El camino hacia un final Feliz

Capitulo cinco

La despedida

-Italiano

-Pensamientos.

Luego de la fiesta, Tsuna fue el primero en despertar y eso gracias a su ruidosa alarma que el día anterior había puesto. Se levanto del sillón en donde había caído dormido, se estiro y rasco la panza mientras un bostezo profundo salió de su garganta. Fue a la cocina y casi se infarta cuando lo primero que ve al entrar, es la mirada fría, seria y muy molesta de Reborn.

Reborn se puso de pie, dejando su taza con expreso a medio vaciar y tomo a Tsuna del brazo llevándoselo a rastras hasta la habitación que ellos dos compartían. Abrió la puerta y metió a Tsuna, tirándolo sobre la cama cerrando la puerta luego detrás de él.

Tsuna lo miro perplejo y algo confundido pues aun estaba medio dormido. Miro los ojos de Reborn buscando una razón por su comportamiento cuando el día anterior se la había pasado de lo más feliz disfrutando con todos y bebiendo cerveza con Iemitsu.

Reborn se cruzo de brazos y se apoyo en la puerta, pasando la pierna izquierda sobre la derecha. Uno de sus dedos comenzó a marcar un compas contra su brazo al estarlo golpeando suavemente, clara señal de que esperaba que Tsuna soltara la sopa, el problema era que Tsuna no sabía que se supone que es lo que tenia que reportar.

-¿Y bien? –hablo finalmente Reborn, con aquella mirada y expresión seria.

-¿Y bien que? –pregunto aun mas confundido. Se levanto de la cama e intento más o menos acomodarse la ropa que se había removido por el fuerte trato.

-Siéntate –ordeno. Tsuna frunció el seño, ya cansado de esa estúpida manera de actuar de Reborn.

-¿Qué diablos te pasa? –pregunto, ya exasperado de la actitud de su tutor.

-Eso debería preguntarlo yo –dijo alzando un poco la vos y descruzando sus piernas- ¿Cómo debo interpretar esa cercanía que tenias con el chico piña? –pregunto molesto.

Un clic sonó en la cabeza de Tsuna, y suspiro, era obvio que Reborn estaba celoso. Camino hasta la puerta y lo tomo de un brazo, jalándolo un poco para que se quitara de la puerta.

-Déjame salir Reborn. Debo ir a hacer un mandado y llamar a los chicos para que se preparen, debemos partir en dos horas para llegar a la hora de la cena donde Nono. Quiere que discutamos algunas cosas, y contigo haciéndome perder el tiempo, no llegare

Pese a lo dicho por Tsuna, Reborn no se movió, y lo miro con aun más molestia.

-No tengo nada con Mukuro –suspiro molesto- Y aunque lo tuviera, a ti no te tiene que importar… después de todo, no somos nada –dijo desviando la mirada con dolor pues era verdad, pese a lo mucho que le gustaba Reborn y Reborn gustaba de él, ninguno de los dos hacia movimiento alguno por el otro.

-¿Eso piensas? –dijo un molesto Reborn, mirando a aquel chico que ya casi era de su altura.

-No lo pienso, pero es la realidad Reborn, tú y yo no somos nada –dijo firme. Y con esa misma firmeza, Reborn no se movió de su lugar, mirando desafiante a Tsuna. El otro suspiro y se giro. Tomo sus tenis y se los puso. Suspiro y miro a Reborn una vez más.

-Tu sabes que es lo que siento por ti –le dijo Reborn, aun sin moverse.

-Con saberlo no hago nada, Reborn –dijo mientras caminaba a la ventana de su habitación para luego saltar por la misma, ante la sorpresa de Reborn, que corrió a ver que siguiera vivo. Se sorprendió al ver que Tsuna caía con la ligereza de una pluma sobre el pasto del jardín. Tsuna se giro, mirando hacia su habitación y sonrió al ver a Reborn ahí. –No soy el mismo chico que dejaste hace seis meses atrás, Reborn –le dijo y se marcho. En su trayecto hacia el centro de la ciudad, llamo a todos sus guardianes hasta que estos se despertaron por los insistentes sonidos de sus teléfonos. Les aviso que en dos horas debían ir a la casa Sawada para ir y tomar el jet a Italia.

Saco el teléfono internacional y marco a Nono, diciéndole que en dos horas partían para Italia, aprovechando también, le pidió que le hiciera una reservación para dos en un restaurante fino para las ocho de la noche para el día siguiente a la fiesta. Nono accedió, supuso que querría tener una cita romántica con Reborn para celebrar el regreso el último. Corto la llamada y luego mando un mensaje, siempre desde el teléfono internacional que ponía "Tengo planes para mañana, tu y yo juntos a las ocho de la noche, así que no hagas ningún otro plan. ;)"

Siguió caminando, medio adormilado aun pero con una sonrisa algo boba en su cara. Llego a una joyería en el distrito comercial y nada mas entrar, fue recibido de manera muy amena por el supervisor que vestía de traje formal.

-Joven Vongola, que gusto que este aquí –había dicho el sujeto y Tsuna suspiro. Odia que Reborn haya echo publico que él era el Decimo Vongola. Aquellos que no estaban familiarizados con el bajo mundo, lo ignoraron pero aquellas tiendas que si conocían el apellido Vongola, casi lo ahogan en regalos y promociones.

-Hola Sam-san –respondió con toda la clase y respecto que le había inculcado Reborn. –Vengo por el encargo –dijo sonriendo con aquellos ojos miel que a medida usaba sus llamar de la ultima voluntad, se iban haciendo de un bello naranja.

-Aquí mismo lo tengo, joven Vongola –dijo sacando una cajita de terciopelo rosa.

Tsuna tomo la cajita y la abrió. Sonrió al ver una cadena de oro blanco con un dije del mismo material en forma de corazón. Abrió el corazón y leyó la dedicatoria "Para aquella mujer que ha estado a mi lado siempre, sin importar que. Atte: Tsu-kun" lo cerro y leyó que sobre la tapa ponía "Nana" en letra de carta. Sonrió nuevamente, y rebusco en su bolsillo, de ahí saco una pequeña foto que puso en el corazón de oro blanco. Ahí salía una foto familiar. Iemitsu con lambo e I-pin sobre sus hombros, Fuuta guindado del brazo izquierdo de Iemitsu, mientras pasaba su brazo derecho sobre los hombros de su amada mujer, y frente a ellos, estaba Tsuna, todos sonriendo de la manera mas feliz de su vida. Aunque solamente hayan pasado dos años desde que esa foto fue tomada, muchas cosas habían cambiado.

Estando satisfecho con el regalo, le dio una tarjeta de platino, cortesía de Nono pues siendo el futuro Líder Vongola, no podía andar por ahí, mas acabado que un indigente. Pese a que tenia dos años de tenerla, rara vez la usaba y gracias a eso, se llevaba los regaños de Nono, diciéndole que "como es posible que teniendo dinero de sobra, no gastes ni un poco ¡Eres un adolecente!" le había dicho. Pero sea como sea, Tsuna nunca fue un derrochador, cuando compraba algo, era algo bastante mínimo lo que gastaba, a excepción claro, con ese regalo para su madre que había sido bastante caro.

El tipo de la tienda le devolvió la tarjeta y envolvió la cajita en una bolsa para que no se notara a simple vista lo que era.

Salió de la tienda y emprendió su camino a casa, sumido en sus pensamientos. Siento que mi pecho duele. Pese a lo feliz que estaba ayer de ver a Reborn volver a mi lado, él tenía que ir y recordarme que pese a lo que sentimos, no somos nada.

Si Reborn supiera cuanto me duele cuando Bianchi se le tira encima y le da esos besos tan apasionados frente a mí… Tsk estúpido Reborn. Sí el tiene a alguien con quien reemplazarme entonces yo también tendré a alguien con quien reemplazarlo a él… por mucho que me duela. Pero es suficiente, si no será mío de una vez, yo no seré de él tampoco. No pienso sufrir solo.

Con esos pensamientos, Tsuna llego a casa. Cuando llego lo recibió el olor de la comida de su madre, y sin esperar a nada la fue a visitar directo a la cocina.

-Ara Tsu-kun, saliste temprano hoy –dijo ella, con su espátula en mano.

-Si, tuve que ir por una cosa al centro –dijo escondiendo la bolsita en la bolsa más grande de su pantalón de bombero.

-¿Cuanto te vas? –pregunto Nana y Tsuna miro la tristeza en los ojos de su madre, y en ese momento, se sintió la peor basura del mundo.

-Dentro de hora y media. Debo ir a hacer mi maleta –suspiro- pero no te preocupes, solo me iré por tres días, a lo mucho serán cinco –dijo caminando hacia ella y dándole un abrazo.

Tsuna sintió como su camisa era mojada por las lágrimas de su madre. Ella sabia que a veces Tsuna debía irse por motivos que desconocía, justo como su padre, pero por ser igual a Iemitsu, ella le dejaba ir aunque no por eso, no dolía. Ver como su bebe hacia maletas le hacia sentir un dolor horrible en su corazón. Tsuna acaricio el cabello de su madre y esta se tranquilizo un poco. La separo un poco de su cuerpo y limpio las lagrimas de su madre con un pañuelo que siempre llevaba con él.

-¡Prometo que volveré pronto! –Le dijo- Se… que es algo tarde pero… -dijo un tanto avergonzado y saco la cajita de terciopelo rosa. –Ni en el día de las madres ni en tu cumpleaños te pude obsequiar algo porque no había estado aquí en Japón, así que me pareció que este era un buen momento para darte tu regalo de despedida–dijo pasándole la caja a su madre.

Cuando Nana abrió la caja, la sorpresa la lleno y mas al ver su nombre ahí, en grande sobre aquel corazón. Con una seña de Tsuna, entendió que debía abrirlo y así lo hizo. Las lagrimas volvieron a los ojos de Nana que se abrazo a su hijo como si estuviera agonizando.

-Espero que te guste –le sonrió de esa manera amorosa que había aprendido de su madre al ser siempre ella la protagonista de esa sonrisa para él.

-¡Me encanta, Tsu-kun! –nuevamente Tsuna le seco las lagrimas y beso la frente de su madre.

-Ve a empacar cariño –dijo con el pañuelo de Tsuna en su mano, limpiando los restos de lágrimas.

-Hai –le sonrió y acaricio el rostro de su madre para luego salir de la cocina directo a su habitación. Cuando estuvo frente a la puerta, tomo aire profundamente y entro, como era de esperarse Reborn estaba dentro sentado en la cama leyendo un libro.

Sin decir una palabra tomo la maleta que había en su habitación pues ya era normal para el viajar a diferentes partes del mundo cada cierto tiempo. La puso sobre la cama, a la par de Reborn y comenzó a guardar su ropa. Sabia que esos viajes se podían hacer eternos, así que metió muchas camisetas y camisas, muchos pantalones de civil y varios formales, así como también metió ropa interior y calcetines. Los objetos personales como el peine y cepillo de dientes los metió en una bolsa y los guardo en el zíper de la maleta. Todo esto lo hizo sin decir ni una sola palabra y bajo la mirada molesta de Reborn, quien lo seguía con la vista sin ningún tipo de disimulo.

-Imagino –comenzó Tsuna- que tu no iras en este viaje ¿o si? –pregunto mientras bajaba la maleta de la cama y tomaba una muda para irse a dar una ducha y cambiarse. Como toda respuesta, Reborn soltó un gruñido.

Tsuna suspiro, entro al baño y quince minutos después salió cambiado. Gracias a las manías que tenia Reborn para cuando iban a Italia, se había puesto un pantalón de vestir negro con una camisa naranja, haciendo honor a su posición como El Cielo Vongola.

Tomo unos zapatos de charol en mano junto a su maleta y bajo las escaleras.

Todo iba viento en popa, a los minutos llegaron todos los guardianes, minutos después llego el auto que los llevaría hasta el aeropuerto personal Vongola, porque si, al saber la gente de otras familias, que el Decimo Vongola vive en Japón habían comprado el Aeropuerto de Namimori y le habían cambiado al nombre a Vongola's Air Port. Hibari casi lo asesina cuando eso paso, pero bueno, esa es otra historia que se contara después.

Tras llegar fueron atendidos como reyes por los empleados que ya los conocían de sobra pues iban ahí al menos cuatro o cinco veces al mes ya sea de forma individual o el grupo entero.

Abrazo a su madre que había insistido en acompañarlos al aeropuerto. Apretó la mano de tu padre que le dijo un "buen viaje y salúdame a Nono". Los niños se guindaron del cuello de Nada dándole besos y un montón de "hasta pronto" para luego ir y tomar de la mano a Tsuna.

*En el avión*

-¡OYE SAWADA! –gritaba Ryohei.

-¿ocupas algo, Onii-san? –pregunto, bajando el libro que iba leyendo.

-¿Cómo le hiciste para que el director me dejara ausentarme durante tanto tiempo? ¡ESO FUE EXTREMADAMENTE GENIAL! –exclamó.

-A pues eso…

*flash back*

-Bueno director ¿dejara que Ryohei se ausente un tiempo? –pregunto Tsuna, sentado en el sillón de visitas que había en la dirección, tomando una taza de café negro extra fuerte.

-S-sabes que no puedo permitir eso, Sawada-kun –hablaba el nervioso director mientras se secaba la frente con un pañuelo blanco al ver esa mirada burlona en la cara de Tsuna.

-Pues tendrá que permitirlo. Me urge que Ryohei me acompañe a mí y a los otros alumnos a Italia. Se puede decir que es de vital importancia –decía para luego beber un poco mas de su café.

-P-pero…

-por favor… Director –dijo Tsuna, poniendo la taza sobre la mesa y mirando al director con una mirada depredadora. Camino cual gato al escritorio y sobre este dejo una serie de fotos, todas del director.

La cara del Director se puso pálida para luego ser morada.

-¿C-como…

-¿Cómo las conseguí? Tengo muchas amistades jejeje –rio "inocentemente" –Y ¿sabe? Tengo un amigo que trabaja en las noticias locales y están urgidos de noticias jugosas…

-E-esta bien, Sawada-sama, Ryohei tiene un mes libre –dijo el pobre Director mirando con pánico a Tsuna. Este solamente sonrió, tomo las fotos y camino hasta la puerta, justamente antes de salir, añadió.

-Gracias por el café, estaba justo como a mi me gusta –Sonrió. Y salió del despacho del director con una sonrisa macabra.

*Fin Flash Back*

La cara que Tsuna tenía en este momento era… Obscura… si, esa seria la palabra. Ryohei lo miraba como si le hubiera nacido una segunda cabeza y por un momento, todo el avión permaneció en un silencio un tanto incomodo recibiendo Tsuna, todas las miradas asustadas de los demás, incluso de las aeromozas.

Tsuna carraspeo, y sonrió como normalmente lo hacia, para luego volver a meterse en su lectura. Luego bajo el libro de nuevo y miro a Ryohei.

-Contestando a tu pregunta. Simplemente le pedí el favor –fue suficiente para que todos miraran de manera DEMASIADO sospechosa a Tsuna que retomo su lectura.

En la misma fila, a un asiento de distancia, estaba Reborn, que por un momento sonrió de forma burlesca pues se imagino el como Tsuna había convencido a su Director. Quiso soltar una carcajada pues él amaba como se comportaba Tsuna cuando chantajeaba a alguien.

Giro la cabeza para ver a las persona que le dirigían una mirada acusadora, y el sonrió cómplice. Algún día les mostraría el video de Tsuna chantajeando a alguien. Se veía realmente sexy cuando entraba en ese plan…Reconsiderándolo mejor, NUNCA se lo mostraría a nadie.

Tsuna sonrió, y miro por la ventana. Echándole un último vistazo a su amada ciudad, recordó a su madre y lo mal que se sintió en la despedida. Odiaba mentirle y estaba consiente de que ese viaje iría para largo.

Suspiro. Las despedidas nunca son bonitas pensó y retomo su lectura una vez mas.

~Continuara~

Bueno para que vean que no soy mala, subo el capitulo justo al Review 19 XD

A los 23 reviews subo el otro y bueno tomando el momento aclaro esto ya que veo que algunos aun no la captan XD

Esto es un fic YAOI osea chicoXchico en este caso Reborn y Tsuna como enamorados o pareja como le quieran decir XD