pero aun así recuerda bien ese uniforme, en su casa la mayor parte del tiempo lo utilizaba, también le traía viejas memorias del año que estuvo en la misma clase con Eri, Yuka y Ayumi.

Dejo de pensar en los viejos tiempos e intento concentrarse en el lugar donde se encontraba, observo alrededor del árbol sagrado por unos minutos extrañada de que no hubiera pavimento, creyó que estaba recostada en el pequeño altar del árbol sagrado, lo único que había a su alrededor eran árboles, arbustos y pasto, no había camino por seguir, en ese momento recordó el pozo devora huesos. –Si el árbol sagrado esta aquí también el pozo debe de estar… tienen de existencia casi el mismo tiempo- Decidió comenzar su marcha pero no savia por donde comenzar, el árbol sagrado es casi igual por todos lados y nunca lo ha visto detalladamente para saber por dónde ir, repentinamente vio algo brillar en el árbol y se acerco curiosa a él, se asomo y vio una punta de flecha clavada en el, volteo hacia la profundidad de los árboles y sin más declaro –Es derecho- Sonrió y comenzó a caminar, su caminata se volvía cada vez más rápida, deseaba llegar al pozo, no savia el porqué pero le emocionaba el encontrarlo, sentía como si algo vería en ese lugar, como si algo la estuviera esperando. Corrió hasta que los arboles se acabaron, solo había pasto a su alrededor y a unos cuantos metros de distancia pudo observar el pozo devora huesos, se acerco a él y al llegar se asomo, no vio nada, decepcionada se agacho y se recargo en el, se dejo tranquilizar por el viento, todo estaba en silencio hasta que algo la aparto de su tranquilidad, escucho un ruido, era el sonido que se hacía cuando alguien pisaba una hoja, se paro apresurada y observo hacia el frente, atrás, a la izquierda y a la derecha, no había nadie; se escucho como si alguien comenzara a correr, pero no podía encontrar al dueño de ese ruido, cerro sus ojos y decidió poner atención al sonido, eran cuatro pisadas las que se formaban, quizás era un animal, corría muy deprisa y el sonido era cada vez mas cercas… si, estaba detrás de ella, rápidamente se volteo cuando un pequeño animal salto a sus brazos lo que la hizo caerse.

-KAGOME- Era la voz de un niño el cual la abrazaba con mucho cariño. –Te extrañe, ese tonto de _ se la paso molestándome-

Kagome no pudo escuchar quien molestaba al pequeño, aun así no le importo, estaba sorprendida al ver al pequeño, tenia cola, su cabello era naranja y en su pequeña boca había colmillos, sus manos eran normales pero sus pies eran parecidas a las patas de un perro, sus orejas eran puntiagudas y su ropa era extraña también.

-Kagome ¿Qué nos trajiste? Y ¿Por qué tardaste tanto? Ese animal estaba con un genio porque te fuiste… hay ese bobo nunca va a cambiar- El niño se bajo de sus brazos y se dirigió hacia el pozo, caminaba a su alrededor como si estuviera buscando algo.

-Si… savia que nos habías traído algo, la mochila se ve grande y pesada- Ella solo observo como el niño comenzó a jalar algo que ella no alcanzaba a ver ya que era tapado por el pozo, se acerco y vio su vieja mochila amarilla, la cual ella utilizaba en la secundaria y como dijo el niño se veía grande y pesada como para que solo trajera libros en ella. Se acerco a la mochila, la tomo y se la colgó para ayudarle al pequeño el cual le dio una gran sonrisa de agradecimiento. –Vamos con los demás Kagome-

El pequeño comenzó a correr y Kagome decidió seguirlo, aunque el niño era demasiado rápido y su mochila muy pesada como para poder seguir su paso, trato de correr un poco más rápido ya que lo estaba perdiendo de vista, corrió y corrió hasta que se detuvo al ver una aldea.

-¿D-donde estoy?- Es la misma descripción del abuelo cuando hablaba del Japón antiguo- Kagome siguió observando hasta que vio al pequeño niño entrar a una cabaña y llamarle desde ella, ella lo siguió.

-Oh mi niña, has vuelto- Kagome volteo para ver a la dueña de la voz y vio a una señora mayor con un parche negro en el ojo y ropa de sacerdotisa. -Entra… los chicos te están esperando- Aun extrañada asintió con la cabeza y entro, vio al pequeño sentado a un lado de una muchacha.

-Kagome, que bueno que regresaste- La muchacha se paro y la tomo de las manos, Kagome solo se puso a observarla bien, su cabello es café y largo, es muy bonita y su kimono es blanco, con morado y verde.

-Señorita Kagome, es bueno volverla a ver- Dijo un muchacho un poco alejado de ellas, el se acerco, y al hacerlo Kagome pudo notar su ropa de monje y un rosario en su mano derecha, su cabello lo traía agarrado en una cola no muy larga y en su cachete izquierdo la marca de una mano.

-Sango, Miroku… Kagome nos trajo algo- Dijo el niño apuntando hacia la mochila que ella traía colgando.

-¿Sus nombres son Sango y Miroku? ¿Cómo se llamara el niño?-

-Déjeme ayudarla señorita Kagome, usted no debe cargar este tipo de cosas, es muy pesado- Kagome le hiso caso y le entrego la mochila extrañada de su forma de hablar, fue algo coqueto.

-Gracias- Fue lo único que supo decir, no savia que mas expresar, no los conoce, mejor dicho no los recuerda y no deseaba ser grosera, ellos se veían entusiasmados por verla, lo mejor era quedarse callada.

-Excelencia… no le hable así a Kagome- Dijo Sango sonriendo celosamente.

-Pero Sangito ¿De qué forma le estoy hablando a la señorita? Yo solo quería ayudar-

Kagome no les hiso caso, ella solo se puso a ver al pequeño niño que le daba ternura, se veía tierno con la mitad de su cuerpo dentro de la mochila, solo podía observar sus piecitos. El niño se salió de la mochila y saco algo especial.

-Viva… Kagome trajo papitas, sopa ninja y paletas también-

-¿Todo eso traje?- Kagome solo observaba como el niño sacaba bastante comida de la mochila.

-OI… KAGOME- Escucho su nombre, esa era la voz de un hombre, su corazón dio un fuerte latido, extrañada solo escucha los pasos de ese hombre que se iba acercando a la cabaña, misteriosamente su corazón no dejaba de latir.

-¿Por qué tardaste tanto Kagome? Dijiste que solo iban a ser 3 días y fueron 5- Desde que entro el muchacho Kagome no dejo de mirarlo su corazón no dejaba de latir fuertemente, aparte por su vestimenta, el llevaba puesto un haori rojo, su cabello era largo y blanco, aparte tenía unas orejas de perro que se movían mucho. –Oí Kagome… ¿Por qué me miras tanto?- Ella no lo miraba a la cara, si no a las orejas que no dejaban de moverse, nunca había visto algo igual. –Mmm… para ya Kagome- Ella estuvo apunto de pararse para agarrar las orejas del muchacho, pero el dejo de mirarla y comenzó a mirar hacia otra parte con atención, ella volteo curiosa y noto que estaba observando al niño.

-Enano… Esas papitas son mías-

-No es cierto, Kagome me las trajo bobo- El muchacho le arrebato las papitas al niño, el cual se lanzo a él y comenzó a morderle las orejas. –AHHHH BAJATE ENANO, DETENTE-

-Inuyasha, dale las papitas a Shipo- Dijo Sango mientras ella y Miroku los observaban divertidos. Pero Kagome ya no puso atención a esa cómica escena, lo único que se encontraba en su mente en ese momento era el nombre que menciono Sango, el cual hiso que su corazón le doliera, se presiono fuertemente el corazón y cayó en sus rodillas, nadie lo noto; las ganas de llorar invadían a Kagome, puso sus manos en el suelo y volteo al frente, para ver al dueño del nombre.

-Inu…yasha- Todos voltearon a verla y notaron varias lagrimas salir de sus ojos."


Despertó repentinamente al escuchar la alarma de su reloj, su corazón seguía latiendo rápidamente, se recargo en la pared para calmarse un poco hasta que sintió que algo resbalaba de su mejilla, subió su mano con suavidad para quitarse y confirmar que definitivamente era una lagrima.

-Inuyasha-


Hola, por fin un nuevo capítulo, me alegro que esta vez no me tarde tanto, pero no lo iba a hacer ya que ya salí de vacaciones XD

El siguiente capitulo también ya esta creado solo que no lo he subido a la compu y si tienen alguna duda pregunten, solo q no voy a adelantar noticias XD

Azuldcullen, dani155, Maribalza, Natsumi No Chiharu : muchas gracias por sus comentarios, espero q lo sigan leyendo y que este capítulo sea de su agrado, cuídense, besos y abrazos XD

Angy malfoy: gracias por seguir leyendo y si crees q puse algo mal, no dudes en avisarme por fas, besos y abrazos XD

Goshy: No te preocupes, me alegro d q continúes leyendo, aparte las clases son más importantes, espero q t este yendo muy bien, besos y abrazos XD

Ojala este capítulo haya sido de su agrado y que continúen leyendo esta historia, me he tardado porque estoy tratando de que cada personaje siga siendo el mismo, no quiero cambiar la personalidad de ninguno.
Espero que me tengan paciencia XD