Todo lo mío(?) es para Lizjoo porque es MI TODO y la amo densamente
Twilight no me pertenece, y la historia tampoco, es de AngryBadgerGirl. Sólo me adjudico la traducción
Gracias a carliitha-cullen por ayudarme a traducir y por betear :D
El motor del Volvo se encendió y rugió mientras giraba la llave. Siendo otoño, era un día bastante frío, así que prendí el aire acondicionado y subí la temperatura, riéndome de que Bella pusiera sus manos frente a la rejilla de ventilación, como si estuviera frente a una fogata.
"¿Bastante frío, huh?" bromeé.
"Tú, cállate. Soy de Arizona. Yo nunca me acostumbraré a este clima," se quejó, a pesar de la sonrisa en su cara.
"Ni siquiera hace tanto frío, aún. ¿Qué vas a hacer en Enero? ¿Usar un traje de esquimal?"
"Prácticamente lo hago, llevo tantas capas de ropa que me tomó media hora vestirme," confesó con una risita. "Supongo que tú estás acostumbrado al clima frío —siendo de Chicago."
"De hecho, yo no crecí ahí. Soy de New Haven," expliqué.
"Oh. Yo recuerdo que tú me dijiste que la familia de tu madre era de Chicago."
"Seh, mi mamá se crió ahí, pero ella fue a Yale y se quedó en Connecticut."
"¿Te gustó vivir ahí?" preguntó tímidamente. Supe que podía sentir mi incomodidad.
"Estaba bien. A mi mamá le costó un poco de trabajo mantenernos. Pero yo no sabía que en ese tiempo no teníamos mucho dinero. Ella era buena haciendo las cosas sin mucho."
"Pero si ella fue a Yale…" dijo Bella, claramente confundida en cuanto a cómo una persona que estudió en la Ivy League, no podía vivir tan dignamente.
"Ella lo hizo, pero lo dejó cuando yo nací. Ella se quedó a la mitad."
Estuvimos callados después de eso, y yo estaba agradecido de no tener que desenterrar más detalles de mi infancia. Mis recuerdos felices eran superados en número por todos mis demonios que me habían atormentado la mitad de mi vida.
Me estacioné en un lugar reservado del estacionamiento del hospital mientras Bella tomaba mi mano y la besaba. Eso me sorprendió. Yo había pensado que mi reticencia a hablar de mi familia haría que ella sintiera aprensión hacia mí.
"¿Por qué fue eso?" pregunté, sonriéndole.
"Pareces triste."
"No lo estoy. Solo pienso en cosas tristes."
"Lo sé. Lo siento, no quería entrometerme. Sólo siento curiosidad por ti, como he dicho antes."
"Está bien. Hay cosas que… preferiría olvidar que hablar de ellas." Bella simplemente asintió con la cabeza y frunció sus labios.
"Si alguna vez quisieras hablar de eso, yo te escucharía," ofreció en voz baja.
"Gracias, Ojos Cafés," contesté, besando su mano.
"¿Deberíamos hacer que esta fiesta empiece?" bromeó.
"Vamos a hacerlo," respondí estando de acuerdo, mientras apagaba el carro y abría la puerta para que Bella saliera.
"Así que ¿debo considerar el hecho de que casi no te llevas con estos niños?" preguntó.
"Tristemente, no. Una vez que nacen, están a cargo de pediatría. Esa es la mayor interacción que he tenido con ellos. No es que no me gusten los niños, simplemente no conozco a nadie con niños," expliqué. "¿Qué hay sobre ti?"
"Fui niñera en la preparatoria para poder pagar mis gastos. Nuestros vecinos en Phoenix tenían una enorme familia —parecía que siempre tenían algún bebé o un niño pequeño," dijo con una risa. "Yo cuidaba a los más pequeños cuando su madre necesitaba ayuda. Me encantan los bebés… más el olor de su piel," confesó mientras se sonrojaba.
Mientras ella hablaba, mi cerebro estaba lleno de absurdas imágenes.
Bella embarazada… Bella en una mecedora, con un recién nacido entre sus brazos… Bella golpeando suavemente al bebé sobre su hombro, haciendo que eructara… Bella jugando al 'avioncito' con una cucharada llena de puré de algo no identificable, con un bebé con sólo cuatro dientes enfrente de ella..
Imágenes… que me hacían feliz… y más que un poco de terror.
¿Por qué quería estar con ella? No tenía nada de sentido.
"¿Holaaaaaaaaaaa? ¿Edward? ¿Tierra a Edward?" Bella me apuró, agitando su mano frente a mi cara.
"¿Qué? Mierda, lo siento. Estaba soñando despierto," repliqué, agitando mi cabeza para aclararla.
"Lo noté. Las puertas del elevador se han abierto y cerrado como diez veces mientras tú sólo estabas parado aquí. Casi me voy sin ti la primera vez," se rió.
"Así que ¿estabas siendo alimentado por un racimo de uvas y eras abanicado con una pluma de avestruz gigante?"
"¿Cuándo?" pregunté, perplejamente.
"En tu sueño, tonto. ¿Esa no es tu idea de un buen sueño mientras estás despierto?" dijo con una sonrisa.
"No exactamente. Pero ahora que lo mencionas… ¿eres tú la que me alimenta y me abanica?" bromeé en respuesta, tomando su pequeña cintura entre mis manos mientras las puertas del elevador se abrían. Esa vez, nos la arreglamos para entrar. Presioné el botón del piso al que íbamos mientras seguía pegado a ella.
"¿Qué estabas vistiendo cuando me servías felizmente, hmmm? ¿Estabas vestida como Mi bella genio (1)?" pregunté, poniendo mis manos detrás de su cuello y besando ese pequeño punto debajo de su mandíbula que hacía que se le pusiera la piel de gallina.
"A veces sueño con darte unos golpes en la cabeza, Edward," susurró, pero el tono de su voz eclipsaba totalmente su amenaza. Su voz era delicada, melancólica. Metió sus dedos en los bolsillos traseros de mis jeans, tratando de acariciar mi trasero discretamente.
El sonido de las puertas abriéndose interrumpió nuestra sesión improvisada y me conformé con mantener un brazo alrededor de ella. Fuimos recibidos por Aro y Heidi, mientras caminábamos por el pasillo que daba al archivo del hospital y a la biblioteca. Era el área que se usaba para reuniones sociales. Bromeé para mí mismo, diciendo que quizás era el área más limpia del hospital —difícilmente alguien usaba la biblioteca.
"Es fantástico encontrarte aquí, Edward. Me alegro de verte," Aro dijo mientras yo tomaba su mano extendida y la agitaba.
"Hola, Aro. Gracias. De hecho, fue idea de Bella venir hoy," dije, señalándola con la mano mientras ella platicaba con Heidi.
"¿Es así? Bueno, no me sorprende. Ella es una chica inteligente —y claramente una buena influencia para ti," replicó él con una sonrisa brillante.
"Lo es," estuve de acuerdo, algo avergonzado.
Entramos en la biblioteca, que había sido decorada con globos y serpentinas para la ocasión. Pequeños grupos de niños y familias estaban reunidos en diferentes puntos, disfrutando de las distracciones que se habían creado para ellos. Mire a Bella y no pude evitar sonreír con entusiasmo cuando vi cómo se asomaba a una mesa en donde los niños hacían cosas de arte y artesanías.
Recorrí la habitación para saludar a mis colegas y platicar. Eché miradas furtivas a Bella cuando ella no estaba mirando en mi dirección. La vi hablar y platicar animadamente mientras iba de un niño a otro, mirando sus obras de arte o ayudándolos con el pegamento o los pinceles.
Buscando alguna excusa para acercarme a ella, le llevé un plato lleno de bocadillos, mientras ella estaba enfrascada en una plática con una niña como de cinco o seis años.
"Pensé que te gustaría algo de comer," dije, poniendo el plato al lado de ella.
"Gracias," contestó, volteándose y sonriéndome. "Estoy ayudando a mi amiga Emily a pintar su pavo de cerámica. ¿Cierto, Emily?" la pequeña sentada a su lado sonrió y asintió con la cabeza.
"Es un lindo pavo el que tienes ahí," repliqué, agachándome entre ellas para poder ver mejor. Ambas se rieron de mí, y no supe cuál era la adulta y cual no.
"¿Señorita Bella? Tengo que decirle un secreto," anunció Emily. Los ojos de Bella se ensancharon juguetonamente mientras me guiñaba.
"Un secreto, ¿huh? Yo amo los secretos," le dijo a la pequeña.
Emily se inclinó sobre mí y se tapó la boca con la mano. Ella le dijo a Bella el secreto con una voz que estaba más alta que lo normal.
"Señorita Bella, su marido es bastante guapo," declaró. Tuve que morderme el labio para no reírme en voz alta. Bella no mostró mucho decoro y comenzó a reírse, toda su cara iluminada.
"Oh, él no es mi esposo. Soy demasiado inteligente para él. Tendría que engañarme," explicó, mirando directo hacia mí, "pero estoy de acuerdo. Es un poco guapo," agregó, alimentándome con una galleta de su plato.
"Ella quiere conmigo, Emily," Me quejé con un profundo suspiro mientras ambas se reían de mí.
"¿Es ella tu novia?" un pequeño niño preguntó desde el otro lado de la mesa. Él parecía completamente disgustado con la idea.
Ánimo, chico. Sólo empeora.
"¿Esta chica de aquí?" pregunté incrédulamente, señalando a Bella y fingiendo estar conmocionado. "Oh no. Me gusta que cocine, pero eso es todo," respondí, mirándola y sonriendo. "Pero a veces," expliqué, poniendo mi mano en su espalda, "cuando ella sonríe, me hace olvidar lo que iba a decir."
"Mi papá dice que es porque el amor te vuelve estúpido," el pequeño del otro lado de la tabla me informó.
"Seh, creo que tu padre tiene razón sobre eso," repliqué.
Me miró brevemente y luego bajó la vista hacia los pinceles. Su cara se volvió rosa a pesar de su sonrisa.
"¿Ves cómo trata de engañarme?" le preguntó a Emily en un susurro, quien se rió en respuesta.
Después de tallar algunas calabazas y jugar 'ponle la cola al pavo,' las obras de arte de los niños fueron subastadas, y yo compré algunas de ellas. Terminé gastando una buena cantidad de dinero, pero era para una buena causa.
"Para ti, Ojos Cafés," dije, sosteniendo el pavo que había hecho Emily, para que Bella lo tomara.
"Aw, gracias, Edward. La subasta era demasiado costosa para mí," ella respondió, examinando mi regalo de cerca. "Nunca había visto a un pavo con plumas rosas y moradas," agregó con una risa.
La fiesta comenzó a relajarse, así que hicimos nuestras despedidas —Bella de todos los pequeños amigos que había hecho y yo de mis colegas. Aro se me acercó, mientras Bella iba a hablar con una mujer mayor que yo no conocía, pero que debía trabajar en el hospital porque llevaba su gafete.
"Veo que compraste bastante en la subasta," Aro dijo, sonriendo y agitando mi mano antes de caminar hacia la salida con su esposa.
"Sí, nunca puedes tener los suficientes pavos hechos a mano y pintados," bromeé. Aro rió y asintió con la cabeza en acuerdo. Él me vio echarle una mirada a Bella por centésima vez en la noche.
"Sabes, Edward, déjame ofrecerte un pequeño consejo —no como tu jefe, sino como un viejo que ha conseguido aprender algunas cosas. Una mujer que es atractiva, inteligente, compasiva… no se ve muy seguido. Me aferraría a ella si yo fuera tú," me dijo, antes de girarse e irse.
Vi a Bella estudiarme, con una enorme sonrisa, mientras yo pensaba en lo que Aro había dicho. Él tenía razón. No era solo que una mujer como Bella fuera rara —era que no había nadie como ella, no para mí, al menos.
"¿Pasaste un buen rato?" pregunté, ayudándola con su abrigo.
"Me divertí mucho," respondió, envolviendo su bufanda alrededor de su cuello.
"Qué bueno. Me allegro de que viniéramos."
"Yo también."
"¿Quién era la persona con la que estabas hablando hace un momento?" le pregunté mientras caminábamos hacia la salida del hospital.
"Oh, era una de las trabajadoras sociales del hospital. Ella me vio jugando con los niños y me preguntó si me gustaría ser voluntaria," explicó.
"¿Y qué piensas? ¿Es algo que te gustaría hacer?"
"Definitivamente estoy interesada. Quiero decir, no dije 'sí' al instante, porque tengo que asegurarme de que tengo tiempo. Tengo su tarjeta y le dije que lo pensaría."
"Serías maravillosa con eso. Vi cuánto les encantaste a los niños. Y parecía que tú te estabas divirtiendo," dije, conduciéndola al ascensor.
"Sí, ellos fueron muy dulces. Yo sólo… tú sabes… traté de no pensar en lo enfermos que están. Quiero decir, traté de no entristecerme por eso, para poder divertirme con ellos," explicó, su ceño fruncido ligeramente.
"Puedo entender eso. Es lo mismo cuando tratas con pacientes. Debes concentrarte en lo que estás hacienda en vez del por qué," dije, abriendo la puerta de pasajeros del auto para ella.
Unos minutos después, me di cuenta de que Bella había estado muy callada. La expresión triste de su rostro explicaba su silencio.
"¿Qué va mal?" pregunté, poniendo mi mano en su muslo.
"Ellos van a morir, ¿no?" respondió en voz baja.
"No lo sé, Ojos Cafés. Pero ellos están muy enfermos."
"Es que no puedo sentir lástima por ellos. Pero tampoco puedo ayudarlos."
"Claro que puedes. Los ayudaste hoy —los hiciste felices."
"Supongo. Desearía poder hacer más."
"Bueno, entonces quizás debas hacer tiempo para ser voluntaria."
"Sí, creo que tienes razón. Le llamaré a la trabajadora social el lunes. Gracias, Edward."
"¿De qué? Yo no hice nada."
"Me ayudaste a decidirme. Y ahora me siento mejor."
Ella tarareó para sí misma y miró por la ventana. Vi su perfil y la forma suave y serena que tenía. Bella sería genial con esos niños y aprendería mucho de eso.
Se me ocurrió que ahora pasaría más tiempo en el hospital, podría disfrutar más de ella… rapiditos en la sala de doctores con la puerta cerrada… Bella llevándome comida durante un largo turno. No pude evitar sonreír.
"¿Por qué esa sonrisa de niño tonto?" Bella preguntó.
"Oh, no hay razón," mentí.
"Vamos. Dímelo. ¿Qué está pasando dentro de tu máscara sagrada?" preguntó, golpeando en un lado de mi cabeza para enfatizar.
"Muy gracioso, señorita," bromeé en respuesta, burlándome de su afición de ser horrible conmigo.
"Dímelo, o… empezaré a ser terriblemente amable contigo. Hasta el punto de adulación servicial. Eso te torturará."
"Oh no," dije con fingido horror, "cualquier cosa menos eso. No te reconocería. Sólo tu sonrisa te delataría," le dije, acariciando su muslo suavemente.
"Mi sonrisa, ¿huh? ¿Te refieres a lo de antes ―lo que dije cuando estaba con Emily?"
"Obvio. Quiero decir, quizás debí haber dicho eso en ese momento, porque ese niño sentado enfrente de ti parecía a punto de ir por ti. Reconozco a un jugador cuando veo uno," bromeé. "Tenía que decírselo a ese niño… porque tú eres mi dama," dije con mi mejor voz 'amable'.
"¿Tu dama? Suenas como Barry White (2) cuando dices eso. 'Mi dama,'" dio ella con una ridícula profunda voz.
"Bueno, tú sabes… 'He oído decir a la gente que demasiado de nada no es bueno para ti, bebé. Oh, no. Pero yo no sé sobre eso… (3)'" dije con una sonrisa, haciendo mi mejor actuación de Barry White. Bella se rió fuertemente, se dobló en su asiento.
"Tengo que ser honesta, Edward. Estoy empezando a sentirme mal por tus putitas. Esas pobres mujeres no tienen oportunidad contigo hablando así," bromeó, mordiendo su labio.
"Oh no, Ojos Cafés. Barry es sólo para ti," dije, y quise decir eso. Había sido encantador con algunas mujeres en el pasado, pero nunca había bromeado y jugado con ellas como con Bella.
"¡Sólo para mí! Estoy honrada. ¿Eso me convierte en una putita?"
"Vamos. Nunca pensaría en ti de esa manera," contesté, serio durante un minuto.
"Lo sé. Sólo lo decía," dijo, pegándole a mi brazo. Parecía renuente a decir más, pero luego continuó. "¿Qué piensas sobre mí?" preguntó, mirando hacia su regazo con torpeza.
"Tú lo sabes," dije, estacionando el auto afuera del edificio. Me volteé y la miré. "Te lo digo todo el tiempo," agregué, moviendo su cabello de su cara a detrás de su oreja.
"Sí, lo haces. Pero cuando lo dices, er… no te rías, ¿de acuerdo?" dijo, viéndose hermosamente tímida, era suficiente para hacer llorar a un hombre adulto.
"Nunca."
"Cuando lo dices… lo haces como lo sintieras sinceramente… eso me da este sentimiento, es bastante raro, como nunca antes me había sentido. Como si estuviera cálida… simplemente feliz," susurró.
"¿Qué quieres que te diga, Ojos Cafés? ¿Qué quieres escuchar?"
"Lo que sea. Sólo dilo como siempre. Me hace sentir a un millón de pies de altura."
"Tú," dije, sosteniendo su barbilla en la palma de mi mano, "eres ridículamente sexy y hermosa. Mucho más que ese tipo de mujeres a las que les llamas 'putitas'.' Tanto que hay veces en que no puedo parar de pensar en ti," confesé.
"Oh Dios, Edward. Yo… sólo… me gustaría oírte hablar de esa manera todos los días," dijo, cubriendo su rostro con sus manos.
"Hey, no te escondas," le dije, sosteniendo sus manos.
"Cuando tú eres tímida como ahorita… es lindo, ¿lo sabías?"
"No juegues conmigo," dijo con un pequeño gesto.
"¿Por qué jugaría contigo con algo como eso? Es verdad," le dije, y antes de que diera cuenta, tenía el asiento completamente hacia atrás y a Bella a horcajadas entre mis piernas, sobre mí, puesta por mis manos.
"Haces que mi mente se quede en blanco, Edward," dijo acusadoramente, sosteniendo mi cara.
"Lo siento. Pareces disfrutarlo," dije con mis manos en su trasero.
"Lo sé —esa es la peor parte," suspiró, presionando sus labios en mi cuello. Mis manos tenían la necesidad de tocarla en todas partes, hasta el punto de que era lo único en lo que podía pensar.
"Ojos Cafés…" dije en su cabello, besando la parte de arriba de su cabeza.
"¿Qué?" dijo con una pequeña sonrisa, mirándome directamente. Casi no podía mantener mi compostura cuando me miraba de esa forma —juguetona, dulce, pero aún jodidamente deseable, daría cualquier cosa sólo por tocarla.
"Quiero llevarte arriba… para mostrarte lo hermosa que pienso que eres."
"¿Puedo mostrarte algo también?" preguntó, restregando su cuerpo contra el mío, torturándome.
"¿Qué, Ojos Cafés?" pregunté en respuesta.
"Quiero mostrarte… cuán buen maestro eres," susurró en mi oído.
"Me gustaría eso," murmuré en respuesta.
Una cosa era querer a una mujer desnuda, llevarla a la cama y jugar con su cuerpo como un gatito con un hilo… pero eso era otra cosa completamente diferente. No podía distinguir entre la mujer que me provocaba con palabras y la que lo hacía con suaves caricias y suspiros. Ella… era una persona completa, no 'la de geniales tetas,' o 'la otra con lindo trasero.' Y tenía que tener todo de ella —su cuerpo y su mente.
"Sólo abrázame… por todos lados," dijo, acariciándome, pegando su cuerpo al mío.
"Por favor, Ojos Cafés, tengo que llevarte arriba… tengo que hacerlo," la apresuré, mi voz con un gruñido.
"No podría decir no, sin importar que," susurró.
Unos minutos después, estábamos viéndonos el uno al otro en mi cama, arrodillados y tirando de la camisa del otro. Bella se quitó rápidamente su sostén para pegarse contra mí.
"Edward…" ronroneó mientras yo lamia su pezón, "¿Puedo sugerir la lección esta vez?"
"Lo que sea," contesté, ayudándola a salir de su larga falda. Mordí mi labio cuando la vi con otra tanga —de encaje negro esta vez.
"Necesito revisar…" dijo con una sonrisa, sorprendiéndome recostándome y después poniéndose entre mis piernas, a horcajadas en mis caderas.
"¿Revisar qué exactamente?" pregunté con una ceja levantada.
"Umm, no losé… esto, ¿quizás?" respondió con una sonrisa sexy mientras sus manos rozaban mi pecho. "Y ésto," susurró, besando arriba y debajo de mi cuello "sin mencionar ésto," ronroneó, restregándose contra mi erección y lamiendo sus labios.
"Jesús…" gemí, acunando sus trasero con mis manos.
"No, no," replicó, poniendo mis manos lejos de ella, a mis costados.
"Todo estudiante necesita saber cómo enseñar por su cuenta, ¿cierto?" se burló, manteniendo mis muñecas en sus manos. "Así que, se bueno y déjame estudiar… estudiarte."
Estaba increíblemente excitado por la manera en que había tomado el control; todo lo que podía hacer era quedarme mudo y asentir con la cabeza. Y tratar de no eyacular.
Me recosté de nuevo y traté de relajarme mientras sus manos y sus labios vagaban por todas partes. En algunos puntos pausó y me miró con curiosidad —cómo mi pezón izquierdo, que ella parecía disfrutar morder y lamer mientras veía mi cara. También se dio cuenta de que tenía un punto sensible en el hueco del codo, en la parte interna de mi brazo. Cuando lo llenó de besos y pequeñas mordidas, luché contra el impulso de voltearla y tomarla a mi manera.
"Cuidado, Ojos Cafés, te estás volviendo demasiado curiosa para tu propio bien," le advertí, tomando su mano entre la mía.
"La curiosidad hace algo, ¿no? ¿Al gato?" bromeó, frotándose en mí sin vergüenza. Dios, amaba cuando ella no tenía vergüenza.
"Bella, me estás volviendo loco —poco a poco, pieza por pieza," confesé, bajándola hacia mí para besarla. "Y yo creo que soy el hombre más feliz que está completamente loco."
"Oh no es nada que no te merezcas," dijo con una carcajada, trazando mis labios con la punta de su dedo.
Su cabello cayó sobre su rostro, cubriéndolo parcialmente. Ella se veía… ni si quiera tenía palabras para describirla. No había nada en mi vocabulario que la describiera realmente. 'Hermosa' era solo una parte —lo mismo con 'sexy.' Ella era mi ingenua, pero aún así, igual a mí… mi estudiante y mi maestra… mi amiga y mi amante.
"Bella, quiero…"
"No aún. Déjame estudiar mi materia favorita," dijo, bajando por mi cuerpo y trazando una línea de besos por mi torso.
"Jodidamente perfecta," murmuré, viendo su cara moverse de arriba a abajo. Cuando su mano masajeó suavemente mis testículos, explorando un lugar en el que nunca antes había estado, yo apreté mis dientes —desesperado por mantener el control y disfrutar de esto lo más posible. Pero cuando vi esa mirada juguetona en sus ojos y comenzó a canturrear, no sirvió de nada refrenarme, y prácticamente vi estrellas mientras un calor recorría mi ingle, y yo me venía en su pequeña boca perfecta.
"Mi turno," le informé con una sonrisa maliciosa, levantándola de la cama y pegándola contra la pared. Ella me miró perpleja por no estar sentada o acostada.
"¿Cómo es que…?" trató de preguntar, pero la interrumpí.
"¿Alguna vez te has corrido estando parada?" pregunté, jugando con su pezón entre mis dedos. Mis ojos se abrieron mientras decía con la cabeza un 'no.'
"Bueno, quizás tengas un poco de placer," le dije, acunando sus pechos y pellizcándolos. "porque la gravedad se encarga de que mucha sangre vaya directo aquí," susurré mientras metía mis dedos en sus bragas, "tanta como es posible." Ella gimió cuando sintió el pequeño golpecito en su clítoris.
"Y eso significa…" agregué, arrodillándome en frente de ella, "quizás te corras más fuerte que cualquier otra vez."
Quité sus bragas y dejé al descubierto a Mona, besando el hueso de su pubis.
"¿Cómo te gustaría que te tocara?" bromeé, besándole el ombligo.
"Tú sabes… no me atormentes," gimió.
"Muéstramelo. Muéstrame el punto exacto."
Usando ambas manos, las puntas de sus dedos presionaron suavemente el punto entre sus piernas y se separaron, exponiendo su delicado clítoris rosa.
"Aquí… quiero que me toques aquí," susurró. Sonreí cuando me miró —complacido de que no estuviera tan avergonzada de hacer contacto visual conmigo.
Mi dedo la tocó muy suavemente, de ida y vuelta, haciéndola suspirar.
"¿Así?" bromeé de nuevo.
"No. Con tu boca… y tu lengua," respondió, su respiración volviéndose más rápida.
"¿Así?" pregunté, tocándola apenas con la punta de mi lengua.
"Edward, por favor," gimió, meciendo sus caderas inútilmente.
"Mírame, o no lo haré," advertí. Sus ojos se abrieron de inmediato.
"Te necesito… necesito sentirte," me apresuró.
"Te daré lo que necesitas, lo que sea que necesites," le dije. "Pero quiero que me veas y me hables… todo el tiempo, ¿de acuerdo?"
"Lo que sea," replicó, con su voz llena de deseo.
Remplacé sus manos con las mías y presioné mis labios y mi lengua contra ella. Ella comenzó a hablar y sus palabras eran delicadas, ingeniosas ―no lo que estaba esperando.
"Tú… eres bastante… guapo. Yo amo… mirarte," confesó tentativamente.
"Algunas veces… desearía nunca… haberte conocido… pero entonces estaría sola y triste ahora mismo… si no lo hubiera hecho.
"Tu lengua… logra que sienta… cosas increíbles… buenas y malas… las siento… en mi corazón… oh, Dios…" gimió. Su cuerpo entero comenzó a sacudirse mientras llegaba al clímax, y tuve que soportar su peso abrazándola por la cintura.
Ella se acurrucó en mi hombro cuando estuvimos lado al lado en la cama. Puse mi brazo y mi pierna sobre ella, sin ocultar que me gustaba que estuviera debajo de mí.
"Gracias por eso, Edward," murmuró con un bostezo.
"¿Necesitas una siesta?" pregunté, acariciando su mejilla.
"Sí. Me encontraré con mis amigos para ver películas al rato. Probablemente llegaré tarde."
¿Amigos? Tenía que admitir que no me gustaba mucho oír eso.
"¿Sólo amigos?"
"No, mi novio estará también. Espera, ¿No te dije sobre él? Tu sabes del que te estoy hablando —el chico que no existe, ¿recuerdas?"
"¿Es un tipo enorme? ¿Podría golpearlo?"
"¿Tú quieres golpear a mi inexistente novio?"
"Sí, porque, ¿qué clase de novio es si yo estoy aquí y él no? Obviamente él no es tan bueno contigo si me necesitas aquí."
"Oh, yo te necesito aquí, ¿no?"
"Bueno, claro que lo haces… um… ¿o no?"
"A veces me pregunto si debería haber comprado un vibrador. ¿Eso responde tu pregunta?"
"Me estoy poniendo duro de nuevo."
"¿Y?"
"Estaba pensando que quizás podríamos hacer algo con eso. Quiero decir, es mucha la culpa que tú tienes en esto."
"¿Mi culpa? Solo estoy recostada aquí, lista para tomar una siesta."
"Pero estás siendo mala y cruel. Tú sabes lo que eso me hace. Además tú me haces huevos, y toda esa proteína me está dando un montón de resistencia."
"Tú y tus huevos. Podría cocinarlos en mi sueños ahora."
"No, no cocines dormida. Serías responsable de quemar todo el edificio."
"Deja de ser un asno."
"Lo siento, continúa hablando."
"Tus huevos —te gustan demasiado ligeramente revueltos. Y siempre estás molesto de que no use demasiado queso, pero cuando uso mucho aún quieres más."
No tenía idea de que ponía tanta atención a esas cosas. Me daba una extraña mezcla de felicidad y gratitud escuchar eso. No creía que alguien más me conociera tan bien.
"¿Ojos Cafés?"
"¿Hmm?"
"¿Sería extraño si te considerara… como mi mejor amiga?" pregunté, vacilando en la última parte, al no saber como ella reaccionaría.
Ella me miró pensativamente por un minuto, como si estuviera decidiendo cómo responder.
"No… quiero decir… no hay nada absolutamente extraño en este acuerdo, ¿cierto?" se rió.
"Sí, punto tomado."
"Hey, ya que ahora somos 'mejores', ¿te gustaría venir a ver películas conmigo? Es una de las cosas que los mejores amigos hacen."
"Correcto, bueno, considerando esta nueva faceta de nuestra relación, no considero correcto negarse."
Y no me obligarás a llevar un camino de ida y vuelta por mí sala hasta que regreses más tarde esta noche.
"De acuerdo, entonces, nuevo BFF (4)," dijo, bostezando. "Necesito una siesta," añadió, casi inconscientemente moviendo su mano hacia la mía, para que así tuviera acceso a mi mantita de pechos.
Nos despertamos un par de horas más tarde y apresuradamente nos bañamos y cambiamos porque íbamos tarde.
Llegamos al abarrotado cine donde una mujer bajita con corto cabello puntiagudo le hacía señas a Bella ―la reconocí. Bella me presentó cuando se movió por la casa rojiza.
"¡Bella Bol-sa, por acá!" gritó toscamente.
"Jesús, ni siquiera nos hemos sentado todavía," Bella le contestó a su amiga. "Y ya estás empezando."
"Está de mal humor porque llegamos tarde también," Una muy bien parecida rubia sentada junto a ella le dijo. También la reconocí. "Los únicos asientos que pudimos apartar para ustedes están detrás de nosotras," añadió, tomando su bolso y abrigo de los asientos que había asegurado para que nadie se sentara en ellos. "De todas formas, yo realmente lo disfruto… desde atrás," me dijo Rosalie con un guiño.
"Gracias, Rose," contestó Bella, sarcásticamente, mientras se deslizaba hacia su asiento. "Edward, recuerdas a mis dos dolores de cabeza, Alice y Rosalie," agregó, gesticulando entre la del cabello puntiagudo y la rubia, respectivamente. Asentí y ellas saludaron brevemente.
"¿Dónde están sus ponis sementales?" preguntó Bella con una risita.
"Están comprando botanas," contestó Rose. "Mándale un mensaje de texto a Emmett si quieres algo."
"No, no. Yo puedo ir," dije, insistiendo. Me levanté e hice mi camino hacia el mostrador, donde localicé a Jasper Whitlock ―quien, según aprendí a través del Twitter, está saliendo ahora con Alice.
Lo saludé y me presentó a su buen amigo Emmett, quien Jasper había mencionado un poco durante el verano. Platicamos por un rato mientras esperábamos nuestro turno en la fila.
"Dices, Jasper," dije mientras caminábamos de regreso a nuestros asientos, con bebidas y palomitas en la mano. "¿Sabes cómo te encontré en Twitter?" pregunté.
"Seh," dijo con un asentimiento amistoso.
"¿Me puedes hacer un favor, y no decirle a Bella que lo uso? Yo… um… leo sus tweets pero ella no sabe que lo hago. Se lo voy a decir, lo juro," le pedí, prácticamente rogándole para que no lo hiciera.
"Demonios, colega. Buena suerte con eso. Pero seguro, no te preocupes. No querrás que lo averigüe por alguien más. Está bien," contestó, encogiéndose de hombros.
Me sentí insanamente aliviado al no tener que preocuparme por una posible confrontación con Bella en el cine, de todos los lugares. Planeaba decirle ―de hecho, me prometí a mí mismo discutirlo con ella más tarde esta noche, cuando estuviéramos solos. Me sentí culpable por guardármelo para mí por tanto tiempo.
Tomé mi asiento junto a Ojos Cafés y disfruté verla platicar tan animadamente con sus amigas antes de que se recargara y compartiera las palomitas conmigo.
"Gracias por las botanas. ¿Cuánto te debo?" preguntó.
"Vamos, no me preguntaste eso."
"Está bien," dijo, rodando sus ojos. "Supongo que los mejores amigos pueden invitar a otros," rió.
"Maldita sea que pueden."
Esperamos a que los avances comenzaran cuando me di cuenta de que Bella cantaba y tarareaba acorde a la música que empezaba a sonar en la sala. Reconocí la canción de un viejo musical.
"Todo lo que haces, yo lo hago mejor. Yo puedo hacer todo mejor que tú…" me cantó. Sus piernas estaban cruzadas y su pie se meneaba adelante y atrás con la música.
Oh, ¿es cierto?
"¿Puedes silbar?" Pregunté. Asintió con su cabeza y silbó con la música. Yo silbé más fuerte. Puso sus dedos en su boca y silbó tan alto, que todo el lugar se quedó callado, todos viéndonos. Ella se encogió de hombros en respuesta… y me señaló.
Pagarás por eso, niñita.
Tomé una palomita, arrojándola al aire, y atrapándola con mi boca. Bella trató y falló ―tres veces seguidas― mientras yo lo lograba cada vez. Finalmente, tomó un puñado del gran cuenco entre nosotros y las arrojó a mi cabeza.
"Mala perdedora," dije, mientras ella tomaba palomitas de mi cabello.
"¿Empezamos un concurso?" preguntó con una ceja alzada. Ni siquiera contesté. Estaba demasiado ocupado viéndola a los ojos sin moverme. Me miró de vuelta, con su mente obviamente enfocada en no parpadear.
"¡Pedos!" gritó ―una táctica obvia para hacerme reír y parpadear. No funcionó. Podía quedarme parado si era necesario.
"Bella, soy un chico. Los pedos son como un segundo lenguaje para mí."
"Ustedes hablan por su trasero."
"Ok, eso fue realmente gracioso, pero no me asombras."
"Bien, necesito pensar en algo que te haga asombrarte."
"¿Qué tal un 'Te amo?'" dije. Ahora, yo soy el impulsivo.
"¿Tú me amas?"
"No, me refería a que tú me lo digas."
"¿Qué? No. Dijiste que ibas a decir 'Te amo.'"
"Ojos cafés, te estaba diciendo que lo dijeras."
"No, no es cierto."
"Lo era."
"¿Edward?"
"¿Hmm?"
"Me amas."
"Mierda, me hiciste parpadear."
"¡Sí!"
"¿Eso es necesario? ¿En serio? ¿Un baile de la victoria?" pregunté mientras se retorcía en su asiento como un fideo mojado ―con sus brazos extendidos sobre su cabeza.
Las luces bajaron levemente y de pronto comenzaron los avances. Estaba tratando de concentrar mi atención en la pantalla pero seguía girando y viendo hacia Bella.
Tramposa. Escurridiza tramposa que no parpadea. Debí haber sabido que me iba a romper.
Pero tenía que ser honesto conmigo mismo. Nunca había estado tan feliz de perder con otra persona. Ella me tenía comiendo de la palma de su mano y supuse que la idea de eso me habría parecido absurda en el pasado. Pero me encontré bastante complacido que alguien supiera cómo me gustaban mis huevos y me daba mi mantita de pechos, pero se negara a dejarme comprarle sus malditas palomitas e incluso me las arrojaba cuando su orgullo estaba herido.
Estudié su rostro más de cerca y no pude evitarlo, pero me di cuenta que se veía ligeramente infeliz. Sus ojos se dirigían de ida y vuelta a las dos parejas enfrente de nosotros ―cómo ellos ponían sus brazos alrededor del otro, sonriendo y susurrándose unos a otros. Jasper masajeaba el cuello de Alice lentamente. Emmett jugaba con el cabello de Rosalie. Creo que esos gestos públicos la ponían triste ―porque ella no tenía a alguien con quién hacer eso.
Puse las palomitas en el piso, tocando su mano levemente en el proceso. Como algo inusual, sus manos estaban heladas.
"¿Hey, tienes frío?" susurré en su oído.
"Un poco, ¿por qué?"
"Por nada. Solo no quiero que lo tengas," dije, levantando el descansabrazos de entre nosotros. Me quité la chamarra antes de poner mi brazo alrededor de Bella y cubriéndola con mi chamarra como una manta. Sentí que tomó una larga y profunda respiración y se relajó contra mí, descansando su cabeza en mi hombro.
Besó mi mejilla y susurró un pequeño 'gracias' en mi cuello. Vimos la película completa sin decir una palabra. Pero traté de decirle todo lo que sentía por ella cuando besaba su cabello o acariciaba su brazo y ella me agradecía tocándome la mano o mi pecho.
Las luces se encendieron y nos paramos de nuestros asientos antes de disponernos a irnos. Bella y yo nos pusimos de pie y nos despedimos.
"Alice, ¿qué estás haciendo con tu teléfono? ¿Estuviste mandando mensajes de texto durante la película?" preguntó Bella.
"No, estoy en Twitter. Hey ―¿por qué ustedes no se siguen mutuamente?" preguntó inocentemente, viendo entre Bella y yo. "Edward y Jazz lo hacen."
Oh, mierda.
(1) Fue una telecomedia estadounidense emitida por la cadena NBC a lo largo de 5 temporadas de 1965 a 1970. La chica viste ropa estilo árabe: tops y pantalones bombacho.
(2) Fue un artista estadounidense del género soul, exitoso en la década de los 70 y por un timbre de bajo, muy grave y ronco, ganó muchos premios y reconocimiento por su estilo varonil, romántico y profundo.
(3) Fragmento de la canción 'Can't get enough of your love, babe'
(4) Mejor amigo por siempre
Bueno, chicas, lamento la tardanza; sé que dije cada semana, pero sólo me pasé por un día, y fue porque me confié demasiado, anyways, no vale la pena explicar mis excusas, aquí está el cap y tendrán cap nuevo antes del viernes, para compensar mi tardanza (: y mil gracias por sus hermosos reviews, deben saber que leo todos y cada uno de ellos y agradezco que se tomen unos minutitos para comentar (:
Y bueno, entrando en otras cosas, carliitha-cullen y yo estamos haciendo una traducción conjunta que DEBEN leer, bueno sólo si quieren, es del estilo de ésta, más o menos :D
La historia está en mis favs, se llama 'Violet', se las recomiendo :D
Y err, otro anuncio, a partir de esta semana comenzaré otra traducción, por si les interesa; será algo un poco diferente a ésta, pero aún así lemon :D.. pueden ponerme en autor alert, si gustan
susana p: gracias por tu review, linda, me encantan tus reviews (: y lamento la tardanza
v . cullen: awww, yo también creo que Edward siente algo por Bella, gracias por tu review
Degna: jaja ya veremos como evolucionan las cosas
marym25: awww, mil gracias pot ru review, linda, lo amé
lily: muchas gracias
Luchii: prometo no volver a fallar (:
Annie Cullen: me encanta leer y contestar sus reviews, muchas gracias a ti por comentar
Esmeralda: gracias, linda (:
-Mensajito de carliitha-cullen (espero que Sil no se enoje xD): Te amo, mujer. Ya sabes que no hay problema, te ayudo cuando lo necesites. Para eso estamos las amigas (claro que, todas quieren a Edward como amigo xD)
Y, déjenle reviews a esta chica, que la verdad se esfuerza demasiado por traerles cada capítulo :D
