El camino hacia un final feliz
Capitulo Once
Consumada nuestra relación ¡Al Fin!
-Hablan italiano
-Pensamientos
El tiempo que el medico había puntualizado finalmente había pasado. Un largo mes finalmente se había convertido en nada y finalmente Tsuna podría volver a los brazos de su amada madre. Las maletas ya estaban listas así que las tomo y miro la que fuese su habitación mientras estuvo ahí. Soltó un suspiro, tomo su maleta, y salió de ahí.
El viaje de la cede al aeropuerto no tuvo ninguna complicación, así como tampoco el viaje hasta su hogar. El camino del aeropuerto fue incluso divertido. Lo peligroso de aquel viaje fue en si, cuando llego a su casa.
-¡SAWADA TSUNAYOSHI! –El grito histérico que recibió a Tsuna, nada mas entrar por la puerta de su casa, lo dejo de hielo. Rara, muy, muy, muy rara vez su madre lo llamaba por su nombre completo y eso solo significaba una cosa… Ella estaba molesta.
-H-h-h-h-h-h-h-h-hola, Oka-san je-je-je -la risa nerviosa era la única cosa que salía de los labios de Tsuna. Su madre apareció frente a el, con una escoba en mano, mirándolo como si estuviera a punto de matarlo.
-¿¡DONDE RAYOS ESTABAS JOVENCITO!? ¿CINCO DIAS? ¡DESAPARECISTE POR CINCO SEMANAS! ¡ERES UN IRRESPONSABLE! –los gritos siguieron y siguieron terminando en varios escobazos hacia Tsuna que no hacia nada mas que aguantar los escobazos porque sabia que si los esquivaba le iba peor.
Los gritos histéricos de Nana hacia Tsuna no se terminaron cuando el pobre castaño callo casi inconsciente al suelo, o no, nada de eso. Luego de reprender a Tsuna, siguió el turno de los pobres guardianes que estaban como piedra viendo a aquella dulce mujer, convertida en un demonio.
¿El resultado de aquella reprimenda? Nana con pedazos de escoba y los guardianes con uno que otro moretón y chichones en sus pobres cabezas, sin mencionar que estaban un poco desorientados por la reverenda golpiza que se llevaron.
Aprendieron, de MUY mala manera, que a Sawada Nana, no se le miente, sino terminas severamente lastimado por un arma de destrucción masiva o mejor conocida, una escoba.
Para cuando los chicos se despertaron ya era de noche.
-Oigan, despierten –hablo Tsuna que se sobaba un gran chichón que tenia en la cabeza.
-Juudaime, recuérdeme no hacer enojar, de nuevo, a su madre jamás en mi vida –el pobre Gokudera miraba estrellas de la tremenda tunda, nunca se hubiera imaginado que esa señora tuviera semejante carácter.
Todos se levantaron del incomodo suelo, por que si, luego de que Nana los haya dejado inconscientes, los dejo tirados en la entrada de su casa cual ganado enfermo. Todos se dirigieron a la cocina, estaban hambrientos, casi convalecientes, grata fue su sorpresa al entrar a la cocina.
-¡BIENVENIDOS! –un pequeño comité de bienvenida protagonizado por: Bianchi, Lambo, I-Pin, Fuuta y Nana.
-Me alegra que volvieran, chicos –hablo Bianchi que se tiro a los brazos de Reborn y le dejo un beso en los labios, ante la acción Tsuna miro con enojo a Bianchi y con resentimiento a Reborn.
Al notar Reborn la mirada de Tsuna, se quito a Bianchi de encima y de manera disimulada le susurro "No te avergüences mas a ti misma". Luego de aquello, Reborn se puso a la par de Tsuna y le planto un beso en los labios, I-Pin y Lambo hicieron cara de asco mientras Fuuta se sonrojo y desvió la mirada, Nana sonrió con estrellas en los ojos y Bianchi… ella simplemente se fue de la cocina.
-Mo~ ¡Ya era hora chicos! ¡Bienvenido a la familia Yerno! –dijo Nana haciendo que Tsuna se sonrojara como si le hubieran tirado pintura roja en la cara.
-¡Mamá! –dijo avergonzado, quitándose a Reborn de encima y escondiéndose detrás de la espalda de Gokudera que solo soltó una larga carcajada, contagiando a todos los demás.
La fiesta siguió en paz, entre besos, abrazos, risas, comida y mucha bebida alcohólica para los "adultos" y soda para los niños, o sea, Fuuta, Lambo e I-pin.
Sin que nadie se dieran cuenta, la noche llego y con ella, nuevamente el día.
-Hacia mucho tiempo que no cruzábamos este camino ¿he? –la nostalgia se notaba en la voz de Tsuna, que mirada aquella calle con añoranza. Dios, cuanto le faltaría poder volver a ver esas calles. Luego de unas semanas ahí en Japón tendría que volver a Italia; si se lo preguntaban… no quería volver a ese lugar. Amaba su país, su ciudad, su hogar, no quería dejar su mundo para ir y ser un mafioso que tendría que vivir con el miedo de morir en cualquier momento o bien, ver morir a sus cercanos.
-Tiene razón, Juudaime- Gokudera era ajeno a los pensamientos de Tsuna pues el no nació en dicho lugar, ni creció entre sus calles. Escucho como Tsuna y Yamamoto suspiraban pero les ignoro y comenzó a caminar hacia Nami-Chuu.
*En la escuela*
Caminaban ellos tres, como en los viejos tiempos, solo que ahora las personas se detenían, los miraban pasar y luego cuchicheaban alguna cosa que a ninguno de ellos les importaba. Llegaron sin mucha prisa al salón y entraron como si fuera su casa, tiraron sus cosas en sus sillas y Tsuna anuncio:
-Iré a hablar con el director, chicos –una mirada melancólica y algo seria adornaba la cara de Tsuna, ambos chicos sabían a que iba y se sintieron un poco mal por mandar a Tsuna solo.
Ellos dos habían accedido a hacer el examen de suficiencia del instituto para que les dejaran graduar esa misma semana de ser posible. Tsuna camino lentamente por los largos pasillos y cuando llego a la puerta del director, entró como si nada.
-Buen día, director –el respeto que salió de la boca de Tsuna se vio opacada por la sonrisa socarrona y la mirada burlona con que se enfrentaba al pobre director que casi le da un paro cardiaco al ver a su "chantajista favorito" entrar por la puerta.
-Tsunayoshi-kun… Has vuelto –la decepción marco la voz del pobre director que comenzaba a sudar la gota gorda ¿Qué querrá este mocoso ahora? Fueron los pensamientos del anciano.
-Ocupo que me ayude con algo. Debido a cosas mas haya de mi poder, debo graduarme inmediatamente así que quiero someterme al examen de Eficiencia Estudiantil –una sonrisa socarrona quiso escapar de los labios de Tsuna al ver los nervios de aquel pobre y regordete señor.
-Me temo que es imposible, aun eres menor de edad y ese examen únicamente se aplica a aquellos que tienen o ya son, mayores de diesiocho años.
-Uh~… ¿enserio? –La mirada que Tsuna le mando al director hizo que el pobre brincara de su silla- ¿Sabe? Tengo mucha información, de muchas personas en mi poder y puedo decir que usted esta entre ellas, como ya se imaginará. Le diré que intentar ser el "adulto responsable" solo lo llevará a ser despedido… Hasta ser condenado por la corte-Tsuna saco una foto y la tiro en el escritorio del director, que tras verla se puso de todos los colores del arcoíris para terminar más pálido que un papel.
-¿-C-como?...
-¿Cómo la conseguí? –Tsuna rodeo el escritorio, pasando sus uñas por la madera, haciendo un sonido algo molesto de escuchar.
En la foto se miraba al director mirando entretenido un video de seguridad en el baño de las estudiantes que se estaban cambiando para ir a la clase de Deportes, mientras se auto-complacía con dicho video.
-Como he dicho anteriormente, tengo MUCHOS "amigos" por toda la zona, conseguir cosas así es bastante sencillo –una sonrisa inocente se formo en la cara de Tsuna al ver como su maestro le pasaba un papel en el que ponía que: Sawada Tsunayoshi, Gokudera Hayato y Yamamoto Takeshi estaban aptos para hacer el examen de suficiencia estudiantil para la siguiente semana.
-Con eso… esto –señalo la fotografía- no saldrá a la luz… ¿verdad? –los nervios y la derrota le sacaron un par de canas y arrugas nuevas al Director.
-Nada de nada, muchas gracias por su tiempo –y sin más, se encamino a la puerta pero antes de salir se giro y le mando un beso y un guiño al maestro para luego estallar en una carcajada limpia.
-¿Quién demonios… es ese mocoso?
*En la azotea, hora del receso*
-Me sigo preguntando ¿como le haces para conseguir estos permisos, Tsuna? –preguntaba un inocente Yamamoto.
-Bueno, imagino que por ser un buen chico me dan algunos privilegios jeje –una sonrisa inocente salió de la boca de Tsuna, haciendo que ambos guardianes se tragaran la mentira, mas sin embargo el pensaba Aunque dudo mucho que ese estúpido director me considere un buen chico desde hace mucho.
-Luego del examen nos iremos ¿he?... –la melancolía se hizo presente en la voz de Yamamoto, quien únicamente miro el cielo – Me parece buena idea, comenzar desde cero…
*Por la noche, parque cercano a la residencia Sawada*
Reborn y Tsuna caminaban tomados de la mano por aquel parque que muchas veces había sido testigo de roses fugases entre aquellos dos hombres, pero esta noche, aquel parque era testigo de una nueva manifestación de amor entre aquellos dos.
Reborn y Tsuna yacían sentados en una banca de aquel lindo parque, compartiendo un beso apasionado y hambriento, mientras las manos del Hitman recorrían lentamente la mejía de Tsuna, al mismo tiempo que su otra mano acariciaba su cuello y cabello. Cansado de la posición Tsuna decidió acomodarse mejor, subiéndose al regazo de Reborn poniendo sus piernas a los lados del pelinegro y apoyándose en sus rodillas se alzo ligeramente para poder profundizar mas aquel beso que demandaba cada vez mas.
-Reborn… -un gemido salió de la boca de Tsuna al sentirse mas que excitado por saberse deseado por Reborn.
-¿Te parece si continuamos esto, en otro lugar? –El deseo se desbordaba de cada palabra que salía de los labios de Reborn.
-N-no creo… aguantar hasta la casa –el castaño señalo sus pantalones, mostrándole a Reborn como lo ponía con tan solo una buena ronda de besos apasionados.
-No tendremos que ir hasta tu casa –dijo Reborn mientras señalaba a las espaldas de Tsuna, un edificio que en si, era un conjunto de apartamentos- compre uno hace un tiempo –le susurro al oído para luego morder la oreja del Decimo, y luego apretar ligeramente el miembro de Tsuna por sobre la tela del pantalón.
-Ah~ R-Reborn! –inconscientemente el chico comenzó a mover sus caderas, dejando que su lado Uke saliera a relucir en aquel momento.
-Veo que estas algo necesitado, pequeño gatito –le susurro nuevamente al oído mientras pasaba su lengua por el cuello de Tsuna y luego terminar en sus labios, exigiendo un beso de lo mas apasionado.
Reborn se levanto de la banca, tomando a Tsuna por el trasero, haciendo que el miembro del castaño se pegara al abdomen de Reborn. Lentamente el hitman comenzó a caminar dando ligeros brinquitos para que Tsuna presionara más su miembro contra su abdomen.
-¿Q-que haces… Reborn? –Tsuna estaba excitado, se le notaba en los ojos brillosos y el sonrojo en sus mejías, sin mencionar que pedía a gritos ser besado como si no hubiera mañana.
-N-nos iremos a mi apartamento antes de que mi amigo estalle al no poder visitar su lugar especial. Mira que desde hace mucho desea conocer tu "casa" Tsuna.
La analogía que el hitman uso, hizo que Tsuna se sonrojara de una manera aun mas violenta. La vergüenza que sintió Tsuna lo obligo a esconder su cara entre el cuello y la clavícula de Reborn pues justo antes de salir del parque, Reborn se había quitado su saco y lo había puesto sobre el cuerpo de Tsuna, que por obvias razones el saco le quedaba cual manta al cuerpo de Tsuna y con el camuflaje ya puesto el juego comenzó.
-Espero que estés preparado –le susurro Reborn al oído a Tsuna, mientras le daba un beso apasionado para despistarlo lo suficiente para lo que venia. Reborn bajo el pantalón de Tsuna por su parte trasera y dejo que un dedo travieso ingresara en la virginal entrada del chico.
-Ah~ ¡Reborn! –el sonrojo aumento aun mas, pero fue opacado por el placer que sentía.
-oh~ miren que chico mas pervertido el que tengo aquí –dijo un burlón Reborn, pues Tsuna apretaba increíblemente aquel solitario dedo. Las ansias de sentir su miembro dentro de Tsuna, lo estaban volviendo loco pero debía hacer las cosas bien… por ahora por lo menos.
-¡C-Cierra la boca! –protesto pero toda protesta se apago al sentir un segundo dedo, seguido enseguida por un tercero dentro de él. Tsuna jadeo profundamente, y casi de inmediato comenzó a mover sus caderas, importándole una mierda el dolor que sentía pues el placer era aun más fuerte.
-Diablos… eres tan estrecho… Tsuna… debo tenerte… ya –aclaro Reborn. Tsuna lo miro extasiado, sonriéndole orgullosamente, mientras se separaba ligeramente del cuerpo de Reborn para poder meter sus manos entre sus piernas y alcanzar el zíper del pantalón de Reborn y bajarlo lenta y torturosamente o eso, por lo menos a los ojos de Reborn.
-Entra –le ordeno, abrazándose nuevamente el cuello del hitman, sintiendo como lentamente el miembro de Reborn lo invadía hasta llegar a lo más profundo que el cuerpo de Tsuna le permitía.
Así, de pie, a punto de salir del parque a la calle principal, Reborn comenzó a dar ligeras envestidas al joven líder, que se mordía la mano para evitar que los gemidos salieran muy fuerte, dejando que Reborn solo escuchara jadeos que eran regalados a su oído.
-Es hora… de tu castigo –la burla en la voz de Reborn, obligo a Tsuna a separase de su cuerpo lo suficiente para poder ver el rostro del hitman, que en ningún momento dejo de envestir.
-A-a que… te… refieres… - hablar era algo completamente imposible en ese momento pues tras cada frase un gemido salía de la boca del chico. -¡AH! –un grito salió de la boca de Tsuna al sentir como Reborn tocaba ese punto dulce en su interior, de nuevo.
Reborn le beso apasionadamente dando una nueva estocada profunda y excitante en la entrada de Tsuna. –Me engañaste con Basil y de paso, te acostaste con el, así que te castigare –dijo el hitman mientras la burla salía de sus labios y sin que Tsuna tuviera tiempo de reaccionar, Reborn salió a plena calle principal, mientras penetraba a Tsuna pero de manera disimulada.
-Ugh~ Tsuna… -jadeo quedito al sentir como las paredes internas del chico lo apretaron de manera tan violenta que ocasionó que el hitman se corriera dentro de él.
-Ahhhh~ -un largo gemido ahogado salió de los labios de Tsuna al sentirse lleno de la semilla de Reborn y habiendo acabando él en la mano de Reborn que lo masturbaba con disimulo.
-Ah, Dios, no importa cuantos años tengan tus hermanitos, siempre tendrás que cuidarlos –dijo Reborn, dramáticamente, mientras se daba un ligero golpecito en la frente a modo de reaccionar de una ves pues ese orgasmo había sido perfecto –diecisiete años y aun lo tengo que cargar hasta la casa, valla hermano mas Dame el que tengo, Ugh… -Reborn reprimió un gemido al sentir como Tsuna le mordía en puntos claves en el cuello a Reborn, haciendo que de inmediato el miembro del hitman despertada orgulloso dentro de Tsuna.
-Cállate… y camina –le susurro al oído apretando el trasero para poder apretar mas el miembro de Reborn que comenzaba a palpitar dentro de él.
Lentamente Reborn camino unas calles, con Tsuna en brazos, aprovechando el camino para dar ligeros saltitos disimulados y así poder envestirlo de nuevo. Tsuna gemía quedito, pero su cuerpo temblaba violentamente al sentir como era envestido profundamente cada tantos pasos. El éxtasis era demasiado para aquel joven cuerpo.
Finalmente llegaron al edificio de apartamentos, y cuando estuvieron en el elevador…
-Prepárate –le susurro Reborn, y tomo a Tsuna de la cintura para luego apoyarlo en la pared del elevador y comenzar a envestir a Tsuna a un ritmo casi animal.
-Ah~ ah~ Reborn, Reborn no pares, ¡Reborn! –los ruegos de Tsuna no hacían mas que poner mas caliente a Reborn, mientras que Tsuna encajaba sus uñas en los hombros del hitman, moviendo sus caderas a la misma velocidad que el pelinegro, haciendo las envestidas mas fuertes, mas profundas, mas placenteras. En un grito ronco y lleno de placer, los dos se vinieron. Reborn dentro mientras Tsuna, en la camisa de Reborn.
La cabeza de Tsuna callo en el hombro de Reborn, respirando mas que agotado mientras intentaba inútilmente separarse de Reborn –No… te vas a quedar viviendo ahí… ¿verdad? –pregunto Tsuna mirando al lugar donde estaría el miembro de Reborn.
Reborn se rio felizmente, haciendo que Tsuna se sacudiera nuevamente al sentir como sus entrañas eran movidas nuevamente. ¡Diablos! Se sentía tan bien que sentía que moriría de placer en cualquier momento.
-Parece que a mi amiguito le gusta ese lugar y ahora es su lugar especial ¿verdad? –Una nueva envestida hizo gemir a Tsuna de nuevo y hecho la cabeza hacia atrás mientras apretaba nuevamente sus músculos internos.
-S-sácalo –rogó. No es que le doliera, sino que ya no podía más. Si seguía así lo más probable era que se desmayara.
-Ol-vi-da-lo –un nuevo beso fue dejado en la boca de Tsuna –Este es tu castigo, ya te lo dije.
El sonido de una campana les anuncio que estaban ya en el apartamento de Reborn y sin esperar a nada, el hitman tomo a Tsuna nuevamente del trasero y lo llevo directo a la cama, en donde se dejo caer con el otro cuerpo debajo de él.
-¿Seguimos? –le dijo divertido al ver como Tsuna estaba erecto nuevamente.
Sin esperar respuesta, quito toda esa jodida ropa que le estorbaba y se agacho para morder una tetilla de Tsuna y con su otra mano jugaba con la otra.
-¿A-ahora vienes a querer tener sexo normal? Estúpido voyerista –susurro Tsuna, arqueando su espalda pues en ningún momento Reborn había salido de su cuerpo, ni siquiera cuando lo desnudo.
-¿Voyerista? –Se hizo el ofendido- Me ofenden sus palabras, Juudaime –se burlo mientras comenzaba a dar envestidas lentas, exageradamente lentas, haciendo que Tsuna se desesperara.
-¡Joder Reborn! ¡No me tortures así! –se quejó.
-Entonces dime ¿Qué quieres que haga?
-¡Quiero que me folles como Dios manda, diablos! –aquello dejo a Reborn sorprendido pero satisfecho, pues ya se comenzaba a cansar del sumiso Tsuna con el que comenzó este lemon (xD)
-Como ordenes –las envestidas fueron dadas con rudeza, sin temor ninguno. La habitación se lleno de sonidos eróticos y palabras sucias para luego, terminar la ronda con un ronco y nada suave gemido.
Reborn se desplomo sobre el cuerpo de Tsuna, quien se encargo de abrazarlo nuevamente. Se mantuvieron en silencio un momento pues la tercera vez fue la mas fuerte de los tres orgasmos de esa noche.
-En definitiva, ha sido el mejor sexo de mi vida –susurro Tsuna, al sentir como Reborn salía de su interior.
Reborn de incorporo un poco para poder ver que Tsuna no sangrara de su entrada pues había sido algo brusco, sin embargo lo que vio lo dejo un poco caliente. De la entrada de Tsuna, salía su escancia, esa que marcaba a Tsuna como de su propiedad.
Una sonrisa triunfal se apodero de Reborn, quien se tiro sobre Tsuna de nuevo para besarlo apasionadamente.
-¿Tomamos una ducha… juntos?-las dobles intenciones se notaron en la cara de Reborn.
-Claro pero… ¡SOLO NOS BAÑAREMOS ESTUPIDO PERVERTIDO VOYERISTA! –la vergüenza se notaba en Tsuna, no podía creerse todavía que Reborn le haya hecho "eso" en plena calle ¿es que estaba loco? Aunque debía admitir que fue sexy, jodidamente sexy, sin mencionar que él mismo tuvo sexo en una fiesta… tal vez eso era karma… un muy placentero karma.
Luego del baño y una cuarta ronda, Tsuna y Reborn se decidieron a irse a acostar.
-Finalmente somos uno ¿he? –susurro Reborn, mirando al techo, luego giro su vista hacia su lado derecho, donde Tsuna yacía recostado. Sonrió y beso al durmiente Tsuna en los labios para luego quedarse dormido abrazando a su alma gemela.
*Varios días después*
Luego de aquel encuentro amoroso con Reborn, Tsuna, Yamamoto y Gokudera se presentaron al examen de suficiencia. Una semana después, luego de aprobado el examen, Tsuna le dio el anuncio a su madre que se mudaría a Italia para estudiar en la universidad haya, y que sus amigos se irían con él. Nana accedió y de paso se mudo ella también a Italia, junto con su amado esposo para volver a vivir la vida de casados sin hijos que se merecían, pues los niños se habían mudado a la Mansión Vongola junto a Tsuna y los demás guardianes.
Los primeros días de Tsuna en el puesto de Líder, fueron algo pesados pero siempre sorprendía a todos, dando el máximo en su trabajo. Se gaño el respeto y apoyo de muchas familias renuentes a que un estudiante universitario tomara el puesto y de paso los liderara. Todo iba perfecto, sus amigos lo apoyaban en su relación con Reborn sin mencionar que sus padres también.
Los años fueron pasando entre estudios, trabajo, amor, amistad y familia. Para cuando todos se dieron cuenta ya habían pasado diez años, y tras la llegada de los veintisiete años de Tsuna, una noticia callo junto con ellos…
¡Tsuna estaba embarazado! Y eso solo pudo hacer que la vida del joven Vongola fuera mas que perfecta, nueve meses después fue padre de un hermoso varón, digno retrato de su padre Reborn, y un año después, lo acompaño una hermana, digno ejemplo de Tsuna… pero con la terrible personalidad de Reborn.
Pese a vivir en la mafia, no podían tener una vida mas feliz y eso todo el mundo lo sabia, pues ellos nunca evitaban demostrar su felicidad.
~Fin~
Me disculpo enormemente por haberme demorado tanto pero entiéndanme, la inspiración no la ando siempre y este capitulo es muestra de ello. Me tarde cinco días en terminarlo pero estoy feliz con el resultado. Espero que disfruten de la lectura.
Agradecimientos especiales a:
The Scarlet Ghost
Himeno Sakura Hamasaki
Por haberme acompañado a lo largo de esta historia.
En unos días subiré el epilogo de cómo fue que Tsuna logro embarazarse XD
¡MUCHISIMAS GRACIAS POR LEERME!
:)
