La Saga Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer. Esta historia pertenece a Limona y tengo su permiso para traducirla n.n
¡Hola todo el mundo!
Bueno, para los que leyeron en mi perfil sobre mi machucón, ya toy bien xD Sólo tengo el morado como dulce recuerdo :s
Disculpen por la demora con el cap, se que dije que iba a subir el viernes pero no siempre tengo tiempo para sentarme a traducir y los caps son larguitos. Mi meta es subir una vez a la semana y trataré de mantenerlo así.
En mi perfil hay un link a todas las leyes de Murphy. Les invito a pasarse, están muy buenas, jajaja xD.
Ahora sí, ¡disfruten del capítulo!
Capítulo 10
Jueves, Abril 17 de 2008
Edward
Agregué otro nombre a la lista, trayendo el número a casi cincuenta.
¿Por qué Emmett no me había advertido? Tal vez él no sabía. Yo la madre que no había sabido.
Me sentía enfermo. Los Volturi estaban en todos lados. Cuando Emmett me dijo que poner a Bella en mi casa sería 'esconderla a simple vista,' pensé que era una forma figurativa de decirlo.
No.
Ella estaba a simple vista, cierto. Estaría a simple vista de los Volturi casi en cualquier ocasión en que saliéramos juntos en público. Yo tenía una lista de casi cincuenta personas que estaban obviamente u no-tan-obviamente relacionadas con los Volturi, y conocía a cada uno de ellas.
Nunca debí haberla llevado a esa gala, nunca debí haberme alejado de su lado lo suficiente para que Laurent la notara. Laurent tenía conexiones directas con los Volturi, y yo había sabido eso aún entonces. Si esa noche no hubiera estado tan ocupado mirando a Tanya, lo habría visto antes de que él viera a Bella.
Estaba empezando a preguntarme si sería prudente llevar a Bella a cualquier lugar público conmigo. Sería sospechoso si ella nunca salía de mi casa, pero dejarla encontrarse con las muchas personas de las que se supone debería estar escondida parecía una gigantesca falacia. No era tan difícil pensar que uno de ellos podría reconocerla.
Absorto en mi preocupación, tuve un poderoso deseo de ir a casa y corroborar la seguridad de Bella con mis propios ojos. Recogí mis cosas e hice que el acelerador tocara el fondo todo el camino a casa. Llegué más temprano de lo que lo había hecho el martes y el miércoles, y había una posibilidad de que pudiera ver a Bella antes de que se fuera a dormir. No le contaría lo que sabía; no quería preocuparla. En serio, lo que yo quería era mirarla. Habían pasado días, y el deseo de verla era tan fuerte que casi era un dolor físico.
Bella ya se había ido a la cama cuando llegué. Yo no le había dado razón para que me esperara despierta, por lo que estuve más decepcionado que sorprendido.
Me quité los zapatos al principio de las escaleras para no despertarla al subir. Una vez en la parte de arriba, dudé antes de ir a mi cuarto. No sería capaz de dormir a menos que supiera que ella estaba a salvo en su cama, y había estado durmiendo mal sin añadirle eso.
Caminé suavemente hacia la puerta de Bella. Lentamente, giré el pomo y abrí la puerta varias pulgadas. Su cuarto estaba en silencio excepto por el ligero ruido de su respiración. Dejé que mis ojos se ajustaran a la oscuridad hasta que pude distinguir su perfil. Bella estaba envuelta en su sábana de una forma que parecía incómoda, pero parecía estar bien. Mis brazos se movieron con el deseo de desenredar la sábana, pero eso de seguro la despertaría. Ella necesitaba su sueño.
La miré por varios minutos. Satisfecho con que estaba segura, cerré la puerta y me retiré a mi propio cuarto. Me acosté despierto en la cama por lo que parecieron horas, los cincuenta nombres paseándose por mi cabeza conforme los consignaba en mi memoria.
Viernes, Abril 18 de 2008
Había estado fuera de la oficina, visitando dos escuelas locales y reuniéndome con profesores y directores todo el día. La Fundación Cullen tenía tanto iniciativas nacionales como internacionales, y como Presidente, era parte de mi trabajo mantenerme al día de en dónde harían la mayor diferencia nuestros dólares.
Era bien entrada la tarde y estaba cansado. Saludé a Gina y fui derecto a mi oficina. Me senté en mi silla Aeron y me quedé mirando por la ventana detrás de mi escritorio, mirando el nublado paisaje de Seattle. Normalmente, no estaría tan exhausto después de un día de reuniones. Reuniones son la mayor parte de lo que hago.
Pero no había estado durmiendo bien. Al inicio de la semana, preocupación por el bienestar de Bella me mantuvo despierto. Su rostro en forma de corazón, con los marcados círculos bajo sus ojos y las mejillas demasiado hundidas, estaba al mero frente de mi mente cada vez que cerraba mis ojos. Anoche fueron pensamientos sobre los Volturi los que me mantuvieron despierto.
La imagen de Bella, enredada en sus sábanas como si hubiera estado dando vueltas y moviéndose, estaba grabada en mi mente. ¿Eran esas manchas negras bajo sus ojos porque los Volturi perturbaban su sueño? ¿Qué horrores embrujaban sus sueños?
No era simplemente el sueño de Bella, o la falta del mismo, lo que me preocupaba. Ella se veía tan…rompible. Desesperanzada. Era como si se sintiera enjaulada en mi casa. Y mientras encerrarla parecía la idea más segura, no era la más saludable. Ella tenía permiso para conducir cualquiera de los autos en el garaje, pero que yo sepa, nunca había ejercido el privilegio. El Mercedes estaba equipado con GPS; ella podría haber ido a cualquier lugar. Tenía una tarjeta de crédito. Un auto y una tarjeta de crédito siempre hacían sonreír a Alice, pero Bella no era Alice.
Ella no había preguntado todavía, pero sabía que se estaba preguntando si yo iba a recontratar al jardinero. Yo había dicho que lo haría, y lo dije en serio, pero todavía no estaba de humor para hablar con él. No había estado de humor para hablar con él en toda la semana. Era bastante posible que nunca quisiera hablar con él de nuevo. Pero lo haría. Pronto. Por ella. Ella necesitaba amigos.
Bella era la única persona que yo había conocido en toda mi vida que pudiera voltear mis emociones en dos segundos exactos. Había llegado a casa desde Haití furioso, listo para gritar y posiblemente sacarla a patadas de la casa. Ahora, bueno, no estaba seguro de qué pensar. Ella era, sin excepciones, la chica más irracional, ilógica y valiente que jamás me había encontrado.
Su idea de tener sexo para evitar que la ley de Murphy influyera en el juicio era lo cosa más ridícula que jamás había escuchado. Que yo le hubiera seguido el juego y me hubiera ofrecido a 'ayudarla' tomando su virginidad era amoral y reprensible. Lo correcto habría sido retirar mi oferta, mostrarle los errores de su lógica, y convencerla de seguir fiel a sus creencias. Pero yo no lo había hecho. En cambio, le había dicho que hiciera las paces con mi hermana.
Mi celular vibró en mi bolsillo. Era Alice. Casi no respondo. Estaba lo bastante exhausto sin aguantar la llamada de lástima de hoy para ver como estaba sobrellevando la estela del incidente del jardinero.
Ella está embarazada y es tu hermana, me recordé. Abrí el teléfono.
"Hola, Alice."
Ella no respondió de inmediato, y sentí un destello de preocupación. Esta no era la forma en la que sus llamadas de lástima empezaban generalmente.
"¿Está todo bien?" Pregunté.
"Visité a Rosalie en la mañana."
Esperé a que elaborara.
"Bella estaba ahí."
Alice tenía toda mi atención ahora. Fruncí el ceño. Saber que Bella estaba pasando tiempo con Rosalie no me complacía. Mantuve mi voz neutral mientras le respondí a Alice, "no estaba enterado de que Bella y Rosalie eran amigas."
"Lo son," dijo Alice, su voz sonó entrecortada.
"Espero que no le hayas dicho nada grosero a Bella," dije, aunque mi mente estaba en otro lugar. Estaba pensando que Bella y Rosalie eran polos opuestos, y no me podía imaginar por qué Bella querría pasar tiempo con ella.
Alice continuó, "puede que yo haya juzgado un poco mal a Bella."
Eso no me lo esperaba. Fue mi turno de quedarme en silencio.
"Hiciste," Alice comenzó, luego pausó. "¿Hiciste algo que pudiera haberla incitado a hacer algo para vengarse de ti?"
Oh, diablos no. Mi casi olvidada ira previa contra Bella llameó de nuevo con toda su fuerza. "¿Ella te contó sobre Tanya? No puedo creer que se haya rebaj—"
"¿La engañaste con Tanya? ¿Me estás mamando gallo? ¡Edward!"
"¿Qué te contó Bella?"
"Bella no me contó nada sobre ti, pero Rosalie señaló que no tienes un record intachable cuando se trata de mujeres, y me pregunté…"
Rosalie. Ella siempre fue una entrometida y más que un poco superficial. Aún no podía creer que mi hermano se hubiera casado con ella. "¿Crees todo lo que Rosalie te dice?"
"¿Qué hiciste con Tanya?"
"No es de tu incumbencia, Alice."
"No te puedo creer. ¿Acaso Bella no significa nada para ti?"
"Es complicado."
"Ustedes dos se merecen el uno al otro. Estoy indignada con ambos. O la amas y quieres estar con ella, o deberías romper el compromiso. Si llego a escuchar una palabra más de boca de alguien que conozco dicéndome que estás seduciendo a otra mujer, te juro…"
"Te llamaré luego." La interrumpí. En estos momentos no tenía la energía para esto. Cerré el teléfono y me giré hacia mi escritorio. Puse mis brazos sobre la mesa y mi cabeza dentro de mis manos.
Así que Bella se había arreglado con Alice, de la mejor forma en que pudo. Rosalie se estaba entrometiendo en mi vida a través de Bella. Y ahora, Alice iba a tener a sus muchas amigas de la crema y nata al pendiente de signos de infidelidad míos hacia mi falsa prometida. Tomé aire profundamente y lo solté lentamente. Mi rabia con Bella por la situación del jardinero había remitido un poco. No fue culpa de Bella que Alice la descubriera, y claramente, ella había tratado de hacer las paces con Alice. Desde otra perspectiva, el incidente del jardinero fue uno relativamente pequeño. No creo que Bella lo hiciera de a postas para fastidiarme; ella no sabía lo seguido que ocupaba mi mente. Ella no sabía de mi fijación un tanto obsesiva con ella.
Mi más grande preocupación había sido que el jardinero estuviera relacionado de alguna forma con los Volturi, y que Bella sellara su destino contándole su secreto. Había pasado días investigando, tratando de relacionarlo de alguna forma con los Volturi, pero había salido con las manos vacías. Quizás Bella estaba en lo cierto, y en él se podía confiar. Quizás era sólo yo quien ponía a Bella en peligro en virtud de la gente con la que me codeaba. Por un breve momento, me permití preguntarme si tal vez ella estaría más segura escondiéndose con el jardinero, pero sofoqué ese pensamiento. Él era un niño. Él estaba quebrado. No había forma de que él pudiera protegerla de la forma en que yo podía. La forma en que yo lo haría.
Le eché un vistazo al reloj. Todavía no eran las 5:00, pero era viernes, y era poco realista creer que podría hacer algo más esta noche. Salí de mi oficina y le dije a Gina que había terminado por el día y ella que estaba libre para irse a casa. Ella levantó la mirada de la pantalla de su computador, sorprendida. Yo nunca me iba temprano.
Llaves en mano, caminé hacia al parqueadero. Abrí la puerta de mi auto y me deslicé dentro del familiar asiento de cuero. Puse la llave en el contacto pero no la giré para encender el auto. En cambio, recosté mis manos sobre el volante y me quedé mirando la pared de cemento oscuro frente a mí. No había visto a Bella despierta desde el lunes, y no estaba seguro que clase de acogida iba a recibir. Yo le había dicho que había tenido reuiniones de negocios hasta tarde por las últimas tres noches. Era una mentira, y ella probablemente lo sabía, pero no quería preocuparla contándole sobre mi investigación extracurricular.
No podía contemplar una pared de cemento para siempre, por lo que al cabo de un tiempo, giré la llave en el contacto y conduje a casa.
Usé mi tarjeta en la reja, conduje dentro del garaje y entré de la casa. Estaba en silencio. La cocina estaba vacía, como si no la hubieran tocado en todo el día. Mi taza de café de esta mañana todavía estaba sobre la barra, junto al periódico. No había aromas placenteros emanando del horno y no había cacerolas sobre el fogón, así que aparentemente, saldríamos a cenar.
Solté mi corbata y subí las escaleras de caracol hacia mi cuarto, llamando a Bella mientras iba.
No hubo respuesta.
En la parte de arriba de los escalones, toqué sobre la puerta de su cuarto.
No hubo respuesta.
Abrí la puerta un poco, conciente de su privacidad, pero ella no parecía estar ahí dentro.
"¿Bella?" Llamé, proyectando mi voz más fuerte esta vez.
Sólo hubo silencio. Con una creciente sensación de inquietud, me quité mi ropa de trabajo y me puse mis ropas de ejercicio.
¿Dónde podría estar?
La busqué afuera, pero tampoco estaba ahí. Miré en el garaje, y el Mercedes no estaba.
Respiré un suspiro de alivio. Debe haberse ido a hacer una vuelta o algo.
Volví a entrar a la casa y llamé a su celular, para estar seguro.
No hubo respuesta.
Un nudo de miedo estaba creciendo en la boca de mi estómago. Pensé en los nombres en la lista. Era completamente posible que ella se hubiera encontrado con uno de ellos en la tienda. Cualquier cosa pudo haber pasado. Mientras repasaba una serie de escenarios aterradores, marqué el número telefónico de mi hermano.
Rosalie contestó el teléfono, risa en su voz, como si alguien le hubiera contado una broma que ella pensara diveritida.
"¿Está Emmett?" Pregunté, mi voz tensa. No estaba de humor para risas, y este número era el celular privado de él.
Rosalie no respondió, me puso en espera. Varios segundos después, Emmett contestó, también sonando divertido. "¿Qué onda?"
"Bella está desaparecida." Esperé a que la diversión desapareciera, esperé a que Emmett cambiara a modo de emergencia.
Eso no pasó. Él se rió.
"No veo qué es tan divertido," repliqué.
"Lo siento. Sonabas como un padre controlador y psicópata. ¿Ella no te dejó una nota? Está aquí."
"¿Qué está haciendo ella en tu casa?"
"Rose y yo nos vamos mañana de vacaciones, por fin, y Bella ha estado jugando con las niñas mientras nosotros empacamos."
Procesé esta pizca de información. Alejé el sentimiento de irritación que había reemplazado el nudo de miedo. Pensé por un momento en mis sobrinas y me imaginé a Bella riéndose con ellas. Era una imagen encantadora. ¿No había estado pensando yo que ella necesitaba salir de la casa? Aún así, pudo haber dejado una nota. Y Emmett definitivamente no estaban tan preocupado por ella como debería estarlo.
"¿Edward?"
"¿Qué?"
"Dije, Bella se va a quedar a cenar. ¿Quires unírtenos?"
"No, gracias, pasaré." La idea de ver a Bella en la cena era atractiva, pero estaba más que un poco molesto con Rosalie por insinuarle a Alice que yo tenía la culpa por el incidente del jardinero.
Terminé la llamada con Emmett y guardé mi teléfono.
Había planeado levantar pesas, pero en cambio decidí descargar mi enojo en la trotadora.
Una hora después, estaba bañado, cambiado y hambriento. No me sentía como para salir u ordenar comida. Abrí el refrigerador y me complací al ver evidencia de la cocina de Bella. Encontré unos sobrantes de chuletas de cerdo con una clase de salsa cremosa que olía dulce y me los comí.
Después de que terminé de comer, hice algo que no había hecho en semanas. Encendí el televisor. Los Marineros estaban jugando contra los Ángeles. Su temporada, hasta ahora, era un poco decepcionante. A penas si estaban manteniendo una record de victorias. Coforme el juego de beisbol progresaba, yo vigilaba el reloj.
¿Cuánto más podría estarse Bella en la casa de Emmett? Las niñas tenían la hora de dormir a las 8:00
Después de lo que parecieron horas, escuché la puerta del garaje abrirse. Bella entró a la casa de forma tan silenciosa que no la hubiera escuchado si no hubiera sabido que estaba en casa. Tenía agarrada la cartera contra su pequeño cuerpo como si fuera una pieza de armadura y me lanzó una mirada nerviosa y luego se quedó inmóvil.
Le dirigí una pequeña sonrisa para tranquilizarla, mientras asimilaba cada detalle que podía sobre su apariencia. Ella todavía estaba delgada, pero se veía menos torturada. Sus hombros estaban encorvados, como si estuviera nerviosa. ¿Por qué estaría nerviosa? Era sólo yo.
"¿Pasaste un buen rato con Rosalie y Emmett?" Estaba tratando de ser conversacional.
Bella asintió, luego dijo sin pensarlo, "me sorprende verte aquí."
Fruncí el ceño. "¿Por qué?"
"Has estado evitándome por días."
"¿Por qué pensarías eso?"
Bella me dirigió una mirada incrédula y comenzó la cuenta de razones con sus dedos. "Te has ido antes que me despierte. No regresas hasta que estoy dormida. Has tenido "comidas de negocios" cada noche. ¿Necesito seguir?"
"Estoy ocupado."
"No estuviste así de ocupado antes."
"Antes, me tomé tiempo libre para hacerte sentir más cómoda aquí. No puedo hacer eso todo el tiempo."
"¿Entonces donde cenaste anoche? O debería preguntar, ¿con quién?"
Mordí mi labio para evitar sonreír o hacer un comentario sarcástico. Bella sonaba celosa. Eso me gustó más de lo debería. En su lugar, me conformé con levantarle una ceja y esperé a que se diera cuenta de como había sonado exactamente.
Tomó menos de tres segundos.
Sus mejillas se bañaron en color, y dio marcha atrás de inmediato. "No importa donde o con quien cenes. Es un país libre. Y sé que no me debes nada, pero se sentía como si me estuvieras evitando y quería saber si hice algo para enojarte…"
"Lo siento, Bella. No te estaba evitando." Y entonces, porque no me pude detener, dije, "tengo entendido que hoy tuviste una conversación con Alice."
Los ojos de Bella se abrieron levemente. "¿Cómo supiste eso? ¿Ella te contó eso?"
"Si, lo hizo. Detuviste exitosamente las llamadas lastimeras, así que gracias."
La respuesta de Bella fue una sonrisa tan genuina que no me sentí obligado a señalar que ahora Alice estaba molesta con ambos.
Antes de que lo pudiera pensar, cerré la brecha entre nosotros y acuné el lado de su rostro en mi mano. Por voluntad propia, mis labios tocaron los suyos.
Bella se alejó, como estupefacta.
Yo estaba sorprendido, un poco. No alejé mi mano de su cuello. "¿Cambiaste de opinión?"
"No puedes simplemente evitarme por días, y luego..."
Suspiré. "No te estaba evitando. De hecho, me decepcioné cuando me di cuenta que no estabas aquí."
Bella abrió su boca para decir algo, la cerró, y luego la abrió de nuevo. "Ahora sabes como se siente. Me voy a la cama." Se giró lejos de mí y subió la escalera con pasos fuertes.
Consideré seguirla, pero no lo hice.
Sábado, Abril 19 de 2008
Mis dedos se movieron lentamente sobre las teclas, acariciándolas mientras terminaba de tocar.
Era bien entrada la madrugada, y yo todavía no me había ido a dormir. Mis dedos estaban cansados. Había pasado demasiado desde que había practicado, y la práctica era un poco menos satisfactoria de lo que debería haber sido porque las notas no estaban sonando exactamente afinadas. Con todo lo que había pasado el mes pasado, había olvidado programar una afinación de primavera.
Bajé la tapa sobre el piano y salí del cuarto de música.
Abrí la puerta y di un paso dentro del oscuro pasillo. Ahí, hecha una pequeña bola, recostada contra la pared, estaba Bella.
"¿Bella?"
No hubo respuesta. Entrecerré los ojos para ver mejor en la oscuridad y me di cuenta que sus ojos estaban cerrados. Debe haberse quedado dormida.
No quería despertarla, pero no iba a dejarla durmiendo en el pasillo. Me agaché y la alcé en brazos. Pensé que eso la despertaría, pero todo lo que ella hizo fue acurrucarse en mi pecho. Inhalé la esencia de su cabello mientras la cargaba por la casa y subía por las escaleras. Planeaba llevarla a su cuarto, pero pude ver la fuerte y brillante luz bajo la puerta. Ella estaba dormida y tan tranquila, temí que la brillante luz la despertara. Consideré ponerla en el piso, apagar la luz, y luego volverla a alzar, pero eso se parecía igualmente probable a despertarla.
En su lugar, la cargué hasta mi cuarto. Retiré los cobertores y con cuidado la acosté en el lado más lejano de mi cama. Ella ni se movió.
No creí que fuera capaz de dormir, pero decidí intentar.
Me desnudé hasta mis bóxers y me trepé bajo las sábanas, tan lejos de Bella como me fue posible. Probablemente debí haber dormido en un cuarto diferente, pero no quería que ella se pusiera nerviosa cuando despertara en un lugar diferente de donde se quedó dormida.
Me puse de costado, mirándola a la cara. Mi cuarto estaba oscuro, pero la luz de la luna se filtraba a través de las percianas, iluminando levemente su perfil. Su rostro estaba lo más relajado que jamás lo había visto. Sus pómulos eran un poco demasiado prominentes; un escueto recordatorio de que necesitaba comer más. Mi mirada se tardó un rato sobre sus carnosos labios.
Cerré mis ojos y me concentré en el suave sonido de la acompasada respiración de Bella. Me fui a la deriva, no exactamente despierto, no exactamente dormido, por lo que pudieron haber sido minutos u horas.
"Edward."
Pude haber jurado que Bella dijo mi nombre, pero cuando abrí mis ojos, todavía estaba dormida. De nuevo, me volví a perder en mi mente, y de nuevo, lo escuché.
Su voz era suave pero clara. "Edward."
Ahora ni en los mil demonios era posible que me pudiera dormir. Toda la noche, la miré, escuchando atentamente cualquier cosa que pudiera decir. En un punto, dijo 'Emma', lo cual supose que tenía sentido ya que había pasado el día jugando con mis sobrinas. Dijo algunas otras palabras sin sentido también, sólo algunas de las cuales pude distinguir.
Alrededor de las seis de la mañana, había estado despierto por tanto tiempo que era una locura el considerar tratar de dormir. Sin hacer ruido alguno, me salí de la cama y bajé las escaleras. El café no estaba cuadrado para empezar a prepararse sino hasta las 6:15, por lo que me adelanté y lo comencé. Entré el periódico, pero no pude concentrarme en él lo suficiente para leerlo.
Normalmente, trataría de encontrar espacio para una sesión de ejercicio, pero temía despertar a Bella si volvía al cuarto. Otra razón para no ejercitarme esta mañana: mis músculos ya se estaban agarrotando por mi extenuante corrida de ayer.
Consideré regresar a la cama y pretender que no me había levantado ya, pero eso sonaba extraño. No estaba seguro de cómo reaccionaría Bella a despertarse en mi cama, y estaba empezando a pensar que habría sido mejor si hubiera enfrentado la luz y la hubiera acostado en su propia cama. Me salvé de pensar más en el asunto cuando Bella bajó suavemente por los escalones.
Sus ojos estaban legañosos y su cabello era un pajar, pero no podía alejar mis ojos de ella.
"Buenos días," saludé. "¿Puedo interesarte en desayunar?" (NT/ Como habrán notado, Edward habla algo a la antigua y mi español es del siglo XXI, tons no cordinamos mucho xD)
Bella miró alrededor de la cocina sospechosamente. "¿Cocinaste?"
"Bueno, no. Pero me encantaría llevarte a desayunar." Agregué, "O podría recoger el desayuno para nosotros."
Bella parpadeó, procesando lo que dije. "¿Por qué estaba yo en tu cuarto?"
"Te encontré dormida en el pasillo afuera del cuarto de música. Traté de cargarte a tu cuarto, pero la luz estaba encendida."
"¿No podrías haber apagado la luz?" Bella se veía confundida.
"Temí que eso te despertara."
"¿Cuántas habitaciones tienes en esta casa?"
"Cinco." Me puse colorado. No se me había ocurrido ponerla en uno de los otros cuartos. "Pensé que te pondría nerviosa despertar en un lugar extraño."
Bella se rió.
"¿Qué es tan divertido?"
Bella siguió riéndose mientras entraba a la cocina.
"¿Qué estás haciendo?" Preunté, un poco irritado de que se estuviera riendo de mí.
"Estoy haciendo el desayuno. Abasteciste la cocina, ¿recuerdas? Sería un crímen salir a desayunar con toda esta comida en la casa."
"No tienes que cocinar."
"¿Si te das cuenta que yo nunca antes había visto tu cuarto?"
Fue mi turno de parpadear. Comprendí, entonces, que fue tan divertido para ella. Despertar en mi habitación probablemente fue tan asustadizo como lo hubiera sido despertar en cualquiera de los cuartos de huéspedes…posiblemente aún más asustadizo.
Bella interrumpió mis pensamientos preguntando, "¿estaría bien una tortilla?"
"Una tortilla estaría de maravilla. ¿Puedo ayudar?"
"¿Puedes hacer tostadas?"
"Por supuesto que puedo."
"Me gustan las mías con mantequilla y una capa bien delgada de mermelada." Bella quebró un huevo, luego agregó, "y sirve el jugo de naranja."
Estaba casi ofendido de que Bella pensara que sólo era digno de hacer tostadas, pero no era una evaluación incorrecta. Cocinar no era una de mis competencias claves, por lo que no desperdiciaba tiempo en ello.
Después de que la tostada estuvo en el tostador y tuve la mantequilla y la mermelada listas, me permití mirar a Bella moverse alrededor de la cocina. Ella estaba en su elemento y llena de gracia, para nada torpe; estaba tarareando una pequeña melodía mientras trabajaba. Era una imagen encantadora: Bella en pijamas, flotando alrededor de mi cocina, haciéndonos el desayuno.
Esta era la cosa más amistosa que había pasado entre nosotros en semanas, y detesté estropearlo, pero tenía que preguntar, "¿por qué estabas en el pasillo anoche?"
Su tarareo feliz cesó, pero ella siguió trabajando. Vertió los huevos en dos sartenes y evitó mi mirada deliberadamente.
"Bella…" Comencé.
"¿De verdad tuviste cenas de negocios toda la semana, o me estuviste evitando?"
Dos podían jugar este juego. "¿Por qué no has estado comiendo lo suficiente?"
Bella continuó evitando mirarme. Se quedó parada frente a la estufa, tenedor en mano, metódicamente moviendo los huevos del lado de cada sartén.
"Mejor checas la tostada, Edward."
Conforme lo dijo, el inconfundible olor de tostada quemada asaltó mis fosas nasales. Salí pitado, pero era demasiado tarde para salvar las tostadas.
Bella soltó una risita. "Edward Cullen no puede hacer tostadas."
Miré rayado a los lamentables trozos quemados de lo que una vez fue pan. "Nunca clamé perfección."
"No lo hiciste," acordó Bella. "Pero no puedes discutir que tienes unas habilidades considerablemente más grandes que una persona ordinaria. Es intimidante. Es más o menos un alivio verte fallar en algo."
Seleccioné cuatro tajadas más de pan y las inserté en la tostadora. Esta vez, ajusté las opciones de tal manera que el nivel de cocción fuera medio-ligero en vez de medio-oscuro. Mientras servía el jugo de naranja, consideré como responder.
"No te estaba evitando. No estaba pasando tiempo con Tanya o con nadie más. Estuve trabajando."
Bella respondió en especie. "Anoche no podía dormir, por lo que bajé para ver televisión. Escuché música, por lo que investigué. Estabas tocando una de mis canciones favoritas, así que pensé que no habría nada malo si escuchaba por un rato."
"Y entonces te quedaste dormida." Mientras hablé, repasé la lista de canciones en mi mente, preguntándome de cuál pieza de música era aficionada. ¿Primero Arebesque? ¿Tchaikovsky 6th?
Ella asintió. "Mira la tostada."
Eché un vistazo a las tostadas y encontré que, de hecho, ya estaban listas, aún cuando no habían saltado. No quise quemarlas de nuevo, por lo que las extraje. Bella aparentemente posesía un sexto sentido donde la comida estaba involucrada.
Unté de mantequilla la tostada y con cuidado esparcí una capa delgada de mermelada de pasas hasta el borde de la tostada. Para cuando terminé, Bella estaba sentada en la barra de la cocina, esperando su tostada con las manos dobladas sobre sus piernas, una tortilla frente a ella. Apilé las tostadas y las llevé hasta la barra. Ella cogió sus dos de la parte de encima de la pila, y yo puse las mías en mi plato.
La tortilla era ligera y esponjosa con una capa delgada de queso, pimienta roja, jamón y champillenos en el interior.
"Estabas en lo cierto," dije, conforme saboreaba un bocado de tortilla.
"Claro que lo estaba," contestó Bella. "¿Sobre qué estaba en lo cierto?"
"Hubiera sido un crimen salir a comer. Esto está mucho mejor."
Bella me sonrió mirándome por debajo de sus pestañas y mi corazón latió de modo disparejo. La miré mientras comía, bebiéndome la visión de ella. Toda le semana me la había imaginado en mi cabeza, pero incluso mi ojo cínico para los detalles había fallado de alguna manera en notar el leve matiz rojo de su cabello café, la forma en que inclinaba su cabeza un poco hacia el lado mientras comía, el diminuto lunar al lado derecho de su mentón.
"¿No te vas a comer el tuyo?" Preguntó ella cuando notó que la estaba mirando en vez de comer.
Arranqué mis ojos de ella y volví a comer. "¿Tuviste oportunidad de revisar el documento de nuestra historia mientras estuve en Haití?"
"Lo hice, de hecho. ¿Quieres verlo?"
"Si, me encantaría." Comí otro delicioso bocado de tortilla, tomé un sorbo de jugo. "Quiero asegurarme que damos cada apariencia de una pareja viable".
Bella frunció sus labios y tuve la sensación de que había algo que se estaba guardando.
"¿Qué?" Pregunté.
"Bueno," dijo ella. "Sería mucho más fácil para mí vendernos como pareja si no tuviera que verte coqueteando con otras personas mientras estamos juntos."
Oh. Esto era sobre Tanya, lo cual era ridículo. Yo sólo me había permitido acercarme a Tanya en primer lugar para proteger a Bella de mi atención.
"Bella," dije, midiendo mis palabras cuidadosamente. Ella era tan sensible; no quería que reaccionara de forma exagerada.
"No importa, Edward. No te estoy pidiendo que te vuelvas un monje. Te estoy pidiendo que lo mantengas de puertas cerradas para adentro."
"No hay nadie más."
"¿Qué?"
"No estoy viendo a nadie. Lo que viste fue un evento fortuito." Eso era distorsionar la verdad un poquito. No fue exactamente por casualidad, ya que fue a propósito, pero rápidamente me había dado cuenta que una relación física con Tanya no iba a purgar a Bella de mi mente. Por lo tanto, no había punto en molestarme con Tanya.
"No tienes que mentirme, Edward."
"Es cierto, Bella. No hay nadie más." Me estiré y puse una mano bajo su mentón, levantándolo de modo que sus ojos se encontraran con los míos. Fue mi intención que el gesto la afectara a ella, para que viera que yo era sincero, pero fui yo quien resultó afectado. Cuando miré dentro de sus luminosos ojos cafés, tuve la irresistible urgencia de saber todo lo que había por saber de ella.
Me incliné más cerca, y sus ojos se abrieron más. Dudé, esperando a que ella se alejara, a que corriera como siempre lo había hecho en el pasado. Hasta cierto grado, deseé que corriera, porque yo era demasiado egoísta para detenerme ahora.
Ella se quedó quieta, sus labios carnosos y a la espera.
Moví mi cabeza hacia la suya, un escaso milímetro a la vez, esperando completamente que ella se retirara en cualquier segundo.
Me sorprendí cuando sus labios estuvieron de repente contra los míos. Ella había cerrado el vacío entre nosotros y me estaba besando. Me recuperé rápidamente. Moví la mano que estaba bajo su mentón al lado de su rostro y envolví mi otra mano en su cabello.
Sus labios eran suaves y cálidos conforme se movían contra los míos. Sin interrumpir nuestro beso, me deslicé del taburete de modo que estuviera de pie, y luego la jalé hacia mí. Ella no se resistió, y moví mis manos bajo su cuerpo hasta su cintura y la deslicé de su asiento de forma que quedara de pie, su cuerpo presionado contra el mío.
Todo pensamiento racional abandonó mi mente. Moví mis manos sobre ella, aprendiéndome sus curvas conforme exploraba su boca. Había estado tan obesesionado con Bella durante el último mes sin medio de desahogo; la excitación que sentía ahora rayaba en lo explosivo.
Ella me lamió. Me lamió. Temblé. Yo nunca antes había reaccionado de esta forma hacia una chica. Quizás fuera por toda la energía contenida, o todo el tiempo que había pasado obsesionándome con ella, pero quería cargarla hasta mi cuarto y hacerla gritar mi nombre.
Y entonces recordé.
Tenía que detenerme.
Rompí nuestro beso. "Bella. Necesitamos parar."
Ella subió sus manos por mi espalda hasta mis hombros. Posicionó una mano en la base de mi cuello, jugando ociosamente con el fino cabello ahí. Sus labios estaban hinchados por besarnos y tenía esos ojos de 'tómame aquí y ahora'. Definitivamente necesitábamos parar. Yo no estaba preparado en este momento para tomar su virgnidad. Mi autocontrol estaba a sus límites.
Bella se sonrojó con fiereza. "Estás en lo cierto."
Yo sabía que yo estaba en lo cierto, ¿pero por qué creía ella que yo estaba en lo cierto?
Ajá, mentes pervertidillas, qué pensaban que pasaría en este cap, ¿eh? xD jejeje, apuesto a que quedaron con ganas de más.
Bueno, ahora viene una noticia buena-mala. El siguiente capítulo es larguísimo, como 23 hojas de larguísimo xD, y eso quiere decir que una semana no es suficiente. No quiero partirlo en dos, de verdad que no. Tons voy a intentar tenerlo para dentro de semana y media. PERO, pero, dado el caso de que vea que no alcanzo a terminarlo para esa fecha, tendré que partirlo en dos caps de 11 y 12 hojas, subiendo la primera parte en una semana y la segunda parte a la siguiente semana. En resumen: si no subo en una semana es porq lo voy a subir entero unos días después. Si subo en una semana es porq no vi otra más que dividir el cap en dos.
La verdad no se si entendieron este enredo, espero que si xD.
¡Gracias por seguir leyendo y comentando!
¡Buen Viaje, Ruby!
