La Saga Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer. Esta historia pertenece a Limona y tengo su permiso para traducirla n.n

Muchas gracias a todas las personitas que siguen leyendo y me han enviado sus reviews y mp's a lo largo de estos dos meses de pausa, aprecio mucho mucho su fidelidad y entusiasmo para con la historia! Tengo algunos reviews y mensajes de permisos represados en mi email, perdón por la demora, ando sin pc, larga historia, trataré de responder tan pronto como pueda.

Bueno, aquí está el tan esperado capítulo 19, ¡disfruten!


Capítulo 19


Viernes, Septiembre 13 de 1991

Mi mamá era la mejor mamá del mundo.

Algunas mamás habrían esperado hasta el fin de semana para celebrar el cumpleaños de sus hijos, pero mi mamá no era normal. Yo le dije que era en un día de clases, y ella me dijo que tendríamos la fiesta después del colegio, y que sería la mejor fiesta de la historia.

Yo no le creí, porque sabía que no podíamos darnos el lujo de tener una fiesta de pizza ni nada. Pero mi mamá dijo la verdad. Buscó por todo el barrio como pirata en busca a un tesoro a todos mis compañeros de clase. Una señora de edad se quejó porque éramos muy ruidosos, pero todos los otros vecinos fueron amables.

Teníamos una estación de refrescos en el porche con limonada y galletas y ya no había limonada. Fui a la casa a traer más. No había nadie en la cocina, pero pude escuchar a mi mamá gritando a alguien.

Ella nunca gritaba. Ella era la mamá genial.

Me congelé en la puerta, insegura de si entrar o quedarme afuera.

"¡Te dije que te largues!"

Entonces fue cuando lo vi. Mi mamá estaba empujándolo hacia la puerta, pero el no tenía nada de prisa. Estaba calmado, como si no estuviera asustado de Mamá.

Yo lo miré, y él me devolvió la mirada.

"Ve a tu cuarto, Marie." La voz de mamá era suave pero con furia.

"Pero…" era mi cumpleaños. ¿Cómo podía ser tan mala? Yo no hice nada malo.

"Marie. Cuarto. Ahora."

Me fui pisoteando sólo un poco mientras iba hacia las escaleras. Cuando llegué al primer escalón, eché un vistazo a hurtadillas para ver si mamá me estaba mirando.

No lo estaba haciendo.

Ella estaba mirando al hombre, y él me estaba estudiando a mí. Subí corriendo las escaleras y cerré la puerta de mi habitación de un portazo.

Estuve allí arriba por lo que se sintió como una eternidad antes de que Mamá subiera a checarme.

"Oye," dijo ella, y su sonrisa de Mamá estaba ahí, su voz normal.

"¿Quién era ese hombre?"

Ella no dijo nada de inmediato. En cambio, alejó el cabello que estaba en mi frente.

"¿Quién era él?" Repetí, porque ahora mi fiesta de cumpleaños estaba arruinada y quería saber a quien culpar que no fuera mi mamá.

"Marie, quiero que me prometas algo."

"¿Qué?"

"No le hables a extraños. Si ese hombre o alguien más trata de hacerte ir a cualquier lugar con él, grita tan fuerte como puedas y corre."

Nunca hablamos de ello, y yo puse el incidente entero fuera de mi mente.


Sábado 20 y Domingo 21 de junio de 2008

Después de que Edward dijo que me amaba me congelé.

¿Lo decía en serio? Había gente alrededor. ¿Será que me estaba siguiendo el juego? ¿Sabía él que yo lo dije en serio?

Parpadeé rápidamente y recorrí el cuarto con la mirada en busca de testigos. Alice nos estaba mirando, sus ojos brillaban. Por supuesto que ella nos estaba mirando –Edward tenía alzado a su bebe. De hecho, todo el mundo nos estaba mirando. Una lágrima traicionera bajó por mi mejilla. Y luego otra. Toda la emoción en el cuarto era incontenible.

Esme tuvo su brazo alrededor de mis hombros en un instante. "¿Por qué no te sientas?"

Ella me guió hasta una silla junto a la cama y yo me hundí en ella.

Alice me estaba mirando detenidamente y yo le dirigí una sonrisa llorosa. "Es hermoso," dije, mi voz ronca por la emoción. "Tienes tanta suerte."

Alice me dirigió una pequeña sonrisa maliciosa. "Edward siempre ha sido bueno con bebes y niños."

"Ya estamos comprometidos, no hace falta que me vendas sus mejores cualidades."

"Oh, lo sé, pero a veces me pregunto…" su voz se fue apagando y yo me tensé, insegura de lo que quiso decir. Antes de que yo pudiera responderle, ella dijo, "Edward, tráeme mi bebe."

Edward caminó lentamente hacia el lado de la cama. Mi cabeza estaba al nivel de su muslo y él si inclinó sobre mí para pasarle el pequeño Joshua a Alice. Yo esperaba que él se alejara de mí después de que entregara el bebe, pero no lo hizo. Permaneció cerca de mí y puso una despreocupada mano sobre mi hombro.

Alice tenía toda su atención centrada en Joshua Carlisle Whitlock y lo acunó en sus brazos. Jasper se materializó en la puerta con un plato de comida. Contuve una sonrisa cuando lo vi –obvio que él no creía que la comida de la cafetería del hospital era lo bastante buena para Alice.

"Corazón," le dijo Esme a Alice, "tu papá y yo nos vamos a casa a menos que nos necesites."

"Estoy bien, mamá."

Esme besó a Jasper en la mejilla y puso una mano sobre su hombro. Luego nos dirigió a Edward y a mí una mirada cargada de significado mientras salía, y yo me di cuenta que teníamos que darle a la nueva familia un poco de tiempo a solas. Edward me ayudó a ponerme de pie. Caminamos juntos fuera del hospital y él sostuvo la puerta por mí. Yo le agradecí tímidamente, aún insegura de sobre qué terreno nos parábamos. Él me sonrió pero su rostro era inescrutable.

El camino de regreso pasó en silencio por un rato. Yo estaba nerviosa. En el momento en que él había dicho que me amaba estaba eufórica… y ahora estaba dudando. ¿Y si todo fue un show para su hermana? Y luego otro malicioso pensamiento se me presentó.

"¿Edward?"

"¿Si?"

"Alguien casi me reconoció hoy en la fiesta."

Sus nudillos se pusieron blancos sobre el volante. "¿Quién?"

"Jason Jenks."

Silencio.

Después de un par de minutos, Edward finalmente dijo, "¿lo reconociste tu?"

"No."

"Dime lo que dijo, exactamente."

"Preguntó que hacía yo antes de que te conociera porque sentía que me conocía de algún lugar."

Yo esperaba que Edward se sorprendiera o perdiera el control, pero en cambio permaneció en silencio, sus ojos fijos en la carretera frente a nosotros.

"Tal vez te conoce, tal vez no. Esa es una frase común para coquetear e iniciar conversaciones en este ámbito social."

"Pero él está casado."

Edward se rió sin humor. "Pensarías que eso marcaría la diferencia, pero no lo hace. Prométeme que me dirás si te lo encuentras de nuevo."

Sus ojos se deslizaron desde la carretera para buscar mi rostro, y yo asentí, insegura de si podría confiar en mi voz. Yo quería que él me protegiera, pero yo también quería protegerlo a él. No podía prometer en voz alta que haría algo para ponerlo en peligro.

Cuando llegamos a casa, ésta ya había sido limpiada. La única evidencia de que una fiesta había tenido lugar allí eran los varios arreglos florales adornando la mesa de la cocina. Bajo uno de los jarrones había un trozo de papel blanco doblado.

Abrí la nota y la alisé. Decía: Nos debes. Aceptamos pago en efectivo o en especie. –RHC

No noté que Edward estaba leyendo la nota sobre mi hombro sino hasta que habló.

"Vaya sorpresa."

"¿Huh?" No tenía idea de qué estaba hablando. Era imposible concentrarse cuando podía sentir su aliento cosquilleando mi cuello, y nuestra anterior conversación en el auto quedó olvidada.

"Rosalie."

"¿Qué con ella?" No me gustaba la dirección en la que esto iba, para nada.

"No puede hacerle un favor a alguien sin exigir algo a cambio."

"¡Ella ha hecho muchas cosas buenas!"

"Estamos un poco a la defensiva, ¿no?"

"Sólo porque no puedes ver el bien en la gente…"

"¿En serio? Paso mi vida buscando el bien en la gente."

"Y eso hace peor que no puedas verlo en tu propia familia."

La quijada de Edward se movió, y por un minuto pensé que me iba a gritar, pero en cambio, su voz salió tranquila y autoritaria. "Yo amo mi familia."

"Rosalie y Emmett no tenían que coordinar la limpieza de la casa y sucede que yo pienso que la nota era una broma."

Edward suspiró. "No quiero pelear contigo. No esta noche."

Mi boca se secó de repente. Yo tampoco quería pelear con él, especialmente si él sentía lo que dijo en el hospital. Este era mi momento para preguntar. Necesitaba hacerlo ahora, antes de que perdiera mi coraje. Tenía que saber.

Sin pensarlo, puse mi mano sobre su antebrazo expuesto. Él se paralizó.

"¿Lodijisteenserio?" Las palabras salieron de mi boca en casi una ráfaga ininteligible.

Los ojos de Edward buscaron los míos por tanto tiempo que comencé a enloquecerme. Había estado tan segura de él y todo había parecido tan perfecto en ese momento. Ahora no sabía qué pensar. Si él podía mentir así en frente de otras personas, ¿podía yo creer cualquier cosa que dijera? Solté su antebrazo, lista para intentar tomar en broma su respuesta cuando viniera. No podía permitirle saber que lo amaba si él todavía pensaba que esto era un juego.

En lugar de alejarse, él dio un paso más cerca de mí, invadiendo mi espacio de una forma que hizo que mi corazón se acelerara. Sus manos encontraron las mías y las apresaron. Cuando él habló, agachó su cabeza de forma que un mechón de su cabello cayera en frente de su rostro y rozara mi frente.

Yo dejé de respirar y miré fijamente el piso.

"Bella, mírame, por favor."

Mis ojos buscaron rápidamente los suyos y me di cuenta que mis palmas probablemente estaban sudando mientras él sostenía mis manos.

"Te amo," dijo simplemente.

Un sonido ahogado escapó de mi garganta y me lancé contra su pecho.

Él envolvió sus brazos a mí alrededor y yo me aferré a él. Nos quedamos parados juntos por un rato, y cuando tuve un poquitín más de fuerza, levanté mi mirada hacia él.

"Yo también te amo."

Iba a decir más, y a tartamudearlo, pero Edward me salvó cubriendo mi boca con la suya.

El beso fue juguetón y cariñoso, y yo lo devolví con todo lo que tenía. Cuando nos separamos, Edward me haló consigo hacia nuestra habitación.

Este era mi momento. Desde aquella primera vez en que estuvimos juntos, yo había querido esto, lo había deseado a él de nuevo. Lo había codiciado, de hecho. ¡Y ahora íbamos a tener sexo!

Me recosté contra él, presioné mi cuerpo contra el suyo, y luego me tiré todo.

Bostecé.

Si, bostecé. Mi vida no era tan parecida a un gran éxito de taquilla de verano como solía pensar que lo era, porque en una película, este habría sido el momento en el que la heroína y el héroe tenían una erótica escena de habitación.

Edward me dirigió una pequeña sonrisa y echó un vistazo hacia el reloj. "Vamos a dormir un poco."

Tal vez estar acurrucada contra Edward no fuera lo mismo que tener sexo salvaje y apasionado de los que mencionan las novelas románticas, pero sentir su aliento sobre mi cuello y tener su brazo alrededor de mí se sentía bastante bien, la madre que sí.

***

El domingo en la mañana, el lado de la cama de Edward estaba vacío y traté de sofocar mi frustración. Él desaparecía demasiado para mi gusto. En teoría, nuestras confesiones de amor no cambiarían nada, pero ahora me sentía con derecho a saber dónde estaba y qué estaba haciendo.

Nadie dijo que yo fuera una criatura lógica.

Consideré llamar a su celular pero decidí que tal vez las cosas estarían más claras después de que tomara una ducha y terminara de despertarme. Cepillé mis dientes y abrí el agua caliente de la ducha.

La ducha de Edward era celestial. Usé el ajuste de lluvia, y el agua me acarició conforme descendió por mi cuerpo. Permanecí en la ducha hasta que mis preocupaciones se fueron por el drenaje. Dondequiera que estuviera Edward, yo estaría bien con eso. Lo importante era que yo lo tenía conmigo, y él era mío.

Me sequé con una de las lujosas y afelpadas toallas turcas de Edward y la enrollé a mi alrededor mientras regresaba silenciosamente al cuarto por un poco de ropa.

Edward estaba ahí, descansando sobre la cama en nada más que sus boxers. Sus manos estaban metidas detrás de su cabeza y llevaba una sexi sonrisa torcida. El desayuno estaba organizado sobre dos bandejas, una a cada lado de la cama. Podía ver tocino, tostadas, fruta y jugo.

"Espero que tengas hambre"

¿Se refería a la comida o hablaba de algo más?

No importaba lo que quisiera decir. Yo lo quería todo. Pero primero, tenía que preguntar, "¿Tú cocinaste esto?"

Él se rió. "Si dijera que si, ¿me creerías?"

"Um."

"Las tostadas estaban congeladas, pero yo solito cociné el tocino en el microondas."

Fue con gran compostura que contuve la risa. No había posibilidades de que él pudiera haber hecho las tostadas. Siendo honesta, ni siquiera estaba segura de si sabía cómo hervir agua. Lo había visto encender el microondas antes, por lo que cocinar el tocino era al menos creíble.

"Ven aquí." Le dio unos golpecitos la cama junto a él.

Dudé. Llevaba puesta una toalla. Sería incómodo sentarme sobre la cama en una toalla, ¿pero no sería más incómodo desayunar desnuda?

"Hay una bata en el armario."

¡Una bata! Si. Esa era una buena idea. Algo sobre estar cerca de Edward le cortaba el poder a todo mi buen juicio.

Caminé hacia el armario y abrí la puerta. El closet era enorme, y colgando de un gancho cerca al frente estaba una bata que yo recordaba demasiado bien por nuestra noche juntos. Ponérmela me hizo sonrojar un poco, y Edward o no lo notó o pretendió no notarlo.

Nos comimos el desayuno en diez minutos exactos. Tal vez ambos estábamos un poco inquietos por llegar al evento principal.

Había esperado por esto, por él. Y estaba vez estaba bien descansada y llena de energía.

Yo lo deseaba a él.

Oh, cómo lo deseaba.

Por lo que cuando él se inclinó para besarme, puse todo mi ser en ello sin reservas. Si había una cosa que había aprendido de toda esta cosa de testigos, era que la vida necesitaba ser vivida. Era de locos desperdiciar tiempo si no sabías cuánto te quedaba.

Las manos de Edward acariciaron mis hombros a través de la bata, y la sedosa tela rozó contra mi piel sensualmente. Espinazos de calor hicieron erupción a través de mi cuerpo.

"Edward," murmuré cuando nos separamos. La punta de mi dedo trazó el contorno de su rostro. Él me amaba. ¡Él me ama! Quise gritárselo a los cielos.

Yo lo besé a él esta vez.

Mi cuerpo entero respondió, como siempre lo hacía, pero esta vez, había algo más. Mi inseguridad ya no estaba. En vez de deseo mezclado con nervios, me sentía eufórica. Estaba exactamente donde necesitaba estar, y estaba con la persona correcta.

Nuestras bocas se movieron la una contra la otra y sus manos continuaron acariciando mis hombros. Él movió mi cabello detrás de mis hombros y la palma de su mano trazó a lo largo de la 'v' de la bata, y luego continuó, bajo la tela, de modo que estaba tocando mi hombro desnudo.

Todo en mi interior se volvió papilla y desaté mi bata, ansiosa porque él tuviera acceso sin restricciones al resto de mí. Dejé que mis manos se adentraran bajo la cintura de sus boxers, pero no demasiado lejos. Esta era nuestra primera ronda de 'te amo' sexo, por lo que no había necesidad de correr. Y era mi primera vez teniendo sexo sin preocuparme por ser virgen, por lo que realmente no había necesidad de apurarse.

Pero la última semana, más o menos, había sido una gigantesca ronda de preliminares. Y finalmente había llegado a su final.

Al carajo las preliminares.

Levanté mi otra mano, agarré la cintura de sus boxers, y los bajé.

Él jadeó.

Yo sonreí.

Él me bajó sobre la cama, y por una fracción de segundo, nuestros ojos se encontraron. Su cuerpo estaba sobre el mío como un escudo, la expresión en su rostro tierna.

"Te amo," susurré.

Nuestros ojos se miraron fijamente cuando él entró en mí. Las sensaciones físicas eran lo que yo pensé que ansiaba, pero esto fue mejor. Esto era más.

Estar juntos era nuestro destino.


Lunes, Junio 22 de 2008

Emmett

Mi sueño anoche estuvo de mierda e igual estuvo el de la noche anterior.

Podría nunca dormir de nuevo.

El sábado en la noche, Alice me contó todo sobre la conmovedora escena en el hospital donde Edward sostuvo a bebe Joshua y luego las cursis y empalagosas profesiones de amor que siguieron. Casi suelto el teléfono.

Esto era Malo, y no Malo a lo Michael Jackson (NT/ Se refiere a la canción de él que se llama Bad). Era la peor forma de Malo existente. Mi hermano estaba enamorado de Marie Swan, la testigo del siglo. Sólo que yo ya no podía siquiera pensar en ella como Marie Swan porque se había integrado a nuestras vidas como Bella.

El domingo fue mi día de negación. Pasé todo el día en la luna, tratando de convencerme a mí mismo de que estaban actuando y que nada de ello fue real. Que era algo que habían dicho porque otras personas estaban ahí. ¿Y qué si habían convencido a Alice? Si estaban haciendo sus trabajos bien, convencieron a todos.

Hoy estaba de regreso en el trabajo y tenía que lidiar con mierda. Bella no podía actuar ni para salirse de una bolsa de papel, por lo que sabía que ella era sincera. Y Edward, bueno, él era una causa perdida. La palabra por A era algo serio para él. Si él pensaba que ella lo decía en serio, él nunca la engañaría diciéndosela de regreso.

Me puse de pie y cerré la puerta de mi oficina. Eran casi las 8 AM por lo que otras personas empezarían a llegar pronto. Necesitaba paz y tranquilidad para pensar. También necesitaba que la gente me dejara solo para poder mantener mi masivo dolor de cabeza en línea. Regresé a mi oficina, me senté en mi silla, puse mis codos sobre el escritorio y puse mi cabeza en mis manos.

Ella era una testigo. Ella era mi testigo. Cuando todo esto terminara, ella estaría con WitSec y estaría destinada a desaparecer. Cuatro meses atrás, hubiera jurado que una supermodelo podría haberse mudado con Edward y a él no le hubiera importado. El plan del compromiso de 'Bella' y Edward desbaratándose parecía razonable cuando lo concebí. La capacidad de atención de Edward para con las mujeres era corto, y nadie más que Mamá había creído que él fuera capaz de tener una relación duradera.

Por todo lo que yo sabía, esta pudiera ser la única oportunidad que mi hermanito tenía en el amor. Si, teníamos nuestras diferencias, pero eso no quería decir que yo quería sentenciarlo a vivir como un monje. ¿Y qué con Bella? Dado todo por lo que ella había pasado, si ella podía encontrar la felicidad con mi hermano, ¿no debería poder hacerlo? Mis niñas ya la estaban llamando tía Bella. Y eso sin siquiera considerar que mi Hermanita quiso a Bella ahí en el hospital con ella.

Ahora, con Rosalie y Alice pensando en Bella como una hermana, mis niñas ya haciendo planes con ella como si ella fuera su adorada tía, y Edward enamorándose… ¿cómo podría ella desaparecer de nuestras vidas? ¿Y si yo no podía protegerla? ¿Cómo le explicaría a Libby y a Emma que tipos malos habían matado a tía Bella?

Rosalie me iba a matar, y sólo Dios sabía lo que haría que pusieran en mi lápida. Mi habilidad para ocultarle cosas a ella era mínima como mucho, y esto había elevado a un nivel donde ella se iba a enterar.¿Lo lamentaba? Si, diablos, lamentaba tener que ocultárselo a Rosalie. Pero no lamentaba tratar de ayudar a Bella. Sólo lamentaba no ser cierta clase de Swami (Tutor religioso Hindú) que pudiera haber sabido que Bella iba a volverse tan cercana a mi hermano y a la familia entera –de haber sabido eso, puede que hubiera manejado las cosas de manera diferente.

Pero hice lo que hice. Y ahora estaba en un embrollo sin forma obvia de ganar.

No ayudaba que hubiera ratas en WitSec, lo que obstaculizaba mis opciones. Ellos sabían que ella estaba con vida ahora, y la fecha del juicio estaba fijada y acercándose rápido. La semana pasada, James vino husmeando por mi oficina, preguntando dónde estuve el día de la deposición.

Mi cuartada era a toda prueba, por supuesto, y soy mejor mentiroso que Edward, pero eso no me dio mucha confianza. ¿Qué tan lejos irían los Volturi para evitar que Bella testificara? Si ellos pensaban que había una remota posibilidad de que yo supiera su paradero, ¿estaba yo en peligro? ¿Estaba mi familia?

Lo que necesitaba era un plan. Y por mucho que no quisiera, necesitaba involucrar a Edward. Él era el que se mantenía seis movimientos delante de su oponente. Y él tenía mucho que perder.


Miércoles, Junio 24 de 2008

Bella y Rosalie estaban visitando a Alice y a bebe Joshua. Mis niñas estaban arriba, dormidas en sus camas. La engreída cerveza belga de Edward estaba guardada en la hielera, un gran privilegio dado que toda mi casa era enteramente norteamericana.

Yo estaba listo para nuestra charla con el corazón en la mano.

El suave golpe sobre la puerta vino justo a las 9:30. Lo vi por la cámara y abrí la puerta.

Edward entró a la casa y removió sus zapatos. Yo me relajé un poco. Últimamente las cosas habían estado tensas entre nosotros, pero Edward estaba obedeciendo las reglas de la casa de Rosalie al quitarse sus zapatos.

Fuimos a la sala. Antes de que yo pudiera decir algo, Edward soltó una carcajada.

"Hay una hielera en la sala."

La hielera fue un golpe de genialidad, incluso si Edward no lo admitía. "De esta forma no tenemos que seguir parándonos."

"Dios nos prohíba el esfuerzo de ponernos de pies y caminar a la cocina."

"Podemos poner las tuyas en el refri si eso te ayuda a mantener tu esbelta figura, pero las mías se quedan en la hielera."

Todavía sonriendo burlón, Edward se sentó sobre mi silla de cuero favorita.

Escogí una de sus cervezas de la hielera y se la lancé. Él la atrapó y levanto una ceja ante la marca.

"Seh, cedí y compré un poco de mierda extranjera para ti. Será mejor que te la tomes. Y más te vale que creas que lo que sea que no te tomes se va yendo a casa contigo."

"¿Destapador?"

Claro que él iba necesitar la única cosa que yo había dejado en la cocina. Nadie necesitaba un destapador para la cerveza americana. Fui airado a la cocina para traer uno.

Cuando regresé, Edward tenía sus pies sobre le mesita de centro. Yo nunca lo había visto tan relajado. Se veía… diferente. Sus ojos estaban más brillantes. No había arrugas en su frente. Su boca se torcía como si pudiera sonreír. Daba miedo.

"Atrapa," dije, lanzando el destapador en su dirección.

Él lo atrapó sin inmutarse. Ni siquiera hizo uno de sus comentarios socarrones sobre como yo siempre tenía que tirar todo. El lado sospechoso de mi naturaleza se preguntó si quizás los Volturi lo habían alcanzado ya. Había drogas que podían hacer a la gente inusualmente feliz….

"¿Por qué estoy aquí?"

Cierto. Era hora de ir al grano. Esta no era una reunión social, aún cuando yo la había disfrazado como una.

"¿Te contó Bella que la fecha del juicio había sido fijada?"

"No lo hizo." Su quijada se tensó y las arrugas regresaron a su frente. Me relajé un poco. Después de todo, él era mi hermano.

"Lo fue. Febrero 23"

"Eso es pronto."

"Lo sé. Necesitamos hablar de expectativas."

"¿Expectativas de quién?"

"Mías. Tuyas."

"Muy bien."

"Tu y yo, nosotros no nos hemos visto exactamente a los ojos últimamente." Por no decir algo peor, pero yo no estaba dispuesto a sacarlo todo al aire todavía. Jugueteé con el borde del papel sobre mi cerveza, despegándolo un poco. Cuando estaba en la universidad, despegar el papel en una pieza significaba que ibas a tener suerte esa noche. Un poco de suerte me vendría bien.

"La amo."

Levanté mi vista de la botella para ver a Edward mirándome directamente. Incluso esperándomelo, aún me sacó de mis casillas. Tomé un trago de cerveza para comprarme unos pocos segundos para pensar. Esto tenía que ser manejado con cuidado. Rosalie no estaba en casa, pero puse la cerveza sobre mi posavasos de todas formas. Me incliné hacia delante en mi asiento y crucé mis brazos frente a mí.

"Edward. ¿Qué esperas tú que pase después del juicio?"

"No quiero estar lejos de ella"

"¿Si entiendes que ella está en WitSec? ¿Qué no estará a salvo después del juicio?"

Sus ojos destellaron en la tenue luz. "No soy idiota."

"¿Entonces vas a disfrutar lo que tienes con ella ahora y cada uno irá por su camino después de que el juicio haya terminado?"

Silencio.

Tal vez whiskey hubiera sido una mejor elección. Creo que pensé que habríamos tomado unas cuantas cervezas antes de ir al grano.

"Debes saber que no puedes mantenerla a salvo. Los Volturi están en todos lados."

"¿Crees que no sé eso? ¿Crees que no he investigado mis propias conexiones? ¿Qué no estoy monitoreando la gente a nuestro alrededor?"

Whoa. WHOA. Retrocede el camión. "¿Qué quieres decir, monitoreando la gente alrededor de ti?" Mi voz era amable y uniforme, como cuando hablaba con un testigo nervioso. De seguro Edward no me ocultaría información relacionada con la seguridad de Bella. Yo era el profesional. Se suponía que yo era el que debía mantenerla a salvo.

La mirada en mi rostro debió haber sido asesina, pues Edward se deslizó hacia atrás en su silla y comenzó a hablar rápido.

"Me tomé tiempo para investigar un poco sobre la gente que ella pudiera encontrarse en mi círculo. Fue peor de lo que había pensado."

Yo no estaba seguro que me emputaba más-que Edward no se hubiera molestado en decirme qué había descubierto, o que yo no hubiera pensado en hacer la misma clase de investigación. Ya sea que estuviera ignorando mi furia o no lo hubiera notado, él siguió hablando.

"Hay más de cincuenta contactos en mi círculo que tienen lazos directos o indirectos con los Volturi."

Me atoré con mi cerveza. "¿Qué demonios quieres decir, que conoces cincuenta personas relacionadas con los Volturi? ¿No pensaste que esa fuera información importante qué compartir?"

Al menos tenía la decencia de verse un poco culpable. "Yo sabía que armarías la de Troya. Y siendo realistas, probablemente pudieras haber hecho la misma investigación tu mismo si hubieras pensado que era importante."

"¿Cuándo ibas a contarme sobre esto?"

"Cuando fuera relevante."

Hice una mueca de dolor, justo ahí, porque sabía que él no me había dicho lo peor. Incluso de niño él era así. Eso lo hacía un buen jugador de ajedrez pero un pésimo jugador en equipo. "¿Hay algo más que yo pudiera considerar relevante?"

"Estoy en el proceso de juramentación para unirme a la Occhi."

"¿Qué diablos es la Oak-y?" De seguro los Volturi no tenían ninguna conexión con un grupo de abraza-árboles.

"Una sociedad secreta que los Volturi usan para controlar a la gente, y yo soy su nuevo pupilo," respondió él con calma. Puso su botella vacía sobre la mesita de centro y cogió otra de la hielera. Antes de sentarse me lanzó una segunda cerveza.

La destapé y me bajé media de inmediato. Tuve que hacerlo, o iba a perder los estribos. Esta era una noche que estaba destinada a que yo le revelara información a Edward, y no estaba resultando bien. Me tomé el resto de la botella y la bajé de golpe sobre la mesita de centro.

"Espero que te des cuenta que estoy ejercitando un control sobre-humano al no golpearte en la cabeza."

"Estoy en guerra con los Volturi. Estoy aplicando el principio fundamental de mantener a mis enemigos cerca."

"Tú eres un hombre. Contra la mafia. No tienes oportunidad de lograr nada más que hacer que te maten a ti y a Bella."

"No estoy de acuerdo."

"Lo estarías," mascullé. "¿Sabe Bella de esta Oaky vaina que estás haciendo?"

"Claro que no." Siseó.

"¿No crees que ella debería saber?"

Edward me miró envenenado.

Yo le devolví la mirada. Porque yo estaba en lo correcto. ¿Cierto?

Articulando cada palabra cuidadosamente, él dio por terminado nuestro concurso de miradas. "Decirle a Bella la preocupará. Ella ya tiene pesadillas. Ella ya está asustada. No hay nada que ella pueda hacer sobre los Volturi alrededor de nosotros. Y ella no puede detenerme de interactuar con la Occhi. Eso ya está hecho. Decirle sólo la pondrá en el límite, y esa es una posibilidad que no podemos darnos el lujo de ignorar cuando su seguridad reposa sobre nuestro éxito engañando gente."

Él tenía un punto. En un mundo ideal, Bella debería saber, pero su habilidad para mentir era una mierda, por lo que tal vez decirle sólo los pondría en más peligro. Pero Edward necesitaba desengañarse de la idea de que él estaba dirigiendo la orquesta, y eso necesitaba pasar pronto.

"Está bien. Así es como va a ser. No más de este acto de héroe solo. Necesitas estar en contacto constante conmigo sobre todo esto. Las conexiones de los Volturi. La Occhi. Todo. Somos un equipo, tu y yo, y espero tu entera colaboración."

"Bien. Pero quiero a Bella fuera de esto tanto como sea posible."

"Me parece justo." Y aquí es donde dudé. "Estoy un poco… preocupado… sobre lo cercana que Bella se ha vuelto con nuestra familia."

"Igual yo."

"Pero tu lo dejas pasar."

"No veo cómo podía haberlo detenido. ¿Has conocido a nuestra hermana Alice?"

"Yo te pondría a ti contra Alice cualquier día de la semana."

Edward sonrió. "Y perderías, porque Alice es pequeña pero imponente."

"¿Qué carajo vamos a hacer para arreglar esto?"

"Bella se está escondiendo a simple vista. Las cosas están bien."

"Te estas comprometiendo con un grupo mafioso de mierda. Las cosas no están bien." No están bien era decir poco, pero Edward no respondía bien a comentarios francos y yo estaba tratando de hablar su lenguaje.

"Tengo las cosas bajo control." Y tuvo el nervio de dirigirme una sonrisa confiada.

Yo lo miré rayado. "Esto no es un juego. Estamos hablando de personas que amamos."

"Si yo creyera por un momento que su presencia está poniendo en peligro a nuestra familia, me la llevaría a cualquier otro lugar."

"Te voy a tomar la palabra." Y lo haría cumplirla, dispuesto o no.


¿Qué tal?

Si tienen teorías, presentimientos, miedos, preocupaciones, nuevos descubrimientos o retorcidas ideas de lo que se teje entre líneas recuerden compartirlas en los reviews!! Se aprecia cualquiera comentario o crítica constructiva n.n

El siguiente cap lo sube Limona el domingo 17, pero como regreso a clases el lunes 18 y tengo algunas cosas por hacer que esta es la hora y no he hecho, no sé cuando pueda subir el siguiente cap xD. Tal vez me tarde dos semanas o menos. Ténganme paciencia, por favor.

NOTICIA DE ÚLTIMA HORA xD: Esta tarde recibí un mensaje que me informaba que fui nominada al premio Autor 'La trama no es mía' (Mejor Traductora) en los premios Copa Twilight de Plata!!!

Las votaciones empezaran el Lunes 18 en www(punto)thesilvercuptwilightawards(punto)blogspot(punto)com (por un fallo técnico cambiron la pag) hay otras 4 traductoras/autoras bastante geniales compitiendo conmigo, si quieren votar por mi se los agradeceré mucho pero recuerden, la decisión es solo de ustedes, voten por quien consideren la mejor n.n

¡Muchísimas gracias por la nominación a las personitas que me tuvieron en cuenta! n.n

Y no se olviden de comentar xD, extraño leer reviews...Hablamos!