La Saga Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer. Esta historia pertenece a Limona y tengo su permiso para traducirla n.n
Lamber – Bueno, acá en Colombia, o por lo menos en mi región, decimos así cuando una persona adula demasiado, algo así como un perro faldero que se la pasa lambiéndole a otro xD
Estar prendido – Estar bebido, pero no borracho.
Capítulo 14
Lunes, Agosto 28 de 2006
"Aro me ha informado que estarás trabajando en proyectos de naturaleza confidencial, por lo cual tendrás una oficina, lo que es raro para una nueva contratación."
"¿Aro?"
Heidi sonrió con suficiencia. "Correcto. Aún no lo has conocido. No te preocupes, lo harás."
Era mi primer día en el trabajo, y Heidi me había guiado a través de una auténtica catacumba de pasillos antes de detenernos frente a una puerta con una placa que decía Marie Swan. Una pequeña oleada de orgullo me invadió al ver mi nombre, aún cuando no tenía pista que lo que estaría haciendo ni idea de cómo volvería a encontrar mi oficina cuando mi 'compañera' Heidi partiera. Mudarme a Chicago por mi propia cuenta fue un gran paso para mí, pero Mamá me había animado, diciendo que Papá habría estado emocionado.
Nombres y rostros pasaron de largo a toda velocidad, y traté de tomar nota de cosas como la ubicación del baño de damas y la fotocopiadora, pero estaba bastante segura que era causa perdida. Me tomaría semanas aprender mi camino alrededor de este laberinto.
Las 11:00 A.M me encontraron sentándome en mi escritorio, contemplando mi bandeja de entrada vacía, y preguntándome que rayos iba a hacer conmigo misma hasta las 5:00. La puerta de mi oficina estaba abierta, pero nadie había pasado por ahí. Con la notable excepción de mí, todo el mundo parecía estar ocupado. Hacía frío en mi oficina, y me encontré deseando haber optado por un traje en mi primer día de trabajo en vez de una ligera camisa de paño. Mi camisa se veía bien, pero no abrigaba.
Hubo un golpe sobre el costado de mi puerta, y solté un pequeño gritito de espanto y salté. Mis mejillas se calentaron cuando me di cuenta que debí haber sonado ridícula. No había razón para saltar. Estaba perfectamente segura en la oficina. Un hombre vestido en un impecable traje gris estaba parado en la entrada. Su cabello negro estaba plagado de plateado y sus ojos eran de un desconcertante tono azul grisáceo; su piel era aún más pálida que la mía. Había algo inquietante sobre él que hacía que mi intuición se activara, pero no podía decir qué era. Su proximidad hacía mis manos sudar.
"Ah, Marie. Es un placer verte de nuevo."
¿De nuevo? Yo nunca había visto a este hombre en mi vida. ¿Nos había presentado Heidi? Él irradiaba importancia, y no quise ofenderlo, por lo que simplemente me quedé mirándolo.
Él sintió mi vacilación. "Qué grosero de mi parte. Por supuesto que no recuerdas conocerme; eras bastante joven." Se acercó y estiró su mano hacia mí. Su piel se sentía suave y tan ligera como el papel contra mi húmeda palma, pero el agarré que tenía sobre mi mano era como de una llave. "Soy Aro."
Extraje mi mano de la suya y lo miré a los ojos. "¿Cuándo nos conocimos?"
"No es de importancia. Lo importante es que ambos estamos aquí ahora. Tienes un futuro muy brillante con nosotros, Marie."
Sábado, Mayo 17 de 2008
Mis rodillas se me doblaron. El mundo se ladeó y luego se enderezo cuando un par de fuertes brazos me pusieron de pie. Recosté mi cabeza sobre el pecho de mi salvador.
"Me llevo a casa a esta señorita." La voz de Edward retumbó dentro de su pecho cuando la proyectó hacia nuestros compañeros de fiesta; la vibración fue relajante. La gente nos sonrió, y yo les sonreí de regreso sin dudarlo, aunque fueran extraños. Yo detestaba las fiestas porque nunca encajaba completamente, pero esta noche había sido diferente. Estuve con Edward, y todo el mundo fue súper amable con nosotros. Al principio de la noche me pregunté si los invitados estaban siendo extrañamente amables o si nos estaban lambiendo. Ahora estaba tan prendida que no me importaba. Me pregunté cómo debía ser la vida para Edward. Él siempre había sido rico. ¿Le molestaba, no saber si la gente lo quería por ser él o por su dinero?
Edward me movió de enfrente de él a su lado, y entabló una conversación relajada con una pareja cuyos nombres no podía recordar mientras la anfitriona instruía al mayordomo para que fuera por nuestros abrigos. Éstos se materializaron, y el mío terminó sobre mi brazo en vez de sobre mí. Eso no importó, pues la agitación por toda el champán me había dado la placentera sensación de estar calentita… una sensación que aumentó al tener el brazo de Edward alrededor de mi cintura.
Sin ningún esfuerzo consciente de mi parte, la puerta del auto estuvo abierta y yo estuve sentada dentro del frío asiento de cuero con un cinturón puesto. La silenciosa máquina ronroneó mientras el auto encendía y estábamos de camino a casa.
En algún punto a lo largo del camino, había empezado a pensar en la casa de Edward como mi hogar. Eso era un poco alarmante, dada la naturaleza temporal de nuestra relación, pero no había necesidad de considerar cosas densas como esa ahora. Mi atención se desvió hacia otras cosas, en otras palabras, la fuerte línea del la mandíbula de Edward. Él tenía una mandíbula muy linda. ¿Cómo es que nunca antes lo había notado?
Él me echó un vistazo y me dirigió una rápida sonrisa. "¿La pasaste bien?"
"Um-hum," respondí fluidamente. Así fue como nunca había notado su mandíbula. Su sonrisa era deslumbrante. Las yemas de mis dedos acariciaron el asiento de cuero bajo ellas. La textura era suave, como mantequilla. "Este es un auto realmente costoso, ¿no es cierto?"
"Vas a caer como tumba en el momento en que lleguemos a casa."
"Nuh-uh. Estoy relajada, no adormilada." Giré mi cabeza de modo que mi mejilla quedara contra el asiento, disfrutando de la sensación de éste contra mi mejilla. Tan suave.
"Si tú lo dices."
El resto del viaje a casa pasó en silenciosa contemplación. Quería hablar, pero no quería sonar como si estuviera borracha cuando Edward obviamente no lo estaba. En cambio, concentré mi atención en los números en el velocímetro y en la forma en que la mano de Edward manipulaba la palanca de cambios. Nunca pensé en las manos como algo sexi, pero las manos de Edward eran tan hábiles. Nos detuvimos dentro del garaje y él me ayudó a salir del auto.
Las luces en la casa estaban encendidas y todo parecía estar una pizca demasiado brillante. Me encogí ante la luz, y Edward soltó una risita. "Dale, sube a la cama."
Sacudí mi cabeza. "No estoy cansada."
"Si no quieres dormir, ¿qué quieres hacer?"
Whoa. Esa era una pregunta abierta que temía responder. Mi boca trabajó, pero ningún sonido salió.
Él se rió entre dientes. "Eso es lo que pensé. Vamos a llevarte arriba."
"Verdad o Reto."
"¿Qué?"
"Quiero jugar Verdad o Reto."
"Bella…"
"¿No quieres jugar conmigo? Pero tienes que bajarle a las luces." Caminé hacia el sofá y me acurruqué sobre el cojín de la esquina, sin molestarme con ver si él me estaba siguiendo.
Las luces se atenuaron. Él se sentó frente a mí y me largó un vaso lleno de algo fluorescente.
"Gatorade. Deberías tomártelo."
Asentí, porque eso parecía ser lo correcto. Después de que tomé un sorbo cauteloso, Edward me sonrió. Él se inclinó hacia adelante en su silla y un mechón de cabello cayó sobre sus ojos. Y porque yo era demasiado melosa, estiré mi mano a través de la mesita de centro para alejarlo de sus ojos.
Sus ojos atraparon los míos mientras yo atraía mi mano de regreso. "Vale. Jugaré. ¿Qué quieres, Bella, verdad o reto?"
"¿Por qué vas tú primero?"
"Porque este juego fue tu idea."
Yo estaba loca. Yo detestaba Verdad o Reto. ¿No era ese un juego que se suponía debías jugar con mucha gente? Juegos como este siempre terminaban en mí siendo humillada. "Tal vez deberíamos jugar Ocho Loco mejor."
"¿Me atrajiste hacia ti con la promesa de Verdad o Reto y ahora quieres cambiar a un juego inventado para niños de cinco años?"
"Es divertido para todos, no sólo para niños." Lo mejor de todo, yo era jugadora campeona de Ocho Loco. Ese tenía que ser uno de los únicos juegos donde me sentía segura en que tenía una oportunidad de ganarle. Ocho Loco y pool.
"Arriba. Vamos. Te ayudaré."
No estaba lista para que la noche se terminara, y el sofá estaba ridículamente cómodo. "Vale, escojo verdad."
Edward dudó, probablemente todavía decidiendo si debería insistir en que me fuera a la cama. "¿Cuántos años tenías cuando aprendiste a montar en bicicleta?"
"¡¿Esa es tu pregunta para Verdad?! Es casi ofensiva."
"Bueno, entonces. ¿Qué pasó con los Volturi para que decidieras testificar?"
"Aprendí a montar en bicicleta cuando tenía seis. Mi papá me enseñó. Él prometió que no me soltaría, pero lo hizo, y fui una cuadra entera antes de chocarme."
"Es por eso que no podemos jugar Verdad o Reto, Bella. Tú no puedes o no me contarás sobre ti."
"Actúas como si esto es todo mi culpa."
"Lo es."
"Entonces dime, ¿por qué besaste a Tanya en frente de Dios y todo el mundo cuando se supone que estabas pretendiendo ser mi prometido?"
"¿Pero no me preguntaste si quería verdad o reto."
Revolví el Gatorade en el vaso. "¿Verdad o Reto, Edward?"
"Reto."
"Claro." Bufé. Era fácil escoger un reto después que ya había escuchado la pregunta de la verdad. Necesitaba una forma de igualar el campo de juego. "Bueno… te reto a tomar hasta que estés tan prendido como yo lo estoy."
Edward se puso de pie sin decir nada y fue a la cocina. Regresó con una botella de lo que presumiblemente era alguna clase de licor y dos vasos pequeños.
Yo pregunté, "¿Para qué es el segundo vaso?"
"Para ti."
"Ni loca. He tenido suficiente."
"Primero, no tomo solo. Y segundo, te estás desembriagando. No he estado borracho en años. Si voy a cumplir tu reto, entonces te voy a arrastrar conmigo."
Era cierto; me estaba desembriagando un poco. Que yo recobrara mi lucidez mientras él se emborrachaba era parte de mi vil plan para llegar a conocerlo mejor. Pero si él no iba a beber a menos que yo lo hiciera, ¿entonces no era mejor verlo mientras estaba ebria que no verlo en absoluto? Era patética. Haría cualquier cosa para permanecer en su presencia un poco más.
Miré los dos vasos pequeños con recelo. "¿Qué es esto?"
"Tequila. ¿Te le mides, o no?"
"Cuenta conmigo. ¿No necesitamos sal y limones y eso?"
"No con tequila decente." Edward se bajó cuatro tragos en rápida sucesión.
Cuatro tragos me hubieran tumbado de una, pero él se los tomó como si nada. Ni siquiera se veía tomado, pero claro, yo no estaba segura de cómo se veía Edward borracho. Él se sirvió una copa más y luego sirvió una para mí. Cuando alejaba la botella de mi copa, un poco de licor salpicó sobre la mesa. La sonrisa de suficiencia sobre mi rostro era incontenible. No importaba lo sereno que se viera, tenía que estar sintiendo esos tragos.
"Fondo blanco," dijo él, esperando a que yo levantara mi vaso.
Cerré mis ojos. El líquido quemó mi garganta al bajar, pero no fue tan malo como pensé que sería. Una copa fue suficiente para mí. Cuando abrí mis ojos, la sensación de mareo regresó a toda fuerza. Alguien se estaba riendo, y no era Edward.
***
Bella desocupó la copa y luego empezó a reírse como loca. Ella se había reído quizás unas cuantas veces en el tiempo que llevaba de conocerla, pero esta sensación de regocijo era nueva. Me gustaba.
Últimamente muchas cosas sobre Bella eran nuevas. Cuando la conocí, ella estaba demasiado nerviosa y demasiado delgada. Aquellas eran cualidades que parecían concordar con una testigo atemorizada. Luego me fui a Haití. Y Cuando regresé, se había consumido a mejillas hundidas y a marcados círculos oscuros bajo sus ojos. Ella nunca ofreció contarme lo que pasó mientras no estuve, y yo nunca pregunté. Ella me contaría si quería que supiera, y nunca dijo nada.
La diferencia entre la Bella de ahora y la del mes pasado, o incluso la Bella que llegó a mi casa, era marcada. Todavía estaba demasiado delgada, pero sus ojos brillaban. Sus hombros ya no se encorvaban hacia adelante y parecía cómoda al salir conmigo. Y justo ahora la había escuchado reírse.
Estábamos jugando Verdad o Reto. Y estábamos tomando. Era una idea estúpida, como lo era cualquier cosa que derribara mis muros para con Bella. Ella se había quitado los zapatos y estaba acurrucada de lado en la esquina de mi sofá. Su falda se había subido, y la cremosa piel de sus muslos capturó mi atención.
Bella chasqueó sus dedos frente a mi cara, sorprendiéndome. "¿Hola? Dije que quiero una Verdad."
Me estaba sintiendo benévolo, y quería conocerla mejor, por lo que le lancé una pregunta fácil. "Si el dinero no fuera problema, y pudieras ir a cualquier lugar, ¿a dónde irías?"
"Hmm," dijo ella. Sus ojos se cerraron, y se vio hermosa. "Algún lugar soleado y cálido."
"¿Eso es?"
"Si."
"¿Entonces podría llevarte a LA y estarías feliz?"
"Dije solado, no lleno de humo*. No quiero estar en una ciudad." Se detuvo, sus ojos todavía cerrados. "Supongo que quiero ir a la playa. No para meterme al agua – sabes cómo me siento sobre eso – pero me gustaría sentir la arena entre mis dedos."
"Apuesto que disfrutarías más el agua de lo que te imaginas. Ya dominaste flotar."
Sus párpados se abrieron, y ella me miró. "¿Pero no necesitas nadar? El agua tiene olas y corrientes y esas cosas."
"Hay lugares donde el agua es como vidrio; tranquila y clara. Es un universo completamente diferente, y es totalmente tranquilo cuando estás bajo la superficie."
Bella me estaba mirando fijamente. "Adoras el agua, ¿no?"
"Creo que tu también podrías amarla. Hay algo catártico en dejarte llevar completamente y confiar en que el agua te mantendrá a salvo."
"Es difícil confiar en algo que podría ahogarte."
"Tu espera. Te llevaré a algún lugar y te lo probaré."
"Tal vez algún día," dijo con un suspiro que yo ya me conocía demasiado bien. Ella suspiraba de esa forma cuando consideraba su mortalidad. "Bueno, ¿Edward, quieres otro reto?"
"Dame una verdad ésta vez."
"¿Con cuantas chicas has tenido sexo?"
Esa fue una pregunta tan poco-Bella, pero estábamos bebiendo. Fruncí el ceño. "¿Por qué preguntas?"
"Yo soy la que pregunta, señor. No puedes inquirir por mi lógica."
"¿Contándote a ti?"
"Si, contándome a mí." Aún bajo la escasa luz, Bella se sonrojó intensamente. Aún ebria, ella se sonrojaba.
"Trece." Me pregunté si ella pensaría que ese número era alto. Considerando mi edad, estado civil, y el dinero de mi familia… yo era casi un monje. Estaba seguro que Emmett había dormido con esa misma cantidad de chicas sólo en secundaría. El tequila me estaba haciendo sentir casi hablador, y tuve que apretar mis labios para evitar darle más detalles a Bella. Es decir, ella probablemente no querría saber que yo rechazaba entre diez y veinte mujeres en una semana promedio.
"Estás bromeando." Ella se sentó, y la vi sacudirse un poco.
Estiré mi mano para estabilizarla. Mis dedos rozaron su brazo y examiné su rostro para ver si su incredulidad provenía de la preocupación de que trece fuera un número elevado o la inquietud de que fuera poco. "¿Estás bien?"
"¡¿Yo fui la número trece?!"
Las conté de nuevo en mi cabeza. No estaba seguro de cómo responder. "¿Qué hay de malo?"
"Hemos hablado sobre mi suerte. Apesta. Y trece es un número de mala suerte, y es que sólo. Es decir. Por supuesto que voy a terminar como la número trece cuando estoy tratando de burlar el destino." Las palabras cayeron de su boca rápidamente, y me di cuenta que yo todavía tenía mi mano sobre su brazo.
"¿De veras has dormido con sólo trece personas?"
"¿Estás dudando de mí?" ¿Cómo podía creer que yo mentiría en un juego de Verdad o Reto?
"Bueno, es que. Pensé que habías salido con mucha gente. Rosalie dijo…" Su voz se fue apagando, probablemente porque se dio cuenta de lo irritado que yo estaba. O tal vez notó que de alguna forme me había movido de la silla al sofá y ahora estaba sentado justo junto a ella.
"Tener una cita no es lo mismo que tener sexo." Puse su cabello detrás de su oído para poder ver mejor su cara. "Créelo o no, yo no le presento un reporte a Rosalie sobre mi historial sexual."
Sus ojos eran grandes y oscuros, y estábamos lo bastante cerca que imaginé que podía sentir su aliento sobre mi cuello. Necesitaba dejar de pensar en su cuello y su cabello y su piel.
"¿Verdad o Reto, Bella?"
Vi su garganta moverse cuando pasó saliva con nerviosismo. "Reto."
¿Qué podía retarla a hacer? No quería darle ningún reto que la lastimara, avergonzara, o que la hiciera sentir incómoda. Eso dejaba pocas opciones. Recordé su lista de deseos, y luego le sonreí. "Está bien. Te reto a hacer algo que nunca antes has hecho. Te reto a saltar del trampolín afuera."
Sus ojos se abrieron aún más, y el blanco alrededor de sus irises fue visible casi por completo.
"Está bien estar asustada. Yo estaré ahí."
"Yo puedo hacerlo, pero, um, no es algo que nunca antes haya hecho."
El horror me inundó. Ella apenas si podía nadar. ¿Por qué habría saltado a la piscina sin mí? "¿Qué estabas pensando? ¡Pudiste haberte ahogado!" Mi voz salió demasiado fuerte y resonó en mis oídos.
Los labios de Bella se fruncieron y se veía casi avergonzada. "Estuve bien. Eso fue hace semanas, antes que nuestras lecciones de natación empezaran."
Eso dolió. "¿Estabas pretendiendo no saber nadar? Pudiste haberme contado simplemente…"
"¡No! Edward, escucha. Hice una lista de cosas por hacer antes de morir, y una de ellas era saltar de ese estúpido trampolín. Así que lo hice. Jake saltó conmigo porque yo no sabía nadar."
Eso dolió más. Porque lo necesité, me serví otra copa de la Herradura Reposado. Y una más por si acaso. Estaba lo bastante consciente para darme cuenta que ahora estaba realmente borracho. Bella me estaba mirando fijamente, alarmada, pero mi rabia se disipó junto con lo que quedó de mi sobriedad.
"¿Por qué confías en el jardinero y no en mí?" La voz fue quejumbrosa y no sonó como lo mía, pero las palabras salieron de mi boca. Estuve atento a su respuesta.
Bella puso sus cálidos dedos sobre mi mejilla y soltó una risita. "Edward, claro que confío en ti."
"¿Entonces por qué le contaste a él sobre tu lista de deseos y no a mí?"
"Porque fue su idea, así que era obvio que él supiera. Y no te conté porque las cosas en ella eran estúpidas y no quería que pensaras que yo lo era."
Su mano estaba todavía sobre mi rostro, y froté mi mejilla contra ella. Ella levantó su otra mano para acunar mi cara. Ambos nos inclinamos hacia adelante. Nuestras narices se tocaron. Quise besarla, pero me había prometido a mí mismo que no lo haría. Pero si ella me besaba, ¿cómo podría ser eso mi culpa? Rocé mi nariz contra la suya, esperando que ella cerrara el último milímetro entre nosotros, pero no lo hizo.
"Estás ebrio," murmuró.
"Igual tú." Era posible que ella estuviera menos borracha que yo.
"Si yo saltara dentro de esa piscina, ¿de verdad podrías salvarme? Porque en estos momentos yo no podría flotar o nadar ni para salvarme la vida."
"¿Y si mejor saltaras dentro del jacuzzi?"
"No es muy profundo."
"Lo sé."
"Vale." Bella se alejó de mí y se puso de pie. La ausencia de su cálida presencia me dejó helado y me arrepentí de sugerir cualquier cosa que la apartara de mi lado.
Ella subió las escaleras lentamente, sosteniéndose del pasamano. Yo caminé detrás suyo, observando el balanceo de sus caderas. Ella fue directo hacia mi cuarto y salió al balcón sin dudarlo. Yo encendí una luz y luego quité la cubierta del jacuzzi, una tarea que era infinitamente más fácil cuando no estaba borracho. Casi me caí dentro del jacuzzi cuando me di cuenta que Bella se estaba quitando la ropa.
"¿Qué estás haciendo?"
"No voy a meterme con la ropa puesta, eso es estúpido." Rodó sus ojos. "Relájate. No es nada que no hayas visto antes."
Hubo un chapuzón; Bella estaba dentro el agua. Reto completado.
"Ummm," ronroneó ella, "esto se siente delicioso. ¿Tengo que salirme?"
"Bueno," dije, tratando de instar mis ojos a alejase de su pecho, el cual estaba a penas bajo la superficie. El agua se movía alrededor de ella, a veces cubriendo completamente sus senos, a veces revelando la parte superior de ellos. "Supongo que no."
"Es tu turno. Creo que deberías escoger un reto." Bella extendió los brazos detrás suyo a lo largo del borde del jacuzzi, haciendo su pecho más prominente.
Yo ya me había olvidado que estábamos jugando algo. Su desnudez era distrayente hasta el extremo. "Reto, entonces."
Bella me sonrió ampliamente. "Te reto a quitarte la ropa y a meterte al jacuzzi conmigo."
Edward Cullen nunca se echaba para atrás en un reto. Nunca. Me desvestí y estuve en el jacuzzi en treinta segundos exactos. No importó que casi me cayera al tropezarme con mis pantalones en mi apuro.
Y sí se sentía bien. "Esto de verdad se siente bien." Soné como un idiota. Pequeñas olas ondulaban a través de la superficie mientras estaba sentado en el agua. Vi como éstas viajaban por la superficie y se chocaban contra la parte superior de los hombros de Bella. El jacuzzi era más íntimo que la sala. El pequeño espacio era nuestra propia burbuja privada, y más que eso, ambos habíamos estado juntos aquí anteriormente.
"Te lo dije," dijo ella.
"Estabas en lo cierto."
"Dilo de nuevo."
"¿Estabas en lo cierto?·
"¿Sabes, nunca antes me habías dicho eso?"
"Eres boba."
"Me acabas de llamar boba."
"Lo sé. Yo lo dije, ¿no?" Nuestra conversación se estaba deteriorando en insensatez y todo lo que yo quería era acercarme a ella y callarnos a ambos. No me ayudó recordar cómo habían resultado las cosas la última vez que estuvimos juntos en el jacuzzi.
"Quiero una verdad esta vez," dijo Bella, inclinándose hacia mí. "Porque realmente no me quiero mover."
Su muslo tocó el mío. El agua estaba tibia, pero el lugar de contacto donde su muslo tocó el mío estaba más caliente todavía. Aparentemente ella se había movido. ¿O fui yo el que se había movido? Hubo silencio por varios segundos antes de que me diera cuenta que ella estaba esperando a que yo le hiciera una pregunta. Dejé que mis dedos se enredaran dentro de su cabello porque se sentía natural.
"¿Tener sexo fue lo que pensaste que sería?" Pasó un segundo antes que me diera cuenta que había preguntado eso en voz alta. Todo mi plan había sido preguntar cosas para averiguar más sobre ella y lo que le gustaba, pero de alguna manera lo volví algo pervertido.
Sus dientes mordisquearon su labio inferior y me miró con los ojos medio cerrados. Pensé que tal vez no me había escuchado, y me alisté para hacer una pregunta diferente.
Entonces susurró, "fue mejor."
Cerré mis ojos, de repente agradecido por el alcohol entorpeciendo la respuesta de mi sistema. Porque sobrio, la hubiera tenido en mi cama dos segundos después de que esas palabras dejaron su boca. El agua entre nosotros nos estaba acariciando a ambos, y por un momento, me permití pretender que nos estábamos tocando el uno al otro por todas partes.
Cuando no respondí, ella habló, su voz suave y grave. "¿Verdad o Reto?"
"Verdad." Era incapaz de dejar el jacuzzi con ella así de cerca a mí, pero sí abrí mis ojos. Dejé caer la mano que estaba entre su cabello, porque cada segundo que la mantenía ahí me tentaba.
"¿Te has preguntado alguna vez como sería si tuviéramos sexo de nuevo?"
Sus ojos eran pozos oscuros en los que quería sumergirme. Era un error responder a esa pregunta, pero lo hice de todas formas.
"Si."
Ella pareció sorprendida. "¿En serio?"
"¿Y tú?"
Ella asintió.
Bella iba a ser mi muerte. Porque Emmett me asesinaría. "No puedo aprovecharme de ti cuando estás ebria."
"Pero tú también estás tomado."
"Bella, me gustas. Pero no podemos."
"¿Por qué no? Todo el mundo piensa que estamos comprometidos."
"No todo el mundo," mascullé, pensando en mi hermano.
"Lo siento, es que pensé que tal vez… oh, olvídalo."
La mirada de dolor en su rostro me dolió. Tal vez ella sólo me quería porque estaba borracha, pero sí me quería y sí se sintió rechazada. Yo no podía permitir eso.
Me acerqué a ella de nuevo. "Tienes razón. Pero el momento es de lo más inoportuno."
"Nadie sabe cuánto tiempo tiene, Edward."
"Tú necesitas un lugar seguro en el cual estar. Seguro no es que yo me aproveche de ti."
"Pero…"
"Shh," dije, poniendo un dedo sobre sus labios. Si ella decía más, eso haría imposible para mí dormir ésta noche o cualquier otra, asumiendo que consiguiera recordar los acontecimientos de esta noche. Me moví al rincón más alejado del jacuzzi y el agua se movió entre nosotros en lugar de hacia Bella. No habíamos sacado toallas; yo no había estado pensando. Si tenía que verla ponerse de pie, las gotas de agua escurriéndose bajo su cuerpo desde sus hombros hasta sus… "Espera aquí."
Entré a la casa y enrollé una toalla a mí alrededor. Luego tomé varias toallas para Bella. Me puse de espaldas mientras ella salía del jacuzzi. Pensar en su cuerpo, mojado, era más de lo que podía manejar. No necesitaba verlo.
Ambos entramos a mi habitación, y yo le eché una ojeada a mi cama. Me estaba empezando a doler la cabeza y mi estómago estaba revuelto, y no quería nada más que subirme a mi cama. Con Bella. Le eché un vistazo a ella y me di cuenta que ella también estaba mirando mi cama.
"Deberíamos meterte en la cama." Sólo después de que lo dije, me di cuenta de cómo sonó. "Quiero decir, en tú cama".
Ella asintió. La acompañe por el pasillo hasta la puerta de su habitación.
Domingo, Mayo 18 de 2008
Mi boca sabía a mierda.
Rodé fuera de la cama y caí al piso. Me sorprendió un poco aterrizar en el suelo.
Fue cuando me paré, sin embargo, que me di cuenta que no tenía simplemente resaca. Todavía estaba un poco borracho. Ugh. El incesante martilleo en mi cabeza se estaba haciendo más y más fuerte. Incluso había algunos gritos.
Eso no era simplemente mi cabeza.
Gruñí, me puse una camiseta, y bajé a trompicones las escaleras. Sólo una persona agarraría a golpes mi puerta y gritaría a esta hora un domingo en la mañana, y él era la última persona que quería ver. Si fuera cualquier otra persona, podría ignorarla y ella se rendiría y se iría, pero no Emmett. A regañadientes abrí la puerta antes de que pudiera despertar a Bella. Estaba nubado, pero entrecerré los ojos contra la luminosidad.
"¿Qué estás haciendo aquí?"
"Visitándote. Déjame entrar." Él me empujó y entró al vestíbulo, golpeando mi hombro de paso. Eso sacudió mi cuello, lo cual movió mi cabeza, lo cual casi le trajo a él una ronda de vómito sobre sus zapatos. Había una razón por la que yo no me emborrachaba así, y tenía todo que ver con la mañana siguiente.
Cerré la puerta y Emmett me examinó. "Estás descolorido. Siempre estás descolorido, pero esta mañana te vez súper horrible. ¿Qué hiciste? ¿Te tomaste un rió de vodka?"
La imagen que sus palabras produjeron fue desagradable a más no poder. "¿Podemos por favor no hablar de alcohol o bebidas o comida? También, apreciaría si pudiera usar tu voz suave, ¿para cuando estás dentro de una casa?"
La risa de Emmett retumbó a través del vestíbulo, intensificando mi dolor de cabeza. Quise darle un porrazo, pero no estaba lo suficientemente estable para hacer eso en mi estado actual. Pero se la cobraría. Después. Él era mi hermano y yo lo amaba, pero no por eso tenía por qué agradarme. Él no le agradaba para nada a mi mandíbula.
"¿Qué diablos quieres?"
Los ojos de Emmett escanearon la sala. Estaba buscando a Bella.
"Bella está durmiendo todavía."
Él frunció el ceño. "Supongo que debí haber llamado."
"Desde hace mucho que dejé de esperar los modales básicos de parte tuya." Eso era tan obvio que dolía decirlo en voz alta, considerando especialmente que él no sabía lo el término voz baja significaba.
"Seh, bueno, no me des pie para empezar con las cosas que he dejado de esperar por parte tuya. Estamos a plena luz del día. ¿Cuándo crees que se despierte?"
"No tengo idea. Y antes de que hables con ella –no, no le dije la fecha de la deposición."
"Maldición, Edward. ¿Qué carajos te pasa?" Emmett estaba casi gritando.
Rechiné mis dientes, añorando desesperadamente su silencio. Retrocedí unos pasos lejos de él para que su voz estuviera más alejada de mis oídos. "No hay nada que ella pueda hacer para prepararse para la deposición. Nada bueno vendrá de decirle."
Emmett entró como Pedro por su casa a la cocina. Tomó una cerveza de mi refrigerador, miró mal la etiqueta, y luego la golpeó contra el mesón de la cocina para abrirla. Lo hizo para molestarme, porque él sabía que no me gustaban los rayones sobre el granito. O quizás estaba tratando de hacer tanto ruido como fuera posible. Llevó la cerveza a la sala y se sentó en mi silla, de nuevo para fastidiarme, y se acomodó para esperar.
"Hay algo llamado teléfono, sabes. No tienes que esperar hasta que ella se despierte." Tuve la irresistible urgencia de desalojar a mi hermano de mi silla, pero rivalizada por una urgencia igualmente irresistible de tomar un poco de Gatorade, un manojo de aspirinas, y regresar a la cama. Me fui por mirarlo rayado.
Las manos de Emmett estaban detrás de su cabeza y estaba recostado en mi silla. Sus botas golpearon mi mesita de centro con un golpe seco cuando puso sus pies encima. "Oh, creo que lo sé. De ahora en adelante, quiero asegurarme de que escuche las cosas de primera mano."
"Ella no quiere saber. Yo la conozco mejor que tú. ¿Por qué no puedes creer que estoy en lo cierto?"
"Es su vida, Edward. Ella merece saber. Ella es una mujer hecha y derecha."
"Ella estaría mejor sin saber."
"Quizás. Pero no es mi trabajo jugar a ser Dios, y tampoco es el tuyo."
Emmett le iba a contar, y yo no podía detenerlo. Era un asunto de moral para él; él creía que era lo correcto. Pero él no entendía. Él no la había visto, rota, como yo lo hice el mes pasado. Él no sabía lo mucho que ella pensaba en la muerte. Cuando él me contó sobre la deposición ese día en mi oficina, yo había planeado contarle a ella hasta el momento en que me llamó al trabajo para preguntarme sobre servir como voluntaria para la Fundación Cullen. Esa fue la primera vez que la escuché expresar un interés en vivir, y no estaba a punto a destruir eso.
La chispa estaba de regreso en sus ojos, y Emmett iba a arrasar con ella.
* Al parecer a LA lo conocen por ser smoggy, lo que significa 'lleno de nubes, con una mezcla de humo y neblina en la atmósfera'. A eso se refiere Bella cuando dice: 'soleada, no llena de humo'.
Hola a todos, ¿qué tal les pareció el cap? ¿Si les gustó? Quedó interesante la cosa, ¿cómo creen que reaccione Bella? ¿Creen que algo pase entre Bella y Edward pronto? Algo me dice que eso último lo quieren así no crean q vaya a pasar, pero bueno, ya no sé, la fe es lo último que se pierde, ya veremos qué pasa xD
Bueno, como algunos de ustedes ya sabrán por el mensaje que puse la semana pasada en mi perfil, estoy adelantando algunas materias en la universidad y ando bastante ocupada, intentaré subir el siguiente cap. lo más pronto que pueda, pero es muy probable que me tarde un poco. No se preocupen, no dejaré la historia a medias, sólo les pido un poco de paciencia durante este mes que duren los cursos.
¡Estaremos hablando! ¡No se olviden de comentar! ;-)
Publicidad Privada no Pagada: ¡Feliz Cumpleaños a mí! Jeje, no me miren así, si no le hago barra yo misma nadie se entera xD ¡Besos!
