La Saga Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer. Esta historia pertenece a Limona y tengo su permiso para traducirla n.n

Cunitas de gato: Es ese juego en el que uno hace figuras con hilos o pitas usando movimientos de las manos. Que la taza de té, la pata de gallina. Se forma un desorden si uno mete un dedo por donde no es y no sale la figura xD

Boda de Junio: En estados Unidos –hasta donde sé- es necesario casarse a principios del verano para asegurarse de que una lluvia de mil demonios no te cale a la entrada o la salida de la iglesia. Perfecto ejemplo, la película 'Guerra de Novias'.

La cita que hay a continuación es de la canción Love You Madly por Cake.


Capítulo 11


I don't want to wonder (No quiero preguntarme)

If this is a blunder… (Si esto es un error…)

-Cake


Sábado, Abril 19 de 2008

Bella

Alegría desmedida ante su proximidad. Vergüenza porque no podíamos llegar hasta el final. Terror de que pudiera desmayarme por la emoción. Estaba oscilando como loca entre todas ellas.

Edward rara vez me tocaba cuando estábamos en público. Y ahora, ahora, él me estaba besando. Teníamos contacto frontal total, y yo podía sentir la evidencia de su excitación presionándose contra mí. Él no estaba pretendiendo desearme, él de verdad me deseaba. Mi enfado hacia él por lo de Tanya, mi culpa por sentirme desagradecida, mi depresión por toda la situación de los Volturi; todo se esfumó ante el calor de nuestra pasión.

Pero esto no iba a llegar a ningún lugar hoy.

¿Por qué? Porque aparentemente cambiar mi nombre de Marie a Bella no cambiaba mi suerte. Mi amigo pacho me estaba dando una visita. Ahora. Cuando podía estar teniendo sexo apasionado con Edward. Sería un poco difícil tener sexo con un tampón entre mis piernas.

¿Cómo podía hacerle saber que lo deseaba a él, que deseaba esto, pero no en este instante?

"Bella. Necesitamos parar."

¡Si! Necesitábamos parar antes de que una conversación increíblemente mortificante ocurriera. "Tienes razón."

¿Pero por qué quería parar él?"

"¿Está todo bien?" Pregunté, de repente con los nervios de punta conforme las chispas entre nosotros se disipaban.

Edward se rió, un abrupto sonido resonando a través de la amplia cocina. "No. Todo no está bien. Tú lógica es retorcida y mi disposición hacia ella es deplorable."

No pude evitar rodar mis ojos. "No es para tanta alharaca. Es sólo sexo. Somos dos adultos con edad para hacerlo."

Ante su duda, señalé, "y estarías haciéndome un favor." Él todavía no se veía convencido, por lo que le mostré rápidamente mi anillo y una brillante sonrisa y agregué, "incluso estamos comprometidos."

"¿Entonces por qué quisiste parar?" Preguntó, su ceja frunciéndose.

"Puede que esté lista," él no tenía ni idea de lo lista que estaba, "pero eso no quiere decir que esté lista en este instante." No sólo era una fecha poco atractiva del mes, sino que Rosalie me había dado un paquete de sus pastillas anticonceptivas como un favor cuando le dije que mi prescripción se había vencido. Si iba a tirar a la basura mi virginidad, quería hacerlo a conciencia.

Edward me dirigió una mirada penetrante. "Bella, no tenemos que hacer esto. Sólo porque yo dije… y tu dijiste… eso no quiere decir…"

Decepción se posó sobre mí como una nube oscura y pude sentir mis hombros desplomándose mientras miraba al piso. Él no me quería. Sólo fui un fogonazo de lujuria para él, nada sustancial o duradero. Él probablemente me consideraba una sustituta pobre por esa chica Tanya. Ugh.

Edward puso su mano bajo mi mentón, levantándolo hasta que lo miré. Sus ojos, como vidrio verde, centellaron al mirarme. "Escoge un día."

Quedé pasmada por su intensidad. No pude moverme, no pude hablar, aun cuando mi mente zumbaba a mil kilómetros por minuto.

Él no dejó de mirarme fijamente; arqueó una ceja mientras esperaba mi respuesta.

"¿El próximo sábado?" Mi voz salió baja y a penas reconocible.

"Un día excelente." Sonrió ante mi respuesta, y luego se volvió a sentar y terminó su desayuno como si la tierra no hubiera cambiado de órbita para nosotros hace a penas minutos.

Solté un respiro tembloroso y miré mi plato. No era posible que pudiera comer algo justo ahora.

Edward empujó mi taburete hacia afuera de modo que me pudiera sentar.

Sacudí mi cabeza. "Creo que he terminado."

"Necesitas comer, Bella."

Me senté y traté de calmarme lo suficiente para terminar mi comida. Logré comer unos cuantos bocados más, y eso pareció satisfacerlo.

Mientras Edward recogía los platos, de espaldas a mí, yo me senté en la barra, mirándolo, mientras mis pensamientos se iban a la deriva. Esta mañana me había despertado en su cama, en su cuarto. La sensación de despertar ahí había sido fantástica. No había sabido por qué estaba en su cama, pero no me había importado. Me sentí segura ahí, y eso me calentó hasta la punta de los dedos. Incluso, me había arrastrado hasta su lado de la cama y lo había descubierto aún calentito, como si él hubiera estado ahí recientemente.

La única cosa que me había motivado para levantarme y salir de su cama fue darme cuenta que él podía haber entrado para descubrirme abrazando su almohada en cualquier momento. Esa era una escena que había querido evitar.

De alguna manera, la mañana había progresado desde ahí hasta ahora, donde yo estaba mirando a Edward lavar los platos de nuestro desayuno después de haber experimentado un beso que convirtió mis rodillas en gelatina. Me tomó un momento darme cuenta que él se había dado la vuelta y me estaba mirando. Mis ojos recorrieron su cuerpo de abajo hacia arriba hasta que alcanzaron su rostro.

"¿Me escuchaste?" Portaba una sonrisita torcida y engreída.

"Disculpa, mi mente estaba en otro lugar," dije mientras trataba de ocultar el traidor rubor de mis mejillas.

"¿Por qué no traes tu laptop y podemos mirar nuestra 'historia' juntos?"

"Oh. ¿Quieres hacer eso ahora?"

Edward soltó una bocanada de aire. "Quiero hacerlo hace un mes. Necesitamos presentar un frente unido cuando la gente nos haga preguntas."

Fruncí el ceño. Algo sobre su postura me puso nerviosa. Me bajé de la butaca y trepé las escaleras. Cuando regresé con el portátil en mano, Edward estaba sentado en la sala sobre el sofá.

Esto era nuevo.

Él generalmente se sentaba en su silla de cuero.

Me indicó que pusiera el portátil sobre la mesita de centro, y lo hice.

¿Se supone que me sentara junto a él? Como si fuera en respuesta, él se corrió en el sofá, haciendo un poco lado.

Me senté en el borde del sofá junto a él, lo bastante cerca para ver la pantalla del portátil, lo bastante lejos para que no nos estuviéramos tocando.

Repasamos mis ediciones y cambios por un rato. Él aceptó la mayoría de mis cambios, y cuando no aceptaba uno, tenía una razón sólida. Comencé a relajarme con él, hasta que note que su pierna estaba tocando la mía.

"¿Qué pasa?" Preguntó Edward.

"Um, nada." Nada, excepto por el hecho de que tu pierna está tocando la mía y no puedo pensar bien, agregué para mí.

Él regresó sus ojos a la pantalla y siguió leyendo. Periódicamente, me haría un comentario sobre algo, pero sus comentarios bien podrían haber estado en griego, porque toda mi atención estaba centrada en cada diminuto movimiento que su muslo hacía contra el mío.


Domingo, Abril 20 de 2008

Edward y yo pasamos todo el domingo ensayando nuestra historia manufacturada. Yo me la sabía tan bien que prácticamente podía sentir la arena entre mis dedos en Anguilla, la Isla del Caribe a la que me llevó Edward después de que habíamos estado 'saliendo' por un mes.

Hoy, el plan era visitar a sus padres. Yo quería visitarlos casi tanto como quería estar colgada de las uñas de mis pies, desnuda, en el medio del bosque. Lo cual es decir que yo no quería verlos ni enfrentarlos en absoluto.

"Estará bien," insistió Edward.

"Claro que estará bien para ti," mascullé, "tú no fuiste el que supuestamente se echó un polvo con el jardinero."

"Sé que te preocupa lo que ellos van a pensar, pero mi madre sabe lo hormonal que está Alice ahora." Edward se detuvo, y luego continuó, "además, ella lo superará tan pronto como se entere de que hemos fijado una fecha para la boda."

"¿Qué?" Mi voz salió más cortante de lo que pretendí, pero la idea de fijar una fecha por cualquier boda que me involucrara era perturbador.

"Le he estado echando cabeza seriamente a nuestra situación, Bella. Creo que deberíamos empezar a hacer algunos planes para la boda."

"Pero ni siquiera nos vamos a casar!"

"Lo se. Es por eso que estamos fijando la fecha para el próximo junio."

"¿Junio?" Chillé.

"Si. Eso dejará tiempo suficiente para cancelar sin causarle demasiadas molestias a nuestros invitados."

"¿Invitados?" Soné retardada, pero no pude evitarlo.

"Bella," dijo Edward, su voz calmada, como si le estuviera hablando a un ciervo asustadizo, "las bodas tienen invitaciones. E invitados. Y comida. Y ropa elegante. Y una vez nosotros empecemos a planear la nuestra, me sentiré mucho mejor sobre tu seguridad."

"La gente piensa que estoy muerta. No estoy en peligro hasta que el juicio esté más cerca. Sabes eso, ¿cierto?"

Edward dudó. "Habrá una deposición antes del juicio, ¿no?

Ahí me atrapó. El fiscal de Carolina del Norte me había prometido que haría todo lo posible para proteger mi identidad durante la deposición, pero los Volturi sabrían que era yo. Sabrían que estaba con vida, basados en mi testimonio. Yo no sabía cuando se llevaría a cabo la deposición, pero sería bien antes del juicio.

"Me sentiría más seguro sabiendo que nadie podría tener la posibilidad de cargar una pizca de duda en su mente sobre nosotros."

"¿No crees que es un poco cruel alimentar las esperanzas de tu madre por una boda que no va a pasar?"

"Ella está grande. Estará bien. Además, se la va a pasar de lo lindo planeando esta boda."

"La familia de la novia usualmente…"

"Tu no tienes familia, ¿recuerdas? Y yo estoy pagando por la boda, así que no te preocupes por ello."

Sabía que no era su intención que ese comentario me hiriera, pero lo hizo. Él podía ser displicente sobre la perdida de mis padres porque él tenía familia para dar y convidar. Mordí mi lengua contra todas las cosas que quise decir. Todo este asunto se estaba volviendo un juego cada vez más complejo de cunitas de gato. En algún momento, tenía la sensación de que iba a terminar atrapada en una maraña de cintas y me iba a ahorcar solita. Yo podía semi-lidiar con ser una prometida. Había estado de acuerdo con ello, al menos. Pero ir tan lejos como para pretender planear una boda era todo menos normal y eso nos iba a llenar de nudos.

Contra mi voluntad, llegamos a la casa de los padres de Edward temprano en la tarde. Ellos dieron una recibida lo bastante calurosa, pero no parecía que la sonrisa de Esme alcanzara completamente sus ojos cuando me abrazó. Quizás fue mi imaginación. Al menos Libby y Emma me recibieron con grititos emocionados hasta que Carlisle ofreció dejarlas ver una película.

Todos los adultos se ubicaron en el cuarto de estar para tomar el té de la tarde. Al menos así fue como Esme lo llamó. Yo lo hubiera llamado una merienda.

Tenía que darle a Edward un poco de crédito. No hubo silencios incómodos. Él y su padre conversaron con facilidad sobre los últimos objetivos de donaciones de la Fundación Cullen, y su madre intervino periódicamente para discutir este o aquel evento de caridad que quería planear.

Yo fui la callada del grupo. Mantuve mis manos dobladas en mi regazo y mis piernas cruzadas en los tobillos. No tenía ni idea si la gente rica se sentaba normalmente de esta forma, pero era lo que me habían enseñado en esa ridícula clase de cotillón por la que Renee me había hecho pasar y sufrir a la edad de trece.

Mordisqueé una Galleta de Boda Mexicana mientras trataba de pretender que la mano de Edward no estaba posada sobre mi muslo. ¿Quién servía galletas llamadas Galletas de Boda en un té casual? Asumí que Esme estaba tratando de enviarnos cierta clase de mensaje, pero éste pudo haber sido "cásense," o pudo haber sido 'esto es lo más cercano a una boda con mi hijo que vas a conseguir'. Nadie de vuelta en casa enviaría un mensaje a través de las galletas, y deseé que ella dijera lo que quería en vez de ser evasiva.

"Mamá, papá," dijo Edward, todo sonrisas y arco iris, mientras le daba un apretón mi mano, "Bella y yo hemos fijado una fecha para la boda."

Carlisle se puso de pie de inmediato. Edward lo siguió sin demora, su mano aún sosteniendo la mía. Carlisle le dio una palmada a Edward en la espalda. Yo observé el intercambio con la mirada vacía hasta que me di cuenta que Esme me estaba mirando. Me volví a poner en la mentalidad de QHLPDE y planté una sonrisa sobre mi rostro.

"¿Cuándo es la boda?" Preguntó Carlisle, sonriéndonos a ambos.

"Bella siempre ha querido una boda en junio, por lo que nos decidimos en junio 20."

"Una novia de junio." Sonrió Esme, y se vio sincera. "Estoy segura que tu madre está bastante emocionada, Bella."

Yo estaba bastante segura que mi madre no hubiera estado para nada ilusionada. Cuando ella estaba viva, no había sido una fan de la institución del matrimonio, y no pude evitar la mueca de mi rostro ante el comentario de Esme. Era demasiado esperar que ella no lo hubiera notado, y busqué en mi cabeza algo que decir que explicara mi amarga disposición.

La mano de Edward jaló de la mía hasta que estuve parada junto a él, y pasó su brazo a mí alrededor. "Mamá, aquí es donde necesitamos tu ayuda. Ambos padres de Bella han fallecido. Estábamos esperando para fijar una fecha porque la idea de tener una boda sin sus padres era un poco dolorosa." Él inclinó su cabeza para mirarme, la mismísima imagen de un rostro sensible, y luego volvió a mirar a su madre, "¿ayudarías a planear la boda?"

"Pero por supuesto que lo haré," dijo ella, y corrió hacia adelante para abrazarme.

Yo estaba congelada. Ahí estaba de nuevo. En confianza, había compartido con Edward que mis dos padres habían muerto. Era privado. Era personal. Para él, era una cosa superficial, algo que podía mencionarle a su mamá de paso. Estaba furiosa, pero no había nada que pudiera hacer más que regresarle el abrazo a Esme.

La abracé duro, canalicé todo mi frustración en él, y ella me abrazó de regreso con fiereza. Claramente, ella había interpretado el abrazo de un modo diferente al que yo lo sentí, pero eso fue para mejor. Cuando ella me liberó, Edward me atrajo hacia él y besó la cima de mi cabeza. Yo estaba dividida entre permitirme relajarme contra él y el violento deseo de golpearlo en el intestino.

El resto del día se pasó volando. Edward y sus padres se rieron bastante juntos, y puede que su cercana relación me hubiera tocado bajo otras circunstancias. En cambio, conté los minutos hasta que pudiera considerarse educado que nos fuéramos a casa. Durante la cena, pasé mi tiempo hablando con Libby y con Emma a fin de no tener que charlar con Edward o sus padres.

Antes de que nos fuéramos, Esme me invitó a ir a buscar lugares para la boda la semana siguiente. Después de que Edward se parara discretamente sobre mi pie, acepté con entusiasmo acompañarla.

Condujimos de regreso a la casa de Edward en silencio. Le permití ayudarme a salir del auto y llevarme hasta la casa, pero todavía me estaba sintiendo traicionada.

"Eso no estuvo tan mal, ¿cierto?" Dijo Edward mientras sacaba una cerveza del refrigerador. "¿Te gustaría algo de beber?"

"No, no me gustaría," dije con rudeza, sabiendo que soné como una niña petulante. ¿Cómo podía ser tan inconsciente? Quería gritar y llorar. No quería planear una boda, especialmente no una falsa. No quería que personas extrañas conocieran de mis datos personales y privados.

Edward tomó un trago de su cerveza y luego me dirigió una mirada inquisitiva. "¿Qué está mal?"

Lágrimas escocían en las esquinas de mis ojos, y sabía que si me quedaba y le hablaba me volvería una llorona irracional, por lo que no dije nada. En cambio, dije un brusco buena noches y subí con fuerza las escaleras.


Lunes, Abril 21 de 2008

Para cuando bajé a desayunar, Edward ya estaba en el trabajo. Yo había esperado deliberadamente hasta después de las 8 A.M. para bajar, por lo que era obvio que él no estuviera. Puse a un lado la pizca de decepción que sentí al ver que esta mañana no había esperado por mí para ver si aún estaba enojada.

Él me envió un email diciendo que no estaría en casa para cenar. Quizás estaba trabajando, como dijo, o quizás estaba inventándose trabajo para no tener que verme esta noche. Le apostaba a la última, especialmente desde que no se había molestado con llamar. Él ni siquiera quería hablarme.

Pasé el resto del día en el jardín, arrancando la maleza. Fue purgante.


Martes, Abril 22 de 2008

Edward se había ido cuando bajé a desayunar.

Ya no había más maleza por arrancar, pero quería hacer algo físico para mantener mi mente alejada de otras cosas. Ya que no sabía nadar, la piscina estaba fuera de consideración, pero decidí tratar el gimnasio.

El gimnasio estaba equipado con una máquina elíptica, una trotadora, una bicicleta recumbente (NT/ Es un tipo de cicla estática en la que uno va sentado en una silla normal con los pies y los pedales adelante, no debajo. Las manos van libres), un montón de pesas sueltas y una máquina también, una barra para trabajar brazos y un saco de boxeo. Mirando el equipo, todo lo que pude pensar fue, Edward suda aquí.

Mi madre solía decirle a la gente que yo era alérgica a la actividad física. Quizás lo fuera, pero la idea de sudar donde Edward lo hacía era curiosamente atractiva. Pasé 45 minutos en la máquina elíptica, mirando fijamente por la ventana las bien cuidadas tierras detrás de la casa. Desde la distancia aún se veían inmaculadas, pero eliminar la maleza ayer me había mostrado que estaban en necesidad de un poco de CTC (NT/ Cuidado, ternura y cariño). Me preguntaba si Edward realmente volvería a contratar a Jake.

Bajé a trompicones de la máquina elíptica. Mis piernas estaban listas para doblarse bajo mi peso. Estaba pegachenta del sudor. Me miré fugazmente en el espejo y puse mala cara. Edward se veía sexy después de ejercitarse. Mi rutina de ejercicio me había dejado respirando fuerte, una cara roja y cabello encrespado.

No vi a Edward esa noche, pero eso no fue una sorpresa.


Miércoles, Abril 23 de 2008

Me desperté temprano, 7 A.M., y bajé suavemente para ver si Edward todavía estaba en la casa.

Lo estaba.

Estaba sentado, tomando su café. De espaldas a mí.

Contuve la respiración. Yo había querido verlo a él, pero ahora que estaba aquí, no estaba segura si él quería verme a mí. Esta era mi oportunidad para decirle lo enojada que estaba con él, para compartir todas las cosas que había estado acumulando.

Pero todo lo que quise hacer fue tocar su cabello.

Molesta conmigo misma, me di la vuelta para volver a subir las escaleras. Había bajado tan apurada que todavía tenía mi pijama.

Había subido unos cuantos escalones cuando lo escuché.

"¿Bella?"

Me debatí en si darme la vuelta o no. Pude haber pretendido que no lo escuché, pero eso habría sido grosero.

Me giré lentamente. "¿Si?"

Nuestros ojos se encontraron a través del área del recibidor.

Pensé que Edward iba a decir algo, pero después de que nos quedáramos mirando el uno al otro por varios segundos, él sacudió su cabeza. "Olvídalo. Esta noche llegaré tarde a casa de nuevo."

Lo vi irse, debatiéndome entre alivio y decepción.

Me ejercité de nuevo. No resultó ser mejor que ayer. De hecho, fue peor, porque estaba adolorida por lo del día anterior, pero extraje una pequeña cantidad de consuelo perverso de mis achaques y dolores.

Me duché y me cambié, insegura de lo que iba a hacer con mi día.

Cuando el teléfono sonó, salí en carrera a contestarlo. Quizás Edward estaba llamando…

Pero era Alice. Traté de no dejar que mi decepción se notara. No era su culpa que ella no fuera Edward.

Alice me invitó a ir al spa con ella, lo cual estaba un poco raro, considerando nuestra tambaleante relación ahora último. Yo no quería ir al spa, pero no creí que pudiera rechazarla.

Ella llegó en su Porshe amarillo banana y me pitó. Yo me ubiqué dentro del asiento del pasajero sin decir palabra alguna. No sabía dónde nos parábamos en términos de nuestra relación, por lo que no quería ser la primera en hablar.

Nos sentamos en silencio por varios minutos antes de que Alice hablara.

"Mi mamá dijo que tú y Edward fijaron una fecha para boda."

"Junio 20." Estaba esperando que si mantenía mis respuestas breves, ella se aburriría y cambiaría el tema.

No tuve tanta suerte.

"¿Ya has elegido el cortejo nupcial?"

"Um, no."

Alice se quedó mirándome.

"Por favor, mira la carretera, Alice."

Ella volvió a girar su rostro hacia la carretera. "¿De verdad no has elegido tu cortejo nupcial? ¡Estás comprometida! ¡La boda está a penas a un año!"

Me sentí enferma, algo que se estaba volviendo un acontecimiento común últimamente. Sabía, sin lugar a dudas, que Alice estaba lanzando indirectas para estar en el cortejo nupcial. Yo no quería que ella se llenara de ilusiones. No iba a haber boda. ¿Pero quién derriba las esperanzas de una mujer embarazada?

Respiré profundamente y me preparé para mentir. "Alice, Edward quiere que estés en el cortejo nupcial, y nosotras vamos a ser hermanas. Sé que no tuvimos el mejor inicio pero, ¿serías mi dama de honor?"

"¡¿En serio?!" Dio de brinquitos en el asiento de cuero del conductor, sus manos prácticamente vibrando sobre el volante. Vi su barriguita embarazada moverse, y esperé que su hijo no hubiera estado tratando de dormir, porque no había forma en la que pudiera hacerlo ahora. "Yo me veo bien de verde. ¿Ya has mirado vestidos de dama de honor? ¿Alguien más estará en el cortejo nupcial?"

"Alice," dije, porque si no la detenía, estaba segura que seguiría y seguiría con preguntas de la boda. "Edward y yo estamos atravesando por una época algo intensa. ¿Podríamos tal vez dejar las cosas de la boda descansar por un rato?" ¿Podríamos tal vez nunca jamás volver a hablar sobre la boda? Agregué para mí.

Alice me dirigió una mirada maliciosa mientras entraba al parqueadero. Yo ignoré la mirada y la ayudé a salir del auto.

Cuando estábamos sentadas para nuestras pedicuras, Alice continuó con sus miradas de complicidad, y ya no pude dejarlo pasar en silencio.

"¿Sobre qué te sientes tan satisfecha?"

"No estoy satisfecha. ¿No puedo simplemente estar feliz de que Edward y tu estén resolviendo sus diferencias?"

"Todo lo que hicimos fue fijar una fecha."

"No tienes porque mentirme. Edward me contó que ambos tienen grandes planes para el sábado."

"¿Lo hizo?"

"¿Por qué crees que yo quería asegurarme que encontraras tiempo para un viaje al spa esta semana?"

Quise gritar. No era suficiente con hablarles a sus padres sobre mis cosas privadas. Ahora él le estaba contando a su hermana nuestros detalles privados. Obviamente no le contó todo, pero aún así era molesto, especialmente porque yo no tenía idea de qué le contó a ella

Le di a Alice una mirada, porque no había palabras que pudiera decir de forma calmada.

Alice me lanzó una sonrisa indecisa. "Mira, Bella. No puedo pretender que no estoy enojada porque hayas engañado a mi hermano… pero tampoco es que esté exactamente dichosa con él ahora. Quiero que Edward sea feliz como yo lo soy, y a pesar del embrollo que ustedes dos están haciendo, creo que de verdad tienen una posibilidad juntos. ¿Entonces, podemos volver a empezar de cero?"


Jueves, Abril 24 de 2008

No me apuré en bajar las escaleras el jueves. Tome una ducha, lavé mi cabello, cepillé mis dientes y me vestí para enfrentar el día. Cuando bajé, me sorprendió encontrar a Edward sentado a la barra de la cocina con el periódico.

"Buenos días," dijo Edward cuando entré a la cocina. "Hay café, si estás interesada."

"Gracias," Me serví una taza aún cuando trataba de evitar la cafeína. Evité su mirada deliberadamente.

"No tenías que desyerbar los jardines, sabes."

Eché un vistazo hacia él, sorprendida de que hubiera notado el trabajo que había hecho a principios de semana. "Lo sé."

"Volví a contratar al jardinero," dijo Edward, su voz neutral, como si me estuviera hablando del clima. "Aunque sólo va a volver medio tiempo, ya que aceptó otro trabajo durante su ausencia."

"Oh." No estaba segura de cuál era la respuesta apropiada. ¿Debería agradecerle por re-contratar a Jake, aún cuando no debería haberlo despedido en primer lugar?

"Vendrá esta tarde."

"Gracias por avisarme." Tomé un sorbo de café y quemé mi lengua.

"Hoy llegaré temprano a casa," Edward bajó el periódico y me miró.

Yo lo miré furiosa. "No voy a dormir con él. No tienes que venir a casa temprano a cuidarme."

El mentón de Edward se tensó. "Estaba llegando temprano a casa porque pensé que te gustaría salir a algún lugar esta noche. Últimamente he estado ausente y pensé que estabas aburrida. Si prefieres estar aquí, pasando tiempo con mi jardinero, está bien. Tengo mucho trabajo que puedo hacer en cambio."

"Edward—"

"Olvídalo. Tal vez te veré esta noche." No me dijo ni una palabra más como se puso de pie, puso su taza de café en el lavaplatos, y salió.

Me quedé mirando fijamente como se iba, deseando poder retractarme de palabras anteriores.

Jacob si vino esa tarde.

Lo vi afuera en los terrenos. Él miró hacia la casa varias veces, como si me estuviera buscando. Yo debí haber salido a hablarle, pero no estaba de humor.


Viernes, Abril 25 de 2008

No vi a Edward la noche del jueves ni la mañana del viernes.

Pasé el viernes perdida en una novela romántica de porquería que había escogido en el supermercado. Si, la biblioteca de Edward era excelente, pero estaba llena con libros que te hacían pensar. Yo quería algo cursi. Yo necesitaba cosas más cursis en mi vida.

Jake llegó a trabajar alrededor de las 3:30. Me debatí entre sí ir y hablarle o no hacerlo.

Lo observé desde la cocina con las luces apagadas para que no me viera mirándolo. Si, estaba siendo tonta, pero no estaba segura de cómo acercármele.

Después de que Alice nos pilló hace dos semanas, ya no hablábamos tanto. Con eso, me refiero a que había dejado de hablar con Jake. Había estado tan ansiosa por lo que haría Edward cuando regresara a casa que Jake había quedado en segundo lugar. Él me había dado su número telefónico y yo no lo había llamado. Probablemente me odiaba, pero yo le debía una disculpa. No sólo había sido una pésima amiga, si no que había conseguido que lo despidieran.

Me armé de valor y salí.

"¡Hey, Bells!" Exclamó Jake tan pronto como me vio, sus ojos bien abiertos dándome una bienvenida que yo no merecía. La culpa me comió viva.

"Hola, tú." Le dirigí una pequeña sonrisa.

"¿Cómo estás?"

"Escucha, Jake, discúlpame. Por todo."

Las comisuras de los labios de Jake se llenaron de arrugas conforme me daba una sonrisa aún más grande. "Bella, entiendo que tu situación es complicada ahora. Pero de todas maneras me gustaría que fuéramos…amigos."

Aliviada, sonreí. "A mí también me gustaría que fuéramos amigos."

Me incliné hacia adelante para abrazar a Jake, y él me envolvió en su abrazo. Sonreí sobre su hombro. Nadie podría jamás recibir demasiados abrazos. Giré mi cabeza levemente para decirle lo mucho que apreciaba su amistad, pero él cubrió mi boca con la suya y me besó. Al principio estaba demasiado anonadada para moverme, y Jake tomó eso como una invitación para meter su lengua en mi boca.

Me alejé de inmediato. "No puedo hacer esto."

"Vamos, Bella. No estás comprometida. No eres una monja. Está bien querer pasar tiempo conmigo."

Respiré profundamente. "Me gustas, Jake, pero no de esa forma.

"Eso no es lo que dijiste hace dos semanas."

"Yo no dije—"

"Bella, tú gustas de mí. Sé que lo haces. Déjame cuidarte. Déjame ayudarte. No dejes que él te intimide para que te mantengas alejada de mí."

A pesar de mis buenas intenciones, había terminado confundiendo a Jake. "Jake, tú me ayudaste mucho, pero…"

"¿Algo cambió, no es cierto?"

"Tú no me quieres, Jake. Soy un lío. Puede que ni siquiera esté viva el próximo año."

Con sus manos sobre mis hombros, me miró directo a los ojos. "Tú no sabes lo que yo quiero."

Él había sido un buen amigo para mí cuando necesité no, y yo fui la que subió eso a algo más. Era una persona horrible.

Tragué con dificultad. "De verdad lo siento si te di falsas esperanzas."

"¿Es por él, no es cierto?"

Alejé la mirada, insegura de cómo responder. ¿Cómo podría explicarle a Jake que Edward, alguien que sólo me veía como un caso de caridad, dominaba todos mis pensamientos? Estaba bastante segura que Jake no comprendería.

Al final, dije, "¿podemos simplemente ser amigos? Extraño tu amistad terriblemente."

Jake se veía como si quisiera decir algo, pero al fin no lo hizo. En cambio, me dirigió una sonrisa poco entusiasta. "Seh, Bells, podemos ser amigos. ¿Cómo va tu lista?"

"Ha estado algo así como paralizada," dije con una sonrisa avergonzada. "He leído unos pocos libros más, pero eso es lo más lejos que he llegado."

"Si alguna vez quieres ayuda…"

"Te aseguro que te tendré en mente." Le eché un vistazo a mi reloj, sorprendida al darme cuanta que ya eran las 5:00. No tenía idea de qué iba a hacer para la cena. "Debería regresar a la casa. ¿Te veré pronto?"

"Seguro."

Me despedí de Jake y entré corriendo por la puerta que llevaba hasta la cocina. Me paré frente a la puerta abierta del refrigerador, perdida en mis pensamientos. Necesitaba algo rápido y sencillo para la cena, pero no demasiado casual, por si acaso Edward decidía bendecirme con su presencia.

Tan concentrada estaba en el refrigerador que salté cuando escuché un ruido.

Edward estaba parado varios metros detrás de mí, mirándome con frialdad. Su cabello estaba húmedo, como si acaba de salir de la ducha. Llevaba puesta ropa casual, no su ropa de trabajo.

"¿Estás bien?" Preguntó.

"Estoy absolutamente genial."

Miré cuidadosamente a Edward, nunca antes lo había escuchado usar la palabra "genial", y la mirada que me estaba dando era casi venenosa.

"¿Vas a estar aquí para la cena?" Me detesté por sonar esperanzada.

"No. Vine a casa para ejercitarme. Tengo cosas que hacer esta noche." Se giró en sus zapatos y se fue sin decir más.


Sábado, Abril 26 de 2008

¿Hoy era el día?

Habría pensado que no, pero ninguno de los dos dijo nada para que no lo fuera. ¿Estaba loca al esperar que quizás…? Si, estaba definitivamente loca. Él era frío. Era desconsiderado. Era frustrante hasta el extremo, y ni siquiera estaba aquí para desahogarme con él.

Había docenas de razones por las que debería querer tan poco contacto con él como fuera posible. ¿Entonces, por qué añoraba su presencia?

Si era honesta conmigo misma, esto no era sobre mi plan para perder mi virginidad. Ese plan giraba alrededor de la idea que yo viviría para lamentar mis acciones, y tenía el mal presentimiento de que no lamentaría dormir con Edward.

Edward, o no estaba despierto, o no estaba en casa cuando bajé las escaleras. Reprimí mi decepción y me consolé recordando todas las razones que quise para mantenerme lejos de él. Me serví un tazón de cereal y un vaso de jugo de naranja. Los puse sobre la barra de la cocina. Comencé a comer, y entonces vi una nota, escrita a mano por Edward, pidiéndome que por favor hiciera unos recados. Ocho mandados estaban enlistados. Eran cosas de mínima importancia, como recoger su ropa de la tintorería, mandarle a hacer el mantenimiento de rutina al Mercedes, e ir a comprar bombillos para el candelabro del comedor. Él nunca antes me había pedido que hiciera cosas como estas, y aunque no me molestaba para nada ayudarlo, no pude evitar preguntarme su razonamiento.

Quince minutos después, estaba parada sobre una silla encima la mesa del comedor, tratando de averiguar qué potencia y tamaño de bombilla necesitaría. Casi me caigo, pero logré desenroscar una bombita para llevar conmigo a la tienda.

La lista de recados me tomó todo el día, en parte porque me perdí dos veces confiando en el estúpido GPS en vez de en mi propio buen juicio. Cuando regresé a la casa, era casi hora de cenar, mis pies estaban cansados y mi humor irritable. Casi no noté que el auto de Edward estaba en el garaje.

Arrastré todas mis compras hasta la casa y les dejé caer en la entrada del vestíbulo. La cocina olía exquisito, como si alguien hubiera estado cocinando, pero estaba oscura y vacía. Asomé la cabeza en la sala y luego en el estudio, medio esperando ver a Edward, pero todo el primer piso estaba en silencio.

Ahogué mi decepción. Me dije a mi misma que de todas formas no quería ver a Edward. Aunque seguí buscándolo, justificándomelo así: si ambos estuviéramos en la casa, ¿no debería saber yo donde estaba él?

Subí las escaleras suavemente. Puede que haya querido saber donde estaba él, pero él no necesariamente necesitaba saber donde estaba yo. Revisé el gimnasio primero. Una toalla estaba colgando sobre la máquina elíptica, y me pregunté si estaba ahí de ayer o de hoy. Mis ojos fueron de la toalla a la ventana. La ventana tenía vista a los jardines tras la casa; lo sabía por mis sesiones de ejercicio.

Me acerqué a la ventana y miré fijamente hacia fuera. Edward tenía un buen sentido de la estética; los jardines eran hermosos. Conforme seguí mirando los jardines, me di cuenta que podía ver el lugar exacto donde había estado hablando con Jacob ayer.

De repente la frialdad de Edward tuvo sentido. Él debe haber visto toda mi conversación con Jake desde aquí mientras se ejercitaba. Repetí la escena en mi mente, encogiéndome. Jake y yo probablemente nos habíamos visto bastante cómodos e íntimos, especialmente cuando me besó.

Edward debe haber pensado que rompí nuestro trato. Pudo haberme preguntado sobre la escena con Jacob. Pero no. Había asumido lo peor. Ese era el problema con Edward. Él siempre, siempre estaba asumiendo cosas.

No había nada que yo pudiera hacer sobre eso ahora.

Quizás él se estaba escondiendo en su cuarto. De repente ya no me importó más.

Volví a caminar por el pasillo hasta mi habitación y me desplomé sobre mi cama.

Algo se arrugó debajo de mí.

Era otra nota. Estaba sin firmar, pero estaba escrita con la prolija letra de Edward. Todo lo que decía era, "cena formal a las 6:00 en el comedor."

Me quedé mirándola. Estaba cansada de recibir notas de Edward. ¿Qué acaso no podía sencillamente hablarme? ¿Y de todos modos, qué significaba cena formal? ¿Iba a venir gente de visita? ¿Se suponía que me vistiera elegante? ¿Por qué tenía que ser tan misterioso?

Si iba a venir gente de visita, la casa estaba terriblemente quieta. Ya eran pasadas las 5:00, aunque eso sí, parecía que la gente rica hacía las cosas más tarde que la gente normal. Formal tenía que significar que debería vestirme elegante. Suspiré y saqué un vestido negro ajustado de mi armario y lo llevé conmigo al baño. Tomé una relajante ducha con todos los chorros encendidos, me vestí, y me apliqué una pizca de maquillaje.

Sintiéndome ridícula, estaba casi decidida a decirle a Edward por donde podía meterse sus notas; pero a las 6:00, me puse un par de zapatillas y bajé las escaleras en todo caso.

Música de piano sonaba a través del equipo de sonido, pero era una melodía luces eran tenues y las cortinas estaban cerradas. Caminé sobre el piso de piedra hacia el comedor. Edward apareció de la nada y retiró una silla para que me pudiera sentar.

Después que me senté, él volvió a meter mi silla, y sentí sus dedos rozar mi hombro.

Mi boca se secó.

Él no había olvidado que hoy era el día. No había cambiado de opinión. Estaba teniendo una cena romántica conmigo y luego íbamos a…

Yo había pasado la mayor parte de la semana brava con él, había pasado todo el día irritada con él por enviarme en una persecución salvaje de recados, y ahora íbamos a…

No podía pensar las palabras de lo que íbamos a hacer.

No podía pensar en nada más.

Edward se sentó frente de mí. "Te ves encantadora esta noche, Bella." Su voz era forzada y formal, y tuve la sensación que estaba enojado por lo de ayer.

"Gracias." Extendí mi servilleta sobre mi regazo y tomé un sorbo de agua. El primer piso todavía olía delicioso, y me pregunté quién estuvo cocinando. No podía haber sido Edward; él no podía hacer tostadas.

"¿Supongo que no tuviste problemas encargándote de los puntos de la lista que dejé esta mañana?" Los ojos de Edward centellearon en la tenue luz, y me pregunté si se estaba burlando de mí.

"Además de casi caerme de la mesa mientras trataba de averiguar que potencia necesitábamos para el candelabro, estuvo bien."

Él sacudió su cabeza. "Deberías simplemente haber comprado nos pocos de cada uno. Las bombillas con baratas."

Lo miré con rabia. Abrí mi boca para hablar, pero el mesero se materializó de la nada con pan y una botella de vino.

Edward miró al mesero. "¿Este es el aperitivo?"

"Si, Sr. Cullen, el Riesling."

El mesero sirvió un poco en la copa de Edward, y él lo giró su vaso en círculos y lo probó. "Este servirá. Adelante, decante el rojo."

El mesero llenó la copa de Edward, y luego se giró hacia mí.

Yo era un peso ligero bebiendo. No podía empezar a beber antes que siquiera llegáramos a la comida. Ni siquiera me gustaba tanto el vino. Sacudí mi cabeza para indicar que no quería, pero el mesero ya había empezado a servirlo. Él terminó de servir y luego desapareció.

Mis manos estaban en mi regazo, y yo estaba sentada, mirando a Edward. Él tomó un sorbo de vino, y luego me ofreció un trozo de pan.

"No, gracias." Sacudí mi cabeza. "No tenías que hacer esto, ¿sabes?"

"Todo lo que vale la pena hacerse, vale le pena hacerse bien," dije Edward en voz baja.

Estaba tan desconcertada por sus palabras que en vez de tomar un sorbo de agua, tomé un sorbo de mi copa de vino. Hice una mueca cuando el inesperado líquido hizo escocer mi garganta.

"No es demasiado tarde para retractarse," dijo Edward, y me pregunté si había malinterpretado mi mueca. "No tenemos que hacer esto. Puedes salvar esto para tu luna de miel, para alguien que ames."

Antes que pudiera continuar, pregunté, "¿tú quieres retractarte?"

"Eso no es lo que dije."

Me obligué a bajar varios tragos de mi copa de vino en rápida sucesión. "Yo tampoco."

Nos sentamos en silencio por varios minutos, mirando a cualquier lado menos el uno al otro. No era un silencio cómodo, pero no tenía duda que el silencio era mejor que nada de lo que pudiéramos haber dicho. No creo que decirle que tenía la sensibilidad de una perilla contribuyera a una conversación muy buena. O podíamos discutir lo que él pensó que vio pasar entre Jacob y yo. Esa discusión habría sido una verdadera ganadora.

A dos tercios de mi copa de vino, me estaba sintiendo un poco mareada. Edward ya estaba vaciando su secunda copa. Quizás él también estaba reaccionando a la embarazosa situación. El mesero trajo las ensaladas, las cuales estaban deliciosas, aunque no lo bastante sustanciales para mantener el alcohol a raya. Debí haber dejado de beber, pero beber era más fácil que hablar.

El plato principal llegó, junto con lo que parecía ser una garrafa llena de vino. Eso me trajo a la mente el vino de la casa en los restaurantes italianos baratos, pero la garrafa de Edward probablemente estaba hecha de cristal. Y su vino probablemente no era barato.

No tenía recuerdo de lo que comimos. Aunque sí comí algo de ello. No tenía idea de lo que dijimos; fue la conversación forzada de dos personas que estaban evitando discutir cualquier cosa sustancial. Sin embargo, podía recordar con perfecta claridad lo que Edward llevaba puesto. Su camisa de color blanco inmaculado tenía dos botones abiertos en la parte de arriba. Su traje era negro. Tenía un par de gemelos de oro que me recordaban el tinte impetuoso de su cabello broncíneo.

Conforme nos tomábamos la garrafa de vino, comencé a notar otras cosas. Por ejemplo, sus dedos eran como los de un cirujano, largos y cónicos. También concluí que la razón por la que su cabello estaba perpetuamente un poco desordenado era debido a un remolino de cabello fuera de centro. Y cuando se concentraba en algo, sus cejas se juntaban y formaban una arruga vertical en su frente. Él sostenía su copa de vino de forma diferente a la que yo lo hacía; su mano estaba alrededor de la base mientras que la mía estaba envuelta alrededor del pie de la copa.

Él me atrapó mirando fijamente, y alejé la mirada rápidamente, mis mejillas ardiendo.

Para cuando el postre llegó, yo estaba lúcida pero borracha. Con poco entusiasmo traté de rechazar el vino dulce que vino con él, pero estaba sabroso cuando se acompañaba con el soufflé de chocolate. Me dije a mi misma que sólo tomaría un par de sorbos.

Cuando terminé mi postre, me di cuenta que Edward me estaba mirando fijamente. Mi rostro se encendió conforme sentí que mi cuerpo reaccionaba a él.

"¿Terminaste?" Preguntó.

Mordí mi labio y asentí.

De repente, Edward estaba a mi lado, ofreciéndome su mano.

Casi no la aceptó. Después de todo, yo ya estaba grande. Podía pararme sobre mis propios dos pies.

Excepto que no podía hacerlo muy bien.

Incluso con él ayudándome a parar, el vino me golpeó como una tonelada de ladrillos y me tambaleé sobre mis pies. Mis pensamientos eran claros, pero tenían el volumen alto en mi cabeza. También parecía estar teniendo menos pensamientos que lo normal. Era un poco agradable.

"Despacio, ahora," dijo Edward suavemente en mi oído, su aliento cosquilleando mi cuello.

Él me guió por las escaleras hacia su habitación. El cuarto estaba tenuemente encendido con la luz de una lámpara. Yo esperaba que él me ubicara sobre su cama y procediera a quitarme mi virginidad, pero no lo hizo. En cambio, me largó una bata.

Tomé la sedosa bata de él, pero la sostuve con mi brazo estirado. "¿Para qué es esto?"

"Pensé que podríamos salir y relajarnos en el jacuzzi por un rato. Puedes cambiarte en mi baño." Él me soltó y luego tomó mi codo. "¿Por qué no te quitas esos zapatos primero?"

Parpadeé. "No tengo traje de baño."

"Tus zapatos, Bella."

Me quité mis zapatillas, y él tenía la razón. Pararme era más fácil sin ellas.

Él me miró para asegurarse que estuviera estable, y luego soltó mi brazo mientras murmuraba, "te veré afuera en la terraza."

Yo no tenía traje de baño, y Edward no actuaba como si eso fuera un problema, ¿entonces se suponía que estuviera desnuda bajo la bata? ¿Iba él a estar desnudo? Mi corazón comenzó a acelerarse. Ya que estábamos a punto de tener sexo, probablemente íbamos a desnudarnos con el tiempo, ¿no es cierto? Entonces esto no es la gran cosa, me dije a mí misma, repitiéndolo varias veces.

Entré al baño y sacudiendo todo el cuerpo me quité mi vestido. Lo doblé con cuidado y lo puse sobre el borde del tocador del baño. Me paré ahí, en mi ropa interior, debatiéndome. Esta era mi última oportunidad para retractarme. Había muchos motivos razonables para retractarme, pero yo había pasado mi vida entera siendo prudente y eso no me había llevado a ningún lugar fantástico.

Que se joda el ser razonable.

Me reí ante mi propia elección de palabras. Yo iba, literalmente, a joder el ser razonable. (NT/ Bueno, eso fue un juego de palabras algo enredado de traducir, espero que lo hayan podido entender xD)

Me quité el brasier y los panties y los metí dentro de mi vestido. Él no necesitaba ver eso. Me puse la bata, la apreté con fuerza, y entonces me di cuenta que no tenía idea de donde estaba el jacuzzi. Ni siquiera sabía que teníamos uno. Me concentré mucho, y entonces me acordé que Edward dijo que me vería en la terraza.

Había una terraza en el costado de la casa.

La habitación de Edward estaba en un costado de la casa

Su cuarto debía tener una terraza.

La terraza debía tener un jacuzzi, ¿o por qué más saldría él hasta allí?

Puedo haber estado un poco bebidita, pero mis habilidades lógicas eran inigualables.

Caminé hacia donde pensé que estaba el balcón y terminé con mi cara metida en un perchero de trajes. Este tenía que ser un closet. Retrocedí e inspeccioné el cuarto de Edward con cuidado. Había tres habitaciones más en el cuarto, y una de ellas era la puerta por la que entré. No podía ser esa. Y no podía ser la puerta del baño. La única que quedaba como posibilidad era el set de puertas francesas.

Abría las puertas de cristal y di un paso fuera. La baldosa estaba fría bajo mis pies desnudos y temblé. Era primavera, no verano, y parecía insensato meterse al agua de noche y al sereno. Me quedé quieta, esperando a que mis ojos se ajustaran a la oscuridad.

"Bella," la melódica voz de Edward flotó hasta mí a través de la aterciopelada noche.

Temblé de nuevo, pero esta vez no por el aire fresco. Entonces lo vi. En la terraza no había luces, pero la tenue luz en la habitación y las luces de seguridad en el jardín causaban un brillo sobre la silueta de su cabeza.

"Entrarás en calor una vez estés en el agua."

Dudé. Edward estaba desnudo en el agua. Mi corazón latió desesperadamente dentro mi pecho. Yo estaba desnuda bajo mi bata. Íbamos a estar desnudos juntos en un jacuzzi.

"Puedo cerrar mis ojos hasta que estés en el agua, si eso te hace sentir más cómoda."

Yo no quería que él pensara que estaba nerviosa de que me viera, no después que le dije que nosotros teniendo sexo no sería la gran cosa. Pero a decir verdad, si era la gran cosa.

Él me salvó de responder.

"Mis ojos están cerrados," dijo Edward. "Ven, métete."

Yo no podía decir si sus ojos estaban cerrados o no desde esta distancia, pero tendría que confiar en él.

Desaté mi bata y la puse sobre una silla cercana. Una gran ráfaga de viento frío acabó con cualquier duda que tuve sobre meterme dentro del jacuzzi.

El agua estaba divinamente caliente cuando me sumergí en ella.

Alrededor de la circunferencia interior del jacuzzi había una saliente grande, y yo me senté sobre ella. El nivel del agua venía casi hasta la cima de mis hombros. Yo todavía me estaba deleitando en el calor cuando noté que el muslo de Edward estaba tocando el mío. De alguna forma, entre meterme en el jacuzzi y sentarme, él se había movido de forma que ahora estaba sentado junto a mí.

Mi cuello estaba cálido, y me di cuenta que era porque su brazo estaba detrás de mí, extendido a lo largo del jacuzzi. Cuando giré mi cabeza, nuestros rostros quedaron a milímetros de distancia.

"No sabía que tenías un jacuzzi," dije en voz baja. Soné como una completa idiota, pero no me importó.

Él se rió, y el ruido hizo que mi estómago diera un vuelco de la emoción. El brazo que estaba detrás de mí se movió ligeramente, y su mano se enredó por entre mi cabello. "Bella, hay muchas cosas que no sabes sobre mí."

"Entonces deberíamos hablar más." Las palabras salieron atropelladamente de mi boca, pero yo estaba mirando su boca en vez de sus ojos. Apenas podía definir el contorno de sus labios en la tenue luz.

Él se desprendió de mí, moviéndose de modo que ya no nos estuviéramos tocando. "Vale, vamos a hablar."

Oh, él pensó que yo quería decir hablar en vez de otras cosas. Soy una idiota. Me deslicé a lo largo del banco hasta que mi cuerpo estuvo de nuevo contra al suyo.

Pude ver sus labios de nuevo, y una sonrisa torcida jugaba sobre ellos.

Él se inclinó más cerca de mí, sus labios en mi oído, y dijo, "pensé que querías hablar."

El timbre de su voz volvió mis entrañas gelatina. Sin pensarlo, giré mi rostro y lo besé. Sus labios eran suaves y cálidos y me moví para acercarme más a él.

En un momento, era yo besándolo a él, y al siguiente, era él besándome a mí. Edward me levantó y me puso de lado sobre su regazo. Yo pasé mis brazos alrededor de su cuello, explorando su boca con mi lengua. Él sabía a chocolate y alcohol. Sus manos se movían sobre mi cuerpo, haciendo que mi piel hormigueara dondequiera que tocaba. Cuando sus manos manipularon mis muslos de modo que estuviera sentada a horcajadas sobre él, me meneé contra él. Cuando lo hice una segunda vez, Edward se puso de pie, llevándome consigo.

Envolví mis piernas alrededor suyo. El contraste entre el calor de Edward y el frío aire de la noche fue desequilibrante, y sentí una ráfaga de sensaciones. Él nos llevó, empapados, de regreso a su cuarto, y cerró la puerta tras de sí. Había toallas sobre una silla junto a las puertas francesas, donde me bajó y me envolvió en una de ellas antes de tomar otra para sí.

Una vez ambos estuvimos secos, dejé que la toalla callera al suelo y él me atrajo hacia sus brazos. Besó un camino bajo mi cuello y a lo largo de mi clavícula, sus dedos recorriendo la piel de mi espalda. No me había dado cuenta que él me había estado guiando, pero la cama estaba contra la parte de atrás de mis muslos. Edward me hizo retroceder hasta que estuve sobre ésta, manteniendo sus pies sobre el suelo conforme se inclinaba sobre mí.

Ese fue el momento que me robó el aliento. Hasta este punto, había estado concentrada en sensaciones y sentimientos. No había mirado realmente a Edward porque, bueno, había estado oscuro. Aquí bajo la tenue luz, pude verlo. Verlo completamente.

Yo realmente nunca antes había visto a ningún hombre completamente desnudo, no en persona. Si pones todas las piezas de carne juntas, había visto a Mike Newton desnudo cuando estábamos en secundaria. Ahora podía confesar que Mike siempre me había recordado un poco al Pillsbury Doughboy (NT/ Es la imagen de la compañía Pillsbury. Es como el del pan Bimbo versión personita xD). Edward no era Mike Newton, ni en lo más mínimo. Yo sabía que era maleducado quedarse mirando, pero no pude evitarlo. Cuando pude alejar mis ojos de su pecho, él me estaba mirando.

Nuestros ojos se encontraron.

Tragué con dificultad cuando me di cuenta que podía sentirlo, erecto contra mi muslo.

"Eres hermosa, Bella." Sus ojos se desplazaron sobre mi cuerpo.

"Igual tú," dije, totalmente sincera.

Él se rió suavemente, y luego bajó la cabeza para besarme.

Una de sus manos bajó por mi pecho, sobre mi estómago, y bajo la coyuntura entre mis muslos. Él pasó sus dedos a lo largo de mis resbaladizos labios, extendiendo la humedad alrededor. Mientras me besaba, con dos dedos frotaba círculos suavemente sobre mi clítoris.

La sensación era placentera, y di un pequeño gemido de probación dentro de su boca, animando sus dedos a continuar.

Los labios de Edward dejaron los míos y bajaron por mi cuello hasta mi seno. Cuando tomó uno de mis pezones dentro su boca y lo chupó, todas mis sensaciones se intensificaron. Él cambió la posición de su mano sobre mi clítoris, de modo que fuera su pulgar haciendo los círculos. Cada parte de mi cuerpo estaba encendida ahora. Mis músculos empezaron a tensarse. No estaba segura de cuánto más podría tomar, y entonces él deslizó un dedo en mi interior. Lo movió adentro y afuera lentamente.

Los músculos de mis muslos comenzaron a sacudirse.

Un segundo dedo se deslizó un mi interior, y su boca dejó mi pezón. Antes que pudiera protestar, su boca estaba donde su pulgar había estado.

Mi cuerpo fue de acalorado a llameante, y mis músculos se contrajeron y liberaron, enviando corrientes de placer a través de mí. La boca de Edward permaneció sobre mí, prolongando el placer. Cuando mi respiración se niveló, él me hizo retroceder con cuidado a través de la cama y se trepó sobre mí, yo estiré mi mano para tocar su endurecido miembro.

Su pene saltó en mi mano. Mis ojos revolotearon hasta los suyos, insegura de si había hecho algo malo. Sus ojos estaban medio cerrados con lo que esperé fuera lujuria, de modo que con indecisión, lo acaricié de nuevo. Me preocuparía sobre cómo se metería en mi interior después.

"Bella." Mi nombre cayó de sus labios tanto como un gemido como un siseo de placer.

Cuando lo solté, Edward se volvió a situar de modo que quedó junto a mí sobre la cama, y entonces me levantó y me puso sobre él. Una de sus manos estaba enredada en mi cabello, la otra masajeaba mi trasero. Yo besé el sensitivo lugar donde su cuello conectaba con su hombro, y sentí sus músculos contraerse mientras se movía.

"¿Qué estás haciendo?" Pregunté, un poco confundida. Estábamos en medio de algo bueno.

Él levantó un paquete cuadrado de aluminio.

"Estoy en la píldora."

"¿Lo estás?"

"Uh huh."

Pude ver las tuercas girando en su cabeza, y por una fracción de segundo me irritó que dudara de mí. Casi dije algo, pero él bajó el paquete y luego su brazo se pasó sobre mi espalda y a través de mis piernas. Frotó mis empapados labios, y luego empujó dos dedos en mi interior. Jadeé de la sorpresa.

Conforme él movía sus dedos afuera y adentro de mí, dijo, "vamos a tratar esto contigo arriba. Tú tienes el control, ¿vale?"

"¿Yo?" Poner a la virgen encima parecía una idea tonta, pero no quise herir sus sentimientos diciéndoselo.

"Quiero que te arrodilles con tus piernas a cada lado de mí." Él retiró sus dedos y puso sus manos sobre mis muslos.

Hice como me pidió.

"¿Me sientas debajo de ti?"

Asentí. Yo había pensado que él estaba duro antes, pero podía sentirlo endureciéndose aún más contra mí. Me deslicé sobre él para adelante y para atrás experimentalmente. Todavía estaba sensible por sus atenciones anteriores, y me sentí tan bien que casi podía creer que podría tomarlo de una vez en mi interior.

Edward puso sus brazos sobre mi cintura y me levantó de modo que ya no estuviéramos en contacto.

"Yo mismo me voy a ubicar, y luego tu bajarás sobre mí a tu propio paso."

Yo le lancé una mirada nerviosa, y sus ojos me miraron con tanto fuego que no estaba segura como alguien podría mirarme con tanta pasión frente a mi completa inexperiencia e inseguridad, pero él lo hizo.

Su punta estaba en mi entrada. Yo estaba nerviosa, excitada, emocionada. Bajé un poquitín. Tuve una placentera sensación de plenitud. Y me deslicé un poco más hacia abajo. Presión evidente, pero aún no tan mal.

Entonces agaché la mirada y me di cuenta que él apenas si estaba en mi interior. Milímetro por milímetro, me hundí sobre él. El dolor fue repentino y punzante, y me congelé instintivamente. Nos quedamos así por tal vez un minuto. Edward se estuvo completamente quieto. El dolor se volvió menos severo gradualmente, y me di cuenta que mi cuerpo debía estarse ajustando. Moví mis caderas experimentalmente.

Una vez empecé un pequeño ritmo, noté que sus caderas se estaban moviendo ligeramente en compás con las mías. Eso me dio una sensación de alegría. Yo era tan torpe sobre la pista de baile, había estado segura que el sexo sería un desastre, pero él y yo nos estábamos moviendo en perfecta coordinación juntos. Incluso se estaba empezando a sentir un poco bien. Mis músculos se relajaron y las cosas se sintieron aún mejor. Bajé la mirada hacia Edward y lo vi mirándome a mí.

Antes que me pudiera dar pena, estábamos en movimiento. Ahora, mi espalda estaba sobre la cama, y Edward estaba sobre mí, apoyando su peso sobre sus codos, su rostro a milímetros del mío. Él se impulsaba dentro de mí lentamente, cada vez yendo un poco más profundo. Yo me colgué a sus hombros con mis manos. Podía sentirlo deslizándose adentro y afuera, y luego él se inclinó hacia atrás y levantó mis caderas, envolviendo mis piernas alrededor suyo. Volvió a arremeter contra mí, y yo solté un grito.

"¿Mejor?" Murmuró Edward.

"Mmm," Ya no era capaz de hablar. Con cada movimiento, él golpeaba un lugar que encendía sensaciones de las que no sabía era capaz. Gimoteé.

Conforme él aumentaba la velocidad, dejé de pensar completamente. Lo besé desesperadamente dondequiera que podía alcanzar, lo cual era en su mayoría a lo largo de su cuello, su mentón, su oído. Pasé mis manos por su espalda, trazando con mis dedos el juego de sus músculos.

Él nos volvió a dar la vuelta, tomándose un momento para volver a arreglar mis piernas de forma que yo estuviera encima de él como lo había estado antes.

Me moví vacilante, tratando de recapturar el ritmo que teníamos cuando él estaba encima. Él frotó mi clítoris con una mano, mientras que con la otra masajeaba mi pezón. Me sentí temblorosa de nuevo, y tuve problemas manteniéndonos en movimientos juntos. Los dedos de Edward aumentaron su velocidad y sentí mis músculos tensarse y liberarse.

Temblé del placer, y entonces las manos de Edward se movieron hacia mis caderas.

"Inclínate hacia adelante, Bella."

Me incliné hacia adelante y Edward arremetió con intensidad. Sentí los músculos de sus brazos tensarse.

Él gritó, sus ojos cerrados, y vi su rostro cambiar mientras se venía en mi interior.

Me sentí poderosa y delicada al mismo tiempo que colapsé sobre su pecho.

Él estaba respirando pesadamente, y había una fina capa de sudor sobre su frente. Permanecimos acostados juntos por unos minutos, ambos con nuestros corazones latiendo como locos. Cuando él se salió de mí, tuve una sensación de pérdida. Algo cálido y húmedo estaba goteando de mí interior. Edward sacó una toalla de la mesita de noche y con cuidado me limpió. En ese momento, habría hecho cualquier cosa por él. Él estiró la mano y apagó la luz, luego me atrajo hacia su lado.

Yo me acurruqué en el arco de su brazo. Sabía que debería estar cansada, que era hora de dormir, pero había algo que tenía que saber primero.

"¿Edward?"

"¿Si, Bella?"

"¿De verdad cerraste tus ojos cuando me quité mi bata?"

"No."


Jajaja, la lógica de Bella borracha me mata, jajaja xD

Hola todos!!

Primero que todo, ¡¡muchísimas gracias por los reviews en el cap pasado!! Yo se que a la mayoría los dejó con un sabor amargo porque no pasó nada –entiéndase a qué me refiero-, pero la historia original es así y eso la hace aún más divertida, no me lo nieguen ;p

Ahora, si que estaba largo el cap, no creen? Y como taba tan largo (sonrisa diabólica) Me merezco reviews, ¿siiiiiii?

Compartiendo con todos ustedes mi gran plan malvado –es un secreto-… muéstrenme un poco de amor en esos reviews gente linda!!! Me encantaría que todos los que leyeran dejaran un comentario. No digan que es pedir mucho :P, yo se que pueden!!! De hecho, si pasara, ay! Creo que subo al cielo, conozco al ángel más lindo y bajo de nuevo xD. Además, el cap lo amerita, a que sí? (ojos de ternera degollada o.o) Además que podrían decirme que creen que pasará cuando se despierten xD

¡Hasta la próxima semana!

No se olviden, un poco de amor en esos reviews xD