Twilight no me pertenece, y la historia tampoco, es de AngryBadgerGirl. Sólo me adjudico la traducción
Mil gracias a carliitha-cullen por traducir el cap te amo, linda
Mi Bella…Yo…Te amo.
Te amo, Edward. Yo… te amo.
Esas simples palabras se repetían una y otra vez en mi cabeza mientras estaba recostada al lado de Edward, su cuerpo presionándome como siempre que estaba dormido.
Si no era obvio que el cerebro de Edward sufría algún tipo de desconexión con el resto de él, ahora era muy claro.
Y el hecho de que fuera demasiado confuso y desordenado con sus sentimientos, me hacía sentirme confundida. Sabía que él era una buena persona, en el fondo. Pero no estaba a punto de "convencerlo" de que podía amarme. Digo… ¿quién haría eso?
Las personas que sugieren los juegos de rol donde están en su luna de miel, cuando en realidad, ni siquiera están saliendo, no debería ser tan crítico, idiota.
Dándome cuenta de eso no iba a conseguir que me volviera a dormir, eché un vistazo al reloj y vi que eran alrededor de las 6am. Quería deslizarme de la cama, para así empezar a desplazarme por ahí, lentamente tratando de concentrarme en mí misma.
Pero entonces Edward empezó a gruñir en sueños. Él, de hecho, tomó algo de mi cabello antes de que tuviera oportunidad de levantarme. Estábamos en esta retorcida cucharilla de la que probablemente pudiera salir si él soltara mi cabello.
"Hey, suéltame," susurré.
"Ung."
"¿Por favor?"
"Grrr," me gruñó.
Jodidamente perfecto.
Traté por un minuto o más, pero él estaba realmente en su mundo, frotándose contra la línea de mi trasero mientras "dormía-gruñendo" en mi cuello. Era extrañamente romántico en una muy, muy vulgar y asquerosa forma, en serio.
"Ung… quiero mío…"
Oh, Jesús. Pedro Picapiedra, estoy así de cerca de levantarte a mi manera.
Me alcé y suavemente golpeé su mejilla ―lo suficiente como que se rodara o algo.
"Soy yo, só lo Bella," le dije cuando gimió un poco. Finalmente rodó cuando escuchó mi voz, y suspiró antes de empezar a roncar ligeramente.
Levantando mis ropas del suelo, me las puse rápidamente y salí a mi departamento. Era un alivio estar sola después de una noche tan intensa y emocional. Edward necesitaba espacio, incluso si su hombre de las cavernas interno se negaba a ello. Yo necesitaba espacio, también. Terriblemente.
Me puse unos pantalones de yoga y una sudadera después de darme una ducha rápida. Me miré a mí misma en el espejo mientras me cepillaba el cabello y pensaba sobre todo lo que había pasado, cómo todo se había nublado y mezclado.
¿Cómo te convertiste en una mierda de gallina y básicamente te escabulliste sin siquiera un adiós? ¡Clásico!
"Eres mejor que eso, Bella," me dije a mí misma. "Y demasiado estúpida para tener habilidades de auto-preservación, sea lo que sea," murmuré.
Miré alrededor de mi escritorio por una pieza de papel y pluma cuando uno de los animales de peluche atrapó mi mirada.
Perfecto
Me deslicé por el departamento de Edward sin despertarlo. Se veía exhausto mientras dejaba la nota y el animal de peluche junto a él. Su rostro era tan pálido, las bolsas bajo sus ojos oscuras y púrpuras. Besé suavemente su frente y me fui tan rápido como llegué.
De regreso en mi sala, traté de distraerme con mi laptop. Mandé algunos correos electrónicos y algunos tweets por un rato. Incluso mandé un tweet sobre Edward y la noche pasada. Pero cada vez que levantaba la vista, todo lo que veía eran recordatorios de nuestro 'arranque' y cómo todo se había vuelto tan confuso y loco. Antes de que supiera, estaba luchando contra las lágrimas y sintiéndome decaer.
"No puedo. Simplemente no puedo."
Envié un par de textos ―uno de ellos a mi asesor de tesis. Dejé mi lugar, teniendo en mente el único lugar que podía pensar.
"Bella, cariño, entra," dijo Alice, sujetando mi brazo y jalándome dentro de su apartamento.
"Gracias, Al. Sé que es temprano," dije entre el hipo y las lágrimas.
"Cállate, sólo entra y siéntate. Haré café," me dijo.
"Tengo una cita con mi asesor pero la reprogramé. Es que… he llorado todo el camino hacia acá," dije entre sollozos. Estaba tan abrumada, me sentía como si fuera a reventar.
Rose se nos unió en el sofá y arrojó una caja de Kleenex en mi regazo. Murmuré mis gracias y soplé mi nariz cerca de doce veces.
"De acuerdo, ¿qué diablos pasó?" preguntó Alice.
"Está todo… tan… jodido. Creo…" gimoteé. "Creo que yo…" traté de decirlo pero no podía parar de lloriquear. "Creo que quebré a Edward."
"¿Lo quebraste? ¿Qué coño significa eso?" preguntó Rose.
"Significa que hice que él retorciera todo."
"¿Por qué tuviste sexo con él?" sugirió Alice.
"Sí… no… sí," me quejé incoherentemente.
"¡¿Podría alguien darme una pista de qué carajo está pasando?" resopló Rose impacientemente.
"¿Bella, qué pasó? ¿El sexo fue malo?" preguntó Alice.
"No, fue… tan… no puedo siquiera… no tengo una palabra para describirlo. ¿Mega-fantasti-incre-loso?" dije, derrumbándome en una nueva ronda de lágrimas.
"Um. Estoy perdida." Dijo Alice con un suspiro. "¿Estás llorando porque el sexo fue el mejor que has tenido jamás?"
"Tía, es el único sexo que ella ha tenido," le recordó Rose.
"No, era el mejor. Estuvo tan bien; no quiero ni siquiera hacerlo de nuevo. Es como, estoy completa ahora. Creo. No, definitivamente quiero hacerlo de Nuevo. Creo. ¡No sé!"
"De acuerdo, ¿entonces, qué te molesta?" Alice quería saber mientras acariciaba mi brazo.
"¡Estúpidos Jimmy Stewart y Carole Lombard!" me quejé. "¡Es toda su culpa! Películas idiotas en blanco y negro. ¡LAS ODIO! Me hicieron quebrar a Edward," despotriqué, sin decir algo coherente en lo absoluto.
"Porque…" dijo Alice, agitando su mano impacientemente, tratando de engatusar la palabras fuera de mi.
"Porque ellos hicieron que Edward y yo nos dijéramos 'Te amo' mutuamente."
"¿Le dijiste a Edward que lo amabas?" Exclamó Rose, sus ojos abiertos como platos.
"Sí, pero estábamos pretendiendo. ¿Ya saben cómo él estuvo diciéndome que mi primera vez debía ser especial… significativa?"
Soplé mi nariz otra vez antes de explicarles más.
"Así que él lo dijo la noche anterior y realmente se veía como si fuera a decir 'no' por veinte millonésima vez, así que, yo, más o menos, espeté que debíamos… ya saben, los juegos de rol o lo que sea. Como si fuéramos una pareja de una película antigua. Le dije que debíamos pretender que era nuestra noche de bodas, y entonces no iba a parecer como si estuviéramos teniendo sexo."
"¿Y él dijo que eso estaba bien?" preguntó Alice.
"Sí, y al principio fue divertido y ridículo, llamándonos mutuamente 'dulzura' y 'bebé' y todo eso… pero, entonces, entre más avanzábamos, más decíamos. Eso… Dios. Tomó vida propia y me confundió. Todo lo que dije, fue algo como de repente. No puedo decir qué fue real y qué no."
"¿Qué pasó cuando le dijiste que lo amabas? ¿Fue entonces cuando enloqueció?" preguntó Rose.
"No, él ya había enloquecido."
"¿Por qué? ¿Qué dijiste antes de eso?"
"No, no fue algo que dijera. Fue algo que él dijo," balbuceé torpemente, retorciendo el pañuelo que tenía en la mano. "Él dijo 'te amo.' Él lo dijo primero."
"Oh, Jesús. Qué jodido desastre."
"Un desastre por joder," Alice estuvo de acuerdo, sacudiendo su cabeza. "Así que… él lo dijo, entonces tú lo dijiste. Continúa."
"Entonces los dos empezamos a llorar. Estaba tan triste por él. Él… estaba teniendo alguna especie de ataque por esta estúpida idea. Al mismo tiempo, había sido tan gentil y dulce. Ni siquiera dolió mucho ―fue tan cuidadoso. Y justo ahora lo siento, dentro de mí. Eso me dio este retorcido, feliz y triste sentimiento. Como, si realmente deseara que pudiera ser así todo el tiempo, ser tan cercano, no solo con nuestros cuerpos, pero no podemos, porque somos amigos. Pero queremos ser solo amigos. ¡Mierda! No estoy haciendo nada coherente."
Alice me trajo una taza de café y estuvimos ahí sentadas tranquilamente por un rato. Por una vez desee haber tenido algún chiste sobre sexo crudo o bromear sobre algo ―lo que sea. Entre más lo pensaba más me perdía en mi cabeza, y más enojada me ponía.
"Bella, tengo una pregunta." Me dijo Rose. Me giré para verla, esperando no empezar a llorar más fuerte de lo que ya lo estaba haciendo.
"¿No crees que es un poquito extraño que ustedes dos lloraran si sólo estaban pretendiendo?"
"Yo… yo lo sé, Rose," confesé. Tal vez podía engañarme a mí misma, pero no podía engañar a esas dos. "Yo, um… yo estoy enamorada de Edward. No pude evitarlo," dije mientras mis ojos empezaron a picarme horriblemente, tenía que cerrarlos.
"Y él dijo que te amaba, y eso realmente lo afectó, lo cual debe significar algo para él," añadió Alice.
"Bueno, seh… sé que significó algo. Pero era demasiado. Él… no sé cómo explicarlo. A esto me refería cuando dije que lo había 'quebrado'. Es como si esa estúpida cosa del juego de rol hubiese disparado algo y lo puso realmente emocional. Traté de hacerle sentir mejor. Le dije que estaba bien. Y eso… ya saben, eso era sólo un juego de todas formas," expliqué.
Sólo un juego. Uno grande, imbécil, que rasgó tu corazón en un millón de pedazos.
"¿Así que, dónde los deja a ustedes?" preguntó Rose.
"Dormimos por un poco, entonces nos levantamos, bromeamos un poco, como siempre hacemos. Dejé su casa cuando él seguía dormido ―le escribí una nota. Ambos necesitábamos algo de espacio después de eso. Especialmente él. Realmente pienso, en el fondo, él no lo entiende. Como si… él no entendiera cómo ser con alguien. Olvida a las novias, dudo seriamente que tuviera siquiera una amiga. Creo que él sólo sabe cómo coquetear, tontear un rato y seguir adelante. Eso… me hace sentir tristeza por él. ¿No es tonto?"
"No para ti. Tú siempre has tenido un corazón sensible por cosas hirientes. ¿Recuerdas aquella ardilla afuera de nuestro dormitorio de estudiantes de primer año?" recordó Alice.
"Oh, mi Dios… no la ardilla. Juramos no volver a hablar de eso jamás," gimió Rose, cerrando sus ojos y aventando su cabeza hacia atrás. "¡Ella lloró por una semana!" añadió, señalándome.
"Pobre pequeñín. Todo enfermo. Nunca vi a una persona ASPCA (NT/ American Society for the Prevention of Cruelty to Animals - Asociación Americana para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales) ponerse tan irritable como tú lo hiciste, Bella," dijo Alice con un resoplido.
"¡Lo sé! Bella era toda '¡será mejor que le ayudes a recuperarse apropiadamente! ¡Conozco gente de la Federación Mundial de la Vida Salvaje!'" contestó Rose, empezando a reírse.
"Ya saben, diviértanse lo que quieran, pero ahorita estoy realmente enojada," dije con un bufido.
"Lo siento, chica, nos desviamos," dijo Alice, golpeando mi muslo. "Pero no, en serio, el punto es, no estoy totalmente sorprendida de que te preocupes por él, eso de que te sientas mal de que él tenga esos problemas o lo que sea. Digo… si él es importante para ti, entonces supongo que no tienes elección, ¿verdad?"
"¿Qué quieres decir?" pregunté.
"Como… si no tienes elección sobre si debas estar bien sobre sus problemas. No suena como si te tuvieras que mover de él ahora. Si te preocupas por él, tienes que, ya sabes, pegarte a él. Relájate, pero no revolotees sobre él tampoco. Déjalo marcar el ritmo o lo que sea," explicó Rose, consiguiendo el punto de Alice mucho más rápido que yo.
"Me siento como si tratara de domesticar a un animal fiero o algo," me quejé mientras limpiaba mis ojos.
"Domar a la polla salvaje ―siempre vale la pena el esfuerzo. Bueno, depende de la polla, supongo," reflexionó Rose.
"Seh, él vale el esfuerzo," dije con una sonrisa. "Y, por favor, suficiente de chistes de pollas." Ambas me miraron, sonriendo. Y entonces empezaron con su juego de temas. Su pasatiempo favorito.
(NT/ Vale, a partir de aquí, como se darán cuenta, serán comentarios usando la palabra 'polla/pene/sinónimos'. A lo mejor muchos no tendrán sentido, pero los arreglé de la manera que se entendieran mejor).
"Suenas a-pene-ada," Alice resopló.
"Debería estarlo. No querrá envolverse en esa tranca," contestó Rose.
"De otra forma podría convertirse en un lío de polla."
"Espero que él no te esté dando solo cuentos de pollas-y-toros."
"Eso la haría sentirse completamente des-pene-bilada."
"Seh. Ya conoces a los tipos. Te cuentan toda clase de cuentos de princi-pollas algunas veces."
"¡OHPORDIOSYACÁLLENSE!" grité, corriendo a la santidad de su baño para refrescar mi rostro.
Estuve con ellas por unas horas, haciendo las cosas normales de chicas como platicar sobre cómo se sentía al tener sexo, entonces sobre los chicos en general y cómo ellas veían a Jasper y Emmett con bastante regularidad.
"Hey, ¿vas a seguir yendo a esas fiestas del trabajo con Edward?" preguntó Alice.
"Seh. Tenemos este baile de máscaras de Halloween este fin de semana. Necesito ir a comprar algo para eso, de hecho. Creo que realmente necesito un vestido elegante ―mejor que los vestidos de cocktail que tengo, de todas formas."
"De acuerdo, genial. Iremos contigo. Espera ―eso me recuerda. Jasper conoce al EDPA. Su papá trabaja en Brighman y le mencioné ayer que eras amiga de un ginecólogo de ahí. Ellos salieron un par de veces en el verano," dijo. Hice una nota mental de preguntarle a Edward sobre ésto, pero inmediatamente la olvidé.
"¿Podemos regresar a lo de Barney?" preguntó Rose, viéndose demasiado entusiasta sobre la idea de comprar ropa nueva. Rodeé mis ojos.
Después de ir a casa y tomar una siesta por un rato, me puse al día en algunas tareas escritas antes de que me diera cuenta de que era hora de empezar la cena. Estaba bastante segura de que Edward seguía queriendo algo de tiempo para él, así que me sorprendí cuando escuché el sonido familiar del knock-knock-knock en la puerta.
"Hey, Ojos Cafés," dijo con una sonrisa mientras entraba por la puerta. Se veía nervioso. Puedo decirlo porque abusaba de su pobre cabello cuando estaba nervioso.
"Para eso," le dije sujetando sus muñecas mientras sus dedos llegaban a su cuero cabelludo por quinceava vez en un minuto. "Me obligas a querer cortar todo ese bonito cabello sólo para que lo dejes en paz."
"Lo siento, yo… uh… es sólo que," tartamudeó.
"Vamos, sentémonos a platicar," dije, tratando de sonar calmada cuando en realidad tenía el peor caso de mariposas que se haya sabido.
Me senté y jugué con su mano. Amaba sus dedos, cuan largos y elegantes eran ―como si hubieran salido de una pintura. Curioso que él comparara mis partes privadas con la más famosa pieza de arte en el mundo cuando él es el bello.
"¿Hmmm?" dije, registrando vagamente que él me había dicho algo, pero no le había escuchado.
"Dije que es algo bueno que decidiéramos hablar," bromeó, molestándome por quedarme tranquila de repente. "¿Nerviosa?" preguntó.
"Seh. ¿Y tú?"
"Seh."
"Las cosas están incómodas. Conozco lo incómodo, estoy realmente familiarizado con ello. Pero tú eres una de las pocas personas que me hace sentir menos incómodo y más… como una persona normal," confesó, frotando la uña de su meñique con mi pulgar.
Cuando lo miré después de un minuto, vi algo que me hizo pensar en la palabra hogar.
Edward tenía su brazo extendido, su cuerpo girado hacia mí. Quería que me sentara en su regazo.
Trepé y me acomodé lo más compacta que podía. Esto, después de todo, era la única manera real de sentirse cómoda ―envuelta con él y en él.
"¿Te sientes mejor?" preguntó.
"Seh. ¿Qué hay de ti?"
"Todo lo que puedo pensar cuando estás sentada en mi regazo es lo mucho que me gusta cuando te sientas en mi regazo," dijo con una risita. Con mi cabeza en su pecho, su voz era profunda y su risa era áspera, masculina. Tarareé unos soniditos felices cuando sentí que besaba mi cabeza.
"Las cosas que dijimos la otra noche… las podemos dejar aquí. ¿Regresamos y hablamos de ellas en otra ocasión, cuando la idea de eso no nos lastime?" sugirió con voz suave.
"¿No quisiste decir lo que dijiste?"
"Bueno, quería y no. ¿Qué hay sobre ti?"
"Tengo que admitirlo, me siento de la misma manera."
"Montones de personas… que son amigos," dije, siendo bien directa con la palabra 'amigos.' "Dicen 'te amo.' No es como si no nos preocupáramos del uno por el otro. Te respeto, quiero que seas feliz. Todas esas cosas."
"Me siento de la misma forma por ti."
"Está eso del amor platónico, ¿verdad?"
"Absolutamente. El amor a través de la amistad. Es un concepto viejo."
"Mmhmm. Ha habido gente platónica por ahí desde…"
"¿Platón?"
"¡Exactamente!"
"Me gusta la forma en la que piensas, Ojos Cafés."
"Gracias, Edward," dije con una expresión muy seria. "Personas con fijaciones tontas a palabras y dándoles connotaciones locas."
"Me encanta cuando te pones tan intensamente lingüística."
"Pensé que tú eras el de la astucia lingüística por aquí."
"Oh, mi Dios. Algo está mal. ¿Dónde está Bella y qué has hecho con ella?"
No pude contestar porque estaba riéndome tan fuerte de mi propio humor mordaz.
"Bella Swan ―la verdadera Bella Swan― jamás haría una broma sexual tan inculta. ¿Lo haría?" preguntó, poniendo su mano contra mi frente, pretendiendo ver si tenía fiebre.
"Detente antes de que me hagas perder el poco sentido del humor que tengo," le advertí juguetonamente.
"No, no haría eso," suspiró, envolviendo sus largos brazos a mi alrededor y apretándome la vida contra él. Lo miré y su rostro parecía el que veía usualmente ―calmado, juguetón, guapo… socarrón.
"De acuerdo, Sr. Soy-demasiado-genial-para-una-sonrisa-completa-porque-las-damas-quizá-se-desmayen-así-que-solo-media-sonrisa," dije, intencionalmente quedándome sin aliento. Edward sonrió más con mi chiste sobre su sonrisa. "Fiu. Te he dado un apodo muy largo. Estaba tratando de ser sutil y pedir un beso pero lo arruiné," dije, riendo sonoramente con él, y sintiendo como un enorme peso se iba de nosotros.
No era necesario decir más porque nuestros labios ―los suyos y los míos― estaban cansados de hablar y solo estaban trabajando por su cuenta. Lo besé la noche anterior pero sentía como si hubiera pasado demasiado tiempo. Sentir sus labios y lengua y áspera barba era la pieza final que faltaba para liberarse de esa incómoda sensación y dejando que la normalidad regresara.
"Edward," dije, rompiendo nuestro insano besuqueo por un minuto.
"¿Hmm?" contestó, jalando el cuello de mi camiseta e inspeccionando su contenido. Aparté su mano de un golpe para atraer su atención.
"Necesito prepararnos la cena. Y entonces quiero que nosotros… um… avancemos con las lecciones," dije con una sonrisa tímida.
"Mmm," gimió, besándome suavemente. "Suena delicioso. Estoy seguro que la cena también estará buena."
"Quiero besarte, completamente," susurré, con mi frente contra su mejilla. Quería levantarme y prepararnos algo de comer, pero mi libido tenía otras ideas… y tal vez mi corazón también. Me senté a horcajadas en el regazo de Edward para poder agarrarme de él, abrazarlo, dejarle mis besos por todas partes, sintiendo sus grandes manos moverse arriba y abajo por mi espalda. Cuando mi mano bajó hacia el cordón de su uniforme, buscando abrirlo, me detuvo.
"Ojos Cafés, hablemos por un segundo." Lo miré, perpleja. Pensé que ya habíamos hablado.
"No estés nerviosa," dijo, levantando mi barbilla con su dedo índice. "Sólo quiero asegurarme de que estamos en la misma página sobre tus 'lecciones,'"
"¿Como ir sobre el plan de estudios?"
"Sí, como ir sobre el plan de estudios."
"De acuerdo."
"Ahora que tuvimos sexo la noche pasada y que probablemente lo haremos de nuevo…"
"Esperaba eso. Abandonaré esta clase si no lo hacemos," advertí juguetonamente.
"No necesito preocuparme por eso," rió de vuelta. "Lo que quiero decir es, que debemos hablar sobre qué cosas queremos hacer. Bueno, primero debería dejar en claro que yo nunca esperaría que hicieras algo que no quieras hacer. Porque… no me gusta la idea de que estés incómoda… lo que quiero decir es… no dejes que nadie te obligue a nada. Asegúrate que un hombre te respete. Siempre."
¿Por qué mi estómago se retorció de repente?
"Oh… ¿como si alguna vez tengo un novio real algún día? ¿Algo como eso?"
"Seh, algo como eso. No puedo retenerte por siempre, no sería justo para ti. Un día vas a querer más... y… es natural. Y así que quiero que esperes sólo lo mejor, porque es lo que tú mereces. Sé que odias cuando digo eso. Pero es la verdad, Ojos Cafés. Mereces que te traten como lo mejor que jamás le ha pasado a un hombre."
Deja de hablar así, Edward, quiero llorar. Por favor, cállate. Creo que en este momento te detesto por culpa del amistoso, idiota, amor Platónico que te tengo. Así que cierra la puta boca.
"Oh. ¿Pero, qué clase de novio debo buscar? Digo, ¿debería ser como tú?"
"Bueno, no sé si él debería ser como yo. Debería tratarte como yo lo hago. Respetarte. Ser consciente de tus necesidades. Nunca, jamás, dejes que un hombre te toque solo porque quiere y lo dejes hacerlo sólo porque crees que eso hará que le gustes más. Nunca hagas eso, ¿de acuerdo?"
"Pero tu jamás me harías eso. Tu no haces eso."
"Porque te respeto, Ojos Cafés. Eres una buena persona. Desafortunadamente, hay un montón de hombres que pueden ver esa parte dulce de tu personalidad y tratar de aprovecharse de eso. No los dejes. De hecho, creo que probablemente deberías presentarme ante cualquiera que te invite a salir. Puedo decirte cuando un tipo es un jugador, tomando en cuenta que yo soy uno."
"She, tal vez deberías conocerlos. No quiero terminar con un perdedor."
"¿Sabes qué? Solo dime si un tipo te llama la atención. Hablaré con él antes de que siquiera te lleve a salir."
"Creo que tiene sentido. Confío en tu opinión."
"Algunas veces, los hombres pueden mirar a las mujeres de una manera muy irrespetuosa. Checando tus pechos, tu trasero. Cosas como esa. Si algún chico te hace eso, déjamelo saber y tendré una charla con él."
"Eso suena como una buena idea. No quiero meterme con un idiota y luego arrepentirme."
"Por supuesto. Yo estaría muy enojado con cualquier idiota que se portara inapropiadamente contigo. Quiero decir, como tu amigo, creo que sería negligente si no cuidara de ti, especialmente si un chico hace algo mal educado contigo, como pasarse o mirar tu escote."
"¿Harías eso por mí, Edward?"
"Por supuesto que lo haría."
"Eres un muy buen amigo."
"Es lo menos que puedo hacer."
"Gracias."
"De nada."
"OK, así que, ¿Cuáles son tus límites, Edward?"
"Realmente no tengo ninguno. Estoy aquí solo para tratar lo que sea que tú quieras. Tú has marcado el ritmo. Si te sientes curiosa sobre algo, dímelo."
"¿Qué tal si es algo…uh…?"
"¿Algo, como qué?" preguntó con una ceja levantada.
"¡Tú sabes! Algo raro o sucio o lo que sea."
"No tienes que avergonzarte. Sólo pregúntame. Puedes confiar en mí. Nunca dudes en decir 'no' o 'alto' si algo no te gusta."
"Me ha gustado hasta el momento."
"¿Hasta ahora? Mira cómo te ruborizas. Dios, eres bonita cuando te ruborizas. ¿Qué te ha gustado? ¿Hmm?" se burló, sonriéndome
"Me gusta…la…uh. Tú sabes…la charla sucia."
"Tengo que decir, Ojos Cafés ―eso es realmente un tanto irónico considerando cuánto te ruborizas con la sola mención de eso y cuán enojada te pones por mis chistes vulgares."
"¡No juegues!" dije, empujando su hombro.
"No puedo evitarlo. Vamos, dime por qué te gusta hablar sucio."
"Porque lo hace más excitante. Es como, puedo decirte qué tan sexy me hace sentir todo. Y cuando me dices las mismas cosas, lo hace más cachondo. Saber qué piensas lo hace realmente erótico, también. Somos tan sincronizados en eso. Me gusta. Bastante.
"Me gusta, también. Por las mismas razones, exactamente."
"¿Edward?"
"¿Hmm?"
"No puedo hacer la cena o siquiera pensar coherentemente cuando tu mano está en mis bragas."
"Bueno, tomo lo que me has ofrecido como una invitación implícita en este momento."
"¿Lo hice? ¿Cómo?"
"Um, cuando pusiste tu mano en mis bóxers y la enrollaste sobre mi polla."
"Oh… cierto. Hice eso, ¿o no?"
"No me estoy quejando. De hecho, tu mano probablemente podrá decirte que me siento justo lo contrario al desacuerdo en este momento. Al menos si mi erección es alguna indicación."
"Dios, tus manos se sienten bien."
"Igual que las tuyas."
"Quiero… um… a... poner mi boca en ti."
"Cristo, eres completamente demasiado sexy, completamente demasiado involuntaria. Eres mi perdición, Ojos Cafés, la mano de Dios."
"¿Es malo? ¿No debería hablar así con un novio real?"
"No. Para nada. Sólo para mí. Porque nadie más…"
"¿Nadie más, qué?"
"Nadie debería oírlo excepto yo. Eso todo."
"Pero… qué pasa si él es como tú ―¿dulce, digno de confianza? Si tú fueras mi novio, serías de esa forma, ¿correcto?"
"Por supuesto que sí."
"Así que, ¿puedo practicar hablar sucio como si fueras mi novio?"
"Sí. Soy tu novio y sólo puedes hablar así para mí."
"De acuerdo," suspiré mientras su dedo encontraba exactamente donde más amaba que me tocara.
"Y como te dije antes… nada de lo que hagas me parecerá barato o cursi ―jamás. Solamente seductor… atractivo," susurró en mi oído. Mi propia mano bajó por él, moviéndose arriba y abajo en un ritmo constante.
"Edward… quiero… um. Quiero darte una mamada."
"Mierda," gimió.
"¿Puedo… decir más?"
"Sí. ¿Solo por mí?"
"Sólo por ti."
"¿Qué es, Ojos Cafés? ¿Qué quieres decir? Está bien… dime," urgió.
"Me gusta darte mamadas. Amo darte mamadas. Quiero ser…" murmuré, bombeando mi mano más rápido.
"¿Quieres ser, qué?" preguntó aumentando su respiración entrecortada.
"Quiero ser… tu pequeña mamadora."
"Oh, joder," jadeó Edward, justo antes de venirse en mi mano.
"¡Lo siento!" dije abruptamente, buscando los pañuelos en la mesita del café.
"Ojos Cafés, a veces realmente pienso que estás tratando de matarme. En la mejor manera posible."
"¿Quieres tomar una ducha conmigo?" pregunté, ayudándole a quitarse su playera. Sus músculos y vello del pecho se veían deliciosos para mí.
"Oh, no. Voy a saldar mi deuda, señorita. Ven acá," insistió. Gentilmente limpió mi sudor y me quitó las bragas, entonces me recostó en el sofá y me acomodó para quedar frente a su boca, mis rodillas en cada lado de su cabeza. Tomó cerca de un minuto, probablemente menos, para que empezara a ver estrellas y a Jesús y sus doce apóstoles. (NT/ Si pensaban que solo Edward podía sacar frases dignas de un premio, ya ven que Bella no se queda atrás, LOL)
"Santos Humos, eso sigue y sigue," le dije, jadeando y resoplando.
"Me imaginé que te debía algo interesante," dijo con una sonrisa hermosa.
"Debo darte orgasmos más seguidos."
"Deberías. Muchos."
"Vamos, hay que lavarnos y comer. No sé tú, pero considero que cualquier tipo de juego contigo debería ser legalmente un ejercicio físico. Al menos eso justificaría que realmente quiero comer una enorme hamburguesa con queso justo ahora," dije con una risa. "Y alimentarte a ti también, por supuesto," añadí, jalando sus brazos hacia el baño.
"Bastante justo, Ojos Cafés. Como dije antes ―me gusta la forma en la que piensas," contestó, golpeando mi trasero justo antes de arrancarse a correr para que no lo golpeara de regreso.
(NT) -se limpia la frente con el dorso de la mano-
Sudé la gota gorda con este capítulo. En mi vida había leído tantas veces la palabra 'polla' o sus sinónimos. Creo que ya puedo eliminarla de mi vocabulario. Además, aunque disfruto mucho la relación que llevan, ¡SON TAN RAROS! XD.
Algo que disfruté de este capítulo, además del privilegio de poder traducirlo, es que Edward, sin quererlo (o tal vez sí quería) cedió a lo que más quería Bella: ser su novio.
En fin. Gracias Sil, hermosa, por dejarme ayudarte con el capítulo. Fue un verdadero placer (literalmente ;D).
(Nota de Sil(¿)Genteeeeee, dije queactualizaría cada semana, y aquí está… bueno, ahorita tengo serios problemas acostumbrándome de nuevo a escribir conuñaspostizas… so… mañana respondo los reviews sin cuenta, estarán en mi perfil (:
Y deben leer: La Chica Nueva del Piso de Abajo, es el 1er cap desde el punto de vista de Edward
Lesdejo el link, y está en mi perfil…
http: . net/s/ 5981531 /1/La_Chica_Nueva_del_Piso_de_Abajo (sin espacios)
Nos vemos la próxima semana…
Besos
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sparklinghaledecullen
