Todo lo mío (?) es para Lizjoo porque es MI TODO y la amo densamente & porque soy de ella para todo lo que guste & desee
Twilight no me pertenece, y la historia tampoco, es deAngryBadgerGirl. Sólo me adjudico la traducción
Antes que nada, perdón por la tardanza y espero que alguien siga leyendo…
Muchas gracias a ericastelo por vetearlo y hacer este capítulo mucho mejor…
BPOV
El cálido sol de invierno en mi cara me sacó de mi sueño. Me estiré lo más que pude, estando estrechamente enterrada bajo el tibio peso de Edward aún dormido. No pude evitar el sentimiento de felicidad, al pensar en cómo nuestra relación estaba yendo bien, me hacía feliz el sólo poder llamarla relación y no amistad o la palabra que ahora odio. Trato.
Sabía que amaba a este hombre. Lo sabía porque había gastado años estudiando la idea del amor y la de la pasión. Leí incontables poemas, novelas, historias cortas. Examiné muy cuidadosamente el concepto de amor, casi como si fuera un científico. Todo ese duro trabajo analizando, teorizando. Escribiendo documentos. Debatiendo con otros estudiantes en clase. Adivinen cuánto me enseñó todo eso acerca del amor.
Ni una jodida cosa.
En algunos sentidos, Edward estaba en lo correcto cuando me pinchó por escribir una tesis acerca de poesía erótica cuando era obvio que yo no tenía ni la remota idea de cómo se sentía. Yo no sabía que eran todas esas cosas porque nunca antes las había experimentado. No se puede aprender un sentimiento.
El amor simplemente pasa. No hay ciencia. Ninguna dirección académica. Te golpea en los momentos de cada día –cuando estás cansado y ves que hay un hombro esperando para que tu cabeza descanse ahí. Cuando te sientes inquieto y encuentras que tu verdadero hogar es encaramarse en el regazo de alguien. Cuando te sientes solitario y te das cuenta de que nunca estás solo cuando alguien más te quiere, te necesita.
Corrí mis dedos a través del desordenado cabello de Edward y palmeé ligeramente su mejilla... aún sentía un agudo dolor, en lo profundo de mi pecho, por su solitario y vacío pasado. Me juré a mí misma dar mi mejor esfuerzo para ayudarlo a hacer nuevas y felices memorias para reemplazar las viejas y tristes. Tan lejos como él estuviera dispuesto y confiara en mí, estaría ahí, lista para compartir mis momentos de cada día con él.
Besando la mejilla de Edward, me las arreglé para rodar fuera de su apretujón. Una rápida ducha y una camisa prestada después, me puse a trabajar en el desayuno.
Sonreí cuando escuché los pies descalzos de Edward caminando por el corredor, hacia la cocina. Su horario era perfecto. Sus cálidos labios besando de arriba abajo mi cuello, su cuerpo presionándose detrás de mí justo cuando el pan botaba del tostador.
"Estaba soñando con esto" dijo, su profunda voz mandando una especie de chispa a través de mí.
"¿Con acosarme en la cocina?" pregunté con una carcajada.
"No, con un agradable y caliente desayuno esperando por mí cuando me despertara". Contestó, y de hecho pude oír su sonrisa curvándose en su rostro.
No me molesté en voltear –sólo agité mi gran cuchara de madera por encima de mi cabeza hacia él. Él insistió con su tonteo, y yo hice un intento para mantenerme firme y fingir irritación lo más fuertemente que pude. Pero cuando sus brazos se enredaron alrededor de mi cintura y me apretujó en un enorme abrazo desde atrás, toda mi resolución se derritió. Sus pequeños bigotes rasparon suavemente mi mejilla, así que volteé mi cara hacia la de él para poder tomar su fresco y varonil aroma de recién despierto y el sabor a menta de sus dientes recién cepillados.
"Mejor sé cuidadoso", bromeé. "El tipo que vive aquí podría descubrirnos".
"¿Él es tu novio?" preguntó, acariciando tiernamente mis senos.
"Yo, um, no lo sé" contesté distraídamente, tratando de concentrarme mientras su obvia erección se frotaba contra mi espalda y realmente no sabía si Edward quería ser llamado como novio.
"¿Te ama?"Lo oí susurrar en mi oído. Su voz un poco ronca y traviesa.
"Sí", susurré en respuesta. No estaba segura de cuándo mis caderas decidieron que estarse frotando era tan agradable, pero obviamente lo habían hecho, porque estaban ayudando a mi trasero a frotarse.
"¿Lo amas?" preguntó en otro susurro, su voz tan seductora y ronca. Tuve que agarrarme del mueble de la cocina enfrente de mí para mantenerme de pie. Traté de hacer una nota mental para pedirle a Edward una lección de sexo telefónico, pero dudaba que tuviera en esos momentos lo necesario para recordarlo después.
"Sí", contesté con un débil siseo. Estaba diciendo 'sí' a su pregunta, 'sí' a sus manos acariciando y pellizcando mis pechos, 'sí' a lo que fuera que él quisiera. Lo que fuera que estuviera cautivándome – me detuvo en seco y me jaló hacia él como un magneto-. Como siempre, mi piel comenzó a hormiguearme y a volverse tibia, y todo lo que podía pensar era en él.
"Suena como si ese tipo tuviera que ser un idiota como para ser otra cosa que tu novio", me dijo, su mano sumergiéndose en mis panties hasta que sus dedos ágilmente alcanzaron donde se sentía como si estuviera en fuego. "Dios, tú eres totalmente muy difícil de resistir con sólo mi camisa," agregó, jalándola hacia mis hombros, mientras él besaba el camino de mi desnuda espalda, por toda mi columna.
"Él", traté de decir mientras una de sus manos acariciaba en medio de mis piernas y la otra se deslizaba hasta acunar mi pecho. "Puede llamarse como sea que él quiera mientras me ame."
"¿Puede hacerte lo que sea que él quiera?" preguntó.
"Sí."
"¿Por qué?"
"Porque lo quiero y…" Traté de explicar, mi mente estaba en nieblas por las caricias aterciopeladas y las palabras que escurrían como miel de Edward.
"¿Y qué?" probó.
"Yo soy suya, pero… él es mío", dije, mis palabras urgentes e intensas. Sentí el dedo de Edward frotar y pincharme y lo quise más de lo que hubiera podido explicar. Decir que nos pertenecemos el uno al otro pareció ser la mejor manera de encapsular lo que nos llevó a sentirnos totalmente consumidos.
Edward gruñó-murmuró algo que no pude entender, y no estaba realmente segura de que me importara. Su otra mano presionó y jaló toda la ropa que quedaba entre nosotros hasta que no hubo nada que nos estorbara y lo sentí presionarse contra mí. Solté un grito ahogado mientras mis nudillos se volvían blancos por agarrar con tanta fuerza el mueble.
"No puedo pensar" murmuré, mi cabeza cayendo hacia delante para descansar en el fresco granito. "Todo… se detuvo," dije. Su cuerpo se fundía con el mío, como si él me llenara.
"¿Crees que es diferente para mí?", susurró en mi oído, casi como si se burlara. "No puedo… detenerme," murmuró, besando mi cuello, mientras su cadera se curvaba y se pegaba a mí. "Cada pequeña cosa acerca de ti, Ojos Cafés, me llama… canta para mí," ronroneó.
"Las cosas que dices" suspiré. "Siempre, lo que tú dices. Dios, Edward." Gemí ensoñada.
"Tú sabes que siempre las digo queriéndolas decir. Dime que lo sabes." Me apresuró, moviéndose contra mí, haciendo que me estremeciera desde adentro.
"Sé que lo haces," suspiré.
"No puedo resistir… sólo tomarte. Necesito tomarte." Gruñó, moviéndose más rápidamente.
"Puedes tomar lo que ya te he dado", le dije, mi cuerpo entero comenzaba a tensarse y a apretarse.
"Te amo", dijo en una especie de gruñido y gemido, sus movimientos volviéndose frenéticos, casi demandantes.
"Te amo", jadeé, quedándome sin respiración. "No te expliques. No te disculpes", murmuré, casi incapaz de decir nada mientras los habilidosos dedos de Edward en medio de mis piernas me hacían estremecerse y todo comenzaba a estallar.
"Tan buena para mí, mi dulce Ojos Cafés," jadeó. "Dámelo", dijo con voz ahogada mientras yo palmeaba el mueble de granito, mi clímax tomando cada fibra de mi ser. Con un último empujón dentro de mí, el cuerpo de Edward se aflojó y cayó encima de mí, viniéndose y murmurando dulces palabras de afecto.
"Gracias," dijo sonriendo de manera avergonzada mientras yo me volteaba y disfrutaba la sensación de los brazos de Edward enredados alrededor mío. "Lo siento si te distraje," dijo, acariciando mi mejilla.
"Sí, fue una cosa totalmente horrible y despreciable esa que acabas de hacer," bromeé. "Yo estaba aquí lista para disfrutar mi pan tostado y mis huevos," agregué, besándolo ligeramente.
"¿Mmmm está, um… bien?" preguntó, luciendo totalmente incómodo de repente.
"¿Los huevos? Creo que sobrevivirán," bromeé, si entender en lo más mínimo qué estaba preguntando.
"No, ¿me refiero a la parte de ser tu novio?,"
"¿Sólo si tú estás bien con eso?" pregunté en respuesta, con nada de convicción. "Creo que o que estoy tratando de decir, es, tú sabes," tartamudeé, no queriendo que esta conversación se convirtiera en un tema que pudiera ser difícil y raro de discutir.
"¿Qué?" cuestionó, jalando una silla y sentándose, jalándome con él, así que pude sentarme en mi lugar favorito.
"La primera vez que estuvimos juntos… tú me diste algunos consejos. Me dijiste que no hiciera algo con un hombre sólo porque yo creyera que eso es lo que él quiere – sólo hacer las cosas con las que me sintiera cómoda, sólo lo que me hiciera feliz. ¿Recuerdas?"
"Sí, claro", contestó, asintiendo con su cabeza.
"Bueno, esto es algo por el estilo. No quiero que tú me ofrezcas algo sólo porque crees que es lo que yo quiero. Hazlo porque tú quieres." Expliqué.
Estaba nerviosa porque había decidido aclarar eso en vez de solamente aceptarlo por lo que parecía ser. Pero mientras Edward había explicado eso, refiriéndose a lo físico; me gustaba hacer lo mismo por él en lo que se refería a las emociones.
"Puedo decirte ahora mismo que mis motivos son enteramente egoístas," dijo, riéndose mientras su boca y nariz se presionaban contra mi cuello. "Te quiero para mí, y quiero que todo el mundo lo sepa en términos que no sean inexactos" agregó mientras toqueteaba mi pecho y mordía el lóbulo de mi oreja, haciendo que mi piel se erizara.
"Dios, eres tan bueno…siendo malo," dije, tratando de resistirme a él sin lograrlo. "¿Quieres comer o no? " pregunté.
"Estoy famélico," dijo, mordiendo mi cuello. "Y tú estás deliciosa."
"Edward Cullen, "susurré. "Vas a ser la muerte de…mi fuerza de voluntad."
Eventualmente comimos nuestros huevos, resistiéndonos a cualquier cosa que no fuera llevar nuestro desayuno de regreso a la recámara. Mantener la cama muy cerca parecía por alguna razón, la opción más sabia, y creo que tenía algo que ver con nosotros no siendo capaces de dejar de tocarnos.
"Ésto es como un maratón de cachondeo," le dije, dejándome caer de nuevo en la cama después de otra ronda de jugueteos.
"Sí, aunque no puedo quejarme," dijo con una ancha y brillante sonrisa mientras se recostaba a mi lado, acomodando su brazo debajo de mí.
"No, sin quejas," estuve de acuerdo. "Una pareja copulando…no puede reclamar nada," suspiré, mis palabras sin sentido. Hubiera tratado de sonar más inteligente si hubiera tenido la energía.
"¿Copulando?" preguntó. "Corrección—acoplándose."
"¿Acoplándose?" pregunté, sin saber si quería que sonara más romántico.
"No puede ser copular. Cuidar, crear, acoplar,"(1) explicó.
"Cuidar a un sinvergüenza," dije con un bufido mientras me reía.
"Cruel, chica cruel," acusó.
"¿Buscando consuelo?" cuestioné, rodando los ojos.
"Contrario a lo que hace la compañía," se lamentó.
"Corrección—valiente castigadora," resoplé.
"Conquistado," susurró seductoramente, admitiendo la derrota" Astuta provocadora."
"Bruto, tonto," traté de argumentar mientras besaba mis mejillas. "Carismático… cautivante" dije con gran resignación. "¿Comparación comparable? Condenable," susurré, las palabras ondeando en el aire.
"Culpable," acordó, lamiendo mi pezón.
"No puedo continuar…"gemí suavemente mientras su mano serpenteaba por mi costado, cruzando mi cadera y siguiendo hasta mi hueso púbico.
"Mmm, abismo azucarado," canturreó mientras sus dedos jugueteaban entre mis piernas. "acaramelado," ronroneó, poniendo sus dedos en su boca y luego regresándolos.
Cerré mis ojos, sintiendo su cálida respiración en mi mejilla, sus labios tocando mi piel muy ligeramente.
"Carnal, hermosa…vamos, provocadora…vente," me urgió en un suave murmullo. "vente."
Y eso fue exactamente lo que hice, en un gran, exhaustivo torrente, jadeando y resoplando como una locomotora de vapor.
"Casanova," murmuré en voz baja antes de quedarme dormida. La última cosa que escuché fue una suave y amortiguada risa proveniente del pecho de Edward...
El resto de día y la tarde pasó de manera similar—los dos comiendo, durmiendo y manoseándonos el uno al otro sin que el resto del mundo tuviera sentido.
Ese martes, yo estaba en el hospital ayudando a Shelly Cope, la trabajadora social con la que me ofrecí voluntaria para terminar unos papeleos en su oficina antes de dirigirme a casa con Edward.
"Bella," dijo Shelly, sonriéndome. Alcé mi vista hacia ella y le sonreí en respuesta.
"Ya sabes, podrías estar hacienda algo más que conseguir créditos de voluntariado aquí," me dijo.
"¿Qué quieres decir?" pregunté, quizás ella trataba de darme a entender que no estaba a la altura de sus expectativas.
"No, no lo que estás pensando," contestó, palmeando mi cabeza. "Quiero decir que tú podrías hacer algo más que voluntariado. Te he observado con los pacientes y sus familias. No es tan fácil como parece. Pero tú tienes un don, Bella."
"¿Lo tengo?" dije, la duda en mi voz era bastante evidente.
"Tienes el don de la empatía—no simpatía, empatía—y esa es una característica rara, incluso entre los trabajadores sociales," dijo, sonriendo de nuevo.
"Gracias," contesté, bajando la vista a los documentos en su escritorio. Estaba realmente halagada por lo que ella había dicho. Yo de hecho disfrutaba trabajar con los niños aquí, incluso aunque el trabajo fuera uno de esos emocionalmente demandantes. Yo podía relacionarme con los familiares y con lo que estaban pasando. Me ponía en sus zapatos. Yo sabía muy bien cómo era eso.
"¿Has pensado en una carrera en trabajo social?" cuestionó, bajando un poco sus lentes de lectura.
"No," dije, dejando salir el aire. "bueno, no específicamente. Yo solo sé lo que es sentirse un poco… ¿incapaz? Como si no estuviera en el camino correcto. Envié algunas cartas de aplicación para algunos posgrados en literatura. Casi estoy deseando que ninguna me acepte," confesé. "pero hacer esto ha sido increíble. Creo que recibo más de lo que doy," agregué, sintiéndome aliviada de haber podido poner en palabras lo que estaba nadando en mi mente últimamente.
"Esa es una buena señal—recibir más de lo que das. Al trabajar en este campo, eso es casi un requisito. Deberías pensar en eso. Buscar algunos programas por ahí. Probablemente no tengo que decirte que ese que hay en Harvard es excelente," dijo con una cálida risa. "Podrías tomarte un año fuera para acumular algunas de tus horas de voluntaria, date una oportunidad para ver si es lo que realmente quieres hacer," me aconsejó.
"Gracias, Shelly. Pensaré en eso," agregué antes de despedirme.
Me encontré con Edward en su carro un rato después y gasté casi todo el camino a casa soñando despierta.
"Estás horriblemente callada," Edward dijo, acariciando mi muslo con su mano.
"Sólo pensando," contesté, mirándolo y poniendo mi mano sobre la suya.
"¿Sobre?"
"Acerca de lo que quiero hacer después de graduarme. Creo que lo sé, pero preferiría estar segura."
"¿Tiene algo que ver con ser voluntaria con niños?" preguntó, lanzándome una mirada mientras mantenía un ojo en el camino.
"Sí. ¿Cómo lo supiste?"
"Creo que eres buena para eso. Pareces mucho más satisfecha contigo misma gastando unas pocas horas de las tardes en el hospital que trabajando en tu tesis," explicó.
"Tienes razón. De hecho, creo que has puesto el dedo en la llaga. No puedo recordar cuando fue la última vez que sonreí mientras trabajaba en mi tesis," contesté, aliviada de admitir finalmente que había estado tratando de meter un clavo cuadrado por un agujero redondo desde hacía bastante tiempo.
Edward solamente sujetó mi mano, entrelazando mis dedos con los suyos para levantarlos y besarlos.
"Pero los niños en Brigham me hacen sonreír cada día," continué. "Me hacen reír e incluso llorar…pero me siento más satisfecha, como si tuviera un propósito—incluso si ese es ayudar a alguien más a olvidar sus problemas por un minuto."
"Hay más en la vida que solo seguir señales…seguir cierto camino solo porque está frente a ti. Me tomó un rato comprender eso," me dijo, sonriendo mientras llegábamos al edificio.
"¿Evadiéndote a ti mismo, eh?"
"Lo estaba hasta que por esas evasivas llegué a ti," dijo con una enorme sonrisa, ofreciéndome su mano para ayudarme a salir del carro.
"Astuto evasivo, tú," me reí, arrugando mi nariz hacia él.
"Evádete conmigo arriba," me provocó, palmeando mi espalda.
"Jodidamente sí," bromeé, haciéndole un guiño.
"Vamos, rizada," me apresuró.
Disfrutamos de una agradable y simple cena en el departamento de Edward, hicimos nuestro camino a la recámara, donde nos hicimos cariños antes de prepararnos para la noche.
"Hey, me prometiste una cita para esta semana. Sigue en pie, ¿no?" preguntó mientras nos movíamos juntos.
"Absolutamente sí. Tú eliges el lugar. Yo lo hice la última vez."
"¿La última vez? ¿Te refieres a Chez Henri(2])? Para compensarte por obligarte a romper tu propia caja de Ben and Jerry's(3)?"
"Sí, eso fue una cita. Creo. ¿No lo fue?" pregunté, ladeando mi cabeza.
"Algo así. Supongo que más como media cita," contestó con una carcajada.
"Era como una cita con rueditas de entrenamiento. O 'Prueba antes de comprar,'" sugerí juguetonamente, asintiendo con mi cabeza.
"¿Recibiste el valor de tu dinero?" preguntó, acunando mi barbilla con sus dedos.
"Yo no pagué nada. ¿Qué te dice eso?" pregunté retóricamente, alzando una ceja.
"Pero te vendí la idea, ¿No?" preguntó en respuesta, pareciendo ligeramente herido.
"Sí, lo hiciste. Con tu pene."
"Y me llamas bruto."
"Tu empezaste. Tú me volviste bruta con tus bruterías."
"¿Me estás comparando con una delgada rama de apio(4)?"
"No, solo me gusta el dip en que lo remojas," sonreí.
"¿Es posible que nosotros tengamos una plática sin ninguna connotación sexual?" suspiró.
Tuve que reírme de eso. Él me estaba hacienda la pregunta que yo le había estado haciendo desde que nos conocimos. La palabra 'irónico' ni siquiera empezaba a describir la situación.
"Los papeles, Edward. Han cambiado."
"¿Cambiaron cuando te encendí?(5)"
""Al revés, al revés. En todas las direcciones. Y es el mejor de los caos. Siempre", le digo antes de inclinar mi cara a la suya y robar un beso muy dulce de sus labios
"Hmm, tengo que estar de acuerdo con eso. Así que, ahora que hemos establecido que te vendí media cita, ¿qué te parece la enchilada completa? Y por favor no me digas que yo debo atacar tu burrito. Porque de todos modos lo haré."
"¿El acto completo?" bromeé con una risa odiosa.
"Detente," me dijo frunciendo el ceño pero entrecerrando los ojos juguetonamente.
"Oh, está bien. Killjoy(6)," contesté, frunciendo los labios. "Vamos el sábado. Alice y Rose quieren salir el viernes. Algo como noche de grupo. He estado evitándolo," dije con un suspiro.
"¿Por qué? Yo pensaba que querías salir con ellas."
"Y quiero, pero ellas siempre quieren ir a fiestas ruidosas con borrachos y fumadores. Sugeriría algo más si pudiera pensar en otra cosa."
"Hmm. Bueno, yo soy del tipo bar y billar, mayormente. También tengo un juego promedio en pool," meditó.
"Oh Dios, billar no. la última vez casi le saco un ojo a alguien. Las chicas se niegan a llevarme"
"Okay. Creo que entonces los dardos también quedan fuera."
"Definitivamente,"
"Cuando mi madre aún vivía, me llevaba al boliche candlepin(7). Era divertido. Y no había riesgo de dañar o mutilar a los demás. Debe de haber un lugar por ahí," sugirió.
Escuchándolo decir eso, no supe si reír o llorar. Amé que Edward hablara de su mamá sin que yo le preguntara. Adoré que pudiera pensar en algo que lo había hecho feliz. Y que quisiera volver a hacer eso… ¿conmigo? Eso me hizo querer llorar. Quería hablar más acerca de eso, pero decidí dejarlo. Él ofreció algo por lo que no pregunté, y eso era suficiente.
"Eso suena divertido, en realidad. Les diré a Alice y a Rose," dije con una sonrisa.
"Estoy segura de que ellas pondrán las rejillas de entrenamiento por ti. Y creo que deberías usar botas para lluvia en vez de zapatos de boliche. Mejor tracción," me aconsejó, guiñando.
"Oh, eres graciosísimo," respondí, hacienda un puchero con mi boca.
"Así que, ¿una cita completa el sábado por la noche?" preguntó de nuevo, acariciando mi espalda.
"Una cita completa. Tú eliges. Yo voy," confirmé.
"Excelente."
"Pareces cansado," le dije, quitando el cabello de su cara antes de besar su frente.
"Mmm, sí," dijo, bostezando. Se rió cuando cubrí su boca por él. "Lo siento," dijo besando mi palma.
"Está bien. Es un trabajo duro eso de traer bebés cacahuates al mundo."
"¿Recuerdas eso? ¿Al bebé al que llamé 'cacahuate'?'" preguntó, acariciando el punto que había besado.
"Edward," dije, rodando mis ojos juguetonamente, "las chicas no olvidan historias como esas. Son demasiado adorables. Te hacen adorable. Como si lo necesitaras."
"No puedo evitarlo, Ojos Cafés. Tú eres la que saca lo peor de lo mejor de mí," contestó, poniendo mi mano en su pecho.
"¿Qué hay de mí? ¿Qué sacas?" pregunté.
"Con suerte…sólo lo mejor de lo peor," insinuó, pasando sus dedos por mi cabello. Solté un risita y bostecé ligeramente.
"Y por cierto, gracias, por dejarme ocupar un poco de espacio aquí arriba" agregó, tocando mi sien con la punta de sus dedos. Creo que apreciaba que pensara en él, lo que era algo absurdo, porque nunca dejaba de pensar en él, incluso si trataba fuertemente.
"Y aquí," dijo, poniendo su mano sobre mi corazón. Me miró y sonrió. Le di un vistazo y entrecerré los ojos hacia él. "Sólo dilo. ¡Sabes que quieres!" lo acusé.
"Y aquí abajo," se carcajeó, descansando su palma en mi entrepierna, sobre mis bragas.
"Buenas noches, dulce pervertido, y que manadas de fulanas canten para que descanses," murmuré.
"Buenas noches, tu frase de despedida es un dolor tan dulce," murmuró en respuesta.
"Te amo, Edward."
"Te amo, Ojos Cafés."
Y mientras la imagen de Edward sosteniendo un bebé cacahuate debería haberla espantado más que la más horrible tormenta de Phoenix, todo eso de hecho me ayudó a dormir con una sonrisa.
La tarde del viernes, me encontré con Alice y Rosalie para tomar la línea roja a Alewife, cerca del boliche. Edward iba a ir directo del trabajo, mientras que Emmett y Jasper se iban del campus, ya que tenían clases.
"Así que, Bella," dijo Alice, parándose enfrente de ella, "¿Cómo está yendo todo con tu Dr. Amor?"
"Ustedes freaks finalmente dijeron lo que ya todos sabíamos," dijo Rose mientras se sentaba a mi lado. Nunca me paraba si iba en el metro. Era una mala idea.
"Gracias a Dios por eso," Alice contestó, agitando su cabeza. "Ustedes eran como la más falsa pareja falsa. Falsamente, ustedes eran reales."
"Eso ni siquiera tiene sentido, Alice," le informé, metiendo las manos en los bolsillos de mi abrigo y mirando hacia afuera.
"Exacto. No tenía nada de sentido. Excepto que ahora lo tiene. Porque finalmente te diste cuenta de que él es el chico para ti, incluso cuando tú creías que no había un chico para ti. Y él pasó por su sexy vida para darse cuenta de que eres la chica que siempre quiso, incluso aunque él nunca supo qué quería," dijo incoherentemente.
"¡Eso es lo que pasó!" exclamó Rose, extendiendo sus manos enguantadas hacia Alice.
"Ve. Sabía que funcionaría," dijo Alice con aire de suficiencia.
Yo solo me palmeé la frente. Como si ellas fueran las chicas con las que uno va a pedir consejos de relación.
Un pequeño rato después, los seis estábamos metidos en un carril del boliche con poca luz y humedad. Habían pasado años desde que había intentado jugar boliche, y no creía que alguna vez hubiera tirado un solo pino. Pero traté que no me importara. Edward estaba en su elemento, bromeando con Emmett y Jasper, y consiguiendo que esa pequeña bola de Madera se deslizara a la perfección. Los pequeños pinos no tuvieron otra opción que caerse uno a uno...
"Eres tan bueno en esto," dije, poniéndome en su regazo después de su turno.
"Todo está en la muñeca, Ojos Cafés. Es un juego de habilidad, no de fuerza."
Pensamientos sobre la mano de Edward moviéndose frente a mi cara, flexionando su muñeca, me hizo pensar en cosas que no tenían nada que ver con boliche. Nada que ver.
"Tú solo amas todos los pinos parados, Edward. No mientas," bromeé. Puso su mano contra mi cuello y me acercó a él. No pude resistirme y olfateé el punto detrás de su oreja, donde pude oler su champú mezclado son su adorable olor. Lo salpiqué con bastantes besos
"Mmhmm. Los tuyos especialmente. Y amo tu caja(8)," susurró, poniendo sus manos en mi cintura y haciéndome dar un giro para que volteara, mis piernas quedando por fuera de las de él. Me dio una ligera nalgada y me preguntó si me gustaba ese tipo de jugada donde él de hasta adelante caía al último. Porque sí. Me gustaba.
"¿Quieres un split de águila(9), nene?" gemí en su oído.
"Glung…glung(10)," gruñó, acercando mi cara a la suya y besándome profundamente. No pude evitarlo e hice unos cuantos glung glung, dándole un largo beso y restregándome contra él como si mi vida dependiera de eso.
De repente tuve ese extraño sentimiento de que estábamos siendo observados—como si los ojos de los demás estuvieran literalmente en mí. Edward y yo nos volteamos hacia los demás y vimos cuatro caras totalmente fijas en nosotros. Pertenecían a nuestros cuatro amigos.
Traté de soltar una risita nerviosa, Pero el labio inferior de Edward seguía entre mis dientes.
Había EPA(11) y lo que estábamos haciendo. Esto era EPFR. Exhibición pública de follar con ropa.
Nuestros cuatro compañeros de bolos nos miraban con una mezcla de diversión, sorpresa… y leve disgusto. Rose estaba dominando en eso de asombro y disgusto. De repente, golpeó a Emmett en la nuca.
"¡ÉSO!" gritó, señalándonos a Edward y a mí. "¿Por qué tú no puedes hacer eso?"
"¿Hacer qué, nena?" Emmett respondió, con cara de desconcierto. "¿Follarte con ropa? ¡Lo hago todo el tiempo!" protestó. Eso fue algo imprudente, porque ella lo golpeó de nuevo.
"No es eso lo que quería decir. Ser amor y ternura, dulce y adorable. ¡Ve la cara de Prunella(12)!"
Ella tenía razón. Yo estaba sonriendo como tonta. Edward me provocaba eso.
"Sí, él me hace sonreír," suspiré, descansando mi mano en su mejilla y besándolo de nuevo.
Sabía que había algo más que yo quería decir, pero primero tenía que besar a Edward. Eso era la prioridad.
"No me llames 'Prunella,' Rose, sabes que lo odio," dije. Quería hacer un gran drama, pero era mejor besar algunos labios.
"¡Oh Dios Mío! ¡Tieerrrrrrrrnooo! ¡Y ffeliiiizzzz!" Alice exclamó. Hubiera pensado que estaba siendo sarcástica si no la conociera tan bien. Alice realmente tenía esa odiosa felicidad. "Mira, Jazz, ellos están felices" dijo, aplaudiendo como mensa..
"Deja de decir '' como si estuvieras mal de la cabeza, Alice," bufé, burlándome de ella.
"Tú no estás exactamente cagando arcoíris aún, Bella. Claramente Edward tiene que hacer más," Rose dijo.
"Ugh. Las odio a las dos," contesté mientras nos poníamos nuestros abrigos para irnos.
Jasper murmuró un 'muchas gracias' a Edward, más que nada por hacer que toda la población masculina se viera decepcionante a su lado. Los hombres se dieron apretones de manos mientras Alice, Rose y yo nos abrazábamos para despedirnos.
Edward y yo salimos al frío invierno para ir a su carro cuando noté que parecía muy preocupado con su teléfono. Era como si tratara de leer algo que demandaba mucha atención.
"¿Está todo bien?" pregunté mientras veía sus cejas fruncidas.
"Sí, está bien," contestó distraídamente, aún tratando de leer y caminar al mismo tiempo.
"¿Algo sobre un paciente? Puedo irme con alguno de los otros si tienes que irte al hospital," ofrecí, preocupándome.
"No. Puede esperar hasta mañana," respondió. "Sí, es un paciente. Aunque no mío," explicó crípticamente.
"¿No?" respondí confundida. "¿Es alguien que conoces?"
"Mi abuela. Tuvo un leve ataque al corazón, pero está bien. La trasladaron a Brigham."
(1)En esta parte, la autora original hace un juego de palabras con 'couple', 'copulating' y 'coupling' que suena bastante bien en inglés, pero que traducido ya no suena TAN bien.
(2)Es una cadena de restaurantes, de comida francesa con un toque cubano, o al menos eso dice en su página
(3)Es una marca de helados muy buena
(4) Empieza arriba con un juego de palabras intraducible, pero es más o menos la idea
(5)Otro juego de palabras con 'turn' y la expresión 'turn on'
(6)Una película de terror, creo que su traducción fue 'Payaso Diabólico'
(7)Un tipo de boliche que se juega principalmente en las costas de Canadá y algunos estados de EU, donde hay pocas diferencias, como que las bolas no tienen los agujeros y cosas por el estilo
(8)Término de boliche, que es donde están parados los pinos, pero aquí obviamente le dan una connotación sexual
(9)Otro término del boliche, es donde tiras unos pocos pinos en el primer turno y al final tiras todos, me parece
(10)Según la autora, es el slang para el sonido que hacen los pinos al caer
(11)Exhibición pública de afecto
(12)Apodo usado anteriormente, combinación de Prun(decrépito) y Bella
Pffff, ya pedí perdón arriba, y pues cre que merecen una explicación o algo…. Yo sé que no merezco perdón ni nada; pero la verdad fue un año demasiado horrible para mí; me la pasé deprimida el 90% del año, y el otro 10% tratando de terminar la prepa, ya que la descuidé mucho… sin embargo sé que no es suficiente excusa…
Por otro lado, ya tengo traducida la mitad del siguiente capítulo…
Muchas gracias a todas aquellas que se preocuparon por mí y todo, prometo no volver a abandonarlas, si es que alguien sigue aquí, claro…
Tomatazos? Reviews? Algo?
Con cariño,
sparklinghaledecullen
