La Saga Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer. Esta historia pertenece a Limona y tengo su permiso para traducirla n.n

St. Patrick'sday: o día de San Patricio. La celebración que generalmente tiene por temática todo lo que es verde e irlandés; ambos, cristianos y no cristianos celebran la fiesta regularmente vistiéndose de verde, disfrutando de la gastronomía irlandesa la cual incluye col y bebidas irlandesas, y asistiendo a desfiles. El trébol es uno de los símbolos. Al igual que un duendecito vestido de verde xD


Capítulo 4


Sábado, Marzo 22 de 2008

Emmett

Pasé la tarde jugando mini-golf con Libby, mi hija mayor. Ella estaba en el asiento de atrás, parloteándome felizmente. En estos momentos íbamos de regreso a casa para encontrarnos con la familia para cenar. Hice todos los sonidos adecuados para mantenerla hablando, pero mi mente estaba en otro lugar.

Estaba agradecido de que Libby estuviera feliz conmigo, porque mi esposa ciertamente no lo estaba.

Mantuve un rostro sereno por Libby y por Emma, pero Rosalie había estado furiosa conmigo desde el desastre de California. Yo no estaba seguro de qué parte de este testigo era diferente de los otros, pero mi trabajo nunca la había enojado tanto. Quizás eran las largas horas que había trabajado a lo largo de los últimos meses. Quizás era el peligro. Quizás era que este testigo era una joven mujer. O quizás era que ella tenía el período. Lo que sea que fuera, necesitaba que esta ubicación con Edward funcionara para poder encontrar alguna forma de aplacarla.

Cuando Rosalie se enteró que yo estuve en California durante una noche, hizo la cena y envió a las niñas a pasar la noche con los abuelos, su furia no conocía límites. Luego se entero que fui sin refuerzos. La única cosa que me salvó de que se pusiera toda medieval con mi trasero fue el hecho que yo estaba fuera del estado.

Me preguntó si estaba tratando de convertirla en una viuda.

Eso dolió.

Por supuesto que mis tres chicas eran lo más importante del mundo para mí, pero mi trabajo también era importante. Las vidas de las personas estaban en juego. No podría vivir conmigo mismo si no protegía a Marie Swan. Digo, Bella. Bella, Bella. Ahora tenía que pensar en ella como Bella. No podía ni imaginarme el lío si me equivocaba y Rosalie se llegaba a dar cuenta que la testigo que pensaba estaba finalmente fuera de mi cabeza iba a estar cenando en nuestra casa. Detestaba mentirle a mi esposa, pero en este caso era una necesidad.

La única cosa que por ahora la estaba manteniendo en línea era mi promesa de que la testigo había sido acomodada por última vez hasta el juicio el próximo año. Bueno, eso y la promesa de nuestras vacaciones. No puedo ni siquiera contarles las cosas que prometí hacer por ella, a ella, cuando finalmente lográramos alejarnos.

Desafortunadamente, nuestras vacaciones no iban a ser una realidad hasta mediados de abril como mínimo. Le había dicho a Rosalie que iríamos cuando la testigo hubiera estado acomodada por dos semanas. Ella podía contar, por lo que estaría esperando que estuviéramos en un avión el 3 de abril.

Era demasiado pronto para dejar a Bella con Edward. Por un lado, Edward tenía planeado un viaje a Haití para el 30 de marzo hasta el 13 de abril, y yo todavía no me sentía cómodo dejándola desprotegida. Por el otro, aunque él lo hacía de buen corazón, Edward no era exactamente el Sr. Simpatía. Yo estaba medio esperando que Bella me llamara llorando y me pidiera que la regresara a la cárcel para poder alejarse de él. Finalmente, antes de irme quería estar más seguro de que los Volturi creían muerta a Marie Swan. Ahora que Bella estaba viviendo en la casa de mi hermano, los dos estaban en riesgo si los Volturi descubrían que ella estaba viva. Si algo le pasaba a Edward, Rosalie realmente terminaría viuda. Nadie se cruza con mi madre y vive.

Regresé mi atención a Libby en el asiento de atrás. Le sonreí a través del espejo retrovisor. Ella todavía estaba hablando sobre su hoyo en uno. Tenía el presentimiento que iba a escuchar esa historia varias veces esta noche.

Cuando paramos en el camino de entrada, noté que el Volvo de Edward y el Porsche de Alice ya estaban presentes. Respiré profundo unas cuantas veces, tratando de llegar a mi estado Zen. Este era el primer gran test para ver si Edward y Bella serían creíbles como pareja. Esta noche necesitaba estar en máxima alerta, porque si ellos no podían vendérselo a la familia, este iba a ser un largo año de perros.

Mamá y Papá pararon justo detrás de mí. ¿Quién los invitó? Edward y yo habíamos discutido sobre meter primero en la jugada a Jasper y a Alice, y luego presentar a Bella con Mamá y Papá. Y el plan ya se estaba yendo a pique. Escarbé en la guantera buscando mi tarro de Tylenol extra-fuerte. Me tragué dos.

"Papi, ¿por qué estás tomando pastillas? ¿Estás bien?"

"Estoy bien, Princesa. Sólo un dolor de cabeza. Mimi y el abuelito están aparcando detrás de nosotros."

Mamá y Papá ya estaban fuera del carro y viniendo hacia nosotros. Libby le estaba haciendo señas exageradas con las manos a través de la ventana.

Le quité los seguros a las puertas y Mamá abrió la de Libby para dejarla bajarse del auto. Dejé que Libby fuera con sus abuelos hasta la puerta. Vi el auto de Jasper parar en la entrada y lo esperé antes de entrar.

"¿Puedes creerte que Edward esté comprometido?" Murmuró Jasper hacia mí mientras entrábamos.

Le dirigí un gruñido nada comprometedor. No estaba seguro cuando se suponía que debía haberme enterado del compromiso, por lo que iba a decir tan poco como me fuera posible.

Entramos a la casa. Estaba agradecido de no haber estado sosteniendo nada, porque si lo hubiera estado haciendo, lo habría soltado tan pronto como vi a Bella.

Casi no la reconocí. Yo sólo la había visto en jeans y tenis. Supongo que podrías decir que se arregló bien, pero usar 'bien' como un adjetivo para describir como se veía era casi insultante. Estaba malditamente sexy. No podía creer que ésta era la chica que yo había llamado linda apenas la semana pasada. Nunca iba a volver a confundir a Marie y a Bella.

Ver a Bella viéndose tan irresistible abrió una nueva gama de posibilidades para dolores de cabeza. Seguro, que ella fuera una tigresa haría más fácil que todos se creyeran que atrapó el ojo de Edward. Pero, ¿y si ella realmente lo hacía? En cierto modo, yo había contado con que ella siguiera viéndose lo bastante chica-de-al-lado para que Edward no se atreviera a ponerle un mano encima. Bella era tan joven, tan ingenua, y estaba apartada de todos lo que conocía. Yo de verdad, pero de verdad esperaba poder confiar en que Edward fuera un completo caballero. Su lapso de atención con las damas era breve, y si él y Bella tenían algo, ¿quién recogería las piezas?

Rosalie estaba parada detrás de Bella, lanzándome dagas con la mirada. Aparentemente, yo había mirado a Bella un poquitín más de tiempo del que era educado. Si yo no lo había sabido antes, justo entonces supe que ella nunca, jamás de los jamases, podría saber que Bella era la testigo. Para ser alguien tan hermosa, Rosalie era irracionalmente insegura en ocasiones.

Por el lado bueno, la inseguridad de Rosalie significó que viniera directamente hacia mí y plantara un buen beso húmedo sobre mi boca. La besé de regreso con pasión, diciéndole sin palabras que ella era la única a la que yo quería. Ella me besó otra vez, pero no estuve seguro si fue un show o si fue porque no estaba tan enojada conmigo como aparentó. Esperaba que fuera la última, porque la forma más segura en que podía pensar para perder mi dolor de cabeza era con sexo de reconciliación. Si podíamos hacer lo del sexo esta noche, todo se vería un poco más posible mañana. Cuando ella comenzó a alejarse, le di mi media sonrisa más sexy, asegurándome de que mis hoyuelos estuvieran luciéndose a máxima potencia.

Rosalie contuvo una sonrisa, pero pude ver su boca torciéndose.

¡Si, damas y caballeros, esta noche habría sexo!

Cuando Rosalie regresó a la cocina, noté que Edward ahora estaba parado junto a Bella. Su brazo se veía un poco demasiado cómodo y posesivo alrededor de su cintura. Tal vez él estaba actuando y yo no tenía que preocuparme de que él hiciera una jugada para con Bella.

Si, seguro. Este era mi hermanito del que estábamos hablando. Bella tenía "fruta prohibida" escrito por todos lados.

Necesitaba un plan de apoyo en caso que Edward probara ser incapaz de mantener una relación platónica con Bella, un plan que no involucrara prisión o institutos mentales. No estaba ni cerca de desenmarañar la rata en el trabajo, pero si podía hacerlo, entonces quizás podría ubicar a Bella en algún otro lugar hasta el juicio. Algún lugar donde no tuviera que mentirle a Rose y no tuviera que preocuparme por el breve lapso de atención de Edward por el sexo femenino. Eso sería una ganancia para mí, una ganancia para Rose y una ganancia definitiva para Bella. Edward podría cabrearse por ello, pero lo superaría.


Bella

Edward, Alice y yo subimos los escalones de entrada juntos y tocamos el timbre.

La puerta se abrió, y no pude hacer más que mirar embobada. La mujer que abrió la puerta era una supermodelo hermosísima. Era alta y esbelta, y llevaba puestos unos shorts que hacían parecer que sus piernas no tenían fin. Su brillante cabello color miel colgaba en ondas sueltas que enmarcaban su rostro. Sus ojos eran de color azul claro, ubicados en un rostro esculpido, con todo y pómulos altos y mentón cuadrado.

La voz de Edward interrumpió mi ensoñación. "Rosalie, por favor conoce a Bella, mi prometida." La mano de Edward estaba en la parte baja de mi espalda, y podía sentir el calor de ésta a través de mi camisa.

¿Esta era la esposa de Emmett? Si mi traga por él era ridícula antes, ahora era jodidamente cómica. Pero yo no me estaba riendo.

Rosalie me estaba examinando.

Aún después de la sesión de cambio de look con Alice, la calculante mirada de Rosalie me hizo sentir como si fuera una plasta de goma de mascar en la bota de su zapato. Todo ese tiempo que había pensado sobre Emmett y me había preguntado sobre su afortunada esposa, de alguna manera, nunca había soñado que ella pudiera ser intimidantemente perfecta.

"Bella, desearía poder decir que Edward nos contó sobre ti," dijo Rosalie con una sonrisa sacarina, "pero me temo que ha sido una tumba. Por favor, pasa."

Alice le dirigió a Rosalie una mirada conspiratoria. "Sabes, él sólo fue una tumba con nosotras. Se la presentó a Emmett hace bastante."

Oops. Quizás se supone que debía pretender que no conocía a Emmett. Noté que Alice y Rosalie le dirigían miradas llenas de acusación a Edward. Si, definitivamente debí haber pretendido no conocerlo. La mano de Edward se movió desde la parte baja de mi espalda para pasarse alrededor de mi cintura. Él me apretó más contra su cuerpo, como si pudiera comunicarme sus pensamientos a través del lenguaje corporal.

"No fue personal," dijo Edward con mordacidad. "Emmett está en le negocio de proteger gente. Pensé que él me podría aconsejar sobre un tema particular relacionado a Bella."

"¡OH!" Dijo Alice, y su enojo se evaporó. Luego me dirigió una mirada de complicidad. "Él de verdad es un caballero de brillante armadura, ¿no es cierto?"

Me tomó un segundo procesar el intercambio, pero tan pronto como lo hice, recosté mi cabeza contra el pecho de Edward y le sonreí a Alice. "Si, lo es." Edward estaba dando a entender que le había contado a Emmett sobre mí para poder protegerme mejor de mi ex-novio que realmente no existía. Una chica realmente podía perderse dentro de este laberinto de mentiras si no se quedaba con los pies sobre la tierra. Y si yo no retiraba mi cabeza del pecho de Edward pronto, mis piernas iban a convertirse en gelatina porque él olía delicioso.

Alice lanzó su brazo alrededor de Rosalie y todos entramos a la casa. Tan pronto como nos sentamos en la sala, escuché pequeños piécesitos golpeteando contra el piso de madera.

Una pequeña niña, de no más de tres, irrumpió en el cuarto. Su cabello rubio estaba despelucado y sus ojos brillaban. Nos miró a todos, y entonces corrió directo hacia Edward.

Esto me sorprendido, ya que nada de lo que había visto de Edward hasta ahora implicaba que él estuviera remotamente interesado en niños. Pero entonces lo escuché reírse. Vi, asombrada, como él alzaba la niña en brazos y le deba vueltas. Ella gritaba encantada. Miré a Alice para ver si este comportamiento en Edward era inusual, pero ella ni siquiera estaba prestando atención. Ella le estaba hablando a Rosalie. Aparentemente este era un comportamiento normal de Edward, nada notable.

Cuando Edward bajó a la pequeña niña, se arrodilló en el piso hasta que estuvo a su nivel. "Emma, quiero que conozcas a alguien especial. Esta es la Sra. Bella."

"Hola, Emma." Dije, arrodillándome. "Que hermoso vestido llevas."

Emma me dirigió una gran sonrisa tímida y luego corrió y se escondió tras Edward.

El timbre sonó, y Alice se paró de un salto para responderlo.

Rosalie también se puso de pie. "Edward, Bella, ¿les gustaría algo de beber?"

"¿Cuáles son las probabilidades de que tengas alguna cerveza decente?" Edward se paró, poniendo a Emma sobre su espalda y luego sentándola sobre sus hombros. Emma agarró su cabello y se rió.

Una sonrisa jugó sobre el rostro de Rosalie cuando vio a su hija. "Si por decente quieres decir extranjera, entonces cero. Sabes que Emmett es patriótico sobre su cerveza."

"Entonces sólo agua para mí."

"¿Bella?" Rosalie me dirigió la mirada, la sonrisa sobre su rostro evaporándose. Era como si ella supiera que yo había deseado a su esposo y ahora me estuviera castigando. Pero ella no podía saber. ¿Por qué no le agrado?

"Agua está bien."

Rosalie nos trajo a Edward y a mí vasos con agua, y entonces el caos se desató. Alice regresó a la sala con todo un batallón de gente detrás. Edward bajó a Emma y ella salió en carrera hacia la multitud de gente nueva. Emmett estaba allí, como también una pequeña niña que tenía que ser su hermana mayor. El brazo de Alice estaba cogido del de un hombre alto y rubio, por lo que presumiblemente él era Jasper. Había otras dos personas, una atractiva pareja mayor, y me di cuenta que ellos eran los padres de Edward.

Edward pasó un brazo cómodamente alrededor de mi cintura y yo me tensé por un momento antes de recordar que él estaba poniendo un show para sus padres. Estaba segura que toda la gente en el cuarto –excluyendo a Emmett- creía que habíamos hecho mucho más que este simple roce. Por lo que me permití recostarme sobre Edward, sólo un poquito. Dejaría de hacerlo cuando la gente no estuviera mirando.

Hubo presentaciones y luego Rosalie llamó a todos al comedor. Yo nunca antes había estado en un comedor lo suficientemente grande para sentar a diez personas, pero éste lo era. Estaba sentada junto a Edward, y permanecí en silencio, observando todo lo que pasaba.

Todos estaban haciendo un gran lío de la cena, felicitando repetidamente a Rosalie porque había hecho la comida ella sola. Antes de todo el embrollo con los Volturi, yo cocinaba cada todas las noches en mi casa. No era la gran cosa. Pero entonces, yo no era rica.

La cena ya iba de por mitad cuando las cosas se deterioraron. La madre de Edward, Esme, pidió ver mi anillo de compromiso. Ella estaba sentada frente a mí, por lo que nerviosamente estiré mi mano para que ella pudiera admirarlo.

"Muy bien, Edward," dijo Esme, y luego me miró a mi. "Ahora dime por favor como se conocieron ustedes dos."

Pensé que ella me estaba hablando a mí, por lo que respondí. Desafortunadamente, Edward pensó que ella le estaba hablando a él, por lo que él también respondió. Dije que en la Sinfonía. Él dijo en una gala de caridad.

Sólo silencio siguió. No me atreví a mirar a Edward a los ojos. Debí haberle advertido que me había desviado del guión cuando estaba con Alice, pero él me había deslumbrado tanto cuando en la entrada me dijo que era hermosa, que se me olvidó. No que hubiera tenido tiempo a solas con él, lejos de Alice, donde pudiera haberle dicho algo como eso.

Las cejas de Esme estaban tan arriba que estaban perdidas bajo sus delicados flequillos. "¿Cuál es?"

Rosalie se rió por lo bajo. "¿Cuál es el problema, Edward? ¿La recogiste en un bar topless o algo?"

"¿Qué es un bar topless?" Libby, la hija mayor de Emmett, preguntó.

Edward ignoró completamente Rosalie y a Libby y le habló directamente a su madre. De alguna manera, logró mezclar nuestras dos historias de un modo que sonaran coherente, y su mamá pareció creérselo. Yo me relajé un poco.

Otras preguntas sobre nuestro compromiso y relación siguieron, más yo hice mi mejor esfuerzo por dejar que Edward hablara a menos que me hicieran una pregunta directa.

Todos querían hablar sobre la boda de la que no sabían nunca iba a pasar, y Edward desviaba esas preguntas como un profesional. Tal vez él estaba en lo cierto. Quizás la gente de verdad se creería que estábamos comprometidos. Todo lo que él decía sonaba tan plausible y razonable. Estaba pensando a pensar que él podría venderle arena a Egipto.

De pronto, Esme nos dirigió una sonrisa deslumbrante y nos dijo, "Edward, Bella, pude citar al fotógrafo familiar para mañana en la tarde para que tome algunas fotos del compromiso de ambos. Se que es precipitado, pero si se sientan para las fotos mañana, deberíamos poder anunciar su compromiso en el periódico del domingo."

Edward frunció el ceño. "No."

Sentí una ola de alivio instante. Los 'no' de Edward eran tan tajantes que estaba segura que no tendríamos que pasar por eso. No me gustaba para nada ser fotografiada bajo circunstancias normales, y la idea de ser fotografiada para el periódico cuando cierta gente me quería muerta era particularmente detestable.

"Edward, se razonable. Eres bastante reconocido en la comunidad y la gente va a querer felicitarte por tu compromiso." Esme miró de Edward hacia mí. "Y estoy segura que Bella quiere que todo el mundo sepa que estás tomado."

"No nos vamos a tomar ninguna foto. No vamos a hacer un anuncio."

"¿Por qué no?"

"Porque no lo vamos a hacer."

"¿Bella?" Me rogó Esme.

"Um," dije, no queriendo enojar a mi no-tan-futura-suegra.

Alice notó mi incomodidad y dijo con voz chillona. "Ellos no necesitan un anuncio, Mamá."

"Eso no es lo que te recuerdo diciendo cuando tú estabas comprometida, Alice."

"Mamá," dijo Alice, su voz contenía un tono de advertencia. "Edward y Bella no quieren hacer público su compromiso y tienen sus razones."

"Quizás Bella es una criminal," dijo Rosalie.

Edward, Alice y Emmett le lanzaron miradas envenenas a Rosalie.

"¿Qué?" Dijo Rosalie como si no fuera nada. "¿Por qué más no querría que le tomaran fotos?"

"Bella, tendrás que disculpar a Rosalie. En ocasiones es un poco insensible." Alice miró rayado a Rosalie. "Para tú información, Rose, no que sea de tu importancia, Edward está protegiendo a Bella de su acosador ex-novio."

Esme tomó mi mano de inmediato y le dio un apretón. "Mi cielo, lo siento, querida. No tenía idea. Por supuesto que no necesitaremos una fotografía ni mucho menos un anuncio. No me pregunto porqué Edward ha mantenido su compromiso tan discreto."

Emmett retiró su silla de la mesa, se puso de pie, y jaló a Rosalie para que se parara. "Discúlpenos por un momento."

Todos se quedaron mirando por unos segundos, pero luego la conversación continuó. Después de un par de minutos, Emmett y Rosalie regresaron. Rosalie se veía ligeramente mortificada y me dirigió una mirada de disculpa. Tuve la marcada sensación de que lo que sea que Emmett le haya dicho fue sobre mí. Fantástico, estoy segura que le voy a agradar aún más ahora –no realmente.

El resto de la cena fue, en pocas palabras, una bruma de vergüenza. Todos trataron de no hablar del acosador que me seguía, pero nadie pudo hablar de otra cosa. Detestaba ser el centro de atención, especialmente porque realmente no estaba siendo acosada por un exnovio. Cuando la cena por fin se terminó y fue hora de irnos, ¡sentí un alivio!, aunque eso querría decir que necesitaría explicarle a Edward como casi nos echo a la olla.

El viaje de regreso a la casa de Edward pasó en un incómodo silencio, pero aún así, fue mejor que estar en la cena. Noté que él estaba enojado conmigo. Había echo tanta alharaca sobre la estúpida historia que había creado para nosotros, y ahora parece que yo no la había leído.

Cuando llegamos a la casa, él abrió la puerta del auto por mí y me ofreció su brazo. Yo lo tomé con recelo, pero él no dijo nada hasta que estuvimos dentro de la casa.

Lo vi mientras apagaba la alarma y luego la rearmaba para la noche. Cuando terminó, preguntó sin mirarme, "¿Te puedo convencer de tomar una copa de vino?"

"No bebo vino, ¿recuerdas?" Estaba un poco molesta con él. ¿De verdad esperaba que yo me acordara de cada pequeño detalle de la historia que había creado para ambos, pero él no se podía acordar de que a mi no me gustaba el vino?"

"¿No tomas vino porque no bebes, o por qué simplemente no te gusta?"

"No me gusta."

"Entonces nunca has probado un buen vino. Siéntate en la sala. Te traeré una copa."

Resoplé irritada mientras entraba a la sala. Obviamente, él estaba tratando de devolvérmela por desviarme de su guión. Me senté sobre el borde del sofá. La oscura sala estaba sólo iluminada por la luz que se colaba de la cocina. No me molesté con encender una lámpara, pues no iba a estar aquí demasiado. Iba a tomar un sorbo de su estúpido vino para hacerlo feliz, decirle que no me gusta, y luego ir a mi cuarto. Le eché una mirada a la cocina, pero no lo vi por ningún lado. ¿A dónde se fue? Un par de minutos después, lo escuché en la cocina y luego se materializó frente a mí con dos copas delgadas y una botella.

"Esas son copas de vino raras." Lo miré sospechosamente mientras las ponía sobre la mesa y las llenaba.

Edward se sentó junto a mí y me largó una copa. "Eso es porque son copas de champaña."

"¿Vamos a beber champaña?" Mi voz salió como un chillido cuando me di cuenta de lo cerca que Edward se estaba sentando a mí. Había estado preparada para un Edward furioso, no para un Edward cercano-e-íntimo.

"Más o menos. Este es un vino semi-espumoso que escogí de un pequeño viñedo en Francia la última vez que estuve allí. Es ligero y dulce con un bajo contenido de alcohol. Creo que te gustará."

Yo estaba a punto de tomar un sorbo, pero entonces dudé. "Se siente raro beber de copas como estas sin brindar."

Edward se rió, un suave y melódico sonido que inundó la habitación. "¿Por qué te gustaría brindar, Bella?"

"Bueno, nos perdimos el día de San Patricio, ¿pero tal vez podría brindar por la buena suerte? Se que a mí no me vendría mal un poco."

"Bueno, entonces. A la buena suerte," dijo Edward, y rozó su copa contra la mía.

Yo hice lo mismo con la mía y tomé un sorbo. Edward hizo lo mismo, sus ojos nunca dejando los míos.

"¿Bueno?"

"No está mal."

"No está mal, ¿como en: no te estás asfixiando con ella? ¿O no está mal como en: no te importaría beber otra copa después de que termines esta?"

Dejé de respirar. La luz de la cocina golpeaba el perfil de su rostro y el resto de su cuerpo estaba bañado por la oscuridad. Era devastadoramente guapo. Por puro reflejo, tomé otro sorbo de mi vino.

"¿Bella?"

Cierto. Él estaba esperando a que yo dijera algo. ¿Qué había preguntado? "Oh, um, supongo que otra copa estaría bien."

"¿Leíste el documento que escribí para nosotros?"

Asentí, sorbiendo de nuevo mi vino. No estaba nada mal; Yo nunca había probado nada parecido.

"¿Por qué cambiaste la forma en que nos conocimos?"

"Es que no había nada de mí en ella, y justo ahora estoy desesperada por sujetar todos los pequeños trozos de mi identidad que pueda."

Edward me miró, sus ojos eran oscuros pozos bajo la tenue luz. "Eres honesta."

"Trato de serlo. Soy una mentirosa terrible." Desocupé mi copa en otro largo sorbo. Esta cosa sabía mejor y mejor con cada trago.

Edward se rió entre dientes. "Lo noté. Y aún así, estás atrapada viviendo una mentira."

"La vida apesta, ¿no es cierto?"

"No, no es cierto. ¿Más vino?"

"Por favor." Miré como él llenaba mi copa. Diminutas burbujas bailaban dentro del líquido ámbar conforme alcanzaban la luz.

"Esta semana que viene estaré en la cuidad, pero luego voy a ir a Haití por dos semanas. Mientras no estoy, ¿por qué no te enfocas es escribir nuestra "historia" para que tenga algo que puedas decir sin sentirte obligada a improvisar?"

"Vale," murmuré, todavía paralizada por los contornos de su rostro. Él dijo que el contenido de alcohol era bajo, pero estaba empezando a sentirme deliciosamente cálida y apacible. Quizás debí haber comido más en la cena.

"Y cuando regrese, revisaré tus cambios y podemos discutirlos."

Asentí. "Eso suena bien." Creo que habría aceptado cualquier cosa que él dijera en ese momento. El timbre de su voz era cautivante, y yo no quería nada más que escucharlo hablar. "¿Por qué vas a ir a Haití?"

"Dirijo la fundación de caridad de mi familia. Me gusta ir a los sitios donde damos capital significante de modo que puedo asegurar que el dinero está yendo a la gente correcta." Edward terminó su copa de vino y se sirvió otra.

"Dos semanas parece mucho tiempo," dije, esperando instarlo a hablar más de tal manera que yo pudiera seguir escuchándolo.

"Lo es. Es fácil engañar a alguien por unos pocos días. Dos semanas es mucho más difícil, es por eso que voy a estar allí tanto tiempo."

Risa escapó espontáneamente de mis labios, y traté de esconderla tomando otro rápido trago de vino.

Edward no se lo creyó. "¿Qué es tan chistoso?"

"No es chistoso, más como loco. Tú piensas que es difícil engañar a alguien por dos semanas, pero nosotros vamos a mantener nuestro engaño por un año."

Edward sonrió sarcásticamente. "Tendremos que ser más inteligentes entonces, ¿no es cierto?"

"Cierto, más inteligentes. Mantendré eso en mente."

"Cuéntame sobre ti, Bella." Se recostó en el sofá y alzó sus pies sobre la mesita de centro mientras me miraba.

"¿Cuál versión?"

"La real."

"No hay mucho que contar. Mis padres se divorciaron cuando yo era pequeña. Crecí con mi mamá y luego me mudé con mi padre durante la secundaria. Fui a la universidad y luego los Volturi me contrataron al salir de ésta. Parecía un trabajo realmente bueno en ese tiempo."

"Esa no es la real, esa es la versión ligera. Dime algo real."

"Temo salir en público contigo porque creo que nadie creerá que tú me mirarías siquiera una vez," solté. Puse mi mano sobre mi boca avergonzada.

Edward dudó, y por un momento, temí que fuera a darme la razón. En cambio, se inclinó y tocó mi mejilla. El contacto fue eléctrico y le dio una sacudida a mis terminaciones nerviosas de la forma más agradable. "¿Te has mirada al espejo últimamente? Eres hermosa, Isabella."

Vi sus labios moverse mientras él decía las palabras, y nunca en mi vida había querido besar a alguien tan desesperadamente como quise besar a Edward en es momento. Nuestras cabezas estaban tan cerca, podía sentir su aliento sobre mi rostro. De modo que hice lo único que pude pensar en hacer en esa situación.

Huí.

Sólo cuando estuve segura en mi cuarto respiré de nuevo. De seguro, yo no estaba tragada de Edward Cullen.

Tenía que ser el vino.