Todo lo mío(?) es para Lizjoo porque es MI TODO y la amo densamente

Twilight no me pertenece, y la historia tampoco, es de AngryBadgerGirl. Sólo me adjudico la traducción

Gracias a carliitha-cullen por betear :D

Capítulo dedicado a DessieCBCWCDF porque a la bitch la extraño horrores y la amo intensamente


BPOV

Escuché cómo sonaba mi teléfono, que estaba en el piso, junto a la cama de Edward. Me las arreglé para sacar mi brazo de manos del estrujador, bajarlo y tomar la fuente del ruido.

¿Cómo está EDPA? ¿No lo mataste, o sí? -A

Me reí para mis adentros cuando leí el mensaje que Alice acababa de mandarme. Le contesté rápidamente.

Está todo bien. Aún está respirando. Aunque creo que lo dejé cansado. ;o) -B

Le tomó diez segundos contestar.

Me gusta es nueva versión cachonda tuya. Tú eres la prueba de que un pequeño pene puede recorrer un gran camino. -A

No pude detenerme y le contesté.

No hay nada parecido a 'pequeño' en sus bóxers. Lo juro. Estoy arruinada para otros chicos. -B

Riéndome un poco fuerte, apagué mi teléfono y lo puse debajo de la mesa. Edward se revolvió un poco, su adormilada cara quedó frente a mí. Su cabello por todas partes, y la expresión de su rostro me hacían querer besarlo en todas partes.

"Buenos días," susurré, besando gentilmente su frente.

"Mmmph," se quejó.

"Aún dormido, ¿huh?" bromeé, pasando mis manos por su espalda. Él sólo me gimió. "¿Quieres algo de desayunar?" pregunté, esperando que su estómago abriera sus ojos.

"Aquí ya hay algo sabroso," dijo con voz ronca mientras deslizaba una mano entre mis piernas, aunque sus ojos siguieran cerrados.

"Hey, no es divertido," lo regañé. "Y ¿cómo lo haces con los ojos cerrados? ¿Tienes alguna clase de vagina GPS o algo así?"

"Mona me llama como una sirena, Ojos Cafés."

"Edward, eres totalmente ridículo."

"Pero es de mañana y tú estás justo aquí, al lado de mí, toda cálida, con un dulce olor y hermosa. ¿Puedes culparme?"

"Te odio," me quejé con un mohín.

"¿Qué dije?" preguntó, riéndose de mi tonta mala cara y de mis falsas declaraciones de odio.

"¿Quién puede rechazarte cuando hablas de esa manera?"

"Creo que ese era el punto —conseguir que no me rechazaras."

"Cierto. No rechazarte. Inteligente."

"Precisamente, adoro cuán inteligente eres, Ojos Cafés."

"No me digas —es emocionante."

"¿Ves cómo estamos en sintonía el uno con el otro?"

"Es como si pudieras leer mi mente, Edward," dije inexpresivamente.

"Hey, eso no es gracioso. Me disculpé profundamente por leer tus tweets."

"Lo sé, pero me reservo el derecho a bromear sobre eso."

"Hablando de eso, quería preguntar. ¿Qué es un 'ed-pa'?" preguntó, arrugando su rostro mientras trataba de pronunciar el apodo que le había dado.

Sentí cómo mi cara se volvía roja. Todas las cosas embarazosas que había dicho sobre él inundaron mi mente de nuevo. Traté de darle la vuelta a eso lo mejor que pude.

"Es, uh, un apodo," murmuré mientras trataba de esconder la cabeza bajo el edredón.

"Bueno, pensé en más cosas," dijo con una sonrisa, apoyado sobre su codo, mientras se recostaba a mi lado. Le dio golpecitos a la colcha con uno de sus largos dedos. "¿Qué significa?" insistió.

"Significa… um… elencueradodelpisodearriba," confesé rápidamente, diciendo todas las palabras como si fueran una sola. Cerré mis ojos fuertemente y mordí mi labio, cuando Edward empezó a reírse fuertemente.

"Caminas desnudo en tu propio apartamento una sola vez y no puedes dejarlo atrás," lamentó juguetonamente.

"Sí, bueno, eso dejó una impresión," dije con una risa.

"¿Buena o mala?"

"Horrible. Terrible. Asquerosa. Vomité un poco en mi boca."

"Eres una mentirosa terrible, Ojos Cafés."

"Lo sé," repliqué, riéndome más fuerte. Él puso sus brazos alrededor de mí y no pude resistirme cuando comenzó a besarme por todos lados —mi cara, mi cuello, mis hombros.

"Hey," dije, tratando de mantener mi mente lejos del hecho de que él estaba acariciándome por todos lados y mordisqueando en los mejores lugares. "Escucha… Edward… vamos, estoy tratando de hablar."

"¿Mmm? Estoy escuchando," dijo mientras comenzaba a acariciar cuidadosamente mi pecho.

"¿Qué harás el Día de Gracias?" pregunté.

"Trabajar. Bueno, eso es lo que usualmente hago. La gente está muy ansiosa como para cubrir sus turnos. ¿Por qué?"

"Oh. Sólo me estaba preguntando… si tú querrías pasar Día de Gracias conmigo y mi mamá."

"¿No irás a casa?" preguntó, levantando una ceja hacia mí.

"No este año," dije en voz baja. "Es, um, sólo que es mucho para mi mamá y para mí estar en nuestra casa, sólo nosotras dos. En vez de eso, le pedí que viniera." Edward asintió con la cabeza y besó mi mejilla, entendiendo por qué los días festivos no serán lo mismo sin papá con nosotras.

"Adoraría hacerlo. Gracias por invitarme."

"Bueno, no podía cocinar toda esa comida y no ofrecerte. Sólo estoy siendo amable," bromeé.

"¿No quieres que llene tu ave?"

"Usted hace suficiente llenando, joven," dije, agitando mi dedo hacia él y apachurrándole un ojo cerrado.

"Dios, adoro llenarte. Ese tipo de relleno —llenándote y ablandando tu cuerpecito."

"Edward," suspiré, dejándome envolver en risas. Realmente no sabía qué hacer con él. Con él todo estaba lleno de insinuaciones sexuales. Y tenía una clase de amor a eso.

"¿Rociarte con mis jugos?" dijo con un bufido mientras enterraba su rostro en mi escote.

"Suficiente," regañé, tratando de salir de la cama.

"Un beso, por favor," pidió muy dulcemente, hacienda la misma cara enfurruñada que cuando dormía.

Kriptonita pura para mi autocontrol, eso era.

"Bien, sólo uno."

Un besó duró veinte minutos e hicimos el amor durante una hora y media después de eso.

La tarde siguiente me encontré con Alice y Rosalie para tomar café en nuestro Starbucks habitual.

"Así que, la última vez que te vimos, pensé que ibas a llorar o a aporrear la mandíbula de Edward. No pude decir cuál," me informó Rose con una sonrisa.

"Ambas," confesé simplemente.

"¿Qué demonios ocasionó todo eso? Me imaginaba que ustedes se habían visto el uno al otro en Twitter o al menos habían hablado acerca de que conocen a Jasper," Alice dijo. "Lamento haber empezado ese drama entre ustedes," agregó, pareciendo tímida.

"No te preocupes. Edward debió haberme dicho hace mucho tiempo que me había visto en Twitter. Él sólo… yo simplemente no pude enojarme por eso. Pero, Dios, yo estaba realmente avergonzada," expliqué.

"¡Lo apuesto!" Rose exclamó. "Tú te limitabas a twittear todas esas cosas locas sobre lo que sentías por él."

"Ugh, no me lo recuerdes," gemí, cubriendo mi cara. "Twittear borracha es estúpido, pero es aún más estúpido que no protejas tus tweets."

"¿Cómo le explicaste eso?" Alice preguntó.

"Le dije la verdad. Que tenía un encaprichamiento con él," admití.

"Espera. ¿Tú tenías un encaprichamiento hacia él?" Rose especificó.

"Sí. Tiempo pasado. Ya les dije cómo me siento con él."

"¿Le dijiste a él cómo te sientes ahora?" Alice preguntó.

"No, no con palabras. Eso fue intenso —la conversación que tuvimos. Él admitió que leía mis tweets porque quería saber que pensaba yo de él. Básicamente, él también tenía un encaprichamiento conmigo."

"Espera. ¿Él tenía un encaprichamiento contigo?" especificó Rose de nuevo.

"Eres todo un perico, Rose," bromeé.

"Cállate y contesta la pregunta," demandó.

"Bueno… yo acabo de agregar todo eso a mi cabeza, ¿saben? Cómo ha estado cambiando… ya saben, cómo me trata y cómo actúa alrededor de mí. Siempre ha sido dulce —un caballero. Pero ahora es diferente. Él… no losé. Van a pensar que me volví loca…"

"Um, no. Sólo dilo, Prunella(1)," Alice me apresuró.

"Bien," dije con un suspiro. "Él es extraño en algunas cosas. Puedo decir que se pone celoso cuando otros chicos conversan conmigo. Quiere conocer a cualquiera que me invite a salir."

"Maldición," Rose dijo, quedándose en blanco por unos minutos.

"Hay más, ¿No?" Alice adivinó, sacándome los detalles más que cualquier otra persona.

"Seh," admití con un rubor. "Él, uh, él se inquieta si no nos vemos o hablamos el uno con el otro por pocos días."

"Inquieto, ¿Cómo?"

"Él solo quiere abrazarme y ser dulce, pero también se vuelve locamente calenturiento," dije con una carcajada.

"Ustedes no ven a otras personas, ¿cierto?"

"No, él dijo que no quería estar más con sus ligues habituales."

"Mierdaaaaaaaaaaaaaa," Rose exclamó. "Tipa, eso es malo para ti, Prunella(1). Claramente tu castidad ha valido y has atrapado sus testículos," resopló. Ella y Alice se atacaron de la risa con eso.

"Ja ja. Sí. Dicho vulgarmente, pero cierto. Creo que él siente lo mismo que yo por él," respondí, bufando por la indignación de sus bromas estúpidas.

"¿Por qué no simplemente se lo dicen?" Alice preguntó.

"Porque son raros," Rose explicó con indiferencia, mientras jalaba un mechón de su cabello platino.

"Si deben saberlo… Edward tiene problemas," revelé con un encogimiento de hombros.

Ambas me miraron. No era necesario que me dijeran en voz alta que querían una explicación, porque estaba escrito en sus caras.

"Él tuvo una mala infancia. De hecho, una realmente dura. Creo que es por eso por lo que nunca ha tenido una relación seria. Mantiene a las personas a distancia porque no puede hacerle frente a los apegos emocionales," expliqué.

"Puedo entender eso," Alice meditó. "Sólo sé cuidadosa. No te lastimes a ti misma, ¿de acuerdo?" pidió seriamente.

"Sí, en lo que se convirtió algo de sexo fácil. Sólo tú puedes arruinar algo de sexo fácil," Rose se lamentó.

"Gracias, Rose," contesté sarcásticamente. "Estoy tratando de hacer lo mejor," le dije a Alice. "Es por eso por lo que no le dije exactamente cómo me sentía. No quería que se derrumbara de nuevo. Esperaré a que él esté listo para decírmelo primero," expliqué en voz baja.

"Suspiro. Amo una buena historia de amor. Pero más una buena y sucia follada," Alice dijo con nostalgia.

"Folla al amor. Dame la follada," Rose dijo, arrugando su cara.

"¡Chicas! Vamos. Ambas están llenas de mierda. Las vi con Emmett y Jazz, con ojos aborregados y estúpidas," acusé, puse una cara graciosa hacia ellas, con los ojos abiertos y los labios fruncidos.

"No puedo evitarlo. Jazz es tan adorable y dulce. El otro día me llamó y dijo que sonaba triste. Yo sólo estaba estresada por ese artículo que estoy escribiendo. Veinte minutos después, él llegó con flores y un DVD," me dijo Alice, prácticamente enferma de amor. Era un poco traumático.

"Emmett es una clase de chico malo. Estuvimos mensajeándonos sobre autos y él me dijo que nunca antes se había excitado tanto por carburadores. Me dio una vieja caja de herramientas para auto. Muy dulce," Rose dijo.

Ahora de verdad iba a enfermarme.

"Oh. Dios. Mío. Las pirujas ya no hacen pirujadas. Nunca pensé que vería ese día," suspiré, agitando mi cabeza.

"Sí, sí. Sabemos que ya somos mierda. Pero al menos conseguimos sexo," Rose declaró, mientras las tres estallábamos en risitas como si fuéramos chicas de preparatoria.

Estaba hacienda la cena el martes por la noche. Estaba cubierta de harina, pasta y queso rallado de mi pizza casera, cuando tocaron la puerta.

"Entra, está abierto," dije desde la cocina.

Un par de familiares brazos se enroscaron alrededor de mí desde atrás mientras amasaba la masa con mis manos. Suspire cuando sentí unos labios, frescos por el aire de Noviembre, tocar mi mejilla.

"Estás frío," le dije a Edward.

"Tú me calentarás en un minuto. Mirándote… rebotando… eso me ayuda," susurró en mi oído.

"También llegaste temprano."

"¿Debería irme y regresar después?"

"Eh, creo que como ya estás aquí, puedes quedarte."

"No te he visto en tres días. Salí del hospital lo más rápido que pude."

"¿Tres días? ¿Fue tanto? Yo no lo noté," bromeé.

"Ojos Cafés, adoras atormentarme, ¿no?"

"No puedo evitarlo si yo no extrañé."

"¿No lo hiciste?" preguntó, sonaba realmente deprimido, mientras descansaba su barbilla en mi hombro.

"Nope. Ni un poquito. Para ser honesta, me olvidé por completo de ti," dije mientras me encogía de hombros.

"¿Por qué?"

"Oh, ya sabes. La misma cosa de siempre. Mi inexistente novio adora gastar mi tiempo."

"Mataré a ese retardado de mierda."

"Calma. Es inofensivo."

"¿Realmente no me extrañaste?"

"Claro que lo hice, bobo. Cada vez que no estás cerca, me siento diferente. No puedo describirlo. En realidad, es una especie de vacío… la ausencia de algo… no he podido saber qué es."

"¿La ausencia de mi encanto? ¿Mi extraordinaria habilidad en la cama? Mi generosamente dotado…"

"¡No!" dije, interrumpiéndolo. "Es más como una ausencia de… dolor en mi trasero."

"Jesús, eres cruel cuando no has tenido sexo. Yo puedo arreglar eso por ti, ya sabes."

"Apuesto a que puedes. Muy desinteresado de tu parte ofrecerte."

Poniendo la pizza en el horno, me volteé y le di un harinoso abrazo sin dejar que mis manos lo tocaran porque estaban cubiertas de harina.

"Mmm," tarareo, sacándome el aire.

"¿Qué tal tu turno?" pregunté, dirigiéndome al grifo. Él seguía abrazándome mientras lavaba mis manos. Él era un poco ridículo, pero así lo amaba.

"Fue largo pero no tan malo. Hey, ¿le hablaste a la trabajadora social para eso de ser voluntaria?"

"Sip," repliqué, asintiendo con mi cabeza. "Ella fue realmente agradable y básicamente me dijo que yo podía hacer mi propio horario —puedo poner cualquier hora. Necesito hacer algo de entrenamiento primero, pero después estará todo listo," le expliqué con una sonrisa.

"Eso es fantástico, y tú sabes," comenzó, pasando la palma de su mano por mi cuello, haciendo que se la piel de todo mi cuerpo se pusiera como de gallina. "Quizás tú y yo podríamos tomar un pequeño descanso aquí y después cuando ambos estemos en el hospital."

"Hmmm. Quizás," susurré, sonriendo tímidamente. "Quizás así yo no…"

te extrañaré.

Casi lo decía.

"¿No qué?" preguntó.

"Tú sabes, tendré que llamar a mi novio imaginario," bromeé. Pero mi broma falló. Él ni siquiera se rió ni sonrió. "Edward, solo estaba bromeando," expliqué torpemente. Ya sabía lo que venía, y no podía soportar la idea de volver a escucharlo.

"No, yo sé que lo estabas haciendo. Yo, uh, solo no pude evitar pensar…"

"¿Qué? Vamos, solo dilo," lo apresuré, su renuencia a decir lo que estaba pensando, casi me torturaba.

"Tal vez te estoy negando… algo mejor."

"Por favor. No," dije, sintiendo como el miedo brotaba en la boca de mi estómago. "Edward… no creo que tengas ni la menor idea."

"¿La menor idea de qué? Tú eres la que menciona un novio todo el tiempo. Sé que estás bromeando, pero tal vez, ¿Hay algo en eso? ¿Algo que estés tratando de decirme?"

Miré al linóleo barato bajo mis pies, demasiado molesta para mirarlo.

"Edward, yo iba a decir… algo acerca de verte en el hospital… Yo iba a decir 'quizás así yo no… te extrañaré,'" confesé en voz baja. "Porque lo hago. Así que deja de decir que estás negándome algo. La única cosa que me niegas… eres ," agregué, mi voz en un ronco susurro. Estaba demasiado emocionada como para hablar más fuerte o más coherentemente.

Él trató de levantar mi barbilla con su mano, para hacer que lo mirara, pero yo alejé mi cabeza. Gordas lágrimas de rabia resbalaban por mi rostro, haciéndome parecer una berrinchuda pequeña niña enojada. Debí de haber dejado la habitación como la última vez que él dijo algo que me molestó.

"Lo siento," se disculpó. "Siempre digo cosas equivocadas. No quería molestarte… trato de hacer lo mejor."

"Claramente tu 'mejor' y mi 'mejor' son cosas totalmente diferentes," dije, limpiando mis ojos con un trozo de papel.

"Tú mereces algo mejor. Simplemente eso es la verdad. Estoy siendo egoísta haciendo lo que hago," me informó, creyendo completamente su propia mierda.

"Sí, Edward. Es demasiado egoísta de tu parte hacerme feliz… gastar tiempo conmigo… haciéndome sentir deseada y especial. Quizás sólo estás fingiendo. ¿Mi cocina es realmente tan buena?" pregunté sarcásticamente.

"¿Por qué estás portándote de esta forma?" me demandó. "Te lo dije, una y otra vez, que no deberías esperar nada de mí."

"¡No esperaba nada!" agregué, mi temperamento sacando lo mejor de mí. "Si tu quieres creer esa mierda, bien. Pero no te atrevas a decirme qué es lo que merezco. ¡No tienes razón! Me irrita cuando dices cosas como esa. ¿Sabes por qué?" pregunté, señalándolo con mi dedo, presionándolo en su pecho

"Porque tú no me quieres decir que hacer. Porque yo no soy tu novio," ladró, agarrando mi muñeca y manteniéndola fuertemente en su mano.

"No. No es eso. Porque cada vez que tú dices que yo 'merezco algo mejor,' me hace… me hace sentirme muy… triste," expliqué, mi garganta casi cerrándose. "Me haces sentirme triste por ambos. Tú no tienes derecho… a arruinar lo que me hace feliz… arruinar la cena de los martes en la noche, y las siestas, y los huevos, y los crucigramas. No te atrevas a quitarme lo que me hace feliz," advertí, en un tono ineficaz. Estaba rogando, no demandándoselo. Él también debía saberlo, pero no me atreví a decirlo así.

Sentí cómo se aflojaba el agarre de Edward de mi muñeca mientras yo agitaba la cabeza y trataba de voltearme para abandonar la habitación, desesperada por ocultarme —ocultar mi desesperación.

"Por favor, déjame ir," dije.

"No," contestó simplemente, tirando de mi muñeca hacia él.

"¿Por qué no me dejas ir cuando quiero irme, pero cuando quiero quedarme me dejas ir?"

"Lo siento, Ojos Cafés. No sé por qué. Pero lo he dicho antes. Sé lo que soy."

"Yo también sé lo que eres. Y no creo ni de cerca lo poco que tú crees."

"Y nunca lo entenderé."

"No tienes que entenderlo. Sólo aceptarlo."

"De acuerdo. Trataré

Casi me detengo en seco. Estuve tentada a pedirle que repitiera lo que acaba de decir, porque parecía que me lo había imaginado.

"¿Bien?" dije en respuesta, mirando hacia él con mi boca abierta.

"He visto la manera que tienes de ser tan inflexible en algunas cosas. Supuse que no tenía ningún punto tratar de cambiar tu mente. Nunca antes funcionó," explicó con una risa nerviosa mientras pasaba su mano por su cabello. Sonreí ante su inesperada timidez. Era raro, y total y completamente entrañable.

"Eso está bien. No te metas conmigo. Odiaría tener que… tú sabes, despeinarte… resistirme a tus cosas, o lo que sea," Ie dije, riéndome de lo jodidamente ridícula que debí haberme escuchado.

"Tú eres, por mucho, la matona menos intimidante con la que he tratado," replicó, riéndose en regreso. Use mi puño hacia él, pero lo cubrió con su mano y me sonrió.

"Bueno, intimidante para ti, Edward."

"No —Ojos Cafés para mí… preferiblemente arriba en mi cama," dijo, besando la parte interna de mi muñeca. Me alejé lo suficiente de él como para sacar la pizza del horno.

"Sabes, esto parece que necesita entibiarse," le dije, levantando mí ceja.

"¿Tienes alguna de idea de cómo podemos pasar el tiempo?" preguntó, ladeando su cabeza hacia mí.

"Oh no lo sé. Unas cuantas cosas… uh… vienen a mi mente."

"Hmm. Interesante elección de palabras. Soy una mala influencia para ti."

"Sí. Sí lo eres."

"Estas cosas en tu mente —esas que están… ¿viniéndose?"

"¿Qué sobre ellas?"

"¿Involucran ropa?"

"Espero que no."

"¿Qué tan fría puedes comer tu pizza?"

"Digo, tengo horno de microondas."

Chillé como loca cuando Edward casi me arrastró por las escaleras, diciéndome lo mucho que amaba mi habilidad para resolver problemas.

Al darme cuenta de que Edward estaba como más estirado de un lado y ladeaba su cabeza, me ofrecí a darle masaje de hombros. Se sentó en el borde de la cama mientras yo me arrodillaba frente a él, trabajando lentamente sus tensos músculos con mis dedos. Levanté el borde de su camisa del uniforme, tirando de ella hacia arriba, sobre su cabeza, para poder tocar más de él.

Mis manos se movieron arriba y abajo por su espalda, sobándolo suavemente mientras avanzaba. Edward gimió y canturreó en satisfacción, así que yo debía estar haciendo un buen trabajo. Besé los tres lunares de su cuello —los dos pequeños de la izquierda y el más grande de la derecha, todos en el borde de la línea de su cabello. Los había besado, los mire, e incluso los lamí unas veces más.

Necesitaba sentirme más cerca de él, así que me quité la blusa y me senté justo detrás de él, mis piernas una a cada lado de las suyas. Envolviendo mis brazos alrededor de su torso, presioné mis manos en la parte superior de sus muslos, acariciándolos suavemente.

"Tú no puedes verme cuando estoy detrás de ti de esta manera," susurré. "Puedes imaginar que soy quien tú quieras, si así lo deseas," agregué, mitad bromeando, y la mitad preguntándome si él estaría tentado a hacerlo. Se tensó y volvió la cabeza a un lado para mirarme.

"No podía hacerlo incluso si lo quisiera," reprendió. "Simplemente no podría."

"¿Por qué no?"

"Porque… simplemente no te veo. Es, simplemente, todo. Te conozco. Como hueles. Los sonidos que haces. Incluso si no puedo verte… puedo sentirte," confesó en voz baja.

"Yo también sabría si fueras tú. Podría decir que eras tú el que caminaba en mi apartamento cuando yo estaba cocinando. Sé cómo se sienten tus besos," confesé. "Y tu abrazo fuerte; eras definitivamente tú," agregué con una risita.

Mis manos comenzaron a vagar por todos lados, por arriba y abajo de su pecho y abdomen. Adoraba sentir el vello de su pecho, así que mis dedos jugaron por todos sus músculos pectorales. Pellizqué suavemente sus pezones con mis pulgares y eso lo hizo gemir en voz baja.

"Qué tal," comenzó, volteándose hacia mí y acariciando mis pechos a través del sujetador. "¿Si tratamos con otra lección?"

"No me agradaría nada más," ronroneé, besando suavemente sus labios.

"Ya que estamos hablando de los sentidos, puede ser muy placentero aumentarlos. Haces eso eliminando uno o dos completamente," explicó. "Cierra tus ojos." Tomando una respiración profunda, hice lo que él me pidió y dejé que mi cuerpo se aflojara.

Sentí como los vellos de mi nuca se erizaban cuando sentí su aliento recorrer mi mejilla y mi cuello, la sensación era muy ligera, casi como si no estuviera, pero con los ojos cerrados sentía todo.

"Estás tan hermosa, sentada aquí en sujetador, solo esperando a que yo haga lo que quiera," murmuró. Se rió cuando jadeé.

"Abre tus ojos," dijo. Lo miré y sonreí ante su presuntuosa expresión. "¿Te gusto eso?"

"Sí."

"¿Quieres probar con los ojos vendados? Puedo hacerlo yo primero si eso te hace sentirte más cómoda."

"No. Confío en ti. Lo haré yo primero."

Sacó una bufanda de su mesita de noche y no pude evitar reírme.

"Ni siquiera quiero saber, Edward."

"Oh, sabrás todo para cuando haya terminado," dijo con una sonrisa.

Me recosté contra las almohadas mientras Edward amarraba gentilmente la bufanda alrededor de mis ojos.

"¿Estás cómoda?" lo escuché preguntar. Asentí con mi cabeza. "Bien. Trata de mantener tus manos así," me dio instrucciones, poniendo mis palmas hacia abajo y mis manos a mis costados. "Es mejor si sólo te concentras donde yo toco, ¿de acuerdo?" asentí de nuevo.

Sentí cómo desabrochaba mis jeans. Suspire cuando sus manos rozaron mis piernas para quitarme el pantalón. Quería diluirme en la cama cuando sus manos masajearon cada uno de mis pies. Me excité un poco cuando sentí sus labios en el exterior de mis bragas, primero besando, luego lamiendo la tela.

"Mmm, más. Por favor," gemí. Lo escuché reírse mientras sentía como sus dedos quitaban mis bragas, después mi sujetador. Cuando sentí como la tela era levantada de mi pecho, empujé mis pechos hacia arriba, queriendo hacer algo, cualquier cosa, para tocarlo.

"Sé paciente, Ojos Cafés. Solo concéntrate en cómo se siente todo esto," susurró.

Sentí como su peso se levantaba de la cama y escuché movimientos.

"¿Estás desvestido?" pregunté.

"Sí, ahora lo estoy," replicó, mientras lo sentía sentarse junto a mí.

"¿Puedo tocarte? ¿Por favor?" pregunté.

Tomó mi mano y la colocó suavemente sobre su pecho desnudo. Suspiré por la felicidad que me producía el simple hecho de sentir su piel contra la mía. Podía sentir cada vello, cada curvatura de sus músculos. Mi dedo incluso pudo encontrar ese pequeño bulto justo en el centro de su torso. Estaba por encima de ese 'camino al tesoro' y yo lo sabía muy bien, mi mano simplemente siguió su camino por sí sola. Cuando me mantuve avanzando más abajo, el no me paró. Presioné mi mano alrededor de él, trazando cada borde y perfil de cada vena. Su piel era flexible, aterciopelada y hermosa.

Él tomó mi muñeca y la regresó a donde estaba, descansando a mi lado. Sentí como se movía más cerca a la parte superior de la cama.

"Poniendo mi dedo en tus labios," me dijo antes de sentir como ponía algo en mi boca. Había algo sobre ella, así que lamí mi labio para robarlo —líquido pre-seminal.

"¿Te gusta eso?" preguntó.

"Sí."

"¿Sabes qué es esto?"

"Sí. Eres tú. Yo, uh, pruebo lo primero que pongas en mi boca."

"¿Quieres más?"

"Sí, quiero todo de eso. Todo de ti. En mi boca. Por favor."

Cuando sentí su suave piel presionando mis labios, abrí mi boca con entusiasmo. Yo podía sentir, oler, y saborearlo con mucha más intensidad con los ojos cerrados —era sorprendente. Escucharlo gemir y suspirar solo me incitaba más y más. Sentí su mano en mi cabello, guiándome, queriendo que fuera más rápido, más duro. Él trató de alejarse, pero mi mano se apretó a su muslo, y no lo dejé ir hasta que sentí cómo gemía y pulsaba en mi boca. Tragué todo lo que él vertió.

"Quiero tocarte más, debiste haberme dejado," dijo él.

"Bueno, hice lo que quería," respondí con una sonrisa.

Sentí la mano de Edward tratar de quitarme la venda de los ojos, pero lo empujé lejos ligeramente.

"No. No aún," dije.

"¿Qué va mal?" preguntó. La confusión en su voz era clara.

Alcancé a Edward —literalmente a ciegas— hasta que él se acostó a mi lado, con sus brazos alrededor de mí.

"Yo… es…" tartamudeé, sin saber realmente cómo decir lo que quería decir. "¿Ves cuánto confío en ti? Mis ojos están cerrados, pero mi mente, mi cuerpo… todo lo demás, está abierto para ti, Edward. Mis ojos están cerrados, pero yo 'veo'… ¿Y tú?"

"Sí, lo hago," replicó.

"¿Confías en mí, la confianza que puedes 'ver' incluso si tienes…'vendados los ojos'?" pregunté tentativamente.

"Sí," murmuró.

"A veces, cuando te digo cosas… cosas que me da miedo decir… acerca de mis sentimientos, es como si estuviera vendada de ojos," murmuré, demasiado temerosa de hablar más fuerte. "Porque no puedo 'ver' que pasará después de que las palabras salgan. Eso me espanta más que cualquier cosa que hacemos aquí, Edward."

No escuché ningún otro sonido aparte de mi corazón latiendo fuertemente en mi pecho.

"No quiero espantarte. Eres mi mejor amiga… no te haría eso. Y… no quiero arruinar lo que te hace feliz," susurró suavemente.

Mi corazón se calmó instantáneamente, se llenó y se agitó un poco. Yo entendía la 'Edward-charla' y su 'mejores amigos.' Yo sabía la diferencia en cómo sonaba y lo que quería decir.

"No sé qué más haga me haga falta para confiar en alguien más. No creo que alguna vez lo haga. Por favor, créeme," confesé, mi voz débil.

Sentí como él iba de nuevo hacia mis ojos vendados, pero no lo detuve esta vez. Estaba casi temerosa de mirar su cara, temerosa de haber dicho mucho de nuevo.

"No puedo estar tanto tiempo sin mirar tus ojos," me dijo, sosteniendo mi mejilla en la palma de su mano y sonriendo dulcemente. "Simplemente no puedo."

"Extrañaba tus ojos, también," repliqué, sonriendo al ver esos brillantes ojos verdes y esas afeminadas y largas pestañas.

"Ojos Cafés…necesito decirte algo," dijo mientras enroscaba mi cuerpo contra el de él, mi cabeza en su hombro.

"Dime lo que sea," dije en respuesta, besando su pecho, justo sobre su corazón.

"Cuando trabajo estos largos turnos y no puedo verte o hablar contigo… yo… um…"

"¿Qué?"

"También te extraño."

No dije nada en respuesta porque estaba muy ocupada escuchándolo decir esas tres palabras a mí una y otra vez en mi cabeza hasta que caímos dormidos en nuestra siesta semanal.


(1) Prun: seco, decrépito, ella: Bella

LO SIENTO! LO SIENTO! Pero esta vez, juro que no fue mi culpa; verán el jueves dejé el cap prácticamente listo, me faltaba media página, el viernes dejé la compu y mi hermano la usó y la enviruló!, entonces, se dañó mi disco duro y se perdieron todos mis trabajos de esta semana, pero ya está aquí el siguiente

También lamento muchísimo no haber respondido sus rr U_U pro estuve en una depresión enorme, prometo que no volverá a pasar; aunque quiero que sepan que leí todos y cada uno de ellos y me ponían una sonrisa en mi cara, donde antes había una mueca; pero bueno, sé que eso no es de su interés… pero bueno, mil gracias por todos sus hermosos reviews

REVIEW RECIBE PREVIEW

Con todo mi cariño

sparklinghaledecullen