Twilight no me pertence, y la historia tampoco, es de AngryBadgerGilr, sólo me adjudico la traducción...

Capítulo dedicado a carliitha-cullen, porque es amor y me ayudó a traducir la mitad del cap, so, digan: gracias, linda!

Uknow, te amo, nena C:


EDPA POV

"Cullen, necesitas conseguir un maletín," murmuré para mí misma mientras me frotaba los ojos con la palma de mis manos.

Estaba parado frente a mi clóset, buscando algo para cambiarme antes de la cena que le había prometido a Bella. Estaba recién salido de la ducha—donde, afortunadamente, no pasé mucho tiempo como un adolescente granoso. Estaba empezando a resentir toda la masturbación que había estado evitando hacer, especialmente desde que estaba orgulloso de mí mismo por nunca haber necesitado hacerlo. ¿Por qué masturbarme cuándo tenía a mi lado a una chica sumamente bella, dispuesta a todo lo sexual; para realizar todo lo de mi 'lista negra'?

Porque esa llamada sexosa se reducía más rápidamente que una llamada a mi abuela

Desearía saber cuando eso se volvió tan claro para mí, como para que mis hazañas pasadas perdieran sus encantos. Entró muy sigilosamente en mí, en serio, sabía que yo había estado de acuerdo en ese momento de tener a Bella como mi única 'pupila' (por así decirlo), pero ¿Cuánto tiempo podría durar eso, si casualmente contactara a alguno de mis contactos de mi Blacberry en una hora o algo así? Simplemente no me atrevía a hacerlo. Pensar en otras mujeres simplemente no me funcionaba. Era como si alguien hubiera cambiado el interruptor de mi libido y ahora sólo respondiera a Bella.

Bella en su brassiere y sus panties. Bella gimiendo y llorando mientras se corría y perdía la cabeza. Bella con mi polla en su boca. Sentada en mi regazo, en la mañana, temprano antes del trabajo, leyendo el periódico en voz alta para mí, mientras yo me comía los huevos que me había hecho.

Pero más que eso…Tenía que admitirlo…Realmente yo no podía estar con alguien más por otras razonas aparte de que mi polla era una traidora como Benedict Arnold.

Tú no podías mentirle. No podías estafarla. No podías hacer algo que le hiciera daño o molestara a ella.

Y eso era. Fuera del plano sexual, mi psique estaba consciente. No podía ser un imbécil con ella, porque la sola idea de lastimarla me daba ganas de vomitar.

"Sólo estás llevando a una chica a cenar, por Dios santo," Murmuré, mientras arrancaba una camisa y una corbata del bastidor y los sacaba de la cubierta. Decidí ir con un simple traje Oxford y una de mis corbatas favoritas a rayas. Me puse unos pantalones caqui y unos zapatos que tenía desde que iba en la Universidad, y salí por la puerta.

Estaba muy nervioso; se podría pensar que era yo quien perdería su virginidad. Era como si estuviera esperando al último momento para que el gobernador se arrepintiera y salvara mi vida

¿Cuándo me había echado un polvo tan complicado? Edward Cullen no decía no a las vaginas. Nunca.

Con esa pequeña charla interna, bajé las escaleras y llamé a la puerta de Bella. Cuando ella abrió la puerta, cualquier escepticismo o vacilación que hubiera tenido sobre ella, desapareció

"Hey, Edward," dijo ella tímidamente, sin duda por estar tan bien vestida

"Hola, Ojos Cafés. Luces realmente asombrosa," Le dije, solo para ver su rubor- y porque era verdad.

"Gracias. Me gusta tu corbata," ella respondió, acomodando el nudo gentilmente. Sin siquiera pensarlo, le tomé la mano y besé su muñeca. Me sonrió antes de alejar su mano.

"Anda, vamos antes de que decida ordenar sólo pizza," ella dijo.

"¿Por qué harías eso?" Pregunté con una sonrisa.

"Oh, como tú no tienes ni la menor idea de lo que quiero decir—viniendo vestido de esa manera, oliendo y besando mi muñeca porque sabes que eso me vuelve loca. Estoy loca por usted, Dr Smooth (n/t: ese les dice 'Dr. Smooth', a aquellos doctores que son exitosos con las damas) ," ella acusó, entornando los ojos hacia mí y frunciendo los labios

"Ve, ahora no estás ayudando a la situación para nada," Respondí, mientras pasaba mi pulgar sobre sus suaves labios. Ella no estaba usando lipstick, porque sabía que eso me volvía loco. Amaba cuando sus labios estaban sin nada.

"¿Qué quieres decir?"

"Quiero decir que el que tú estés poniéndote irritada y con ganas de pelear, me está haciendo querer ordenar pizza también."

"Ve. Voy a empezar a ser amable contigo sólo para molestarte. Dios, ¿Qué tan raro es eso?"

"No tan raro como estar simplemente tratando de cenar porque aventaste el bote de helado del otro lado de la habitación"

"Touché, Edward. Tu lógica es magistral."

"Vamos, antes de que tenga que castigarte con la paleta (n/t: La autora usó el 'verbo' paddle, que significa algo así como golpear con una 'paleta' de madera, en el trasero desnudo de las chicas traviesas). Advertí traviesamente mientras salíamos al exterior, al frío aire otoñal.

"Está empezando a gustarme la idea de golpearte. En serio, puedo ver el atractivo."

"¿Tendrías que castigarme con una paleta? Deja de hablar de esa maneta, estamos en público, por el amor de Dios," gemí (juguetonamente en la mayoría) mientras bajábamos por la calle.

"Um, seguro que lo haría. Golpearía tu cabeza con eso. Así que, no estoy segura si era eso lo que estabas pensando…"

"Nunca eres lo que espero. Eso es lo que me gusta de ti."

"Deja de tratar de adularme. Estoy aquí, ¿No?" bromeó ella con una sonrisa.

"Bien, eres horrible, quiero decir…en algún imposible, inconcebible modo, puedes lucir jodidamente sexy y asombrosa en ese ajustado suéter. Incluso podría decir cuánto frío tienes," dije con una sonrisa de oreja a oreja, esquivando su mano, que iba a darme una bofetada.

"Realmente soy una masoquista a la que le preocupas."

"Pero no soy sádico. Soy una persona agradable, de hecho."

"Así que, ¿Qué te hace eso, Ojos Cafés, el hecho de que te guste salir con un masoquista?"

"Sólo muy, realmente estúpida," dijo ella, mirándome.

"Vamos, perezosa," gruñí, agarrando su mano helada. "Te congelarás antes de llegar allá," agregué, prácticamente tirando de ella.

"¿El lugar está bien? Sé que fue mi elección, esperando que te gustara," dijo ella, mientras entraba a Chez Henri, un pequeño y agradable restaurant francés, a poca distancia de nuestro edificio.

"De hecho, he estado aquí antes," le expliqué, mientras nos sentábamos en la mesa del rincón que había reservado.

"Lo siento, uh…no lo sabía," ella tartamudeó, moviéndose nerviosamente en su silla. Era muy probable que ella estuviera suponiendo que había estado aquí en compañía femenina.

"He estado aquí con otra mujer antes. Pero no como estás pensando. Estaba con mi abuela."

"Oh, está bien," se rió nerviosamente. "Quiero decir, No estaba enojada o molesta—de que hubieras estado aquí, tú sabes, con amigas. Simplemente…um…me tomó por sorpresa."

"Nope. No amigos. Sólo familia."

"Así que, tu abuela—¿Ella vive cerca?"

"Yeah, la trasladé aquí cuando comencé la escuela de medicina. No podía vivir independientemente más, así que ella vive en un asilo fuera de la ciudad"

"Eso fue agradable de tu parte, asegurarte de que está segura."

"No realmente. No hay nadie más para hacerlo, soy el administrador oficial de sus bienes. Es mi responsabilidad hacer todas esas cosas," expliqué, un poco demasiado lancólicamente.

"Lo siento, no quería entrometerme," respondió ella rápidamente, juntando sus dedos.

"Está bien, fui yo quien la metió en la conversación. No es gran cosa. Simplemente no soy muy cercano con la familia de mi mamá."

"¿Eso es bueno o malo?"

Me encogí de hombres como diciendo 'ninguna, realmente.'

"No los conocí realmente para nada hasta que mi mamá murió. Incluso después de eso, nunca viví con ellos. Fui a un internado, y después a la universidad."

"¿A dónde fuiste a la escuela?" preguntó, esperando cambiar de tema.

"Fui a Andover, después Yale."

"Debes de tener algo de sangre azul," dijo ella con una sonrisa.

"No realmente. La familia de mi mama era muy rica, eso es todo."

"¿Era?"

"Yeah," Dije con un suspiro. "Ella no tenía hermanos, o cualquier otro hijo después de mí…así que soy el último de los Masens. Según los abogados, tuve que vender todos los intereses del negocio familiar, y lo demás lo guardé en un fideicomiso."

"¿Era en verdad una compañía muy grande? ¿Qué vendían?" preguntó, su curiosidad estaba sacando lo mejor de ella.

"No, no ese tipo de compañía. Es una firma de abogados que comenzó en Chicago hace mucho tiempo."

"Espera…¿Dijiste Masen? Como el buffet de abogados Masen—¿El que contrata solo graduados de Harvard? Es la firma de abogados más grande…en el mundo" dijo incrédulamente.

Me encongí de hombros de nuevo. Honestamente, me importaban muy poco los Masen o la firma de abogados.

"Es solo dinero, Ojos Cafés. Yo no lo gané. Ni siquiera gasté un dólar para un boleto de la lotería para obtener ese dinero."

"Yo sé que el dinero no significa mucho para ti. Yo sólo…eso es una gran sorpresa, viniendo de una familia así y nunca supe nada de ti."

"Eso no es una gran sorpresa para mí. No hablo mucho sobre eso. Quiero decir, el dinero me ha llevado muy lejos en la vida—el menos hablando de mi educación, y obviamente ayuda mucho a no preocuparse sobre las finanzas. Pero solo uso lo que necesito. Mi Vanquish es mi único derroche. El resto es para gastos de manutención o está en el fideicomiso."

Ella asintió con la cabeza y tomó un trago de su agua.

"Lamento si hablar de eso te hace sentir incomodo," dijo.

"No, está bien. Sólo que no lo menciono, porque honestamente, no hay mucho que decir."

"Bueno. Estoy tratando de conocerte mejor. Dejando de lado el hecho de que me vuelves loca, me gustas."

"Pensé que te gustaba porque te volvía loca."

"¿Todo tiene que tener una connotación sexual contigo?"

"No. Pero debería," Dije con una sonrisa de oreja a oreja. Ella me miró por unos segundos, pareciendo realmente molesta, pero cuando puse mis mejores ojitos de perro mojado, ella bufó y sacudió su cabeza.

"No sé qué es peor, Edward—el hecho de que suelas ser amable a las espaldas de los demás, totalmente infantil y con trucos sacados como de libros, o el hecho de que yo caiga en algunos de ellos," dijo con un suspiro, antes de tomar mi mano y jugar con mis dedos.

Sólo la mire, incapaz de tomarle el pelo, cuando hacía poquito me había halagado, en realidad nunca podía tomarle el pelo cuando ella hacía eso. Eso me daba ganas de confesarle cosas, de siempre alcanzar su mano cuando estuviera nerviosa, porque eso la hacía sentir mejor.

Estuvimos en silencio por unos pocos minutes, hasta que el mesero nos trajo una selección de vinos y nos dijo acerca del 'menú base' y su costo. La mayor parte de la conversación fue en francés, un idioma que estudié en el internado, y que lo reforcé cuando estuve un semestre en Francia.

Nuestro camarero nos dejó y me di cuenta de que Bella me estaba viendo con cara divertida. Yo conocía esa expresión, y me hizo reír.

Ella estaba tan excitada en ese momento, era jodidamente ridículo.

Me incline cerca de ella, nuestra pequeña mesa redonda creaba una acogedora proximidad sexual. Di unos pequeños mordiscos en su cuello, puse mis labios en su oído y le susurré.

"¿Te gusta eso—escucharme hablar francés? Hmm, yeux bruns?"(n/t: Ojos Cafés)

"Edward, yo sé francés. Tomé francés por millones de años en la escuela. Incluso fui a Provence(n/t: Comuna francesa) un verano con mis padres. Lo que estabas hablando no era solo francés Mi profesor de la preparatoria Monsieur Ketchner hablaba francés…no. Eso que está aquí —es tu lengua haciendo alardeo... de lo que puede hacerme…" murmuró, mitad frustración, mitad nostalgia.

"¿Ésto lo haría mejor?" pregunté, deslizando mi mano por su muslo.

"Sólo si comemos realmente, realmente rápido y corremos a casa," dijo ella con una sonrisa mientras nuestro camarero nos traía el primer plato.

Caminamos de regreso a casa, como era usual, yo casi arrastrando a Bella. No tenía prisa—ni mucho menos, de hecho. Sólo tenía mucha energía y nervios que estaba sacando al regresar a casa, caminando tan rápido como podía.

"Caminas muy rápido," me dijo.

"Tú caminas muy lento."

"Gracias por la cena, por cierto," dijo ella mientras íbamos a mi apartamento. Abrí la puerta y dejé que pasara ella primero. Vi como Bella iba directamente al dormitorio y se sentaba en el borde de la cama. Tomé un par de minutes para tranquilizarme y reanimarme, incluso puse algunos leños en la chimenea de la esquina. Noté que Bella estaba mordiendo la uña de su dedo pulgar. Era muy fácil dares cuenta de que estaba ansiosa. La ansiedad y la vergüenza eran las únicas cosas fáciles de distinguir en ella.

"Estás nerviosa, Bella. Eso es por lo que yo quería esperar."

"Edward," dijo ella con un gran suspiro. "Escucha, por favor. ¿Cómo podría no estar nerviosa hacienda algo que nunca antes había hecho? Tú quieres esperar a que yo sienta algo que no puedo, dada las circunstancias."

"No estarías nerviosa si estuvieras enamorada."

"¿Cómo sabes eso? Nunca he estado enamorada. ¿Lo has estado tú?"

"No."

"Entonces dime, por favor, como sabes de lo que estás hablando."

"No lo sé con seguridad. Yo sólo…tú mereces algo mejor."

"¿Puedes dejar de decir eso? Insulta a ambos."

"¿Cómo te insulta eso?"

"Porque yo sé lo que merezco. Y deja de decir que hay algo 'mejor' por ahí, como si tú fueras un duro castigo o un premio de consolación con el que tuviera que estar decepcionada. No eres ninguna de esas cosas."

"¿De verdad no crees que podrías hacer esto- acotarte con un hombre por primera vez- en una situación más ideal?"

"¿Qué, con mi Príncipe Azul? ¿Brad Pitt? ¿De todos modos, qué diablos es ideal?"

"¿Y con un novio real que se preocupe por ti?"

Ella se congeló al instante y me miró sin comprender. Mis palabras le habían llegado.

"¿Tú no te preocupas por mí? ¿Qué mierda estás diciendo?"

"Eso no es lo que quise decir. Por supuesto que me preocupo por ti."

"¿Entonces podemos dejar de discutir ahora?"

"Pero no hemos resuelto nada realmente."

"Claro que lo hemos hecho. Tú lo acabas de decir."

"¿Decir qué?"

"Tú dijiste que te preocupas por mí. ¿Qué más tenemos que discutir?"

"Ojos Cafés…" comencé, pero ella me interrumpió.

"Por favor, no más charla. Estoy cansada de hablar. Si tú te preocupas por mí, muéstramelo…no me lo digas," me apresuró, envolviendo sus brazos alrededor de mi cuello y sus palabras alrededor de mi alma—el alma que no sabía que tenía, hasta ese momento.

No podía ignorar esto por más tiempo. Quizás era un seductor, un mujeriego, un jugador. Podía ser un hombre que conociera cada pulgada del cuerpo de una mujer, o incluso como llegar al éxtasis. Pero no tenía ni idea de como amar a una mujer. Ella sabía eso.

"No Puedo enseñarte eso, Ojos Cafés. No puedo enseñarte a hacer el amor."

"Lo sé. Supongamos, sólo por esta vez. que…um...tú sabes, juego de roles."

"Tú quieres que nuestros 'roles'—¿Sean que estamos enamorados el uno del otro?"

"¿Por qué no? podemos ser como una pareja de esas películas a blanco y negro. Siempre estaban enamorados, a veces ignorando a cualquier lógica o la realidad."

"Así que, ¿Somos Hepburn y Tracy(n/t: Una pareja de actores que mantuvieron una relación en la vida real, además de hacer películas juntos)?"

"No," dijo ella con una carcajada. "No son lo suficientemente ridículos. ¿Qué tal Jimmy Stewart y Carole Lombard? Ellos estuvieron en una película donde eran una parea y se casaba un día después de conocerse."

"Yeah, eso es bastante ridículo," estuve de acuerdo, riendo con ella.

"Vamos, seamos un poco ridículos por un momento," me engatusó, poniendo una mano sobre mi mejilla.

La besé suavemente, sabiendo que era inútil resistirse. No podía darle lo que ella quería—no esta noche, o todas las noches. Si ese favor incluía que se sintiera amada por unas horas, lo haría. Iba a seguir con ese absurdo juego de roles, porque la hacía feliz

"¿Así que acabamos de casarnos, huh?" pregunté, desabotonando los botones de su suéter azul.

"Sí, de hecho. Acabamos de llegar del Ayuntamiento. Somos solo una pareja de tontos enfermos de amor, tú y yo," dijo ella con una sonrisa tímida

"Bueno, felicidades, Ojos Cafés. O, um, 'Señora Cullen,' creo," dije, rascando la parte de atrás de mi cabeza torpemente.

"Gracias. Felicidades a ti también, Señor. Cullen," contestó, aflojándome la corbata y deslizándola por mi cuellos. Ella se veía Hermosa hacienda eso con solo su brassiere rosa.

Estábamos parados, el uno frente al otro, a los pies de mi cama. Le besé el cuello y deslicé mis manos por toda su espalada, mientras ella desbotonaba mi camisa.

"Amo cuanto tú me tocas, uh…corazón," dije en voz baja, mientras sus manos encontraban el camino dentro de mi camisa, tocando mi pecho

"Amo acariciarte…nene," ella murmuró en respuesta.

"¿Qué es lo que quieres, mi Ojos Cafés? Dímelo, y podrás tenerlo. Lo que sea que te haga sentir bien."

"Hazme el amor, mi Edward."

Mis dedos se deslizaron hasta la parte posterior de su falda, encontrando fácilmente la cremallera y bajándola, haciendo que la falda cayera hasta sus tobillos.

"No quiero que sientas nada más que lo que yo siento por ti, pequeña," murmuré, bajando los tirantes de su bra y besando el contorno de su hombro, mientras le quitaba la prenda.

Estaba encontrando fácilmente las palabras que decía—encontraban el camino a mi boca sin esfuerzo alguno.

"Eres tan bueno conmigo…amable, cariñoso," ella dijo suavemente, mientras acercaba su cara y me besaba la frente con dulzura

"No puedo ser de otra manera contigo. No puedo soportar ni siquiera la idea de no darte todo. No sé por qué quieres lo que tengo, si nunca será suficiente, pero es tuyo, dulzura," confesé, mientras la recostaba con facilidad en la cama y me recostaba a su lado

Los pequeños dedos bajaron la cremallera de mi pantalón. Le gemí con impaciencia mientras mi cerebro estaba dispuesto a aclarar sus dudas, sus reticiencias, a olvidar la cautela y la lógica. Cualquier esperanza de que Bella cambiara su decisión se extinguió por…un jodido deseo irrefrenable, un impulso primitivo de reclamarla como mía, y la simple necesidad de pertenecerle. N había duda de que esa necesidad era resultado de mi mente culpable—sabiendo que yo no debía de estar haciendo lo que estaba haciendo en ese momento: tomando lo que no gané, dejando que Bella se convenciera de uqe eso era lo mejor que podía hacer.

No tenía alma, pero ella me hacía olvidarlo.

"Edward," murmuró, deslizando sus pequeñas manos por dentro de mis bóxers y acariciándome. "Tu cuerpo…tocarte de esta manera, nada se compara con eso, amor."

"Te pertenezco ahora. Mi cuerpo, mi corazón—es tuyo, Señora Cullen."

No era que realmente tuviera un corazón.

Delicadamente saqué sus panties por sus piernas, besando cada parte de su cuerpo a mi paso. Me quite yo mismo mi última prenda y la tire al suelo. Cuando mi Mirada se deslizó por su cuerpo, vi su mirada. Sus ojos me miraban expectantemente.

Yo no era Casanova, o Jimmy Stewart en ese momento. Era los tres compañeros de Dorothy en El mago de Oz. Era el hombre de hojalata sin corazón, el espantapájaros sin cerebro y el león cobarde sin valor.

"Ven aquí, esposo," me apresuró con una sonrisa, tirando de mis antebrazos hacia ella. Estaba distraído con mis pensamientos negativos, dejando que su dulce pretensión se hiciera cargo, borrando mis negaciones

Ella besó el lado izquierdo de mi pecho.

"Hermoso hombre," me dijo, "con un hermoso corazón."

Después, besó mi sien ligeramente.

"Con una mente hermosa."

Llevando mis dos palmas a su cara, las presionó contra sus mejillas y recargó su frente con la mía.

"Y una hermosa alma."

Ella miró a mis ojos por unos segundos, una brillante sonrisa juguetona cruzó su rostro. Se giró y puso sus labios en mi oreja. Su susurró fue tan suave, que casi no lo escucho.

"No muestras tu alma a cualquiera, pero puedo verla, oírla. Vive en tus ojos, Edward. Y es hermosa."

"No sé qué decir que pueda compararse con eso, amor. Solo sé que lo voy a recordar por el resto de mi vida. Gracias," susurré de vuelta. Miré hacia su barbilla porque no podía realmente verla a los ojos. Estuvimos quietos por un minuto, solo tocándonos suavemente el uno al otro y diciéndonos con nuestras manos y labios lo que las palabras no podían.

"Te necesito, necesito sentirte, tocarte, probarte, por favor, Edward," gimió antes de besarme. Sus manos se enrollaron en mi erección y las movió arriba y abajo lentamente, tortuosamente.

"Bella, ojos cafés, como una bella flor," arrullé mientras provocaba sus pezones con mis dedos. "¿Te abrirías para mi, floreciendo mientras estoy arriba de ti, dentro de ti?" pregunté con voz baja. Estaba casi desesperado porque ella estuviera lista para mí porque tenía que tenerla ahora. Necesitaba que ella me necesitara.

Mi lengua hizo pequeños círculos alrededor de su areola, hacienda que su piel se erizara y retorciera. Sujeté su pezón ligeramente entre mis dientes antes de succionarlo con avidez y gimiendo ante la vista de sus ojos en blanco y su espalda arqueada.

"Edward, me haces sentir tan bien. Haces que todo se sienta bien," suspiró mientras enredaba sus dedos en mi cabello y se presionaba contra mí.

Joder, amo cuando está impaciente, sin sentido, lasciva. Es preciosa cuando prácticamente ruega por liberarse, irradiando lujuria pura.

Cuando mis manos encontraron su lugar favorito para jugar entre sus piernas, ella jadeó y movió sus caderas siguiendo el movimiento de mis dedos acariciándola.

"¿Estás por venirte para mí, dulzura? ¿Haces esos hermosos soniditos que solo yo puedo conseguir que hagas?" pregunté, esperando excitarla más, llevándola a un punto sin retorno.

"Sí, amor, solo para ti," gimió antes de que su voz se convirtiera en un pequeño gimoteo. Observé su rostro mientras su mandíbula se aflojó y su ceño se frunció ligeramente. Provoqué su pezón con mi lengua y mis dientes pero no me aparté de su rostro incluso por un segundo. Pronto, su respiración y movimientos alcanzaron un ritmo que fácilmente reconocí como una señal de que ella estaba muy cera del clímax.

"Mírame, bebé. Quiero ver los hermosos ojos de mi esposa cuando se corra." Le dije.

"Edward," jadeó en un pequeño, frágil susurro. "Dios, sí, amor. Sí," murmuró mientras me veía, su expresión tan delicada y tenue. Pude sentirla tensándose rítmicamente y relajándose contra mi mano. Nuestros ojos seguían conectados, pero ella tomó mi mano, llevándosela a su rostro. Aún viéndome, puso mi dedo en su boca y succionó limpiándolo.

Oh, Jesús, Yo… mierda. No puedo ni pensar en orden.

"Joder, te necesito, bebé. Te necesito muchísimo," gemí.

"Entonces ven y tómame," urgió, jalando mis brazos de modo que quedara encima de ella.

Mi parte primitiva tomó lugar ―una hermosa, suave, cálida, desnuda mujer debajo de mí encerrando todo lo demás. La necesitaba ahora. Mi pene, más rígido de lo que jamás había estado en mi vida, no podía ser ignorado más tiempo mientras apartaba sus muslos, colocándome entre ellos.

Frotando la cabeza de mi polla contra su clítoris, gimiendo y retorciéndose en respuesta, viéndose increíblemente follable, fue suficiente para enloquecerme de lujuria ―suficiente para convertirme en un salvaje. Un monstruo. Quería demasiado estar dentro de ella, bombeándola furiosamente. Pero no podía apresurarme porque no quería lastimarla ―no solo físicamente, pero quería que ella tuviera una experiencia que pudiera recordar con alegría.

"Por favor, mi amor," gimoteó, sus cálidas manos pequeñas en mis caderas, urgiéndome seguir.

"Debo ponerme un condón," dije, tratando de acercarme al cajón de mi mesita de noche.

"No, no. Sólo tú. Te quiero a ti," replicó, con los ojos bien abiertos, y la cabeza inclinada.

"¿Estás segura? Estoy sano, así como tú, obviamente," confirmé, besando su frente suavemente.

"Sólo tú y yo, Edward," dijo con una sonrisa.

"Lo que sea que quieras, ojos cafés. Ya sabes que no puedo decirte que 'no'," le dije, sonriéndole de vuelta. Mis manos sujetaron su pequeña cintura, jalándola para que pudiera posicionarme sobre su cuerpo correctamente.

"Una última, bebé," quería preguntar, pero me interrumpió.

"Sí, con todo mi corazón, estoy totalmente segura," contesto, alcanzando mi mejilla.

Asentí, tomando una profunda respiración, y lentamente empujé contra ella. Usando mis dedos, masajeé gentilmente justo debajo de donde estaba cerca de su entrada para relajar los músculos de ahí. Entre menos tensa esté, menos le va a doler.

"Si te lastimo, debes decírmelo. No me daré cuenta de otro modo. Por favor," pedí, bajando mi cuerpo encima de ella. Sonrió y asintió.

"Solo toma algunas respiraciones profundas, trata de no tensarte, ojos cafés," susurré mientras me presionaba contra ella más fuerte ahora. Jadeó cuando finalmente su entrada se extendió lo suficiente como para pasar la cabeza de mi pene a través de ella.

"Oh. Oh. Puedo sentirte," dijo, viéndose sorprendida. "Puedo sentirte… dentro de mí," repitió, su mano cubrió rápidamente su boca. "Es… Edward… es realmente genial," su voz era rasposa. Noté que sus ojos se volvían rojos.

"¿Bella, estás llorando? Me detendré. Por favor, no estés triste," dije rápidamente, listo para salirme de ella y tomarla en un abrazo de oso como que usualmente hacía cuando estaba molesta. Es la única cosa que puedo pensar en hacer cuando ella está así y por alguna razón, usualmente funciona.

"¡No, no te detengas! Va a doler de todas formas. Sólo estoy siendo emocional," contestó, sonriéndome de nuevo y sacudiendo su cabeza. "Por favor, sigue," me tranquilizo mientras enrollaba sus brazos alrededor de mi torso, abrazándome más cerca.

Empujé más fuerte ahora, finalmente rompiendo su himen lo suficiente como para que pudiera entrar en ella. Manteniendo mi mente en ser cuidadoso, gentil, y lento, fue suficiente para distraerme de qué tan malditamente increíble se sentía todo esto. Gracias a Dios tenía algo en qué pensar sobre esto o no hubiera durado lo suficiente como para que fuera memorable para ninguno de los dos.

Deslizado mis brazos por debajo de ella, jalándola más cerca de mí, sin soltarme del abrazo en el que ella me tenía. Nos quedamos así por un minuto, excepto por el subir y bajar de nuestra respiración.

"Edward, solo dolió un poco, puedes moverte, sigue," susurró.

"Pero quiero que lo disfrutes, bebé," le dije.

"Ves, el hermoso corazón que tienes, mi amado esposo."

"Gracias, Sra. Cullen. Me haces ser lo que soy."

Besé sus sabrosos labios sonrosados mientras me movía dentro y fuera de ella. Era todo tan increíble ―cómo se sentía, el sonido de nuestros cuerpos deslizándose mutuamente, el olor del aroma achocolatado de su piel, el sabor de su boca en la mía. El dolor en mi ingle estaba ahora lleno de fuego y sabía que estaba por correrme pronto.

Traté de deslizar mi mano entre sus piernas pero me detuvo.

"No, está bien. No tienes que hacerlo," dijo. "Es siempre sobre mí… pero esta vez… quiero dar en vez de recibir. Puedes… tomar… de mí. Quiero que lo hagas, mi amor. Toma de mí."

"Dios… no te merezco," dejé ir mi orgasmo segundos después.

"Por supuesto que lo haces, eres tan bueno conmigo, bebé," arrulló, frotando su mejilla contra la mía. "Hermoso Edward, Dios…" suspiró, meciendo sus caderas con las mías.

"Bella, ojos cafés, tan dulce y perfecta… yo… Cristo… mi Bella… yo… yo te amo," gemí mientras me venía dentro de ella.

Mierda, olvidé que estábamos con los juegos de rol. Espera. ¿Eso no era algo que debía haber dicho si estuviéramos con el juego de rol? Pero… ella va a pensar que no lo decía en serio. Lo cual por supuesto es cierto, de hecho. No quise decirlo. ¿Quise? ¿Que coño está pasando?

"Oh… no puedo… te amo. Dios, eres perfecto también. Te amo, Edward, Te amo… a ti."

Aparentemente había eyaculado cada una de las células de mi cerebro porque todo lo que podía hacer era tomar su rostro en mis manos y besarla por todos lados (NT/ No me pueden negar que esa expresión se lleva un premio xD). Sus ojos estaban húmedos pero también los míos. La última mujer a la que le había dicho esas dos palabras había sido a mi madre, y había sido en su funeral. No les digo a las personas que las amo muy seguido porque no amo a muchas personas. Mis ojos estaban húmedos porque no sabía por qué lo había dicho, y estaba mal equipado para entender algo de esto. La única persona que pudo haberme ayudado a aprender me dejó una vez que el funeral había terminado. Ella se drenó por insuficiencia hepática y en esa misma tumba fue donde le dije que la amaba por última vez.

¿Pensando en mi mamá justo ahora? ¿Qué coño está mal conmigo?

Pero entonces me di cuenta de lo que Bella me estaba diciendo. Sus palabras fueron directamente al alma que desde hace mucho había abandonado.

"Edward, gracias, bebé. Gracias. No solo por el sexo. Por compartirte conmigo. Sé que no te gusta hacer eso. Pero está bien," arrulló, soltando más lágrimas. Golpeó mi espalda suavemente y sujetó mi cabello, todo mientras susurraba que siempre estará para mí, siempre será la amiga que necesito. No sabía por qué me estaba consolando ―tomé su virginidad después de semanas de andar con rodeos y decirle que era solo un arranque. Ahora la complací con esta escena de noche de bodas como el tipo de juego que toda pareja sana debe jugar.

"Lo siento, ojos cafés," susurré en su cuello.

"Edward, deja de disculparte. Solo se por un minuto. Sin hablar de favores o disculpas o películas en blanco y negro. Solo quiero ser.

Y, entonces, sus palabras calaron profundamente y dejaron mi mente en blanco. Seguía arriba de ella, cubriéndola como siempre pero además dentro de ella. No quería moverme. Este era el lugar más cómodo que en el que jamás había estado en un buen tiempo. Mi cabeza en su hombro mientras mi mano encontraba su camino hacia su lugar favorito encima de su pezón.

"Durmamos ahora, amor. Los dos estamos cansados," dijo, besando mi frente.

La última cosa que dije fue algo medio entre dientes, pues no tenía la energía para articular completamente.

"Mía. Mi ojos cafés. Suave y preciosa…"

"Mmhmm. Toda tuya," murmuró de vuelta, sus dedos entrelazados con los míos.

Caí fácilmente en un sueño realmente profundo, y llegué lentamente a una bruma de intensos sueños que no pude recordar. Pero estaba agradecido de despertar porque me di cuenta de que estaba conscientemente recuperado junto a una muy inconsciente Bella, quien hasta el momento estaba restregándose en mi pierna como una adorable, todavía cachonda, Chihuahua.

"Edward," suspiró mientras la recogía y acunaba en mis brazos, con su cabeza en mi pecho. "Estaba soñando contigo," confesó tímidamente.

"Seh, me di cuenta. Si te hubieras restregado contra mi muslo más fuerte, me hubieras dado una fuerte quemadura de alfombra." (NT/ Por 'alfombra' se refiere a… 'esa' parte femenina)

Golpeó mi brazo.

"¿Quemaduras de mi alfombra? Sólo tu cerebro va ahí, Cullen."

"¿Por qué eres la que te quejas?" dije con una risa. "Soy el chico con una pierna seriamente quemada. No estoy bromeando, lo bueno es que dermatología está un piso debajo de mí en el hospital. Creo que necesito una receta por esto," gemí juguetonamente mientras masajeaba mi muslo para hacer efecto.

"Vas a necesitar algo más que una pomada cuando termine contigo. ¿Dónde está la sala de cirugía plástica? ¿Cerca?"

"¡Ojos cafés! ¿Has lastimado a la nena?" (NT/ Nos seguimos refiriendo a 'esa' parte)

"Sí. La estropeé contigo horriblemente."

"Vamos, madame. Necesito limpiarte," le urgí, jalándola para que se sentara.

"¿Para qué? Oh… cierto," dijo nerviosamente, viendo a su regazo y notando la manchita de sangre en la sábana.

Después de que ambos usamos el baño y nos lavamos un poco, la tumbé de espaldas para así poder echarle un vistazo y asegurarme de que estuviera bien.

"Aquí, ojos cafés, toma este ibuprofeno," dije, dándole un par de píldoras y un vaso con agua.

"Gracias," contestó, tomando las píldoras y el agua y tomándoselos.

"¿Cómo te sientes?" pregunté, separando sus rodillas.

"No duele realmente. Un poco adolorida tal vez, pero no mucho. Fuiste súper amable," dijo con una sonrisa.

"Bueno," dije. "Esto va a ser un poco frío pero ayudará a que la Mona Lisa sonría de vuelta," bromeé.

"¡Oh, Señor! La nombraste así, ¿no es cierto?"

"¿Cómo podía evitarlo? Es apropiado y sabía que iba a molestarte," admití con una risa mientras ponía una compresa fría contra ella. Jadeó ante el repentino frío.

Esperé un par de minutos antes de tomar la toalla y arrojarla al cesto de lavandería.

"Gracias, otra vez," me dijo mientras me recostaba en la cama. Quería acunarla en mis brazos pero no estaba seguro si debía. La decisión estuvo hecha cuando Bella se deslizó junto a mí. Casi quería enloquecer, salir corriendo y gritando, pero su pequeña mano en mi pecho y el olor de su cabello y su pequeño cuerpo cálido junto al mío me calmó, de hecho.

"¿Así que, no te arrepientes de la última noche?" pregunté con voz suave.

"Oh, estoy totalmente arrepentida."

Mi corazón empezó a acelerarse. Mierda. Fue un maldito desastre, ¿o no? ¿Por qué acepté hacerlo?

"Verás, sabía que esto…" empecé a decir, las palabras salían apuradas.

"¡Edward, déjame terminar! Me arrepiento de no haber terminado mi postre en la cena porque hacía engordar, pero era también el más delicioso mousse de chocolate que jamás había probado," dijo juguetonamente. Ella acicaló el vello de mi pecho mientras continuaba. "Me arrepiento de haber esperado tanto ―bueno, haber esperado tanto contigo. De alguna manera dudo que hubiera sido igual de bueno con alguien más. Pero, seh, no debí escuchar cuando decías que debíamos esperar. Porque eso fue… asombroso.

"Escucha, Bella, sobre lo que dije. Sobre la manera en que nos hablamos…"

"Lo sé, Edward. Estábamos pretendiendo. No es la gran cosa. No tenemos que hablar al respecto. En serio. Fue solo… un poco intenso. Dejémoslo así, ¿de acuerdo?"

Joder. Sé que no deberíamos dejar las cosas así. Es solo que… no puedo.

"De acuerdo," respondí sencillamente. Le di un largo beso en la boca que respondió con pequeños gemidos y gimoteos.

"Edward. Creo que necesito más lecciones," ella ronroneó.

"No ahora mismo. Mona Lisa necesita descansar. Así que tú también. Vamos a tener muchas oportunidades para que tú…estudies mi unidad más cuidadosamente."

"Así que, ¿Vamos a seguir adelante?"

"Por supuesto, ¿Por qué no?"

"No lo sé, pensé que tú estabas de acuerdo en ser el primero y eso era todo."

"Por favor, Ojos Cafés, ¿Qué clase de professor sería si no te enseñara todo lo que sé? No me insultes de esa manera"

"Lo siento, profesor, eso estuvo mal. Fui una chica mala," ella ronroneó. Mierda, ella lo hacía a propósito,juraba que lo hacía.

"Sí, eso fue muy travieso," Yo contesté con voz ronca.

"¿En esta escuela hay castigo corporal?" ella preguntó dulcemente, moviendo sus pestañas hacia mí.

"Sí, sí lo hay. De hecho, hay una lección complete sobre ese tipo de cosas," yo dije con una carcajada. Cuando ella bostezó, supe que ella podia coquetear todo lo que ella quisiera, pero íbamos a dormir.

"OK, quizá para la próxima," ella sugirió, acomodándose entre mis hombros, para quedar uno frente al otro,. Me gustaba quedarme dormido de esa manera, porque después podía echar un brazo y una pierna encima de ella, y seducirla como siempre.

"Buenas noches, Ojos Cafés," yo susurré.

"Buenas noches, mamador."

Me desperté temprano la siguiente mañana, y antes de que mis ojos estuvieran completamente abiertos, yo estaba de mal humor. No sabía por qué. Sólo sabía que tenía un estado de ánimo de mierda. Cuando me despavilé un poco, me di cuenta por qué—estaba solo en la cama. Sin Bella. Ningún sonido de Bella o de que estuviera cocinando. Simplemente se había ido.

Me senté muy erguido, inseguro de si debía estar aliviado o enojado, cuando noté una pequeña nota en la almohada de mi lado.

'Edward, estabas asfixiándome y roncando en mi oído. De todos modos, tenía que levantarme pronto par air a una cita con el director de mi tesis. Ven a cenar más tarde, si quieres. No te preocupes si estás ocupado. —Bella p.d. este es mi castor. Por favor, cuídala. Ella y el 'bookworm' no se llevan bien.'

Tuve que reír cuando vi el pequeño castor de peluche Escondido adorablemente bajo las sábanas.

Después de tomar una ducha y vestirme para el trabajo, dejé que mi cerebro se fuera con todo tipo de pensamientos—si la noche anterior había sido un error, si quise decir lo que le había dicho, si ella quiso decir lo que dijo. Dios. Ese fue el peor de todos.

Decidí que no podía soportar más tiempo sin saber. Prendí la computadora y entré a Twitter par aver los tweets de Bella. Mis ojos se fueron hasta el último que había escrito.

BadKittyKillKil Confundida, conociendo las señales mezcladas. Estoy jodida por una penetración que no fue. Fue mucho pero no suficiente. Dios, ayúdame xq lo amo. De verdad.

Mierda, Cullen, ¿Qué has hecho?


Genteeee! He vueltooo! Y ahora sí para quedarme! Lamento la tardanza, ni si quiera vale la pena que lean mis excusas XDDD, pero ahora sí actualizaré una vez por semana! Lo prometo!

Y tengo una buena noticia! La autora original hizo un OS sobre el primer día que se conocieron, pero desde el punto de vista de Edward… sí… entonces pronto lo publicaré, estén pendientes ^^!

Y sé que no he contestado algunos reviews, pero es por falta de tiempo u.u… pro leo todos y cada uno de sus hermosos reviews, y los aprecio inmensamente

Y bueno! EDWARD HABLA FRANCÉS EN ESTE CAPÍTULO! OOOO: baa.. fueron 2 palabras.. pro me derritió(?)

Mee y bueno.. gente! Es super tarde! En una hora y media tengo que irme porque tengo una cita y yo aún en pijama . pero aquí está el cap!... Y saqué 10 en todas mis materias, pipol! Sólo por eso amo a todos(?)

Y ok.. ustedes no están para saberlo… pro GOSH! El capítulo no les hizo sentir algo de calor?

Bien, basta de mis desvaríos.. aquí están las respuestas a los reviews sin cuenta en FF

v . cullen: mil gracias por tu review! Yo también quiero un Edward

Luchii: Jajajajajajajajaja no, linda, no abandonaré la historia, mil gracias

marym25: Lo que quiso decir, es que le llegó su periodo, y eso significa que las pastillas anticonceptivas sí funcionan, gracias por tu review

jozz18: Awww, mil gracias por tu review, hermosa

een suspeensoo por la lectura: jaja ya actualicé C:

Jozz: Awww mil gracias por tu hermoso review

REVIEW RECIBE PREVIEW!

Besos

sparklinghaledecullen