La Saga Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer. Esta historia pertenece a Limona y yo me adjudico la traducción.
*Inlurve: Es un término sacado de la película Annie Hall usado para sugerir 'más-que-amor'. –urban dictionary
Asertividad: Se define la asertividad como aquella habilidad personal que nos permite expresar sentimientos, opiniones y pensamientos, en el momento oportuno, de la forma adecuada y sin negar ni desconsiderar los derechos de los demás. -geocities
Capítulo 18
Lunes, Abril 30 de 2007
"Buenos días, Marie." La voz de Aro era sedosa, y yo sabía que eso significaba que íbamos a pasar el día concentrándonos en el supuesto desarrollo de mi carrera. Había tenido tres de estos días en el pasado, y ninguno de ellos había sido agradable.
"Buenos días, Aro," mantuve mi voz baja y melodiosa, esperando evitar que reconociera mi intenso desagrado ante la idea de pasar tiempo con él.
Aunque Aro era más estable que, digamos, Caius, eso no quería decir mucho. Los visitantes siempre creían que Aro era el hermano bueno, el que era justo y escuchaba a todo el mundo. Pero yo sabía mejor. Yo a veces podía escucharlo al teléfono, y las cosas que decía detrás de puerta cerrada eran de todo menos amables. Por ahora, él parecía tenerme cariño por alguna inexplicable razón. Aunque eso no me consolaba. Estaba bastante segura de que mi posición era tan precaria como la de cualquier otra persona—tal vez aún más por haber empezado en su lado bueno.
"Estaba pensando," dijo él, y pausó para agregarle efecto dramático.
Aro era bastante dramático. El impulso de rodar mis ojos me abrumó.
"¿Por qué no pasamos el día juntos? Limpia tu calendario, volveré a buscarte en unos minutos."
Cuando él estuvo lo bastante lejos, me permití burlarme. No había nada de trascendencia en mi calendario durante todo el día, y él sin duda lo sabía.
Una hora después, estábamos arrinconados en una mesa en la esquina del restaurante italiano favorito de Aro. Éste estaba cerrado antes de las 11:00 AM, pero por Aro siempre se hacían excepciones. Dudo que él hubiera llamado con antelación, pero el staff estaba bien preparado para su llegada, como si esperan en la puerta conteniendo el aliento la remota posibilidad de que él hiciera una aparición. Su duro trabajo fue recompensado esta mañana; bendecimos el restaurante con nuestra presencia poco después de las 9:00. La mesa de Aro estaba lista, con dos rosas frescas en un delicado florero recostado contra la pared.
La mesa de Aro era la única con rosas. Las otras mesas se conformaban con margaritas.
Crucé mis manos sobre el mantel a cuadros rojos y blancos y esperé. Yo nunca le hablaba a Aro directamente a menos que él me hablara primero. Cuando el mesero se materializó, Aro pidió un vaso de Perrier de limón. Yo pedí agua del grifo. Después de que nuestras bebidas llegaron y el mesero había vuelto a desaparecer en la cocina, Aro me dirigió su más brillante sonrisa. Eso casi lo hizo ver normal, pero conociéndolo como yo lo hacía, nada podría realmente hacerlo ver menos raro.
"Marie, ¿cuánto tiempo has sido parte de Volterra?"
"Ocho meses, Señor."
"Y en tu tiempo con nosotros, ¿sientes que has aprendido algo?"
Pisa con cuidado; no admitas que este trabajo alterna entre aburrirte hasta hacerte llorar y volverte loca. No admitas, definitivamente, que cuentas los segundos hasta que tu contrato expire.
Dudé sólo una fracción de segundo. "Me he vuelto bastante hábil en escribir reportes, y he disfrutado la oportunidad de hacer arreglos para los visitantes."
"Veo." Sonrisa aún fija en su lugar, Aro tomó un sorbo de su Perrier. "¿Te gustaría la oportunidad de hacer más?"
La respuesta correcta era sí, pero tenía mis dudas de cualquier cosa que me hiciera pasar más tiempo con Aro. Le di mi mejor intento a la diplomacia: "Aunque siempre estoy buscando cómo hacer más, detestaría tener tanto sobre mi plato que soy incapaz de manejar mis tareas actuales."
"Sutil respuesta, muy bien."
"Gracias, señor," dije, escondiendo mi nerviosismo tomando un trago de agua.
"¿Tienes pasaporte?"
"No, señor."
"Obtén uno. Me gustaría la opción de enviarte a nuestra oficina italiana si surge la necesidad."
Mis ojos se abrieron de par en par. Yo siempre había querido ir a Italia, pero la idea de ir a costas de Volterra era inquietante. Por suerte, Aro asumió que mis ojotes querían decir que estaba tan emocionada que estaba en shock.
Él le dio unas palmaditas a mi mano, y yo hice lo mejor que pude por no rehuirle.
"En preparación para esa gloriosa ocasión de que llegues a Italia, me gustaría que comenzaras a tomar un rol más activo aquí."
Sudor se filtró sobre mis palmas mientras esperaba a que él terminara. Rol activo gritaba mala señal por todos lados.
"Has recibido y hecho arreglos para una gran cantidad de gente que ha cruzado nuestras puertas, y ahora siento que se te puede confiar con ayudarnos a tratar con nuestros visitantes más directamente."
"¿Qué quiere decir eso?" Interrumpí. De inmediato, lamenté haberlo hecho.
Aro me dirigió una mirada desaprobatoria y continuó como si yo no hubiera hablado. "Uno de nuestros objetivos primordiales en Volterra es obtener información. ¿Sabes por qué, Marie?"
Sacudí mi cabeza. Tenía mis conjeturas, pero tenía la sensación de que lo que él quería una respuesta en particular.
"Obtenemos información en Volterra porque el conocimiento es poder." Él tomó otro sorbo de su Perrier; por la expresión neutral de su rostro, podríamos haber estado discutiendo algo tan mundano como el clima. "Tú eres joven y das la apariencia de inocencia. He cuadrado para que tomes clases de Heidi en el arte de hacer preguntas y encontrar respuestas."
"¿Algo así como cómo interrogar gente?"
"Interrogación es una palabra tan burda," respondió él.
Esperé a que continuara, a que me corrigiera, pero él nunca lo hizo.
Sábado, Junio 14 de 2008
Anoche realmente pasó.
Semanas de pensar y desear y soñar finalmente se habían materializado en algo. Y ese algo era maravilloso, pues me estaba despertando en la cama con Edward a mí lado. Mientras frotaba mi cabeza contra su hombro, sus dedos se acercaron para acariciar mi cabello y me di cuenta de que él estaba algo despierto.
"Buen día, Bella," murmuró.
Mi corazón cantó en respuesta, y mis labios se curvaron en una sonrisa—un leve milagro teniendo en cuenta que yo no era una persona madrugadora. Su cabello estaba despeinado en diez direcciones diferentes, y sus ojos estaban pequeños por el sueño, pero él se veía como un sueño para mí. Mi nombre sonó divino saliendo de sus labios, guiándome a la deliberada comprensión de que yo había llegado a pensar en mí misma como Bella a lo largo de los últimos meses. Si alguien me llamaba 'Marie' en un cuarto lleno de gente, yo ni siquiera voltearía mi cabeza. Pensamientos como ese eran inquietantes, y los empujé a un lado, escogiendo concentrarme mejor en el aquí y ahora.
Edward se giró para mirarme a la cara y yo pude sentir, bueno, todo su ser presionado contra mí.
Y entonces hubo un golpe sobre la puerta.
Reprimí una sonrisa ante la expresión irritada sobre su rostro. Yo me podía dar el lujo de estar relajada—el mejor orgasmo de mi vida tuvo lugar anoche. Edward, sin embargo, había insistido en que anoche era sobre mí y se negó a dejarme hacer cualquier intento en darle placer. Mi experiencia con hombres era limitada, pero no se necesitaba ser un genio para comprender que él querría igualar las cosas en algún punto—y basada en su cara, él había estado esperando que fuera esta mañana. Claramente él no había tenido en cuenta a Alice.
"¡Dormilones! Arriba y preparados. Ya salió el sol."
"Vete, Alice," gruñó Edward.
"No lo haré," respondió/cantó ella en un tono alegre mientras abría a puerta una pizca. "Soy una huésped en tu casa, de modo que no puedes decirme que me vaya. Además, Bella necesita venir de compras conmigo, y la boutique abre a las 10:00"
Un músculo en el mentón de Edward dio un tirón. "¿Cerrarías la maldita muerta de una buen vez?"
La puerta se cerró de un portazo. Alice era todo menos paciente, y discutir con ella era inútil. Edward lo sabía también, porque refunfuñó y rodó fuera de la cama—pero no sin antes dirigirme una provocativa mirada que me calentó de la cabeza a la punta de los pies.
No me quería salir de la cama.
"No quiero que te vayas." Su voz salió quejumbrosa mientras se inclinaba sobre mí y alejaba un mechón de cabello suelto de mi mejilla.
Me deleité en el cariñoso gesto. Anoche no había querido dormirme a causa del miedo irracional de que esto fue cosa de una sola vez. La acción de él de tocar mi mejilla era una promesa de que volvería a pasar, y yo le sonreí.
Hubo un golpeteo sobre la puerta, seguido por la sofocada voz de Alice. "No estoy bromeando. ¡Necesitamos arrancar pronto!"
Edward rodó sus ojos y yo suspiré. De mala gana me deslicé fuera de la cama. Mientras caminaba hacia el closet, me rocé contra él más de lo que era apropiado y él atrapó mis dedos en su mano y los atrajo a sus labios.
"Tendremos tiempo después," dijo.
"Más nos vale," mascullé.
Menos de una hora después, Alice y yo estábamos de camino a su boutique favorita, y yo incluso me las había arreglado para manejar el GPS. Alice estaba haciendo pucheros porque extrañaba su Porsche, en el cual no había sido capaz de acomodarse cómodamente durante el último mes. Con ella estando para dar a luz en cualquier día ahora no cabía bien detrás del volante, por lo que nos tocó conformarnos con que yo condujera y con el sobrio Mercedes de Edward.
"Sabes, Alice," dije mordacidad, "no todo el mundo necesita llegar a una tienda el momento en que abre."
"¿Hay algo sobre mí que te llevaría a pensar que soy como las otras personas?"
Traté de nuevo. "Quizás Edward y yo teníamos la puerta cerrada por una razón."
"¡Oh!"
Le eché un vistazo a Alice y vi la comprensión inundar su rostro. Por fin. "Entonces tal vez mañana, podrías, tu sabes, esperar hasta que estemos levantados para empezar a hablar de compras."
"Bella, Bella, Bella. Tú y Edward están juntos todas las noches. Yo estoy aquí apenas una semana. ¿No quieres pasar más tiempo con tu futura hermana? Pueden pasar meses antes de que yo tenga la energía para ir de compras después de que el pequeño Joshua Carlisle llegue."
Mordí mi lengua. Claro que Alice pensaría que Edward y yo teníamos toda la noche, cada noche juntos. Si ella supiera cómo eran realmente las cosas… estaba bastante segura que no me haría probarme vestidos para la fiesta de cumpleaños de Edward hasta bien entrada la tarde.
El día fue interminable, pero traté lo más que pude de ser comprensible mientras Alice me arrastraba de tienda en tienda. Cuando estuvo satisfecha con el vestido, los zapatos, el bolso de mano y la joyería, finalmente fuimos a casa. Para mi intensa decepción, llegamos a una casa vacía. Edward no estaba, y ni siquiera había dejado una nota.
Alice y yo hablamos y jugamos hasta bien entrada la noche, pero alrededor de la media noche me rendí en la idea de esperar a Edward y me fui a la cama.
Domingo, Junio 15 de 2008
Edward todavía estaba durmiendo, estaba de lado, y sus brazos estaban envueltos a mí alrededor de forma tan ajustada como un corsé. Me liberé de su abrazo con tan pocos movimientos como me fue posible. No tenía idea de a qué hora había llegado él a casa, por lo que traté de no hacer ruido mientras reuní mi ropa para vestirme y me dirigía al primer piso. Alice ya estaba despierta, sentada a la mesa de la cocina, con una taza de cerámica y una pila de papeles frente a ella. La cafetera estaba al otro lado del cuarto en la esquina; estaba llena casi hasta el borde.
"¿Te gustaría un poco de café?" Ofrecí. No quería que ella tuviera que ponerse de pie más de lo necesario. Alice nunca lo admitiría, pero nuestras vueltas ayer la habían agotado. Ella era un tornado de energía, pero incluso una fuerza de la naturaleza tenía que bajar la velocidad a casi treinta y nueve semanas de embarazo.
"Ya tengo un poco." Le dio un golpecito a la taza.
Miré la cafetera llena de nuevo. "¿En serio?"
Alice soltó su risa como de campanas; ella sonaba igual a Esme. "No podía renunciar completamente al café, por lo que he estado tomando un cuarto de taza cada mañana y llenando el resto con leche. Es un trato que tengo con JC."
"¿Te gustaría un omelette?"
"Eres una santa." Sonrió. "Me encantaría uno. Quería algo que fuera grande, pero la idea de cocinar era repulsiva."
Algo hizo clic y me fijé mejor en la pila de papel frente a Alice. "¿Son esos menús de comida para llevar los que tienes frente a ti?"
"¿Creerías que nadie quiere despacharme el desayuno?"
Solté una risita. Sólo Alice trataría de tener el desayuno del domingo entregado por pedido. Aunque si sus habilidades culinarias eran algo como las de su hermano, encontrar comida decente para pedir un domingo por la mañana era mejor opción que cocinar.
Tatareé mientras preparé el desayuno y Alice armonizó conmigo. Se sentía relajada estar con ella de este modo, y me pregunté si esto era lo que me había perdido en virtud de ser hija única. Cuando puse el omelette y las papas fritas frente a Alice, ella se la mandó a la comida como si nunca antes hubiera comido. Su plato estuvo limpio antes de que mi comida estuviera a la mitad.
"Entonces," dijo Alice.
Levanté la mirada de mi omelette para ver su plato a un lado, sus manos cruzadas frente a ella, y una sonrisa beatífica sobre su cara. De alguna forma, sabía que estaba iba a ser una conversación incómoda.
"¿Es seguro asumir, basada en tus comentarios de ayer, que tu Edward están bien de nuevo?"
Disimulé mi semblante lo mejor que pude. Esto no sólo no era de la incumbencia de Alice, sino que era territorio peligroso.
"¡Bella Lawson-pronto-a-ser-Cullen, veo ese centelleo en tu ojo!" Exclamó Alice.
Sip, era una mentirosa terrible. No pude mantener la sonrisita tonta fuera de mi rostro cuando ella me sacó los trapos al aire.
"Dime que tan in lurve estás de mi hermano. Confiésale todo a la Hermana Alice."
"Sólo vamos a decir que últimamente he recordado todas las razones por las que me enamoré de él en primer lugar." Esa era una respuesta segura, y era poco probable que ella me dejara ir tan fácilmente, pero nada se perdía si trataba.
"¿Cómo qué?"
Me encogí. Esto iba a ser bochornoso. "No necesitas ejemplos. Él es tu hermano, ¿no crees que escuchar esas cosas sería algo incómodo?"
Alice sacudió su cabeza. "Estoy sentada aquí, con el bebe en la estación cero presionando justo contra la puerta del modo más miserable. Necesito distracciones. Y además, tú me debes"
"¿Te debo?" Fruncí el ceño.
"Si, me debes. Yo entré antes de que llegaras demasiado lejos con el Sr. Jardinero hace meses. ¿No estás agradecida por eso ahora?"
Su tono era bromista; no había malicia detrás de él. Para ella, aquello ya era cosa del pasado y ahora estaba dentro del rango de algo sobre lo que se podía bromear. Yo aún no estaba precisamente en el mismo lugar. Seguro, ella me hizo un favor al evitar que tachara mi virginidad de la lista con Jake, pero…
"Agradezco que llegaras cuando lo hiciste, pero no agradezco que decidieras contarle lo que pasó a toda la familia. Por eso creo que estamos a mano en esa puntuación." La última vez que Alice y yo habíamos discutido esto, yo me había callado porque necesitaba hacer las paces con ella de cualquier forma que pudiera. Pero ahora, ella era una amiga. Y las amigas no joden a otras amigas. En retrospectiva, podía entender que le contara a Edward, y no había importado que le contara a Emmett y Rose, ¿pero era realmente necesario contarle a los padres de Edward?
Alice se quedó mirándome sorprendida por un momento y luego parpadeó rápidamente varias veces. La asertividad no era mi fuerte, pero ella necesitaba saber que ir chismeando por ahí no estaba bien. En su mundo, todo el mundo la adulaba y la atendía porque ella era Alice Cullen de Whitlock, y nadie quería ofenderla.
Ella dudó, luego tomó aire profundamente. "¿Hace cuanto que estás enojada por esto? ¿Por qué no me dijiste?"
"¿Honestamente? No importaba lo enojada que yo estuviera contigo – necesitaba que Edward me perdonara, y la familia es importante para él."
"Bella, si yo te hubiera conocido en ese entonces como te conozco ahora, nunca le hubiera contado a nadie. Yo estaba súper furiosa y actué sin pensar en las repercusiones si ustedes dos volvían a juntar su relación. Lo siento." Sus ojos se llenaron de lágrimas y sentí una oleada de culpa por hacer llorar a una mujer embarazada.
Me incliné a través de la mesa para abrazar a Alice. "No hubo daño permanente hecho, y sinceramente, ya te he perdonado." Ella había sido perdonada, pero ahora que se había disculpado yo por fin podía dejar ir mi resentimiento. "Estabas tratando de proteger a tu hermano, y te agradezco por amarlo tanto."
"¿Tu realmente lo amas, no es cierto?"
"Lo amo." Cuando lo dije, me di cuenta de que era cierto.
Hubo un ruido detrás de mí y Edward entró campante a la cocina, ya bañado y vestido. Él nos sonrió a ambas y yo le respondí con una sonrisa llorosa. No tenía idea de cuánto, si es que algo, había escuchado de mi conversación con Alice. Si él había escuchado, y con mi suerte, ese era el escenario más probable… ¿creería que yo lo dije en serio, o asumiría que yo estaba diciendo lo que tenía que decir para mantener la charada? ¿Qué quería yo que pensara él?
***
"¿Dónde estuviste anoche?"
Ya estaba bien entrada la tarde y habíamos decidido darnos una rápida zambullida en la piscina mientras Alice hacía la siesta. El cielo estaba nublado, pero el clima era agradable. El agua me llegaba hasta la cintura y yo estaba haciendo ondas en ella moviendo mis manos apenas bajo la superficie.
"¿Jum, me estás vigilando?" El tono de Edward era ligero, pero sus ojos reflejaban seriedad. Él se sumergió bajo el agua y dio varias brazadas. Salió a la superficie a pocos centímetros de mí, su cabello empapado y echado hacia atrás.
Me quedé un rato largo mirando sus esculpidas abdominales. Era una idiota por sugerir que nadáramos. Debí haber insistido en que fuéramos directo a su habitación y retomáramos donde habíamos dejado ayer en la mañana—pero es que quería saber donde estuvo él anoche.
"No vigilándote, más bien curiosa. No te preocupes, no me estoy volviendo una prometida psicótica."
Edward caminó por entre el agua hasta que su cuerpo estuvo a milímetros del mío. "No estoy tratando de ocultarte cosas, sabes eso, ¿cierto?"
Yo no sabía nada cuando él estaba tan deslumbrantemente cerca. Debo haber asentido o algo, porque él siguió hablando.
"Algunas de las cosas que hago, es mejor si no sabes qué son."
"Pero no estás tratando de ocultarme nada," repetí. Mi Edward-inducido cerebro se estaba confundiendo más y más con cada minuto.
"Cierto."
"Espera. ¿Entonces por qué me estás ocultando algo?"
En vez de responder, él se inclinó y me besó. O quizás el beso fue la respuesta, porque éste me encendió desde adentro hacia afuera.
Yo lo amaba, y mientras nos besábamos, se sintió como si tal vez él también me amara.
Mi respiración era pesada cuando nos separamos, y lo que más quise en el mundo fue estar más cerca de él. "En vez de una clase de natación, ¿podríamos llevar esto arriba?"
La expresión de Edward fue de lujuriosa a arrepentida. "Si llevamos esto arriba, no seré capaz de dejarte esta noche."
"¿Te vas?" Ahora estaba realmente confundida.
"Por favor, no preguntes. Es algo que tengo que hacer. Mañana me verás, lo prometo."
"Pero-"
"¿Por favor?" Sus ojos me rogaron, y yo no pude negarle nada.
Terminamos nuestra lección de natación y luego separamos caminos para la velada.
Esa noche, soñé que Edward estaba en el medio de una manada de lobos. Desperté sudando frío, asustada por él. Él todavía no había llegado a casa. Traté de convencerme a mí misma que sólo fue un sueño, que él estaba bien. Mientras luchaba por volver a conciliar el sueño, abracé su almohada con todas mis fuerzas.
Lunes, Junio 16 de 2008
Era temprano por la tarde; Edward estaba en el trabajo y Alice había salido a hacer algo para una engreída organización llamada DAR. Ninguno de los dos regresaría sino hasta la hora de cenar. De la ausencia de Alice me había asegurado por completo, pues Jake estaba trabajando en el jardín. Alice asumía que él había sido despedido después del incidente que ella presencio, y ni Edward ni yo nos habíamos molestado por corregirla.
Yo quería ver a Jake. Si, ahora era más cercana a la familia Cullen, y eso era fantástico, pero Jake era diferente. Él me recordaba el mundo del que yo provenía, un mundo de clase obrera y personas que decían lo que pensaban. Un mundo donde pasar un buen rato significaba ir a una fogata en la playa en vez de asistir a la sinfonía. Yo siempre había preferido la sinfonía, pero eso no quería decir que no hubiera una parte de mí que extrañara el sentimiento de nostalgia de estar alrededor de alguien como Jake.
Jake era el opuesto de Edward, y en cierta forma él representaba todo lo que yo había dejado atrás y a lo que nunca había sabido que quería aferrarme. Los Cullen eran ciudadanos modelos que ayudaban a los pobres a través de su trabajo caritativo, pero ninguno de ellos jamás había sido pobre. Yo dudaba que a Edward alguna vez se le hubiese negado algo en su vida, y no podía ni imaginármelo haciendo un trabajo manual. Si Jake y Edward eran opuestos y yo era más como Jake, ¿qué significaba eso? ¿Que Edward y yo éramos opuestos? Edward y yo nunca estuvimos destinados a estar juntos, nunca estuvimos destinados a sentir algo el uno por el otro más allá de quizás una camaradería que se habría desarrollado por mí viviendo en su casa.
Pero algo salió mal a lo largo del camino… y yo me enamoré de Edward.
Yo lo amo, me repetí a mí misma, probando las palabras en mi cabeza. Él tenía sus fallas, y yo todavía estaba un poco susceptible por todo el incidente con Tanya, pero nadie era perfecto. Esas fallas no eran de transcendencia comparadas a los sentimientos que yo tenía por él, y eso me asustaba.
No había forma de saber qué tanto de mi vida actual era efímero, qué tanto duraría sólo hasta el juicio, que tanto sentía Edward por mí. Pero yo quería averiguarlo. Había pasado demasiado tiempo de mi vida aguantándome, esperando a que las cosas terminaran. Cuando mi madre tenía cáncer, yo me encargué de ella. La vi deteriorarse ante mis propios ojos, y yo la amaba y la cuidé lo mejor que pude a través de su primera recuperación. Eso fue lo más duro que jamás he hecho. Cuando estuve en el instituto, encontraba a la mayoría de mis compañeros de clase insignificantes y aburridos, de modo que me los aguanté hasta que se terminó. Después de la Universidad, sabía que tenía que esperar hasta que mi contrato con Volterra se terminara para empezar mi verdadera vida. Y ahora esperaba por el juicio, lo que sea que eso fuera, y aquello era horrible y a la vez maravilloso.
Jake todavía estaba afuera en el jardín y decidí darle una visita. Yo aún no sabía lo que él había estado discutiendo con Edward antes de la deposición, y ya me había dejado de importar. Lo que sea que fuera, era entre ellos.
Me quedé parada en la entrada por unos minutos, considerando si hablarle a Jake era realmente una buena idea o no. Si Alice llegaba a casa…
No había razón para que Alice viniera a casa, y Jake era mi amigo, a pesar de todas las otras cosas que habían sucedido, por lo que al patio me dirigí.
"¡Bella!" Exclamó Jake, una amplia sonrisa sobre su rostro. "¡Estás bien!"
"Seh, todavía estoy viva," dije con cautela mientras un manto de sospecha se posaba alrededor de mi corazón. "¿Por qué, estabas esperando otra cosa?"
Edward y Emmett conocían mi secreto, pero Jake también lo sabía. ¿Acaso me había equivocado en confiárselo a Jake?
"Bueno, después de la deposición pensé que podrías estar un poco asustada…"
"¿Cómo sabes sobre la deposición?" Mi voz salió con un tono más alto de lo normal. Eché un vistazo detrás de mí. No había forma de que pudiera regresar a la seguridad de la casa si Jake me quería lastimar.
"Relájate, Bells, relájate. ¿Qué crees que voy a hacerte? ¿Matarte o algo?"
Él dio demasiado cerca del clavo. Me puse pálida.
"¿Qué te pasa? Sé de la deposición porque Edward me contó."
"¿Él te contó?"
"Seh. Quería que le hiciera un favor, sabes. Dar un pequeño despiste del lugar donde estabas para que la gente no sospechara. ¿No te contó?"
"No."
"Y yo que pensé que venías a agradecerme."
"Um, gracias."
Jake rodó sus ojos. "Si no viniste a agradecerme, ¿por qué estás aquí? ¿Por fin te cansaste de Mister Engreído y viniste a buscar a un hombre de verdad?"
Contuve una carcajada. Probablemente debí haberme sentido ofendida, pero la idea de que Jake fuera un "hombre de verdad" comparado con Edward era ridícula—Jake era prácticamente un niño. "Sólo quería ver cómo estabas. Hace rato que no hablamos."
"¿Cómo va tu lista?" Jake metió sus pulgares en sus bolsillos y me sonrió.
"No va, no realmente." Él se veía tan entusiasmado que no quise mencionar que la había botado a la basura.
"Oh."
Una incómoda pausa se extendió entre nosotros y miré en todas direcciones menos hacia él. Así no fue como me imaginé que iría nuestra conversación cuando decidí salir al jardín. A pocos centímetros de nosotros, una hielera de plástico azul descansaba sobre el prado. Se veía fuera de lugar sobre el bien cuidado césped de Edward.
"¿Esa es tu hielera?" Pregunté, luchando por encontrar un tema de conversación.
"Sip, Seth y yo estuvimos pescando esta mañana y no tuve tiempo de llevar el pescado a casa antes de venir aquí." Jake me sonrió. "Vamos a freírlos esta noche donde los Clearwater si quieres venir."
Yo no había comido pescado frito desde… bueno, no desde antes de que mi padre falleciera. Sentí una oleada de nostalgia. Es por esto que vine aquí. A mi padre la habría agradado Jake.
"Desearía poder, pero la hermana de Edward se está quedando y es mejor si estoy aquí." Eso era verdad y mi pesar era genuino, pero también, Edward armaría la grande si yo fuera vista saliendo con Jake.
Los ojos de Jake se estrecharon. "Dime que no estás pasando tiempo con la zorra que nos sapeó."
"Ella no es una zorra," dije cortante. Los numeritos de Jake me estaban colmando la paciencia.
Él siguió echándole tierra, ignorando mi irritación. "Te han lavado el cerebro por completo, ¿no es cierto?"
"Jake, ella pensó que Edward y yo estábamos comprometidos. Estaba enojada. Eso no la hace una mala persona."
"No estoy hablando de eso. La familia entera tiene sus narices tan levantadas al aire que me sorprende que sus cuellos aún funcionen."
Le dirigí una tensa sonrisa a Jake. "Lamento que te sientas así."
Nuestra amistad no iba a funcionar, no importa cuánto lo quisiera yo. ¿Era que Jake y Edward venían de mundos incompatibles o era sólo que Jake era un resentido? ¿Edward le habría agradado a mi padre? Antes de que Jake pudiera decir algo más, yo me había dado la vuelta e iba de regreso a casa.
***
Al regresar a casa, Alice le ganó a Edward por una hora.
Me alegré de verla… pero ella no era Edward.
Pasamos nuestro rato juntas charlando y, mientras eso, yo cuadré mi butaca de modo que pudiera mirar disimuladamente el reloj. Cuando la manecilla grande llegó a doce y la pequeña a seis, Edward irrumpió en la cocina. Sus ojos brillaban y su expresión era traviesa, y luego vio a Alice. Su entusiasmo aminoró significantemente.
Ahogué una sonrisita—apostaría lo que fuera a que Edward había esperado ganarle a Alice en llegar a casa. Porque él era Edward, se recuperó rápidamente y la chispa regresó a sus ojos antes de que su hermana notara que algo estaba mal. Los tres tuvimos una agradable cena juntos, vimos una película al terminar y luego por fin, por fin, fue hora de ir a la cama
Yo subí primero mientras Edward respondía a algunos correos de trabajo.
Jamás pensé que usaría las ridículas pilas de lencería que Alice había seleccionado para mí cuando me mudé, pero esta noche estaba agradecida por ellas. De la pila de sedas en mi cajón, escogí un negligé negro con tirantes finos y bastante encaje. No era demasiado revelador, pero se supone que el negro era un color sexy.
Terminé de arreglarme para la cama y luego salí al cuarto. Edward todavía estaba abajo, por lo que aproveché la oportunidad para mirarme el cabello en el espejo del tocador. Había crecido un poco desde que me lo había cortado todo en marzo, pero todavía estaba lo bastante corto como para tener mente propia.
Lo vi detrás de mí en el espejo antes de escucharlo.
Tenía los primeros botones desabrochados. Las mangas de su camisa estaban dobladas hacia arriba. Su cabello estaba hecho un desorden. La barba que le había crecido en el transcurso del día oscurecía la línea de su mandíbula.
Su aproximación me paralizó.
Cuando él me alcanzó, ni dijo ni una palabra. Puso una mano sobre me hombro, me dio la vuelta, y me besó.
Sus manos se deslizaron bajo mi camisón y las mías fueron directo hacia el cierre de sus pantalones para bajarlos. Edward acarició mi cuello con su nariz, cubriéndolo de diminutos besos.
Nos comimos a besos mientras nos desvestíamos, y cuando ambos estuvimos desnudos, me deleité en la visión de Edward. Yo únicamente lo había visto desnudo una vez y había estado tan nerviosa y prendida que no lo había apreciado tanto como podría haberlo hecho.
"¿Ves algo que te guste?" Preguntó Edward, su voz lo bastante ronca como para hacerme temblar en anticipación.
"Oh si."
"Igual yo," dijo él, empujándome hacia atrás de modo que caí sobre la cama.
El movimiento fue tan repentino y la forma en que él aterrizó sobre mí hizo coincidir nuestras partes de manera tan precisa, que muy a mi pesar, me tensé un poco.
"Relájate, Bella. No vamos a tener sexo." Él se rió ligeramente mientras lo decía, pero yo fallé en encontrarle algo divertido a su comentario.
"¿No?" Sé que soné como una colegiala llorica, pero no me importó. ¡Esto era calentamiento! Puede que a veces fuera un poco ingenua, pero estaba bastante segura de que desnudarse y estar juntos en la cama significaba sexo para casi todo el mundo.
La risa de Edward se detuvo y dijo en voz suave, "¿te sientes lista para tener sexo ahora mismo?"
"Si," insistí.
"No hay razón para acelerarse. Te lo prometo, disfrutaremos más de esto si esperamos hasta que estemos un poco más cómodos al estar juntos."
"¡Hay todas las razones del mundo para acelerarse! No quiero desperdiciar ni un minuto de mi tiempo contigo. La vida es incierta, ¿recuerdas?" Nadie sabía eso mejor que yo. Aún me lamentaba por no haber ido a ver El Fantasma de la Ópera con mi madre antes de que ella muriera. Ella había estado libre de cáncer por cinco años. Yo pensé que tenía todo el tiempo del mundo, pero el destino tenía otros planes.
Edward se alejó de mí para quedar a mi lado en vez de encima de mí. "Tú crees que esto," y su mano hizo una seña entre nosotros, "¿es tiempo desperdiciado?"
Yo me sonrojé intensamente. "Bueno, no. Pero quiero que podamos llegar al evento principal."
"¿Qué acaso nadie te ha dicho que la paciencia es una virtud?" Mientras él habló, sus dedos acariciaron mi costado y su lengua se movió rápidamente a largo de la parte inferior de mi seno.
Tomé una débil bocanada de aire. "No sabía que fueras conocido por tu paciencia."
"No lo soy. Si yo fuera paciente, estaríamos conversando seriamente abajo acompañados de una copa de vino mientras nos llegamos a conocer mejor."
"Oh." Fui reducida a incoherencia entonces, conforme sus dedos se movían hacia el interior de mis muslos.
Tan perdida estaba yo en las sensaciones, que sólo lo escuché a medias cuando siguió hablando; "he cometido muchos errores contigo, Bella, y me gustaría enmendar algunos."
Él enmendó muchas cosas esa noche.
Martes 17 de Junio a jueves 19 de Junio de 2008
El martes, Alice y yo visitamos a Rosalie y a las niñas en la tarde.
Mientras Alice jugaba con Libby y Emma, yo le conté a Rosalie como iban las cosas con Edward. Diez minutos después, Rosalie le estaba diciendo a Alice cuanto extrañaba verla e invitándola a cenar.
Habría un lugar especial en el cielo para Rosalie.
Edward y yo tuvimos una cita de verdad. Fuimos a cenar a un lugar lo bastante dedo parado como para que me trajeran una servilleta negra para ponerme sobre el regazo de mis vestido oscuro en vez de la servilleta blanca. No fue tan diferente de nuestras citas fingidas del pasado en algunos aspectos, pero se sintió completamente diferente. Después de eso, jugamos pool en un bar hasta bien entrada la noche.
***
El miércoles, nuestra lección de natación estuvo llena de puro manoseo.
La mejor lección de natación de la historia.
***
El jueves, tuvimos una cena familiar con los padres de Edward.
Nos comimos con la mirada a través de la mesa todo el tiempo
Viernes, Junio 20 de 2008
Nos acercábamos a la casa. Yo miré por la ventana, los árboles, la calle. Miré hacia cualquier lugar y hacia todos lados menos hacia Edward. Mi cara era un libro abierto, y si lo miraba, él sabría.
"¿Bella? ¿Hay algo que yo debiera saber?"
Diablos. Él de todas maneras sabía. "Um, no. ¿Por qué habría de haber algo?"
"No me has mirado desde que dejamos el restaurante."
"¿Y eso es un crimen?"
"¿Entonces no hay nada que yo necesite de saber antes de que lleguemos a casa?" Persistió Edward.
"No, no hay nada," dije de mal humor, todavía mirando por la ventana del pasajero de manera determinada mientras le enviaba un mensaje a Esme diciendo que ya casi estábamos ahí. Yo no lo estaba engañando para nada, pero al menos necesitaba mantener la charada de modo que después pudiera mirar a Alice y a Esme a los ojos.
Miré a Edward mientras ingresaba el código en la puerta. Mi corazón comenzó a latir más fuerte conforme conducíamos alrededor de la curva en el camino de entrada y aparcábamos en el garaje. Mis ojos se apartaron de él, pero pude sentirlo mirándome cuando se detuvo frente la puerta que daba a la casa antes de abrirla con un gesto dramático.
Aplasté una sonrisa sobre mi rostro, esperando que mis mejillas no estuvieran demasiado rojas. Todo el mundo estaba allí.
Hubo una pausa de una fracción de segundo, y luego ciento cincuenta de los amigos, conocidos y socios de Edward gritaron, "¡Sorpresa!".
Edward se agachó hasta mi oído y dijo en un tono de voz tan agudo que sólo yo pude escucharlo, "¿Puedo preguntar qué te poseyó para que pudieras pensar que un espectáculo de esta naturaleza era necesario?"
Vi a Jessica mirarnos con rabia, y mi sonrisa fue de falsa a genuina cuando me di cuenta que Edward y yo nos veíamos como una pareja de verdad. Me volteé para mirarlo a la cara y me paré de puntitas a fin de poder susurrar en su oído, "Me preocupo por ti, ¿recuerdas? Y tu madre y hermana iban a ofrecer esta fiesta ya sea que yo ayudara o no." Besé su mejilla y dejé mi mano sobre su hombro un poco más de lo necesario.
Ese fue nuestro momento, y terminó demasiado rápido. Edward fue jalado en otra dirección para saludar gente mientras Esme tomó mi brazo para presentarme por ahí.
Cuando finalmente tuvimos un momento para respirar, le dije a Esme, "traté de mantenerlo un secreto, pero él supo. Lo siento."
Ella soltó una carcajada y me sonrió, un destello en sus ojos. "Claro que lo supo, querida. Es su cumpleaños número treinta. No había manera de que nosotras fuéramos a olvidar."
"¿Entonces no crees que fue mi culpa?"
"Claro que no. Si algo, él probablemente disfrutó haciéndote sentir incómoda por ello."
Jessica escogió ese momento para pasar, su vestido rosando contra mi brazo.
Los ojos de Esme se estrecharon. "¿No te parece grosera?"
"Nosotras nos hemos, um, topado antes." Admitirle cosas a Esme no era lo mismo que admitirle cosas a Rose, y me encontré a mi misma dudosa sobre si contarle sobre el incidente del vino que pasó en marzo.
"¿Oh?" Esme levantó una esculpida ceja.
"Yo pude haber derramado vino accidentalmente sobre un vestido de diseñador suyo." Su expresión no cambió, y yo no podía mentirle, por lo que agregué, "supongo que no fue realmente un accidente."
Esme se inclinó hacia adelante y dijo en voz baja, de modo que las palabras sólo me llegaran a mí, "claro que no lo fue, pero nunca deberías admitir eso en público donde cualquiera podría escuchar."
Parpadeé. ¿Esme me estaba recomendando que mintiera?
"No te sorprendas tanto, Bella. Sé que este no es el mundo del que provienes, pero vas a tener que adaptarte si quieres ser feliz con Edward."
"¿Hay algo más que yo debería saber?"
Esme me dirigió una sonrisa amable y miró a través del cuarto. "Ahora es probablemente un momento excelente para pedirle a Edward un baile."
Me giré para seguir su mirada y vi a Tanya, la chica que Edward había besado hace todas esas semanas, con la palma de su mano contra el pecho de él mientras le sonreía como tonta. Respiré profundamente. Yo podía hacer esto. No importaba que ella lo hubiera conocido primero. No importaba que él la hubiera besado a ella primero. Él no la estaba besando ahora, y yo estaba razonablemente segura que no lo iba a hacer. Puede que Edward no me amara de la forma en que yo lo amaba a él, pero algo había entre nosotros. Puede que yo no tenga una eternidad con Edward, pero iba a aferrarme a todos los momentos que tuviera sin que Tanya interfiriera. Ella era alta, escultural y rica, pero yo era… bueno, yo era la que estaba en la cama con Edward, por lo que eso tenía que contar para algo, ¿cierto? Debo haberme visto muy determinada cuando me paré, porque escuché a Esme contener una carcajada.
Rosalie estuvo a mi lado en un momento, caminando conmigo. "Pensé que te gustaría un poco de compañía."
"¿Me veo perdida?"
"No, pero siempre me gusta tener un asiento en la fila de enfrente cuando la gente se defiende por sí misma."
Entre más cerca llegábamos a Edward y Tanya, más enojada estaba yo, hasta que estuvimos lo suficientemente cerca como para oír. Entonces mi valor decayó un poco. Ella era indescriptiblemente hermosa, y yo era simplemente, bueno, yo. ¿Y si él no me apoyaba? ¿Y si él iba a besarla de nuevo, aquí, frente a toda su familia? ¿Y si todas esas noches en las que él estuvo trabajando hasta tarde fueron realmente momentos que pasó con Tanya y él simplemente no quería lastimar mis sentimientos?
Los y si's estaban empezando a ahogar mi determinación, hasta que Rosalie dijo pacito, "hay una razón por la que no hay anillo en su dedo."
Extraje fuerzas de esas palabras, pero Edward fue quien hizo la diferencia. Su rostro se iluminó cuando me vio. Animado por la confianza, caminé directamente hacia Edward y me metí bajo su brazo. Ahora yo estaba en un lado, bajo el brazo de Edward, y Tanya estaba al otro lado, su mano todavía tocándolo.
En mi mejor dulce y melosa voz, le dije a Tanya, "cielo santo, creo que no nos hemos conocido. Soy Bella, la prometida de Edward, y tú estás ahogándolo. Quizás puedas hacerte a un lado para que Edward y yo podamos bailar".
Tanya parpadeó. "Pero tú no bailas."
Yo la ignoré. "¿Vamos, Edward?"
Traté de mantener la triunfante sonrisa de satisfacción fuera de mi rostro mientras bailábamos, de verdad que sí. Esto no era sobre superar a Tanya. Era sobre Edward y yo. Bueno, tal vez era un poquitín sobre superar a Tanya, pero más que nada era sobre Edward y yo. Cuando regresé a mis sentidos, me di cuenta que Edward me estaba mirando con risa en sus ojos.
"¿Fue terapéutico?" Preguntó.
Yo le saqué la lengua. "Si en primer lugar tu le hubieras dicho que se perdiera, eso no hubiera sido necesario."
"Pero entonces no habrías tenido tu momento de triunfo, y yo no quise privarte de eso."
"No hubiera necesitado un momento de triunfo si hubieras mantenido tus labios para ti solito." Mantuve la sonrisa enmarcada sobre mi rostro mientras hablé. Las cosas iban demasiado bien entre nosotros como para que yo quisiera arruinarlo con un antiguo resentimiento.
Edward suspiró. "Si yo pudiera retroceder en el tiempo y deshacerlo, lo haría. Sabes eso, ¿no es cierto?"
"¿De verdad lo harías?" Yo le creí, y mi corazón palpitó fuerte de la forma más deliciosa posible.
"Bella, yo la besé para distraer mi atención de ti. Estaba tratando de ser un caballero."
"Tu lógica no es nada mejor que la mía…"
"Lo sé," dijo él, conforme cubría mi boca con la suya. Todos los sentimientos, culpa o rabia o cualquier otro, se evaporaron en el calor de nuestro beso. Éramos dos cables cargados y la electricidad crujía entre nosotros.
Como una forma de detener nuestra discusión fue más o menos hacer trampa, pero ese era Edward. Él no estaba por encima de doblar las reglas. Yo debí haber protestado al principio, pero su boca presionaba contra la mía de manera urgente y yo sabía que Tanya aún podía vernos.
Nuestro baile (y beso) terminó demasiado rápido. Era la fiesta de cumpleaños de Edward, lo que significaba que yo no podía monopolizarlo. Él tenía obligaciones sociales, y desapareció cuando la música cambió. Un poco perdida sin él a mi lado, inspeccioné la fiesta.
Una sección entera del cuarto parecía estar dedicada a la gente que estuvo en la mesa conmigo y con Edward en la gala a la que asistimos hace un par de semanas. Laurent estaba aquí con Jessica. Victoria estaba aquí con cómo-sea-que-se-llame. Brevemente traté de recordar quién era él, pero decidí que si nunca lo volvía a ver de nuevo sería demasiado pronto, por lo que con suerte sería capaz de ignorar a su compañera. Y luego vi a otra pareja, y me di cuenta que él también estuvo en nuestra mesa esa noche.
Esme estaba cerca, por lo que me le acerqué. "¿Su nombre es Jason?" Señalé a través del cuarto tan sutilmente como pude.
"Si, y su esposa se llama Melinda."
Esme sonrió y me tomó por el brazo.
"¿Hice algo mal?" Susurré.
"Claro que no. Pero recuerda, querida, que tu eres la anfitriona esta noche. Saluda a tus invitados."
"Pero no conozco a la mitad de esta gente."
"Ellos todos te conocen, encuentra consuelo en eso. Empieza a un lado del cuarto y ve dando la vuelta. Tengo plena confianza en que puedes hacer esto, Bella."
Quise hiperventilar. Esme y Alice hicieron la mayor parte de la planeación para esta elaborada fiesta. Yo conocía a algunas de las personas de reojo, pero a nadie bien. Quise pedirle ayuda a Alice, pero ella todavía estaba teniendo Contracciones de Braxton-Hicks y estaba asentada sobre un sofá con los pies en alto. Consideré pedirle auxilio a Rosalie, pero me decidí en contra de ello—ella me diría que no fuera gallina.
No fue tan difícil como pensé que sería. Los nombres que no podía recordar no importaban tanto. Fijé una sonrisa sobre mi cara, puse una bebida en mi mano y fui de persona en persona agradeciéndoles por venir. Incluso le agradecí a Jessica y a Lauren y logré sonar medio sincera, lo cual fue más que lo que Jessica logró.
Fue con un toque de triunfo que completé mi círculo alrededor del primer piso. Lo único que dolía eran mis pies. Colapsé sobre un taburete en el mesón de la cocina y me quité las zapatillas. Tomé un largo sorbo de mi bebida, Tinto de Verano, una mezcla de limonada y vino rojo—la comida de la fiesta estaba basada alrededor de un tema español—y me permití relajarme.
Me tomó varios segundos darme cuenta que estaba sentándome junto a Emmett.
Le dirigí una sonrisa indecisa. Últimamente las cosas no habían estado iguales entre nosotros, y yo sabía que era por causa de Edward. Emmett no aprobaba la naturaleza personal de mi relación con Edward, y siendo bastante honesta, yo no lo había perdonado completamente por darle un puñetazo a Edward. Y luego yo había insistido en que Edward nos acompañara a la deposición, y eso había estirado aún más la tensión.
Emmett me sonrió y yo me relajé un poco.
"¿La estás pasando bien, nena?" Él tomó un trago de su Killian's.
"Está bien. Esta no es realmente mi escena."
Emmett miró alrededor del cuarto y deslizó un dedo bajo el collar de su camisa. "La mía tampoco. Pero mamá me hubiera matado si me la perdía."
"Si te hace sentir mejor, creo que Edward hubiera faltado si él hubiera podido."
"Probamente." Emmett deslizó su botella de cerveza vacía a través de la mesa y por el borde. Hubo un ruido seco cuando la botella chocó contra la caneca de reciclaje.
"¿Y qué hay de nuevo?"
"Febrero 23 es la fecha."
"¿La fecha para qué?" Mi voz salió en un susurro y mis hombros se tensaron.
"La boda de mi prima. Ella quería asegurarse de que Edward y tú recibieron las tarjetas de de notificación."
"Oh. Todavía no." Me obligué a decir. "Deben estar todavía en el correo." No había prima con una fecha de boda de la que estuviéramos esperando oír. La única fecha que yo estaba esperando escuchar de Emmett era la del juicio, y estaba segura que eso era lo que estábamos discutiendo.
"Estoy seguro que ella te querrá en la boda, por lo que deberías estar escuchando de ella pronto".
"Gracias," dije, manteniendo la sonrisa sobre mi rostro aún cuando en el interior me hacía pedazos. Ahora había una fecha, el reloj de tiempo tenía cuerda y estaba haciendo la cuenta regresiva hacia cero. Edward estaba en la esquina, charlando animadamente con varios de los donadores más grandes de la fundación Cullen, y yo permití que mis ojos se quedaran un rato sobre él. Después del juicio, él todavía estaría aquí, haciendo un buen trabajo y mejorando el mundo, ¿pero dónde estaría yo?
Tan profundo eran mis pensamientos que apenas noté cuando Emmett se puso de pie para irse y fue reemplazado por alguien más.
"¿Sabes si hay más sangría?"
Me tomó un minuto darme cuenta que él me estaba hablando a mí, pues yo era la anfitriona. Cierto. "La sangría está junto a Edward."
"¿Estás bien? Te vez… abrumada."
Traje de regreso la sonrisa falsa. Esme tenía razón. Este era un mundo diferente y yo necesitaba permanecer alerta. "Estoy bien, sólo un poco cansada por todas las preparaciones de la fiesta." Mientras dije esto, lo miré a los ojos y me di cuenta de que nos habíamos conocido antes. Este era Jason Jenks, y su esposa probablemente estaba en las proximidades De alguna manera, debí habérmelo saltado a él cuando hice mis rondas anteriores. "Gracias por venir," dije, y sostuve mi mano para que él la sacudiera.
"El placer es mío. Edward es un verdadero mecenas y estoy encantado de poderle desear un feliz cumpleaños." Él se detuvo, y yo pensé que se iba a ir y hacer su camino hacia la sangría, pero no lo hizo. "Me pareces familiar. ¿Nos hemos conocido antes?"
"Si, nos conocimos la otra noche en la Gala Treehouse, ¿recuerdas?" Mi tono era calmado y ligero; la pregunta que me hizo era una fácil.
"No, quiero decir antes de eso. ¿Qué dijiste que hacías antes de que Edward y tú estuvieran comprometidos? Siento como si te conociera de algún lugar."
Yo solté cualquiera de las historias que Edward me había hecho memorizar unos meses atrás, pero conforme hablé pude sentir el pánico invadiéndome. ¿Podría él realmente conocerme de algún lugar? ¿Cuáles eran las posibilidades de esto? Pero las posibilidades no importaban para Marie Swan—la única clase de suerte que ella tenía era mala. Me rompí la cabeza tratando de concebir si era posible que de verdad nos conociéramos.
Jason me sonrió cuando terminé de hablar. "Debe haber sido una coincidencia entonces. Gracias por recibirnos esta noche."
Lo observé dirigirse hacia la ponchera. Edward necesitaba saber de este nuevo acontecimiento, pero aquello iba a tener que esperar hasta después de la fiesta. Tal vez para entonces yo podría recordar exactamente quien era él. Recorrí el cuarto con la mirada una vez más. Todo parecía estar yendo bien, pero había una conmoción cerca del sofá. Emmett, Rosalie, Esme y Carlisle estaban todos rondando por donde yo había visto a Alice descansando. Mis pies me cargaron hasta allí más rápido de lo que pensé posible. Cuando me acerqué, pude escuchar a los Cullen hablando en voz baja alrededor de Alice.
"Esto no puede estar pasando," se quejó Alice. "No lo permitiré. ¡No se supone que él nazca sino hasta dentro de cuatro días!"
"Los bebes no llegan a tiempo." La voz de Carlisle era suave y tranquilizadora. "Creo que es hora de ir al hospital."
"¡No! JC necesita quedarse en su sitio hasta que Jasper llegue a casa." Ella estaba rayando en la histeria.
"Rosalie, llama al hospital y avísales que vamos para allá."
"Jasper logrará llegar," dije, aún cuando no tenía idea de si era verdad. Cierto o no, era lo que Alice necesitaba escuchar ahora. Si resultaba que él no llegaba, entonces podríamos lidiar con esa eventualidad cuando viniera. Jasper estaba destinado a estar de regreso en el aeropuerto a las 10:15 de esta noche. Le tomaría una hora salir del aeropuerto y llegar el hospital.
Alice cruzó su mirada con la mía. "¿De verdad crees que él estará aquí?"
"Si." Estiré mi mano para aferrar la más pequeña de Alice. "Él querría que fueras al hospital."
Alice mordió su labio. "Tal vez estas son sólo más contracciones de Braxton-Hicks," dijo ella.
"Quizás," admitió Esme.
Pude ver la expresión sobre el rostro de Carlisle de reojo y él no se veía convencido.
Rosalie cerró de golpe su teléfono. "Los están esperando."
"¿Tu no vienes?" Preguntó Alice, en pánico.
"La niñera no se puede quedar toda la noche," dijo Rosalie dulcemente.
"Pero tu si vienes, ¿cierto, Bella?"
Yo estaba tan sorprendida, abrí mi boca, pero las palabras no salieron. Aunque yo en teoría siempre había querido niños, no los quería pronto, y no quería contemplar los detalles gore relacionados con un niño entrando al mundo.
"Claro que iremos," dijo la voz de Edward desde detrás de mí. Yo salté un poco cuando él puso una reconfortante mano sobre mi hombro.
"Pero, pero, tú no puedes venir, Edward," balbuceó Alice. "¡Te perderás tu fiesta!"
"Hermana mía, tengo un cumpleaños todo los años, pero Joshua Carlisle sólo va a nacer una vez."
Alice extrajo su diminuta mano de la mía para apretar la de Edward. Cada gota de amor que ella sentía por su hermano mayor estuvo infundida en la mirada agradecida que ella le dirigió.
Fue Rosalie quien interrumpió el momento. "No te preocupes por nada, Alice. Emmett y yo nos haremos cargo de la fiesta."
Alice miró a Rosalie con recelo y yo ahogué una sonrisa. Rosalie no era considerada la diplomática de la familia y yo estaba bastante segura que no fue un accidente que Rosalie no hubiera estado involucrada en la planeación de la fiesta.
"Vamos, hermanita, ¿no confías en nosotros?" Emmett despelucó a Alice, y ella escondió una sonrisa.
Antes de que Alice pudiera decir algo, otra contracción la golpeó. Esme y Carlisle la llevaron aprisa hacia el auto. Yo subí al segundo piso a coger un cardigán para mí en caso de que en el hospital hiciera frío y me sorprendí al encontrar a Rosalie ya en la habitación.
"¿Qué estás haciendo aquí?"
"El nacimiento es tiempo de espera, por lo que van a querer zapatos y ropa cómodos. Puse unos sobre la cama para ti. La comida del hospital apesta, así que mejor toma una merienda antes de irte."
"Te importa."
"Claro que sí. Quiero a Alice, aún si a veces es una psicópata."
Apurada, me cambié de ropa después de que Rosalie se marchó al primer piso a la fiesta. De salida, puse en práctica su consejo y llené una bolsa de comida. Me encontré con Edward en el garaje y arrancamos.
"Ella realmente está teniendo un bebe," mascullé.
"No veo como puedes estar sorprendida. Ha estado teniendo contracciones por tres días."
"Pero dijeron que eran falsas."
Edward estiró su mano, soltó su teléfono de su cinturón y me lo largó. "¿Llamarías al aeropuerto por mí, por favor?"
"¿Al aeropuerto?"
"Jasper está en el aire. Su teléfono está apagado. Aunque indudablemente lo va a encender en el momento en el que aterrice, preferiría no dejarle nada a la suerte."
"No tengo el número."
Edward suspiró y tomó el teléfono de mis manos. Me sentí incompetente mientras lo miraba. Su concentración nunca dejó la carretera, pero habló con al menos cinco personas diferentes antes de que yo lo escuchara ordenándole a alguien que le avisara a Jasper Whitlock que su esposa estaba en trabajo de parto y que se dirigiera directamente al hospital.
Después de que Edward cerrara el teléfono, me quedé mirándolo. "¿Le dirán a Jasper, en el avión, sobre Alice?"
"Más les vale," respondió Edward.
Parpadeé. A mí nunca se me hubiera ocurrido llamar al aeropuerto. En cambio, habría estado sentada en la sala de esperas del hospital con mi celular en la mano, marcando cada dos minuto después de que el avión de Jasper aterrizara, esperando que él hubiera encendido su teléfono. Edward tenía muchas cualidades excelentes, pero yo nunca me había dado cuenta de lo calmado y efectivo que era en una situación tensa. Era tranquilizante, y me relajé sobre mi asiento de cuero.
Llegamos al hospital para encontrar que Alice ya había sido internada. Tenía cuatro centímetros de dilatación y se estaba debatiendo entre si quería drogas o no. Sólo dos personas eran permitidas dentro del cuarto con ella a la vez, por lo que nos rotamos entrando y saliendo.
Alice no mencionó la ausencia de Jasper, pero cada cinco minutos nos preguntaba qué hora era. Su labor de parto fue rápida. A las 10:20 del 20 de junio de 2008, Alice estaba completamente dilatada y lista para pujar.
Jasper no estaba ahí.
Alice nos pidió a Esme y a mí que nos quedáramos con ella hasta que él llegara. Esme respondió por las dos que por supuesto nos quedaríamos. Yo abrí mi boca para protestar—a mí no me gustaban los hospitales, tenía aprensión por los bebes y el olor de la sangre me hacía sentir nauseas—pero la mirada sobre el rostro de Alice me detuvo. En ese momento, sentí lo que debía ser tener una hermana. Hice a un lado todas las razones por las que quería estar en la sala de espera y me concentré en Alice mientras ella apretujaba mi mano cuando otra contracción la alcanzaba.
El doctor posicionó a Alice de prisa y le dijo que empezara a pujar con la próxima contracción. Él le estaba dando instrucciones sobre su respiración y algo sobre contar; yo sólo escuché la mitad de eso. Lo que sí escuché fue una conmoción en el pasillo. Una enfermera levantando su voz diciendo que sólo dos personas eran permitidas en el cuarto a la vez. El reloj leía ahora las 10:25. Era demasiado pronto para esperar a Jasper, pero si había alguna posibilidad de que él llegara tiempo…
Solté la mano de Alice y me dirigí hacia la puerta. El doctor me miró mal y yo le dije tímidamente que necesitaba un poco de aire. Él asintió y me escabullí en el pasillo. En efecto, Jasper estaba involucrado en un acalorado argumento con una enfermera.
Aclaré mi garganta y le dije directamente a la enfermera, "En estos momentos sólo hay una persona en el cuarto con Alice Whitlock."
Ni siquiera estuve segura de si Jasper me vio antes de que pasara corriendo a la enfermera y entrara al cuarto. Yo sonreí, aliviada de que las cosas estuvieran como deberían estar.
En al área de espera, Edward estaba ansioso. "¿Jasper logró llegar con Alice?"
"Si, llegó."
Me senté junto a Edward. Él me largó una taza de café y pasó su brazo sobre mi hombro. Nuestras piernas se tocaban y yo podía sentir el calor de su cuerpo a través de mis jeans. Era una sensación maravillosa, estar así de cerca a Edward, y por primera vez, sentí como si realmente pertenecía.
Alice pujó por cerca de media hora y sin mucha más demora, Joshua Carlisle Whitlock ingresó a este mundo. Él pesó seis libras, doce onzas y llegó gritando. Alice fue trasladada a una habitación mejor y nosotros pudimos tomar nuestros turnos para visitarla a ella y al bebe.
Yo estaba demasiado nerviosa para sostener al bebe Joshua, por lo que sentí alivio cuando Edward tomó la iniciativa de acunarlo contra su pecho. Una expresión tan tierna cruzó el rostro de Edward cuando él miró al recién nacido que yo me derretí.
Te amo, pensé mentalmente cuando nuestras miradas se cruzaron.
Los ojos de Edward se abrieron ligeramente y me di cuenta que debí haber dicho esas palabras en voz alta. Antes de que pudiera avergonzarme o retractarme, su sorpresa fue reemplazada por la sonrisa torcida que yo tanto adoraba.
"Yo también te amo, Bella."
Esto… ¿Algún comentario?
…
Como algunos de ustedes sabrán, Limona, la autora original de este fic, tiene subidos estos 18 capítulos que llevamos. Hace poco ella subió una nota a su perfil en la que aclara que no ha abandonado la historia, pero que ha estado muy ocupada y que volverá a subir cuando tenga la historia completa para no dejar esperando demasiado a los lectores entre cap y cap cuando el momento de clímax se aproxima.
Como ya nos la alcanzamos, sólo nos queda tener paciencia, en cuanto ella suba un capítulo me pondré pilas para traducirlo lo más pronto que pueda y pasárselo a ustedes. No desesperen chicos, ella dijo que para finales de mes iba a empezar a subir. Hagamos chulito para que así sea. Y ténganme paciencia xD.
En mi perfil estaré informando como van las cosas con esta traducción y con la historia original. Vale aclarar que aún no estoy dando permisos a nadie para subir esta historia a otro foro, blog o web.
…
Ahora, yo se que puede sonar demasiado, pero, ala, tenemos 500 favoritos para esta historia, unámonos todos para enviar un comentario ¿sí? El cap estaba largototote y lo merece, no sean malitos, cúmplanme ese deseo n.n
¡Estaremos hablando!
