DOLOR

Dolor. Esa era la sensación que sentía cada tributo después del primer día de los juegos. Estar obligados a matar con sus propias manos a su compañero de distrito. Unos pensaban que podría tener la suerte de ganar sin matar a nadie, o en todo caso, morir sin haber matado a nadie. Pero esta vez fue diferente, cada uno, desde el distrito 1 hasta el distrito 12 estaban manchados con ese peso de sangre.

12 tributos. Solo quedan 12. Cada vez menos y menos probabilidades de ganar. La soledad y la tristeza era el sentimiento que acompañaba a cada uno de los tributos. Cada uno caminando por sus rumbos, tratando de no toparse con alguien porque sabrían que se desataría una pelea donde el cañonazo significaría el fin para uno de ellos.

Los recuerdos quedaron plasmados en la mente de Mario y Ana, que después de su gran pérdida compartieron su dolor y caminaron juntos en silencio, fue una alianza para sanar sus dolores, acamparon en el bosque, cerca de la fuente de agua, por si la necesitaban, todo fue en silencio, nadie hablo ni se dirigió al otro. Nunca suplantarían a Arturo o a Ámbar y lo sabían. El silencio era suficiente para ellos.

Miraron sus maletas, no tenían mucho ya que fueron de las últimas personas en salir de la cornucopia y todo ya se lo habían llevado los demás. Una cuerda, dos botellas vacías, un suéter, y una extraña caja con 5 pastillas blancas, no sabían que eran, pero de algo tenían que servir. De armamento, no llevaban mucho, el recuerdo de Arturo estaba impregnado en el cuchillo que llevaba en sus manos, la única arma que para ella era más que suficiente, si pudo quitarle la vida a Arturo, podía quitársela a alguien más. ¿Suficiente para los dos?

-.-

El agua estaba fría, la verdad es que no le importaba, Eric solo quería tomar. El sabia que el agua salada podría dañar más que beneficiarlo. Pero en los juegos, eso no importaba.

Contaba con una garrafa donde podía guardar poco agua, llego a la orilla y mira a su alrededor, para su fortuna era el único en la zona, según él. Dejo todo, mochila, dejo el cuchillo que le quito a Samanta y el lanza que tomo rápidamente, todo en la orilla. Se quito los zapatos y se dio un chapuzón en el agua. El sudor poco a poco fue desapareciendo, y a su lado se fue el miedo y el estrés. Ahora paz es lo que había dentro de él, su cuerpo se refresco y pudo obtener la tranquilidad que siempre deseo, en el distrito 12 uno no podía disfrutar de aquellos lujos, los rumores decían que fuera del distrito, detrás de la cerca electrificada existía un lago donde podías nadar. Pero al fin y al cavo era un rumor.

Se sumergió cuerpo completo, trato de abrir los ojos pero lo salado del agua lo impedía, salió del agua y se tiro en la orilla. La arena era caliente, todo lo contrario del agua. Pero agradaba. Se puso a pensar que es lo que haría ahora. Tomo sus dos garrafas y las lleno de agua, tomo una con sus manos y la empino en su boca; al principio fue extraño pasar, la sal ardía en su garganta, pero después de unos 4 tragos, se sentía como agua ordinaria.

Sabía que el lugar donde se encontraba, no era el más adecuado para acampar, tenía que buscar un lugar más seguro, tomo sus cosas, miro, y se dirigió hacia el bosque, donde el sabia que estarían la mayoría de los tributos, pero era mejor que el desierto y la montaña.

-.-

La agricultura siempre fue tediosa y odiada por Mirsha, todo los días hacia lo mismo en su distrito. Salir de su casa antes de las 6 am, llegar con el grupo que le asignan todos los días. Trabajar arduamente recolectando todo tipo de frutas o verduras. Tenían un descanso de 1 hora, para poder comer y seguir con el trabajo. La jornada terminaba cuando el sol se ponía, en promedio era como las 6 o 7 de la noche.

Nunca pensó para que realmente le serviría eso, pero en estos momento se sentía muy feliz, corría por el bosque identificando casi todo los tipos de bayas y frutos de los arboles, sabia cuales eran buenos para su cuerpo, cuales la podrían alimentar, y mejor aun, cuales son venenosos con los cuales podría pinchar sus cuchillos y convertirlos en mortíferas armas venenosas.

Saco una bolsa donde fue metiendo las que le servirían, al ver los arboles con frutos venenosos, decidió pincharlos ahí mismo con sus cuchillos, sin arrancarlos, podría pasar otro tributo e ingerirlas. Muerte segura.

Rio y continuo su trayectoria.

-.-

Flor ya se encontraba a una altura bastante alta en la montaña, por su baja estura, no ocupaba mucho esfuerzo subiendo por esas grandes y empinadas rocas. Su condición física no era la adecuada, ella nunca subió algo tan extenso, en su distrito solo se encargaba de arrear animales de granja.

Miraba a lo lejos, tratando de buscar algo que le ayudara, tocaba las piedras como si al contacto ellas les dijeran algo, ¿qué es lo que debo de hacer?, ¿debería estar aquí o en otro lugar? Preguntas y más preguntas, y ninguna respuesta. Voltio y ahora observaba mas allá del horizonte, tratando de imaginar donde se encontraba cada tributo, miraba al cielo esperando el sonido del cañón, y pensar que estaría a punto de terminar.

Un ruido entro en su memoria, un ruido como el quebrar de una rama, como el movimiento de una piedra, una presencia, y se encontraba detrás de ella. Flor miro, y a lo lejos, en una cueva unos dos metros arriba de ella, se encontraban unos ojos que la asechaban tal vez desde hace tiempo.

-.-

Jocsan y Benítez fueron los que tomaron la mayoría de las armas, espadas, hachas, escudos, lanzas, suministros suficientes para poder sobrevivir juntos. Ellos fueron unos de los tributos más altos, obteniendo ambos una calificación de 10 puntos, las más altas. Podrían jurar que ellos serian los ganadores.

Tomaron como guía el bosque, Jocsan pensó que sería muy lógico que los demás tributos se fueran por ahí, escondiéndose o tratando de hacer lo mismo que ellos. Buscar y matar.

-no veo mucho movimiento- comento Jocsan, -tal vez tendríamos que ocultarnos-

-sigamos- aclaro Benítez, -yo pienso que lo mejor es seguir, así encontramos más rápidos a los demás y acabo con este juego de una vez-

-ganar- bufo Jocsan, -por favor, tenemos una alianza pero recuerda que no durara mucho, y pues todos sabemos que te matare al final-

-no te exaltes amigo- rio Benítez, -eso lo veremos luego- dijo en tono burlón.

-me estas retando- se exalta Joczan y ahora va directo hacia Benítez, -porque si así lo crees, podemos vernos ahora mismo-

No tuvieron que decir ninguna palabra mas, eso fue un clic que inicio la pelea, la decisión entre que distrito profesional seguiría caminando vivo por la arena se tomaría en pocos tiempo, tardarían, todos lo sabían. No se rendirían tan fáciles. Joczan tomo una espada larga, alrededor de un metro, si no es que mas. Era fácil usarla para él, en su distrito pescaba con algo similar, moviéndolas rápido y velozmente entre sus dedos para pescar. Por su parte Benítez tomo una espada, pero a diferencia de la de Joczan esta era más gruesa, podía hacerte pasar por un cuchillo gigante, pero realmente si era una espada.

Tomaron su último respiro, se miraron a los ojos esperando que el oponente comenzara.

-nos vemos del otro lado-dice Benítez.

-.-

El desierto era un horno en tamaño gigante, agradable era una palabra que no existía en ese lugar, el viento lograba ser más dolorosas esas gotas de sudor que pasaban por la frente de Keren. Fue la única y ella lo sabía, en irse por ese rumbo. Trataba de ser inteligente, pensando en que por alguna razón estaba ese lugar ahí. Que persona tan coherente pensaría poner un desierto solo de adorno, sin ningún llamativo que atraiga a los demás. Keren quería ser más inteligente que los demás.

La arena era suave y densa, caliente como para poder crear ampollas en tu cuerpo, cada paso que daba, calentaba un grado más su pierna, como si su calzado no estuviera y caminara descalza por esas mismas tierras donde podría andar el diablo.

Una fuerte tormenta de arena hizo retroceder un poco a Keren, quien cerró los ojos evitando que la arena entrara a sus ojos. Fue un momento muy fuerte, sentía cada golpecito, como cada fragmento de la tormenta se clavaba en su piel creando un dolor intenso. Primero se vencieron sus brazos, después sus piernas y finalmente cayó en la arena hirviendo. Gran error. Fue lo último que pensó y su mente se esfumo. Quedo en negro.

-.-

Los arboles eran la especialidad de Sharly, siempre han estado en su vida y con ellos se ayudaría a sobrevivir, entro al bosque y busco un gran árbol para trepar y salvarse de los demás tributos. Encontró uno grueso, unos dos metros de diámetro aproximadamente y una altura incalculable.

Trepar fue un poco difícil, el árbol contaba con una defensa muy engañosa, tenía muchas ramas. Uno decía, pues con ellas te ayudas a impulsarte hacia arriba. Pero la verdad era que eran muy livianas y fácilmente se quebraban y caías al suelo. Y si tenias mala suerte quedabas ahí con un hueso roto.

"La experiencia hace al maestro" pensó Sharly, con las dos hachas que obtuvo en la cornucopia logro trepar de una manera que a ningún tributo le pasaría por su cabeza, las hachas cuentan con una punta muy grande y filosa en la parte posterior, con la fuerza necesaria podrías usarla como ganchos y trepar el árbol. La fuerza no le hacía falta a Sharly, por lo que trepo sin ningún esfuerzo, y a lo largo de su camino, recogió algunos pedazos de árbol que afilaría para lograr de convertirlo en una especie de mini lanza natural.

Logro subir unos 5 metros, ya no era visible desde el suelo. Esto le daría tiempo y mejor aun, visibilidad para ver a los demás tributos. Abrió la mochila y para su sorpresa llevaba comida, en una bolsa encontró carne seca.

-esto sí es suerte- dijo

Mientras masticaba un pedazo de carne seca, con su hacha comenzó a formar una punta en la primera rama. Trataba de que quedara lo mas filosa posible, así clavarla en el corazón de algún tributo sería más fácil. La carne estaba un poco salda para su gusto, no busco agua, pero seguro que contaba con una, tal vez había tomado una de las mejores mochilas, las cuales incluían comidas, metió la mano buscando algún bote o contenedor cuando de pronto una flecha corto la tranquilidad del bosque, corto su antebrazo y termino clavada en el árbol vecino.

Miro de donde provenía la flecha. Y para su gran sorpresa a lo lejos se miraba la chica del distrito 8 recargada en un árbol con mirada desafiante. ¿Cuánto tiempo llevaría ahí? Sharly no lo sabía, lo único que sabía, era que de esa no se libraba.

-baja leñador cobarde- grito Qaren desde su sitio.

-hija de...- murmuro Sharly para el mismo.

De un gran salto, brinco desde las alturas y cayó al suelo. Se levanto sin esfuerzo y miro a lo lejos el rostro de Qaren quien al parecer no tenía miedo, se encontraba aun recargada en el árbol mirando a Sharly. Dudo un momento que hacer, sabía que para estar sin ninguna preocupación, era porque tenía una trampa. No era estúpido.

-¿entonces vienes a charlar un rato después de herirme?- pregunta Sharly, -o ¿quieres que tomemos un cafecito?, como tu prefieras-

-no seas idiota- responde Qaren, -tu bien sabes para que estamos aquí, no me gusta perder tiempo, así que como va-

-estas mujeres de hoy- murmura nuevamente Sharly. –si eso es lo que quieres-

Sharly tomo en mano sus dos hachas, las movía con tanta facilidad entre sus dedos, como si fueran pequeños cuchillos, corrió en dirección a Qaren quien al mismo tiempo tomo su arco, y comenzó a disparar. Los arboles ayudaban a favor de Sharly, Qaren no contaba con gran puntería y la mayoría de las flechas se clavaban en los troncos de los arboles. Sharly corría rápido, en menos de 2 minutos ya se encontraba a un metro de distancia de Qaren y menos distancia su cuello con el hacha.

Ante los ojos de Qaren, el movimiento fue muy lento, miro como el hacha cortaba el viento que estaba entre ellos dos, logro inclinarse y esquivar la filosa hoja. Rodo hacia un lado y disparo, lo chistoso del asunto para Sharly era que no tiraba a dar, al parecer para ella su enemigo era los arboles, o algo así. No lo entendía.

Sharly tomo una decisión, arriesgaría una hacha para lanzarla directo a ella. La tomo por la parte más baja del mango, trato de apuntar directo a una parte vital de ella, cabeza, pecho, estomago. Respiro, contrajo los músculos del brazo y lanzo. Ahora la lentitud estaba por parte de Sharly, conto cada giro que daba el hacha, 1, 2,3. No se escucho el impacto, el grito producido por Qaren lo opaco. Se tumbo inmóvil en el suelo.

Sintió como la gota de sudor le bajaba por la frente, dejo de respirar esperando el sonido del cañón, pero no lo hubo. Espero pero nunca se escucho. Lo tendré que hacer con mis propias manos pensó. Apretó fuertemente su hacha de repuesto, poniendo la punta en frente para estar listo y clavarlo, se acerco y miro el rostro de Qaren, se coloco de tal manera que quedo sobre ella, la manera perfecta para clavar el hacha con todas sus fuerzas, la tomo de la barbilla y miro su rostro esperando alguna reacción... y la obtuvo. Qaren abrió los ojos, fijos en el, rio y dijo:

-caíste-

Al igual que un roedor, Qaren salió disparada fuera de Sharly. Lo tenía todo preparado, Sharly paralizado miro como Qaren se alejaba del, ¿Cómo lo lograría? Y lo miro todo. Miro las manos de Qaren soltar una cuerda desde un árbol. Miro como la cuerda desaparecía en el cielo, y por ultimo miro las grandes rocas caer sobre él.

Al fin comprendió que era poner la mente en blanco, los golpes sobre su cabeza crearon grandes rayas de las cuales salía la sangre, respiraba y es lo que olía; metal. No sabía si era el de su hacha que se encontraba a escasos centímetros de él, o toda la sangre derramada sobre su rostro. La blancura se fue al ver los tenis de Qaren, quien se acercaba paso a paso, le tomo el rostro de igual manera que él lo había hecho, ella lo miraba seriamente, como si sintiera lastima por él.

-lo siento- dijo, -pero así es como se verifica una muerte-

Dio un paso atrás, y fue como sin pensarla, la vida de Sharly acabo. Disparo una flecha directo al corazón, clavándose y agujerando la piel y soltando lo último de sangre que quedaba en su cuerpo.

Cañón

-.-

Su mirada estaba clavada en ella, sabía que no era ningún tributo, los ojos eran rojos, como si una flama existiera dentro de ellos. Fijos, sin parpadear. Podría ser un simple animal. Pensó Flor. Le serviría de alimento, o alguna otra utilidad. En su distrito ha logrado lidiar con muchos animales, no tan salvajes pero, en fin, siguen siendo animales.

La oscuridad de la cueva no permitía la visibilidad, pero seguía acercándose más a él, su respiración era el nuevo sonido que percibió, que la verdad no se escuchaba agitada, ni temerosa.

-no temas- dijo lo más amable posible, -no te are daño-

Se movió, ella lo supo porque los rojos ojos cambiaron de posición, centrándose en medio de la cueva, ¿Por qué no querría salir? Noto que estaba aun paso de poder entrar en contacto con el animal. Y él a un paso de ella. Busco algo en su maleta, agua, comida, cualquier cosa que la ayudara. Pero nada lo hizo.

El rugido del animal fue tan fuerte que aturdió por un momento a flor, era grande y gordo, pelaje oscuro como la noche, era una especie de gato, orejas picudas, y un típico bigote de gato, lo diferente era que su cuerpo era tan grande como un oso negro. Espalda, y piernas gordas y fuertes. Las garras salían de gran tamaño de sus patas.

Flor había escuchado de los mutos, sabía que eran animales modificados para este tipo de eventos, pero nunca imagino uno tan grande.

Dejo la cabeza inclinada, tratando de mostrar que para ella, el era superior y no quería dañarlo. Puso reversa a sus pies y poco a poco camino hacia atrás, tratando de hacer el menor movimiento que exaltara al animal.

Los ojos seguían clavados en ella, el oso-gato lograba oler su miedo, su temor hacia él. Tenía inteligencia propia, el capitolio era experto en eso, dejar que sufra y después acabar con ella.

El manotazo recibido por el muto hizo volar a Flor, cayendo entre las piedras que proporcionaba un daño extra. Fue tan fuerte que Flor juraba que algo se le había quebrado, algo dentro de ella trono y causo dolor. Con sus brazos se arrastraba lejos del muto. Se escondió detrás de una piedra pensando que esa sería su salvación. Pero no recordaba todo lo que podía hacer un muto. Su respiración fue tomando ritmo normal, nunca pensó este momento. A continuación Flor trato de no gritar por lo que sus mismos ojos empezaron a ver. La piedra en la que estaba escondida empezó a levantarse, como si levitara así mismo. El muto la tomaba por detrás, estaba en dos patas como un humano, lanzo con tanta fuerza la roca que llegaría hasta debajo de la montaña. Otro rugido, un último grito. Y al final un cañonazo.

Flor fue destrozada "literalmente" por el muto. Su cuerpo fue separado en tantos pedazos como se pudo, podías ver la sangre derramada en las piedras, sus huesos aruñado por los dientes del muto y lo más fuerte de todo. Su cabeza aplastada como un huevo al caerse.

Un tributo menos.

-.-

La sed nunca se fue, de hecho para Eric ahora era más la necesidad de agua. Tomo su segundo garrafa de agua y sintió como por un momento se sentía refrescado. La sal dejo de quemar tiempo atrás, pero el ardor paso a su estomago provocando fuertes vómitos que no lo ayudarían en nada.

Su mente empezaba a viajar entre espacios alternos. Se sentía mareado, y débil. Sabia el ¿Por qué? Pero trataba de no pensar en su gran error. Camino entre los arbustos de los arboles, no sabía si todo lo que miraba era real. Pero ahí estaba su familia con él, apoyándolo detrás de los arboles, gritando vamos, tu puedes, así se hace. También vio a su compañera Samanta, quien no hablaba solamente le sonreía.

Llego una zona redonda, donde no había arboles ni arbustos, solo un césped que se extendía por todo el lugar, el aire soplaba diferente en ese lugar. Más relajante, sin el olor a sangre.

Se coloco en el medio del lugar, observando cada ángulo de él, comenzó a dar vueltas pensando en lo agradable que seria. Y recibió una nueva visita, podría pensar que sería visión pero esto podría ser igual de real que una visión. Cada tributo se encontraba alrededor de él, asechándolo desde la seguridad de los arboles, miro en todas direcciones y ahí estaban. Distrito 1, 2, 3, 4... Todos.

Cada giro, los rostros de los tributos se acercaban hacia él, como los mismísimos fantasmas, sin dejar rastro del caminado. Cuando menos lo espero ya los tenia respirando cada uno sobre él, sentía lo caliente de sus cuerpos y todo término. Su riñón no pudo aguantar tanta sal y dejo de filtrar sangre, su cerebro no recibió oxigeno y murió.

Su último pensamiento fue ¿Quién lo habría matado? Pero la cruel realidad fue que él se mato. Nunca estuvieron los demás, nunca fue atacado por otra persona, las visiones engañan, y Eric fue muy débil para soportar.

El cañonazo fue escuchado, otro menos.

-.-

El sonido de un pájaro fue el que inicio el combate. Benítez y Joczan se lanzaron uno contra el otro. Chocaron con las armas al frente, soltando chispas. Nunca dejaron de verse a los ojos, tratando de buscar una señal de debilidad. Los tributos profesionales eran fuertes, lo sabían, pero siempre habría uno mejor que el otro. El arrepentimiento era lo que buscaban.

Para Panem esto era lo que les excitaba mas, ver como dos tributos que anteriormente eran alianza y llegarían al final juntos. Terminaban matándose uno al otro. La gente en el capitolio gritaba, y aumentaban las apuestas para cada tributo.

Cada golpe con los metales debilitaba los cuerpos de los dos. Giraban, brincaban, rodaban, todo tratando de evitar cada espadazo del oponente.

-eres duro de roer- dice Joczan

Un movimiento de Benítez alcanza a Joczan dándole directo en el hombro. En defensa desde el suelo Joczan lanzo un espadazo hacia sus tobillos logrando ponerlo a su altura. Los dos hincados sobre el suelo.

En esa postura miraban inservibles las armas, si ganarían esta competencia seria con sus propias manos. Joczan se lanzo sobre Benítez quedando sobre su estomago y arremetiendo a golpes su cabeza, cada golpe creaba un manchón de sangre sobre su cara. Benítez regresaba los golpes de igual manera, hiriendo el rostro del nadador, eran tan fuertes los golpes que algunos huesos estuvieron a punto quebrarse.

El rostro de Benítez fue deformándose de tal manera, que la visibilidad ante él fue casi nula, su respiración se torno lenta y con dificultad. La sangre brotaba de cualquier orificio, nariz, boca, ojos, incluso los oídos. Joczan no paraba, no tuvo piedad.

-y así es como el distrito 4 le gana al 2-

Y con esas palabras, Joczan termino la vida de su alianza. El ultimo puño impacto en la barbilla rompiendo la mandíbula, Benítez soltó un leve gemido, un grito de victoria para Joczan.

Cañón

Miro sus manos rojas, tomo la ropa del difunto distrito 2 y se las limpio.

-¿siguiente?-

-.-

Después de salir de la cornucopia, Pepe había tomando rumbo hacia la montaña, aun pensando en lo cruel que fue al matara a su compañera Nissa, su mente divagaba por todos lados, menos en la arena. Camino una gran distancia en línea recta, con la suerte de no toparse con nadie en su camino.

Pensaba en su familia, en como en todo Panem lo miraban, trato de contra una cámara, los encargados de organizar estos juegos se encargaban de esconder bien las cámaras, para que ellos no pudieran verlas y poder tomar sus mejores ángulos.

-.-

Lejos, muy muy lejos de la arena, se encontraba una pantalla que mostraba el tamaño de la arena en escala, se mostraba en un circulo los números de los distritos y la posición en la que se encontraban. En la orilla de la montaña se observaba un circulo con el numero 6 en el. Y a unos cuantos metros de distancia se encontraba otro circulo pero con un 3 en el.

-2, 4 gana el 4- dice el personar encargado del show, -3 y 6, veamos si el mayor gana nuevamente- ríe.

-hagamos algo divertido- menciona su compañero.

De los modernos escritorios de la sala, salieron luces flotando, círculos, cuadrados de colores, los cuales fueron presionados por muchos empleados. Crearon una especie de celda y la llevaron directo arriba de los tributos 3, 6 y la dejaron caer.

-.-

El aire cambio sobre la cabeza de Joluroo, la briza se extinguió, toda fuente de aire se esfumo. Solo un nuevo ruido se alcanzaba a escuchar, un zumbido penetrante, como si muchos insectos vibrando en sus oídos. Miro en direcciones aleatorias, buscando el motivo del ruido, pero solo miraba rocas y arboles. Camino un poco más y alcanzo a ver una pequeña luz escondida detrás de un arbusto.

Se acerco y miro detrás del arbusto, era una pequeña línea que se marcaba a lo largo del camino, era delgada y brillante, quiso tocarla pero sabía que eso sería peligroso.

Siguió caminando alrededor de la pequeña línea, esperando encontrar final. El brillo aumentaba y disminuía según el terreno donde se encontraba, de igual manera no se atrevía a cruzarla, todo era peligroso en estos juegos, hasta lo más inofensivo. Como esa línea.

-veo que no eres el único curioso- sorprende Pepe a Joluroo

-ha! Yo veo lo mismo- responde, -lo más extraño es que, quizá yo pueda saber qué es esto, veo cosas semejantes en mi distrito-

-creo que en mío también –agrega pepe, -algunos de nuestros transportes irradian una luz parecida-

Pepe vio que Joluroo no estaba a la defensiva, ni trataba al parecer atacarlo.

-¿Qué crees que sea?- pregunto Pepe

-no lo sé la verdad- contesta, -tal vez es una manera de juntarnos para pepear ¿no crees?-

-tal vez- Pepe miro a Joluroo tratando de decirle que ellos eran a los que habían escogido para pelear, los que estaban encerrados. –y ¿Qué aremos?-

Esto fue una gran indirecta que tal vez captaba Joluroo, pero tal vez no. Una alianza ayudaría mucho en este momento, los dos podrían solucionar ese asunto. Miro sus ojos y espero respuesta, esperando la deseada.

-pues esto es un juego- comenzó Joluroo, -y en un juego siempre hay un ganador-

La mano de Joluroo se poso en el hombro de Pepe, y con un impulso lo hace brincar hacia el otro lado de la línea, al pasar por la línea Pepe recibe un fuerte impacto por un rayo azul que brota del suelo. Los pelos se erizan y cae.

Joluroo sintió la victoria por primera vez, fue diferente que cuando mato a Giovanna, ella murió por regla. Pepe moriría por defensa propia. Tratando de defenderse del rostro de niño bueno que llevaba puesto Pepe.

El círculo comenzó a brillar más fuerte, tan fuerte que la luz segaba los ojos de Joluroo haciéndolo retroceder, el zumbido comenzó de igual manera haciendo que los tímpanos de Joluroo vibraran hasta dolerle. Y de repente un estallido, un fuerte estallido. ¿Sería el cañón que indica la muerte de Pepe? Pero el recuerda nunca haber escuchado ese cañón, tapo sus oídos tratando de evitar la fuerte vibración. Retrocedía paso a paso alejándose de la línea azul del suelo.

Abrió poco los ojos y contemplo como Pepe se levantaba poco a poco y miraba con lastima su rostro. Todo fue una trampa del capitolio, creyendo que el que se quedara adentro seguiría vivo, la ignorancia y el egoísmo hizo cavar la tumba de Joluroo, quien se retorcía en el centro del círculo derramando sangre.

Los gritos llenaron la mente y cuerpo de Pepe, miraba como cada segundo Joluroo hecho ovillo en el suelo sufría, como brotaban lagrimas de sus ojos y como los dedos se clavaban en su cabeza tratando de alejar el DOLOR.

Pepe se levanto, dio la espalda a Joluroo y escucho el cañón.

Esa noche la arena fue iluminada por fotos de los 5 tributos caídos.

Del distrito 7 Sharly.

Del distrito 10 Flor.

Del distrito 12 Eric.

Del distrito 2 Benítez.

Y finalmente del distrito 3 Joluroo.

Los demás sobrevivientes solo pudieron contemplar en silencio aquellas imágenes, de los tributos que cayeron en las manos equivocadas.

Los sueños esa noche se convirtieron en pesadillas, todos soñaron con su muerte, todos soñaron estar en el lugar equivocado. Nadie pudo dormir.