La Saga Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer. Esta historia pertenece a Limona y tengo su permiso para traducirla n.n
¡Hola! ¡Estoy de regreso!
–No, tranquila que no me he dado cuenta xD-
Me tardé bastante, pero bueno, ya todas conocen la historia, entonces no la voy a repetir más xD. Sólo quiero darles unas Gracias enormes a todas las personitas que me mandaron reviews, mensajes y me hablaron por el msn a ver cómo iba, aprecio que les guste tanto la historia. Las actualizaciones semanales están de regreso, así que sin más q decir por ahora, espero que disfruten de lo que se viene, empezando con este cap.
Capítulo 15
Lunes, Septiembre 25 de 2006
Mis manos descansaban sobre el teclado. Mis ojos contemplaban la pantalla del computador. Mi mente estaba completamente perdida en otro lugar. Otro día, otro reporte que escribir.
Hasta ahora, como parte de mi glamuroso empleo con Volterra, había hecho lo siguiente: A) escribir reportes, B) asistir a algunas reuniones, C) escribir reportes, D) perderme de camino a mi oficina cuatro veces, y E) investigar para poder escribir más reportes.
No que me molestara la parte de escribir. Lo que encontraba molesto era que nadie más que un tipo raro llamado Felix quisiera hablarme. Yo no era la única 'nueva contratación', pero era la única con una oficina, y eso me separaba del resto. Yo nunca había encajado mientras estuve en la secundaria, y aunque tuve amigos en la universidad, siempre sentí como si estuviera mirando desde afuera lo que pasaba dentro. Aquí, en Chicago, se supone que sería un nuevo comienzo para mí, pero mi propio empleador me estaba ubicando para que estuviera aislada.
No debería haberme sorprendido, en serio. Era un hecho conocido que Marie Swan sólo tenía suerte de la 'mala'.
Lo que era aún peor era que yo estaba en un ala separada de todo el mundo, un ala que albergaba oficinas para personas que casi nunca estaban aquí. La oficina de Heidi estaba bajando por el corredor, pero yo sólo la había visto dos veces desde ese primer día. Veía a Aro de vez en cuando, y él se detenía a hablarme por unos minutos, pero yo nunca había visto ni siquiera a uno de los otros dos peces gordos. Cuando le pregunté a Aro sobre ellos, él sonrió y dijo que en un negocio familiar, algunos miembros trabajaban más que otros. Entonces añadió que, para ser justos, ellos si viajaban seguido y que por eso solamente los vería rara vez.
Cuatro meses atrás, estaba acurrucada en una esquina de mi apartamento estudiando. Ahora, estaba acurrucada en mi fría oficina sin ventanas escribiendo reportes sobre otros negocios para mi jefe. Y, después de casi un mes en el trabajo, todavía no sabía lo que hacía Volterra. Fui a nuestro sitio web. Estaba disponible en cinco idiomas. La página principal tenía un paisaje con árboles y un burbujeante arroyo, con todo y efectos de sonido. El contenido no fue para nada informativo.
"Marie, me alegra encontrarte en la oficina."
Giré mi cabeza y vi a Aro, recostado sobre el marco de la puerta, mirándome. El hombre se movía con una alarmante quietud. ¿Cuánto llevaba parado ahí?
"Aro, me sorprendiste." Forcé una sonrisa sobre mi rostro, aún cuando él me aterraba. "No sabía que estabas aquí hoy."
"Acabé de llegar, Marie. Acabé de llegar. Me temo que he sido un poco negligente contigo. ¿Por qué no vienes conmigo y vamos a almorzar?"
"Es un poco temprano para almorzar…" eran las 10:27. Sabía esto porque no pasaba un minuto sin que mirara el reloj. Ningún lugar estaría abierto para almorzar excepto McDonald's.
Aro lanzó su cabeza hacia atrás y se rió. No la respuesta que yo estaba esperando.
"Marie, eres un encanto, ¿no es cierto? Tan práctica, pero con tanto que aprender." Él inclinó su cabeza hacia mí y estiró su boca en una sonrisa. "Sígueme."
Domingo, Mayo 18 de 2008
Emmett
Edward subió las escaleras hecho una furia.
Yo me relajé y me tomé mi cerveza, mis pies sobre la preciosa mesa de centro de Edward, acomodándome para esperar a Bella. Iba en contra de mis principios beber esta mierda extranjera, pero era todo lo que mi pequeño hermanito estaba comprando ahora que yo ya no estaba en su lista de bienvenidos.
Changos, no tenía ni idea de por qué estaría enojado conmigo. Él era como un niño en una tienda, y yo era el padre, diciéndole que no.
Después de un rato, cuando estuve seguro que Edward no iba a volver a bajar, bajé mis pies de la mesa de centro. Tener mis pies levantados no era tan cómodo como parecía porque había un borde al final de la mesa. Error de diseño, si me preguntas. Estaba bien dentro de mi segunda cerveza cuando Bella bajó las escaleras en un escaso juego de pijamas. Su cabello era un desastre y tenía cara de sueño.
Bella me miró con los ojos entrecerrados en confusión, "¿Emmett? ¿Qué estás haciendo aquí?"
"A mí también me alegra verte, nenita."
Ella hizo una mueca en mi dirección y puso una mano sobre su oído. Se emborrachó anoche, no hay duda. "¿Edward está aquí?"
"Él me dejó entrar y luego regresó a la cama. Se veía peor que tu." Mantuve mi tono neutral, pero en el interior estaba que ardía. La Marie que yo conocía no bebía, pero Bella fue y se emborrachó con Edward.
Ella asintió y tambaleó hasta la cocina, hurgando en la alacena, sin duda buscando un analgésico. Regresó un par de minutos después, bebiendo a sorbos un vaso de agua y sentándose al otro lado de la habitación.
"¿Estoy en peligro? ¿Pasó algo?"
"Todo está bien. Ha pasado un tiempo desde que hablamos. ¿Cómo vas, además de con resaca?"
"Estoy bien."
"¿Sólo bien? ¿Edward te ha estado tratando bien? Porque si no ha sido un caballero…" Y maldición si sabía que no lo había sido, pero su reacción a la pregunta era importante.
La sombra de una sonrisa pasó por su rostro. "Ha sido un caballero."
Claro. La tenía completamente engañada. Suspiré. "Mira, sobre Edward…"
Ella frunció el ceño. "¿Qué con él?"
"Sé que él es atractivo, rico y cualquier otra cosa que a las chicas les guste, pero Marie," usé su nombre real deliberadamente por primera vez desde que la traje aquí, "él no es alguien con quien te quieres involucrar."
"¿Cómo, exactamente, piensas que estamos involucrados?"
"No estoy diciendo que lo estén," aunque sé que lo están, "estoy diciendo que si de verdad quieres algo sentimental, él no es un buen chico para ti."
"No era consciente de que fueras un experto en la clase de chicos que yo debería ver." Su voz se había elevado una octava y se veía más despierta.
"Marie," dije suavemente, apelando a su antigua personalidad. "Eres una buena chica. Lista, amable, con un gran futuro por delante. Edward tiene buenas intenciones, pero él pasa por las mujeres como si fueran Kleenex. Tú estás en un lugar vulnerable, y detestaría que él se aprovechara de ti. Él no lo haría a propósito, simplemente es inconstante."
"Tú no eres mi padre."
"Soy tu amigo. Y estoy preocupado por ti. ¡Mírate!"
"¿Mirar qué?"
"Te ves como si hubieras parrandeado toda la noche. Esa no eres tú." Y te estabas guardando para el matrimonio, pero en cambio tiraste eso a la basura con mi hermano, pero no hablaremos de eso ahora.
Ella se quedó mirándome por unos segundos, y yo pensé que la había hecho entender. Pero sus ojos se abrieron de repente. "¿Por qué golpeaste a Edward el otro día?"
Uh-oh. El dragón despertó. "Eso no tenía nada que ver con esto."
"Dime la verdad."
Dudé, y entonces ella lo supo.
En un santiamén, Bella estaba sobre mí, golpeando mis hombros y mi cabeza y llamándome cosas. Lo que le faltaba de vigor lo compensaba en volumen; el primer manotazo no dolió, pero los siguientes cinco en el mismo lugar sí.
"¡Quítate de encima mío!" Traté de quitármela de encima, pero ella estaba sobre mí como garrapata y no quería lastimarla.
Edward aclaró su garganta detrás de nosotros. Naturalmente, él elegiría justo ahora para bajar las escaleras. No tuve que verlo para saber que estaba sonriendo burlonamente. Me encogí cuando otra ronda de los manotazos de Bella golpeo mi cabeza. Ella no debe haberlo oído.
"A pesar de lo mucho que estoy disfrutando esto…" dijo Edward, "Bella, tal vez quisieras subir y ponerte un poco de ropa."
Yo estaba casado, pero aún así era un hombre. Las tiras de su pijama habían caído de sus hombros y la tela de un lado se había resbalado, y vi directamente bajo la camisola. Ambos nos dimos cuenta de ello al mismo tiempo, y ella estuvo fuera de mí y en el segundo piso en un flash.
El daño estaba hecho. La visión de sus pezones quemada en mi cerebro. Nunca la volvería a ver de la misma forma inocente. Ugh.
"Adivino que esa no fue su respuesta a las noticias de la deposición," dijo Edward mientras doblaba la esquina y entraba a la sala. Estaba recién bañado y afeitado. Todos los indicios de su resaca habían desaparecido.
"No me digas, Sherlock," gruñí. Mi cara ardía por todas las bofetadas de Bella.
"¿Café?" Preguntó Edward.
"Tengo cerveza."
"¿Siempre acostumbras mirar bajo las camisas de tus testigos? ¿O es sólo de las bonitas de las que te aprovechas?"
Lo miré que me lo comía.
Él me miró igual.
Nuestro concurso de miradas rayadas se estaba volviendo más y más ridículo con cada segundo que pasaba, pero maldición si iba a ser yo el que alejara la mirada primero. Yo siempre ganaba este juego cuando éramos niños.
Y gané este juego también, porque Edward alejó la mirada tan pronto como escuchó a Bella en las escaleras. Ella se había puesto un juego de ropa casual y su cabello estaba recogido en una desordenada coleta. Se veía cansada pero le sonrió a Edward.
"¿Por qué estás aquí todavía?" Bella me dirigió una mirada hosca.
Suspiré. Así no era como quería que las cosas fueran con ella. De todos los testigos que alguna vez había protegido, ella era la que más me agradaba. "Yo--"
Edward me interrumpió. "Emmett sólo estaba aquí para ver como estabas. Ha pasado bastante desde que te vio."
Él giró su cabeza lejos de Bella, hacia donde yo estaba, rogándome con sus ojos. Él pensaba que estaba mal contarle sobre la deposición, pero maldita sea, ella tenía derecho a saber. No es como si yo estuviera causándole angustia deliberadamente. La estaba ayudando.
Suspiré. "Sí, quería ver como estabas, pero más que eso, hay algo que necesitas saber."
Edward giró abruptamente y se fue. Los ojos de Bella lo siguieron hasta que desapareció. "¿Qué le pasó?"
"La deposición ha sido programada para Junio 9. Va a ser en Portland."
Ahora toda su atención estaba sobre mí. "Supongo que sabía que esto se acercaba. Pero, ¿Portland? Pensé que el juicio era en Carolina del Norte."
"Portland es donde se te tomará juramento. Serás sólo tú y un escriba, y tal vez un juez. Luché bastante para que pudieras hacerlo vía videoconferencia por propósitos de seguridad."
Bella se sentó sobre el sofá; su rostro cuidadosamente vació de expresión. "Ya veo."
"No tienes nada de qué preocuparte. Cuidaré bien de ti, nenita." Esa última palabra fue forzada. Era difícil llamarla nenita ahora que había visto sus boobis. Pero necesitaba volver a ponerme en una mentalidad de hermano mayor.
Ella no dijo nada, simplemente se sentó ahí.
"Bella, sabes que estarás bien, ¿cierto?"
"Por supuesto." Una tiesa y pequeña sonrisa pasó por su rostro rápidamente.
Bueno. No me creía, pero eso estaba bien. Al menos estaba pretendiendo que pensaba que las cosas estarían bien. Pretender era el primer paso para crear una buena realidad.
"¿Hay algo que quieras preguntarme?" Había montón enorme de medidas de seguridad con las que podría entretenerla, pero éstas no ayudarían en nada hasta que ella estuviera lista para escuchar sobre ellas.
"Confío en ti," dijo, de nuevo con esa sonrisa tiesa arrugando su rostro.
"Y Bella, recuerda lo que dije sobre Edward."
Eso atrajo su atención.
"Emmett Cullen," chasqueó. "Quiero que me escuches, y que me escuches bien."
"Bella—" Comencé. No quería estar enemistado con ella por algo tan estúpido como mi hermano.
"No. No me vengas a 'Bella' así y asá." Ella saltó de su asiento, sus manos sobre sus caderas. "Lo que yo hago con mi vida personal no es de tu incumbencia. En absoluto. Si quiero pasar tiempo en privado con Edward, no lo amenazarás. No lo culparás. Y ciertamente no lo golpearás. Lo que harás será disculparte con él. Antes de que te vayas hoy."
Tal vez había estado un poco fuera de lugar darle un puñetazo a Edward en el estómago. El del mentón, sin embargo, definitivamente se merecía ese. Merecido o no, Bella estaba muy equivocada si pensaba que yo me iba a disculpar.
"Bella," comencé de nuevo, manteniendo mi voz suave y amable, de la forma en la que les hablaba a mis niñas cuando necesitaba que entendieran algo. "Sé que estás pasando por un momento duro."
"No me trates como a una niña."
"¡No lo estoy haciendo!" Por un segundo perdí mi voz de calma. Respira profundo, exhala, repite. Vale, estaba de regreso. "No te estoy tratando con condescendencia. Te estoy protegiendo."
"Pues yo apreciaría que tomaras toda la energía que estás desperdiciando en preocuparte sobre si estoy pasando tiempo con Edward y la enfocaras más bien en proteger mi persona física del enemigo real." Bella me dirigió una intensa mirada y apuntó escaleras arriba. "Ahora, ve a disculparte con Edward."
No había otra opción más que ir a buscar a mi hermano. Dejé a Bella en la sala y subí las escaleras. Edward estaba en su gimnasio, sentado sobre la banca para pesas, haciendo flexión de bíceps con una cantidad moderada de peso. Yo usaba más peso cuando hacía flexiones, pero eso era irrelevante ahora.
Metí mis manos en mis bolsillos y caminé hacia él hasta que estuve a unos pocos pasos.
"Hey," dije. Era tan buen saludo como cualquiera.
"Tenias que contarle, ¿no?"
"Lo hice."
Edward soltó un suspiro profundo y miró por la ventana. "¿Cómo se lo tomó?"
"Bien."
"Ya te puedes ir."
"No puedo. Bella quería que me disculpara contigo."
"¿Por qué?"
"Por darte un puño. Por decirte que te mantuvieras alejado de ella."
Edward no me miró, pero sus labios se curvaron levemente. Estaba complacido, pero estaba tratando de ocultarlo. La satisfacción era insufrible.
"No lo lamento," le dije, en caso de que estuviera bajo la ilusión de que lo estaba.
"No esperaría que lo estuvieras."
"Entonces supongo que esto significa que vas a volver a tirarte a Bella a tiempo completo."
Los ojos Edward volaron hacia mí. "No tienes idea de lo que estás hablando."
"Luego vas a decirme que Bella es diferente."
Él no dijo nada de inmediato.
Cuando me di la vuelta para irme, dijo, "lo es."
Yo seguí caminando hasta mi auto. No miré hacia atrás porque no quise ver su rostro, para saber si era tan serio como sonaba. Puse la llave en el encendido y arranqué camino a casa.
La ruta era tan familiar que podría conducirla dormido. Mi mente divagó. ¿Y si Edward sí sentía cariño por Bella? ¿Y si Bella sentía algo por Edward? Estas no eran cosas que había considerado como posibilidades, y me preocupan.
Aparqué dentro del garaje y me quité los zapatos en el armario del vestíbulo. Eran casi las 11:00 y debía haber estado en casa hacía una hora para el desayuno familiar.
La mesa del comedor estaba desocupada, excepto por un plato repleto de tostadas, tocino y fruta.
¿Comer o no comer? Esa era la pregunta. La comida estaba fría, pero de todas maneras sabría bien. Lo que no sabía era si se suponía que me la debía comer. Tal vez el plato estaba ahí porque Rosalie no quería que me perdiera el desayuno tardío y lo guardó para mí. O tal vez el plato estaba ahí como un escueto recordatorio de que me había perdido el desayuno, y si me lo comía ella se enojaría.
"Ahí estás," la suave voz de Rose salió de detrás de mí. "¿Dónde has estado?" No sonaba acusadora, sólo preocupada. Las tostadas se veían aún más atractivas ahora que parecía probable que yo estaba destinado a comérmelas.
"Tuve que hacer unas vueltas." Su mano estaba sobre mi hombro, por lo que me di la vuelta y la acerqué a mí. Ella me miró con esos hermosos ojos suyos y yo me incliné para besarla. "Te amo."
Rose se alejó de repente. "Hueles a cerveza. ¿Fueron tus vueltas en un bar?"
Mierda. Necesitaba pensar rápido.
"Visité a Edward. Sabes que verlo me lleva a beber." Ella se veía escéptica, por lo que agregué, "le pedí prestado algo hace un tiempo y él lo necesitó de regreso."
"¿Por qué no llevaste a las niñas contigo? Ellas lo adoran." Sus brazos estaban cruzados sobre su pecho y supe que la había embarrado. No tostadas para mí.
"Teníamos un par de cosas que discutir."
"¿Cómo qué?"
"Cosas de hermanos."
"¿Te estabas quejando con él de mí?"
"¡No! Bebe, yo te amo."
"¿Entonces por qué no me cuentas?"
La inspiración me cayó de golpe. "Le prometí a Edward."
"Era sobre Bella, ¿no es cierto?"
Mi silencio respondió por mí.
El rostro de Rosalie se suavizó. "Eres un buen hermano. Sabes, todo este tiempo, pensé que Edward era un gilipollas sin esperanza con las mujeres… pero creo que finalmente ha encontrado a su igual en Bella. Me emociona que ella se esté uniendo a la familia." Ella alborotó mi cabello. "Disfruta tu desayuno."
Me acerqué a la mesa con entusiasmo. Rose hace las mejores tostadas. Las prepara la noche anterior de modo que el pan pueda absorber todo el nutritivo huevo con sabor a vainilla, y luego las hornea en el horno. Incluso fría, debería haber sabido como un trozo de cielo.
Sabía a cartón. Arriba, Libby y Emma y Rosalie estaban riéndose juntas.
Mis chicas.
Eso era lo que me estaba molestando sobre todo este embrollo de Edward y Bella. Haría lo mejor para proteger a Bella, eso era seguro. La mantendría con vida para que testificara y luego la reubicaría en algún otro lugar cuando la declaración hubiera terminado. Si Edward y Bella se volvían una pareja… ¿cómo podría funcionar eso? Edward era tan conocido, él no podía simplemente desaparecer. Si Bella se volvía parte de la familia, eso podría poner a la familia entera en peligro.
Seguí comiendo, masticando y tragando mecánicamente, y contemplando a la nada.
Recuerdos de mi tiempo con Bella antes de que ella conociera a Edward se filtraron a través de mi mente. Nos recordé en Pullman. Después de la descarga de adrenalina, después de todo el peligro, éramos sólo los dos en una sórdida habitación de hotel, sentados en el sofá viendo películas de pay-per-view toda la noche y hablando. Ella se había visto tan joven e inocente en ese entonces, contándome sobre los sueños que tenía y no creía que se volverían realidad jamás. Eso casi rompió mi corazón.
Edward pensaba que él conocía a Bella, y tal vez lo hacía, pero yo la conocí cuando era Marie. Y Marie –esa dulce e inocente chica que estaba testificando porque era lo correcto- merecía felicidad. Si mi hermano podía hacerla feliz ahora, tal vez ese no era el final del mundo. Pero no había forma en que ellos pudieran ser felices a la larga. Estaba que se acercaba era el juicio del siglo. La gente iba a saber cómo se veía Marie, y era totalmente probable que su conexión con Edward fuera revelada.
Todo mi plan para mantener a Marie a salvo dependía de la idea de que después del juicio, ella regresaría al Programa de Protección para Testigos y empezaría desde cero en algún otro lugar con una identidad completamente nueva. Edward nunca podría abandonar su vida y su familia para estar en el Programa de Protección para Testigos. No había futuro para esos dos. ¿Pero, sabían ellos eso?
Libby bajó a trastabillones las escaleras, sonriendo de oreja a oreja. "¡Hola Papi!"
"Hola, pumpkin." Alejé mi plato. La tostada había desaparecido y no había disfrutado nada de ella. "¿Qué planeas?"
"Mi, mamá y Emma vamos a ir a comprar para el bebe de tía Alice."
Me reí disimuladamente. El bebe de mi hermanita, que ni siquiera iba a nacer sino hasta el mes siguiente, necesitaba bienes materiales como los esquimales necesitaban cubos de hielo. "Y es Mamá, Emma y yo, no mi."
"Mamá, Emma y Yo," dijo ella con cuidado y yo asentí en aprobación, "vamos a encontrarnos con tía Bella en el centro."
Sonreí para Libby, y mantuve la sonrisa sobre mi rostro mientras Emma y Rosalie bajaban. Sonreír hasta que estuvieron sin percances fuera de la puerta.
Tía Bella.
Ella se estaba volviendo parte de nuestras vidas, y eso me hacía cagarme del miedo.
Martes, Mayo 20 de 2008
Bella
La deposición estaba a escasas tres semanas. En su mayor parte, tuve éxito en olvidar lo relacionado con eso. Pequeños trozos de pánico se filtrarían dentro de mi conciencia, pero los apartaba lo mejor que podía. Iba a ir a Portland. Realizaría una videoconferencia desde una locación secreta. Emmett me mantendría a salvo.
Me dije a mí misma una y otra vez que esto no era la gran cosa. Lo único que cambiaría es que los Volturi sabrían que yo estaba con vida. Aún no sabrían donde estaba. No tendrían razón para sospechar que estaba relacionada con Edward Cullen.
Todos íbamos a estar bien. ¿Cierto? Cierto.
Enterarme de que Emmett no aprobaba que yo pasara tiempo con Edward había sido una revelación. Cuando supe que Emmett se había interpuesto entre nosotros, pensé que tener un acuerdo con él haría que las cosas fueran mejor con Edward… pero hasta ahora, no lo habían hecho.
Es decir, yo le había hecho obvio a Edward que estaba interesada en algo más que una relación platónica. De seguro no pude haber sido tan mala en la cama. Y él era un chico. A los chichos les gustaba el sexo, ¿no? Y él me había dicho que no había nadie más. Todavía estábamos pasando tiempo juntos en la piscina. Cenábamos juntos casi todas las noches. Hablábamos. Pero eso era todo lo que pasaba. Un par de veces me incliné cerca a él, esperando que él cerrara la distancia y me besara, pero nunca lo hizo.
Hoy iba a ir a visitar a Alice para revisar algunos de los detalles para la fiesta de cumpleaños de Edward. Ella estaba empezando a manejar cada vez menos conforme su perfil se iba expandiendo, pero eso no la hacía disminuir la velocidad. Cuando le pregunté cómo se las arreglaba sin manejar, ella se rió de mí.
Cuando llegué a su casa, me di cuenta de porque se reía. Ella no necesitaba manejar. La gente venía a ella. Un mini-salón había sido armado en su sala, con todo y espejo y hasta un lavabo. Alice estaba arreglando su cabello.
"¡Bella!"
"Alice." Sonreí. Planear la fiesta de cumpleaños de Edward nos había acercado más, y las cosas entre nosotras habían prosperado recientemente. "¿Cómo te sientes?"
"Embarazada," dijo ella con una carcajada. "Alonso y yo estamos terminando aquí. Sírvete cualquier tentempié que quieras de la cocina."
La cocina estaba repleta de cada comida posible que te puedas imaginar. Esto es lo que era ser rica y estar embazada. Evidentemente, alguien había puesto mucho esfuerzo en asegurarse de que cualquier comida que Alice pudiera desear estuviera disponible. Corté un trozo de una torta de chocolate que se veía deliciosa y a la que ya le faltaba un bocado.
Mientras lo servía en el plato, escuché a Alice decir, "¿te importaría traerme un par de galletas de mantequilla de maní y un vaso de leche?"
Para cuando había servido la leche, mi té helado y llenado dos platos con comida, me quedaron más cosas por sostener que manos existentes. No obstante, eso no fue problema. Un rápido vistazo alrededor de la cocina dio paso a una bandeja con resistentes mangos. No debí haber esperado menos de una cocina mantenida por una diva de la organización.
Caminé cuidadosamente con la bandeja, atenta a mis pies. Yo no quería ser la responsable de chorrear leche sobre sus pisos de bambú. Cuando llegué a la sala, Alonso ya había empacado y estaba empujando fuera un carrito lleno de suministros. El cabello de Alice estaba tan perfecto como si acabara de salir del salón.
"Por aquí, Bella," dijo ella, señalando hacia una vistosa mesa de centro. Ella se posó sobre el borde del sofá, su espalda recta, su barriguita prominente.
Yo bajé la bandeja y luego me senté en una acolchada silla pequeña cercana que de por sí, estaba bastante cómoda. "¿Qué planeas para hoy?"
"Las invitaciones llegaron. Pensé que podríamos ponerles las direcciones a los sobres interiores juntas."
"Mi letra es terrible."
"Eso no importa. La gente sólo quiere un toque personal."
En efecto, había una bolsa junto al sofá con escrito elegante en ella. Esas tenían que ser las invitaciones.
"¿Puedo?" Señalé hacia la bolsa.
"Pero por favor. Y hoy necesitamos tomar la decisión final sobre la comida y el decorador. Además de eso, esperaba que pudiéramos pasar un poco de tiempo adelantando cuaderno. He querido hacerte la visita por días, pero el pequeño J.C. ha estado bastante insistente en que me quede quieta".
Yo asentí y me estiré para coger las invitaciones. Eran hermosas, grabadas en dorado sobre una cartulina negra de textura cremosa. Una flor roja con blanco estampada a través de la esquina inferior. El cumpleaños número treinta de Edward sería un evento de etiqueta. Bajo mi insistencia habíamos especificado que nada de regalos en la invitación. Era lo bastante malo que estuviéramos organizando una fiesta sorpresa para un hombre al que no le gustaban los cumpleaños. Lo último que él necesitaba era un cuarto lleno de regalos; él ya tenía todo lo que podía querer.
Los sobres exteriores estaban grabados y ya tenían las direcciones escritas. Los sobres interiores estaban en blanco. Éstos también eran negros. "Um, ¿Alice?"
"¿Hmm?"
"Primero, ¿de verdad necesitamos dos sobres?"
"Si. Siguiente pregunta."
"¿Cómo vamos a escribir en sobres negros?"
"Mujer de poca fe. Mandé a que me trajeran bolígrafos de tinta dorada."
Aunque había conocido a Alice lo suficiente para no estar sorprendida, aún así parpadeé. "¿Pediste al reparto que te trajera bolígrafos?"
"Bella, Bella, Bella. Puedes hacer que te traigan de todo si pagas por ello. Ahora, reparte la pila."
La largué algunas de las invitaciones y recibí una bolígrafo a cambio. Mordisqueé mi torta por un momento antes de empezar. Mientras estaba inclinada sobre la mesa de centro para ponerle la dirección a las mías, Alice se acostó a lo largo el sofá con una mesa especial a través de su regazo. Trabajamos en silencio por varios minutos.
"Vas a querer ponerle el nombre a esta, y a estas otras dos también," dijo Alice de repente. Ella deslizo las cartas a través de la mesa.
Yo las levanté de la mesa, curiosa. No conocía a nadie que conociera a Edward y no se me ocurría quién podrían conocer mi letra.
Entonces vi sus nombres.
Lauren Mallory.
Jessica Stanley.
Tanya Covington.
"¿Me largaste estas de modo que pueda perderlas –a propósito- accidentalmente?"
"No seas ridícula. Simplemente escribe los nombres."
"Sé a ciencia cierta que Jessica me detesta. Derramé vino sobre todo su vestido."
"Rose me contó sobre ello."
"¿Entonces por qué…?" ¿Por qué tenía que invitar a alguien que me odiaba? ¿Por qué tenía que invitar a Tanya? ¿Por qué tenía que escribirle las direcciones a sus invitaciones?"
"Este no es el mundo en el que creciste, pero eres una chica lista. Aprenderás." Alice se detuvo para tomar un bocado de galleta y un sorbo de leche. "Todas esas chicas maliciosas estarán esperando que muestres debilidad. No lo hagas."
"¿Cómo es que el dirigir un sobre a alguien significa algo, además de que mi escritura apesta?"
"Él es tu prometido. Tuyo. Tú eres la que está dando la fiesta, con un poco de ayuda capaz, claro. Estar en gracia contigo es la única razón por la que ellos están invitados."
Obedientemente escribí: Señorita Stanley y acompañante, y luego Señorita Mallory y acompañante. Sobre el papel interior de Tanya, mi lapicero se detuvo.
"¿Tenemos que invitar a Tanya?" Si, sonaba como una quejona de 13 años, pero no me importaba. Su presencia no era deseada.
"Sé que Edward lastimó tus sentimientos con lo que sea que hizo con Tanya, pero tú tienes todas las cartas, corazón. Tú estás usando el anillo. Si él la quisiera, pudiera haberla tenido hace años."
La roca sobre mi mano brilló bajo la luz natural. Si sólo Alice supiera que este anillo no significaba nada.
"Bella, él te ama."
"Todavía estamos caminando sobre cáscaras de huevo con el otro, un poco." Eso era verdad, al menos.
"¿Todavía? Pensé que ya habían superado eso"
"Estamos trabajando en ello."
"Hmm. Bueno, Si necesitas un oído amigo, sabes dónde buscarme."
"Gracias," dije, sabiendo que nunca podría tomarle la palabra en ese ofrecimiento.
Regresamos a marcar los sobres interiores, y sí, incluso marqué el de Tanya. Después de los sobres, consultamos sobre el servicio de comida y el decorador y tomamos nuestras decisiones finales. No fue para nada agotador.
Después de eso, nos quedamos en la sala, tomando daiquiris de fresa y charlando. Fue cómodo y placentero. Con Alice, el resto del mundo se iba a la deriva. No había deposición, no Volturi. Más bien había un ilimitado suministro de sabrosas golosinas, buen humor, y un inocente bebe en camino.
Jasper llamó, y yo me retiré a la cocina para darle un poco de privacidad a Alice para que hablara con él. Sin embargo, fue un gesto inútil, pues Alice empezó a gritar, "¡No! ¡No puedes dejarme!" y cualquier persona remotamente en los alrededores la hubiera escuchado.
Alice y Jasper eran una de esas parejas que siempre estaban en sintonía. La idea de que ella lo gritara era desconcertante, especialmente dada la burbuja de satisfacción que juntas habíamos estado compartiendo hace un momento.
Cuando Alice se quedó callada, regresé a la sala. "¿Está todo bien?"
Sus ojos brillaban por las lágrimas sin derramar. "¿Recuerdas que te conté que Jasper está trabajando en los planos de un edificio realmente importante?"
Asentí. Tenía un mal presentimiento sobre esto.
"Quieren que él le haga una visita al lugar, lo cual no sería tan importante…"
"Excepto," insté.
"Excepto por el hecho que el edificio está en Dubái."
"¿Dubái?"
"Tiene que hacerle una visita al lugar desde el 13 de junio hasta el 20." Alice se sorbió la nariz. "¿Y si se pierde el nacimiento del pequeño Joshua?"
La fecha límite de Alice era Junio 24. La envolví en un abrazo. "Este es tu primer bebe. No estás programada para tenerlo sino hasta casi una semana después. Y los primeros bebes son notorios por demorarse."
Realmente no estaba segura si los primeros bebes siempre estaban retrasados o no, pero eso me pareció algo bueno que decir.
"Y se va a perder la fiesta de Edward."
En privado, pensé que estaba mejor así. No es como si a Edward le fuera a importar si Jasper venía a la fiesta de cumpleaños sorpresa que él nunca quiso. En voz alta, dije, "estará bien. Podemos tener una pequeña reunión familiar para el cumpleaños de Edward después de que Jasper regrese."
"¡Pero entonces el bebe estará aquí!" Las lágrimas cayeron.
Le di palmaditas a la espalda de Alice. "Todo va a estar bien. Mejor que bien. Ya verás." Mi voz era sorprendentemente sincera incluso para mis propios oídos. Podía ser optimista para con otras personas.
"Quiero que él esté aquí."
"Lo sé."
Nos sentamos juntas sobre el sofá, su cabeza sobre mi hombro. Cuando su respiración se niveló, pensé que había decidido darse una siesta, pero en cambio dijo, "¿puedo quedarme contigo y con Edward mientras él no está?"
"Claro que sí."
¿Pueden imaginar lo que esa última pregunta traerá como consecuencia? Hmm xD
Recuerdo que en el primer cap alguien me preguntó qué quería decir Emmett con el comentario de que Bella "estaba bien" como "la chica de al lado". Bueno, estuve mal al dar la definición y me disculpo, he de haber confundido más a la chica q me pregunto xD. No me había sentado a pensarlo con el contexto de granola y eso, y luego cuando lo hice me olvidé de mencionarlo. Lo que quiere decir con ese comentario es q Bella es como la niña santa e inocente que vive al lado, la vecina que no se mete en líos, bonita pero sencilla.
El siguiente cap lo subiré el viernes 16. Besos! Y no se olviden de comentar el cap n.n
