Disclaimer: Los personajes de Hetalia no me pertenecen, sino a su papi Hidekaz Himaruya, y las chicas….las chicas les pertenecen a sus mamis(?)

Setting: Canon/ AU

Aclaraciones: Muchas veces se nombraran a las chicas como su país o nacionalidad, o como su apodo, asi que para que no se pierdan, aquí va la lista de las chicas y el país que representan.

Inglaterra/ Mao

Rusia/ Hiro

Alemania / Angela

Prusia / Feño

España/ Natto

Italia del Sur/ Yuu

Francia / Valeria

Japón / Mike

Cuba / Fran o Francisca

Canada / Almira

Taiwán / Valentina

Letonia / Pharkar o Phar

Chile / Flippy

Italia / Konny

China / Tsuki

NyoJapón / Katherine o Kathy

Corea / Kira

Argentina/ Sou

OoOoOoO

''Lo siento, pequeña…Un trabajo de último momento. ¿Te quedarás en silencio? ¿Verdad? Muchas gracias…de verdad lamento esto, aún así, volveré cuando menos te lo esperes, de momento te dejaré con él…Si, lo sé, es extraño, pero…se ofreció, al ver a su hermano con esa pequeña, él también quiso apadrinar a una. Eso, sonríe siempre…así, te ves muy linda…Nos veremos pronto pequeña, Romanote cuidará bien.

Yuu con la mano alzada, se despidió de Finlandia que subía a un auto, antes de que este doblara la esquina y desapareciera.

Y-Yo…¡Te cuidaré bien! ¿Si? Ahm, mi nombre es Italia Romano… ¿Y t-tú? ¡Maledizione! No soy bueno presentándome...El chico se rascó la nuca y miró a la chica rubia delante de él, ella sólo sonrió.

Soy Yuu…espero que nos llevemos bien…

Va bene…con eso es suficiente, picolina. Susurró avergonzado y le ofreció algo de pizza.

OoOoOoO

Una inmensa tranquilidad inundaba la habitación aquella, los rayos del sol de la mañana se colaban por entre el vidrio y las cortinas ya a los costados, iluminando toda la estancia, y a un alemán descansando en un sillón mientras hacía una lectura , bastante concentrado, un ruido ligero hizo que levantara su cabeza y mirara hacia la puerta que daba a la habitación de huéspedes, apareciendo Angela con un pijama de dos piezas , hecho de polar y pantuflas verde oscuro; la chica miró al alemán y le dio un buenos días cordial, siendo respondido en seguida por el hombre.

–Lindo día…–Susurró para sí misma, mientras caminaba hacia la ventana y luego daba un vistazo hacia la cocina. – ¿Ya desayunaste? –Ludwig negó y dejó el libro a un lado.

–Te esperaba a ti, seria vulgar no hacerlo.

–Danke… Si quieres yo hago un…

–¡Buenos Días, familia! He despertado para iluminarlos con mi fantástica y asombrosa presencia, lo sé, quedaron boquiabiertos. ¿Quién no lo haría con alguien tan asombroso como yo? –El prusiano habia azotado la puerta, haciendo dar un respingo a los otros dos, tras el peli blanco venía Feño.

–Mentiroso…Te adelantaste. Lo primero que deben ver las personas al levantarse el día es MI rostro, el tuyo puede venir después –Dijo Feño sentándose en una silla, y alejándo el dedo del prusiano que pockeaba su mejilla.

–¡No es cierto! Para una vida saludable debes ver mi cara , para tener una mañana y día saludables.

–Pufff… ¿Quién dice eso?

–La Universidad de Prusia, recomendado por…

–¡Tú ya no eres un país!

–¡Soy una micronación!

–Y eres tan pequeño que a mi lado quedas como la nada misma. –Feño volvió a hablar y luego se dirigió a Angela, mientras bostezaba y luego se tallaba un ojo. – Quiero huevos revueltos con queso, y un café, rapidito y de buen modo Jaimita.

–No me llamo Jaime, me llamo Angela…y no soy tu sirvienta. –El alemán se frotaba las sienes, ahora debía soportar a su hermano y esa chica ruidosa.

–Bien , vayan a sentarse. –Concluyó el alemán, levantándose y dirigiéndose a la cocina seguida de Angela. Feño rodó los ojos.

–Hasta que alguien me atiende…–Miró al prusiano. –Deberías aprender de tu hermano…y eso que es menor que tú. Quizás el podría ser mi sucesor de genialosidad.

–¡Nadie es más asombroso que…! –Feño ya estaba en la cocina, dejando al otro hablando solo.

Ludwig ahora estaba friendo unos huevos y en un hervidor se calentaba el agua, siendo ayudado por Angela y Feño sentada en una mesa tras de ellos, recién llegando el prusiano a tomar asiento al lado de la pelinegra, mirándole feo, mientras ésta le ignoraba. El de ojos azules se volteó: –Los huevos ya están listos. Ah, hola Italia…–Volvió a lo suyo, pero después…- ¡¿ITALIA? –Los chicos voltearon y vieron al italiano sentado de lo mejor en una de las sillas diciendo su típico 've~'. –¿Cómo llegaste aquí?

–¿Eh ? Por la puerta…Konny me acompañan, a ella también dale algo, por favor.

–Ciao, Angela. Ciao, Feño. Tomaré desayuno con ustedes…–Angela aun andaba algo perdida especialmente por esos extraños fenómenos espacio-tiempo que aparecían asi como asi, mientras Feño saludaba a la otra moviendo su mano de un lado a otro.

–Alemania…

–¿Mh?

–¿Habrá pasta para desayunar? Ve

–Nein…

–¿En el almuerzo? –Preguntó Konny.

–Nein…

–¿En la cena? –Preguntaron Konny e Italia.

–Nein.

–…–

–…–

–¡¿QUÉ CLASE DE MUNDO ES ESTE N DONDE NO SE COME PASTAAAAAA? –Gritaron los italianos comenzando a sollozar, y secretamente, el alemán también estaba llorando.

¿Por qué? ¿Por qué debo soportar esto todos los días? – Poco más hacia un puchero, sería un largo día para Alemania.

-.-.-.-.-.-

–Buleria, Buleria…–Cantaba un español, mientras entraba en la cocina con unas bolsas con comida y las colocaba sobre la mesa. –¿Qué prepararé hoy? A menos que Romano me llame para que haga su almuerzo . Bueno…siempre me llama –Sonrió. –Todavía es un niño considerando que me pide eso…– Y el trigueño se perdió en su mundo, jurando que Romano le pedía que cocinara para él como en los 'buenos' tiempos.

El español se volteó y miró a la chica que venía tras de él con cara somnolienta.

–¡Buenos Días, Natto! –Dijo con una amplia sonrisa. –De desayuno tendremos jugo de naranja con ensaimadas. A menos que quieras unas tostadas con miel o mantequillas… o ¡Churros! Bueno, debe ser poco, recuerda que al medio día tomaremos el segundo desayuno.

–Espera…¿Me estás diciendo que éste es el primer desayuno?

–Claro.

–¿Con todas éstas cosas?

–Sip.

–¿Y que viene un segundo desayuno que por algún razón creo será más contundente?

–Exactamente…–El español espero la reacción de al chica que se encogió de hombros y asintió por unos segundos.

–Emm...¿Puedo ir a dormir cuando termine el primer desayuno?

–Y si quieres te acompaño.

–No , gracias.

–Ah, entonces ve a sentarte, y luego duerme, por que en la tarde llegará Romano a pedir su comida, a menos que vayamos a su casa. –La chica se acodó en la mesa y le miró, pasándose una sonrisa maliciosa.

–Vamos a verlo, es mejor. –El español colocó una parte del desayuno frente a ella y levantó la taza.

–Que aproveche…

–Provecho.

-.-.-.-.-.-.-.-.-

–Zzzzzzzz –Un chileno durmiendo de lo más bien, eran casi las cinco de la madrugada, y él muy bien arropado en su cama, y en la cama paralela estaba Flipy en las mismas condiciones.

Pam

Ambos chilenos se removieron en sus camas, gruñendo por lo bajo, antes de que otro golpe de una pequeña piedra se oyera en el vidrio, ésta vez Mnauel se levantó, calzándose las pantuflas y yendo hasta la ventana, abriéndola hacia arriba, y llegándole una piedra en la frente, claro, como era un país no le hirió pero…

–¡WEON Y LA PUTA QUE TE PARIO'! Ah, la wea…duele…–Miró hacia abajo y vio al 'fleto' del argentino.- ¡¿Y vo' que haci' aquí? ¡Son las cinco de la mañana, weon! Anda a acostarse y deja de wear por aquí. –Flippy apareció por la venta, junto al chileno y miró con una cara de pocos amigos al argentino y a su amiga junto a él : Sou. Al parecer los 'argentinos' se pusieron de acuerdo para ir a despertar a los otros.

–Che. ¿Cómo que me vaya? Chileno mal agradecido, me levanté a las tres de la mañana sólo para despertarte. ¿Sabés?

–Este pelotudo me levantó temprano, así que Flippy, levántate no más . –Le agregó la otra. El rostro de los chilenos era de enojo inmenso y un par de lagañas en los ojos por haber sido interrumpidos sus sueños.

–Mira…voy a bajar..

–Yo también…–Ambos chilenos desaparecieron por la ventana, el argentino se sintió orgulloso de aquello, hasta que vio que la puerta se abría y aparecía el chileno y la chilena, ambos con un camote en las manos para llegar y tirar.

–¡Corré! –Gritó el argentino, tomando a Sou y arrancando de los otros dos.

-.-.-.-.-.-.-.-

En China ya estaba avanzado el día.

–¡Aiyaa! –Un cuerpo cayó al suelo, y ahora intentaba levantarse. – Yuèqiú…¡Vamos!

Tsuki se levantó como pudo, si ahora era Yuèqiú, en China no le iban a permitir tener un nombre japonés, pero al menos su nuevo nombre significaba lo mismo que antes. Kira estaba allí, observando todo, mientras devoraba un bao hecho por el chino, y a su lado Corea que observaba todo como si fuera un videojuego.

–Shì de…–Murmuró y se levantó, poniéndose en posición, para atacar al chino, sorprendiéndole con una patada al estómago, la cual Yao esquivo y la envió al suelo de nuevo.

–¡Hyeong! ¿Después puedo practicar artes marciales? –Pidió Corea con una sonrisa de oreja a oreja, Kira asintió rápido.

–¡Yo también quiero! –Dijo Kira.

–Shì de…les enseñaré en cuanto Yuèqiú pueda vencerme o hacer el movimiento que le enseñé aru. –Ambos asintieron y miraron a la otra que se levantaba de nuevo, algo cansada, su estómago rugió, tenia hambre, aunque hubiera comido mucha comida en el desayuno. Intentó concentrarse y se colocó de perfil, Yao hizo la señal y ella corrió, agachándose, esquivando una fuerte patada y deslizando rápidamente una pierna para golpearle los tobillos, el chino cayó y la chica movió su espalda, arqueándola y haciendo uan invertida hacia atrás, el chino la volvió a atacar, hasta que Tsuki neutralizó el ataque. Yao se detuvo y sonrió, dándole la mano.

–¡OTRAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! –El coreano se lanzó sobre el chino y lo abrazó con fuerzas, casi haciéndole perder el aire, mientras Tsuki hacia pucheros por estar toda herida, y Kira llevándosela de ahí.

–Vamos a comer, Yao tiene chocolates guardados y baos, y… ¡Comámonos toda la despensa si es necesario! Y la salsa de soya…y el gyoza y… ¡Oh! Un panda…¡Vamos a abrazarlooo! –Gritó la chica jalando a la otra del brazo para abalanzarse sobre el enorme panda ese. –Ahh…es tan esponjoso…. Y tengo hambre. ¿Vamos a comer? –La otra se sorprendió por esos drásticos cambios. –Corea trajo pastelitos…¡Son de chocolate crema! –Dijo agitando sus brazos, desapareciendo por un umbral.

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–Great… nada como beber una taza de té por la mañana. ¿No es así? Young lady…–Mao se giró hacia él, a punto de darle un sorbo a su té, y asintió con la cabeza antes de vlver a mirar el jardín que era decorado y cuidado por las hadas del inglés, habiendo un poco de polvos de éstas por aquí y por allá, el hechicero estaba en una banca leyendo un libro de hechizos y MintBunny revoloteaba alrededor de ambos ingleses que disfrutaban aquella espléndida mañana.

–Hey, What's going on? –Le preguntó a la chica que parecía bastante ida en sus pensamientos, todo parecía un sueño.

–It's nothing…just…look this…this Paradise…–Su voz sonó bastante ida, mientras señalaba absolutamente todo el patio del ingles. Una vez echo esto, suspiró y volvió a su té.

–I see – Miró el patio también y a sus hadas, toda esa tranquilidad tan…

–Oh, mon cheri~. ¿Por qué no nos invitaste una taza de té? –El francés pasó una mano sobre el hombro del inglés y éste del respingo le echó el té en el rostro. –¡AHHHHH! ¡Mi hermoso rostro! Mon Dieu…esto es un crimen hacia la belleza…–Se quejó, frunciendo el ceño. A su lado venía Valeria la cual le puso un pañuelo mojado en el rostro para que contrarrestara lo frio del té.

–¿Qué haces aquí, wine bastard? –Preguntó 'amablemente' el inglés.

–¿Éstas son formas de recibir? Creí que los ingleses eran más caballeros…

–Francis…si sigues te golpearán…–Dijo Valeria sentándose y saludando a Mao que seguía sorbiendo de su té.

–¿Qué tal, Mao? –Preguntó las castaña, la otra solo afirmó con la cabeza, ignorando que ésta se acercaba a ella, con intenciones no muy sanas y.

–Get away…–Dijo Mao, antes de lanzarle el té en el rostro y ahora estaban dos franceses quejándose por daños en su hermosa cara.

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El japonés reposaba tranquilamente junto a su hermana Taiwán, y junto a ésta, Valentina.

–Yǒnggǎn –Le llamó Mei a Valentina, que también tenía un nuevo nombre. – ¿Lucharás tu después? –La chica miró hacia el frente donde estaban Mike y Katherine ahora luchando con unas katanas hechas de madera para el entrenamiento.

Kiku se levantó y fue hasta ellas, explicándoles como debían levantar las katanas para bloquear, detener o simplemente atacar, y luego devolviéndose hacia las otras orientales, tomando su lugar.

–Etto…¿Su alumna irá a entrenar, Mei-san? –La chica de cabellos castaños miró a su hermano y asintió.

–Claro, ella irá. ¿No es así? –Dijo mirando a la otra que asintió despacio.

–Entonces.. –El japonés se levantó y alzó una mano hacia las chicas, las cuales en seguida dejaron de luchar. –Lucharás con Mike…–Susurró, la susodicha se puso recta y espero a que Valentina fuera donde ella, tomando la katana de Katherine.

–Suerte…–Murmuró Katherine antes de sentarse al lado de su sensei.

Valentina miró la katana y luego a su oponente, estaba temblando, pero Mike hizo un ataque directo, Valentina lo bloqueó, y se dio cuenta de lo fácil que podia manipular ese objeto, miró a la otra y sonrió, comenzando de improviso a hacer miles de ataques, Mike sin embargo, era bueno para detener los ataques, pero Valentina parecía cobrar fuerza con cada movimiento de la katana, se estaba descontrolando.

–Sensei…algo anda mal…–Musitó Katherine a un lado de Kiku, el cual miraba con los ojos entrecerrados la batalla, se comenzó a levantar junto a Mei. –Kouhai…detenla…–En seguida Katherine tomó una katana y fue hasta Valentina, golpeando con su katana, la ajena y mandándola lejos de su alcance.

– Yǒnggǎn…¿Te encuentras bien? –Preguntó la oriental a su pequeña, esto negó, dio las disculpas y se retiró, dando una extraña sonrisa antes de desaparecer tras la puerta.

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–¡Che palle! ¿Dónde se metió ese tonto español? ¡Quiero mi comida! –Refunfuñaba el italiano yendo de un lado a otro, antes de mirar la cesta con tomates en la cocina y acercarse a ellos, tomando uno entre sus manos y mirándolo fijamente por un buen rato, sonriendo. –¡Haré pizza!

–Yo quiero un poco…–Susurró Yuu tras de él, asintiendo, mientras el otro afirmaba con la cabeza, pero interrumpidos sus pensamientos al escuchar la puerta.

Fue a ver y al abrir, ahí estaba España con su gran sonrisa sosteniendo entre sus manos unas bolsas .

–¡Os traje vuestro almuerzo! Como en los viejos tiempos…–Y pasó de largo hasta el comedor; Natto le sonrió al italiano, se limpió los pies en el tapete y pasó adentro también.

–¡No necesito tu ayuda, Spagna!

–Si la necesitas…eres muy pequeño…–Contestó el español desde el comedor.

–No, no lo es. Idiota…–Mientras tanto el otro caminaba hacia donde se suponía estaba el español con su acompañante y Yuu como simple observadora, oliendo la deliciosa comida que traían.

–¿Qué es? –Preguntó, Yuu.

–¡Pizza! –Respondieron ambos españoles.

–¡No! ¡Nosotros íbamos a hacer pizza! No te necesito. –El español hizo un puchero, pero luego sonrió y paseó la bandeja de comida bajo las narices del otro. –Yo no nec….–Olfateó la pizza. –Tu tont….ayu….yu…..¡Está bien , comeré! Pero ni creas que te daré las gracias…

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–¿Mis piruzhkis están listos? –Preguntó el ruso poniéndole un pañuelito de cocina a Hiro tras el cuello.

–Ehn, no necesito…'babero'.

–Nyet…si lo necesitas, comerás mucho, y te gustará, además eres como una pequeña hija…–Terminó de anudarle el pañuelo y se sentó a su lado, Letonia y Phar estaban frente a ellos mirando sus platos con rostros pensativos.

–¿Qué esperan? ¡Coman, da! –Dijo el ruso, muy pocas veces se le veía asi de feliz, y no era esa felicidad normal, si no esa felicidad hasta amable del ruso, claro, este pensamiento lo dijo Letonia, siendo callado rápidamente por Phar, la cual sustituía a los otros dos bálticos.

–No le haga caso. Es solo un niño…–Murmuró temblorosa, abrazando al rubio pequeño de ojos azules, apretándole contra si.

–Está bien…pero cuida lo que dice, o sino. . .

–¡O s-sino nada! Hahaha. Este…Iván, uhm uhm.. ¿Tienes sopa? –Interrumpió Hiro, que no quería que hubieran discusiones y menos en el desayuno. Ivan pareció olvidar lo anterior y en seguida levantó la tapita de uno de los recipientes de porcelana dejando que saliera el aroma de esa sopa. La chica aplaudió un poco y se acercó su platito, mirando de reojo a Phar la cual le daba las gracias moviendo solo los labios.

–Gracias…Hiro…

–No hay de qué…

–¿De qué hablan? –Preguntó el ruso.

–¡De que la sopa huele bien! –Dijo Letonia, y Rusia sonrió.

–Adoro los días tan tranquilos como éstos, da…

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–¿Cómo te ha ido, Almira? –Francisca mantenía una conversación telefónica con su amiga.

–Bastante bien…he tenido que enseñarle a defenderse a Canadá…ha costado…

–Hahaha, escucha esto…–Quitó su oído del teléfono y gritó a la cocina en donde el cubano de desayuno preparaba unas rodajas de pan con café y leche. –¡He! ¡Cuba, Almira te manda saludos! –En la cocina se escuchó un estruendo de platos caer al suelo, y un Cuba desordenado se asomó apenas por la puerta.

–¡D-Dile que soy un buen cubano! –Gritó y desapareció de nuevo a limpiar el desastre. Mientras la canadiense escuchaba eso, cubriéndose la boca, pero escuchando la estruendosa risa de Francisca del otro lado de la línea .

–Ya entiendo, es gracioso…mándale amenazas de mi parte. ¿Si?

–¡Claro! Por cierto. ¿Qué haces?

–Aquí, con Matthew. –Miró que el canadiense tras de si , sobre unos platos medianos unos bizcochos y un café, mirando a la chica con una amplia sonrisa, y dejando a Kumajirou sobre una silla.

–Interesante…–Oyó que el cubano le llamaba para ir a comer. –Cuba me llama para ir…pero antes… ¡Almira te manda saludos! –Vio al cubano erizarse, y abrazarse asi mismo, antes de despedirse y colgar.

–Adiós…–Murmuró, Almira, antes de ir a sentarse en su silla correspondiente, comiendo feliz, no sin antes…- Merci…

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