Todo lo mío (?) es para Lizjoo porque es MI TODO y la amo densamente

Twilight no me pertenece, y la historia tampoco, es deAngryBadgerGirl. Sólo me adjudico la traducción

Capítulo dedicado aDessieCBCWCDF porque la extraño horrores y la amo


EPOV

El fin de semana de Acción de Gracias pasó con más comida, ver tele, y hacer el tonto con Bella. Ella estaba totalmente mortificada de escabullirse escaleras arriba a mi apartamento, así que pasé mi tiempo imaginándome teniendo sexo con Bella sin tenerlo, en realidad. También trabajé un par de turnos cortos en el hospital. Eso me presentó una distracción un tanto adecuada, pero nada que alejara realmente mi mente de Ojos Cafés estos días.

Pronto, era lunes por la mañana y hora de mi turno largo de 36 horas en el Brigham. Renée necesitaba que alguien la llevara temprano al aeropuerto para que pudiera tomar su vuelo de las 6am a Phoenix, y yo me ofrecí a llevarla.

"Adiós, mami. Fue muy bueno tenerte aquí. Ya te extraño," Bella le dijo a su mamá, abrazándola fuertemente.

"Amé estar aquí, pequeña. Y estoy tan feliz de verte contenta. Más de lo que puedo decir," Renée contestó, besando la mejilla de su hija.

"Oh, mami, cuánto te adoro," Bella bromeó. "Ten un buen vuelo. Llámame cuando llegues a casa, ¿de acuerdo?" agregó.

Media docena o más de abrazos después, finalmente tuve a Renée en el auto con dirección al aeropuerto Logan. Ojos Cafés se quedó porque me iba a ir directamente a trabajar después de dejar a su mamá. Renée y yo tuvimos una pequeña charla, y ella me contó acerca de su carrera como profesora de arte en una escuela primaria.

"Tú sabes, tengo un título en Bellas Artes. Obtuve finalmente mi diploma cuando Bella era pequeña. Me tomó años obtener mi título mientras estaba casada y criando a una pequeña niña," explicó.

"Mi mamá también estuvo en la escuela por un largo periodo," dije.

"¿Oh, sí? ¿Qué hace?" preguntó.

"Ella falleció. Pero cuando estaba viva, era asistente legal. Le llevó una buena cantidad de tiempo certificarse. Ella me crió sola."

"Pero llegó a donde quería llegar. Eso es lo que importa," dijo tranquilizadoramente. Me di cuenta de que Renée era mucho como su hija. Ella sentía cuando había un tema incómodo, y aún así podía ahondar en él. Incapaz de agregar algo, simplemente asentí con la cabeza y mantuve mis ojos en el camino.

"Edward," dijo ella después de un largo periodo de silencio, mientras nos acercábamos a la zona de salidas del aeropuerto. "¿Conoces la Capilla Sixtina?"

"Por supuesto. Miguel Ángel."

"Es uno de mis trabajos favoritos de arte. Lo muestro a mis alumnos como algo muy cercano a ser perfecto," explicó. "Hace pocos años, ellos revelaron algo después de una limpieza meticulosa. Aparentemente, el tiempo lo había cubierto por capas de polvo y los colores originales se habían perdido."

"Escuché sobre eso," contesté, recordando un artículo que hablaba sobre eso.

"Sin embargo, ¿sabes qué? Antes de que fuera restaurado, creo que era asombroso después cuando vi cómo había sido arreglado… fue sorprendente. Resulta que el hermoso techo podía verse más brillante y sin precio. Creo que eso me hizo entender que la vida puede ser divertida… no sabes lo que te has estado perdiendo todo este tiempo… hasta que lo tienes," dijo ella con una sonrisa.

Tomando la maleta de la cajuela, volteé hacia Renée para decir adiós. Ella me ofreció un cálido abrazo que acepté agradecidamente.

"Gracias por el aventón," dijo, acariciando suavemente mí brazo.

"Cuando quieras. Que tengas buen vuelo," contesté con una sonrisa.

Tomó su bolsa y comenzó a caminar por la terminal, pero se detuvo y dio unos pasos hacia mí.

"Oh, Edward… una cosa más. Mi marido —solía decir en broma que no sabía que había visto en él, porque éramos tan diferentes. Yo le decía… 'son esos ojos cafés,'" comentó, sonriéndome ampliamente. Y con eso, se alejó de nuevo.

Manejé a mi trabajo con mi cabeza entre niebla. Sabía lo que Reneé trató de decir. Sabía lo que mi jefe Aro había tratado de decirme repetidamente.

No dejes que se aleje algo bueno… tú haces a Bella feliz —no te detengas… algo faltaba en tu vida; abre los ojos y mira a tu alrededor, porque ahora lo tienes…

¿Cómo me sentía con todo lo que estaba pasando entre nosotros dos? Tenía que ser honesto conmigo mismo. No tenía ni una jodida idea. No podía poner en palabras algo de lo que no tenía idea. ¿Cómo describiría una persona sorda a la música? ¿Cómo describiría los colores una persona ciega?

Una cosa era cierta —cuando llegué a casa en la noche y caminé por el vestíbulo, si no escuchaba a alguien cantar fuera de tono mientras hacía un horrible sonido con su cocina, y no veía su cara de felicidad y un delantal cubierto de manchas, era como si de alguna manera, el mundo no estuviera en su lugar… porque un mundo sin ella, no tenía sentido, de ninguna manera.

Sacudí la cabeza y dejé escapar una profunda respiración mientras iba por el tráfico matutino, mientras mi incapacidad para ponerme las pilas seguía latente.

En la tarde del día siguiente, recibí un mensaje de Bella. Ella estaba en el hospital hoy, como voluntaria en el departamento de Servicios Sociales del Brighman.

Necesito vrt. Es important. –OC

Okay. Estancia del tercer piso? –E

grax. T veo ahí. –oc

No la había visto o hablado con ella desde que la dejé ayer para ir a dejar a Reneé al aeropuerto, y no estaba seguro de qué pasaba. Decir que me preocupaba era quedarse corto.

"Ojos Cafés, ¿Qué va mal?" pregunté, en pánico. La expresión de su rostro casi me dejó congelado. Sus ojos estaban rojos, y se estaba presionando la nariz y la boca con la parte posterior de su mano, literalmente deteniendo su tristeza. Yo había hecho algo estúpido una vez más, pero no sabía qué.

"Estaba hablando con una madre. Creo que hice un buen trabajo, solo escuchando, dejándola hablar sobre cuán triste y estresada está. Parecía sentirse mejor," explicó entre inhalaciones. "Pero tan pronto como terminamos de hablar. No pude… no pude contenerme más," agregó, cubriendo su cara con sus manos.

"Ven aquí," dije suavemente, extendiendo mis brazos. Prácticamente ella se lanzó hacia mí. Besé su cabello y una lágrima que se deslizaba por su mejilla. Acaricié su espalada y la sostuve por algunos minutos. Pronto, su pequeño cuerpo se relajó contra el mío, y supe que lo peor había pasado.

"Es difícil no dejar que te afecte, lo sé," dije, notando su sensibilidad a la reciente enfermedad y fallecimiento de su padre.

"Lo es. Pero al mismo tiempo, yo también me siento mejor. Es un alivio extraño. Si alguien necesita hablar o llorar, puedo escuchar, porque eso solía pasarme todo el tiempo. Yo solía ser la que necesitaba llorar. Ahora puedo ser la que escucha."

"Absolutamente. Y serás la mejor escuchadora aquí," le dije con toda sinceridad.

"Gracias. Y gracias por venir cuando te mandé el mensaje."

"Cuando vi que estabas acongojada, pensé que seguramente yo había hecho algo."

"Oh, no. Yo solo necesitaba a… mi mejor amigo," dijo, secándose los ojos con un pañuelo.

"Tú estabas triste, así que querías hablar… ¿conmigo?"

"Sí, yo… tú eres bueno en eso," comentó con una extraña risa.

"¿Lo soy? Realmente apenas dije algo," contesté, inseguro de qué tipo de ayuda pudo hacer mi presencia aquí.

"No tienes que. Tus abrazos hacen la mayor parte," me dijo, descansando su cabeza en mi hombro sonriendo con un fuerte suspiro.

"Estoy encantado de ser bueno en algo," dije, devolviéndole la sonrisa y frotando su espalda.

"Edward," apuntó, rodando sus ojos. "No admitiré esto muy seguido, así que aprécialo cuando puedes. Eres bueno para muchas cosas," admitió con una enorme sonrisa. Yo solo la miré.

"¿Qué?" preguntó.

"¿No vas a retractarte? Dime, ¿tienes indigestión o dolor de dientes que te hace ponerte sentimental?" inquirí, agitando mi mano.

"Nope. Solo es que tu buenas acciones me han hecho rendirme, Edward. Y ahora tengo que admitirlo, yo, Isabella Swan, no te considero una persona tan odiosa como alguna vez lo hice," dijo con una carcajada.

"Oh, Dios mío. ¿Por qué no tengo esto grabado? Mi BlackBerry tiene cámara de video," le dije mientras tomaba mi teléfono de mi bolso. "¿Puedes repetir eso?" bromeé, apuntando con mi teléfono hacia ella.

"Claro. Déjame servir de ejemplo para todas las facilotas de por ahí. Edward Cullen hará que tu I.Q. vaya más abajo en ti más rápido de lo que él puede…" dijo, agitando su cabeza con fingida derrota.

"Demasiado veneno detrás de esa dulce cara," bromeé en respuesta. Ella no respondió con palabras pero chasqueó sus dientes hacia mí. Tome su muñeca y la besé —un movimiento que sabía que siempre convertía el veneno en miel, y a juzgar por el suave ronroneo que hizo, esta vez no era la excepción.

"Juegas sucio, Edward," comentó, entornando los ojos hacia mí, juguetonamente.

"¿Estás descubriéndolo ahora?" pregunté, alzando mi ceja. Riendo fuertemente, puso sus brazos alrededor de mi cuello y me abrazó cerca de ella.

"Gracias por animarme. Haciéndome sonreír de nuevo. Y, tú sabes, yo, uh, estaría más que feliz de recompensar tu bondad en la noche," agregó, besándome y riendo en voz baja.

Quería decirle que desde ese momento ya estaba recompensándome. Ver cómo pasó de llorar a sonreír era más que suficiente para mí.

"Quizás, ¿yo pueda besarte y hacerte más feliz?" susurró en mi oído.

"Ojos Cafés, teniéndome desvestido no es la única forma en la que me haces feliz," le dije.

Ella se inclinó lejos de mí para ver mi cara. Estudiándola por un momento, era como si estuviera deliberando que decir a continuación.

"¿Los huevos?" bromeó, torciendo la boca hacia mí.

"¿Qué más?" bromeé con un guiño. "Pero amaría revisar el plan de estudios contigo más tarde," agregué.

Justo cuando estaba a punto de darme un golpe en el brazo, la puerta de la estancia se abrió.

"¡Hey! Mira lo que ha traído el viento," dijo una voz que no quería escuchar particularmente.

Pertenecía a James, uno de mis colegas con los que solía socializar antes de que Bella y yo comenzáramos nuestro acuerdo.

"James. Un gusto verte," respondí con rigidez cuando se me acercó. Mi brazo se apretó fuertemente alrededor de la cintura de Bella, con su mano sobre la mía. No tenía la particular intención de liberarla en un futuro próximo.

"No te he visto salir," me dijo, agitando mi mano mientras veía escrupulosamente a Bella. "Y, ¿Quién es tu adorable amiga, Cullen?"

"Oh, Bella, éste es James. James, ella es Bella," dije. James sostuvo su mano para agitar la de ella, pero ella no respondió. Porque no podía.

"Edward," dijo en voz baja. "Tienes que soltar mi brazo." Aclaré mi garganta antes de dejarla usar su miembro por ella misma. Agitó la mano de James y le dio un cortante pero amigable hola.

Estaba mirándola de reojo como si fuera un pedazo de carne. Asqueroso hijo de puta.

"Hey, ¿cuál es el problema? Ya no te veo nunca," James dijo. Se lamió los labios mientras continuaba violando a mi Ojos Cafés con sus ojos, lo que confesaba que quería de una manera desmesurada rebanar sus órbitas con n bisturí oxidado.

"He estado ocupado," dije, encogiendo mis hombros despreocupadamente.

"Ya veo," replicó con una sonrisa presuntuosa. "Así que, Bella, ¿eres tú quien mantiene a mi ex parejadel crimen… ocupada?" preguntó con una sonrisa sugestiva.

Él estaba coqueteando con ella. Pasé mi lengua por todos mis dientes superiores y apreté mi mano en un. Era exactamente el tipo escenario que había estado temiendo —uno donde se pudiera presentar una oportunidad que alejara a mi Bella de mí.

"Creo que podrías decir que yo lo mantengo ocupado, pero alguien tenía que ponerlo en su lugar," Bella dijo, sus palabras cortantes a pesar de su dulce sonrisa. De hecho, se veía molesta.

"No puedo culparlo. Tú pareces una dulce… distracción," coqueteó con un escandaloso guiño.

Eso es todo. Guiña una vez más y tus ojos serán removidos. Trata de guiñarle sin ojos, hijo de puta.

"Créeme, James. Tú no tienes ni idea," contestó. "Y dudo que algún día llegues a tenerla," agregó fríamente. "Edward, debería irme. Están esperando por mí."

"Te acompañaré," me ofrecí.

"Adiós, James. Gusto en conocerte," dijo rápidamente, moviendo su cabeza.

"Igualmente," James le dijo con otra astuta sonrisa. "Dime, Cullen," comenzó, volteándose hacia mí. "¿Al menos te veré en la fiesta de Navidad el próximo fin de semana? Tú sabes cómo son estas calientes enfermeras, trayendo a sus hermanas con ellas y con la esperanza de que hagan un doble. Imaginé que podríamos ser equipo," agregó con una risotada.

Sentí cómo Bella se encogió contra mi brazo. Sentí alivio porque ella no estaba interesada en esas miradas lascivas, ni en el lamer de labios de esa hiena; Dios sabía qué pensaba ella de él. Estaba apenado de que Ojos Cafés escuchara ese tipo de charla, incluso si no era yo quien lo decía.

Dios sabe lo que debió pensar de mi cuando me conoció.

"Uh, sí. Iré. Pero estaré ahí con Bella. De alguna manera conseguí que aceptara ser mi cita," dije, sonriéndole a ella. Ella me sonrió antes de bajar su vista al piso. "Tendrás que arreglártelas solo, James, creo," le dije.

Caminos por el corredor del hospital en silencio, y eso me puso intranquilo. Aún tenía mi bazo alrededor de ella —ni siquiera la dejé ir cuando nos escurrimos por la puerta del salón para seguir el camino. Pero estaba bastante seguro de que Bella estaba totalmente irritada por James, y no podía culparla, conociéndola como la conocía ahora.

"¿Ojos Cafés?" dije, deteniéndome ante la entrada de la sala de voluntarios.

"¿Hmm?" dijo, con una mirada lejana.

"Lamento que hayas tenido que escuchar a James. Las cosas que dijo, él es…"

"¿Un cabrón?" dijo.

"Él es como yo, sí," dije en respuesta. "O, al menos, como lamento ser."

"¿Como tú? ¿Estás bromeando?"

"No, desearía estar bromeando. James y yo solíamos salir mucho. Ir a beber y esas cosas," expliqué, rascándome la frente y cambiando el peso de un pie a otro incómodamente.

"Edward, tener a un lame-vaginas como amigo, no te hace uno. Solo significa que tienes un gusto horrible con tus amigos," dijo con una risa, empujándome con su hombro.

"Lo sé, pero… yo hablaba así… actuaba como… un lame-vaginas," confesé.

"¿Actuarías o hablarías así ahora?"

"Por supuesto que no."

"¿Entonces, qué importa?"

"Pero he dicho y hecho cosas alrededor tuyo bastante… groseras. No pude controlarme a tu alrededor. No debí de haber ido de ese modo, no debía de haber sido como un cabrón que mira hacia ti como si quisiera babearte toda."

"James es intolerable y asqueroso. Tú nunca fuiste así para mí."

"¿Realmente crees que hay una diferencia entre él y yo?"

"¿Sabes?, ahora que lo mencionas," comenzó, poniendo sus brazos alrededor de mi cintura. "Quizás hay una diferencia realmente sutil. Si tu personalidad careciera de encanto, sinceridad, tacto, calidez, un inteligente sentido del humor, y compasión, tú serías exactamente como James," recitó, sus ojos mirando hacia el techo, pretendiendo concentrarse.

"¿Idénticos?" pregunté, siguiéndole el juego.

"Hasta en la asquerosa y grasosa colita de caballo," confirmó. Descansé mis palmas en la parte baja de su espalda y me incliné hacia ella, besando sus llenos, deliciosos labios. No sabía si dijo esas cosas para apaciguarme o si de verdad lo creía, pero yo las tomé.

"Gracias, Ojos Cafés."

"De nada, y gracias."

"¿Por qué?"

"Por llamarme tu 'cita,' incluso si fue solo para deshacerte de Grasosa Colita de Caballo."

"No fue por eso que lo dije."

Ella miró hacia mí con gran escepticismo, mirándome con un solo ojo abierto.

"Está bien, quizás eso era parte de la razón, porque si él miraba tu pecho una sola vez más, creo que podría haberle aplastado la tráquea."

"¿Estabas celoso, Edward?" bromeó con un brillo juguetón en sus ojos.

"Bueno, no," murmuré poco convincente. "Sólo no me gusta la idea de que este tipo esté cerca de ti. No quiero que te moleste."

"De acuerdo, pero eso realmente no me molesta. No me importa lo que me diga. Quiero decir, sí, no quiero escucharlo, pero puedo ignorarlo," se encogió de hombros.

"No es sólo la plática. La mirada es inaceptable."

"¿Inaceptable, huh?"

"Sí. Y tocarte es peor que inaceptable. Para que lo sepas," dije, mi cara se convirtió en una mueca mientras mis labios formaban una dura línea.

"Edward," se burló. "No hay modo en el que yo dejaría que ese tipo me tocara. De .Ninguna. Manera."

"Muy bien. Pero aún así no me gusta pensar en eso," me quejé con el ceño fruncido.

"Lo entiendo, Capitán Cavernícola (1). ¿Listo para dejarme ir ahora?" bromeó.

"No quiero," le dije. De alguna manera mis manos se las habían arreglado para enroscarse alrededor de sus dos muñecas durante la conversación.

"Ponme las esposas," bromeó, empujando sus muñecas hacia mí, mientras mis manos aún las sostenían. "Soy tu prisionera," susurró en mi oreja. Tomé una lenta y profunda respiración para calmarme a mí mismo… Dios sabía que yo podría tirarme sobre ella en ese corredor si seguía con eso.

"Si no tengo mi momento contigo esta noche, Ojos Cafés…" susurré en respuesta.

"¿Qué hay acerca de que termines tu turno y me lleve a casa, así podríamos… tú sabes… sacar algo de tensión?" preguntó con una sonrisa juguetona.

"Excelente idea, Ojos Cafés," contesté, besándola una última vez antes de regresar con mis pacientes.

Manejé a casa, rompiendo casi todas las leyes de tránsito del estado de Massachusetts. Había sido casi una semana desde que habíamos tenido sexo y dudaba que alguno de los dos pudiera soportar la espera mucho más.

"¿Qué deberíamos cenar?" preguntó.

"Nada que no podamos comer rápidamente," dije, parándome detrás de ella con mis manos en su cintura y besando su cuello mientras revolvía dentro de su despensa. Ella tarareó y volteó su cara hacia mí, su boca formando un adorable puchero.

"Lo sé, yo también me siento impaciente. Casi una semana entera," gimió, cerrando sus ojos y dejando que su cabeza cayera hacia un lado mientras yo movía mis manos de su cintura, a sus costados y a sus pechos.

"¿Qué tal una multitarea?" pregunté, pasando mis dedos por su cabello.

"¿Y, exactamente, cómo haríamos eso?" contestó con una ligera sonrisa.

"Haré para la cena y tú los descubrirá," dije, acariciando su trasero.

"De acuerdo. Creo que tender que confiar en ti, ¿huh? Y ¿Qué hago yo mientras tú haces la cena?"

"Tú," contesté, basando la línea de su mandíbula, "ponte algo… diminuto," murmuré en su oreja.

"Oh, Dios," jadeó.

Ella corrió abajo, hacia su habitación, lo más rápido que sus dos pies izquierdos se lo permitieron, y con un guiño y con un poco de danza feliz, cerró la puerta tras ella.

Lavé mis manos y tome los restos de lo que había en la nevera —principalmente cualquier cosa que pudiera comerse con las manos. Puse la mesa y metí todos los alimentos al microondas (la única pieza de la cocina familiar para mí). Apagué las luces y prendí las velas que había puesto en l centro de la mesa.

"Hola," me saludó Ojo Cafés, con un susurro entrecortado. Me volteé para mirarla —buen Dios—ella estaba usando un camisón con pequeños volantes, totalmente transparente.

"Luces increíble, Ojos Cafés… una verdadera prueba para mi autocontrol, pequeña," dije con una sonrisa mientras la ponía en mi regazo. Ella era tan suave y olía delicioso, su cabello recién lavado, recogido en la parte superior de su cabeza, cabellos sueltos colgando de aquí y allá.

"Gracias," dijo con una sonrisa tímida.

"¿Hambrienta?" pregunté, ofreciéndole un tozo de queso. Sin responder, abrió su oca. La alimenté amablemente con un poco de todo, a pequeñas mordidas, ella hizo lo mismo por mí.

"¿Va a haber una lección pronto?" preguntó, su impaciencia sacando lo mejor de ella.

"Sí," contesté, rozando su pecho con mis manos. Poniendo sus manos en mi cara, acarició la barba de mis mejillas con sus pulgares. Presionó sus labios contra los míos y gimió cuando mi lengua presionó la suya. Mi mano la acaricio más fuertemente, agitando su pezón con mi dedo.

"Más, por favor," murmuró, acariciando mi pecho antes de besar mi cuello a poner su mano en mi cabello, tirando de él suavemente.

"Paciencia, Ojos Cafés," regañé juguetonamente, quitando mi mano de su pecho y descansándola en su muslo. "La lección de hoy es acerca de control… exploración trae gratificación demorada…" expliqué mientras la palma de mi mano rozaba la parte interna de su muslo y abría sus piernas ligeramente.

"¿No hemos esperado suficiente?" exclamó, lamiendo sus labios y suspirando fuertemente.

"Sí. Y es por eso que este es el momento perfecto para probar esto. Déjame enseñarte, ¿de acuerdo?" pregunté, besándola suavemente.

"Bueno," contestó con un susurro débil, y mis dedos se deslizaron dentro de su débil tanga. La toqué bastante suavemente, y solo por unos pocos segundos. Me reí cuando note que Bella rodó los ojos.

"Ojos Cafés, vas a tener que tratar más duramente que con eso," regañé de nuevo. "La idea es concentrarse en cuán caliente estás —para solo dejarte excitada hasta cierto punto."

Cerrando sus ojos y tomando una profunda respiración, asintió con la cabeza antes de decirme que tratara de nuevo. La toqué una vez más, moviendo mi mano en gentiles caricias en su piel. Ella descansó su cabeza en mi hombro, sus labios cerca de los míos mientras yo estudiaba su cara.

"Más lento, por favor," susurró, y alenté el movimiento de mis manos.

"¿Estás bien, podemos hacer más?" pregunté. Lamió sus labios y asintió, sus ojos aún cerrados.

"Buena chica. Una estudiante veloz," susurré, bromeando. "Pon tu mano en tu pecho, Ojos Cafés. Como me has mostrado antes… eso es."

"Détente por un minuto," pidió, necesitando un respiro de mí para poder mantener el control de su cuerpo.

Estaba bien, porque yo estaba manteniéndome normal en el exterior, pero mi cerebro continuamente estaba dispuesto a que mi polla 'dimitiera.'

"Excelente. Tú sabía que se estaba volviendo demasiado, así que me pediste que parara. ¿Podemos continuar?" pregunté, y ella asintió en aprobación.

Hice muy, muy lentamente, círculos alrededor de su clítoris con la punta de mi dedo, después los alterné con ligeras caricias contra sus suaves labios para que la sensación no fuera tan excitante. Su cabeza aún en mi hombro con su cara junto a la mía, susurré más elogios en sus labios.

"Dios, eres jodidamente exquisita cuando estás excitada. Tu cuerpo está todo caliente," le dije mientras besaba su frente, deleitándome con el sonido de sus felices pequeños gemidos.

"Y tu vagina… Jesús," murmuré.

Tomó otra profunda respiración pero no me dijo que me detuviera.

"Tú eres mi niña buena, Ojos Cafés, siguiéndome exactamente como yo digo. ¿Te gusta complacerme?" pregunté.

Mordió su labio y asintió nuevamente.

"Bueno, tú me complaces, mucho," dije.

Ella gimió hacia mí suavemente.

"Y te gusta la manera en que mis dedos juegan con tu clítoris, ¿no?" probé.

"Dios, sí," contestó con un susurro ronco.

"¿Quieres más? ¿Puedes aguantarlo?" pregunté.

"Puedo… aguantar… lo que sea que tú me des," contestó, aumentando el ritmo de su respiración.

"Quiero jugar con tu caliente y pequeña vagina hasta que no puedas soportarlo más," dije, moviendo mi mano un poco más rápido. "¿Puedes esperar un poco más para mí, dulce niña?"

"Sí," jadeó, su cabeza volviéndose más pesada y su cuello más y más flojo.

"Desearía que mi boca estuviera donde está mi mano… besándote, lamiéndote… probando tu clítoris hasta que tu cuerpo entero me mostrara lo que te provoco," dije, mis dedos sintiéndose más húmedos y cálidos.

"Por favor…" gimió, abriendo sus ojos. "Di… algo más… por favor," rogó.

Casi le pregunto qué significaba 'algo más' pero entonces entendí.

"Lo que sea por ti, Ojos Cafés," contesté, mirando de regreso a ella. "Lo que sea, porque es lo menos que puedo darte… tú no tienes idea de lo que haces por mi… cuán lista, divertida, y hermosa creo que eres… quiero hacerte sentir lo que significas para mí," murmuré.

"Edward, sí," exclamó suavemente mientras sus labios se abrían y su boca quedaba ligeramente colgando. Sus manos volaron hacia mi mejilla, acariciándola. Hubo solo otro segundo antes de que su respiración se agitara más repentinamente y que su cuerpo se sacudiera como si el aire se la llevara.

"Esa es mi niña buena," dije suavemente, mientras ella llegaba al clímax con un fuerte y profundo gemido. Enroscó sus brazos alrededor de mi cuello y susurró un 'gracias' mientras yo acariciaba su cabello y masajeaba su espalda.

Sus palabras se volvieron besos y mi mano que masajeaba, se encontró masajeando la parte izquierda de su culo. Pronto, nos olvidamos de la silla en la que estábamos sentados, nos hicimos a la derecha y luego rodamos por el suelo. Cuando ella me ordenó que me quitara cada prenda de ropa, me reí e hice exactamente lo que me dijo. Ahora era mi turno de seguir órdenes, y no me importaba ni un poco.

Gastamos el resto de la tarde-noche teniendo sexo por todo su pequeño apartamento hasta que ambos estuvimos completamente exhaustos. El punto culminante de la noche, al menos para mí, fue el final, cuando ambos colapsamos en su cama y finalmente obtuve tiempo de calidad con mantita de pechos.

La semana llegó a su fin, y ese viernes por la tarde, me bañé y me vestí para la fiesta cortesía del hospital. Era la cena anual que se celebraba en uno de los restaurantes más antiguos y más famosos de mariscos de Boston, donde el departamento OB/GIN rentaba una habitación completa para la ocasión. Aparte de mi ambición y mi deseo de una promoción por parte de Aro, aún así iría porque la comida era fantástica.

Vestí con uno de mis suéteres favoritos de pescador irlandés y un pantalón caqui. Mis ojos bajaron a la pequeña caja de baratijas donde mantenía los botones de los puños, algunos impares y algunas puntas. Impulsivamente, saqué el anillo de plata gruesa que casi nunca dejaba la caja y lo deslicé en mi dedo meñique.

Encontrándome en la puerta, le di a Ojos Cafés las flores que había comprador camino a casa.

"No tienes que sobornarme, tú sabes," bromeó, dejando las flores en un vaso lleno de agua.

"Hey, me gusta fingir que sé cómo tratar a una chica. Es solo juego ¿de acuerdo?" dije en respuesta, sonando un poco más gruñón de lo que pretendía.

"Bueno, bueno, gruñoncito. Estaba solo bromeando," dijo, besando mi mejilla. Le dije que era que estaba hambriento y por eso había sonado sí.

Pero la verdad era, que desde que nos encontramos con James en la semana, mi humor empeoraba en pensar en él volviendo a verla —de hecho, la idea de que algún tipo pudiera gustarle, afectaba mucho mi mente últimamente.

Frente a la puerta principal, ella se volteó y me dio otro beso en la mejilla, sin duda notando que tenía el ceño fruncido. Le ofrecí mi brazo y ella puso sus manos alrededor. Ella se veía cermosa en su colorido vestido de coctel con su largo cabello suelto —era una razón más para golpear a cualquier cabrón que la mirara.

Llegamos al restaurant justo en el momento de ser sentados, y Aro tuvo la amabilidad de ofrecerme un lugar junto a él. Afortunadamente, James estaba en la otra punta de la mesa, hablado y coqueteando llamativamente con una pelirroja de piernas largas. Tuve una pequeña charla con mi jefe antes de que la langosta fuera servida.

Me reí cuando vi que Bella se peleaba con su langosta. Sus ojos en ella, peleando con una de las garras.

"¿Necesitas ayuda con eso, Ojos Cafés?" pregunté.

"Si no te importa," contestó tímidamente. "La langosta no es exactamente originaria de Arizona. Y no es como si pudiera permitírmela desde que me mudé aquí."

"No importa," sonreí, sacando la carne de la langosta para ella.

Ella estuvo en silencio por un minuto, y cuando note como agitaba su mano fríamente hacia alguien, miré hacia arriba y vi a James alzando su vaso de vino.

'Que jodida suerte que no guiñaste, cabrón,' pensé mientras rompía una gran garra con mis manos desnudas con un fuerte crujido, mandando pedazos de carne y concha de langosta por todas partes.

"Edward," Ojos Café dijo tranquilizadoramente, despertándome de mi fantasía Peckinpah-neste(2) sobre aplastar huesos y un caos sangriento. "La langosta… ya está muerta," me informó.

"¿Qué? Oh, lo siento," ofrecí, aclarando mi garganta. Dejé el pesado cortador de langosta de plata antes de aplastar el cráneo de alguien.

Comimos en silencio, mis ojos moviéndose entre Bella y James todo el tiempo. Creo que él recibió el mensaje, porque repentinamente se mostró muy interesado en la pelirroja a su lado y no volvió ni a voltear en nuestra dirección.

"Así que, Edward," Aro comenzó mientras la cena continuaba. "¿Cómo te sientes acerca de obtener un ascenso a una posición personal una vez que hayas completado tu residencia?" preguntó con un brillo en sus ojos.

"Estaría encantado," contesté con una ancha sonrisa. "Honrado, de hecho, Aro," agregué.

"Bien, porque el puesto es tuyo," me dijo, palmeándome sonoramente en la espalda.

"Fantástico… eso es genial. Gracias," dije, agitando su mano fuertemente entre la mía.

Me volteé hacia para decirle a Bella las buenas noticias, pero ella no estaba ahí. Mis ojos se dirigieron inmediatamente hacia James, pero él aún seguía hablando con la pelirroja. Escaneé la habitación y encontré su pequeña figura en el bar, su espalda hacia mí. Quería pararme y halar con ella, pero Aro llamó mi atención, queriendo platicar acerca de los detalles logísticos de la promoción. Justo cuando estaba a punto de disculparme y traer a Ojos Cafés de regreso a la mesa, vi que estaba hacienda su camino de regreso a su asiento.

"Hey, quiero decirte las buenas noticias," le dije emocionadamente.

"Escuché," dijo, poniendo una cara que parecía con una sonrisa forzada. Ella puso dos tragos en la mesa mientras se entraba. Ella tomó un trago muy largo hasta que solo quedó hielo.

"Wow, Ojos Cafés, ¿Qué es tu veneno?" pregunté.

"Gay Groose," dijo sin sentido, mirando su vaso como si se hubiera vaciado mágicamente. "Y barándanos… quiero decir baránados… ¿banárados?" dijo, divirtiéndose a sí misma.

"¿Cuántos de estos tomaste?" proseguí, completamente desconcertado. Ella no pudo haberse ido por más de diez minutos mientras Aro y yo hablábamos. Nadie bebe tan rápido, a menos que quiera embriagarse.

"Pffff," se rió. "No puedo contar. Mi boca es terible."

"¿Tu boca? Tú quieres decir que tu 'matemática' es terrible."

"No, quiero decir mi boca. Es estúpida. Diciendo todo tipo de cosas idiotas. Viene con todo tipo de tontas ideas."

"¿Qué tiene eso que ver con cuántas bebidas has tomado?"

"EDPA, mi adorable hongo, es todo lo que tiene que ver," ella escupió, palmeando su mano sobre la mía.

No tenía ni la más ligera idea de lo que hablaba. Estaba agradecido de que la cena estaba terminando y que podría ser cortés y sacar discretamente su trasero de aquí. Afortunadamente, nadie notó la disparatada sonrisa en su cara, más que nada porque pensaban que ella estaba feliz por mi ascenso.

Me las arreglé para meter su trasero en el Vanquish, donde ella se lamentó lo mucho que se perdería del Vaginamóvil, pero cuando le pregunté de que estaba hablando, ella no lo dijo.

Literalmente arrastré a Ojos Cafés a mi apartamento, donde tomó asiento con un inceremonioso 'plop'. Me acomodé junto a ella antes de poner mis manos en su cintura y ponerla en mi regazo. Olía a arándanos y manteca de cacao y estaba completamente borracha. Era probablemente la más entretenida, ridículamente tierna, cosa que haya visto, salvo por el hecho de que me gustaría saber por qué lo hizo.

"Ed-wurrrrrrrd," articuló mal, acariciado mi mejilla con sus dedos. "Deja de mirarme. No, espera. Mantente mirándome. No puedo decidirme," me informó. Sus dedos se movieron a mis cejas, agarrando cada una y moviéndolas hacia arriba y abajo. No podía hacer nada más que preguntarme qué mierda estaba ella haciendo.

"Son como dos orugas de lucha libre," dijo con una risa gutural. " ¡ para arrrrrasar!" agregó en un absurdo barítono.

"Ojos Cafés," contesté, riendo. "Estás horriblemente borracha."

Ella comenzó una especie de extraño show de títeres, antropomorfizando mi facial y hacienda voces graciosas.

'Hola por ahí, Sr. Chico de Sexys Cejas,' dijo, hablando por mi ceja derecha.

'Bueno, hola, Ceja Cafés. ¿Quieres checar mi habilidades de polla?' respondió mi ceja izquierda.

'Um, ew. ¿Puedes tener una civilizada, ceja-arriba conversación?'

'No te pongas toda arrugada, bebé. Me vendría bien alguien con quien estar, ya sabes, podríamos sólo sentarnos aquí y tejer. Me haces lucir bien contigo alrededor.'

'Bieeeeeen. ¿Qué hay acerca de estar contigo, y tú, ya sabes, masturbarte a ti mismo?'

'¿Quieres que yo te masturbe?'

'Sí, por favor.'

'Bueno, pero no soy la ceja correcta para ti.'

'¿Podrás solo masturbarte para mí?'

Mis cejas comenzaron a gemirse una a otra, cortesía de Bella.

'Oh, Sexy Ceja, esto es agradable. Mejor que solo masturbarte.'

'¿Sí? También pienso lo mismo, Ceja Café. Y gracias por emparejarte conmigo. Fue divertido mientras duró, pero no te necesito más.'

'Lo sé. Tú conseguiste ser ascendido y no me necesitas más.'

"Ojos Cafés," dije, moviendo mis manos fuera de mi cara y sosteniéndolas. "¿Por qué estás diciendo eso? ¿Es porque Aro dijo que me dará un ascenso?"

Ella me miró con los ojos abiertos mientras su barbilla comenzaba a temblar.

"No me necesitas más," fue todo lo que dijo.

"Estás en lo cierto. No necesito ir más a esas fiestas. De hecho, no quiero," le dije.

"Lo sabía," dijo, volteando su cara lejos de la mía, mirando hacia la ventana y a la nieve cayendo.

"No quiero ir porque tendría que lidiar con James y todos los calientes bastardos viéndote, me volveré loco," le informé. "Pero si fuera, nunca iría sin ti."

"¿De verdad?" peguntó, mirando hacia mí de nuevo.

"De verdad. No porque tenga que. No porque lo necesite. Sino porque quiero," contesté, sosteniendo su barbilla en mi mano.

No había manera en la Tierra… ni una oportunidad aquí o en el infierno… de que yo volteara y dijera 'gracias por el favor,' y me alejara. Porque simples favores no te volvían loco de celos… no te hacían tomar siestas al lado de una sola persona… y estaba malditamente seguro de que no te hacían creer que el mundo pierde todo el color y sonido sin esa persona. Solía llevarme con sordos y ciegos, y no iba a regresar a eso.

Engatusé a Bella para que bebiera agua y tomara unos ibuprofenos. Se sentó en mi regazo y masticó algunas galletas antes de iniciar una conversación.

"¿Edward?"

"¿Hmm?"

"Ahí está la palabra. Estoy empezando a odiarla mucho."

"¿Cuál palabra sería?" pregunté, alzando mi ceja hacia ella.

"La que usamos para explicar por qué voy contigo a tus fiestas y por qué tú duermes conmigo. Esa palabra, esa, uh… me pone triste," confesó, jugando con los botones de mi suéter distraídamente.

"Oh, sí… la temida palabra 't'. No tenemos que decirla más, si no quieres," dije, quitando su nerviosa mano de mi suéter y besándola.

"¿En serio?"

"Empezamos a no creer de nuevo, ¿Ojos Cafés? ¿Yo no miento, recuerdas?" bromeó.

"Deja de ser cruel," puso mala cara.

"Deja de estar tan asombrada."

"¿No más trato?" dijo, pidiendo algo que era obvio para los demás menos para nosotros, eso parecía.

"No, no más trato. Sólo yo. Sólo tú. Porque queremos serlo. ¿Qué piensas?"

"Me gusta eso," me dijo, sonriéndome dulcemente.

"Me gusta, también."

"Cántame algo," dijo, acurrucándose contra mí.

"¿Qué te gustaría escuchar?"

"No lo sé. Estoy verdaderamente feliz ahorita. ¿Qué te parece algo que te ponga más-allá-de-feliz? ¿Es pedir mucho?" dijo, mordiendo su dedo.

"Nunca," dije, acariciando su mejilla con mi pulgar. Tomó mi otra mano y trazó círculos en la palma con su dedo índice.

Todo lo que quería era ponerla más-que-feliz. Pero no podía decir lo que sentía, no importara lo mucho que quisiera. Así que dejé que Bob Dylan lo hiciera por mí.

When the evening shadows and the stars appear
And there is no one there to dry your tears
I could hold you for a million years

Cuando las sombras de la noche y las estrellas aparezcan
Y no haya nadie allí para secar tus lágrimas
Te podría abrazardurante un millón de años

Bella parecía no reconocer la canción. De hecho, parecía profundamente perdida en sus pensamientos, su mirada hacia arriba.

I could make you happy, make your dreams come true
Nothing that I wouldn't do
Go to the ends of the earth for you…

Yo podría hacerte feliz, hacer tus sueños realidad
Nada que no hiciera
Ir a los fines de la Tierra por ti

Antes de que consiguiera terminar la última estrofa, se unió y terminó por mí, diciendo las palabras que no podía decir por mí mismo.

"…To make you feel my love," susurró.

Para hacerte sentir mi amor

Tomé su cara entre mis manos y solo la besé.

"¿Lo sientes, Edward?" preguntó, poniendo mi palma sobre su corazón. "¿Sentir lo que tengo… por ti?" agregó, con un hilo de voz mientras sus ojos se enrojecían.

"Sí," contesté suavemente.

"¿Tienes algo… por mí?" preguntó, su rostro tan humilde, suave.

"Siempre," murmuré, poniendo su pequeña mano en mi pecho.

Me miró por unos momentos, y después cubrió su cara como lo hizo en el hospital —desesperada por detenerlo. Yo tampoco quería que lo hiciera, y le dije que no quería que se estresara o entristeciera por mí, nunca más.

"Te prometí 'más-allá' de feliz, Ojos Cafés. Eso es lo que tendrás."

"Gracias, Edward. Quiero lo mismo para ti."

"Nunca antes quise hacer a alguien feliz… nunca supe que eso me haría más feliz de lo que lo había sido por un largo tiempo. Y cuando algo va mal, la única cosa… la única persona que necesito… eres tú, Ojos Cafés," le dije, besando su mano una y otra vez.

"Sí," dijo, ligeramente sonriendo. "Hay una palabra para eso… cuatro letras… empieza con una 'A,'" agregó, recordando nuestras mañanas mientras resolvíamos crucigramas.

"¿La puedes decir?" pedí, acunando su cara y queriendo desesperadamente que la palabra saliera de sus hermosos labios. Necesitaba escucharla primero, necesitaba que ella dijera lo que yo no podía, como la primera vez que estuvimos juntos, ella necesitaba ser la Dorothy (3) que restauraba mi cerebro, mi coraje, y mi corazón.

Ella suspiró suavemente y rascó mi barbilla.

"¿Por qué tengo que hacer yo las cosas difíciles?" preguntó, inclinando su cabeza. "Me hiciste esto en mi cumpleaños, cuando te pedí que fueras mi maestro," me recordó, jugueteando con mi mano antes de ponerla con las suyas.

Quizás yo era el profesor en un aspecto, pero en éste… estaba simplemente desesperanzado. Ella había sido la que me había guiado, ayudándome a ver todas las caras y facetas de una vida que yo no sabía que existía. No sólo eso, ella había desbloqueado algo dentro de mí muchos candados que tenía, fue hace mucho tiempo y casi había olvidado. Casi.

Cuatro letras.

Cuatro letras que abrirían los últimos candados.

"Sólo necesito escuchar que tú me lo digas primero. Por favor, Ojos Cafés," pedí suavemente. "Esta jodidamente seguro de que no lo oiría de nuevo."

Sus ojos, tan tiernos y dulces, mirando justo en los míos. Su boca formó un puchero antes de formar una sonrisa y decirme algo que nadie me había dicho en más de la mitad de mi vida.

"Te amo, Edward," susurró.


(1)Esta serie presentó como personaje principal a un ser prehistórico

(2)Peckinpah: fue un director y guionista de cine, televisión y teatro estadounidense. Conocido especialmente por la controversia social que se generó a raíz de la violencia en sus películas

(3)La niña del mago de Oz

La autora deja un link para la canción que sale aquí, que es: Make you Feel My love, ella la escuchó en un cover

www(punto)youtube(punto)com / watch?v=0put0_a—Ng

Y habla de otra canción con la que se inspira para esta historia, es One Day Like This de Elbow.

Oh, kiss me like the final meal…yeah, kiss me like we die tonight [GAH]

Kiss me when my lips are thin

Cause holy cow, I love your eyes [por supuesto que lo haces EDPA]
And only now I see the light
Yeah, lying with me half-awake
Stumbling over what to say
Well, anyway,
It's looking like a beautiful day

Y aquí está el link, dice que agarren un pañuelo.

www(punto)youtube(punto)com / watch?v=mCJ7keVBj6Y


Y bueno, lo siento de verdad, podría dar mil excusas pero ustedes son las mejores lectoras y ni caso tiene; el punto es que volví y recargada (:

He traducido todo el cap en un solo día, son 15 páginas de Word, so, me caigo de cansancio, así que lamento no contestar rr sin cuenta, pero de verdad que los agradezco muchísimooooo

En el cap pasado hubo 117 rr, ojalá esta vez haya igual, eso me haría muy felizzzzz :D

Actualizaré a más tardar en 2 semanas; a pesar de que el miércoles vuelvo a la escuela, ya seré responsable.

Otra cosa, les recomiendo la historia que se llama A Rough Star Traducción, el link está aquí:

http: / www. fanfiction. Net / s / 5362936 / 1 / A_Rough_Start_Traduccion (sin espacios)

Espero que hayan tenido buenas fiestas

Con todo mi cariño,

Silvana

sparklinghaledecullen