La Saga Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer. Esta historia pertenece a Limona y tengo su permiso para traducirla n.n


Capítulo 12


Domingo, Abril 27 de 2008

Edward

Mis dedos pasaron rozando ligeramente sobre la sábana a lo largo de su costado. Su respiración era ligera y acompasada mientras yo escuchaba sus adorables y pequeños resoplidos; ella todavía estaba dormida. Me maravillé ante el perfil de su rostro durmiente. Era suave como el alabastro, todas las líneas de estrés y preocupación borradas.

Me encontraba preso de un debate interno sobre si debería estar en la cama o no cuando ella se despertara. Era posible que mi presencia la avergonazara o que la hiciera sentir incómoda. Era igualmente posible que mi ausencia hiciera lo mismo. No quería que ella se avergonzara, pero no estaba seguro de cuál de mis acciones la tranquilizaría más.

Alejé mis dedos de su costado. Anoche había sido un monumento a mi autocontrol. Me moví ligeramente, nunca alejando mis ojos de la figura durmiente de Bella. Mi autocontrol estaba siendo probado. Aquí, dentro del cálido capullo de mi cama, estaba tentado a atraer a Bella hacia mí e inhalar la dulce esencia de su cabello.

Una vez, me recordé a mi mismo. Se supone que sólo pasaría una vez. Una vez era todo lo que se necesitaba para eliminar la virginidad de Bella y, de acuerdo a su propio tipo de lógica defectuosa, frustrar la ley de Murphy. Por mi parte, se supone que una vez mataría la tensión sexual y purgaría los pensamientos impuros sobre ella de mi mente. Mis pensamientos no eran impuros en este momento, pero eso era sólo porque ella se veía tan inocente mientras dormía. O quizás era porque estaba casi completamente cubierta por la sábana.

Era probable que se despertara pronto. Eché un vistazo alrededor del cuarto. Había tratado de pensar en todo lo que ella podría necesitar anoche, pero ahora me daba cuenta que había olvidado pensar en lo que podría desear esta mañana. Silenciosamente, y con tan pocos movimientos como me fue posible, me deslicé fuera de la cama. Me puse un par de bóxers y caminé por el pasillo hacia su habitación.

En su cuarto, había previsto simplemente obtener su bata y pantuflas de modo que tuviera algo que ponerse cuando despertara, pero en cambio, me encontré a mi mismo inspeccionando la habitación con curiosidad. A parte de libros apilados sobre la mesita de noche y algunos papeles sobre el escritorio, el cuarto se veía exactamente como el día en que se había mudado. Había muy poca Bella en este cuarto, y me pregunté si eso era un reflejo de sus preferencias o si sentía que su presencia aquí sería demasiado efímera para molestarse con decorar. Su bata, la que algunas veces le veía usar en las mañanas, estaba tendida sobre el espaldar de la silla de su escritorio.

Mientras retiraba su bata, mis ojos detectaron un trozo de papel sobre el escritorio que tenía escritura sobre él. No se veía personal. Parecía más una lista de comestibles que otra cosa, por lo que no me sentí culpable al acercarme para leerlo.

La culpa vino después de que digerí lo que leí.

Bella había hecho una lista de cosas para hacer antes de morir; una especie de lista deseos. No estuve seguro de qué me deprimió más: que ella hubiera hecho la lista en primer lugar, que fuera tan corta, o que las cosas en ella fueran tan prosaicas. Me concentré en un artículo de la lista en particular, saltar del trampolín alto. Eso sonaba trivial, dado que yo usaba el trampolín frecuentemente, pero entonces recordé que ella no sabía nadar.

Vi sus pantuflas asomándose desde debajo de su cama y las recogí y dejé el cuarto.

Tendí la bata y las pantuflas junto a la aún durmiente Bella y decidí que sería mejor si la próxima vez que nos viéramos el uno al otro, estuviéramos vestidos. Seleccioné ropa de mi armario y fui al baño a ducharme.

Cuando regresé a mi cuarto, vestido y afeitado, mi cama estaba vacía. La bata y las pantuflas de Bella no estaban. No estaba seguro si estaba decepcionado o complacido. Nuestra experiencia de anoche fue una cosa única, por lo que era bueno que ella no estuviera. Yo no necesitaba almacenar otra imagen de ella envuelta en mis sábanas.

Cuando bajé las escaleras, el acogedor olor del café asaltó mi nariz. Ella estaba en la cocina, sentanda en la barra donde yo la había besado anoche, tomando una taza de café.

"Pensé que no te gustaba mucho el café," dije, a modo de saludo. Quizás soné un poco impersonal, pero no había palabras adecuadas para seguir a lo que pasó anoche. Si sonaba demasiado complacido por lo de anoche, ella pensaría que yo estaba enviando indirectas para hacerlo de nuevo. Si sonaba molesto por lo de anoche, sus sentimientos se lastimarían. Tendría que guiarme por el tenor de su voz.

"Está apartando el dolor de cabeza de mi mente." El tono de Bella fue tan impersonal como el mío.

Me encogí un poco ante su tono. Tal vez no debí haber hecho que el mesero le sirviera tanto vino. "Lo siento. Pensé que las cosas irían más fácilmente si nosotros…"

"Tu no vertiste el vino bajo mi garganta. Fue mi propia estúpida culpa."

La conversación se estaba degenerando, por lo que intenté rescatarla. "¿te gustaría algo de desayunar?"

"Sólo comeré cereal." Ella dejó su asiento y fue hasta la alacena. Después de desviarse hacia el refrigerador, regresó con un tazón de cereales y una cuchara.

Yo la miré de reojo, preguntándome si se arrepentía de lo que había ocurrido la noche pasada. No parecía estar enojada conmigo, pero tampoco parecía estar cómoda. Ella nunca había estado cómoda conmigo, no realmente, entonces quizás las cosas entre nosotros no estaban tan diferentes.

Me serví una taza de café para tener una excusa para permanecer en la cocina con ella. "Se supone que hoy será un buen día."

"Probablemente lloverá."

"Se supone que estará soleado y a más de 15ºC."

Bella levantó la mirada de su cereal, su rostro un poco más animado. "¿De veras?"

"Es un poco fresco, pero si encendemos las lámparas de calor, creo que podríamos nadar esta tarde."

Su rostro cayó. "Yo no puedo nadar, Edward."

"Lo sé. Yo te enseñaré."

Ella mordió su labio. "No hay punto en que aprenda a nadar."

"¿Por qué no?" Yo sabía lo que ella estaba pensando, pero quería que lo dijera.

"Dada mi situación, parece inútil."

"¿Entonces tu idea de tener sexo para frustrar la muerte fue puro palabrerío? ¿Todavía crees que no vas a vivir más allá del juicio?" Para alguien tan preocupado por morirse, ella pasaba demasiado tiempo preocupándose y no suficiente tiempo viviendo.

Ella se sonrojó de un intenso tono rojo en respuesta.

Suspiré.

"No tengo traje de baño."

"Debes. Le dije a Alice que se asegurara que tuvieras un par cuando te llevó de compras el mes pasado." Conociendo a mi hermana, ella probablemente tenía varios trajes de baño en una gama de cortes y colores.

"¿De verdad me enseñarías a nadar? ¿No crees que es un desperdicio de tiempo?" Ellla me miró a través de sus pestañas, duda en sus ojos.

No pude alejar mi mirada de ella. Mi boca dijo, "encuéntrame afuera alrededor de las 3:00," pero mi cabeza dijo, ningún momento que paso contigo es desperdiciado.

Ella me dejó entonces, y desapareció dentro de su cuarto. Yo pasé el resto de la mañana y temprano en la tarde en el estudio, aparentemente trabajando. Realmente, estaba contando los minutos hasta que fuera hora de nadar.

Era insensato, enseñarle a nadar a ella. La idea en sí no era insensata; todo el mundo debería saber nadar. Lo que era insensato era ponerme a mi mismo en proximidad con una Bella casi desnuda, después de haberme prometido a mi mismo que una vez era más que suficiente. Después de horas de darle vueltas, justifiqué mis acciones así: estaría ayudando a Bella a conquistar un miedo. Quizás un día ella hasta saltaría del trampolín de tres metros.

Finalmente, la hora designada llegó.

Ella bajó hasta la piscina unos pocos minutos tarde, envuelta en una toalla. Se veía nerviosa. O con frío. O ambas.

Yo había encendido las lámparas una hora antes y había subido la temperatura del agua a 32 grados. Ella estaría bien en unos minutos.

Bella comenzó a remover su toalla. Yo me sumergí en el agua desde el lado de la piscina para no ver su piel revelada. Salí a la superficie y nadé hasta la parte poco profunda. Me puse de pie, e inmediatamente fijé mis ojos sobre los de Bella. Su toalla ya no estaba, y ella se veía tensa.

Incliné mi cabeza hacia ella en invitación, y ella se dirigió hacia los escalones que llevaban hasta el interior la piscina. Tomó cada escalón con cautela hasta que estuvo parada con el agua hasta la cintura junto conmigo.

Aclaré mi garganta. "¿Sabes cómo flotar?"

"En teoría. Sé que dicen que si contienes la respiración no te hundirás. Pero yo me hundo."

"No te hundirás"

"Lo he intentado. Me hundo."

"Bella, te probaré que flotas, pero tienes que confiar en mí." Tomé sus manos en las mías, preparándome para llevarla conmigo hacia el agua más profunda. "¿Confías en mí?"

Su boca se torcio en una sonrisa irónica. "Seguro, ¿por qué no? Después de todo, te confío con mi vida cada día, ¿no?"

La atraje conmigo hasta que el agua nos llegó hasta el pecho. Quería que estuviera lo basante profundo para probar que ella podía flotar, pero también que estuviera lo suficientemente poco profundo para que todavía pudera pararse.

"Estoy justo aquí en caso que algo pase."

"Déjame adivinar, sabes RCP." (NT/Reanimación cardiopulmonar)

"Estoy acreditado por la Cruz Roja. También soy un antiguo salvavidas."

"Por supuesto que lo eres." Bella rodó los ojos. "Diriges una compañía, eres músico, eres trilingüe. Puedes hacer de todo menos tostadas."

"Si la tostadora funcionara…"

"¡Edward!"

Sonreí. "Pon tu rostro en el agua, relájate, y deja que el agua te levante."

Bella puso su rosto gustosamente dentro del agua, pero no se relajó. Su cuerpo estaba rígido, y antes que tuviera oportunidad de flotar, sacó su cabeza del agua.

Su respiración era corta y rápida, y sus ojos estaban bien abiertos. "Te lo digo, me hundo."

"Lo que necesitas saber sobre flotar es que no todo tu cuerpo subirá hasta la superficie. Tu cabeza y tu pecho flotarán. El resto de ti estará un poco bajo el agua. Relájate y deja que el agua te sostenga."

Una y otra vez, ella estaría demasiado tensa o se detendría a sí misma antes que siquiera tuviera oportunidad de flotar. Ella estaba asustada del agua, y no podía dejar ir su miedo. Cada vez que fallaba, yo le repetía mi certeza total de que podría flotar, si tan sólo confiara en el agua para que la sostuviera.

En cierto momento me gritó, "¡no puedes depositar tu confianza en el agua!"

Su cabello estaba liso y húmedo contra su cabeza, y gotas de agua estaban esparcidas sobre sus hombros. Nunca se había visto más encantadora.

"No puedes flotar sin ella, así que si quieres flotar, necesitas confiar en el agua."

Ella frunció los labios, y pensé que me daría una repuesta ingeniosa, pero en su lugar, regresó a sus intentos de flotar con renovado vigor.

Le tomó la mayor parte de una hora, pero con el tiempo reconoció que de hecho sí flotaba. Incluso accedió a intentar flotar sobre su espalda, siempre que mis brazos estuvieran directamente bajo ella. Bella, con los ojos cerrados, completamente en paz, confiando en mí para atraparla si el agua le fallaba…


Sábado, Mayo 3 de 2008

Emmett

Había estado cargando el bote durante la última hora, y por fin, todo estaba listo. Nuestras vacaciones sólo habían durado dos semanas, pero Rosalie había empacado lo suficiente para diez personas.

"¡Rose!" Llamé, proyectando mi voz de modo que llegara hasta la casa. Ella estaba descansando en la tina de burbujas hasta el último momento posible, algo sobre el estrés de viajar. Sería un largo viaje a casa, pero no sería tan malo porque estábamos tomando un jet privado. Yo tenía la esperanza que Rosalie me ayudaría a pasar el tiempo en el jet haciendo más que sólo comer y hablar. Sabíamos por experiencia que los asientos de cuero del avión se reclinaban completamente.

Rose se encontró conmigo en el muelle. Su cabello todavía estaba un poco húmedo, y sus ojos estaban brillando. El sol de la isla le había dado un ligero bronceado, y no pude evitar darle una gran sonrisa.

"¿Qué?" Preguntó.

Extendí un brazo y lo pasé alrededor de su cintura mientras la atraía hacia mí. Besé su frente, su nariz, y luego su mentón. "Nada. Eres tan hermosa, estoy reconsiderando el irnos."

Ella se rió. "¿Oh, en serio? ¿Y nuestras bebes qué? ¿No las extrañas?"

"Corazón, claro que las extraño, ellas son piezas de mi corazón," murmuré contra su cuello. "Pero tú, tú eres la razón por la que mi corazón sigue latiendo."

Ella levantó su mano y pasó sus dedos por entre mi cabello, y luego recostó su mano sobre mi nuca. "Oh Emmett, sabes que tenemos que ir a casa."

Acaricié su cuello con mi nariz y dejé que mis manos vagaran apenas bajo el dobladillo de su camisa. "El avión no se irá sin nosotros…"

Ella alejó mis manos a golpes. "No lo hará, pero no hay sábanas sobre la cama."

"La falta de cama no nos ha detenido en el pasado."

"Y no nos detendrá hoy, una vez estemos en el avión." Me dirigió una sonrisa traviesa. "Entonces, pongámonos en marcha."

El viaje en barco pasó sin incidentes, más el viaje en avión estuvo fantástico. Yo siempre había pensado que nada podía ganarle a Rosalie en una falda, pero de ahora en adelante también iba a darle un enorme "claro que sí" a las sudaderas. Fáciles de poner, fáciles de quitar. La vida no podía ser mejor que eso.

Con una hora de tiempo en el aire por delante, ambos estábamos dichosamente agotados, charlando. Yo no era muy hablador, pero a ella le gustaba que habláramos después. Y estas vacaciones eran sobre reconectarme con mi esposa y hacerla feliz, por lo que iba a hacer lo que fuera que ella quisiera. La escuché contarme de pequeñas cosas que planeaba hacer con las niñas cuando llegara a casa, y una clase que estaba tomando de apresiación al arte. Conforme los minutos pasaban y nos acercábamos más y más a casa, mi mente comenzó a divagar, y pensé en el trabajo. Probablemente tenía un billón de mensajes. Y ese chico James, todavía no estaba seguro si él estaba sucio o no.

"Deja de pensar en el trabajo."

"No estoy pensando en el trabajo," respondí, aunque fuera una causa perdida. Ella me conocía demasiado bien.

"Lo estás haciendo. Todavía estamos de vacaciones. Piensa en algo más hasta que al menos lleguemos a casa con las niñas."

"¿Cómo qué?"

Ella me dirigió una sonrisa traviesa. "¿Crees que Bella pudo devolvérsela* a Edward?"

"¿Devolvérsela* por qué? ¿Le hizo una broma?" Eso no sonaba para nada como mi estirado hermano.

"A veces eres tan tonto," ella rodó los ojos, "lo que quiero decir es, ¿crees que Bella consiguio volver a llevar a Edward a la cama*?"

*(NT/ Esas frases son un juego de palabras con 'get back'. Normalmente eso significa 'vengarse, devolvérsela o cobrársela -a Edward en este caso-. Cuando Rose lo dice en la primera frase, Emmett lo entiende así porque él no sabe nada de las intenciones de Bella de llevar a la cama a Edward. Luego Rosalie vuelve a formular la frase, de nuevo usando 'get Edward back' pero agragándole 'to bed' o 'a la cama', cambiando completamente el significado de la frase, algo imposible de traducir a nuestro idioma. Y es por eso que no tiene mucho sentido xD)

Parpadeé varias veces rápidamente. Tenía que ser cuidadoso aquí. Rose podía olerse una mentira mejor que a un par de medias sucias. "¿Qué quieres decir, su plan para volver a llevarlo a la cama? Ellos están comprometidos, ¿no?"

"Tú sabes como es tu hermano. Después de lo del jardinero, le estaba dando la terapia de la ignorancia a Bella. Ella me contó que él le dijo que no dormiría con ella hasta que lograra que Alice la perdonara."

Esto no me gustaba para nada. Yo le había enseñado a Marie a mantenerse tan fiel a la verdad como fuera posible cuando estuviera encubierta, porque era más fácil recordar, y porque ella era una mentirosa paupérrima. Su nombre era Bella ahora, pero ella todavía era la misma chica dulce que tenía problemas siendo mentirosa. ¿Justo ahora, qué tan sincera estaba siendo ella con Rose?

"Tonces cuando me contaste que estabas ayudando a Bella…"

"¿Con qué creiste que la estaba ayudando?"

"Pensé que la estabas ayudando a ajustarse, contándole lo güevón que Edward puede ser."

"También hice eso."

"No pensé que estuvieran hablando de sexo." No sé con qué había pensado que Rosalie le estuviera ayudando, pero Bella me había dicho que se estaba salvando para el matrimonio y yo le había dicho a Edward que se mantuviera jodidamente alejado de Bella. Me parecía bastante claro que no estarían teniendo sexo.

"Claro que la estaba ayudando con sexo. Es en lo que soy buena. Además, ¿no has estado esperando que Edward encontrara por fin a alguien que no fuera una zorra busca estrato? Deberías estar agradeciéndome."

Reflexioné sobre esto. La lógica de mi esposa era impecable, como siempre, pero Edward no podía estar teniendo sexo con Bella. Él no lo haría. Especialmente no mientras yo estaba fuera del país…

Excepto que si él fuera a hacerlo, cuando yo estuviera fuera sería exacta-puta-mente cuando lo haría.

Lo iba matar.

Si lo hizo.

Bajo la apariencia de estar interesado en el 'bienestar' de la 'relación' de Edward y Bella, traté de sonsacarle información a Rose y obtuve una bomba. Todo se veía inocente hasta que ella llegó a la parte de Edward besando a Tanya frente a Dios y todo el mundo. Se puso peor desde ahí, culminando en la parte donde Edward no iba a dormir con Bella de nuevo hasta que ella hiciera las paces con Alice.

Para cuando tocamos tierra, mi dicha por las vaciones estaba hecha pedazos. El puñetero de mi hermano iba a pagar si había puesto una indeseada mano sobre Bella. Y sus dos manos eran indeseadas.

Fuimos directo desde el aerpuerto hacia la casa de Mamá y Papá para recoger a nuestras hijas. Yo las había extrañado, por lo que me esforcé por mantenerme en el momento con Libby y Emma mientras ellas balbuceaban por el camino. Tuve un poco de éxito, pero todavía estaba furioso con mi hermano.

Yo no era una persona paciente. Estaba más orientado a la acción. Más no había forma en que pudiera llegar a Edward hoy; tendría que ser mañana. Mi familia no merecía mi temperamento, por lo que dejé esos sentimiendo de enojo de lado. Los salvaría para mi hermano.

Rose me frunció el ceño desde el asiento del pasajero cuando paramos dentro del garaje. "Estás tenso para un hombre que acabó de llegar a casa de vacaiones."

"Estoy bien."

Hice lo mejor que pude para ser mi yo normal y divertido con mis chicas, y cuando fue hora de que se fueran a la cama, Rose me dio su bendición para revisar mis mensajes del trabajo.

Decidí revisar mis mensajes telefónicos primero, porque el correo probablemente tomaría toda la noche si lo hacía. Algunos de los mensajes eran importantes. La mayoría no. Uno sobresalió. El Fiscal del distrito de Carolina del Northe estaba llamando para aclarar los detalles para la deposición en el caso Volturi. El verdadero juego estaba a punto de comenzar. La deposición sería cuando los Volturi se darían cuenta que Marie Swan todavía estaba con vida. Ella ya no estaría muerta para ellos.


Domingo, Mayo 4 de 2008

"¿Te la comiste, no es cierto?

Él no respondió de inmediato, y supe que era tan culpable como el mismo pecado.

"¡Lo hiciste!"

Edward suspiró, pero su voz fue firme, como si pensara que podía decirme qué mierda hacer. "Esto no es de tu incumbencia."

"La madre que no lo es." Golpeé con mi puño su antigua mesita de café europea y sentí una pizca de satisfacción cuando él se encogió. "¿Es que no pudiste evitarlo, no es cierto? Podría matarte justo ahora."

"Te aseguro, ella no ha sido una participante reacia a nada de lo que ha pasado bajo mi techo."

Ese era mi hermano, siempre justificándose. No pensé que fuera posible, pero me enojé más.

"Apuesto a que no sabías que ella se estaba salvando para el matrimonio. Ella era tan jodidamente inocente y tú tenías que ir y arruinarlo."

"Emmett--"

Paseé por la sala con furia hasta que estuve parado a sólo milímetros de mi hermano. "Confié en ti para que cuidaras de ella. Maldición, confié en ti."

Él ni siquiera se inmutó. "¿Por qué no vas y le preguntas a ella si desearía más bien que la dejaras quedarse en una institución mental?"

Lo golpeé. Mi puño conectó con su quijada en un satisfacatorio golpe seco. "No tienes idea de lo enojado que estoy contigo."

Edward acarició su quijada, pero no retrocedió. "Oh, tengo una idea, de acuerdo."

"Ese pequeño puño no fue nada. Nada comparado a como quiero darte una paliza." Mi mentón estaba tan apretado que era difícil hablar. "Si llegas a poner tan sólo una mano sobre ella mientras está en tu casa de nuevo, Dios me ayude voy a molerte a golpes."

"¿Alguna vez se te ocurrió que yo realmente guste de Bella?" La última palabra quedó colgando en el aire cuando el aliento escapó de él al conectar mi otro puño contra su estómago.

"Por supuesto que te gusta Bella. Por supuesto que te gusta tirarte a Bella." Me paré aún más cerca de él, de forma que estaba casi pegado a él. "No me importa si ella te ruega, mantente alejado de ella. La puse en la casa de mi hermano para protegerla. Es lo bastante difícil protegerla de las balas, pero al menos puedo intentarlo. No puedo hacer ni madre para ayudarla si su corazón se rompe cuando se de cuenta que estás cansado de ella después de dos semanas."

"No te preocupes," dijo Edward, "no pasará de nuevo."

Bella eligió ese momento para bajar las escaleras. Me sonrió cuando me vio, pero luego frunció el ceño al asimilar la situación.

"¿Está todo bien?" Preguntó mientras se nos acercaba.

Yo asentí, porque no confiaba en mi voz. Miré de cerca a Edward, retándolo a chismorrear.

Los ojos de Bella pasaron de mí a Edward. "Escuché gritos. ¿Estaban peleando?"

Edward se alejó de mí y sonrió para todo el mundo como si su quijada no doliera como los mil demonios. "Emmett y yo tenemos fuertes opiniones sobre política."

"¿Política?" Preguntó Bella incrédula, mirando entre los dos.

"Emmett es fan de Hilary Clinton, y yo ledije que ella necesitaba reconocer la nominación."

Palabras más falsas jamás habían sido dichas, y me di cuenta que esa era la forma no-tan-sutil de Edward de decirme que me abriera.

"Yo, um, estaré afuera en la piscna," dijo Bella.

"¿La piscina? Está un poco frío, ¿no?"

"Edward me está enseñando a nadar."

Le lancé una mirada significativa a él. "Que bueno."

Él me sonrió suavemente de regreso. "Te veré ahí afuera. Emmett se irá solo."

Mis manos se empuñaron a mis lados, pero no iba a armar una escena frente a Bella. Edward me dio la espalda y siguió a Bella.

No me fui de inmediato. En cambio, me quedé y los vigilé a ambos desde la casa por un rato. Después de varios minutos de fijo espionaje, decidí que nada iba a pasar. Él parecía estar realmente dándole una lección de natación. Sospeché que sus motivos para hacerlo estaban relacionados con tener a Bella casi desnuda más que con una preocupación general por su seguridad en el agua, pero no había razón para sacarlo a rastras de la piscina. Nadar era un conociemiento para la vida, después de todo.


Lunes, Mayo 5 de 2008

El primer día de regreso al trabajo después de unas largas vacaciones siempre es duro, y hoy no era excepción. Me llevaron en cientos de direcciones a la vez. Tenía una lista de nuevos testigos que ubicar tan larga como mi brazo y un manojo de basura administrativa de la que encargarme encima de eso.

Regresé la llamada del Fiscal mientras estaba almorzando. Consideré devolver la llamada desde la privacidad de mi propia oficina, pero no quise tomar ningún riesgo en que alguien se conectara con el caso de Bella. Cuando la gente se enterara que ella todavía estaba con vida, la historia oficial se supone que sería que yo se la había pasado a otro agente anónimo ya que ella había estado comprometida en nuestra oficina. Esto era crítico para su seguridad, y para la de mi familia también. Ella estaba tan entrelazada en nuestras vidas ahora que no podía darme el lujo de cometer un desliz.

La fecha de la deposición fue fijada: Junio 9, 2008

A causa de su estado como testigo, Bella no iba a necesitar ir a Carolina del Norte a dar su testimonio. Ella, sin embargo, tendría que tomar juramento. Como una precaución extra de seguridad, íbamos a tener a un juez fuera de turno presente para que tomara su testimonio desde un edificio secreto en el centro de Portland. Portland fue selecionada porque era una ciudad lo bastante grande de modo que si su localización era descubierta, sería difícil establecer que ella no estaba en realidad allí. Bella cambiaría de auto tres veces de camino allí y dos veces de regreso. Estaríamos cambiando la voz de Bella para la deposición dado que ésta sería grabada. Bella no creía que cambiar su voz marcaría alguna diferencia ya que ellos sabrían que era ella, pero nosotros tomaríamos cada precausión posible de todas maneras.

Yo todavía tenía tiempo de sobra en mi descanso para almorzar, y estaba en el centro, por lo que decidí poner en sobreaviso a Edward. De esa forma él podría pasarle la información a Bella. La Fundación Cullen requería traje ejecutivo de todos los empleados, por lo que atraje unas cuantas miradas cuando alcancé el piso 23. Sin embargo, yo era un Cullen, por lo que me imaginé que me considerarían como groseo y engreído, y no como sospechoso.

La secretaria de Edward no fue particularmente amistosa cuando exigí verlo de inmediato. Ella trató de decirme que él estaba fuera de la fundación. Eso habría funcionado, tal vez, si él no tuviera una ventana transparente junto a su puerta. Él definitivamente estaba en su oficina.

"Está ocupado," dijo bruscamente la chica.

"¿Él le dijo que dijera eso?"

"No, pero sé que está ocupado. Y sé que usted le dio un puño este fin de semana sin ninguna buena razón. Y francamente, cada vez que viene a hablarle nos atrasa demasiado con el horario."

"¿Él le contó que yo lo golpeé?"

"Él entró viéndose como si hubiera estado en una pelea de bar y yo le pregunté si había presentado cargos. Él dijo que no presentas cargos contra tu hermano." Ella me inmovilizó con una mirada envenenada. "A menos que esté equivocada, usted es el único hermano que él tiene."

"Uno no roba a la famlia y uno no los lleva a la corte." Estaba a punto de decir más, pero el teléfono de la chica sonó.

Ella levantó el recibidor y escuchó por varios segundos antes de decir, "si, señor." Entonces me miró rayado. "Edward dijo que puede entrar."

Entré a su oficina y vi que él estaba en medio del almuerzo. El adicto al trabajo comía en su escritorio cuando no tenía ningún almuerzo de negocios en el cual estar. Había una sombra a través de la parte baja del lado derecho de su rostro y una pequeña cortada. Le eché una ojeada a mi mano y me di cuenta que la cortada era por mi anillo de bodas.

"Me imagino que esto no es una visita social," dijo él, y luego tomó un bocado de su emparedado. Empujó una caja de cartón roja y blanca en mi dirección. "¿Papas? Todavía están calientes"

Yo todavía estaba enojado con él, aún si me sentía un poco culpable por su quijada. Él tenía que saber que lo que hizo estuvo mal. No iba a perdonarlo sólo porque me ofreció una una papa frita fresca. Pero maldición si me podía resisitir un trozo de cielo frito, por lo que me comí una. Estaba deliciosa. Yo me había reído de Edward cuando él había sobornado a su restaurante favorito para que montara una tienda en el mismo edificio que la Fundación Cullen, pero ahora lo entendí. Sería realmente agradable tener un restaurante como ese en el sotano de mi edificio. Me pregunté cuánto costaría…

Después que terminé de masticar, me fui directo al grano. Le informé los detalles de mi conversación con el Fiscal.

"¿A qué hora necesitamos estar Bella y yo en Portland?" Preguntó Edward.

"Tu ni siquiera llegarás a Portland, porque no puedo arriesgarme a que alguien los vea juntos a ambos."

"Nadie debería verla contigo tampoco."

"Es por eso que yo me encontraré con ella en Portland." Estaba un poco insultado de que él pensara que yo abandoría a Bella. Él no era el único preocupado por su bienestar.

"Si no vas a ir con ella, entonces yo lo haré."

"Ella es mi testigo, Edward. Yo soy el jefe."

"Puede que pienses eso, pero yo he invertido muchísimo tiempo y esfuerzo y dinero en asegurarme que ella esté bien. No voy a dejarte enviarla sola a Portland.

"No voy a mandarla sola, tarado."

Los ojos de Edward se achicaron. "Simplemente vas a enviarla con personas que son desconocidas. Eso está mucho mejor."

Contuve un gruñido. Estaba empezando a desear haberlo golpeado más duro cuando tuve la oportunidad. "Voy a decir esto una vez. Una vez. Mantener a los testigos seguros es mi trabajo. Soy extremadamente bueno en mi trabajo. No te me atravieses."

La quijada de Edward se cerró con fuerza, y lo vi hacer un pequeño gesto de dolor. Bien. Me alegraba que su quijada doliera. Quizás él recordaría quién estaba a cargo. El mes pasado había estado tan preocupado por Bella, había sido fácil olvidar que mi hermano y yo éramos aceite y vinagre cuando trabajábamos juntos. Yo era mayor y tenía la inteligencia ganada por la experiencia. Él pensaba que era más listo que yo porque leía algunos libros. Él nunca lo decía explícitamente, pero no tenía que hacerlo. Diablos, incluso mis padres pensaban que él era más listo que yo. Eso no me molestaba, normalmente. Yo sabía que yo era el listo – yo era el tenía una hermosa esposa, dos preciosas hijas, y un trabajo que amaba. Edward era el que estaba atascado dirigiendo la fundación de la familia y posando para avisos publicitarios; él ni siquiera tenía un perro por el cual regresar a casa. Yo difería de él en muchas cosas, pero no había forma de que fuera a poner a Bella en peligro sólo para besuquear su ego.

"Emmett –" comenzó él.

Lo interrumpí. "Dile a Bella cuando es la deposición, y que yo me aseguraré que llegué allí y regrese sana y salva." Él se veía como si quisiera decir algo más, por lo que agregué, "esta conversación se terminó."

Entonces, me fui, pero no sin antes agarrar otra papa por si acaso.


¡Hola Gente linda! Me demoré un poco con este cap y les pido disculpas, estuve realmente ocupada esta semana, ¡24 horas diarias no son suficientes! Además que FF no me dejaba actualizar xD Espero que el cap les haya gustado bastante, la cosa se empieza a poner seria, emocinante, verdad?

Muchas gracias por haberme ayudado con mi plan malvado, tuve la mejor cita con el ángel más hermoso, lastimosamente la vida real atacó de nuevo y tuve que regresarme a casa, si, lo se, agh! Pero bueno, tal vez algún día se pueda repetir –inidercta- xD

¡Cuidense mucho y nos leemos el lunes!