Todo lo mío (?) es para Lizjoo porque es MI TODO y la amo densamente & porque soy de ella para todo lo que guste & desee
Twilight no me pertenece, y la historia tampoco, es de AngryBadgerGirl. Sólo me adjudico la traducción
Muchas gracias de nuevo a ericastelo por betearlo y corregir mis incoherencias…
Este capítulo está dedicado a angel-demoniacaporque no tuvo un buen inicio de semana y ayer me mandó un PM para que me apurara más(?)
Todo lo que está entre paréntesis son las traducciones de los títulos de las canciones, todas son de The Beatles, me parece
EDPA POV
Golpeaba mi pie nerviosamente contra la mesita de café que tenía enfrente, mientras esperaba afuera de la habitación de mi abuela en el hospital. Bella salió de ella cruzando el pasillo y tomó asiento a mi lado. Acarició mi muslo, tratando de que se relajara y detuviera su golpeteo.
"¿Estás bien?" preguntó suavemente, manteniendo su mano en mi muslo.
"Sí. Sólo estaba viendo su expediente en mi teléfono. También llamó su cardiólogo, dijo que la vio durante sus rondas. Todas las pruebas mostraron que se trató de un leve ataque al corazón sin daños permanentes," contesté, un tanto superficialmente. Arrugué mi frente antes de volver a hablar. "¿Ella está…se ve?" traté de preguntar, pero mi voz se desvaneció.
"Ella es realmente muy dulce," dijo Bella en voz baja. "No sé si lo encuentras difícil de creer o no. Yo lo hacía, en un principio," confesó. "Un poco frágil, pero cuando me senté con ella, simplemente me sonrió. Ella incluso palmeó mi mano."
Decir que estaba sorprendido era un eufemismo. Mi abuela, hasta donde la recordaba, era más bien impasible, carente de emociones y muy cerrada. Escuchar que era descrita como dulce y animada no sonaba bien para nada. Pero sospechaba que el Alzheimer había alterado su personalidad—la había vuelto más dócil, que era un caso común entre los afectados por esta enfermedad.
"Ella, um, se parece a ti," dijo Bella con una pequeña sonrisa. "Me gustó ver eso," agregó mientras ladeaba su cabeza. Se acercó y pasó sus dedos por entre el cabello cerca de mi sien.
"De hecho, me parezco más a mi abuelo. Mismos ojos y cabello," dije, señalando el desastre natural en la parte superior de mi cabeza con el dedo.
"Bueno, yo vi un gran parecido," contestó, acercándose a mí e inspeccionando mi cara. "En la sonrisa, especialmente," agregó, acunando mi barbilla con la palma de su mano y acariciando mi mejilla con su pulgar.
"¿ Puede hablar?" cuestioné, preguntándome si la demencia de mi abuela había llegado ya hasta ese punto.
"Sí, pero," empezó antes de que su voz se desvaneciera y se enderezara ligeramente. "Déjame explicarte algo antes de llegar a eso. La enfermera me explicó un poco sobre su, um, 'nivel de conciencia,' creo. No es muy bueno. Ella puede hablar, pero…no mucho de lo que habla tiene sentido. Su humor, sin embargo, ya sabes—su espíritu—era bueno. Como dije, ella estaba feliz de tener compañía," explicó.
"Bueno. Eso no es algo que no esperara. Francamente, no es tan malo como esperaba," dije, dejando salir el aire.
"Quizás debería explicarme un poco más, antes de que vayas a verla," dijo Bella, poniéndose evidentemente nerviosa.
"¿Qué? ¿Qué va mal?" pregunté, sintiendo su incomodidad.
"Um, quiero decirte esto primero, así puedes decidir si estás preparado para oírlo o no. Si no, quizás no deberías verla," dijo, jugando distraídamente con mi dedo meñique.
"Ojos Cafés, ¿qué pasa?" pregunté, acercándome a ella.
"Ella continúa llamándome 'Libby.' Ella, uh, creyó que yo era tu madre," explicó, mordiendo su labio. "La enfermera me dijo que confunde a todas las mujeres jóvenes con tu madre y las llama Libby."
Una parte de mí se sentía como si quisiera largarse del edificio hasta que mi abuela fuera dada de alta. Era la parte de mí que se sentía mejor no molestándose con nada de esto—manteniendo mi pasado muerto y enterrado. Aún así, no había tal concepto de 'muerto y enterrado' cuando todavía era perseguido por remordimientos y culpas por cosas sobre las que no tenía control.
Sí, hablaba en serio cuando dije que seguiría adelante y sería la persona que estaba destinada a ser, eso significaba que debía lidiar con esto en vez de tratar de ignorarlo. Encontrar lo que tenía con Bella me había hecho darme cuenta de lo frío y distante que estaba de todos y todo, y yo ya no quería ser ese hombre.
"¿Dijo algo más?" pregunté, dispuesto a oír algo que no estaba especialmente deseoso de saber.
"No, ella me miraba y decía 'Libby, volviste. Te he extrañado,' y yo la corregía, le decía mi verdadero nombre, pero después de unos minutos, ella lo volvía a decir."
"No es poco común. Esencialmente, su memoria se limita a lo que está almacenado en la de largo plazo. Todo lo que sea reciente, se ha ido. Visualmente, ella recuerda a mi madre como una mujer joven, pero cualquier joven despertaría un recuerdo, ya que este es muy vago," expliqué.
"Pero ella recuerda la partida de tu mamá. Eso es bastante específico," dijo Bella, sin duda preguntándose por qué la memoria de mi abuela parecía tan inconsistente.
"Los recuerdos de eventos que fueron particularmente emocionales permanecen más tiempo," contesté. "De ello se desprende, lógicamente, que la partida de mi madre de la vida de mi abuela sea uno de esos recuerdos persistentes," agregué.
Bella asintió con su cabeza y apretó sus labios. Puse mi brazo alrededor de ella y besé su frente.
"Gracias por hacer esto. Por hablar con ella por mí," dije.
Sin la guía de Bella, nada de esto estaría pasando. Yo sabía que la necesitaba, y esperaba que haciendo esto por mí le daría algo a cambio—que ayudándome a pasar por todo esto, me haría un mejor hombre para ella.
"No fue nada, Edward," respondió.
"Fue algo para mí," declaré.
"¿Siempre tienes que discutir?" dijo, frunciendo el ceño juguetonamente antes de besarme.
"¿Me besarás siempre que lo haga?" pregunté con una sonrisa.
"Si debo," suspiró, encogiéndose de hombros.
"Conoces el dicho, Ojos Cafés. 'La caridad empieza conmigo,'" dije, poniéndola más cerca de mí.
"¿Eres deducible de impuestos?" preguntó, palmeando mi pecho y besando mi cuello.
"No, pero te encuentro deliciosa," le dije, levantando su barbilla con mis dedos índice y medio. Robé un beso mientras hacía eso.
"No empieces," advirtió, mirándome con fingida irritación. "¿Deberíamos entrar ahora? Puedo estar aquí afuera y esperar, si así es más fácil," ofreció.
"No, de hecho prefiero que entres conmigo," contesté. La necesitaba conmigo; no podía entrar por mí mismo.
"Bien," dijo mientras se separaba de mí y se levantaba.
Me encontraba totalmente desmotivado a levantarme del sofá, así que la miré tímidamente. Mi reticencia de último minuto hizo que Ojos Cafés frunciera el ceño en un primer momento, luego sonrió.
"Ándale, vamos," me apresuró. Se inclinó hacia abajo y besó mi nariz.
"¿Por qué fue eso?" pregunté.
"Tú nariz parecía solitaria," explicó, dándome la misma respuesta que me había dado la vez pasada que le había preguntado por qué besaba mi nariz.
"Edward," dijo, inclinándose para poner su cara cerca de la mía. "Irá bien. Incluso si al principio parece que no, irá bien," me prometió en susurros. Miré en sus ojos, cómodo con la sinceridad que había en ellos.
Me ofreció su mano para pararme, y finalmente me di el empujón necesario para levantarme de mi asiento. Tomé la mano de Bella para entrelazarla con la mía mientras cruzábamos el pasillo para entrar en la habitación de mi abuela.
"Entraré primero que tú, así puedes mirar por un minuto, si quieres," dijo Ojos Cafés, volteando su cara hacia mí mientras estábamos en el marco de la puerta. Miré hacia abajo y asentí. Me sonrió y entró. Lentamente me deslicé detrás de ella, quedándome atrás de la cortina que estaba alrededor de la cama de mi abuela.
"Hola de nuevo," escuché a Bella decir.
"Oh, ¿eres tú?" contestó una voz familiar. Era la de mi abuela, pero más suave, casi reprimida. Casi sonaba como si tuviera sueño.
"Sí, soy yo," contestó Bella con tono dulce. Escuché el crujido de una silla y supuse que se había sentado en una de las que usualmente se mantenían al lado de las camas de los pacientes.
"Te extrañé, Libby. Me alegro de que estés aquí," dijo mi abuela. Su voz estaba teñida por el dolor y la fatiga.
Algo en mi pecho se agitó con el sonido del nombre de mi madre, sin embargo, mis piernas parecían moverse por su propia voluntad. Permití que tiraran de mí hacia adelante para poder mirar más allá de la tela que ocultaba mi vista de la mujer que, unas semanas antes, no quería visitar.
Mis ojos se encontraron con la escena de Ojos Cafés sosteniendo la mano de una muy frágil mujer mayor que apenas reconocí. Físicamente, era una cáscara de lo que algún día fue—su cuerpo mucho más delgado, ojos hundidos, y mejillas demacradas. Bella estaba mirándola con el mismo calor incondicional que veía transmitir a los pacientes con los que trabajaba. Esa humanidad y gracia eran algo que me encantaba de ella, y me fortalecía.
"Hola, abuela," dije, acercándome a su cama. Palmeé ligeramente la parte donde la sábana cubría sus pies; saludaba a todos mis pacientes de esta manera durante mis rondas.
Bella se volteó hacia mí y me sonrió antes de señalarme una silla junto a ella. Mientras me sentaba, noté los ojos de mi abuela fijos en mí, mirándome sin comprender. Ella no tenía idea de quién era yo.
"No me reconoce," dije. "No creo que me haya entendido cuando la llamé 'abuela','" dije, bajando mi voz para que sólo Bella pudiera oírme. "La última vez que la vi, tuve que recordarle constantemente quién era. Ella dijo 'oh, sí', pero me miró de manera divertida cuando la llamé 'abuela' minutos después," expliqué. Ella asintió indicándome que entendía.
"Edward," dijo mi abuela furtivamente, rompiendo el silencio que había reinado en la habitación por unos minutos. Mis ojos volaron a su cara, que se había desencajado con una amplia sonrisa.
"Sí," dijo Bella. "Es Edward," repitió, gesticulando hacia mí. Los ojos de mi abuela se movieron hacia Bella y brillaron de nuevo en reconocimiento.
"¡Libby!" jadeó mi abuela. "Edward, trajiste a Libby de regreso. Sabía que lo harías. Libby, ¿dónde está el bebé? Le dije a Edward que te trajera a ti y al bebé de vuelta a casa conmigo," agregó. Su cara volviendo a la calma y volteando su cabeza para mirar por la venta, su mente obviamente nublada.
Un nudo se formó en mi estómago cuando me di cuenta de lo que estaba pasando. Mi abuela me había confundido con Edward Masen, mi abuelo. Por supuesto que lo hizo, yo era muy parecido a él.
"¿A qué se refiere?" preguntó Bella, mirando hacia mí.
"Me confundió con mi abuelo. Su nombre era Edward, fui nombrado por él—una tradición familiar," contesté. Tragué fuertemente, esforzándome por mantenerme concentrado y no buscar una excusa para dejar la habitación. Los ojos de Bella se abrieron como platos mientras, casi por instinto, alcanzaba mis manos y las apretaba con fuerza.
"Edward, amor," dijo Bella gentilmente mientras inclinaba su rostro hacia el mío. "Puedes ver que tu abuela está bien. Está enferma, pero nada peor de lo que esperabas. Está feliz, cómoda. Has hecho lo correcto al venir aquí, y nos podemos ir ahora," dijo, apuntando hacia la puerta. "Pero si yo fuera tú," continuó, "me quedaría y escucharía. Quizás te diga algo que no podrás volver a escuchar antes de que se pierda…para bien," explicó.
Tomé una gran respiración y la dejé salir lentamente. Ella tenía la razón. Había cosas pasajeras en la mente de mi abuela que se iban deteriorando y perdiendo—cosas relacionadas con mi pasado, quién era y de dónde venía, cosas que nunca me fueron dichas antes.
Bella estudió mi cara con expresión gentil. Acarició mi mejilla suavemente y sonrió.
"Irá bien," reafirmó.
"Sabía que volverías, Libby," comenzó mi abuela de nuevo. "Y, Edward, tú la trajiste de vuelta a casa. Sabía que lo harías," dijo, sonriéndome y tomando mi mano entre las suyas.
Sentí algo parecido a la compasión cuando vi la mirada en sus ojos—era tan frágil, con su mente rota. La alegría que sentía era genuina, pero las razones por las que estaba alegre estaban totalmente equivocadas. Era como si, inconscientemente, hubiera creado una fantasía que la absolvía de sus profundos arrepentimientos que la debieron haber plagado por años.
"Libby, ¿dónde está el bebé?" le preguntó a Ojos Cafés.
"Oh…um, está durmiendo," explicó Bella, como si estuviera calmando a una niña pequeña. Mi abuela simplemente asintió y sonrió, su comportamiento muy dócil y fácilmente aplacado.
"Edward, trajiste a Libby de vuelta," me repitió.
"Sí, ella regresó conmigo," dije, forzando a mi boca en una sonrisa.
"No debiste haberle dicho a ese chico lo que le dijiste, Edward. Estuvo mal. Rompiste el corazón de Libby," me dijo, su cara estaba llena de tristeza.
"¿Qué le dijo al chico?" preguntó Bella, mirándome para calibrar mi reacción. Solamente asentí. Muy para mi sorpresa, había picado mi curiosidad y quería saber de qué estaba hablando.
"Edward, no debiste haber enviado a Carlisle lejos," dijo, aún mirándome. "El bebé necesita un padre," agregó, mirándome con una ira completamente impotente que sólo una mujer enferma, de edad avanzada, podría transmitir.
"Está bien," dijo Ojos Cafés, hablando con una voz suave y tranquilizadora. Palmeó la mano de mi abuela. "estoy aquí ahora," agregó. Mi abuela se relajó con la calmada voz de Bella y con su gentil toque. Una vez más, su mirada se perdió en algún punto en la distancia y su mente la llevó a otro lugar.
Nuestra atención se movió a la enfermera que entró a la habitación para revisar los signos vitales de mi abuela.
"Hola," dijo, saludándonos animadamente mientras ponía el expediente en el otro lado de la cama. "me sorprende que siga despierta, usualmente toma su siesta a esta hora del día," agregó. "¿Cómo se está sintiendo, muchachita?" preguntó, tomando cuidadosamente el brazo de mi abuela para envolverlo con cojín para medir la presión arterial. Mi abuela no contestó, simplemente mostró esa dócil, vacía sonrisa a la enfermera.
"Probablemente deberíamos dejarla descansar ahora," sugirió Bella. Asintiendo, me levanté, tomando la mano de Bella entre la mía.
Cuando miré hacia mi abuela, noté que sus ojos ya habían comenzado a cerrarse. Ella se fatigaba con facilidad y era obvio que esta visita había sido mucho para ella. Nos despedimos de la enfermera y mientras me alejaba de la cama de mi abuela, palmeé el mismo lugar que había palmeado cuando entré—pero esta vez, era la manera silenciosa de decir 'gracias.'
La segunda vez que caminamos por el corredor, Bella me dio un abrazo.
"Te amo, Edward. Mucho," me dijo.
"También te amo. Mucho," le repetí en respuesta.
Caminamos al carro y decidimos ir a casa. Bella insistió en quedarse esa noche, diciendo que nuestra primera cita 'real' había sido la noche anterior, cuando le había construido un fuerte, y diciendo que ir a restaurante no llegaría a superar eso. Yo sabía que ella también era consciente de que en realidad no estaba de ánimo como para hacer mucho, exceptuando una comida tranquila en casa, y ella quería ofrecerme una razón para hacer solamente eso. Ordenamos comida tailandesa y la comimos mientras el sol invernal se convertía en rojizo afuera.
"Gracias por ir conmigo," le dije, antes de tomar un trago de cerveza para aligerar lo picante de la comida. "Por animarme a ir," agregué.
"Hiciste lo correcto. Y creo que fue muy valiente de tu parte hacerlo," contestó, sonriendo gentilmente.
"No me siento valiente. Sólo…extrañamente aliviado, creo. Honestamente, fue muy triste verla tan frágil y enferma, pero me ayudó a dejar ir mucho del enojo que tenía contra ella. Es un alivio no tener que estar tan molesto. Y tenías razón en eso de escuchar lo que tenía que decir. Porque…yo quería saber. Aún quiero saber", confesé, expresando mi necesidad de imaginar mi pasado. Bella alcanzó mi mano y enrolló sus dedos alrededor de los míos.
"Sé que quieres," respondió, su rostro tierno, dulce.
Estaba animado por su sincera compasión y su deseo de ayudarme, y sentí la tensión irse de mí—gracias a Ojos Cafés, una buena comida y una agradable ración de cerveza fría.
"Hey," comencé, "¿Por qué estás allá?" pregunté juguetonamente, incluso aunque estaba sentada a mi lado.
"Oh, bueno, estoy acá porque nadie me invita a sentarme en su regazo mientras comíamos. No soy tan pretenciosa como algunas personas lo son, Edward," bromeó, sonriéndome.
"He aprendido a no ser pretencioso a tu alrededor, nunca más, Ojos Cafés. Siempre me equivoco," dije con gran resignación mientras la ponía en mi regazo. Ella besó mi mejilla y abrió su boca cuando la alimenté con mis palillos.
"Oh, ¿así que no crees que vine aquí para hacer como si fuera la primera vez que 'ceno' contigo?" preguntó arrugando su boca y riendo.
"¿Querías…que hiciera eso?" gruñí en su oído. Ella volteó hacia mí y frunció su ceja.
"¿Un cerdo gruñe?" bromeó.
No respondí; simplemente solté bufidos en su oreja mientras ella reía fuertemente, mi piel y mi cálido aliento haciéndole cosquillas.
"Estoy feliz…de verte feliz, Edward," me dijo, acariciando mi mejilla.
"Gracias. También me gusta cuando estás feliz," contesté.
"¿Estás complacido de saber más que antes?" preguntó, aludiendo al pequeño fragmento de información de mi abuela que nos había facilitado anteriormente.
"Yeah, lo estoy," respondí, asintiendo lentamente.
Nos miramos el uno al otro, y pronto nuestras sonrisas se volvieron contagiosas, y los dos nos encontramos sonriéndonos mutuamente.
"Tu padre", dijo Bella, mientras sus hermosos ojos, llenos de vida, miraban dentro de los míos. "su nombre es Carlisle".
"Carlisle Cullen," dije, casi para mí mismo. "Mi padre…tiene un nombre," declaré, el significado detrás de mis palabras me dieron una sensación de satisfacción que reamente no esperaba.
"Y su hijo en un hombre increíble," murmuró, sosteniendo mi cara entre sus manos. "Hermoso, por dentro y por fuera," dijo suavemente, pasando su pulgar por mis labios.
Después de alimentar a Bella con una generosa porción de helado de mi tazón, la comida se volvió repentinamente muy secundaria. Nos besamos y acariciamos en nuestro camino al dormitorio, y en el proceso, arrojamos la ropa, prenda por prenda.
"Déjame hacerte sentir bien, amor," susurró Bella en mi oreja antes de sentarme en el borde de la cama y arrodillarse frente a mí. Echándome hacia atrás apoyado en las palmas de mis manos, veía su cara mientras su boca se movía arriba y abajo alrededor de mí. Se sentía fantástico, pero también ayudó a mi mente a adormecerse pacíficamente.
"Gracias, Ojos Cafés," le dije cuando se acurrucó a mi lado en la cama.
"Deja de agradecer cada cinco minutos," me tomó el pelo, besando mi cuello y jugando con el vello de mi pecho.
"No puedo evitarlo. Tú haces todo tipo de cosas agradables. Casi haces que me preocupe. Usualmente eres más desagradable," bromeé.
"¿Ah, sí? Es solo porque el Dr. Slick ha dejado el edificio(1)," se mofó en respuesta.
"Uh, gracia', mucha'muchasgraciash," dije, haciendo mi mejor personificación de Elvis. Bella se rió fuertemente y golpeó mi pecho.
"¡Ahí estás agradeciéndome de nuevo! Para ya," ordenó, agitando su dedo hacia mí.
"Y ella está de regreso. Pensé que nunca volvería a verla, señora. ¿Puedo, por favor, tener otro?" pregunté, agarrando su dedo y mordisqueándolo.
"¿Tener otro qué?"
"Tomaré uno de cada cosa. Sería poco codicioso de esa manera," dije con una carcajada, cambiando de lugar, para quedar sobre ella.
"En ese caso, sírvete tú mismo," canturreó.
Y lo hice, hasta que gimió y gritó mi nombre, una y otra vez. Eventualmente, caímos en un pacífico sueño, con Bella debajo de mí, y mi palma descansando en su perfecto y redondo pecho.
Los siguientes días pasaron rápidamente, ya que yo estaba inundado de trabajo en el hospital. Por insistencia de Bella, fui a visitar a mi abuela una vez más antes de que fuera dada de alta y regresara a su casa de retiro. Agradecidamente, ella estaba dormida cuando lo hice. Leí rápidamente su expediente, satisfecho de que su salud fuera tan buena como podía serlo. Di una última palmada en su sábana antes de irme, y me prometí a mí mismo visitarla una vez más antes de que su enfermedad la reclamara.
Ese viernes, con Bella decidimos cenar y ver un DVD en casa. Cuando le pregunté qué podía hacer para ayudar, ella solo me pidió que le diera un baño después de la cena. Estaba encantado de cumplir con todo lo que requiriera remover su ropa, y con mucho gusto le tomé la palabra a su petición.
Bella emergió, de su cálido, baño de burbujas con olor a—las burbujas cortesía mía y de un ingenioso producto llamado Classic Fudge Cake (2) que Ojos Cafés tuvo el buen tino de señalarme mientras veíamos una tienda online de lo que productos de cuidado de belleza o algo así que las mujeres amaban usar. Hice una nota mental del nombre y ordenaré cinco botes.
"Algo aquí huele comestible," ronroneé mientras tomaba su cuerpecito envuelto en una toalla y lo rodeaba con mis brazos. "Como un pastel. Debe de ser mi cumpleaños. ¿Tú eres mi regalo?" bromeé, masajeando flagrantemente su perfecto y pequeño culo, y metiendo mi nariz en su cuello para olerlo de arriba a abajo.
"Sí, soy tu regalo. Y tal vez me quedaré para ser tu futuro," rió, guiñando hacia mí. Apartó mis manos para que pudiera quitarse la toalla y vestirse.
Mi futuro. Con Ojos Cafés en él. Creo que me gustaba eso.
"Así que, ¿Vemos una película?" preguntó, poniéndose la parte de arriba del pijama de seda y sacándome de mi ensueño.
"Uh, sí. Estaba pensando en Bladerunner(3). Es una de mis favoritas," sugerí.
"Claro," contestó con una animada sonrisa mientras se aventaba a la cama.
Mientras mirábamos el filme que yo había visto incontables veces antes, fue la primera vez que me di cuenta de algo un poco irónico—para un chico que es entusiasta de la ciencia ficción, y uno de sus libros favoritos es sobre robots que son tan parecidos a los humanos que son indistinguibles, había vivido una existencia mecánica hasta ahora.
Me las había arreglado para vivir una vida en la que estaba completamente aislado y limitaba la mayoría de las interacciones con los demás a un grado tan pequeño, que yo podría irme lejos silenciosamente, inadvertidamente y sin ningún tipo de huella duradera. Vivía como había sido concebido—desconocido y sin pertenecer a nadie en particular.
La suave forma durmiendo presionada contra mi pecho me había ayudado a cambiar todo eso —ella lo hizo simplemente siendo ella misma y ofreciéndome la oportunidad de atarme a otro ser humano. Ella vio al hombre que era—fácil de palabra, encantador, coqueto—sin embargo, ella fue lo suficientemente perceptiva para ver algo más, algo que despertó su interés más allá de lo puramente físico.
Mientras me quedaba dormido, pensé en cómo mi mundo sería pequeño, anestesiado, y de hecho muy mecánico, sin ella.
Desperté unas pocas horas más tarde porque Bella gritaba mi nombre. Me senté muy erguidamente, aliviado de que ella estuviera a mi lado, de la misma manera que cuando me había dormido. Solo que ahora, ella giraba su cuerpo hacia atrás y adelante, gimiendo y sin aliento.
"Ojos Cafés," dije, acariciando su espalda para despertarla. "Estás teniendo una pesadilla. Despierta," agregué, ahora sacudiéndola gentilmente para que se levantara y calmara.
Volteé y encendí la lámpara que estaba en la mesita de noche. Los ojos de Bella finalmente se abrieron; estaban rojos por haber llorado en sueños. Cuando me vio, sus manos agarraron fuertemente la parte de enfrente de mi camiseta, casi estrangulándome, y me abrazó muy fuertemente.
"¡Edward!" jadeó en mi hombro, llorando en mi camiseta.
"Hey, fue solamente un sueño, lo que sea que haya sido," la calmé, palmeando su espalda.
"Por favor no me dejes, Edward, por favor," imploró, aún sollozando.
"¿Dejarte?" pregunté, pasmado. "¿Qué puso esa idea en tu cabeza?" pregunté en voz alta, limpiando su cara con el borde de mi camiseta.
"soñé que estabas parado enfrente de mí, diciendo algo…pero cuando hablabas, eran sólo sonidos, ruidos que no podía descifrar. Yo decía 'No puedo entenderte,' pero tú seguías haciéndolo. Y de repente, te habías ido. Pestañeé, y ya no estabas ahí—incluso tu casa, todo—estaba completamente vacío," dijo, llorando contra su mano.
"No, no lo haría, dulce niña," la regañé, envolviendo mi brazo alrededor de ella. "Nunca te haría eso," dije antes de besarla en la frente. Me incliné para tomar algunos pañuelos. Bella se sentó y limpió su cara, aún mirándome como si estuviera viendo un fantasma. La expresión de su cara estaba matándome, así que la jalé hacia mí, indicándole en señas que se sentara en mi regazo.
"Edward…yo," trató de decir, obviamente luchando para decir algo que tenía en mente.
"¿Qué?" pregunté, acariciando su mejilla. Se tomó un minuto para componerse y organizar sus pensamientos. Ladeó su cabeza y me miró expectante.
"Tú sabes que nada está escrito en piedra—que algunas veces, las cosas simplemente no funcionan. Pero todo lo que pido, es que si alguna vez llegas a ese punto," dijo nerviosamente, "por favor, Edward, por favor, no me dejes sin antes hablar conmigo," agregó, la última parte casi inentendible porque empezó a llorar de nuevo.
Murmuró una disculpa, y yo estaba a punto de aplicar mi técnica de abrazos de oso, cuando descubrí cuál debía ser la razón por la que la pesadilla la afectó tanto. Indudablemente habíamos avanzado unidos el uno al otro, y eso la hacía aprehensiva por lo que estaba por venir.
Era consciente de que parte de todo esto era la pérdida de su padre. La plática de Reneé en Acción de Gracias sobre el corazón roto de Bella me vino a la mente. Su muerte fue repentinamente, su partida fue inesperada. Su pena, aunque no estaba fresca, aún persistía.
Ella no quiere que esté un día y me vaya al siguiente.
Había estado tan atrapado por lo de mi abuela y todas las cosas relacionadas a mi pasado, que no había prestado atención a lo que ella necesitaba de mí, y veía que tenía que arreglarlo lo más rápido posible.
No me iba a ir a ningún lado. Era tan simple como eso. La amaba. Nunca había amado a una mujer antes—y aunque era verdad que no tenía bases para comparar, el hecho de que eso no me molestaba, decía mucho. Ninguna mujer había tenido mi atención por tanto tiempo, por no hablar de dejarlas estar a mi alrededor como a ella. Nunca había confiado en una mujer del modo en que confío en ella, y la manera en que ella sólo me había mostrado compasión y empatía, simplemente me asombraba.
Mi felicidad estaba solamente limitada por cuán feliz podía hacerla. Era lo menos que podía hacer.
"Ojos Cafés, no me iré a ningún lado. Lo prometo," le dije, quitando un mechón de cabello de su cara.
"No tienes que prometerlo," protestó, pero su mirada triste ocultaba la sinceridad de sus palabras.
"Claro que debo. Porque realmente hablo en serio. De verdad lo prometo. Nunca podría simplemente irme, no cuando sé lo que siento," le dije, besando sus labios.
"Gracias," contestó, su cara iluminándose y sus labios formando una sonrisa.
"Te amo," le dije, besando su mano.
"También te amo," dijo, besando mi mano.
"Ya sabes," comencé, sintiéndome ligeramente ansiosos mientras dejaba salir las palabras. "quiero que tengamos un futuro juntos. A lo que me refiero es…veo esto como algo de larga duración, y espero que tú también lo hagas," confesé, rogándole a Dios que ella también lo creyera. No tuve que esperar mucho por su respuesta, porque ella sonrió abiertamente y asintió con entusiasmo.
"Sí, también quiero eso," dijo, antes de darme un largo y profundo beso.
"Así que, como dije—no me iré pronto. Porque, francamente, Ojos Cafés, no me voy a ir a ningún lado sin mi mantita de pechos," confesé, fingiendo una expresión grave antes de mirar descaradamente su pecho para una buena evaluada, y no pude evitarlo, especialmente cuando junté mis labios.
"Y una vez más, un momento serio reducido a su mínimo común denominador," regañó, pero se rió a pesar de su irritación.
"Soy bueno con las fracciones. Y unidades de medida…veamos, una pizca de esto," dije en broma, pellizcándole el trasero, provocado un chirrido suave de sus labios. "Y un puñado de esto," continué, acunando su suave pecho en mi mano.
"Oh, ¿Tú eres el cocinero ahora, huh?" acusó, dándome lo que ella llamaba 'la Mirada acusadora',' pero yo únicamente vi algo completamente inofensivo, y, de hecho, bastante hermoso.
"Sí. De hecho, voy a hacer una acomida contigo. En este momento," dije con una gran sonrisa. Palmeé su almohada, indicándole que se recostara.
"Vamos a ver aquí, tengo toda clase de deliciosos ingredientes para trabajar," bromeé, pasando mi mano por toda su pierna hasta llegar a su pie. Besé el mismo dedo meñique del pie que había inspeccionado tantos meses atrás cuando se lastimó mientras se mudaba.
"Dedos de pie de Bubblegum(4), mis favoritos," dije mientras ella los movía para mí. "Filete de planta," agregué, haciéndole cosquillas en la parte inferior de su pie para poder oírla reír.
"Tierna pierna de cordero," murmuré mientras acariciaba suavemente su muslo con mis dos manos. Ella me regaló una sonrisa modesta y acarició mi mejilla.
"Mmm, sabrosos y pequeños dedosdedama," continué, poniendo su mano contra mis labios y besando sus dedos, uno por uno.
Moviéndome lentamente por su brazo, besé y acaricié perezosamente su piel, llegando a su hombro, y después bajando al costado de su torso, justo encima de su cintura.
"Primera costilla—suculenta," suspiré, esta vez haciéndole cosquillas con mis labios, disfrutando la manera en que su cuerpo se sacudía cuando jugaba con ella.
Me deslicé hasta su cintura, entre su escote y a su cuello, deteniéndome cuando alcancé su cara. Pasé mis dedos por su largo cabello, jugando con un mechón.
"Cabello de ángel, tan exuberante y extenso," le dije con una sonrisa. Ladeó su cabeza tímidamente, su rubor por todas sus mejillas y haciendo girar mi cabeza.
Ella tiró de mi camiseta, diciéndome que acercara mi cara a la suya. Me besó fervientemente y la besé con igual entusiasmo. Sus labios, tan dulces y suaves, abiertos gentilmente, y yo probando con impaciencia su boca de caramelo.
Cuando trató de pesar mi camiseta por encima de mis hombros, la detuve. Todavía no había acabado con mi tour culinario.
"Paciencia, Ojos Cafés. Hay más delicias gastronómicas que aún debo saborear," ronroneé, regresando a mi camino por su cuerpo, quedándome muy cerca de su pecho.
"Jugosos y maduros melones," dije, deleitándome con sus suaves gemidos cuando besé y lamí un pezón y tiré y pellizqué del otro con mi mano. Gemí cuando deslicé mi mano por en medio de sus piernas y sentí la tibia humedad que se acumulaba ahí.
"Y por último, pero definitivamente no menos importante," dije con una sonrisa antes de besar desde su cadera hasta su hueso púbico. "Mi favorito de todos—sashimi(5)," reí entre dientes, mirándola y sonriendo.
"Dios, te amo," suspiró con una pequeña risilla.
"Te amo. Y todas tus deliciosas partes," le dije antes de probar la más deliciosa de todas. La provoqué, llevándola al borde del clímax varias veces, hasta que sus gemidos se convirtieron en gruñidos. Solo pude estar seguro de mí, cuando yo terminé y ella colapsó en un sueño tan profundo que no recordó ningún sueño o pesadilla.
Desperté la mañana siguiente por los sonidos y olores de un desayuno cocinándose, causándome una sonrisa de oreja a oreja incluso antes de estar completamente consciente. Deambulé a la cocina, aún quitándome el sueño de los ojos. Fui recibido con la visión de Bella bailando al ritmo de las canciones del iPod que estaba conectado al sistema de sonido de la sala. The White Album(6) sonaba a través de las bocinas mientras Ojos Cafés cantaba adorablemente fuera de tono sobre Desmond and Molly Jones(7).
"Ob-la-di Ob-la-da(8)," reí, besando su mejilla.
"Good Morning, Sunshine (Buenos Días, Sol)," contestó, sonriéndome mientras tomaba sus pequeñas caderas en mis manos y la sacudía al ritmo de la música.
"Goos Morning, Good Morning (Buenos días, buenos días)," repliqué con un guiño, moviendo mi palma por sus costados. Traté de tirar de ella para que bailáramos, cogiendo sus manos, pero ella se alejó.
"Day Tripper (día dominguero o de paseo)," dijo con un gesto resignado y encogiéndose de hombros.
"I Want to Hold Your Hand (Quiero sostener tu mano)," protesté con mala cara. "Please, Please Me, (Por favor, compláceme)" agregué juguetonamente, ladeando mi cabeza hacia ella y acercándome.
"Get Back,(Ve hacia atrás)" me advirtió, agitando su dedo hacia mí y frunciendo el seño juguetonamente.
"Come Together? (¿Vamos juntos?)" pedí, sacando mi labio inferior. Sabía que no se podía resistir a él.
"Tell Me Why, (Dime por qué)" dijo, entornando sus ojos de 'lince' hacia mí.
"I Need You, (Te necesito)" le dije simplemente. "Eight Days a Week, (Ocho días a la semana)" agregué, acercándome a ella lo más posible. Me vió por unos segundos y suspiró.
"Come and Get It, (Ven y consíguelo)" se resignó, alargando sus brazos.
Envolví mi brazo alrededor de su cintura y tomé su mano en la mía, girándonos suavemente en un pequeño círculo.
"Love Me Do?(¿Me amarías?)" le pedí al oído. Se hizo hacia atrás para ver mi cara, y sonrió.
"Across the Universe,(A través del universo)" profesó. "Here, (Aquí)" dijo, besando el lado izquierdo de mi pecho, "There, (Allá)" agregó, besando mi sien, "and Everywhere, (Y en cualquier parte)" concluyó, besando mis labios.
Bailamos estrechamente, el pecho de Bella contra el mío. Envolví mis dos brazos alrededor de su cintura y en realidad no pude resistir la tentación de dejar que mis manos recorrieran el paisaje de la parte baja de la espalda, hasta la suave curva donde su espalda se transformaba, con gracia, en la parte posterior más deliciosamente firme que un hombre pudiera acariciar.
"Magical Mystery Tour (Viaje o tour mágico y misterioso)," susurré, mientras miraba a mi mano moverse por su torso hasta acunar su pecho. Ella tenía una mirada que expresaba un poco de irritación, pero cuando mi pulgar rozó su pezón, su expresión se suavizó y cerró sus ojos.
"Should Have Known Better, (Debiste haberlo sabido mejor)" dijo con resignada impaciencia, antes de soltar una risa ligera.
Moví mi mano a su cara y acuné su mejilla. Ella se volteó y presionó sus labios contra mi palma, besándola suavemente.
"All You Need Is Love,(Todo lo que necesitas es amor)" me dijo.
"Yes It Is,(Sí, eso es)" contesté. "Yesterday?(¿Ayer?)" comencé, antes de señalarme a mí mismo. "Nowhere Man,(Hombre de ningún lugar)" dije con el ceño fruncido. "Till There Was You,(Hasta que estuviste tú)" expliqué, sosteniéndola cerca.
"All My Loving, (Todo mi amor)" confesó. "It's For You,(Es para ti)" agregó, tomando mi mano y poniéndola de regreso en su mejilla. Sonreí mientras pensaba para mí mismo que estar con ella era la mejor cosa que me había pasado en un largo tiempo.
"Getting Better,(Mejorando)" dije, "In My Life(En mi vida)". Acaricié su mejilla con la punta de mi pulgar.
"Hold Me Tight?(¿Ábrazame fuerte?)" pidió, poniendo su cabeza en mi pecho.
"I Will,(Lo haré)" contesté, enredando mis dedos en su cabello y besando la parte superior de su cabeza.
"P.S. I Love You,(Posdata te amo)" susurró en mi oreja.
"When I'm Sixty-Four? (¿Cuándo tenga sesenta y cuatro?)" pregunté con una sonrisa.
"Oh, Darling! (¡Oh, cariño!)" suspiró, besándome. Me sonrió y rascó mi barbilla. "We Can Work It Out, (Podemos resolverlo)" contestó asintiendo.
Bailamos por unos pocos minutos más hasta que Ojos Cafés dijo que mis huevos se arruinarían si no los atendía pronto. De mala gana, la dejé ir y me resigné a únicamente mirarla mientras se movía sin problemas de una tarea a otra, tarareando y sonriendo. Mientras disfrutaba de la vista de mi chef de omelets cocinar otra de sus especialidades, pensamientos sobre el futuro y planes a largo plazo vinieron a mí mente.
¿Seguirás necesitándome, seguirás alimentándome, cuando tenga sesenta y cuatro?
Me encantaría incluir a Bella en esos pensamientos y planes—que estuviera conmigo en ese futuro. Y quería ofrecerle la oportunidad de gastar ese tiempo, lo largo que este fuera, con alguien que fuera más que el buen hablador que yo era cuando me conoció.
"¿Ojos Cafés?" la llamé suavemente desde donde estaba recargado en la barra de la cocina, donde estaba recargado.
"¿Hmm?" respondió, de pie delante de la estufa, atenta a las varias cosas que estaba cocinando.
"No quiero ser ese hombre más," le dije.
"¿Qué hombre?" preguntó, mirándome con una expresión de confusión.
"Ese hombre. El que era cuando te conocí," contesté, poniendo mis dedos contara el granito.
"Edward," se rió, "No has sido 'ese hombre' por mucho tiempo—quizás nunca," me informó, agitando su cabeza.
"Quiero ser una mejor persona que la que era," repliqué, acercándome a la mesa con ella, mientras ella comenzaba a servirnos el desayuno.
"Ya lo eres," me dijo, deslizando con cuidado mis huevos en mi plato y sonriendo.
"Pero, aún hay un montón que no sé sobre mí mismo. Quizás si supiera más, sería capaz de avanzar para bien. Entonces sabría que no seré ese hombre' de nuevo," expliqué.
"Okay," dijo, bajando su sartén y espátula. Me volvió a mirar con la misma suave expresión, esa que me hacía querer darle el último centavo de mi cartera, el último bocado de comida que no volvería a ver, y el corazón que no pensé que tuviera.
"Necesito un favor," dije, mi expresión volviéndose más seria mientras tomaba sus manos y las besaba.
"Lo que sea, solo dilo," dijo, mirándome con curiosidad.
"Necesito que me ayudes a encontrar a mi padre," dije, sabiendo que necesitaría su ayuda de más maneras que esa.
(1)Es el nombre de una empresa que vende artículos para pesca
(2)Se traduciría como: pastel dulce clásico o algo así, es de una tienda en línea que se llama 'Philosophy'
(3) es unapelículadeciencia ficciónestadounidense, dirigida porRidley Scott, estrenada en1982y basada lejanamente en lanoveladePhilip K. Dick:¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?(1968). Se ha convertido en un clásico de laciencia ficcióny precursora del génerocyberpunk. Obtuvo dos nominaciones a losÓscar.
(4)Goma de mascar
(5) es un plato japonés que consiste principalmente enmariscosopescadocrudos, cortados finamente
(6)Álbum de The Beatles, ya saben el que la portada es toda blanca con sólo el nombre de la banda
(7) y (8) canciones de ese mismo álbum
Y aquí está, chicas, como dije, cada semana, lo más probable es que sea entre miércoles y jueves los días que actualice, ya que al parecer los miércoles son los días que me puedo traducir de corrido…
Y ¿Qué opinan de la abuela de Edward? Mejoró su opinión o la odian?
Respuestas a los rr
fanny cuhawi: Muchas gracias, me alegra que te guste leer esta historia (:
lesly jailenne: No, de verdad gracas por leer y dejar review
noheblack: Sí, regresé y para no irme de nuevo (: y sí, esos dos son un amor, gracias por tu rr
Samy: Pff, Edward es tan tierno a veces que me dan ganas de raptarlo, gracias por tu rr
Y bueno, chicas, la verdad estoy un poco desilusionada, no es que esperara tener el mismo número de reviews que antes, pero en el pasado hubo muchos menos que en el del gran regreso, aún así, seguiré traduciendo y leyendo cada cosa que comentan, siempre me sacan sonrisas (:
Y bueno, una chica me mencionó que quizás sería más fácil si pusiera las notas dentro de la traducción, no al final; y bueno, eso hacía, pero una chica de Los Malos Fics me dijo que no debía y varias cosas no muy agradables hace tiempo, así que quizás no sea o mejor, lamento que esto les cause incomodidades.
Y por último, las quiero invitar a leer la otra traducción que realizo en conjunto con Carlita: Encuentros Nocturnos, les dejo el link por si quieren pasarse, ya saben, deben quitarle los espacios
www (punto) fanfiction (punto) net / s/7038856 /1/Encuentros _Nocturnos
Nos leemos la próxima semana
sparklinghaledecullen
