Todo lo mío(?) es para Lizjoo porque es MI TODO y la amo densamente
Twilight no me pertenece, y la historia tampoco, es de AngryBadgerGirl. Sólo me adjudico la traducción
Gracias a carliitha-cullen por betear :D
BPOV
Parpadeé como mil veces, mientras sentía cómo mi garganta se resecaba y mi corazón palpitaba fuertemente.
"¿Tienes cuenta en twitter?" pregunté nerviosamente, mirando a Edward mientras él estaba parado al lado de mí, cambiando su peso de una pierna otra.
Cambiando el peso. Sospechoso. ¿Por qué me sentía como si estuviera viendo un antiguo video de los debates de Nixon / Kennedy de los años 60?
"Um, sí. Yo, uh, tú sabes, para mantenerme al tanto de lo que los chicos consideran como buena onda," él bromeo con nervios. Reconocí esa mirada de 'pequeño niño travieso' en su cara, y fue todo lo que necesité como confirmación, en serio.
"Has leído mis tweets, ¿no?" pregunté, con mi vergüenza convirtiéndose en ira.
De repente, mis cuatro amigos tuvieron algún lugar al que debían ir, justo en ese preciso segundo. Rose me recordó que la llamara si necesitaba algo, presintiendo que estaba surgiendo una pelea entre Edward y yo.
"Tenía la intención de decírtelo, de hecho, esta noche," tartamudeó, extendiendo su mano, con la palma hacia arriba.
El alboroto de gente que había a nuestro alrededor, no hacía de ese un buen lugar para una plática seria, así que caminamos rápidamente hacia el Volvo para ir a casa y hablar en paz.
Estuve callada en el camino al edificio, manteniendo mi cabeza alejada de Edward y mirando por la ventana del lado del pasajero. Estaba demasiado mortificada para decir algo; en vez de eso, sólo dejé que mi cabeza se llenara de preguntas. No quería las respuestas ―me avergonzarían o incluso algunas me enojarían.
Escuché cómo Edward suspiraba fuertemente un par de veces, su exasperación se veía claramente. Sabía que él no contaba con tener una pelea con una novia, que en realidad no lo era. Eso se suponía que era por conveniencia y porque no habría complicaciones. En vez de eso, encontré una mezcla de emociones que, para mí, eran cosas completamente desconocidas.
Si yo fuera su novia, tendría derecho a sentirme indignada, engañada. No, yo era una mejor amiga. Ni siquiera sabía qué diablos hacer con eso —qué hacer con cualquiera de sus estados taciturnos. Algunas veces me sentía como una mendiga de la calle, tomando todos los 'centavos' o pequeñas partes de su corazón que él me podía dar. Pero cada pequeña parte tenía un ridículo efecto en mí —me dejaba aturdida, sólo me hacía pensar en lo mucho que quería más de él.
Subí por las escaleras, resignándome a la rutina donde yo trataba de escabullirme a mi apartamento, pero, en cambio, me jaló un poco para que subiera el siguiente tramo de escaleras hasta la puerta de su apartamento. La persona no conflictiva que era, no podía dejar de estar en mí.
Nos sentamos en su sillón de cuero, sumidos en un incómodo silencio, yo mantenía las esperanzas de desaparecer, pero nada pasaba.
"Bella, lo siento," él ofreció.
"¿Leíste todas las cosas que twiteé acerca de ti?" pregunté. Los labios de Edward se volvieron una tensa línea mientras asentía con la cabeza.
"Um, ¿todos?" probé. Afirmó con la cabeza de nuevo.
"Así, ¿simplemente te encontraste con mi cuenta y leíste todos ellos?" me pregunté a mí misma en voz alta, casi temerosa de la respuesta.
"No exactamente," dijo, tragando difícilmente. De hecho, pude oírlo tragar saliva. "Me uní hace un tiempo y te encontré… um… entonces."
"'¿Entonces?' ¿Cuándo es 'entonces', Edward?" persistí, a pesar de que mi voz era baja y sin pretensiones.
"Wow, eres realmente buena hacienda preguntas. Tiene sentido que tu padre fuera detective," contestó él con una risa nerviosa.
Cuando no le respondí, levanté una ceja e incline mi cabeza hacia él, se apresuró a seguir contestando.
"Jasper me encontró en twitter por el tiempo en que te mudaste. Cuando vi en sus tweets, había uno tuyo. El nombre me hizo reír, así que abrí la página y vi que eras tú."
"Has estado leyendo mis tweets por dos meses sin que yo lo supiera," dije a manera de afirmación, casi para mí misma. Crucé los brazos y mantuve la mirada perdida hacia el frente.
Levanté mi cabeza y miré a Edward, tratando de ordenar mis pensamientos un poco. Por un lado, estaba completamente mortificada. No tenía idea de que Edward y yo teníamos amigos en común —¿Cuáles eran las probabilidades? Por otro lado, estaba completamente furiosa. Me sentía como si hubiera encontrado mi diario, aunque lo había dejado descuidadamente, pero en vez de hacer lo correcto y cerrarlo de golpe, lo había leído. Y entonces no me lo dijo. Él solo se mantenía leyendo cada nueva entrada.
Mi cerebro estaba demasiado disperso como para saber cómo reaccionar, así que dejé que mi ira y mi lastimado ego se hicieran cargo.
"¿Te reíste bastante con eso?" murmuré, sintiendo como mi cara se ponía tensa.
"¿Qué?" preguntó él con incredulidad. "Por supuesto que no… para nada fue nada como eso," agregó, pareciendo nervioso.
"Tú querías decirme," comencé, "¿que leíste las cosas que he dicho sobre ti sin motivo alguno?" pregunté, con mi incredulidad igualando a la suya.
"No, no dije eso. Tenía una razón," replicó, demasiado avergonzado para decir más.
"¿Qué razón sería esa?"
"Quería saber lo que estabas pensando."
"¿Por qué no simplemente me preguntaste?"
"Bella, no podía. No pensaba que me lo dirías. ¿Puedo ser verdaderamente honesto?"
"Sí, por favor."
"Pensé que me odiabas. Quiero decir, tuvimos esa estúpida pelea afuera del edificio el día que Jake te acompañó… y yo realmente creí que me detestabas. Pero tus tweets —tú solo decías cosas agradables sobre mí. Te culpaste de esa pelea, cuando yo también tenía la culpa. Y luego te besé, cuando no debí hacerlo, y eso te hizo sentir confundida e incómoda. Incluso con eso, aún mantuviste una buena impresión de mí," explicó. Su voz era dulce y sincera. Eso me inspiró, contra mi mejor juicio, a hacer mi propia confesión.
"Yo estaba encaprichada contigo," susurré. "Un enamoramiento."
"Inexplicablemente. No le había dado importancia a nada de ese estilo desde la preparatoria. Pero me gusto mucho leer todas esas cosas que decías."
"Edward, esos eran mis pensamientos privados. Sé que estaban desprotegidos, pero sólo porque no tenía idea de que tú y yo tuviéramos un amigo en común. Tú no puedes simplemente escuchar lo que pasa por la cabeza de alguien. Es incorrecto," le dije, dolía que eso no se le hubiera ocurrido.
"Lo sé. Sé que lo es. De verdad lo siento. Y juro, nunca hubo nada para burlarse o nada por lo que pensé que te avergonzarías. Lo juro."
"Entonces, ¿Qué pensaste de lo que dije?"
"Pensé… no entendía por qué tú estarías interesada en mí… no te gustaba cuando yo coqueteaba demasiado, te irritabas. Bella, no podía imaginar… qué era lo que veías en mí."
"Vi mucho más que a un chico guapo con un montón de frases para ligar."
"Gracias, Bella."
"¿Por qué sigues haciendo eso?"
"¿Haciendo qué?"
"¿Llamarme Bella?"
"No lo sé. Creí que no estabas de humor para apodos."
"Pero ese no es cualquier apodo. Es con el que tú me hablas. Nadie más lo hace."
"Lo siento, Ojos Cafés. Acerca de todo."
"Sé que lo haces. Aún no puedo entender algo."
"¿Qué?"
"¿Por qué tengo mi impresión de que esto te importa mucho? ¿Por qué te importaba lo que estuviera pensando?"
"Creo… no lo sé. Tú parecías diferente. Tú eras una persona agradable, inteligente, linda. No querías tener nada que ver conmigo, aún así eras decente, amigable. Cuanto más te conocía, más me importaba lo que pensaras de mí. Quería gustarte," dijo, mirando hacia abajo como un niñito tímido, todo torpe e inseguro de sí mismo. Edward nunca parecía de esa maneta.
Empecé a reírme como loca. Simplemente no podía creerlo. No podía ser posible. No podía ser.
"¿Edward?"
"¿Sí? ¿Qué es tan divertido?"
"Necesito preguntarte algo —una pregunta completamente seria. ¿Alguna vez has tenido un encaprichamiento con alguien antes?"
Reflexionó un momento, con los labios apretados y los ojos mirando en la habitación.
"Sabes, creo que no. Si veía a una mujer pensaba que era atractiva, sólo le hablaría. Y, tú sabes, las cosas progresarían de ahí," contestó.
"¿Progresarían?" pregunté con una risa mientras agitaba mi cabeza. "Suena como un asunto de negocios."
'Un acuerdo,' pensé tristemente. ¿Eso era todo esto?
No podía ser. Si esto no fuera más que un intercambio de favores, ¿Por qué estaba sentada en su apartamento? ¿Por qué leyó mis tweets, peleaba para que durmiera con él, siempre ponía mis necesidades antes que las suyas? ¿Por qué hizo todas esas innumerables cosas que hace alguien cuando le importa otra persona?
Quizás él y yo estábamos 'progresando,' pero a través de esa increíblemente estúpida 'comprensión' había algo más —algo significativo, importante. Pero mientras tanto, estábamos siendo torpes, sin saber cómo nos sentíamos o por qué sentíamos eso
Cerré mis ojos porque no podía procesar nada más. Había pasado el límite de la lógica y estaba en la tierra de emociones sobreexcitadas. Edward no me estaba mirando en un primer momento, así que cuando vio escapar una lágrima por mi mejilla, lo escuché gemir y puso un brazo alrededor de mí.
"Bella, por favor. No puedo soportar verte llorar. Lo odio."
"Deja de llamarme así."
"Disculpa, Ojos Cafés. No llores, por favor. Lo siento mucho," susurró, acercándome a él y recargando mi cabeza en su hombro. Él besó mi frente y mis llorosos ojos.
Y supe lo que quería decir. Él lo lamentaba. Edward lamentaba haberme lastimado. Esa era una reacción que sólo tendría una persona que es muy cercana a otra.
Después de todo lo que había pasado antes, y luego lo de esa noche, creo que estaba empezando a entender… había cosas de Edward con las que no sabía qué hacer. El no reconocía las emociones básicas que la mayoría de la gente aprende a interpretar y a hacer frente cuando están mucho más jóvenes.
Él ni siquiera se daba cuenta de que tenía un enamoramiento conmigo.
No podía entender por qué se ponía irritable si no estaba conmigo, porque nunca se le ocurriría que, simplemente, me extraña.
Él pensaba que porque le hacía los huevos, jugaba con su mano y comía la comida china mientras estaba sentada en su regazo, teníamos que ser los mejores amigos.
Él no ganaba mi confianza con una 'follada rápida' y después diciéndome que era un gran error.
Él no entendía que leer secretamente mis tweets era una violación a mi confianza y un gran problema
Y ahí estaba todo eso, como una bombilla encima de mi cabeza.
Edward no sabe cómo es amar a alguien.
Y ahí iba la bombilla número dos.
La idea de todo eso me hacía daño por él. Me entristecía que él ni supiera lo que estaba sintiendo. Era como si una parte de él estuviera básica y simplemente atrofiada —debilitada hasta el punto de que apenas podía sentir algo.
Y donde debía estar la tercera bombilla, había un rayo. Eso no podía ser bueno, porque las tormentas me asustaban jodidamente.
¿Por qué estaba lastimada por él? Porque… lo amaba. No estaba 'enamorada' de él. Yo lo amaba —a cada parte de él. Las partes que no funcionaban, eran asunto de ser arreglada por alguien, no porque lo hicieran menos digno.
Puse mi mano sobre mis ojos, tratando, literalmente, de mantener todo dentro de mí. Uno de nosotros tenía que estar bien, o por lo menos en calma, en su juicio. No quería que se pusiera como la primera vez que estuvimos juntos. Tenía que haber una forma para nosotros para que 'avanzáramos' porque yo estaba… ¿demasiado infectada con el hongo EDPA?
Respiré profundamente y me dejé derretir en el cuerpo de Edward —el cuerpo que había sido pintado para que lo viera fijamente desde la primera vez que lo vi. Desde entonces, se había vuelto muy familiar para mí. Conocía cada uno de sus músculos, cada línea y cada curva, cómo y dónde tocar; conocía su olor; el sonido del latido de su corazón y cómo su respiración me decía si estaba durmiendo, excitado, feliz. Yo conocía todas esas cosas, pero su corazón y su alma aún eran un misterio para mí.
Pero yo estaba determinada, incluso si tenía que ser poco a poco y una pequeña parte a la vez, a descubrir lo que había dentro de él.
"Por favor dime cómo compensarte, Ojos Cafés," dijo él, sincera y dulcemente. Había estado tan perdida en mis propios pensamientos que no había dicho nada y él parecía preocupado.
"Estaré bien, Edward. Sólo estoy… tratando de arreglar las cosas en mi cabeza. No estoy enojada, solo un poco triste."
"Pero yo te puse triste. Quiera deshacerlo, o al menos tratar."
"Realmente no puedes deshacer esto. Pero podemos tratar de hacerlo un poco mejor."
"¿Podemos? Quieres decir, ¿tratarás de hacerlo conmigo?"
"Claro, no puedo dejarte a cargo. No puedes ir corriendo como loco y sacar toda clase de trucos o mañas," bromeé mientras sonreía y sorbía la nariz. Eso era más cómodo que pelear. Era una manera de hablar en la que ambos nos entendíamos.
Edward se rió entre dientes mientras se inclinaba hacia la mesita de café, todavía aferrándose a mí, y agarró algunos pañuelos. Le di las gracias antes de limpiarme los ojos y la nariz.
"Necesitamos ser capaces de confiar el uno en el otro," le dije, apoyando mi cabeza en el hueco de su cuello y acariciando su pecho.
"Lo sé. Estuvo mal no haberte dicho lo de Twitter. No quisiera que no confiaras en mí."
"Aún confío en ti… porque siempre has sido respetuoso y dulce en todo lo que hemos hecho juntos. Eso significa mucho más que el error que cometiste," expliqué.
"Gracias… por entender… y no estar enojada," replicó, pasando las puntas de sus dedos entre mi cabello y acariciando mi cuero cabelludo.
"¿Confías en mí, Edward?" pregunté, tratando de no sonar tan ansiosa al preguntar eso, pero la respuesta significaba todo en ese momento.
"Sí. Creo que confío en ti más de lo que he confiado en alguien en mucho tiempo," dijo él en voz baja. Mi cabeza aún seguía en su hombro, así que no pude ver su cara. Eso hizo más fácil que dijera lo que quería decir.
"¿Quién fue la última persona en la que confiaste?" creía saber la respuesta a esa pregunta, y cuando sentí cómo se tensaba ligeramente, estuve segura de la respuesta.
"Um. Mi mamá," dijo llanamente.
"¿Me puedes contar?" me aventuré.
Yo no parecía ser capaz de preguntar algo más sobre eso. Realmente quería preguntar qué pasó, cómo murió ella, pero no quería obligarlo a pensar en cosas que él hacía sólo unas horas me había dicho que prefería olvidar. Así que me conformaría con lo que sea que me dijera.
"Ella, uh… ella murió," respondió casi mecánicamente. Él ya me había dicho eso, pero si era todo lo que quería decir, lo dejaría así.
Estuvimos en silencio por unos minutos, ninguno de los dos sabía que era lo que la otra persona quería escuchar. Pero, entonces, Edward me sorprendió y comenzó a hablar.
"Mi mamá… era alcohólica. Ella murió por el alcoholismo," dijo sin emoción alguna. "Falla de hígado."
"Lo siento, Edward. En serio. Lo lamento mucho," le dije. Enredé mis brazos alrededor de él y lo abracé contra mí como si mi vida dependiera de eso porque con ese abrazo quería decirle que perder a un padre era una mierda y que lo entendía.
"Gracias, Ojos Cafés," susurró, besando mi cabello. "Ella era, creo, lo que llaman un 'alcohólico funcional'.' Crecí viendo cómo ella se emborrachaba cada noche, pero nunca actuaba de manera desordenada, nunca manejaba borracha y ni siquiera bebía durante el día. Ni una sola vez fue agresiva. Siendo un niño, tenía una percepción muy rara sobre eso. Pensaba que todos, como mamá, llegaban a casa, se tomaban dos o tres botellas de vodka e iban a dormirse."
Mordí mi labio, para reprimir el jadeo que amenazaba con salir de mi boca. Mi corazón dolía solo de pensar en lo que él debió haber pasado, pero no podía reaccionar y correr el riesgo de que las cosas empeoraran para él. Yo solo seguí acariciando su pecho mientras hablaba.
"A veces le preguntaba por qué lloraba, pero ella nunca me lo decía exactamente. Usualmente conseguía algo como 'no es nada, lloraría más si no estuvieras aquí.' Nunca entendí que significaba eso, pero nunca pregunté. Desearía haberlo hecho," confesó.
"Lo sé," le dije simplemente. Había muchas cosas que hubiera deseado preguntarle a papa antes de que muriera, así que conocía ese sentimiento muy bien.
"Gracias por escuchar," dijo, besando mi frente.
"De nada. Gracias… por confiar en mí," repliqué. Mire a su cara, y, entonces, sus enrojecidos ojos verdes me mataron un poco en mi interior. Besé sus labios suavemente, esperando que eso alejara un poco su dolor.
Nos miramos el uno al otro por un minuto, sonriéndonos ligeramente. Estaba casi esperando que las cosas se volvieran incómodas, pero no. Él puso sus manos a cada lado de mi cara y me besó en regreso. Su suave, y lento movimiento de sus labios contra los míos me dijo cuán triste estaba.
"Está bien si estás triste. Sé lo que es. Se va, sobre todo si no estás solo," le dije.
"Gracias. Estaré bien," me tranquilizó.
Me senté a horcajadas en su regazo, así pude acariciarle mejor las mejillas y frotar su barba con mis dedos.
"¿Me harás un favor?" preguntó.
"Claro."
"¿Te quedarás conmigo esta noche?"
"De hecho, ya lo estaba planeando," dije con una pequeña risa. "Creo que me gusta tu cama más que la mía. Después de todo es más grande."
"Te gusta mi cama, ¿huh?"
"Sí. A veces incluso contigo ahí."
"¿A veces?"
"De acuerdo, quizás más que solo 'a veces'.' Quizás todo el tiempo. Pero no dejes que se te meta en la cabeza."
Rodé mis ojos cuando él sonrió y levantó una ceja hacia mí.
Acunándome el trasero con las manos, logró ponerse de pie con mis piernas y mis piernas envueltas alrededor de él. Me cargo todo el camino hasta su cama, besándome todo el tiempo. Nos sentamos en la cama, besándonos y tocándonos el uno al otro suavemente, tiernamente. Cuando nos desvestimos, tuve que preguntarle algo.
"¿Me harás un favor?" pregunté.
"Por supuesto."
"¿Recuerdas cuando fue mi cumpleaños y yo estaba muy nerviosa?"
"Claro que lo hago," contestó mientras besaba mi cuello.
"Y dijiste que yo no tenía que hablar, ¿Que podía mostrarte lo que quería?"
"Mmhmm," respondió, mordisqueando el lóbulo de mi oreja.
"¿Podemos hacer eso de nuevo? No hablar —¿Sólo mostrar el uno al otro?"
Detuvo su mordisqueo y me miró. Al principio su cara parecía confundida, pero después pareció entender lo que estaba diciendo.
Vamos a mostrarnos lo que sentimos. No tenemos que decirlo, aún.
Le sonreí nerviosamente, porque no sabía cómo reaccionaría. Pero suspire de alivio cuando me sonrió en respuesta. Alcancé su mano y la besé, primero la parte de atrás, luego la palma. Presionando su palma contra mi mejilla, le sonreí tan anchamente como pude. Incapaz de resistirme, jugué con su mano un poco más mientras él me miraba. Besé cada uno de sus dedos, después los nudillos. Él tomó mi mano e hizo lo mismo que yo, besando mi mano de la misma manera —primero la parte de arriba y luego mi palma. Dejé que mi pulgar revoloteara por su labio inferior cuando puso mi mano en su mejilla, después reí cuando el fingió mordisquear mis dedos en vez de besarlos.
Arrodillándome enfrente de él, lo desnudé lentamente de la cintura para abajo, acariciando sus piernas y besando sus rodillas. Él agarró mis brazos y me puso de regreso en la cama para poder cambiar los lugares, y de nuevo hizo lo mismo que o. Quitó cautelosamente mi sujetador, besó mis brazos mientras deslizaba los tirantes. Sus manos rozaron mis pechos —su toque era ligero, casi dudoso. Me quitó los pantalones y las bragas, acariciando mis piernas a medida que avanzaba.
Nos sentamos juntos, ambos desnudos —descubiertos.
Mis manos fueron a su hombro y cuello, donde masajeé suavemente para aliviar la tensión de las últimas horas. Quería tomar ese estrés, preocupación y agitación, y llevarlas lejos de él. Pronto él hizo lo mismo para mí —sus largos y elegantes dedos ágilmente me relajaron, haciéndome sentir tranquila y en calma.
Sostuve su cara entre mis manos y lo besé con todo lo que tenía —dándole suspiros de felicidad y suaves gemidos. Él hizo lo mismo. Mis manos fueron a sus sienes y a su frente, mis pulgares relajaron las arrugas y líneas. Mis labios besaron lo que fuera su ceño fruncido y su mueca.
De nuevo, él me copió —primero con un ligero beso en mi frente, y después por toda mi cara, donde se detuvo y besó repetidamente cada lado de mis labios, sólo se detuvo cuando yo sonreí. Él sonrió por su éxito, después se rió cuando le arrugué la nariz.
Nos besamos y acariciamos por un rato, siempre de la misma manera —primero yo, luego Edward. Poco a poco, mi mano se enroscó alrededor de él, moviéndose suavemente de arriba a abajo. Su mano rápidamente encontró el lugar donde más amaba tenerla.
Cuando lo moví un poco para que se recostara sobre su espalda, lo puse en mi boca, sabiendo que eso lo hacía sentir bien, y a mí también. Lo miré, observando cómo se mordía el labio y apretaba la mandíbula, pero nunca apartaba sus ojos de los míos. Acarició mi mejilla para mostrar su gratitud, después, enredó sus dedos en mi cabello para mostrar su entusiasmo.
Me sorprendió cuando él me tomó de la cintura y me jaló hacia él, entonces entendí que quería que esto fuera recíproco —mi boca en él mientras la suya estaba en mí. Nunca habíamos hecho eso antes, así que era nuevo para mí. Edward me mostraba cosas que nunca había hecho. Siempre era erótica y placenteramente más allá de mi imaginación. Esta no era la excepción. Sentir mi lengua y mis dientes en él mientras los suyos estaban en mí era increíble.
Pronto pude sentir que llegaría al borde, pero pare antes de que eso pasara. Quería a Edward dentro de mí. Lo necesitaba ahí. Teníamos que estar unidos, conectados de esa manera.
Cuando me recosté en mi espalda a su lado, él inmediatamente se puso encima de mí, entendiendo que es lo que necesitábamos hacer después. Puse mis piernas a cada lado de él, dándole espacio para que se pusiera entre ellas. Mis manos lo presionaron impacientemente, apretaron su trasero. Gemí mientras empujaba dentro de mí. Mi cuello perdió resistencia y mi cabeza se fue hacia un lado cuando lo sentí completamente dentro de mí —llenando mi cuerpo, pero también llenándome toda, porque algo me faltaba antes. Mi cuerpo no tenía un amante. Mi mente no tenía un igual. Mi corazón no tenía un compañero por el cual latir.
Pero en ese momento tenía todas esas cosas, y lo iba a tener hasta que él se diera cuenta de que también tenía todas esas cosas.
Edward tomó mis piernas y las levantó, inclinándolas hacia cada uno de mis brazos. Me sonrió antes de bajar la cabeza y empujar dentro y fuera de mí. Yo mire también, sorprendida por lo que nunca pensé que fuera 'tener sexo' con Edward. Porque eso nunca fue solo sexo.
Cuando puse mi mano entre mis piernas, Edward siseó en aprobación, siempre queriendo que yo disfrutara lo que hacíamos juntos. Mirar cómo nos movíamos juntos era excitante, y mis manos lo hacían aún más. Pero cuando volteé hacia la cara de Edward y vi esa mirada —simplemente muy excitado, por mí, fue cuando me corrí fuertemente, gritando.
Puse mi mano en su pecho, como la tenía antes. Lo que tenía ahí era mío. Quizás necesitara que yo lo arreglara, pero no me importaba una mierda si eran diez millones de piezas, yo las pondría juntas de nuevo con él —un beso, un abrazo, un toque a la vez. Empezando en ese momento, quite mi mano por un momento, pero solo para besar mis dedos y volverlos a poner sobre su corazón.
Me miró, luego, gentilmente, puso mis piernas abajo, de manera que pude envolverlas alrededor de él. Besando mis labios suavemente, su boca se movió hacia mi cuello y luego hacia mi pecho, y me besó suavemente encima de mi pecho izquierdo. Le sonreí y él me sonrió en respuesta.
Tome su cara en mis manos y presioné su frente contra la mía. Yo asentí con la cabeza mientras sentía como sus caderas se movían rápidamente y su respiración se volvía más pesada. Su hermoso cuerpo se destensó y su boca se aflojó un poco. Amaba ver cómo se venía, simplemente cómo el amaba verme a mí. Su cara se veía muy intensa, y de repente se volvió tranquila y relajada. Gruñó suavemente y su cuerpo se quedó quieto. Besando y acariciando su mejilla, sentí una especie de alegría y satisfacción que no había sentido nunca antes. Fue como intercambiar pedazos de nosotros mismos, pedazos que no podías ver pero sabías que ahí estaban, y que nunca podías devolver o cambiar.
Estuvimos en silencio por unos minutos, solo recostados y sosteniéndonos el uno al otro.
"¿Ojos Cafés?" susurró, su mano acariciando mi espalda.
"¿Hmm?"
"Gracias."
"De nada."
"Es la primera vez que he hecho eso," admitió.
"Yo también, obviamente," confesé en respuesta.
"No me refiero al 69," aclaró.
"Tampoco yo."
Y con eso, me moví un poco para que él pudiera acariciar mis pechos —estaba resignada a hacer eso, en serio. Bueno no podía negarlo ahora. Me gustaba hacer que se sintiera cómodo y que se diera cuenta de que alguien se preocupaba por él. Era lo que él merecía. Él merecía saber que se sentía ser amado, y cómo se sentía amar a alguien.
Yo podía enseñarle, como él me estaba enseñando.
Aquí está el siguiente cap, les juro que casi lloré con todas las confesiones, oh, estoy tan sensible; pero bueno, espero que lo hayan disfrutado (:
Ahora recomendaciones: ya está mi nueva traducción: 'Inesperadamente', por si quieren pasar a leerla, también es M y se actualiza rá1 vez por semana
Y entre mis favs está una traducción que hago conjuntamente 'Violet'
Siéntanse libres de pasar y comentar
Yomisma : Muchas gracias por comentar, linda
marym25: la mantita de pechos es genial, linda. Aww a mí también me encantan Edward y esa linda relación. Muchas gracias por leer, cielo.
Hey: yo amaría a Edward así ja
V . Cullen: Aww aquí esta la respuesta (: jajaja me encanta leer TODOS tus coments, linda
Mjulianuinyahoo . com . ar: me encanta que te encante, linda iba a contestarte a tu correo, pro es que no lo aceptaba el mío
isa21: muchas gracias a ti por leer
Luchii: jaja ya aquí está el otro, gracias a ti por leer
Muchas gracias por todos sus hermosos y lindos rr, todos y cada uno los leo y los disfruto horrores, mil gracias por leer y comentar
REVIEW RECIBE PREVIEW
Besos
sparklinghaledecullen
(Oh, cada cap me digo: déjales tu twitter por si alguien lo quiere y siempre se me olvida, pero soy: Silferstar )
