Fic de:Yatten Katsuya Kaiba o Mito.

Idea original de: Yatten Katsuya Kaiba o Mito.

Disclaimer: Lamentablemente SHINee no me pertenece, porque si fuera así no habría necesidad de escribir esto y los estaría grabando todo el día, para mi deleite.

El único que es mío es Satoshi.

Aviso: Esta Historia contiene género Yaoi/slash… es decir relación Hombre x Hombre… si eres Homo fóbico / ca no sigas leyendo… no me haré responsable… estás avisado / a

Notas de Autor:Como gran parte de mis historias, ésta nació de un sueño muy bello que tuve.

Es slash/yaoi ciento por ciento.

El fic en sí será para mayores de 18 años, pero cada capítulo tendrá su propia clasificación.

Dedicado a las cinco locas que me apoyaron en esta idea. Cada una tiene un parte dedicada en este fanfic y que ellas saben muy bien cuál es.

Hay algunos hechos que fueron verdad. Aquellos serán marcados con un asterisco, dejaré los links de las noticias al final en las notas finales para aquellos que quieran leerla – lamentablemente, todas o casi todas, están en inglés-. Existen otros datos que también son reales pero que manipularé a mi conveniencia.

Esto es un Onew(Lee Jinki)/OC, Jongkey y un 2min Yunjae. De mayor a menor importancia en respecto a las parejas.

Nombre: One.

Capítulo: 3 Whatever They Say

RT: Mayores de 18 años.

Estaban uno frente al otro, sólo unos milímetros separan sus rostros. Sus mejillas están rojas y sus alientos se entre mezclan. Las manos del japonés acarician con suavidad el cuello de Jinki. Sus miradas fijas en los ojos del otro.

Acaban de compartir su primer beso. Sólo un roce de labios, lo suficientemente corto para hacerles pensar que no pasó.

Están en la casa del menor, es 26 de abril, el cumpleaños número 18 de Satoshi. La familia de Jinki decidió celebrarlo con él para que no se sintiera tan solo. La madre del coreano había preparado un pequeño banquete de pollo y tofu para los cuatro, mientras el señor Lee había llegado a la casa con una pastel a pedido de su único hijo.

Comen entre risas y felicitaciones, cantan cumpleaños feliz y el japonés abre regalos que no se esperaba llegar. Jinki carga los regalos que llegaron en la mañana al departamento del mayor, pero que él no los había dejado abrir.

De su madre recibe un video de ella y la ya no tan pequeña Rose deseándole un buen año, además de un delantal blanco. Del padre de Jinki recibe un set de mantención para su guitarra ya un poco olvidada debido a su falta de tiempo. De la señora Lee, la exquisita cena que todos disfrutaron.

Jinki lo lleva a su habitación donde saca un paquete color azul y se lo entrega, revuelve sus manos en la espalda esperando que el mayor lo abra y le guste. Le ha comprado un par de guantes, una bufanda y un gorro todos de color negro, luego que el otro se pasara días lamentando la pérdida de estos en el metro – metro que ya no compartían debido a la diferencia de horarios -. Cuando abre el regalo sonríe con alegría, éstas se han convertido instantáneamente en sus prendas favoritas. Se coloca los guantes, se acomoda la bufanda alrededor del cuello y se pone el gorro del cual escapan algunos mechones rebeldes de su no tan largo cabello.

"¿Cómo me veo?" Pregunta el mayor, sus ojos marrones resaltando bajo la luz de la habitación logrando sonrojar al menor.

"Sexy" Inmediatamente lleva sus manos a su boca tras decir esa palabra. Los ojos del japonés se agrandan en sorpresa, pero luego una sonrisa lasciva adorna su rostro. Se acerca de apoco, mientras Jinki mantiene la vista en el suelo, cuando la levanta frente a él está su amigo mirándole fijamente. "Yo sé que quizás después de esto no quieras volver a hablarme o verme más, pero…" Sus miradas se enfrentan y el japonés ya sabe lo que el otro dirá. Siente cómo su corazón se acelera y sus manos sudan. ¡Dios! Los labios de Jinki nunca le habían parecido tan apetecibles como en este momento, cuando se los muerde por nerviosismo. "… Tu me gustas" Se miran mutuamente, el menor no cree que lo ha dicho finalmente. Pasan los segundos y ninguno es capaz de hablar. Jinki siente su corazón apretarse con cada segundo que pasa, un nudo se aloja en su garganta y lágrimas se forman en sus ojos, sabe que ha perdido a su mejor amigo. "Bueno, creo que ya sé tu resp…" no termina de hablar cuando siente otros labios sobre los suyos. Abre los ojos ante la sorpresa y antes que su cerebro registre lo que está pasando, esos labios se alejan de los suyos.

Ahí están ahora, mirándose fijamente uno frente al otro.

"Creo que eso es un me gustas, también" dice sonriendo a la vez que se acerca otra vez para probar sus labios. Esta vez Jinki tiene tiempo para reaccionar y responderle al mayor. Así, Satoshi le roba su segundo, tercer, cuarto y quinto beso esa noche. "Este ha sido el mejor regalo de cumpleaños que podrías darme"

Después que el japonés se sacara los guantes, el gorro y la bufanda que le había dado Jinki, y que éste bajara a robarse unos pedazos de pastel que había quedado en la cocina, ambos se sentaron en el suelo de la habitación del menor a comer. Un silencio incómodo los acompañaba.

"Ne, Hyung"

"No más hyung cuando estemos solos" Respondió antes de llevarse a la boca un pedazo de pastel.

"Ne, Satoshi"

"Yes, Love" Sonrió, cuántas veces había soñado el mayor con llamarlo así. El menor se sonrojó.

"Qué somos ahora?" Esa era una pregunta que el mayor no se esperaba.

"A qué te refieres" ambos se miraron unos segundos, antes que le menor desviara la mirada.

"Bueno, yo…"

"Lee Jinki, ¿Quieres ser mi novio?" El otro le miró con los ojos abiertos y una sonrisa plasmada en su rostro.

"No sé" comió un pedazo de pastel "Déjame pensarlo" ¿Qué?

"¿Qué? Qué quieres decir con hmp" El primer beso que robaba el menor.

"Creo que eso es un- ¡Oh, diablos!" exclamo al sentir algo cremoso en su mano. Se había apoyado en su plato de pastel o lo que quedaba de él. El japonés largó una risotada.

Horas después ambos estaban dispuestos a dormir. Satoshi se quedaría esa noche en la casa de Jinki, se dirige al closet de éste para sacar el futón que ocupa cada vez que se queda por la noche – que sí, han sido varias -.

"Oh! Yo pensaba que dormirías conmigo" Comentó el menor mientras se acomodaba bajo las frazadas, para ocultar su sonrojo.

"No crees que vas muy rápido" Jinki le tiró su almohada en cuanto se dio cuenta del doble sentido de sus palabras.

Satoshi acomodó el futón al lado de la cama de Jinki. El mayor se sentó al lado de su novio – sonríe al pensarlo de esa forma -, y le acaricia el cabello hasta que éste se queda dormido. Después de un beso en la mejilla se acomoda en el futón para dormirse.

Pasadas unas horas de sueño, el mayor despertó por los movimientos que hacía Jinki, no alcanzó a correrse antes que éste le cayera encima con frazadas incluidas.

"¡Ay!" Se quejó. Para su sorpresa el menor seguía durmiendo. Lo acomoda mejor y baja una almohada.

A la mañana siguiente la madre de Jinki entró a la habitación para despertarlos, pero al verlos decide dejarlos dormir un rato más.

Ambos estaban abrazados al otro.

A los siete meses de estar juntos, Satoshi se comienza a preparar para dar el examen de ingreso a la Universidad, no tiene mucho tiempo para estar con Jinki, pero cada vez que se encuentran el menor es capaz de decir lo nervioso que está su novio. Sabe que ha pasado noches sin dormir por estar repasando aquellos detalles que puede que le pregunten y lo más seguro es que se le olviden. Rechaza muchas invitaciones de los padres de Jinki, los cuales al igual que su hijo, están muy preocupados por el mayor, pues cada vez lo ven más pálido, ojeroso y delgado.

Dos días antes del examen, Jinki logra convencer a un irritado japonés de pasar la noche en su departamento.

Después de muchos intentos para que dejara de estudiar y se relajara un poco, que resultaron en nada, Jinki se cambia a pijama y se mete a la cama para dormir, un tanto molesto por lo testarudo que es Satoshi.

Cuando Satoshi ya no siente bulla a su alrededor, cuando se da cuenta que el departamento está demasiado silencioso para estar Jinki ahí – pues siempre se la pasaba cantando o hablando, incluso estudiando cuando él estudiaba -, se dio cuenta de lo tarde que era.

Se fue a su habitación y ahí lo esperaba la imagen más tierna y sexy que había visto de Jinki. Durmiendo de espalda cubierto con la sábana apenas por un lado, con su remera de pijama levantada dejándole ver el ombligo y una de sus piernas descubiertas. Dándose una bofetada mental por no tomar atención a semejante criatura, se posiciona a su lado para besarle con comodidad. Jinki gime dentro de sus sueños al sentir la mano helada de Satoshi acariciarle lo que se le ve de piel.

Cuando el menor despierta siente su boca ser invadida por el japonés y aunque al principio se sorprende, comienza a responderle rápidamente. Satoshi se acomoda sobre él para estar más cómodo. Coloca una de sus piernas entre las del menor pasando a tocar la entrepierna de éste logrando que gimiera dentro de su beso. Lo vuelve a hacer sacando otro gemido del menor. Lo repite una y otra vez hasta que siente un bulto entre las piernas de Jinki y sus propios pantalones muy apretados. Se miran fijamente, ambos están con las pupilas dilatadas y sus ojos vidriosos, sus labios rojos y la respiración agitada.

Satoshi se acomoda otra vez, quedando entre las piernas del menor. Comienza a besarle el cuello logrando sacar pequeños "mew's" a Jinki, quien ha movido su cabeza para darle más acceso a él. En un momento baja su pelvis logrando encontrarse con la de su pareja quien deja escapar un gemido más fuerte que los anteriores. Satoshi sonríe cuando ve un círculo rojo en el cuello del menor: su primer chupón. Vuelve a bajar su cadera para rosarse con la otra, una y otra vez mandando oleadas de placer por la espalda de ambos.

En algún momento Jinki ha pasado sus brazos por sobre su cuello acercándole a él para besarlo sin pudor, mientras sus caderas permanecen juntas moviéndose de un lado a otro para crear esa exquisita fricción que ambos buscaban.

"Ah… más…" salió de la boca del menor. Satoshi llevó una de sus manos a la cadera de su novio y la acercó aún más así, Jinki rodeó con una de sus piernas al otro para obtener aún más fricción. Comenzó a arquear su espalda debido a la intensidad de su placer.

Ambos se sabían cerca del final.

Los dos gemían dentro del beso que compartían.

Jinki fue el primero en terminar, sintiendo un tirón en su abdomen y su vista llenándose de un destello blanco, se vino en sus bóxers y pijama, arqueando aún más la espalda y ahogando un gemido. Por su lado al mayor sólo le bastó ver el rostro de su pareja y sentir su cuerpo ardiendo pegado al suyo para terminar dentro de sus pantalones.

Compartieron un último beso antes que el mayor se acomodara a su lado. Ambos con la respiración agitada y sus mejillas coloradas.

Se limpiaron y cambiaron ropa, Jinki usando unos buzos antiguos del japonés que ya le quedaban un poco cortos.

Cuando están los dos acurrucados en la cama, el coreano ve una sonrisa en el rostro del mayor. Una sonrisa verdadera de esas que no ve desde finales de octubre. Se apega aún más a Satoshi quien le acaricia la espalda y le da besos en la frente de tanto en tanto, se acomoda para dormirse mientras una sonrisa adorna su rostro junto con un leve sonrojo.

No importa qué tan avergonzado se sienta en este momento por lo que acaba de compartir con su pareja, lo importante es que Satoshi ya no está preocupado por su examen y que se siente lo suficientemente bien para sonreírle.

Cuando Satoshi sabe que Jinki está durmiendo le susurra a su oído:

"Te amo"

Al otro día ambos están de mejor humor. Jinki prepara el desayuno y se lo comen entre caricias y amurracos, además de dejarle algo hecho para el almuerzo del otro día, su examen. Logra sacarlo del departamento y van a ver alguna película, comen afuera para deleite de ambos. Hacia la tarde se hacen la idea que deben separarse, pues el menor debe volver a su casa.

Comparten un último beso antes de separarse y cada uno dirigirse hacia su respectivo hogar.

Esa noche Satoshi duerme abrazando la almohada que ha ocupado su novio, mientras éste antes de dormir se encarga de un pequeño problema en su anatomía al recordar la noche anterior.

Según el mayor el examen no estuvo ni muy difícil, pero tampoco tan fácil. Hay que esperar los resultados.

"Ah! Ya no doy más" Jinki tiró su lápiz lejos antes de acostarse de espalda en el suelo. Satoshi le queda mirando con una sonrisa en su rostro. "No puedo creer que el último examen caiga el día de mi cumpleaños"

Llevan ocho meses juntos.

Han tenido sus malos entendidos, como toda pareja que está recién iniciándose.

"Ne, Jinki qué harás para las vacaciones de navidad" el otro le mira. Acerca su mano a la de él para entrelazarla.

"No mucho… creo que nada, aparte de estudiar"

"¿Quieres venir a pasar unos días conmigo?"

"¿Lo pasarás acá? Pensé que te irías a los Estados Unidos, como siempre"

"Por mucho que quiera irme, debo esperar la carta con los resultados" Ambos estaban acostados en el suelo mirándose.

"Ah… Entonces sí, no creo que haya problemas con mi padre" Comparten un beso, uno de los que te dejan con ganas de más.

Jinki siguió estudiando bajo la atenta mirada del mayor, quien se dio cuenta de lo largo que tenía el cabello el otro y lo mucho que le molestaba. En un momento se paró abruptamente llamando la atención de Jinki que se le quedó mirando. Se sintieron ruidos en la habitación, luego lo vio encaminarse a la cocina y allá escuchó el abrir y cerrar de cajones y estantes.

"Ajá! Esto servirá"

Satoshi se sentó tras Jinki. Comenzó a acariciarle el pelo.

"¡AU! Qué me estás haciendo?"

"Pensé que me quedaban cintas para el pelo, de la temporada en que lo usé largo, pero no. Listo" Cuando se dio cuenta, tenía una coleta que impedía que su cabello llegara a su rostro. "Ya no te molesta, cierto?" Cuando el menor asintió Satoshi lo abrazó por la espalda.

Más tarde el menor se daría cuenta que con lo que le sujetó el cabello su novio, era con el elástico que se amarra la bolsa de pan.

Paseaban por las calles de Seul, era tarde y en vísperas de navidad, día que muchas parejas pasarían juntas y ellos no serían la excepción. Los adornos de los locales comenzaban a iluminarse y las familias y amigos salían a pasear como ellos, envueltos en gruesos abrigos, bufandas, gorros y guantes.

Cada vez que veían a una pareja abrazarse o besarse, ambos sentían ganas de hacer lo mismo y caminar juntos tomados de manos, pero eso era una de las cosas que habían renunciado al darse el primer beso. Actuar como pareja en público lo tenían prohibido.

Llegaron al restaurant de comida rápida que suelen visitar desde la primera salida de ambos.

"Ugh… está lleno" Una larga fila se veía al interior.

"Te parece algo de… ¿Jinki?" Se dio vuelta cuando se vio solo. Unos pasos más atrás estaba su novio levantándose. Satoshi largó una carcajada a la vez que le tendía una mano para ayudarlo.

"Agua congelada" fue su explicación.

Esa noche cenaron pollo frito sentados en alguna banca del parque más cercano, los dos muy juntos bebiendo algo calentito y como postre algún dulce de los carritos que hay en la calle.

Ambos respiraban agitadamente, estaban desnudos en la cama, con las sábanas enredadas en los pies, las mejillas sonrojadas, los ojos vidriosos y los labios rojos.

Marcas rojas adornaban los cuerpos de ambos, especialmente en sus cuellos y tórax.

Rasguños en la espalda de Satoshi, dedos marcados en la cadera de Jinki.

Es la primera vez que ambos terminan en la mano del otro.

Abril ya.

Jinki está en clases al igual que Satoshi que felizmente ha entrado a la Universidad de Medicina en Seul. Poco tiempo tienen ya para juntarse ambos.

Se acerca el cumpleaños del japonés y con eso su primer aniversario.

Jinki observa un estante en su habitación donde tiene fotografías de sus amigos, familia y en especial de Satoshi.

Hay una donde están en el metro, sacada unos meses después de su primera salida, ambos están sonriendo. Otra donde están en un parque de diversiones, están comiendo helado, o al menos Jinki está comiendo. Sonríe al verla, recuerda perfectamente por qué es el único comiendo. Un pequeño niño había corrido hacia él y chocado contra sus piernas, logrando botar al coreano y por ende su helado desparramado en el suelo. A ambos no le quedaba dinero más que para volver a sus hogares, así que el mayor muy amablemente le regaló su helado –luego de reírse de él por su mala suerte -. Su mirada se posa en otra fotografía, esa fue tomada unos meses después que ambos se declararan, el mismo Satoshi se la había regalo cuando cumplieron cuatro meses. Pasa a una más reciente, fue tomada para año nuevo, ahí está su familia completa celebrando. Él está abrazando a su madre por la cintura, que se encuentra a su lado izquierdo, Satoshi está a su otro lado y su padre entre él y su madre.

¡Ah…! Cómo lo extraña. Llevan tres semanas sin verse. La última vez que se vieron, fue cuando el mayor se cambió de departamento a uno más cercano a la universidad. Extraña pasar las tardes con él. Recuerda aquellos momentos donde el mayor tocaba la guitarra y él cantaba, y si estaban en su casa lo acompañaba con el piano.

"Si perdiera mi vista, no lo lamentaría tanto como perder mi audición. ¿Sabes por qué?" Le preguntó una noche cuando los dos estaban retozando en el departamento de él. "Por que moriría si no pudiera escucharte cantar otra vez. Amo tu voz, tanto como te amo a ti"

"¿Y si quedara mudo qué harías?"

"Aún podrías hacer cantar al piano"

Se revuelve el cabello. ¡Lo extraña! Echa de menos aquellas tardes donde ambos se la pasaban estudiando, leyendo o simplemente viendo tele. Pero lo que más extraña son sus besos, sus caricias en el cabello y sus toques. Se sonroja al pensar en eso, pero no puede mentirse a sí mismo.

"Hijo, por qué no lo invitas de nuevo por su cumpleaños, estoy seguro que tu papá no le molestará" Le comenta mientras preparan la cena.

"Puede que esté ocupado estudiando" susurra.

"Nada pierdes con pedírselo. Además, eres su mejor amigo. ¿No?"

Al otro día se emociona al ver a su Hyung esperándolo a la salida de sus clases. Prácticamente corre a saludarlo, olvidando a sus compañeros que le acompañan a la salida, y debe contenerse para no abrazarlo ahí y besarlo. El brillo en los ojos del otro le dice que, también, se está conteniendo.

"Yah, oppa! Por qué corres y me dejas hablando sola!" Para incredulidad de Satoshi, ahí se encuentra, la misma chica que años atrás quiso declararse a su novio.

"¡Oh! Lo siento…" Satoshi sólo se concentra en matar a la chica con la mirada. "¡Hyung!"

"Oh, qué disculpa… qué decías?" Jinki solo niega con la cabeza. Él podría reconocer esa mirada a mil millas de distancia. Celos.

Se despiden de sus compañeros y caminan sin rumbo fijo.

"Oe, Satoshi. ¿Quieres pasar tu cumpleaños con nosotros?"

"Con ustedes… o contigo?" mirándole de reojo.

"Con nosotros y después sólo conmigo" Satoshi ríe unos segundos ante lo dulce de su novio, cuando va a revolverle el cabello para demostrar su afecto, se da cuenta que el menor lo tiene amarrado, con el mismo elástico que le había pasado él. Sí, aquel elástico del pan. Algo cálido le recorre en su interior.

En su cumpleaños vuelve a recibir regalos de los padres de Jinki, de su madre y su hermana, esta vez por separado.

"Que grande está" Susurra al admirar la fotografía que ha recibido de su hermanita, están ella y su madre.

Por su primer año de noviazgo Satoshi ha decidido comprarle un teléfono móvil a Jinki.

"Cuando me extrañes, me llamas o me mandas un mensaje" Cuando Jinki lo revisa se da cuenta que ya hay un número registrado.

MysexyDoc.

"My sexy doc. En serio?" Satoshi le muestra otro celular de similares características al de Jinki, en la pantalla salía: Mypenguin. El menor se ríe antes de besarlo y pronto dejan olvidadas sus nuevas adquisiciones en el escritorio para entretenerse en otras cosas.

No pasaron muchos meses antes que le encontraran un uso más placentero al hablarse por teléfono.

Cuando Jinki cumplió los diecisiete años, se hizo una celebración en su casa, fueron los amigos de su preparatoria. Sus padres estaban presentes, pero no Satoshi, quien tenía clases hasta tarde ese día.

Están contando anécdotas de Jinki a su madre que reía de y con su hijo, pero su ella nota una sombra de tristeza en sus ojos. Ah… piensa, había alguien que no pudo llegar. Sonríe al recordar que su hijo piensa que ella no lo sabe, pero ella lo sabe, mucho antes que ellos mismos se dieran cuenta de sus sentimientos.

Todos los chicos se han ido, después de pasar un gran tiempo con su amigo. Sólo queda en la casa Kim Chingmae, la única chica del grupo y que ha sido compañera de Jinki por muchos años. Pobre, se dice la señora Lee, si supiera que su amor no es correspondido. Suspira, cuando ve entrar a Jinki a la cocina con la loza que han usado, seguido de la chica con lo que quedaba.

"Chingmae-ssi, ya se está haciendo tarde," Le dice la señora a la vez que recibe los vasos que ella traía "¿No tendrás problemas por tus padres por eso?"

"Oh, cierto debo llamarlos para que me pasen a buscar." Disculpándose con los anfitriones sale de la cocina para hacer la llamada.

Ya son las diez de la noche, y los dos adolescentes están a la espera de los padres de la joven. Su madre se ha retirado a hacerle compañía a su padre.

"Oppa, yo quería decirte algo" la chica está sentada al lado del joven, mira hacia abajo y juega con sus manos. Jinki la observa y se ve él mismo hace dos años casi. "La verdad es que yo… llevo muchos años… " En un movimiento repentino se le acerca juntando sus labios. Jinki rápidamente reacciona, tomándola de los hombros la separa con delicadeza.

"Lo siento mucho, pero yo no…" En ese momento suena el timbre. Ambos se levantan, la chica con la cara roja y lágrimas en sus ojos. Jinki siente lástima por ella y un poco enfadado con sí mismo por hacerla llorar. Sabe que si no existiera Satoshi, la hubiese aceptado.

Cuando abre la puerta ahí está su novio.

Chingmae observa a ambos y no le queda duda alguna, aquel brillo que aparece en los ojos de ambos le da toda la información que necesita. Escuchan una bocina a los lejos, y ella sabe que es su padre.

Se despide y los deja solos, prometiendo que cuando se le dé la oportunidad los arruinaría a ambos.

"¿Y ella?" preguntó a la vez que se sacaba el gorro y la bufanda que sólo dejaban al descubierto sus ojos. No recibe más respuesta que los labios del otro sobre los suyos. Se separan cuando escuchan a alguien acercarse a la puerta.

Era el padre de Jinki.

"Oh! Satoshi, me alegra que hayas venido" Satoshi hace una venia para saludar a su suegro.

"A mí también"

"Pero pensé que tenías clases hasta tarde" Preguntó cuando ya estaban en la cocina. Su padre había bajado para buscar algo de agua, antes de irse a acostar definitivamente.

"Bueno, tuve la suerte que mi profesor estaba enfermo" Satoshi recibió un pedazo de pastel con gusto. "Eso me recuerda" saca de su bolso un paquete pequeño envuelto el papel regalo. "Feliz cumpleaños"

Rasga el papel con cuidado y sus ojos de se abren de sorpresa al ver ahí entre sus manos el disco "The Way U Are" de Tohoshinki autografiado, por los cinco. En una esquina decía "Feliz Cumpleaños, Jinki"

"¿Qué, cómo, pero…?" Jinki miraba al disco y a su novio una y otra vez, sin poder explicárselo.

"Verás. La semana pasada fueron a la Universidad a tocar… bueno a cantar. Yo no sabía, sino te hubiese avisado para que fueras. Supe porque una de mis compañeras los vio por la ventana y comenzó a gritar como loca. Casi se desmaya. Pobrecita.

Nosotros teníamos clases, so, no pudimos ir a verlos. Las chicas casi matan al profesor para que las dejara salir.

Cuando salimos, ellos ya habían terminado de hacer su presentación. Las niñas estaban todas emocionas, menos mis compañeras. Yo pasé al baño a lavarme las manos antes de ir a comer algo… y ahí entraron ellos.

Yo… ya te había comprado el disco, temprano ese mismo día, por lo que lo andaba trayendo.

Me acerqué al más pequeño en edad, ya sabes cómo se llama… hm… bueno no importa. Entonces, le expliqué que era un regalo de cumpleaños para alguien muy especial y que si me lo podían firmar.

Son muy amables ¿sabes?, no son como la gran mayoría de artistas americanos que me lo hubiesen tirado por la cabeza.

Cómo sea, él lo firmó y luego le explicó la historia a sus compañeros que gustosamente firmaron también.

So, he aquí el disco.

¡Ah! También estaban ellos, como se llaman, los que actúan como pareja en público, resulta que no sólo en público, todo el tiempo que estuvieron en el baño refrescándose, estuvieron abrazados. Que ganas de poder ser como ellos.

Y yo sé, que prefieres el Trot, pero el otro día te quedaste viéndolo con ganas de comprarlo y bueno… ¿Te gustó?"

Jinki tenía abrazado el disco. Asintió sin decir nada. ¿Qué si le había gustado? ¿Qué si…? ¡Le había fascinado! Especialmente por Satoshi, quien apenas los reconocía. Su novio sólo escuchaba música occidental – Angra, Metallica y Iron Maiden, eran unos de los nombres que más leía en el estante donde guardaba los discos - y algo la japonesa – L'Arc en Ciel, TM Revolution, X-Japan, por dar unos ejemplos -.

Dejó el disco sobre la mesa y abrazó con fuerza al japonés.

Estaban en el nuevo departamento de Satoshi, quien se había mudado más cerca de la universidad para no tener que levantarse tan temprano. El departamento era un poco más grande que el anterior, ya que contaba con un estudio que podía hacer de la habitación para visitas.

Era mediado de junio y un calor abrumante inundaba Corea.

Se encontraban ambos acostados en el suelo del living, con el ventilador al lado, ninguno con ganas de moverse, hasta que fuera más tarde y refrescara.

"Qué piensas hacer cuando salgas de preparatoria"

"¿Hm?... Quiero cantar, es decir, quiero ser cantante"

"Pero para eso debes meterte en alguna compañía. Vi que están las audiciones para algunas, quizás podríamos ir—"

"No"

"¿No? Cómo que no, por qué no"

"No quiero ir a castings…"

Le miraba fijamente, Jinki se mordió los labios con su vista fija en otro lado. "hm… no hagas eso"

"Hacer qué"

"Eso. Morderte los labios" el menor siente la mirada fija de Satoshi en sus labios.

"Por qué" pregunta, mordiéndoselos nuevamente. El mayor no aguanta más, se arrastra hacia él y lo besa con pasión. Lamentablemente hace tanto calor, que ninguno de los dos tiene intenciones de intensificar el beso, pero una mirada entre los dos dice que esta noche será prometedora. Sienten un escalofrío recorrer sus espaldas en anticipación.

A pesar que ya comparten algo más que puras caricias, nunca han hecho el amor y es algo que ambos pretenden cambiar dentro de poco, pero no esta noche.

"Entonces, si no vas a ir a una compañía. ¿Qué harás?"

"Segunda opción es estudiar… leyes…"

"Mmm… ya te imagino, con traje frente al estrado… todo un sexy pingüino"

"Oye!" se mueve para pegarle, pero pasa a llevar el ventilador y si no fuera por los rápidos reflejos de Satoshi – que desarrolló, para evitarle más desgracias a su novio -, que lo tiró hacia él, el aparato hubiese caído encima del menor. Jinki quedó pegado a su lado. "¿Cuándo te irás?"

"El próximo mes, pero serán sólo dos semanas." El menor se acomodó a su lado, a pesar del calor.

"I'm going to miss you" le susurra al oído.

"Yo también te extrañaré"

Antes de irse a los Estados Unidos, Satoshi le comenta la conversación a la mamá de Jinki un día que va a la casa de novio a dejarle unos cuadernos que éste había dejado en su departamento, a ver si ella logra convencerlo de ir a algún casting. Dentro de los cuadernos iba la contraseña de la puerta del departamento.

Cuando pisó suelo americano, lo primero que hizo fue mandarle un mensaje a Jinki.

To: Mypenguin

He llegado sano y salvo a USA.

Te extraño

Se sorprendió que a los pocos minutos, llegara un mensaje de vuelta, suponiendo que allá ya era bastante tarde.

From: Mypenguin.

Me alegro, saluda a tu mamá y hermana de mi parte.

También te extraño.

Tomó un taxi, luego que recogiera su maleta, para llegar a su casa. Él vivía en LA, en los suburbios para ser exacto. Cada vez que volvía, recuerdos llenaban su mente, aquellos años que vivió acá con una familia, que si bien no lo aceptaron todos los miembros de ésta, pasó momento increíbles con los que sí.

Le paga al taxista y camina hasta su casa, pasa por un parque donde solía jugar con la pequeña Rose, su hermana.

Abre la puerta de su casa, con la llave que le entregaron años atrás.

"Tadaima!" Sonríe al decirlo, una sensación de hogar le da al hacerlo. Escucha ruidos en la cocina y pronto un par de brazos le rodean el cuello y unos labios besan su mejilla. ¡Oh su querida madre!

"Hijo" susurra mientras lo abraza, lágrimas caen de sus ojos.

"Estoy en casa, mamá" responde abrazándola un poco más fuerte. Por mucho que ame estar en corea, nada reemplazaba la alegría que le embargaba cada vez que abrazaba a su madre. Sólo dos razones lo mantenían allá: encontrar a su hermana, y Jinki.

Los días pasan volando. Satoshi tiene un encuentro amargo con su padre quien apenas lo saluda y su hermano que lo ignora por completo, pero a él no le importa, porque sabía que esto pasaría, como pasa cada vez que regresa desde el extranjero. Realmente, las únicas emocionadas por su regreso y su bien estar eran las mujeres de la familia.

Suspira. En cuatro días más se tendrá que ir de nuevo a Corea, comienzan las clases y con ellas el estrés y las noches de poco dormir.

"¿Sucede algo?" Satoshi deja su celular. Tiene ganas de llamar a Jinki. Desde que comenzaron su relación nunca habían estado a tantos kilómetros de distancia sin hablarse –Jinki había salido con sus padres a un sector rural, donde la electricidad y la señal de celular eran poco frecuentes -. "Esperas una llamada de alguna chica?"

Sería el momento apropiado para decírselo, se preguntaba Satoshi. Éste es mejor como cualquiera.

"A decir verdad de un chico" su madre se sorprende, pero no dice nada. "Tengo una relación con un chico… no te molesta?"

"No te mentiré." Se sentó al lado de su hijo. "Me sorprende que estés con un chico, pero te conozco. Sé que él debe ser una buena persona" Satoshi sonríe y abraza a su madre.

"Es muy buena persona, con muy mala suerte, pero muy buena persona"

Entonces, viajaré a Corea a ver qué tan buena persona es. Pensó la señora Price. Además, tengo ganas de visitar a mi familia.

"¿Es cierto, es cierto?" Preguntó Rose al entrar a su habitación donde él estaba empacando.

"Qué es cierto"

"Que eres… ya sabes… ¿gay?"

"¿Te molesta?" Preguntó cerrando su maleta.

"Nop" se sienta en la cama de su hermano mayor. "Ne, oppa, te quiero" le dijo en coreano, posando una de sus manos en la del mayor, quien la abrazó. No tenía palabras para expresar lo mucho que amaba a las mujeres de esta familia.

"Además, yo no diría Gay, más bien Jinki-sexual"

"Jinki… ¿Jinki se llama mi cuñado?" el mayor asiente "Wow… y cómo es? Es mayor que yo, ¿verdad? O sea, espero que sea mayor que yo o serías un pedófilo. Cuántos años tiene. Estudia contigo? Por qué no me dijiste antes. ¿Qué hace por la vida? ¡Es mayor que tú! Oh… eso no tendría sentido, demasiado protector para que sea mayor. Un par de años menor quizás. ¿Es afeminado? Tiene familia… algún hermano el cual pueda aprovechar? Quizás un primo ¿algo? ¡A lo mejor es tu súper amigo que tienes allá! Ah… sería tan romántico, es así ¿verdad?... pero contéstame!" Satoshi se larga a reír.

"Lee Jinki, tiene 17 años y sí, es mi súper amigo de allá…" y así le contó la historia de ellos.

Cuando regresó a Corea recibió un mensaje de Jinki

From: Mypenguin

Una semana de locos en el campo, mi mala suerte me persiguió hasta allá

Ya regresaste? Cómo te fue?

Te amo. J.

Sonrió al ver el mensaje, y mientras esperaba que llegara su maleta le respondió

To: Mypenguin

Qué pasó? Nada malo, espero.

Bien, hay algo que debo decirte.

También te amo. S.

No pasó mucho tiempo antes de recibir una respuesta.

From: Mypenguin

Pff… que no pasó.

Qué tienes que decirme? Es algo malo?

Podemos juntarnos el otro fin de semana, para vernos.

Te extraña, tu dulce pingüino.

Mientras esperaba el bus que lo llevaría hasta su casa le respondió.

To: Mypenguin

Algo bueno.

Juntémonos el viernes y pasas ese fin de semana conmigo

Awww, por eso te amo.

Tu doctor sexy.

Pasó un bus y llevaba pegado un afiche. Había comenzado el casting a través de videos de la SM, tenía un mes a partir del día anterior para entregar los videos de los participantes. Se prometió pasar a buscar las bases durante la semana.

El miércoles se vio con suficiente tiempo de ir a SM Ent.

Entró al edificio y sin querer chocó con alguien. Con sus rápidos reflejos logra evitar que el chico frente a él caiga.

"Oh, disculpa"

"No te preocupes" dijo el otro arreglándose la ropa y recogiendo algunos papeles que se le habían caído.

"Taeminnie!" escuchan que gritan de atrás, se acercó un joven unos años más grande que el niño con el que había chocado, pero más chico que su novio.

"Kibum-hyung, qué ¿sucede?"

"Pabo! Se te olvidó su bolso… oh ¿Hola?" preguntó a Satoshi.

"Ah, hola. Sí, em ¿Ustedes saben dónde debo retirar los datos para postular a alguien?" Los dos le quedan mirando, Kibum le observa de pies a cabeza. No está mal, piensa, recordando la imagen que debe tener un Idol.

Satoshi estaba un poco más arreglado que de costumbre, pues le tocaba una presentación frente sus profesores.

"Piensas postularte?" pregunta el más chico.

"No estás viejo para eso?"

"Hyung!" le reprocha el pequeño.

"¿Qué? Es la verdad, no debes mentir Taemin"

"No, no es para mí" responde con una sonrisa, se imaginaba cómo sería la dinámica entre los tres con Jinki.

"Oh…" dicen ambos un poco decepcionados.

"Yo debo irme, espero que le vaya bien" con una venia se despide de ambos y sale corriendo.

"Entonces, a quién quieres postular" Preguntó el tal Kibum "Alguna novia, quizás?"

"No, es sólo para un amigo demasiado tímido como para venir él mismo"

"Si es tímido entonces no sirve" Vaya con este chico, pensó el mayor "Si alguna vez debuta pasará mucho tiempo frente a las cámaras y…"

"No creo que sean las cámaras precisamente lo que le molesta" Kibum se queda en silencio entendiendo a la perfección a qué se refería.

Llegaron donde la recepcionista y el menor pidió los papeles respectivos.

"Si es menor de edad, sus padres deberán firmarlo"

"Ajá…"

"Bueno eso es todo, entonces. Espero que tu amigo quede y que le vaya bien"

"Muchas gracias, Kibum-ssi" el otro se despide también. Satoshi espera que él desaparezca en uno de los pasillos antes de girarse. Cuando comienza a caminar siente tropezar con alguien, otra vez, pero esta vez ambos caen al suelo.

Esto me pasa por juntarme mucho con Jinki y la falta de sueño.

"¿Estás bien?" Pregunta la persona que chocó con él, cuando lo reconoce se pone rápidamente de pie y ayuda a al otro.

"Sí, qué hay de ti" el otro asiente recibiendo su ayuda.

"Jaejoong-hyung!"

"Ne, Changmin-ah!" sonríe ya estando de pie. Satoshi los deja despidiéndose y disculpándose otra vez con el joven.

"Él… se me hace conocido" murmura el menor de Tohoshinki.

Ese viernes se juntaron a comer tofu, en el departamento del mayor.

"Y lo peor, es que cuando estábamos plantando el arroz…" Ambos estaban al borde las lágrimas de tanto reírse, Satoshi apenas podía respirar. "el perro de la familia corrió hacia la niña, pero yo estaba en el camino… y… saltó encima de mí… yo perdí el equilibrio y ambos caímos mojándonos enteros" Jinki sonríe, hace tiempo que no ve reírse tanto a Satoshi. "Yah! No es tan gracioso"

"Lo siento, amor, pero de tan sólo imaginármelo…" largó otra carcajada.

"El perro no quiso acercarse más a mi…" susurró logrando que su novio se riera aún más fuerte, mientras él sonreía comiendo su tofu. "Entonces, ¿Qué es lo que me querías decir?" Preguntó cuando ambos estaban sentados y tranquilos.

"Que tenemos la bendición de mi madre, para continuar nuestra relación" Jinki le queda mirando fijamente con sus ojos interrogantes. "No podía ocultárselo más, ¿sabes?"

"Pero te pudo haber dicho algo… y si hubiese querido que terminaras conmigo… y si…" te hubiera echado de tu familia, termina pensando.

"Pero no pasó, y si hubiera hecho, te hubiera elegido mil veces, Jinki" le respondió seriamente. Tan serio que el menor siente sus mejillas enrojecerse por la determinación y amor que hay en su mirada.

Su corazón se acelera y sudor cubre su cuerpo.

"Hmn" reprime un gemido cuando el japonés le besa cerca de su ombligo y de su hombría ya bastante despierta.

Con una mano, bastante experta, desabrocha los pantalones del menor y con su boca le baja el cierre logrando que el otro dejara salir un gimoteo. Lamió la extensión de su miembro sobre la tela de los bóxer negros que estaba usando.

"¡Ah!" gimió a la vez que arqueaba la espalda.

Lo siguió haciendo, sabía que eso volvería loco al menor.

"Ah… Sato… ah… más…"

"Más qué" le susurró a su oído. Presionando ambas erecciones cubiertas contra la otra, mandando oleadas de placer a ambos. "Dímelo, qué quieres" jugueteaba con su oreja.

"Ah…!" Sintió su rostro enrojecerse aún más. "Ah… usa… ng… usatuboca…"

"Qué?" Jinki le quedó mirando con cara de no-me-hagas-repetirlo. "Pero si no te escuché"

"Ah…! Yo…" se mordió los labios, acto que logró subir la lívido de Satoshi aún más, quien bajó una mano y comenzó a masajear su miembro dentro de su ropa interior. "Ah!... Ah… suck it!"

"A tus órdenes" Bajó desde su cuello, a su tórax, su abdomen y torturó un poco más a su pareja jugando con su ombligo. De un movimiento bajó los bóxers revelando un muy erecto miembro. Lo tomó con una de sus manos y lo masajeó. Luego, paso su lengua desde la base hasta la cabeza.

"Ah!" gimió Jinki arqueando su espalda.

Besó la punta y de un movimiento lo metió en su boca, el gemido que dio Jinki le retumbo en los oídos y viajó directamente hasta su propio miembro olvidado. Comenzó a subir y a bajar, una de sus manos masajeaba aquella parte que él no lograba llegar con su boca.

Grande. Piensa. Jinki es grande. Pero yo no me quedo atrás.

Siente un tirón en su cabello y sabe que a Jinki lo ha perdido en el placer que lo embarga.

Sube la mano que ha ocupado para sujetar la cadera de su novio hasta su boca e ingresa tres dedos en ella. Jinki los chupa con experiencia.

No es la primera vez que llegan tan lejos. Han quedado de acuerdo que el menor será quien lo reciba – aunque el japonés se ha ofrecido varias veces para él ser el pasivo, su pareja siempre le responde que no se siente cómodo siendo quien lleve el ritmo, quizás más adelante. Satoshi sonríe al escuchar sus palabras, por que recuerda que en la mayoría de las veces, quien inicia sus encuentros, es el menor -, y para que se vaya acostumbrando irían de a poco.

Deja a un lado el miembro de Jinki y un hilo de baba le baja por el mentón.

Lo observa y su miembro y corazón dan un salto, ahí está su pareja sexymente desnudo en su cama, con la vista nublada, una de sus manos en su cabello evitando que se le vaya a los ojos, mientras la otra mantiene apretada las sábanas. Su boca está entreabierta y sus labios rojos de tanto mordérselos. Su respiración agitada y su cuerpo perlado por el sudor.

"Sabes que esto te va a molestar un poco"

"Solo hazlo…!"

Se besan, Jinki logra sentir un poco de su misma esencia en la boca del otro, sus lenguas en una batalla para ver cuál de las dos tendría el privilegio de explorar la boca del otro. Entre ambos, sacan la ropa interior que cubre a Satoshi. Cuando el mayor ingresa uno de sus dedos por su entrada, Jinki sabe que ha perdido esa batalla.

Una pequeña molestia, eso es lo que siente y a lo que se ha acostumbrado.

El japonés baja sus caderas y roza su miembro con el de su pareja, ambos gimen en la boca del otro. Jinki toma a ambos con su mano y comienza a masajearlos. Gime cuando siente otro dedo ingresar en él.

El dolor es pronto reemplazado por el placer de sus propias caricias y las que le brindaba su pareja.

"¿Estás bie—" no terminó de hablar pues el menor con la mano que le quedaba libre, lo sujetó del cuello y lo acercó a él para seguir besándolo.

Ingresó un tercer dedo y notó el dolor que le causaba al menor, intenta decir algo, pero un cambio de ángulo de su mano roza un punto que lo hace rápidamente olvidar el dolor y gritar de placer.

"AH!... más"

"A dónde, aquí?" Saca un poco sus dedos y embiste con ellos al interior de su novio quien arquea su espalda y aprieta un poco más su mano que acariciaba ambos miembros "Ah… Jinki…"

"Más… Sato… más…"

El japonés continuó rozando su próstata con sus dedos volviendo al menor una masa temblorosa y gimiente de placer.

"Ah… hm… ah! Creo que… hmmm" El mayor sintió como los músculos de su pareja se contraían, presionando sus dedos. No faltaba mucho para que Jinki se viniera.

Y así fue, no más de tres embestidas, el menor se corrió entre ambos con un ahogado gemido de placer, siguió embistiendo y masajeando su miembro para que el menor alargara su orgasmo.

Satoshi salió de su interior y se sentó entre las piernas del coreano, quien trataba de recuperar su aliento. Él por su parte acariciaba su miembro para poder llegar al clímax.

"Yo… yo lo hago…" se ofreció al verlo. Lo empujó de espaldas a la cama y sin perder un segundo lo introdujo a su boca.

"Ah… Dios, Jinki!" gimió cuando el chico lamió con fuerza uno de sus puntos más sensibles. Quién pensaría que el pequeño Jinki ya no era tan inocente y sabía perfectamente dónde presionar, dónde morder, dónde lamer si lo quería dejar gimiendo por él.

No pasó mucho tiempo antes que él terminara en la boca del otro.

Después de compartir una ducha para limpiarse, ambos se fueron a dormir sin nada, abrazados y una sonrisa de satisfacción en sus rostros.

A la mañana es el timbre en la puerta que despierta al mayor. Besa a su pareja que está pacíficamente durmiendo. Se coloca un buzo y toma una remera para colocársela en el camino.

¡Dios, quién molesta un domingo a las nueve de la mañana!

Al abrir la puerta, se queda de piedra. Ahí frente a él se encontraba su madre.

"¿Mamá?"

"Satoshi, supuse que no me estarías esperando, puedo pasar?" Su hijo se hace hacia un lado dándole lugar a su madre.

Por su lado Jinki comienza a despertar al no sentir a su pareja a su lado. A lo mejor iría al baño. Se acomodó a la orilla de la cama donde debería estar Satoshi. Si no volvía en unos minutos se obligaría a levantarse y arrastrarlo a la cama.

Cuando su madre se sacó los zapatos, se dio cuenta que había un par más al lado del de su hijo, unos números más chicos.

"¿Está acá?" le pregunta. El chico apenas asiente. "Quiero conocerlo, está durmiendo todavía, cierto?" se pone un par de pantuflas y camina hasta la que supone es la habitación.

"No espera, no entrarás ahí" Satoshi se interpone entre su madre y la puerta de su habitación.

"Sólo será verlo"

"Pero mamá!"

"No será peor que ver a tu hermano tener sexo con su novia en el living"

"¿En el living? En el lugar que yo me senté… oh, por qué no me dijiste antes?"

"Nunca te preguntaste por qué Rose ni yo nos sentamos ahí, pues bien ahí está tu respuesta" Ambos discutían en susurros. "Ahora, muévete, quiero verlo"

"Pero no puedes esperar a que lo despierte…"

"No me digas que está desnudo… Tu, Price Satoshi, no me digas que has tenido sexo con este niño que es aún menor de edad" un sonrojo cubre el rostro de su hijo, para diversión de la madre. Es tan fácil leer a sus hijos. "Ve a despertarlo, yo espero acá" En cuanto Satoshi abrió la puerta para entrar, su madre se cuela y ve a un niño, sí niño, porque así como está no se le puede llamar de otra forma.

"Mamá!"

"Shh, que lo vas a despertar" siguen hablando en susurros. Rodea la cama y se hinca en la parte más lejana de donde está Jinki.

"Mamá, será mejor que salgas… va a desp-" se calla al ver que su novio está comenzando a despertar.

Jinki siente ruido a su alrededor, abre los ojos y cree que haber visto al otro lado de la cama a una mujer observarlo, no lo cree y vuelve a cerrar los ojos.

"He is so sweet!"

Abre los ojos y ve a una señora ahí frente a él. Da un salto para alejarse de la extraña, pero se enreda con las sábanas y termina en el suelo.

"Mamá!" escucha a Satoshi decir.

¿Su madre? En serio… su ¿suegra? Está frente a él, mientras él está desnudo en el suelo con una sábana que apenas lo cubre y con marcas de la noche anterior. Abre los ojos con una mezcla de sorpresa y miedo.

Satoshi corre a taparlo a la vez que echa a su madre de la habitación.

"Lo lamento, amor. No sabía que ella vendría… y ¿estás bien?"

"Sí…" Se para y se cubre con la sábana.

Después de esa primera impresión, Jinki y la señora Price se llegaron a conocer durante ese día.

Realmente es una buena persona, comenta para ella. Sonríe, se ve tan contento su hijo y nuero, a pesar del sonrojo constante que éste lleva en sus mejillas. Sonrojo de vergüenza.

En serio, muy tierno para ella evitar quererlo.

La mamá de Satoshi pasa la semana con ellos. Para conocer aún más al nuevo integrante de la familia; lo invita seguido a comer afuera, aunque muchas de estas invitaciones son rechazadas con amabilidad por parte del menor, por razones de estudio. Ella se da cuenta que el chico es bastante responsable y que cuida demasiado bien de su hijo, pues éste le comenta que Jinki lo va a ver al menos una vez por semana al departamento, esté él o no. Por lo general siempre lleva comida y revisa sus cosas para saber qué es lo que le falta para traérselo o decirle para que se lo compre.

Ojalá John tuviera una pareja así que se preocupe por él en vez de andarle sacando todo el dinero que gana.

Una noche Jinki la invita a cenar a su casa, explicándole con antelación que sus padres no saben de la relación que tienen ellos dos y que piensan que son sólo amigos. Ella se da cuenta que Jinki tiene de dónde salir, aquella familia trataba a su hijo como uno de ellos, aunque sospechaba que la madre del chico sabía más que lo que ellos creían.

Cuando la Señora Price se va, está hecha un mar de lágrimas, no quiere dejar a su hijo ni a Jinki. Pero sabe que debe volver a atender a su familia en USA, acá Satoshi ya tiene una vida formada y una familia que lo adoptó, nuevamente. Abraza con fuerza a su hijo y también a la pareja de éste.

"Espera hasta que cumpla la mayoría de edad si quieres tener sexo con él" le susurra a Satoshi.

"Mamá!"

"Eres muy tierno, Jinki, te ha dicho Satoshi? Trátalo bien, yo sé que lo harás" Le susurra cuando lo abraza.

Jinki estaba comiendo su almuerzo en el mismo lugar de siempre, con sus amigos y algunso compañeros.

"Oye, sabes por qué Chingmae-ssi no se junta más con nosotros?"

"De qué hablas?" Preguntó a su compañero.

"Si ya sabes, desde el semestre pasado que está distante. ¿Pasó algo en tu cumpleaños?" Se atora un poco con la comida al recordar su cumpleaños.

"Nada fuera de lo normal"

"Ohm… desearía que siguiera con nosotros" Comentó otro de sus amigos, él gustaba de Chingmae desde que habían entrado a preparatoria.

Sus compañeros siguieron conversando sobre la chica, cómo decirle que ella se le había confesado y él la había rechazado?

Su celular vibró.

From: MysexyDoc

Cuando salgas de clases, anda a mi departamento. Te tengo una sorpresa.

L.S

Sonrió ¿Una sorpresa?

To: MysexyDoc

Qué es?

L.J

"¿Quién es, alguna novia?" Preguntó uno de sus amigos.

"bwo? No, no."

"Si no nos quieres decir…"

Jinki ingresó el código y la puerta se abrió. Dejó sus zapatos donde corresponden y se puso pantuflas.

Al llegar al living comedor se quedó helado al ver ahí un piano blanco junto a la pared. Encima de él una nota:

Era de mi abuela, trátalo con cariño.

Para que no te aburras, cuando vayas a verme y no esté.

Acarició la tapa blanca e inmaculada. La levantó y las teclas le fueron reveladas.

Poco a poco las notas se convirtieron en música que llenó el departamento.

Así lo encontró Satoshi que llegó un par de horas más tarde. En cuanto abrió la puerta de su departamento una dulce melodía le llenó los oídos.

Se acercó despacio a él y le besó su cabello, haciendo que el otro saltara del susto.

"Supongo que te gustó" Abrazándolo por la espalda.

"Hermoso… ¿en serio era de tu abuela?" El mayor asiente dejando su bolso al lado del piano para volver a abrazarlo.

"Era una de las cosas que había en la casa de mis padres, ya sabes los biológicos. Cuando mi abuela falleció, la casa se vendió y varios artículos tuve que guardarlos en una bodega. Entre ellos este piano"

"Por qué no lo trajiste antes?" Sus manos no se quedaban tranquilas con las teclas.

"No sé, realmente. Creo que me había, incluso, olvidado de su existencia" Comenzó a besarle el cuello. "Por qué no tocas algo" susurró a su oído.

"Cuál quieres" Le preguntó a su novio que se había alejado de él para tomar asiento frente a él.

"La que quieras. ¡Ah! Espera." Trajinó en su bolso y sacó una cámara.

"V-vas a grabar?"

"Sí, mi… eh… madre quiere que le envíe un video tuyo cantando. Ya sabes, como no te pudo escuchar la otra vez que vino. Además, aprovecha de conocerte Rose."

"Oh, de acuerdo" dijo más relajado.

Una a una las teclas van saliendo del piano a medida que Jinki las va tocando. Rápidamente el japonés reconoce la melodía que suena, y sonríe.

Whatever they say, don't listen girl
All they're doing is being envious of us
I just hope you will believe in whatever I tell you
Whatever they say, I don't care, I love you
I can't lose you, its so hard

Baby, I don't know what to say
I just have to tell you that my heart will never change
People just want us to compromise with the world
If that will make me lose you, then I will go against the world

Tan dulce, tan firme. Así es la voz de su novio. Suave, que te envuelve.

Al terminar ambos se quedan mirando con una sonrisa de enamorados. Cuando el japonés deja de grabar besa con pasión a su pareja.

Esa noche, luego de ir a dejar a Jinki al metro para que se fuera a su casa, Satoshi hace dos copias, una para su madre y otra para la SM.

Los padres de su novio habían firmado la solicitud.

Cuando lo va a entregar es el último día plazo que tiene. Llega al edificio donde pidió la solicitud, pero se sorprende al encontrar un montón de chicas amontonadas con carteles en la entrada. Cassopeias esperando por sus ídolos.

No sabe cómo lo hará para entrar. Según se leía afuera, la recepción era sólo hasta las siete de la tarde y sólo le quedaban cinco minutos para esa hora.

Intenta adentrarse al mar de mujeres, pero éstas no lo dejan avanzar mucho. Suspira en frustración. Por qué no aparecen sus ídolos luego para poder él entregar el bendito video.

"Oh! Eres tú" Escucha a sus espaldas. Ahí estaba él, el chico que le había entregado los papeles… cómo se llamaba ki… ki… ki algo… "Vienes a dejar el video?"

"Sí, así es, pero al parecer no podré entrar"

"Oh, tonterías. Ven conmigo, el edificio tiene una entrada trasera para casos como éste" El chico comenzó a avanzar esperando que el mayor lo siguiera, cosa que hizo. "Entonces, tu amigo se decidió a grabar el video… o lo grabaste a escondidas" un sonrojo cubrió el rostro del japonés "¡Oh! ¿En serio? Sabes que si lo aceptan tendrás muchos problemas"

"Lidiaré con eso cuando llegue la carta de aceptación"

"Estás muy seguro, no?" Entraron al edificio y comenzaron a pasar por pasillos, más parecía un laberinto que un edificio. "Qué harás si queda, tiene que venir a hacer una presentación frente a los profesores, antes que sea definitivo"

"Ahí veremos"

Unos minutos de silencio los embarga mientras caminan. Al menor, el extraño no le caía muy bien, no fue la mejor de las primeras impresiones que se llevó de él, después que casi botara a su querido Taemin y que ahora estuviera haciendo cosas a escondidas a la espalda de su amigo, por mucho que por su bien sea. A él no le gustan las cosas a escondidas.

Llegan a la recepción justo a tiempo para ver llegar a los miembros de Tohoshinki al edificio, mientras, las fans gritaban desesperadas por ellos. Mientras él entrega las cosas, los cinco saludan al chico que lo ayudó.

"Bueno, espero que el talento de tu amigo valga tanto problema. Que te vaya bien"

"Muchas gracias, Kibum-ssi" Sí, había escuchado el nombre de uno de los idols. "No hubiese podido hacer mucho sin tu ayuda" le hace una venia en forma de agradecimiento, para sorpresa del menor, quien sonríe más dulcemente.

"No hay problema, realmente espero que a tu amigo le vaya bien" Con una venia se despide de él deseándole buena suerte.

Satoshi no tiene problemas para salir.

Están celebrando el cumpleaños de Jinki, hoy cumple 18 años al fin. Están los dos solos en la casa del menor, pues sus padres viajaron por cosas del trabajo.

Los platos sucios de pastel yacen olvidados en el lavadero junto a los vasos de jugo que han tomado y las tazas que han ocupado para tomar té.

Gemidos se escuchan desde la habitación del cumpleañero.

"Ah… Jinki…" Dice cuando siente la boca del otro aprisionar su miembro.

Han decidido que esta noche sea donde recorran todo el trayecto, sean uno sólo.

"Es-espera… creo que… hum…" lo tira del cabello con suavidad para que deje de chupar.

Ambos respiran agitados, sus cuerpos desnudos cubiertos por el sudor y un sonrojo los cubre.

El menor gime al sentir la lengua de su pareja invadirle la boca. Lo posiciona en la cama mirando hacia arriba. Sus miembros se rozan, se buscan para intensificar las sensaciones.

"Sato… te quier—ah!... quiero… adentro… ya…!" Le dice cuando ya siente los tres dedos del otro en su interior.

"¿Estás seguro?" su voz ronca por el placer.

"SI!" Para acentuar su necesidad, abrazó la cintura del otro con sus piernas empujándolo hacia sí.

De la mesa al lado de la cama, toma un tubo de lubricante que ha comprado para esta ocasión y para otras que vendrán más adelante. Vacía un poco sobre su miembro y un escalofrío le recorre la espalda por lo helado que se siente. Otro poco en su mano.

"Ah! Está helado!" Jinki arquea la espalda a al sentirlo.

"Yo lo calentaré para ti" le responde al oído. Su pareja se muerde los labios en anticipación y él no puede evitar lamerlos.

Mientras lo besa, comienza a ingresar en él. Siente las uñas del menor enterrarse en su espalda y ve cómo lágrimas se forman sus ojos. Baja una mano para acariciar su miembro para distraerle con algo, aparte de su beso.

Cuando ya está completamente adentro, ambos respiran con agitación y se miran fijamente, es una nueva sensación para ambos.

Las paredes estrechas de Jinki hacían que el japonés quisiera comenzar a embestir una y otra vez y olvidarse del mundo, pero él se resistía.

Cuando se besaron de nuevo, el menor movió su cadera indicándole al otro que podía moverse.

La primera embestida mandó oleada de placer por la espalda de ambos, al igual que la segunda, la tercera, la cuarta…

"Ah…!" El coreano se movió un poco cambiando de ángulo las embestida "AHÍ! Ah..! de… de nuevo!"

"Aquí"

"Siii!"

Satoshi volvió a embestir en el mismo lugar acariciando la próstata de su pareja. Sintió cómo bajaba una mano para acariciar su olvidado miembro, llevando la mano del menor a su espalda, él comienza a masajear el sexo del otro.

Era demasiado, sentir la hombría de su pareja en su interior golpeando su próstata a cada embestida y que lo esté masturbando… él sabía que no duraría mucho.

"Más… ah… más… r-rápido…"

"Ah… Jinki…" Gimió al sentir el interior de otro contraerse sobre él, para terminar en su mano gritando su nombre. Él no duró mucho más antes de correrse dentro del menor.

"Ngh…" exclama al sentir a Satoshi salir de él.

"Te amo" le susurra con la respiración agitada.

"Y yo te amo a ti" responde el otro antes de cae rendido al sueño.

A la mañana siguiente, Jinki siente una molestia en su trasero, pero no lo suficiente para evitar que este se levante. Así que, los dos duchados y cambiados, van a la cocina a tomar desayuno.

Lamentablemente su buen humor moriría cuando el menor recogiera el correo de su casa.

Era mediodía cuando lo hizo.

Cuentas, ofertas y más cuentas. Le llamo la atención una carta que iba a su nombre. Supo de qué se trataba y qué había pasado en cuanto vio el remitente SM Enterteiment.

"Qué significa esto?"

"Qué significa qué" pregunta, sin saber a qué se refiere el otro.

"No te hagas el que no sabe, Satoshi" Le tira la carta a la mesa.

"Oh… eso"

"Sí, eso. No me digas que enviaste un video a esta compañía"

"Sí, lo hice"

"Por qué? Dime por qué? Especialmente cuando te dije que no, que no quería presentarme a un casting"

"Pero no lo entiendo. Quieres ser cantante, pero no haces nada, absolutamente nada, para cumplir tu sueño" ambos comienzan a elevar la voz.

"Pero ese es mi problema"

"Claro que no es sólo tu problema! Tus padres quieren y especialmente, YO quiero verte hacer algo que te haga feliz!"

"Pero no tenías ningún derecho a mandar un video a escondidas mías!"

"No tenía derecho, pero tu tampoco lo hubieses mandado por tu cuenta! Y no me salgas con eso de que no tienes talento, porque precisamente ESTA carta, dice todo lo contrario…!"

No saben cómo esta discusión se les fue de las manos. Ambos se gritaron cosas que en cuanto abandonaron sus bocas ya se arrepentían de haberlas dicho.

"Cuando dejes de actuar como un niño terco, llámame." Dijo herido por las palabras del menor. Tomó su bolso y su abrigo, antes de dirigirse a la salida.

Jinki está en la cocina viendo la carta entre sus manos. Las lágrimas no quieren caer.

"Al menos preséntate a la entrevista que te piden…" Le dice el japonés desde la puerta. Cuando siente que esta se cierra, el menor deja escapar un sollozo.

Sabe que le ha dicho cosas de las que ya se está arrepintiendo. Satoshi sólo buscaba lo mejor para él.

Cuando las lágrimas caen no se detienen hasta la noche, cuando cae rendido de tanto llorar.

Sus padres llegaron a la tarde, al no escucharlo su madre subió a verlo a su habitación y lo encontró, supuestamente, durmiendo de espalda a la puerta abrazando a su almohada. Si se hubiera quedado unos minutos más hubiese escuchado los sollozos de su hijo.

A la mañana siguiente su madre sube a su habitación luego de encontrar la carta en la cocina. Ahí, Jinki ya más calmado, le cuenta la discusión que ha tenido con mi amigo y lo enojado que estaba con ellos. Su madre con tranquilidad y experiencia tratando con su hijo, le explicó el por qué aceptaron ellos firmar la solicitud. A pesar que al chico siguió molesto con ellos unos cuantos días más por haber hecho todo a sus espaldas, logró entenderlos y sentirse aún más queridos por los tres. Ahora el sentimiento de culpa y arrepentimiento que se había alojado en su pecho por Satoshi, aumentó muchísimo más.

Es la fecha indicada, y él se encuentra de pie frente al edificio. Está solo. Ha pasado un par de semanas desde la pelea con Satoshi y aún no tiene el coraje suficiente de llamarlo y pedirle perdón.

Cuánta falta le hacía ahora, sus palabras de ánimo y seguridad, una mirada de apoyo… una mano en su hombro empujándolo a seguir…

"Bien, Jinki-ssi" Dijo uno de los profesores "Presentará la misma canción del video?"

"N-no, una nueva." Con un poco de indecisión camina hasta una de las paredes donde se encuentra un piano. Los señores lo observan con atención, también hay algunos alumnos que se han colado a las presentaciones.

Jinki inspiró profundo para calmarse. Con decisión pero suavidad comenzó a tocar las teclas, una triste melodía se logra escuchar, pronto su voz le acompaña…

No pude verlo incluso con mis ojos abiertos,
mis ojos solían estar cubiertos por miedo.

Acabo de darme cuenta de por qué vivo y hacia donde me dirijo,
eres tú.

¿Puedo hacer algo, además de sentir pena?
Quiero evitar que me dejes.
No tengo luz sin ti en mi vida.
¿No sabes que aun estoy enamorado de ti?

Quiero verte, pero las lágrimas desenfocan mi vista
Sólo hay una cosa de que arrepentirme,
Debí hacerlo mejor.
Fuimos demasiado lejos y no pudimos regresar.

Jinki siente sus ojos llenarse de lágrimas…

¿Puedo hacer algo, además de sentir pena?
Quiero evitar que me dejes.
No tengo luz sin ti en mi vida.
¿No sabes que aun estoy enamorado de ti?

Estoy aquí, por favor, regresa a mi
Sólo por esta vez.
La flecha de la tristeza, por favor pasa de mí.

El amor viene tras de mí.
Por qué todas las despedidas vienen a mí a toda prisa.
¿Me estas dejando para que pueda aprender esta lección?
Todavía, yo todavía estoy enamorado de ti.

Cuando termina de cantar, sus manos le tiemblan y sus mejillas están húmedas por las lágrimas.

Se levanta hace una venia para despedirse y sale apresurado de la habitación para sorpresa de todos.

En un pasillo desolado saca su celular y marca el número que se sabe mejor que la dirección de su casa.

"Hola! Hablas con Satoshi, si no te contesto puedes dejar un mensaje, si te equivocaste de número siéntete libre de colgar"

"P-perdón… perdóname… por favor…" llora con el teléfono en su mano… "Perdón…"

N/A:

Las puertas con código son usadas hace bastante tiempo, no sé qué tan caras son, pero suponiendo que Satoshi heredó una cantidad cuantiosa de dinero, se puede dar ese lujo.

Waaaaaaaaa… me costó un mundo terminar este cap… creo que será el mas largo de todo el fanfic…

Ya hay un par de dato acá importante que son ciertos:

Onew dijo en una entrevista que cuando tenía el pelo largo se lo amarraba con el metal con el que se ataba el pan.

Fue su madre quien lo apoyó y ayudó ingresar a la compañía de música.

La canción que canta al final, él la canta a los dieciocho años… (17 occidental), dónde cómo y por qué no sé, pero puede revisarla acá:

watch?v=G9M517zfiAE&feature=BFa&list=PLDD11DA86117621FD&index=24
agregando la dirección de youtube correspondiente.

Él dice que entro a la compañía a los 18 años.

Una cosa que quizás no notaron fue que el padre de Jinki quiere bastante a Satoshi, mientras estuvieron los amigos de su hijo en la casa él no se apareció, pero no tuvo problemas para que Sato llegara tan tarde a ver a su hijo. =D.

Chingmae es una perra que ya conocerán mas adelante.

watch?v=EkBjJSlMd1c la canción de DBSK que ocupé.

Esop.

Se despide.

Mito

INICIADO: 26 de Mayo del 2011, 23.16

FINALIZADO: 03 de Junio del 2011, 0.45