Tuve mil inconvenientes y este capitulo no quería formarse. Lamento la demora.

Sin más, a leer.


Bella POV

Eran las siete de la mañana cuando la alarma del despertador comenzó a inundar toda mi habitación. Refunfuñe. Anoche me había costado mucho poder conciliar el sueño, los nervios me estaban matando, mis tripas sonaban y no por el hambre. Los nervios me consumían. No tuve mas remedio que bajar a tomar un te de tilo. Pero para mi mala suerte no me basto uno, ni siquiera para relajarme. En total tome cuatro te de tilo, y recién ahí sentí que algunos de mis músculos se relajaban, lo que realmente no sabia era si fue producto de los tés o del cansancio y agotamiento que mi cuerpo experimento al llegar a las 1:00 de la madrugada.

Baje a la cocina con los nervios a flor de piel, maldición, tenia que concretar mi trabajo pero eso no me ponía nerviosa, era lo que yo buscaba y necesitaba. Mis nervios eran por volverlo a ver a él. Por más que sabía que necesitaba tomar un desayuno abundante para lograr llegar a final de día, no pude más que comer una tostada con queso que deje a mas de la mitad y unos cuantos sorbos de café. No creía realmente que vaya a ser favorable tener cafeína en un sistema que es un manojo de nervios.

Ya estaba suficientemente nerviosa cuando mi abuela empezó con el regaño por lo más que me alimente. Parece que todas las cosas siempre se tienen que juntar. Sentía mi cerebro al limite. No estaba para regaños ni para someterme a la tensión de volver a ver a Edward Cullen, cielos santos, ese hombre era tan hermoso como intimidante y al mismo tiempo excitante. Desplegaba sensualidad y virilidad en cada palabra, gesto y movimiento. Y no estaba segura de poder enfrentarme a el nuevamente.

Era muy temprano, demasiado, podría ir tranquilamente caminando a mi presentación. Pero estaba muy indecisa, no sabia si mi suerte me ayudaría el dia de hoy y no quería arriesgarme a torcerme el pie por culpa de una mala pisada con los tacones que llevaba puesto. Eso definitivamente seria el lado negativo que le encontraba, pero como positivo encontré que me moriría de nervios esperando tanto en mi casa como en la sala de estar de Cullen Inc. Además si iba caminando podría distraer mi mente con situaciones cotidianas o con vidrieras, llenaría mis pulmones con aire nuevo y me distendería.

Si, definitivamente iría caminando pero con mucha precaución, eso era lo más recomendable.

Faltaban veinte minutos para las ocho de la mañana en punto, realmente tenia muy buen tiempo, la consultora Cullen quedaba a unas treinta cuadras de mi casa, eran bastantes, pero por suerte, con un buen anti-transparente, hay que admitirlo, caminado lentamente y aprovechando la temporada de invierno que azotaba Seattle llegaría fresca como una lechuga, siempre y cuando no se digne a llover. Cruce los dedos ante ese pensamiento.

Pasada unas cuantas cuadras, las personas comenzaban a agolparse en la parada de autobús para ir a sus empleos, mientras otros abrían las cortinas de sus persianas de sus locales mientras otros estaban encargados de barrer y baldear las veredas. Era un paisaje muy pintoresco que no recuerdo a ver visto alguna vez en todos los años que llevo en esta cuidad, tal vez solo se daba en mi modesto barrio o en toda la cuidad, pero yo no tenia cabeza para prestar atención a eso. Pero ahora todo me dejaba maravillada. La cuidad cobraba vida y yo era testigo de eso.

Sentía que estaba paseando por primera en mi vida, no tengo recuerdo de haber tenido un momento tan placentero como este desde hace demasiados años, y no quería recordar en estos momentos, lo feliz que fui mientras contaba con sus compañías.

A pesar de ser invierno, había mucho color, el sol que apenas asomaba en los edificios, dejando tenido en el cielo una gama de rojos, violetas y celestes claro, una imagen fascinante. Seria realmente hermoso, que cada persona pudiera apreciar el milagro de cada día, esta tan hermosa obra de arte natural, pero lo que hay que reconocer, es que todo el mundo se encuentra enfrascado en su propio mundo, sus problemas, sus quehaceres. Por desgracia, somos dominados por una fuerza irresistible, que nos hace actuar cíclicamente, como todos los demás.

¿Cuantas personas en el mundo toman un café, leen el diario y se van a sus oficinas a sentarse detrás de un gran escritorio a enfrascarse en conversaciones por teléfonos y prendidos al teclado de la computadora, realizando video conferencias?. Serán mas o menos que las personas que salen de sus casas sin desayunar, que comparan algo en el camino, fichan y se paran a dirigir una maquina o serán mas que aquellos niños que son sometidos a un nutritivo y abundante desayuno por parte de sus padres, para luego pasarse toda la mañana y parte de la tarde en la escuela o el instituto, tratando de aprender algo de lo mucho que los profesores les dicen.

Wow, mañana filosóficas si las hay, estamos todos sometidos. Sin detenernos a pensar. Como seguramente, yo lo estaría dentro de poco.

En las calles se agolpaban cada vez mas personas caminando en todos las direcciones posibles. Algunas estaban sentadas en bares a tomar o comprar algo, otros caminado presurosamente dirigiéndose a quien sabe donde mientras otras hablaban animadamente.

Frene con múltiples personas ante la señal del semáforo en rojo. Madres tomadas de las manos de sus hijos, los cuales hablaban entre ellos muy animadamente. Unas cuadras mas adelante, ciento de pequeños bajaban de los autos de sus padres mientras otros cruzaban las calles bloqueadas especialmente para ellos, dirigiéndose a la escuela. Hacia tiempo que no veía a tantos niños. Era maravilloso, escuchar sus finas voces y sus resonante y estrepitosas risas. Sonreí como tonta al verlos.

Con el pasar de los minutos las escenas no fueron mas las mismas, me estaba acercando cada vez mas a Cullen Inc. Las personas que cruzaban se dirigían a oficinas y por lo tanto estaban vestidos como tal, de traje, camisa, corbata y pantalón de vestir los hombres, mientras que algunas mujeres optaban por polleras con medias negras y otras por pantalones formales, en su mayoría con camisas blancas con el típico saquito.

Lo bueno es que casi no distaban de mí, este día había elegido ponerme un pantalón de vestir azul y un saco en juego con este, con una linda camisa de seda blanca. Me sentía contenta al notar que estaba en sintonía con las demás mujeres. Sonríe aun más ampliamente. Por mas que me parezca que no estaba en mi lugar, "que me había equivocado de pozo", me hacia bien el hecho que no se notaba.

Ya estaba frente al enorme edificio que albergaba las oficinas de Cullen Inc., totalmente ilesa, ni un mínimo resbalón o mal pasó, eso era memorable y con cerca de media hora de anticipación, un buen tiempo contando que llevaba zapatos altos con tanto. Realmente no sabia si era bueno o malo llegar tanto tiempo antes, pero mi sonrisa aun no se borraba y lo mas maravilloso de todo es que mis nervios se habían esfumados y fueron remplazados por las miles de imágenes que descubrí el día de hoy, principalmente la de los niños. Estaba contemplando el edificio cuando alguien paro a mi lado.

- Sabia que eras tú, Bella, Buen día! Llegas temprano.- saludo Sara. Incitándome a avanzar con ella.

- Oh, Hola, si, es que estaba tan nerviosa y desperté tan temprano que decidí caminar al trabajo.

- No tienes por qué estarlo, ¡tienes un trabajo asegurado! Pero dime ¿Ayudo?

- Claro que si, ayudo a despejar mi mente, nunca me percate de observar como despierta la cuidad y fue maravilloso, la mejor parte fueron los niños entrando a la escuela, lamento tanto no haber tenido una cámara, creo que la fotografía podría empezar a ser un pasatiempo para mi.

- Oh, que maravilloso. Me encantan los jóvenes, siempre dispuestos a probar nuevas cosas y asumir desafíos. – para ese momento, nos dirigíamos al ascensor.

- Supongo, pero ¿no es demasiado temprano para que vengas o es tu horario?

- Oh, bueno, a decir verdad, Edward siempre llega antes que todos y pasa por mi casa a recogerme, venimos juntos, ¿no es así? mi niño. – respondió en tono dulzón y materno, dándose vuelta.

Al imitar su gesto, casi caigo de espalda, ¿él siempre estuvo ahí? ¿Detrás de nosotras? Maldición, adiós relax, adiós imágenes de niños, adiós a la armonía que de daba rememorar sus escandalosas risas. Edward Cullen camino detrás de mi, en silencio, quien sabe si escuchando lo que hablábamos, en todo su perfección y de punta en blanco, con un precioso traje azul marino, camisa blanca y corbata celeste con gris claro. Se veía realmente hermoso aunque su expresión seria no distaba de como la recordaba. Solo se limito a asentirle a Sara.

Una vez dentro del ascensor, Sara se encargo de seleccionar el piso. Ese cubículo parecía tan pequeño con él dentro. Yo estaba estrangulando mis manos, sentí como en mi interior mis tripas se estrujaban y por mas que buscaba calmarme con algún método como la respiración no lograba absolutamente nada y no iba a practicar ese absurdo método de imaginarlo desnudo, eso me alteraría mas, él tiene el mismísimo cuerpo del pecado, imaginármelo sin ropa no es conveniente para mi salud mental ni para ciertas zonas de mi cuerpo jamás exploradas por el sexo opuesto.

Al llegar a destino, muy amablemente Sara me invito a tomar asiento en el pequeño recibidor, para aguardar a que el Sr Cullen se instale y decida llamarme. Estaba removiéndome en el asiento, inspiraba y exhalaba repetidamente buscando calmarme. Porque alguien como él, un hombre que se parece al de mi sueños me tenia que entrevistar y ser el encargado de seleccionarme para alguna empresa. ¿Por qué tuvo ayer decir que esperaba que no lo decepcione? Me estaba brindando una oportunidad como nadie en esta vida me dio, claramente, no le fallaría en absoluto, daría todo de mi, pero claramente, él todavía no lo sabe.

La empresa comenzó a tener movimiento, llenándose de vida cada corredor. En varias ocasiones, muy amablemente, Sara me ofreció algo para tomar, pero no podía mas que rechazar cualquier cosa, mi suerte podría terminar y hasta mi cuerpo podría abandonarme en un momento como este y realizar una escena realmente asquerosa, si, como se imaginan, seria capaz de comenzar a devolver en el escritorio del Sr Cullen.

No puedo creer que tenga más nervios antes que ahora, claramente, no sabía el bombón que me esperaba dentro de esa oficina. ¡Por todos los cielos, Isabella Marie Swan, contrólate! Me auto-reprendí. Esto era una total locura. No puedo estar comiéndome con los ojos a un hombre, por más que sea el más hermoso que he visto en toda mi vida.

-Bella, puedes pasar. –me indico Sara sacándome de mi madeja de pensamiento, a la cual sonreí agradecida, tome mucho aire y fui a enfrentarme a él.

La distancia de donde me encontraba a la puerta no era demasiado distante para mi gusto y a pesar de caminar lento y pausado, llegue demasiado pronto al pomo de la bendita puerta, sabia que mis nervios eran injustificados, pero era él, su sola presencia me estremecía, me acobardaba y me ponía con los pelos de puntas. Es la persona mas hermosa y mas intimidante que vi y conocí en mi vida!

Basta de la misma perorata.! Es otra persona como cualquiera, me volví a reprender!

Tragándome todos mis pensamientos, esos que se repetían constantemente, uno detrás de otro, como una cinta, tratando que me los acuerde y así desistir y huir lejos de él, algo me decía que era preferible mantenerme alejada de él. Por suerte solo me hablaría del trabajo que me consiguió y si tenia suerte, no me lo volvería a cruzar, aunque debo admitir que esa idea no me hace mucha ilusión.

Dije la típica frase "Con su Permiso Sr. Cullen" y cuando asintió, continúe avanzando hacia él. No, no hacia él, mejor dicho, hacia su escritorio, para tomar asiento. Misma oficina, mismas personas, su misma expresión en el rostro, pero yo era un manojo de nervios peor que la primera vez que lo vi. Es hermoso, creo haberlo dicho ya!

- Buenos Días Srta. Swan, me complace saber que llego mucho antes de la hora acordada, eso habla muy bien sobre su disposición y sus ganas de trabajar. – me acababa de alagar o me pareció?

- Buen Día Sr Cullen. Realmente quiero y necesito trabajar, eso es todo. Usted dirá.- profesionalismo ante todo, aun sin tener casi experiencia en tratos tan educados.

- Voy a tratar de ser conciso, cualquier cosa que le preocupe o quiera saber, puede preguntarme sin miedo, solo pido que no me interrumpa cuando hablo, aguarde hasta el final, de acuerdo? – yo solo pude asentir. – Bien, debo decir que Sara me convenció para que seas mi secretaria personal, por lo tanto la remplazaras a ella. Obviamente no será de inmediato, te he conseguido un curso acelerado de tres meses, de secretaria administrativa, cada semana tendrás un examen virtual y al final de los tres meses, he conseguido que en ves de que viajes a la institución que ofrece este curso, venga un profesor, a evaluarte directamente en la empresa, sé que teniendo a tu abuela bajo tu responsabilidad, te vería en un dilema pasar unos dos días fuera de tu casa, además que yo no podría permitirme, estar dos días sin mi secretaria. Sin embargo, si aceptas, no todo es color de rosas, voy a exigir que me muestres los resultado de cada examen, no me conformare con menos de 85% de aciertos, además, ya que el curso no es gratuito, como bien debes de suponer y yo no suelo hacer caridad, conmigo las cosas se ganan, tendrás un contrato de prueba extendido a un año, el cual permitirá que te descuente de tu sueldo una parte módica, en la que me devolverías el dinero invertido. Una vez terminado el curso y aprobado, Sara dejara de venir a la empresa, el primer mes te acompañara, solo por la mañana, luego de la hora del almuerzo se retirara. El segundo mes vendrá a la tarde y cuando llegue el tercer mes, vendrá unas pocas horas en la tarde. Realmente seria satisfactorio para mi, que Sara considere dejar de venir antes de tiempo porque realizas adecuadamente tu tarea. Bien, eso es todo, creo, alguna pregunta?

Estaba abrumada, volvería a verlo y no en encuentros casuales o por contactarnos por temas referidos al empleo que me consiguió, él me estaba contratando, auto-contratando y moldeándome a su antojo, para ser la empleada que el necesitaba. Un curso, eso quiere decir que tendría un titulo, después de tanto tiempo sin que nadie me de la oportunidad si quiera de tener un empleo en el que me paguen en correspondencia con el trabajo que hacia, el estaba depositando muchísima confianza en mi y me daba una posibilidad que nunca imagine. Esto es maravilloso, él en maravilloso. A pesar de las exigencia o requisitos que me menciono, esta era una enorme oportunidad para mí y se lo agradecería por siempre. Además de ser muy considerado de su parte pensar en la abuela. Considero cada aspecto, como dice mi abuela, "no da puntadas sin hilo". Con razón había alcanzado el éxito en tan poco tiempo.

- No, realmente no. Siendo sincera, me ha dejado todo claro. Quiero agradecerle por esta oportunidad. Tratare de no decepcionarlo.

- ¿Eso quiere decir que acepta? ¿Todo?

- Por supuesto que si.

Una propuesta como esta no podía desaprovecharla aunque sintiera nerviosismo cada vez que estaba al lado de mi futuro, nuevo y muy próximo jefe.

- Eso me complace. – con su mano presiono un botón en el teléfono, la voz de Sara se escucho por el parlante, él solo se limito a decir, que formulen el contrato. – La espero mañana para firmar y empezar su primer día laboral a las nueve de la mañana, hasta las cinco.

- Muy bien, aquí estaré puntual. Gracias nuevamente por la oportunidad. – extendí mi mano, él mi miro e hizo una mueca como si le causara gracia mi gesto, pero así mismo, entrelazo su mano con la mía. Joder! Su piel era demasiado suave! La solté abrumada. – Con su permiso. – Dije y el asintió. Sin agregar mas, me encamine a la salida de su despacho, necesitaba aire para procesar todo.

- Isabella. – me llamo y gire sin pensarlo dos veces. - Se me olvido, necesito que des todos tus datos y los de tu abuela a Sara, así te adherirá a la obra médica. No debes preocuparte, es una cobertura completa y es muy buena, la tienen todos mis empleados, también se te descuenta de tu paga, pero es casi mínima, tengo un convenio con ellos.

Eso si no me lo esperaba, una cobertura medica completa. Para mí. Para mi abuela. Eso era fantástico. Quería correr y abrazarlo fuertemente. Decirle mil veces gracias. Cielos, yo adoro a este hombre!

- Muchísimas gracias en verdad Sr Cullen. No se como agradecerle realmente todo esto, no tengo palabras.

- No hay nada que agradecer. Es mi deber como empleador. – solo asentí y lo salude por ultima vez, abriendo la puerta lo suficiente para salir de ahí. Una vez cerrada esta, suspire, demasiadas emociones en un solo dia.

No alcance a terminar de suspirar cuando unos brazos me rodearon, me di cuenta en ese momento que mis ojos estaban cerrados. No sabía quien me abrazaba tan afectuosamente. Pero el misterio pronto se develo.

- Es realmente magnifico que hayas aceptado, sé que serás una excelente remplazante. – me dijo Sara con abrazo mas afectuoso que había recibido en años. Me sentía tan bien.

- Gracias. Espero que no hayas insistido tanto con el tema al Sr. Cullen. No quiero ni pensar que pasaría si lo defraudo a él y a ti. Me sentiría tan mal.

- Calla niña, lo harás estupendamente bien. Pero te advierto, No te dirijas a Edward como Sr. Porque no le gusta en nada. – Me limite a asentir.- Vamos, debes darme tus datos y los de tu abuela asi tenemos listo antes de lo posible todo. – sonreí y negué con la cabeza, para ser una persona de su edad, era bastante enérgica en ocasiones.

Le di todos mis datos y los de mi abuela Marie, se sorprendió por el hecho de que lleve de segundo nombre el de mi abuela, pero en mi familia había una costumbre media italiana, e increíblemente me hizo saber que no llamo a mi abuela por su nombre, simplemente es mi abuela. Nunca había notado ese detalle. Tal vez la denominaba asi, porque era la única familia que tenia y quería que el mundo sepa que no estaba tan sola. Tal vez. Solo tal vez.

Muy amable y pacientemente Sara me explico como debía hacer el tramite y que debía pedir. Tenia que acordarme de fotocopiar el documento de mi abuela Marie y el mio. Cuando digo amablemente, me refiero al hecho de que me lo explico cuatro veces, no es que yo sea tan lenta de mente para no aprenderlo de buenas a primeras, pero quería corroborar que lo había aprendido bien y recordado todo. Me quede unos cuantos minutos mas, que se convirtieron en horas, charlando con ella, ayudándola con algún recado, preparando el café que ella luego le llevaba a Edward, aprendiendo algunas cosas mas, como manejar la enorme maquina que era la fotocopiadora. Para mi suerte, Edward le había encargado varios juegos, así que podía practicar, se ve que lo hice demasiado lento, porque escuchamos una voz, media irritada, llamando a Sara.

- Sara, se puedo saber porque demonios demoras… - y la frase quedo sin terminar. Tenia en mis manos algunas de las ultimas hojas a fotocopiar y casi las hago un bollo cuando el me miro confundió y con el seño fruncido.

- Oh, lo siento, Edward, lo que pasa es que Bella se ofreció a ayudarme un poco el dia de hoy. Y asi de paso aprender. Casi no eh hecho nada. Ya casi terminas, ¿verdad Bella? – yo casi no encontraba mi voz. Si hubiera estado en el lugar de Sara, al escuchar su voz molesta y su frente fruncida, me hubiera quedado tal y como ahora, muda, o peor. Solo asentí.

- Srtia Swan, tiene que saber que estas horas no se le remuneraran. Recién mañana empieza, ya que asi esta establecido en su contrato. Debería saberlo. – informo él. Gire a verlo.

- Claro que lo se, pero no me es problema. Ya estaba aquí, podía ser útil para algo. – el sonido de la fotocopiadora me hizo girar nuevamente. – Ya están. – anuncie y sonreí con jubilo.

- Cuando las tengan ordenadas, llévenla a mi oficina. Ah, y Srtia Swan, mejor vaya a casa, creo que ya sabe como es el ritmo de la empresa. Necesitara descansar mucho, mañana hace jornada completa y todo solo por Ud., Sara solo te orientara.

- Comprendo. Hasta mañana, entonces Sr Cullen.

Con Sara acomodamos todo, continuando con la charla. Luego nos despedimos, me aconsejo que hago como Edward había dicho, no le gustaba que lo desobedecieran y no tenia que empezar con el pie izquierdo su historia laboral. Me fui, contenta pero con mucho medio dentro de mi creciendo, ese hombre me gustaba mucho, pero era mi jefe, tal vez eso era lo que mas me intimidaba o bloqueaba cuando el aparecía o quizás solamente, el hecho de que fuera tan hermoso…

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Continuara…

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Alguien imagino que Edward la autocontrataria?

Perdon por demorar tanto, es que para escribir esta historia necesito cierto tipo de estado de animo que no tengo últimamente. pero creo que las he recompensado porque es mas largo que los demás.

Ademas de que me atasca mucho las historias asi.

Se que algunos esperaron esta actualización mucho tiempo, y lo lamento tanto haberlos hecho esperar.

QUIERO CONTARLES QUE SOLO SERAN POV DE BELLA. EDWARD ESCONDE UN SECRETO QUE SE SABRA CASI AL FINAL.

No prometeré mas cuando actualizare, si a alguen le interesa, en www . Facebook ElAmorSeReiDeLaLujuria anunciare algunos días antes cuando actualizo.

Sin mas, se molestarían en dejarme un Reviwes para saber que opinan?

Besos. Vero.