Fic de:Yatten Katsuya Kaiba o Mito.
Idea original de: Yatten Katsuya Kaiba o Mito.
Disclaimer: Lamentablemente SHINee no me pertenece, porque si fuera así no habría necesidad de escribir esto y los estaría grabando todo el día, para mi deleite.
El único que es mío es Satoshi.
Aviso: Esta Historia contiene género Yaoi/slash… es decir relación Hombre x Hombre… si eres Homo fóbico / ca no sigas leyendo… no me haré responsable… estás avisado / a
Notas de Autor:Como gran parte de mis historias, ésta nació de un sueño muy bello que tuve.
Es slash/yaoi ciento por ciento.
El fic en sí será para mayores de 18 años, pero cada capítulo tendrá su propia clasificación.
Dedicado a las cinco locas que me apoyaron en esta idea. Cada una tiene un parte dedicada en este fanfic y que ellas saben muy bien cuál es.
Hay algunos hechos que fueron verdad. Aquellos serán marcados con un asterisco, dejaré los links de las noticias al final en las notas finales para aquellos que quieran leerla – lamentablemente, todas o casi todas, están en inglés-. Existen otros datos que también son reales pero que manipularé a mi conveniencia.
Esto es un Onew(Lee Jinki)/OC, Jongkey y un 2min Yunjae. De mayor a menor importancia en respecto a las parejas.
Nombre: One.
Capítulo: 2 Parte de Mí.
RT: PG-15 (Contiene Masturbación)
Es la quinta vez que despierta así: Sudando, con la respiración agitada y un dolor entre sus piernas.
Levanta un poco las sábanas para ver si realmente es ése su problema, suelta un gruñido al ver un bulto entre sus piernas.
Lentamente desliza una de sus manos entre las tapas, acariciando sobre la remera su pecho y su abdomen, levanta un poco su remera y cuela su mano en su pantalón. "Hng" sale de su boca en cuanto su fría mano toca su miembro. Con su otra mano cubre sus ojos. Siente su respiración agitarse aún más a medida que la mano en su miembro comienza a subir y bajar más rápido.
Su mente juega con él, recordándole su sueño donde no es su mano la que le acaricia, si no una más grande que la suya; aquellos pequeños gemidos que escucha no son los propios, si no respiraciones forzadas que le rozan la oreja. Pronto la mano que cubre sus ojos baja hasta su boca, para evitar que se sus gemidos se escuchen más altos.
De sus ojos caen lágrimas de vergüenza. No, repite su consciente, no esto está mal, no debería pasar, no debería imaginarse estas cosas… en especial con su mejor amigo.
Su mano acaricia su miembro aún más rápido y apretado, mandando olas de placer por todo su cuerpo.
Su respiración se agita aún más, siente retorcijones en su abdomen y sabe que pronto va acabar.
"Ah… ah…" es lo que sale de sus labios presionados por su otra mano, pero su mente grita desesperada un solo nombre.
Con una última oleada de placer, arquea su espalda y alcanza el clímax, manchando su mano y sus pantalones de dormir.
Pronto su respiración agitada se vuelve sollozos y de sus ojos caen más lágrimas.
Toma un pañuelo desechable del paquete que aprendió a dejar sobre su velador al lado de su cama. Limpia su mano y su miembro. Se saca los pantalones de dormir y los esconde entre la ropa sucia, sabe que tendrá que echarlos a lavar antes que su madre se levante y encuentre evidencia de lo que ha pasado esta noche, evidencia de un acto tan vergonzoso como éste.
Vuelve a la cama y se cubre con las tapas hasta más arriba de su cabeza. Las lágrimas no han dejado de caer y sus sollozos ya son incontenibles.
"Lo siento tanto… Satoshi-hyung…" murmura antes de caer rendido al sueño.
Ya llevan un año de conocerse.
Durante semanas se encontraron en el metro donde, por lo general, uno de los dos caía dormido sobre el otro, pero había días donde los dos estaban lo suficientemente despiertos para mantener una conversación ligera durante el viaje.
Así Jinki supo que Satoshi era tres años mayor que él y que debido a cosas de la vida había terminado viviendo solo en Corea, donde planeaba estudiar medicina, mientras el resto de su familia permanecía en Estados Unidos.
Por su parte el japonés aprendió del amor por la música que sentía el menor y lo mucho que se esforzaba por hacer sentir orgulloso a sus padres, al ser hijo único toda la responsabilidad caía en él.
Una tarde de algún día jueves, se reían de una de las travesuras que la hermanita del mayor le había hecho cuando vivía con ellos.
"Oe, Jinki-ah" comenzó el mayor un poco nervioso "que te parece si mañana vamos a comer helado por ahí"
"¿Helado? No está un poco… frío para comer helado" respondió el menor mirando fijamente a Satoshi, notando cómo éste se desanimaba por su respuesta. Se mordió los labios en un acto de nerviosismo y tras pensarlo un poco agregó "Pero podríamos comer un poco de pollo, dicen que han abierto un nuevo local de comida rápida y podríamos ir a probarla" Rápidamente se le iluminó el rostro al japonés.
"¿A qué hora sales de clases mañana? Yo salgo temprano, así que no tendría problemas en pasarte a buscar"
"oh… hm… cerca de las cinco"
"Entonces te paso a buscar después de clases" Ambos se sonrieron y comenzaron a hablar de lo que podrían comer al otro día.
Llegó el viernes y los dos estaban un poco nerviosos, sería la primera vez que se juntarían fuera del metro.
Jinki se sorprendió de ver a Satoshi en la entrada de su escuela ya cambiado de su uniforme de preparatoria. Vestía colores oscuros como azules y marrones que hacían resaltar aún más la palidez del rostro del chico – palidez que Jinki sabe, es bastante normal en él -. Escuchó a algunas compañeras de nivel suspirar por él.
Fue un gran día, ese viernes. Comieron bastante pollo, pues al estar recién inaugurado el lugar, tenían una oferta de dos por uno. Además, Satoshi logró tener su helado como postre. Luego de comer fueron a un centro de juegos donde se pasaron lo que quedaba de tarde riendo y compitiendo entre ellos.
El viaje de vuelta a casa fue silencioso, ya que el menor se quedó dormido con la cabeza apoyada en el hombro del japonés.
Las salidas se repitieron. Prácticamente todos los viernes, Satoshi y Jinki visitaban lugares.
"Yah, Hyung, si tu eres japonés y tu familia vive en Los Estados, cómo sabes hablar coreano" La curiosidad le ganaba.
"Bueno, verás…" Satoshi suspiró a la vez que pasaba una mano por su cabello, dejando de lado la bebida caliente que estaba tomando esa tarde. "Yo soy Adoptado" Esto sorprendió un poco a Jinki, pero le sorprendió aún más la triste historia de su amigo.
Satoshi había quedado huérfano a la joven edad de cinco años, junto a su hermana dos años menor. Sus padres habían fallecido en un accidente vehicular, dejándolos solos. Ellos contaban con una abuela, que al poco tiempo cayó enferma y no los pudo cuidar. Fueron enviados a un orfanato.
A los pocos años una familia coreana decidió adoptar a su pequeña hermana, pero no a él. Pataleó, lloró, pegó e incluso ocultó a su hermana para que no se la llevaran, pero nada pudo hacer.
Estuvo solo en ese orfanato durante dos años antes que llegara la familia Price. El señor de la familia era un reconocido empresario en los Estados Unidos y su señora, de origen coreana, tenía renombre en el mundo de la música y el arte en sí. Ellos tenían dos hijos, un niño un año mayor que Satoshi, al cual no le hizo mucha gracia el que adoptaran a éste; y una niña seis años menor que el japonés, con muy poca consciencia de lo que estaba pasando. La adopción se había llevado a cabo por petición de la madre de la familia.
Fue bien recibido por las mujeres de la casa, pero con su padre y hermano adoptivo no hubo forma de hacerlos compartir más de dos palabras. El pequeño por celos de sus padres, ya que el niño nuevo le podría quitar el cariño de ellos. Y el caballero, porque no importaba cuánto se esforzara el japonés o qué tan perfectas eran sus notas, para él nunca era suficiente si no venía de parte de John – su hijo -.
La señora Price fue la que de a poco le enseñó los dos idiomas a Satoshi, al mismo tiempo que la pequeña Rose comenzaba a hablar.
Los meses pasaron y con el tiempo, y la frágil memoria de un niño, poco se acordaba el japonés del rostro de sus padres, pero hubo dos personas de las que nunca se pudo olvidar: su hermana y su abuela, con la cual mantenía contacto mediante cartas cuando ya era más grande.
Logró llamar madre a la señora que lo adoptó y hermana a la pequeña Rose.
Cuando cumplió los trece años comenzó a trabajar para mandarle dinero a su abuela, aunque ella dijera que no era necesario.
A los quince tramitó todos los papeles para ir a vivir solo a Corea del Sur, tenía una misión aún y esa era la de encontrar a su hermana, y lo haría, él sabía que lo haría. La encontraría costara lo que le costara.
Su madre le enviaba dinero desde América y él a poco llegar al nuevo país encontró un trabajo que pagaba lo suficiente para darse unos lujos y seguir enviando dinero a su abuela.
"¿Hyung?" preguntó Jinki una tarde en el metro, distrayendo a Satoshi de su lectura. "Tú sabes hablar perfectamente inglés, verdad?"
"No sé si perfectamente, pero sí ¿por qué?"
Jinki suspiró antes de responder "Es que he tenido algunos problemas con la materia y quisiera saber si me podías ayudar"
"Claro" respondió alegremente, antes de guardar su libro en el bolso. "Por qué no mejor, en vez de salir mañana, vas a mi departamento y te ayudo a estudiar"
"Eso sería perfecto, gracias hyung!"
Poco sabía él que al otro día comenzarían sus problemas.
Luego de clases, Satoshi no lo estaba esperando en la entrada de la escuela, habían quedado que Jinki iría directamente hacia el departamento del japonés, donde comerían algo y luego estudiarían.
El chico cargaba una bolsa con bebidas y cosas para picar mientras estudiaban, tenían planeado que pasaría lo noche en el departamento, para así aprovechar el tiempo y Jinki no debía volver tan tarde y solo a su casa.
Cuando encontró el edificio que andaba buscando subió hasta el cuarto piso y tocó la puerta. A los pocos segundos le atendió Satoshi, quien llevaba un delantal de cocina y su cabellera – que había crecido bastante desde la primera vez que se vieran – estaba atada en una cola de caballo. Jinki pensó que se veía… lindo.
"Pasa no te quedes en la puerta." El mayor ya estaba en la cocina, un agradable aroma salía de esta. "Deja tus cosas por ahí"
El departamento del japonés no era muy grande, había una cocina y el living comedor. Al fondo dos puertas, suponía una llevaría a una habitación y la otra a un baño. Todo muy ordenado para un chico de 17 años que vive solo.
Dejó su bolso al lado de una mesita que sostenía una lámpara. Tomó la bolsa con las bebidas y las llevó a la cocina donde encontró a su Hyung muy concentrado cortando algunos vegetales mientras dos ollas pequeñas se calentaban en los fogones.
Cuando el mayor se percató de su presencia le sonrió "Deja las bebidas en el congelador y lo demás en el tercer cajón de abajo, por favor"
"¿Quieres que te ayude en algo?" preguntó luego de hacer lo que pidiesen.
"No, no gracias."
Jinki sirvió un poco de bebida para ambos mientras esperaban que lo que Satoshi estuviera preparando estuviera listo.
"Lamento que tuvieras que esperar. Esperaba tener todo listo para cuando llegaras, pero tuve que pasar por la tienda después de clases donde me encontré con mi jefe que me pidió que le hiciera un favor. Cuando llegué ya se me había tarde y aún no terminaba de ordenar." Dijo mientras comían lo que habían preparado antes, mirando con ojos de cachorrito al menor para que lo perdonara.
Jinki sintió sus mejillas enrojecerse al verlo así, meneó la cabeza mientras daba una risa nerviosa diciendo que no se preocupara.
"Theru is.."
"No, There is…" Llevaban ya tres horas estudiando, unos cuantos vasos de bebida y otros cuantos paquetes de galletas. Jinki había logrado entender la teoría de las oraciones en inglés, que muchas veces resultaban estar al revés el orden que las coreanas. Ahora, para aprovechar el ánimo, estaban repasando la pronunciación del idioma para el examen oral que tendría a final de semestre.
"Theru… theru ¡Argh!" se revolvió el cabello y suspiró, tomó un sorbo de su vaso y comenzó de nuevo "Theru… there…"
"¡Sí!" Asintió con la cabeza para darle más énfasis.
"There is a great…" Jinki continuó leyendo el texto con Satoshi ayudándole en la pronunciación y el vocabulario.
Cuando ninguno de los dos podía esconder los bostezos, se detuvieron. El japonés le ofreció la ducha a su invitado el cual aceptó sin ningún problema. Mientras él se duchaba Satoshi decidió armar el futón para él en el living, dejando unas frazadas a su lado por si acaso pasaba frío.
JInki luego de ducharse y vestirse le cedió el baño a su Hyung, mientras él se servía algo para tomar en la cocina. Al salir de ésta con un vaso en su mano quedó paralizado, ahí estaba Satoshi con una toalla sobre su cabello húmedo y otra amarrada a su cadera, con gotas de agua resbalándose desde el cuello hacia el torso, la espalda y más abajo. Sintió el latir de su corazón acelerarse a la vez que la sangre le subía hasta el rostro. Cuando sus ojos se encontraron el menor dejó caer el vaso que se hizo mil pedazos al tocar el suelo.
"¿Estás bien?" Se acercó hasta el menor, pero éste retrocedió unos pasos con la cabeza baja ocultando su sonrojo. El mayor al observar las reacciones del otro cayó en cuenta de su estado y nerviosamente tratando de cubrirse con los brazos voló hasta su habitación donde rápidamente se colocó algo de ropa.
Por su lado Jinki no entendía qué le estaba pasando, por qué su corazón se aceleró al ver a su amigo semi-desnudo, por qué lo había encontrado lindo cuando le había abierto la puerta, por qué se sonrojaba cada vez que él le miraba con sus grandes ojos castaños.
Un dolor en su mano derecha logró sacarlo de sus pensamientos, sin darse cuenta había empezado a levantar los pedazos de vidrio y con uno se había cortado. Con cuidado tomó el resto de los pedazos y los botó en el basurero de la cocina, largó el agua del fregadero para limpiarse la sangre. Fue en ese momento en que Satoshi, ya con pijama, llegó a la cocina.
"¿Qué te ha pasado?" preguntó preocupado.
"Me he cortado levantando los pedazos" Satoshi le tomó la mano y la revisó, hizo sentar a Jinki en un banco que había en la cocina mientras él le curaba la mano. El menor no entendía por qué volvía a estar roja su cara.
Después de día, Jinki tuvo más y más reacciones a la presencia de Satoshi. Un par de semanas más tarde, despertó por primera vez con las sábanas húmedas.
Hoy es la séptima vez que le pasa y ni si quiera es de noche. Ha estado estudiando para los próximos exámenes cuando su traicionera mente le mostró la imagen de Satoshi en toalla, pero esta vez la toalla es más pequeña que la original. Golpeó su cabeza contra los cuadernos, a la vez que la cubría con las dos manos tirándose el pelo para apartar esa imagen de su cabeza. Se mordió los labios cuando sintió algo despertarse entre sus piernas.
"No" se quejó " no, no, no, no, no, noooo!" susurró. Inspiró profundamente antes de obligar a su mente pensar en cosas desagradables.
"¿Mamá?" llamó Jinki, su madre se encontraba en la cocina preparando la cena.
"Te vez preocupado, sucede algo?" Dudó unos segundos, jugó con sus dedos antes de mirar a su madre, pero nunca a sus ojos.
"Ams… creo… hum… creo que me gusta alguien" Su madre se dio media vuelta, dejó todo cocinando a fuego lento y se sentó frente a su hijo ofreciéndole un vaso de jugo.
"¿Crees? Por qué crees"
"Es que… hm… no lo sé" Su madre sonríe acariciándole el pelo.
"Cuando la vez te sudan las manos ¿no?" su hijo asiente, omitiendo La. "Se te acelera el corazón, te sonrojas si se te acerca mucho, piensas en ella gran parte del día, tratas de darle algo que le guste a ella" Jinki asentía a medida que notaba sus mejillas más calientes. "¡Oh, hijo! Creo que ciento por ciento segura que te gusta ella" Abrió extremadamente harto los ojos y vio a su madre, con su boca abierta tratando de procesar lo que su madre le había dicho.
"Pero está bien si esos sentimientos… son… por tu mejor amigo, digo por tu mejor amiga" Pregunta mirando el vaso frente a él. La madre de Jinki se sorprende al escuchar ese desliz.
"¿Por tu mejor amiga? ¡Claro que no! Es muy normal, ya que tu mejor amiga es la que más te entiende, pasan bastante tiempo juntos, con la que compartes gustos…" Su madre siguió hablando, pero él ya no la escuchaba.
¿Compartir gustos? Sí, era verdad que ambos tenían muchas cosas en común, entre ellas la música. Muchas tardes la habían pasado en el parque con Satoshi tocando la guitarra y él cantando y/o tocando el piano cuando estaban en su casa.
¿Tiempo juntos? Urgh… Prácticamente todos los fines de semanas se veían, partiendo los jueves cuando compartían vagón en el metro. Los viernes que ahora estaban dedicados a estudiar, los sábados después del trabajo de Satoshi los dedicaban a pasear o ver películas o simplemente compartir. Los domingos, como el japonés trabaja todo el día no se veían, así que él aprovechada de estudiar lo que le faltaba.
Se muerde los labios en un gesto nervioso mientras aprieta el vaso que su madre le ha entregado.
"Escucha esto, Jinki" él la mira atento "Mientras los sentimientos sean puros y tú estés feliz, nosotros no tendremos ningún problema". Jinki la mira, no sabe por qué ha dicho eso, pero se siente un poco más tranquilo.
Por su lado, Satoshi estaba tendido en la cama mirando el techo. No podía creer a la resolución que había llegado. No, él no podía… a él no podía gustarle Jinki. Es que simplemente no. No era el asunto que Jinki fuera hombre, para él eso no era un problema, la edad era la que le complicaba, porque el coreano era tan pequeño aún, no es que él mismo fuera muy grande, pero intentar conquistar al menor se le hacía tan mal.
"Ya pasará, Satoshi, ya verás cómo este sentimiento pasará"
"Sólo hay que alejarse un poco, pasar menos tiempo juntos" Pensaron los dos esa noche antes de irse a dormir.
Era inevitable que los jueves se juntaran, pero ya no hablaban tanto como antes, los viernes ahora no lo pasaban juntos y a veces los sábados se juntaban, ambos inventando tontas excusas para el otro.
Tengo que trabajar. Haré un trabajo ese día. Debo limpiar el departamento. Acompañaré a mi madre ese día. Saldré con unos amigos. Tengo práctica ese día. Debo estudiar…
Tras varias semanas de no verse más que en el metro quedaron, al fin, de acuerdo de juntarse el viernes siguiente. Como siempre Satoshi lo esperaría en la entrada donde después irían a ver una película.
Lo que Satoshi no se esperaba era ver a Jinki conversando con una chica que estaba muy cerca de él. Empuñó su mano y una sonrisa falsa adornó su rostro a medida que se acercaba la parejita. Los celos no ayudaban.
Jinki tomaba atención a lo que su compañera le hablaba, pero no daba cuenta de la cercanía.
"Oppa, yo quería…" la chica se sonrojó y bajó la mirada. Cuando levantó el rostro poco a poco se acercó hacia el de Jinki con intenciones de besarlo, pero no alcanzó pues en ese momento se escuchó un
"Jinki-ah! Se hace tarde!" desde la puerta.
"Satoshi-hyung!" contestó el menor. Se disculpó con la chica que no podía creer su mala suerte, hizo una venia y se despidió de ella antes de correr a juntarse con su hyung. Ella lo miró saludarlo y cuando ya se iban él la miró con una sonrisa burlona en sus labios antes de suavizarla al mirar al menor.
Un jueves, Satoshi no iba en el metro. Jinki se extrañó por esto, pero debido a que él mismo había llegado casi a justas para tomarlo, no se le hizo extraño su ausencia.
Pero al otro jueves también faltó, y al siguiente. El viernes que seguía fue al departamento del japonés más que preocupado.
Tocó la puerta un par de veces, pero nadie contestó. Sintió en su pecho un dolor al pensar que Satoshi había vuelto a USA sin avisarle y dejándolo sólo en Corea. Cuando sintió lágrimas formarse en sus ojos la puerta se abrió dejando ver a un delgado y pálido japonés frente a él. Lo primero que sintió fueron sus brazos alrededor de su cintura y su rostro en su cuello mientras pequeños sollozos se dejaban oír.
"¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?" preguntó devolviéndole el abrazo. El japonés negó con la cabeza antes de soltarlo y guiarlo hacia el interior donde se sentaron en el suelo, Satoshi apoyó la cabeza en las piernas del menor sintiendo la calidez del otro. "¿Qué pasó?"
"Mi abuela… mi abuela" dijo entre sollozos que se hacían cada vez más fuertes "mi abuela falleció la semana pasada" esto sorprendió al menor. Sin notarlo comenzó a acariciarle la cabeza. "Me llamaron diciendo que estaba muy mal y que sería bueno que la visitara antes que algo pasara. Me dio tiempo para arreglar mis cosas e irme. Cuando llegué ella ya estaba en el hospital. No aguantó mucho, solo unos días en los cuales se perdonó tantas veces por dejarnos solos y que por eso estemos separados con mi hermana… pero ella no tiene la culpa, ella estaba mal…" lo que más le dolía al japonés, es que el único vínculo que quedaba entre su familia se había ido, y ahora sólo le quedaba buscar a una hermana que quizás ni se acordaba de él.
Encima de la mesa se encontraban los papeles de la herencia ya tramitados. Su abuela había dejado todo a nombre de él con la promesa que cuando encontrara a su hermana todo se dividiera a la mitad.
Jinki le siguió acariciando el cabello hasta que el mayor se quedó dormido, ya llamaría luego a su casa avisando que llegaría más tarde o si Satoshi le permitía pasar la noche en su departamento, mañana. Se acomodó junto al mayor, luego de llevarle una almohada y unas cuantas frazadas por el frío.
Suspiró a la vez que veía el rostro pacífico del otro.
"No importa si no puedo llegar a olvidar lo que siento por ti, pero siempre estaré contigo, al menos, como un amigo"
"No volveré a alejarme de ti" por segunda vez, se quedaron dormidos compartiendo un pensamiento.
Continuará
Ah no hay dato curioso esta vez =D, quizás lo de las frases coreanas, según estuve leyendo una forma fácil de formar las frases en coreano es hacerlo al revés de cómo se debe hacer en inglés, so por eso a onew no le costó tanto aprenderlo.
Yay! En el otro sale un cameo de key y taemin!
Espero que les guste, abarqué casi dos años acá desde los 13-14 y hasta casi que cumpla los quince. El otro está planeado para ser aún más largo =O… así que me demoraré más…=(…
Espero no hayan dejando botado el fic en el inicio en el intento de… y que hayan leído hasta acá…
Que estén bien
Bye Mito.
INICIDADO: 19 de Mayo del 2011, 23.05
FINALIZADO: 23 de Mayo del 2011, 0.55
