Todo lo mío(?) es para Lizjoo porque es MI TODO y la amo densamente
Twilight no me pertenece, y la historia tampoco, es de AngryBadgerGirl. Sólo me adjudico la traducción
Capítulo dedicado a Vivian Bella Cullenporque deja reviews bien amor
Gracias a Lizjoo por betear
BPOV
"Bella, quieta," se quejó Alice, luchando para poner delineador sobre mi párpado.
"¡Estoy tratando, pero Rose sigue tirando de mi cabello!"
"No estaría jalándolo si hubieras usado el acondicionador para que tu cabello no tuviera nudos," dijó Rose.
"Las odio a ambas. Sé que solo quieren que luzca bien, pero, ¿Tienen que torturarme? ¿Depilando todo el vello de mi cuerpo? ¿En serio?" me quejé.
"Edward lo apreciará. No me importa qué tan 'platónicos' sean ustedes, él no quiere follarse a Chewbacca," bufó Rose.
"¡Hey! ¡Aún mantengo mi vagina en buen estado! Solamente que no estaba desnuda, como ahora."
"Bueno, ahora el pasará más tiempo ahí abajo," replicó Alice.
"Él pasa bastante tiempo ahí abajo. Hasta tiene un nombre para ella."
"Esto debería ser bueno para ti," sonrió satisfechamente Rose.
"Lo es. La llamó Mona Lisa," dije con un resoplido de satisfacción.
"¡Gracias! Mira a la pintura tú misma, Bella. ¡Ella tiene bigote!" contestó Alice.
"Perras," me quejé.
"Así, ¿Cuántas veces lo han hecho?" preguntó Alice, incapaz de mantener su husmeo bajo control.
"Sólo una vez. Edward quiere que me 'recupere' y dice que deberíamos tomarnos tiempo con eso. De cualquier modo, Creo que hoy es la noche, después del baile de máscaras." dije con una sonrisa.
"Bueno, Buena suerte y diviértete," gorjeó Alice mientras guiñaba.
"Felices vaginas para tiiiiiiiiiiiiiiiii," cantó Rose. Entonces, Alice se le unió y ambas cantaron "Hasta que nosotras follemos de nuevo… felices vaginas para tiiiiiii…"
Yo sólo suspire para mis adentros y agité mi cabeza. Dios sabía que tenían buenas intenciones, incluso si sólo podían pensar en una cosa. Las eché fuera de mi apartamento, deseosa de deshacerme de ellas antes de que Edward llegara, y se avergonzaran a sí mismas. Y a mí.
Con mi cabello y maquillaje listos, pasé a ponerme mi vestido púrpura con el escote enmarcado con piedras doradas y me puse mis zapatillas, justo cuando Edward llegaba a la puerta.
Él me sorprendió con un ramo de flores.
"Oh, wow. ¿Cuál es la ocasión?" pregunté, sonriéndole.
"Nada especial. Sólo me gustan las margaritas naranjas," dijo mientras se encogía de hombros. "Pensé que a ti te gustarían también."
"También me gustan. Gracias."
"¿Compraste un antifaz?" preguntó.
"Sip. Tengo mi disfraz justo aquí," bromeé, mostrándole mi máscara negra con dorada, con finas plumas en uno de los lados. "Me gusta la tuya. Cuernos de demonio. Agradable," agregué. Edward se puso su máscara banca con roja y me sonrió.
"¿Se me ve bien?" preguntó.
"Perfecta," le dije, rodando mis ojos.
"Ven aquí, tú, ángel sin derecho a llamarse así," acusó juguetonamente.
"Oh, Dr. Cullen, ¡Cómo me insulta!" dije, jugando y pisándolo.
Nos abrazamos y besamos por un minuto. Casi lo quise regañar por arruinar mi maquillaje y mi cabello con sus besos y con sus dulces apretones y abrazos pero, realmente, no podía estar molesta.
"Te ves guapo con tu esmoquin," dije, nuestros brazos alrededor del otro.
"Gracias, Ojos Cafés. Es un lindo vestido el que traes puesto. Sobre todo, porque parece casi imposible poder usar brassiere con ese escote."
"Estoy de muy buen humor como para replicar eso, Cullen," dije, cerrando los ojos, mordiéndome a mí misma en vez de a él."Pero puedo morderte," lo amenacé.
"Mmm, tentadoramente sensual," dijó con una carcajada, mientras yo pretendía tirar de su corbata con tanta fuerza para estrangularlo. "Para, señora. No puedo conducir si estoy muerto."
"Pero, entonces, puedes ser un zombi para Halloween."
"Entonces eré un zombi permanentemente. No eres necrofílica, ¿O sí?"
"Edward," le advertí.
"Ponte tu abrigo, vámonos antes de que me estrangules," dijó riéndose.
Me gustaba la forma en que él, poco a poco, estaba aceptando su suerte en la vida, siendo la ruina de mi existencia, aunque sólo fuera en una especie de broma. Y tenía que admitirlo, amaba realmente la manera en que me provocaba intencionalmente.
"Oooh, el vaginamóvil," le hice notar con una sonrisa, a medida que nos acercábamos a su carro.
Edward solo me miró con reproche.
"¿Qué?" yo pregunté.
"Esa no fue la razón por la que lo compré, ni por la que lo conduzco hoy," él dijo, abriendo la puerta para mí.
"Sólo estoy bromeando, Edward," dije con mala cara, inclinando la cabeza hacia él. Cuando él entró al carro, en el lado del conductor, besé la punta de su nariz, sorprendiéndolo.
"¿Por qué fue eso?"
"Tu nariz lucía sola. No necesita un coche de lujo para llamar mi atención."
"Ojos Cafés, si no te conociera, pensaría que estoy empezando a gustarte a pesar de ti misma," él bromeó.
"¿Qué fue lo que dijiste la noche de la tormenta? '¿Sólo un pellizco, una mierda de nada?'(1) Eso suena como verdad," bromeé en respuesta.
"No me agrada mucho eso. La impresión me mataría," dijo con una sonrisa mientras giraba la llave del carro y el motor cobraba vida.
"Eh, Puedo pensar en maneras más emocionantes de acabar contigo."
"A veces me das miedo, Ojos Cafés."
"Hey, mi papá era policía y detective. Sé mucho acerca de cómo ocultar exitosamente un homicidio."
"Recuérdame que nunca debo sacar tu lado malo."
"¿Quién dice que no lo has hecho ya?"
"Oh mierda. Estoy callándome ahora."
"Edward, realmente estás comenzando a gustarme," dije con una sonrisa.
Y todo lo que hicimos fue bromear y reírnos en el camino hacia allá, en el flamante vaginamóvil de Edward.
Todavía era la hora del cocktel cuando llegamos allí. Nos mezclamos entre la gente y tomamos bebidas y aperitivos, el estado de ánimo general de las personas era divertido y amable.
Aro, Heidi, y otros médicos del personal del departamento de OB/GYN(2) del hospital, que había conocido en la fiesta pasada, estaban ahí. Mientras hablaba con Heidi, vi a una linda y exuberante mujer con cabello largo llamar la atención de Edward y abrirse paso hacia nosotros.
"Hola, Edward," dijó ella, un poco, demasiado, entusiasmada.
"Oh, hola, Jessica. Que agradable verte," contestó él, un poco tenso. "Um, ¿Estás aquí con alguien?" preguntó. Él parecía estar incómodo.
"Uh, ¡Sí! Duh. Trabajo en un banco, ¿recuerdas? Bobo," dijo ella, poniendo su mano en el brazo de él. "Estoy con Mike Newton," dijo, mirándome por alguna razón. "Es un podólogo. Eso es un…"
"Un doctor de pies. Sé lo que es un podólogo," dije con una sonrisa. "Mi nana Swan tenía juanetes," yo añadí torpemente, revolviendo mi bebida y encogiéndome.
"Estaba esperando verte aquí," le dijo a Edward. Ella le sonrío con sus gigantes dientes y volvió a tocarle el brazo. Yo quería golpearla y tirarle algunos de sus dientes, pero me resistí.
Cálmate, a quién le importa. El tenía a su grupo de rubias tontas desde antes. No debería sorprenderme que nos topáramos con alguna de ella. Entonces, ¿Por qué estaba tan…deseosa de golpear su rostro?
"Gracias por la presentación, Edward," dije sarcásticamente. Me quedé para ahí como mal tercio, sintiendo que estaba interrumpiendo, cuando era Dientes Enormes quien nos había interrumpido.
"Oh, Dios. Lo siento," dijo él, nerviosamente. "Bella, ésta es una amiga mía, Jessica," dijo, señalándola. "Jessica, ella es Bella, mi…um…m…" tartamudeó.
"Su vecina," terminé por él en voz baja, mirando fijamente hacia mis pies. Aún quería golpearla, pero en ese momento quería decirle a Edward que tomara a Jessica y la llevara al vaginamóvil, y que condujera directo a un acantilado.
Sonreí y asentí con frialdad durante un minuto mientras ellos mantenían una pequeña charla, tensa y extraña. Disculpándome, me dirigí al baño de damas para acomodar mis pensamientos. No debería molestarme que alguien, que realmente era cercano a Edward, pasara tiempo con él. No teníamos realmente monogamia—no había una relación a la cual proteger. El tiempo que pasábamos juntos era exclusivamente por conveniencia.
Yo creo. Mierda, no lo sé. Aún quiero golpearla.
Cuando salía del baño de damas, prácticamente corrí hacia Edward.
"Lo siento," murmuré.
"No tienes la máscara puesta," él dijo, señalando a la máscara en mi mano.
"Sí. Bueno, tú nunca te quitas la tuya," me quejé, caminando hacia la terraza cruzando el vestíbulo, mis tacones sonando en el mármol debajo de mí.
El aire frío golpeó mi cara y mis mejillas. Sentí como alguien me toba de mi codo y mi brazo.
"Estás enojada conmigo," dijo Edward.
"No. Tendrías que haberme hecho algo malo para que estuviera enojada contigo."
"Entonces, ¿Qué está molestándote?"
"¡Nada!" dije secamente.
"Bella. Por favor. ¿Deberíamos irnos? No quiero mantenerte aquí si no lo estás disfrutando."
"Por favor, tú, Edward. Estoy aquí por un trato, ¿Recuerdas? Mi 'disfrute' no entra en esto. Todavía puedo sonreír, platicar y ser una niña buena," dije, mis palabras saliendo como ladridos.
"No deberías estar celosa de Jessica. Nunca me gustó."
"¿Qué? ¿Celosa? ¿De esa descerebrada? ¿Estás borracho?"
"No parecías nada feliz de conocerla."
"Conocerla estuvo bien. Fue la presentación la que no, 'vecino,'" escupí.
"OK, ahora ya estamos llegando a algún lado. Mira, fue incómodo. No tenía la intención de que pareciera que no sabía cómo llamarte. Bien, no, quizás no lo sabía."
"¿Qué significa eso? ¿No pudiste solo haber dicho 'mi amiga'?' Eso es lo que soy, ¿cierto?"
"Claro, pero…"
"¿Pero qué, Edward?" dije, mi voz comenzando a romperse.
Se me quedó viendo, como si estuviera luchando por saber qué decir a continuación, y esa mirada—de comportamiento de chico malo—me regresó a la realidad.
"Sólo vamos a comer, todos se están sentando," dije, mis labios en una fina línea. Estaba tratando fuertemente de no llorar. Y de no golpearlo.
La cena pareció durar eternidades, escuchando pláticas, chirridos y golpecitos de cubiertos. Las risas no tenían el habitual efecto contagioso en mí. No estaba siendo descortés, de hecho, aún participaba en las pláticas cuando podía, pero mi sonrisa parecía de madera y mi plática casi desierta.
Edward y yo estuvimos callados en el camino regreso a casa. Mantuve mi mente ocupada mirando por la ventana y a las luces de la ciudad.
Quería regresar el tiempo y hacer que las últimas horas desaparecieran. Quería. No me importara lo que Edward pensaba, y cómo me había tratado enfrente de una de sus…amigas. Pero no podía regresar el tiempo. Sólo podía tratar de arreglar lo que había pasado.
"Lamento si arruiné tu noche," ofrecí, mientras caminábamos dentro del edificio. Traté de detenerme enfrente de mi puerta, pero Edward me sostuvo del brazo y me llevó a las escaleras, directo a su apartamento. Una vez que estuvimos dentro, empezamos a hablar.
"Eso no es importante, Bella. Estoy más consternado por lo que sea que estaba molestándote."
"¿De verdad no lo sabes? No estoy tratando de ser graciosa, es una pregunta sincera."
"Y tengo una respuesta sincera. No tengo ni idea. Por mi vida, nunca sé qué es lo que estás pensando. Eres muchísimo mejor leyéndome tú a mí que yo a ti."
"Bien, entonces. Te lo diré. Me hizo enojar que ni siquiera pudieras decirle a esa mujer que era tu amiga. Es como si…tú estuvieras avergonzado de mí," dije en voz baja. "No es como si no supiera que ella es más bonita que yo, y eso no es gran cosa…"
Edward me interrumpió riendo.
"¿Eso es lo que crees? ¿Quién está hablando tonterías ahora, Ojos Cafés?" preguntó él, su tono de voz lleno de sarcasmo.
"¿Esta es tu idea de hablar sobre esto? ¿Burlándote de mí?" pregunté defensivamente.
"Si me dices algo como eso de nuevo—algo que crees que me desagrada o que alguien te hizo sentir inferior—No sólo me burlare de ti, si no que me enojaré contigo. Porque, y éstas son tus palabras: 'eso insulta a ambos.' Yo no me avergüenzo de ti. Y nunca te compares con Jessica. Quiero decir, ¡Sé que ella es una chica plástica llena de implantes!"
"Entonces, ¿Por qué te trabaste?"
Edward suspiró y pareció pensativo por un minuto.
"Yo quería decir 'mi amiga' cuando te presenté, pero pensé que si lo señalaba, eso le dría una idea equivocada a Jessica. No quería que pensara que yo estoy disponible. Pero tampoco podía llamarte mi novia. Me sentí como si estuviera en un punto malo. Esa es la honesta verdad de Dios."
"¿En serio?"
"En serio."
"Te juzgué mal, Edward. Parece que lo hago muy seguido. Lo siento." Me senté en el sillón al lado de él, mi ira girando en el sentimiento opuesto.
"¿Sabes qué? También te juzgué. Nunca me imagine que te consideraras debajo de alguien como Jessica, en ningún modo," dijo él, con el ceño fruncido, pero acercándose cada vez más a mí. Mi corazón comenzó a latir rápidamente, y mi piel se ruborizó.
"Creo que probablemente he gastado mi aceptación. Debería ir abajo," contesté, a pesar del hecho de que él me había empujado hasta la esquina de su sillón de dos plazas, entre él y el brazo del sillón, sin ningún lugar para ir. No quería decir ninguna palabra de las que había dicho. No quería irme; solo estaba tratando de calmar la bola de sentimientos que tenía, la mezcla de ira, arrepentimiento, posesividad… y excitación.
"No te vayas. Lo siento también. No debí haber dudado de ti—No estoy enojado, sólo…Ojos Cafés, podríamos haber estado en un cuarto lleno de 'Jessicas' y…yo sólo te hubiera notado a ti," me dijo él dulcemente, su cabeza inclinada hacia mí, esos grandes ojos de cachorro haciendo girar mi cabeza. "Tienes que saber eso."
Todo comenzó a dar vueltas en mi cabeza de nuevo, y perdí el hilo de lo que se sentía como amistadlo que se sentía como atracción, como romance, y como…ternura…cariño…amor.
"Edward…" yo susurré.
"Quédate, Ojos Cafés. Ese vestido es muy bonito no debe ser tirado en el piso de mi habitación," me dijo con una sonrisa mientras sus dedos recorrían el borde de mi escote, y se metían por él.
"Yo…no tenía derecho a estar enojada. Realmente me siento tonta."
"Mira, el 99% del tiempo no sé lo que estás pensado. Sólo dímelo la siguiente vez, ¿OK?"
"Sí, OK."
Nos sentamos en silencio por unos minutos, mientras Edward hacía girar un mechón de mi cabello entre sus dedos. En un impulso, subí mi vestido y me senté a horcajadas en su regazo, casi atacándolo.
"Oof, Mira, Ojos Cafés, vas a dañar los productos," dijo él con una carcajada.
"Hey, es justo, tú me estrujas todo el tiempo."
"Es cierto," contestó él, sonriendo, mientras yo acariciaba su barba con las puntas de mis dedos. Enrollé mis brazos alrededor de su cuello, y presioné mi mejilla contra la suya lo más fuerte que pude. Gimió fuertemente a propósito.
"Calla. Estoy tratando de ahuyentar a mi último estado de ánimo. Me estoy concentrando."
"¿Quejándote de mí y tomándome del cabello?"
"Menos plática y más sufrimiento en silencio, Edward."
"OK. Estaré quieto ahora… ¿Hecho?" preguntó, tratando deliberadamente de molestarme.
"No, me estás distrayendo. Estoy tratando de convencer a mi gruñona interna de que se vaya al clóset."
"Tengo una mejor manera de exorcizar a tus demonios, Ojos Cafés," ronroneó, con las manos en mi trasero.
"Edward, no puedes resolver el problema con tu pene."
"No, pero moriré en el intento, pequeña," dijo con una sonrisa, mientras sus dedos encontraban ágilmente el camino dentro de mi vestido. Suspiró entre dientes cuando sintió los volantes de seda de mi ropa interior. "¿Qué…mierda…tú de verdad…joder," balbuceó.
"Es una tanga. Creí que te gustaría," contesté con una pequeña sonrisa.
"No me importan los bóxers, e incluso las pequeñas bragas blancas que usas son lindas…pero ésto. Ésto me matará," murmuró mientras me besaba suavemente, su mano aún jugando con los holanes bajo mi vestido.
"¿Edward?"
"¿Hmm?"
"Mi gruñona se ha ido."
"Finalmente. Me estaba empezando a preguntar si debería tener sexo con ella en vez de contigo."
"Pff. Como si ella fuera a dormir con alguien como tú."
"¿Estás segura de que tu gruñona se ha ido? De hecho, ¿Cómo puedes decirlo realmente, ahora que lo pienso?"
"Eso es todo, estoy llevando a mis volantes al piso de abajo," jadeé, tratando de levantarme de su regazo.
"Hey, sabes que me gusta bromear. Y por la sensación de estas bragas…creo que tú también lo haces, ¿hmmm?" preguntó, con esa sonrisa que no sabía si golpear o morderla. Quizás ambas.
"Sólo quería que pensaras en lo bonita que se ve," susurré, mirando descaradamente hacia sus labios.
"Bueno, ¿Cómo voy a saber cómo se ve si ni siquiera está a la vista, Ojos Cafés?" Bromeó, mientras deslizaba la cremallera de mi vestido lentamente.
"No lo sé," supuse en voz baja, pensativamente.
"¿Me enseñaras esas lindas bragas tuyas?" preguntó, mirándome a través de mis espesas pestañas, con la frente baja. Tragué fuertemente y solo asentí con mi cabeza. Bajé el cuello de mi vestido por mis brazos, a modo de que quedara en mi cintura.
"Levántate por mí, hermosa," me apresuró, ayudándome a pararme mientras mi vestido caía al piso. "Voltéate; Quiero verte toda."
Vistiendo nada más que mi tanga con volantes y mis tacones, di la vuelta lentamente mientras Edward estaba sentado en el sillón, todavía vestido con su esmoquin, a excepción de la chaqueta.
"Jesús, Ojos Cafés— ¿Qué mierda se metió en tu cabeza para creer que Jessica tiene algo mejor que tú?" preguntó, agitando su cabeza.
"Me siento…Hermosa cuando estoy contigo," confesé, mirando a mis pies con pedicura. Miré hacia Edward, y le sonreí.
"Escucha," empezó. "Quiero que entiendas algo. No estaría aquí si no lo quisiera. Si quisiera haber ido a casa con Jessica, lo hubiera hecho. Aquí— ¿lo ves?" preguntó, sacando su BlackBerry de la chaqueta. "Este teléfono tiene el número de todas las mujeres con las que he estado o en las que he estado interesado desde un par de años o algo así. No he llamado a ninguna de ellas desde la noche de tu cumpleaños cuando acordamos esto. No lo he hecho porque no las quiero a ellas…Te quiero a ti."
"Gracias," susurró.
"Bella," suspiró, luciendo como Adonis en su traje, sus brazos alzados, queriéndome a mí. Este hombre, tan seductor, encantador, guapo…diabólico…me quería.
El pensamiento me hizo darme cuenta de que en mí había algo de estar siendo seductora, atractiva, y eso era independientemente de la verdad, amor tierno. Eso era lo que Edward quería decir, y me sentí tonta de esperar más o menos.
"Oh, Dios, Edward," grité, literalmente tirándome sobre él. Si no tocaba cada centímetro de él pronto, perdería la cabeza. "Por favor," rogué, pasando mis manos por todo él mientras él besaba mi pecho. Lo que estaba pidiendo, no estaba segura de qué era
Agarré su cara, poniendo su boca en la mía. El sabía como a whiskey y caramelo, su aliento salió en un gemido, probablemente en respuesta a mi impaciencia.
"Esta noche, tú estás a cargo, Ojos Cafés. Quiero que me digas lo que te hará sentir bien. Quiero que te sientas especial…deseable…sexy. Porque lo eres," me dijo, mientras acariciaba mi mejilla con su pulgar.
"¿Puedo tocarte? ¿Tocarte en cualquier parte?" pregunté.
"Por supuesto que puedo. No creo poder negarme, incluso si tratara."
"Como si pudieras luchar contra mí," dije con una risita, mientras comenzaba a aflojar su corbata y a desabrochar su camisa
"Ni una oportunidad," contestó, mientras trazaba una línea alrededor de mi pezón con la punta de su dedo.
Abrí su camisa, pero no tuve la paciencia de sacársela por completo. No pude esperar más, porque amaba tocar el pecho y los hombres de Edward, sentir su fuerte cuerpo bajo mis manos—sus músculos tensos y trabajados mientras se movía. Incluso su pecho me excitaba; tan masculino, guapo.
Con cuidado, estudié cada parte de su cuerpo, algunas de las cosas que hacían gemir o jadear a Edward, como cuando él besaba y lamía mi cuello. Algunas veces mi curiosidad lo hacía reír.
"Tienes una extraña fascinación con mis manos," me dijo con una sonrisa. "Lo disfruto—no me malinterpretes—pero he notado cómo las miras o juegas con ellas."
"Son lindas," dije, encogiéndome de hombres y riendo, y después bese la palma de su mano. "Y ellas…no lo sé…me recuerdan a ti, tu personalidad," confesé un tanto incómoda. "Son sofisticadas…sexys. Pero también suaves y tiernas."
"¿Cómo ahora?" preguntó, acunando mis pechos suavemente.
"Sí, como ahora," dije en voz baja, antes de inclinarme y besarlo de nuevo. Su suave y aterciopelada se movió sobre la mía, haciéndome gemir y que me moviera contra él
"Dime que te gustaría. Lo que sea que quieras," pregunto.
"Quiero sentir tu boca…sentirla en mis pechos," gemí, y él cumplió—succionando y tirando de mí, haciendo girar la habitación y encendiendo un dolor entre mis piernas.
Mis dedos buscaban torpemente a tientas la hebilla de su cinturón, tratando de quitarle el resto de sus ropas, o al menos sólo conseguir lo que deseaba tan perversamente, sentirlo en mi mano, mi boca, dentro de mí. Finalmente, me las arreglé para desabrochar su piel desnuda con mi mano, acariciándolo de arriba a abajo. Cuando sus ojos se cerraron e hizo una mueca de deseo, creí que lo había perdido por completo.
"Quiero… mamarte," ronroneé.
Me arrodillé enfrente de él, con una mano alrededor de él, y la otra dentro de mis panties. Cuando lo toque con mis labios y lengua, lamiendo y chupando, sus ojos se abrieron y me observó, gimiendo en aprobación y poniendo una mano en mi cabello.
"Pequeña suave boca…Jesús," murmuró, "¿Estás disfrutando también tú? joder—Ojos Cafés…tú eres mi buena chica…mi pequeña mamadora de pollas. No puedo…" Creo que estaba tratando de decirme que no podía esperar por mucho tiempo y dejó caer su cabeza en su hombro. Verlo tan excitado causó el mismo efecto en mí, y cuando sentí que me venía, mire hacia Edward y gemí en su piel—realmente no podía ayudar, pro era bastante estimulante para él. Él podía decir, por la expresión de mi cara, que estaba en el clímax- mientras él estaba en mi boca.
"Joder, vas a matarme…" gruñó, sus labios en una mueca. Se veía bastante afectado, pero su voz sonó más como a un gemido suplicante.
Oops. Eso creo.
Con un gemido, llenó mi boca, tratando de recobrar el aliento. Levantándome, me puse de espaldas hacia él; tomó mi tanga entre sus dedos, y con un solo movimiento la quitó
"Oh, Mona…has tenido algo de trabajo," dijo con una sonrisa cuando vio que estaba totalmente depilada. Besó suavemente mi pubis. Arrugué mi cara antes de reír.
Aún tenía mis panties en su mano, inspeccionando el trozo de seda dorada.
"Necesitas ordenar una de estas en cada color," me dijo. "Con solo mirarla me excité," confesó con una carcajada, tocando el material con los dedos.
"¿En serio?" pregunté, tomando la tanga y mirando s su parte. Efectivamente, el ya estaba…feliz. Hice un descubrimiento accidental cuando con mi mano y la tanga me froté contra él. Él casi brinca por la sensación de la seda contra su piel.
Hmm, curioso.
Sosteniendo la tanga entre mis dedos, froté el material contra él, adelante y hacia atrás, viendo como él silbaba y apretaba los dientes
"Sólo quiero probar una cosa," susurré. "Todavía estate…no te muevas," le dije con una sonrisa.
Me burlé de él utilizando el tejido como una pluma. Cuando empezó a murmurar una sarta de malas palabras, supe que eso era realmente, en verdad erótico para él. Envolví la tanga alrededor de su polla y puse mi mano sobre ella.
"¿Ésto se siente bien?" pregunté, la mitad de mí buscando su afirmación, medio tratando de ver si hablando lo hacía mejor. Edward ni siquiera pudo responder con palabras, que fue más que una confirmación para mí. Estaba tan excitado como lo había estado minutes antes, y la vista me puso en exactamente el mismo estado.
"Te deseo, Edward," murmuré. "te quiero dentro de mí…por favor."
"Lección cinco, Ojos Cafés, es el orgasmo vaginal. Esta posición en particular es perfecta para esto," dijo con una sonrisa. "Ven aquí, nena," susurró, sentándome suavemente a horcajadas sobre él de nuevo. "Deslízate suavemente en mí. Si duele, para, ¿OK?" pregunté. Asentí con la cabeza y mire hacia abajo, las manos de ambos ayudando a guiarme sobre él.
Fue diferente a la primera vez—solo hubo dolor durante unos pocos segundos, pero entonces sólo fuimos él y yo, encajando juntos, completándonos el uno al otro. Los dos suspiramos cuando estuvo por complete dentro de mí, y yo instintivamente arqueé mi espalda para complacerle…sentirlo en todas partes. Sus manos se enredaron en mi cabello cuando comencé a mover mis caderas hacia arriba y hacia abajo, pronunciando más la curva de mi espalda y acercando mis pechos a su boca. Succionó y mordió mientras yo me retorcía encima de él.
Las largas manos de Edward me agarraron por el trasero para rozar l lugar que solo encontraba con su dedo. Cuando lo presionó con l fuerza de más de la punta de un dedo, mi reacción fue casi instantánea. Todo mi cuerpo sintió la sensación de pinchazos antes de que ms músculos se convulsionaran con las chispas más intensas y eufóricas que había sentido en mi vida.
Abrí mi boca para gritar, pero no salió ningún sonido. Me di cuenta rápidamente de que era porque estaba tan tensa que no tenía aire en mis pulmones. Tomé una gigantesca respiración, y dejé que mi cuerpo hiciera lo que tenía que hacer- reaccionar a Edward de la manera más básica, natural y primitiva.
"¿Quieres más?" preguntó, preguntándose a sí mismo si estábamos yendo muy rápido.
"Sí," conteste rápidamente. Si él estaba dispuesto, yo también.
"No creo que pueda date más. No aún," dijo, ayudándome a subir y bajar sobre él, pro desacelerando.
"Dame…por favor" dije, mi voz sonando como una suave petición.
"No quiero lastimarte."
"Puedo tomar lo que sea que me des, Edward. Lo deseo."
"¿Estás segura?" preguntó, casi sin respiración.
"Por favor…Yo nunca…renunciaré o diré que no. Nunca. Hasta que…tú lo hagas," jade, moviéndome frenéticamente contra él. Cerré mis ojos con él, determinada a seguir mi camino—tanto como él se ofreciera a seguirlo, también.
"OK. Yo…confío en ti," él jadeó. Sus Fuertes brazos dirigiendo mis caderas hasta tenerlo de Nuevo completamente dentro de mí, haciéndome rebotar de nuevo.
"Oh, oh, oh…Edward," gemí, mi cabeza se desplomó contra su cuello. "Sólo tómalo ahora, mi hermoso hombre…solo tómalo," susurré en su oído.
Miré su cara, concentrada, y acaricié su mejilla, cuando su cuerpo aún estaba dentro del mío mientras se venía. Sonreí para mis adentros cuando él gruñó de Nuevo y murmuró palaras ininteligibles acerca de su más hermosa flor, la que lo volvía loco.
Estaba tan cansada que apenas note que Edward me llevaba a la cama, quitándome los zapatos y desnudándose por completo. Se puso en la posición 'estrujadora' al lado y casi encima de mí, justo antes de que yo me durmiera por completo. Lo último que recordé fue un sueño muy vívido con su voz—tan clara como en el día.
'Buenas noches, Ojos Cafés. Te amo.'
(1)Se refiere a una parte del capítulo 4
(2) Obstetricia/Ginecología
NO amaron el capítulo completamente? Todo amor y ternura pro con celos y sensualidad? *000000000*
GOSH, y el finaaaaaaaal!... creen que sea verdad o sólo sueño de Bella? Qué creen que pasará?
Bueno agradezco infinitamente todos y cada uno de sus hermosos reviews! Los leo todos y cada uno (:
Y bueno, gente, me he esforado actualizando semanalmente, pro los rr han bajado :( pro bueno, aquí seguiré :DDDD
Respuestas a rr sin cuenta:
V . Cullen: jajaja es que Edward es totalmente amor y ternura!
AngieCullen: Ya está aquí el cap (: gracias por tu rr
Susana: Lo de los novios no era errrr tan real u.u… pro Ed es amor
Luchii: Muchas gracias por tu rr, linda
Jozzlyn: en estos capítulos veremos más sobre su enamoramiento, gracias a ti por leer y comentar
Review recibe preview!
Besos
sparklinghaledecullen
