El camino hacia un final feliz

Capitulo tres

Sonríe felizmente, una vez más.

-Hablan italiano

-Pensamientos.

Era bien sabido por Tsuna, que había estado amargado desde el día que sus guardianes se habían ido y lo había dejado bien en claro por su forma tan fría de actuar en el instituto. Él jamás había sido un alumno problema y siempre sonreía con amor a todos sus compañeros, pero el último mes, y mas aun, el día que comenzaron clases, lo había hecho con el pie izquierdo. Siempre estaba molesta e irritado, siempre contestaba mal, y caminaba por todo el edificio con cara de "háblame y te asesino".

Ese día no era diferente, se había levantado de buen humor, saludo a su madre con cariño y la alegría de siempre e incluso molesto a sus pequeños hermanitos pequeños, que lo despidieron con un "buena suerte, Onii-chan".

Ahora, la historia del camino al colegio, fue completamente diferente. Tras poner un pie en la calle principal y ver a sus compañeros de colegio ir camino hacia el mismo, una horrible irritación comenzó a florecer en su pecho. Poco a poco su mirada amorosa de esa mañana, se estaba yendo al carajo.

*En Nami-Chuu*

Camino con paso pesado hasta el salón de clases y se tiro de forma brusca en su silla, cruzando los brazos sobre la mesa y tirando su cabeza ahí mismo. Se quedo de esa manera hasta que sonó el timbre, treinta minutos después.

-Muy bien chicos, comencemos con la clase. Saquen su libro y ábranlo en la pagina quince –dijo el maestro mientras se acomodaba las gafas.

-¡Con un demonio, Baka de Beibol, apresura tus flacuchas piernas! – gritaban en italiano desde el pasillo.

-Lamento si no puedo correr a tu ritmo, Friki de las Bombas

-Malditos herbívoros, dejen de correr por mi escuela o los morderé hasta la muerte.

Tras escuchar aquellas voces, Tsuna dio un bote en su asiento y se paro de forma brusca, asustando a todos sus compañeros que eran consientes del pésimo mal humor de Tsuna desde el comienzo de clases. La puerta se abrió de un portazo mostrando a tres chicos agitados y sudados.

Los estudiantes voltearon a ver a Tsuna y vieron como sus ojos se tornaron grande y amorosos, alegre, brillantes, nada asesinos y después de una larga semana, suspiraron de alivio al ver que Tsunayoshi volvía a ser Dame-Tsuna.

-¡Chicos! ¡Han vuelto! –grito corriendo hacia sus guardianes, guindándoseles del cuello a Yamamoto y a Gokudera, dándoles un abrazo un tanto rudo.

-¡Juudaime! –grito un feliz Gokudera mientras ponía una mano en la espalda de Tsuna, regresando de alguna manera el abrazo que este le estaba dando.

-¡Tadaima, Tsuna! –dijo, esta vez, Yamamoto siguiendo la misma acción que Gokudera y notando con sorpresa, que ahora Tsuna era de su alto. Creció mucho en tan solo tres semanas y media.

Tsuna se soltó de los dos, y corrió a abrazar a Hibari, cosa que causo terror en todos los presentes, menos en los guardianes pues ya conocían como era el trato de Tsuna para con Hibari desde hacia un tiempo. Y para infarto de todos, de nuevo, Hibari le correspondió el abrazo, pasando sus brazos por la cintura de Tsuna, mirando feo a todos sus compañeros como diciendo "Es de mi propiedad"

Tsuna, ajeno a la posesividad de Hibari, se soltó y vio a sus tres amigos. La paz y serenidad volvieron a su interior, mandado su mal humor a lo más profundo del infierno. Tanto Yamamoto como Gokudera le sonrieron de esa manera familiar a Tsuna, completamente ignorantes de la pesadilla que había sido Tsuna en los últimos días, mientras Yamamoto le revolvía el cabello. Hibari solo sonrió levemente, mostrando la alegría de ver a su jefe nuevamente, aunque la oculto bien.

Un carraspeo interrumpió su grata reunión y todos se giraron para voltear a ver a su profesor, que los veía con miedo, pues sea como sea, habían tres alumnos problema ahí. Tsuna resoplo molesto, y de mala gana fue a su silla, tomo sus cosas, y regreso con sus guardianes, a los cuales los jaloneo fuera del salón de clases, para alivio de los presentes.

Gokudera miraba impactado como Tsuna había reaccionado, y que decir de Yamamoto, que pensó que se había equivocado de salón y persona. Hibari por otro lado, estaba a punto de patear el trasero de Tsuna por saltarse las clases, pero decidió que lo dejaría pasar por esta vez.

*En la azotea*

-¡No saben lo mucho que los he extrañado! –dijo Tsuna dejándose caer en el piso y señalándolo para que sus guardianes se unieran a él.

-¿Cómo no volver si el mismísimo Juudaime nos mando a mandar? –dijo Gokudera mientras se sentaba al lado derecho de Tsuna, sonriéndole.

-Je, de verdad que me has sorprendido mucho apenas llegue, Tsuna –dijo Yamamoto que aun seguía sin creerse que el buen Tsuna se halla salido de clases de esa manera tan desafiante.

-¿Eh? ¿Y eso porque, Yamamoto? –su cabeza se puso de lado mientras un signo de interrogación imaginario salía sobre su cabeza.

-Jamás te había visto actuar tan… desafiante y peor aun con un maestro, jejeje –dijo divertido mientras se rascaba la mejía con el dedo índice.

-Bueno, las cosas han cambiado mucho en el tiempo que no han estado presentes, chicos –sonrió y les paso a los tres, la misma carta que les había dado a sus maestros, donde ponía su situación actual.

Mediante iban leyendo, Tsuna pudo ver como las expresiones cambiaban; en cambio la de él, permanecía con una sonrisa de lo mas feliz, tan feliz que incluso dolía verla. Sus grandes ojos, ahora color caramelo, miraban con inocencia y alegría mal contenida a los tres. Cuando vio que terminaron de leer el papel, lo voltearon a ver.

-¿Es cierto lo que dice este papel, herbívoro? –pregunto Hibari en tono monótono, queriendo descifrar la enigmática cara de felicidad del chico.

-Cada una de las palabras que están ahí. –Señalo las hojas que cada uno tenía en sus manos.

-¿Por qué no sabíamos nada de esto, Juudaime? –pregunto un tanto dolido Gokudera, al no haber sido considerado de confianza para su Juudaime y ese tema.

-Fue una promesa muy personal con Reborn. Como jefe que soy o bien, en el que me convertiré, hay temas que no puedo compartir con ustedes, de igual manera que hay cosas que ustedes no me pueden o no me quieren decir. –La sorpresa pinto la cara de los tres guardianes. Oír a Tsuna hablar con semejante madures los dejo de piedra. Se voltearon a ver entre sí, queriendo entender ¿Qué había pasado con su jefe en el tiempo que no estuvieron? Voltearon a ver a Tsuna, que soltaba un bostezo largo y profundo.

-Entonces… -hablo Yamamoto, quien fue el primero en encontrar palabras para hablar- Durante estas ultimas semanas que hemos estado ausentes, tu has estado actuando como un verdadero Jefe Vongola ¿verdad?

-Así es, aunque me parece que me excedí un poco –rio nervioso recordando el humor de perros que tuvo desde el inicio de clases- como no estaba con ninguno de ustedes, mi nivel de irritación comenzó a aumentar, y en las últimas semanas he andado con un humor... no tan alegre. Tuve unas cuantas peleas de las que salí victorioso y NO rompí ni maltrate ninguna parte de Nami-chuu. Todo esta tal y como tu dejaste Hibari. Incluso encontraras unas que otras mejoras –hablo Tsuna al tiempo que tomaba su mochila y sacaba un folder transparente –Aquí esta el reporte de todo lo que paso en Nami-Chuu –le paso e folder – y este otro, es del movimiento que ha habido en Namimori desde que no estas. –le paso el otro folder, y en este momento, incluso la cara de palo de Hibari, se descompuso en total sorpresa.

Jamás, nunca, jamás de los jamases, se hubieran imaginado que Tsuna fuera tan eficaz con ese tipo de trabajo. Lo único para lo que Tsuna es bueno, según Hibari, son las peleas a muerte; y ahora viene como si nada, y empieza a actuar de semejante manera. Incluso el pobre Hibari pensó, por un momento, que se había equivocado de colegio.

-Ne chicos, tomen –nuevamente tomo su mochila y saco tres folletos, cada uno con el nombre de cada chico –Ahí están las tareas y los temas vistos en las ultimas tres semanas tres días –sonrió como si nada nuevamente.

Ninguno decía nada, todos estaban mas que estupefactos y pensaron con terror De que manera tan espartana entreno Reborn a Tsuna para que este se haya vuelto todo un alumno sobresaliente.

Ver como Tsuna se ponía de pie, los saco de su burbuja de pensamientos. Vieron como este sacaba un celular que no era el típico suyo.

*Llamada*

-Con Nono, por favor. Habla Tsunayoshi –musiquita de espera.

-¡Tsuna-kun! ¡Que sorpresa que me llames dos veces en la misma semana!

-Jajajaja, vamos Abuelo, no es que sea la cosa mas rara del mundo –dijo con vos divertida al oír la efusividad de su abuelo.

-En tu caso si, querido Tsuna –repitió con alegría.

-En ese caso, te dará un gusto de infarto, saber que me tendrás en la reunión. Logre que los chicos volvieran antes de tiempo a casa. Tomare prestado el jet privado de Vongola para llegar, posiblemente estemos ahí mañana o pasado –callo en cuenta en ese momento – disculpa la hora, Abuelo. Olvide la diferencia horaria.

-Descuida, no me importa, total ¡son grandes noticias!

-En ese caso, te veo en un rato, Abuelo.

*Fin de la llamada*

Y la llamada se corto. Tsuna guardo su celular y con una sonrisa, se volteo a sus amigos.

-Nos vamos para Italia, chicos –y como si fuera la cosa más normal del mundo dijo aquello.

-¿¡Acaso estas loco, herbívoro¡? –Grito un casi histérico Hibari- Acabamos de volver luego de casi un mes de ausencia. ¿Acaso quieres que nos expulsen a todos?

Tsuna soltó un suspiro, puso las manos en su cadera haciendo la forma de una jarra, y con una expresión de lastima y burla, contesto:

-¿Quién te crees que soy, Hibari-kun? –dijo divertido. Tomo su mochila nuevamente, y de ella saco un permiso para ausentarse por dos meses. Uno para cada uno.

Hibari estuvo a punto de quebrarle cada hueso en su cuerpo por atreverse a verlo de aquella manera, pero al ver los permisos, todo instinto asesino se fue al carajo. Pensó con sorpresa ¿Qué demonios hizo este niño para obtener semejante permiso, cuando ni yo mismo, eh logrado convencer al director para esto?

-Juudaime… ¿Cómo consiguió eso? –pregunto un estupefacto Gokudera de ver que, una vez mas, Tsuna lo había superado.

-Fue fácil. Hable con el director. Primero se negó rotundamente así que tuve que recorrer a la información personal que poseo –dijo con una sonrisa un tanto macabra, mientras un aura perversa emanaba de la espalda de Tsuna.

-¿Información? ¿Qué información? –preguntaron los tres, mientras les caía un goterón por la frente al ver el aura perversa que salía de Tsuna.

-Bueno como ustedes no estaban, me toco buscar subordinados por la zona. Les pedí a los chicos que viven mas cerca del director que lo siguieran y me dijeran cada movimiento que el hiciera, y a la menor oportunidad de información jugosa, no lo perdieran de vista. Gracias a eso tengo mucha información con que chantajear al director. No puede expulsarme por chantajearlo pues todas mis notas están en 100% todas y cada una, así que estoy a salvo. ^-^…

Luego de un día de sorpresas, el día llego a su fin. Como siempre, se reunieron la mano derecha y Yamamoto en la casa de Tsuna.

*En la casa Sawada*

-¡BIENVENIDOS A CASA! – Las serpentinas, los globos, el confeti y la música que adornaban el lugar, los sorprendió a ambos. Miraron con sorpresa a Tsuna, quien les sonrió con tanta felicidad que incluso ellos se contagiaron. Corrieron a los brazos de su madre adoptiva.

-¡TADAIMA! –dijeron al unisonó recibiendo un beso en las mejías, cortesía de Nana.

-¡FINALMENTE HAN VUELTO! ¡ESO ES EXTREMO! –gritaba Ryohei que se guindaba de ambos chicos, zarandeándolos en felicidad.

-Kufufufufu~ pensé que habían muerto. Miren que perderse todo un mes –hablo burlonamente, Mukuro mientras les tiraba a ambos una cajita.

-Gracias –dijeron ambos cogiendo las cajitas en el aire, y se miraron mutuamente, se sonrieron y las abrieron al mismo tiempo Y…

¡PUFF!

La cara de Yamamoto estaba pintada de azul, y la de Gokudera estaba toda roja. Ambos tosieron sacando humo de su respectivo color cada uno.

Las risas estallaron en el lugar, incluso los afectado reían como desde hace un mes no se reían.

-¡Ahodera! –Grito lambo tirándose contra Gokudera, dándole un abrazo que tomo por sorpresa al albino – ¡No te vuelvas a ir durante tanto tiempo! –le grito el niño, llorando a moco tendido, embarrando el abdomen de Gokudera con los mismos. Un escalofrió paso por toda la espalda del chico al sentir lo viscoso de la mucosidad del niño.

-Ya, tranquilo, Ahoushi –dijo poniéndose a la altura de Lambo, saco un pañuelo y le limpio la nariz de todo moco que aun hubiera. –No te prometo que me quedare para siempre. Tarde o temprano me tendré que ir de nuevo. ¿Verdad, Juudaime? –volteo a ver a Tsuna, que sonreía con infinita felicidad, al igual que todos, al ver el cuadro de hermano mayor que Gokudera estaba protagonizando.

-Así es –dijo quedamente, no quería romper la ambiente tan lindo que se había formado.

-Ya has oído al jefe –dijo quedo, no quería que Nana le escuchara. Sobo el cabello de lambo que ahora ya no era colocho como cuando tenia cinco años. Luego de tantas explosiones se había quemado todo el cabello y Nana le rapo la cabeza. Luego de eso el cabello le nació lizo.

Lambo sonrió, aun hipando por el llanto, y se abrazo al cuello de Gokudera, mientras este se levantaba con el niño en brazos. Aunque ellos nunca se habían llevado bien cuando el Bovino tenia cinco, cuando cumplió los seis dejo de ser tan…. Inmaduro y comenzó a tenerle mas respecto a Gokudera, tanto que en su momento, le llamaba Onii-chan, al igual que a Tsuna.

La felicidad que se sentía en el ambiente era tal, que nadie dejaba de reír. Gracias a las influencias de Reborn en los últimos años, terminaron celebrando la fiesta de bienvenida "Al estilo Vongola". Hicieron una tarima improvisada y comenzó el show de talentos.

-Bien Tsu-kun ¡es tu turno! –grito emocionada Nana. Tsuna seguía riendo tocándose el estomago, pues ya le dolía. Tomo unas pelotas y se fue a la tarima.

-¡Para mi acto, ocupo a un asistente! –dijo efusivo mirando al "publico" haber quien se prestaba.

Gokudera se empezaba a poner de pie, cuando una vos lo interrumpió.

-Yo seré tu asistente, dame-Tsuna –dijo una vos masculina.

Tsuna tenía pasmada la cara en sorpresa, pero no era el único. Todos los presentes se quedaron igual, por unos cuantos segundos, luego estallaron en risas y en "bienvenido".

Tsuna salió de tu estupor, y aun con las cosas en las manos, miro al recién llegado. Una sonrisa, más ancha, más feliz, más amorosa, más cálida, más de todo, se formo en sus labios. Sus ojos se volvieron cálidos, y su expresión demostró una felicidad que cegó a quienes le vieron.

Los labios del recién llegado, sonrieron ligeramente, y así, sonriendo, hablo –Tadaima, Tsuna – Hacia mucho, mucho tiempo, que no veía esa sonrisa en tu rostro Tsuna… Sonríes felizmente, una vez más Tsuna. Fueron sus pensamientos.

Bueno, aquí el capitulo tres. Como prometí, cada 4 reviews actualizare XD hasta el momento tengo ocho capítulos escritos y déjenme decirles me voy fascinada con lo que he escrito hasta el momento XD

Ahora, me despido y disfruten de la lectura :D