Fic de:Yatten Katsuya Kaiba o Mito.

Idea original de: Yatten Katsuya Kaiba o Mito.

Disclaimer: Lamentablemente SHINee no me pertenece, porque si fuera así no habría necesidad de escribir esto y los estaría grabando todo el día, para mi deleite.

El único que es mío es Satoshi.

Aviso: Esta Historia contiene género Yaoi/slash… es decir relación Hombre x Hombre… si eres Homo fóbico / ca no sigas leyendo… no me haré responsable… estás avisado / a

Notas de Autor: Como gran parte de mis historias, ésta nació de un sueño muy bello que tuve.

Es slash/yaoi ciento por ciento.

El fic en sí será para mayores de 18 años, pero cada capítulo tendrá su propia clasificación.

Dedicado a las cinco locas que me apoyaron en esta idea. Cada una tiene un parte dedicada en este fanfic y que ellas saben muy bien cuál es.

Hay algunos hechos que fueron verdad. Aquellos serán marcados con un asterisco, dejaré los links de las noticias al final en las notas finales para aquellos que quieran leerla – lamentablemente, todas o casi todas, están en inglés-. Existen otros datos que también son reales pero que manipularé a mi conveniencia.

Esto es un Onew(Lee Jinki)/OC, Jongkey y un 2min Yunjae. De mayor a menor importancia en respecto a las parejas.

Nombre: One.

Capítulo: 4 Forever More

RT: Mayores de 18 años – por pedidos y cuentas de psicólogos, he de marcar con algo distintivo las partes Lemon de la historia, ahora le toca a ustedes averiguar cómo. A modo de advertencia, si se saltan esas partes y no entienden más adelante es cosa de ustedes. Muchas gracias -.

Dejó su celular de lado y cubrió su rostro con las manos, dejando que las lágrimas corran libres por sus mejillas.

"¿Estás bien?" le pregunta una voz a sus espaldas. Se destapó y limpió la cara de lágrimas, cuando tuvo la vista más clara vio a un joven de pie frente a él, unos cuantos años más joven que él. "¿Por qué lloras?" El extraño tomó asiento a su lado "Tu presentación estuvo fantástica. Nos encantó a todos"

"¿De verdad?" El chico asiente.

"Ajá. Es más me mandaron a buscarte para que escuches a los profesores"

"Lamento salir corriendo así" Hizo una reverencia de noventa grados a los profesores luego que caminara con el chico hasta el lugar de las presentaciones.

"Bien señor" revisa el nombre en las solicitud "Lee. Esperamos que esto no se vuelva a repetir en el futuro."

"Exacto. Si las emociones te embargan por lo que estás cantando, demuéstralas en tu voz, en tu presentación adelante. Úsalas a tu beneficio. Acá nos emocionaste a todos." Dijo una señora.

El asiente.

Está de pie frente a ellos mordiéndose los labios y jugando con sus manos esperando que los profesores den su veredicto. Los ojos están rojos y le arden por llorar, los siente hinchados. No la mejor imagen que esperan de él en este momento. Pasa una de sus manos por sus pantalones sintiendo su celular en el bolsillo trasero, un dolor en su pecho le recuerda que Satoshi no le ha llamado. Su corazón se acelera un poco más.

Está ocupado. Se dice. Debe estar en clases, estudiando o en el hospital. Siente lágrimas nuevas en sus ojos. Lucha para que no caigan. No seas tonto, Jinki… tu sabes que sigue enojado contigo… y tiene tanto derecho a estarlo… dime, qué harás si no vuelve a ti… Ya no puede retener las lágrimas, las cuales comienzas a caer libremente por sus mejillas.

"..ki… felicitaciones"

"Ah?"

Los profesores sonríen. Escucha unos "Debe ser por la impresión" "Pobrecito, aún debe estar emocionado" e incluso un "Que tierno…"

"Felicitaciones, Chico. Bienvenidos a la academia de la SM."

No lo podía creer. ¿Qué?... Lo habían aceptado…? En serio? Esta vez las lágrimas caían de felicidad.

Hizo una reverencia a sus – ahora – profesores. La señora que le habló antes extendió un papel hacia él, con las indicaciones que debía entregar a recepción.

"¿Y?" Preguntó el niño que lo había conducido hasta ese salón al verlo salir.

"Me aceptaron…" Respondió cuando pudo pasar el nudo en su garganta. El chico gritó de felicidad, más emocionado que él.

"Entonces nos veremos seguido por acá. Espero que te vaya muy bien!" Haciendo una venia se despidió de él.

La recepcionista le entregó un sobre donde estaban las clases que debía tomar y los horarios posibles que podía tener.

Sacó su móvil y comenzó a escribir.

To: Mysexydoc

Amor… quedé…

Muchas gracias por impulsarme a esto…

Por favor, perdóname…

Tu pingüino.

Dudó unos segundos antes de mandarlo.

Se quedó mirando la pantalla esperando que apareciera el mensaje avisando que ha sido recibido.

Pasaron los minutos y nunca llegó.

Se dirigió a su casa con los ojos vidriosos nuevamente. En el metro se dedicó a mirar los documentos que le entregaron en la recepción. Según éstos tendría clases de canto – una nota al lado decía "Para afinar interpretación" -, además de lecciones de baile y actuación. Las dos últimas le pusieron nervioso, no es que él fuera malo bailando, pero era algo que no le nacía…

Cuando llegó a su hogar, su madre lo esperaba nerviosa en la cocina. Al entrar ella se levantó rápidamente y se detuvo frente a él, con las manos juntas cerca de su mentón mirándolo expectante.

Bajó la vista como derrotado, su madre susurró un "ou…", luego él levantó la vista con una sonrisa de oreja a oreja.

"Me aceptaron" Dijo abrazando a su madre, ésta no reaccionó.

"En serio?" Asintió "Me alegro tanto!" Respondiendo el abrazo. "Debemos celebrar!"

Esa tarde ellos celebraron comiendo una deliciosa cena los tres.

Cerca de las cuatro de la mañana de esa noche, el celular que yacía sobre el escritorio de Jinki, vibraba y se iluminaba con un mensaje que decía que aquel que había enviado en la tarde, había sido leído.

Un par de semanas más tarde estaba frente al edificio de la academia con un bolso en una mano y su celular en la otra. Ese día sería su primer día de entrenamiento.

Esa mañana, cuando Jonghyun llegó temprano, se encontró con uno de los profesores de interpretación que había estado en la selección de nuevos alumnos.

"Oh Jonghyun-ssi" Le saludó éste.

"Buenos Días!" Respondió él.

"Qué bueno que te encuentro. Hoy llegará un chico nuevo a la academia, sería bueno que le mostraras el lugar y lo hagas sentir como en casa" Asintió aceptando la tarea. "Bien, llegará cerca de las cuatro, cuando terminen sus clases. Espéralo en la recepción."

"Sí, señor"

"Ah! Y Jonghyun?"

"Sí, señor?"

"Él es un poco tímido"

"De acuerdo"

Con un hasta luego ambos se separaron.

Cerca de las cuatro de la tarde muchas personas comenzaron a entrar y a salir de la academia. Algunos él los conocía, otros, era la primera vez que los veía y unos pocos eran antiguos, pero que nunca había cruzado palabra con ellos.

Entre los nuevos, buscaba a alguien que pareciera tímido o perdido.

A minutos de las cuatro de la tarde, en la puerta, aparece un chico con un bolso en una mano y sus celular en la otra, en esa misma mano sostiene algunos papeles; mirando a todos lados y mordiéndose los labios.

Él es, pensó.

Se acercó a la recepcionista que estaba conversando alegremente con un chico.

"Oh! Jinki-ssi" saludó ésta "El profesor dejó encargado a Jonghyun-ssi para que te muestre las instalaciones hoy antes de llevarte a tu primera clase"

"Hola, soy Kim Jonghyun, mucho gusto el conocerte" se presentó él con una venia y una sonrisa sincera en el rostro.

"Hola, Lee Jinki, también es un gusto conocerte" al hacer la reverencia se le soltaron los papeles que llevaba en la mano.

Jonghyun sonrió y se agachó para ayudarlo a recogerlos, pero al parecer el otro no lo vio y al levantarse golpeó su cabeza con el mentón de Jonghyun.

"Aish!" Exclamó sobándose donde el otro le golpeó.

"Lo siento!" dijo Jinki, una y otra vez haciendo una venia cada vez que lo decía.

Con una sonrisa y un gesto de mano le dijo que no importaba.

Ambos se adentraron a las instalaciones. Con tranquilidad Jonghyun le mostró las salas de canto e interpretación donde, por lo general, contaban con un piano, una guitarra y un pequeño escenario. Donde se practicaba baile eran salas grandes y espaciosas, con paredes de espejos y algunas barras. Las instalaciones contaban con una amplia cafetería y un centenar de mesas.

"Ahora parece grande," comentó Jonghyun "pero cuando es hora de almuerzo, se hace chica, uno no creería cuántos estudiantes hay en esta academia."

Mientras avanzaban, ambos conversaron un poco de ellos: de cómo habían llegado hasta ese lugar y lo mucho que les gustaba la música a ambos.

A las cinco de la tarde, Jonghyun dirigía a Jinki a su sala correspondiente, como buen hyung que era, porque ese chico unos centímetros más alto que él, de ojos curiosos y propenso a accidentes, como lo había demostrado la hora anterior, era imposible que fuera mayor que él.

La clase pasó tranquila, el profesor que le tocó era bastante estricto, pero muy bueno enseñando, le dio grandes consejos que debía poner en práctica. Durante la semana se encontrarían para elegir una canción, practicarla y ver los resultados para así poco a poco ir mejorando.

Después de las dos horas de canto, se preparó para dirigirse a su casa. Dentro de su bolso encontró su celular, se sorprendió al encontrar una llamada perdida de Satoshi. Lo llamó de vuelta, pero sólo contestó el buzón de mensaje.

Bien pensó, al menos te llamó, Jinki.

Con el corazón un poco más ligero y una sonrisa en su rostro se encaminó hasa su hogar.

Al día siguiente salía un poco más tarde de clases y en la academia sólo tenía clases de fonética, al igual que los jueves y los viernes – que salía más temprano tenía, además, clases de canto -.

La primera semana en la academia, fue la misma que la primera semana de exámenes en la escuela, así que tiempo para pensar en algo más que no fuera clases, no tenía. Pero eso no lo detenía de quedarse dormido observando su teléfono esperando alguna llamada de su novio.

Por su parte Satoshi comenzó el semestre de la Universidad con un horario aún más apretado que antes. Debido a sus notas obtenidas en los semestres anteriores, le habían ofrecido adelantar dos ramos, era una oportunidad única que se les daba a pocos alumnos, ya que la gran mayoría no podía con tanto.

Él aceptó.

Y aunque no se arrepentía, el cansancio que sentía en esta época en años anteriores, era nada en comparación a lo sentía ahora. Sus ojos se cerraban involuntariamente cada vez que se estaba sin hacer algo por más de cinco minutos. Especialmente esas semanas en que llevaba entre el hospital y clases más de cuarenta y ocho horas despierto.

Cuando llegaba a su departamento, estaba demasiado cansado para cocinar algo, así que duchaba y, aunque su intención era ponerse pijama, su fuerza sólo llegaba hasta tirarse sobre la cama y quedarse dormido en un segundo, sin secarse el cabello ni mucho menos cubrirse con las frazadas y sacarse la toalla húmeda de encima.

Al despertar siempre estaba lo suficientemente atrasado para si quiera pensar en comer algo. Bajaba al estacionamiento del edificio – una de las cosas que agradecía haber hecho durante las vacaciones de Navidad, era sacar la licencia de conducir y de hacerse de un automóvil que lo ayudara a transportarse por las concurridas calles de Seúl.

En los primeros días que estuvo con su nuevo horario, su celular vibró por primera vez en mucho tiempo. Lamentablemente estaba demasiado ocupado atendiendo a un paciente para si quiera ver quién lo estaría llamando – aunque él sospechaba muy bien quién era -. Un rato más tarde volvió a vibrar, pero esta vez fue mas corto. Un mensaje, de seguro.

Pasaron muchas horas antes que él tuviera tiempo para revisar sus llamadas perdidas.

Estando en la cafetería con un libro sobre la mesa con un trozo de queque al lado y un café en su mano, sacó el celular que traía, una sonrisa se dibujó en su rostro al ver en la pantalla Mypenguin. No quiso llamarlo durante las vacaciones, aún enojado con él, pero a medida que los días pasaban, el enojo se pasaba y la preocupación crecía.

¿Cómo estaba?

¿Se presentaría a la Audición?

¿Pensaría en él?

Decidió revisar primero el buzón de mensajes, antes de ver el sms… lo que escuchó le partió el alma. ¿Debería llamarlo? Revisó la hora en la pantalla y desistió en la idea. Leyó el mensaje y se alegró muchísimo por él, cuando terminó de escribir el sms de respuesta, en la pantalla salió un mensaje diciendo batería baja antes de apagarse.

"Mierda…!" Cuando llegara a casa lo cargaría y le escribiría una respuesta a todo lo que había dicho.

Lamentablemente cuando llegó a su departamento estaba demasiado agotado para pensar en algo más que en ducharse y dormir las siguientes cinco horas que le quedaban antes de ir a su próxima clase.

Unas semanas más tarde, encontró unos minutos para llamar a Jinki, mientras esperaba que contestara uno de sus profesores le comenzó a hablar, quería que lo acompañara unos segundos a su oficina para hablar sobre algo, según él, importante. Satoshi asintió teniendo que cortar la llamada.

La semana de exámenes había terminado y él podía pasar más tiempo en la academia, practicando.

No se había atrevido a llamar al japonés.

A medida que pasaban los días, pensamientos comenzaron a llenar su cabeza, qué pasaba si él llamaba para decir que terminaban, que ya no lo quería más en su vida, que ya no lo necesitaba.

Se dirigió al gimnasio a ver si encontraba algún lugar donde pasar la hora libre que tenía. Al entrar se sorprendió al verlo tan lleno. Retrocedió en sus pasos en busca de otro lugar… alguno un poco más solitario, donde no le diera vergüenza cantar.

Él era demasiado tímido para comenzar a cantar en un lugar tan lleno, además hacer amigos nunca se le daba bien, sus conversaciones siempre terminaban con la otra persona en silencio, una sonrisa extraña en su rostro y una excusa barata para poder retirarse, algunas veces ni siquiera eso…

Encontró unas escaleras solitarias y un poco oscuras. Con un escalofrío comenzó a subirlas. Después de subir tres pisos se encontró en el techo de la academia. Se sentó, sacó una botella de agua y algunas hojas, miró su celular a ver si tenía alguna llamada perdida.

Se desilusionó un poco al ver la pantalla en blanco.

Estuvo practicando algunos minutos antes que la alarma de su teléfono sonara para avisarle que se aproximaba su próxima clase.

Desde ese día, ése se convirtió en el lugar de sus prácticas y donde pasaba su tiempo de ocio.

Ese día, había despertado con la garganta un poco apretada, nada muy especial, nada que no haya sentido antes, pero que a medida que avanzaba el día siempre se le quitaba. Mas esta vez no, con cada hora que pasaba el dolor de cabeza aumentaba, los ojos le lagrimeaban. En alguna hora de la tarde la toz comenzó y la temperatura le aumentó.

Agradecía que ese día no tuviera que estar en el hospital, pero debía estar presente en todas sus clases, además de un examen al final del día.

Cuando ya eran cerca de las una de la madrugada, y después de tomarse algo para el resfrío pero que no le afectara el sueño, se sentó en su auto, donde decidió tomarse unos minutos y descansar los ojos, sin notarlo se quedó dormido.

Ese sábado por la noche, Jinki llegó a su casa bastante tarde, en la academia le había tocado clases de baile, canto y fonética. Su madre le esperaba con la cena lista y caliente. Su padre llegaría tarde a cenar.

Después de pasar unas horas conversando con su madre, se fue a hacer lo que le faltaba de la tarea. Cuando estaba terminando de hacer los problemas de matemáticas escuchó que alguien lo llamaba.

Jinki…

Observó a todos lados buscando el origen de la voz.

Jinki…

Intentó ignorarla, pero la siguiente vez fue como si le estuvieran gritando al oído.

Ya alarmado, dejó de lado sus cuadernos y bajó hasta el comedor donde estaba su madre sacando cuentas del negocio.

"Mamá, me estabas llamado?"

"No, Jinki."

"¿Estás segura?" Preguntó algo más pálido.

"Sucede algo hijo?"

"No… bueno… sí" Tomó asiento al lado de su madre a la vez que ella dejaba de lado sus cuentas.

"Cuéntame"

Jinki…

Se tapó los oídos tratando de evitar escucharla de nuevo. Lágrimas se formaron en sus ojos.

"Mamá… e-escucho a alguien que me llama…" Su madre le comenzó a sobar la espalda.

"No te es conocida la voz, amor?"

"N-no lo… no lo creo"

"A lo mejor, alguien está pidiendo tu ayuda… Que tal si llamas a tus amigos, hm?" Él asintió, se quedó unos minutos con ella antes de irse a su cuarto, tomar su celular y comenzar a llamar a sus amigos.

Llamó a todos, uno por uno, comenzando con una conversación ligera. A todos, no faltó ni uno de sus amigos, pero no se decidía si llamar o no a Satoshi.

Cuando terminó de hablar con todos, ya eran cerca de las una de la mañana. Se sacó la ropa que estaba usando y se puso pijama. Dejó el celular en la mesa y dándose vuelta, mirando a la pared, trató de quedarse dormido.

Jinki…

Se dio vuelta y miró el celular… ¿No podría ser…?

Jinki…

¿O sí?

Siente ruido a su lado.

Su respiración agitada y el sudor bajándole por el rostro.

Está en el auto y con fiebre.

El molesto ruido de su lado no para.

Es su celular.

Con una mano intenta tomarlo, pero se siente demasiado débil para hacerlo. Cuando lo logra ve el identificador de llamadas. Ha dejado de sonar ya y la pantalla le avisa de una llamada perdida.

"Jinki…"

Intentó calmarse lo suficiente para encender el auto y dirigirlo hasta su departamento – que agradece no es tan lejos -. Cuando ya tiene la respiración tranquila y los ojos ya no le lagrimean tanto, se encamina hasta su hogar.

Con las luces intermitentes puestas y a una velocidad no mayor a cuarenta km/hr logró llegar al estacionamiento de su edificio en buenas condiciones. Dejó todo cerrado acordándose de sacar lo importante.

Subió tropezándose cada tanto en tanto.

Abrió su puerta con dificultad. Tiró los zapatos lejos y le faltó poco para arrastrarse literalmente a su cama. Al llegar a ella, se tiro encima y se cubrió con el plumón, acercó sus rodillas a su pecho para darse un poco de calor.

"Jinki… I… need you…"

Susurró temblando antes de quedarse dormido.

Su alarma sonó a las siete de la mañana ese domingo. Él no pudo cerrar los ojos en toda la noche. Había intentado comunicarse con Satoshi otras cuatro veces, pero igual que siempre, el buzón de voz le contestó.

No esperando ni un minuto más se levantó y se fue a la ducha. Metió algunas cosas a su bolso y se dirigió a la salida. Su madre ya se había levantado y el único que seguía en la casa era su padre, quien debería estar durmiendo. Sacó una fruta de la cocina y escribió una nota diciendo donde iba.

Antes de la ocho y media de la mañana, ya estaba a bordo del metro en dirección del departamento de su novio.

Como nadie le abrió introdujo su clave en la puerta.

Al entrar vio las cosas tiradas del japonés en la entrada, preocupado se apuró a la habitación.

Ahí estaba, en la cama con la respiración agitada, sudor bajándole por el rostro, tosiendo de vez en vez.

Estaba ardiendo en fiebre.

Lo primero que hizo Jinki, fue intentar despertarlo, pero no hubo resultado, lo siguiente fue sacarle la ropa húmeda por el sudor, secarlo un poco con una toalla y colocarle ropa limpia y ligera antes de acostarlo bien en la cama – bajo las frazadas y las sábanas –. El corazón del menor latía con fuerza y preocupación, no podía creer que su novio estuviera en esas condiciones. Le puso un paño húmedo tibio en la frente.

Trató de tranquilizarse, sin poder evitarlo las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos y su corazón aún latía con fuerza. Seguía sin poder creer que Satoshi llegara hasta este punto, anteriormente había sufrido de resfríos, pero nunca eran tan intensos. Tomó su mano y esperó, sentado a su lado, acomodando y cambiando el paño de tanto en tanto.

Cuando la respiración de Satoshi se normalizó y la fiebre bajó algo, él se dirigió a la cocina para preparar sopa de arroz para que el japonés intentara comer algo. Al llegar a esta, comenzó a buscar lo necesario para hacerla, su sorpresa fue mayor al no encontrar lo que era un gramo de arroz en el lugar, mucho menos vegetales en buen estado, lo mismo para la carne.

Después de meditarlo algunos minutos, decidió revisar el bolso de Satoshi en busca de su billetera, esperaba que no hubiese cambiando de costumbre de andar con dinero en ella. Suspiró con alivio al encontrar bastantes billetes en ella, sacó unos cuantos.

Antes de partir al negocio más cercano, se dirigió a la habitación y le susurró a japonés:

"Iré a comprar. No empeores." Le besó la mejilla "Volveré pronto" esta vez le besó los labios.

"Ji-jinki…" susurró el enfermo luego que el menor se fuera.

El coreano bajó las escaleras más que rápido, y corrió hasta un negocio que había visto cuando iba al departamento. Compró los ingredientes para la sopa y algunas cosas más para guardar en la despensa y nevera. Como le sobró dinero fue a la farmacia a comprar algún medicamento para la fiebre, y la gripe.

Volvió al departamento y dejó sobre la mesa el vuelto del dinero que había sacado. Se dirigió a la habitación a ver cómo estaba el japonés. Lo encontró durmiendo aún con un poco de fiebre. Se quedó unos minutos mirándolo dormir antes de irse a la cocina a preparar la sopa de arroz.

"Urg…" Se quejó Satoshi a la vez que despertaba. Sintió algo húmedo en su frente. Sacó una mano debajo de las… ¿tapas? En qué momento se había metido a la cama y más aún… ¿Cambiado de ropa? Agh… le dolía la cabeza. Con cuidado se sentó en la cama después de haber sacado el paño de su frente. Sentía la garganta seca, qué no daría por un vaso de agua en ese momento.

Jinki dejó la olla puesta, guardó las cosas extras que había comprado y fue a ver al enfermo, con un vaso de agua y un antigripal.

Al abrir la puerta se encontró con Satoshi sentado en la cama.

"S-Satoshi?"

"Jinki…" Respondió al verlo en el umbral de la puerta.

"Puedo pasar…?" El japonés asintió. Acomodó las cosas sobre la mesa de noche al lado de la cama. Se dio media vuelta para irse, pero Satoshi lo tomó de la muñeca para detenerlo.

"No te vayas…" susurró. Jinki se sentó en la orilla de la cama lo más alejado de él posible sin caerse.

Un silencio incómodo se posó sobre ellos.

Jinki miraba al suelo y sus manos, nunca elevando la mirada. El mayor por el contrario, no podía quitar la vista de encima de Jinki ¡Tanto tiempo sin verlo! Para él había cambiado un poco físicamente. Aparte que se había cortado el cabello, había adelgazado un poco a la vez que su rostro estaba tomando ya los rasgos de un adulto.

El menor se mordió el labio inferior, al verlo Satoshi un escalofrío le recorrió la espalda.

Pasaron unos segundos sin que ninguno de los dos dijera algo, o que se dignaran a mirar. Jinki siempre mantuvo la mirada hacia abajo, por su lado el mayor no sabía qué decirle. De repente, el menor se levantó y se dirigió a la puerta, esta vez no hubo tiempo para detenerlo.

En la cocina, Jinki, intentó tranquilizar su corazón que latía con fuerza desde el momento en que el otro le tomó la muñeca. Llevó una mano a su pecho a la vez que dejaba salir un largo suspiro. Se sentía preparado para que Satoshi le gritara, reprochara e incluso lo echara de su departamento, pero no para que se quedara mirándolo, analizándolo detenidamente.

Apagó el fuego y sacó un plato para servir la sopa de arroz. Con cuidado preparó una bandeja para llevársela al japonés, puso servicio, servilleta y el plato de comida.

Satoshi estaba en la pieza pensando en lo que había pasado, o más bien lo que NO había pasado. Tenía tantas cosas que decirle a menor, que lo extrañaba, que lo amaba, que le daba gusto verlo en ese momento, que lo perdonaba y que lo perdonara a él. Pero ninguna de esas palabras salió de su boca. El que Jinki se sentara tan lejos de él, le hizo contenerse las ganas de decírselo, decírselo y comerle la boca.

¡¿Por qué todo era tan difícil?

Se tomó el antigripal que el otro había dejado ahí y se bebió todo el vaso de agua. Él sabía que no tenía medicamentos en el departamento, así que suponía que había ido a comprar. Sonrió al ver que el otro aún se preocupaba de él. Salió de sus pensamientos cuando sintió golpes en la puerta, algo en él le dolió, Jinki nunca tocaba la puerta de la habitación, porque ésta era de él también.

Lo vio entrar con una bandeja con comida. El menor la acomodó en la cama en silencio. Esperó que el otro se sirviera, pero Satoshi estaba más interesado en mirarlo a él que en la comida.

"¿No tienes hambre?" Preguntó de repente.

"¿Ah?" Respondió tratando de procesar lo que el otro le había dicho.

"Si no tienes hambre… puedo traértelo después." Intentó tomar la bandeja para llevársela, pero sus manos fueron cubiertas por otras manos. Por primera vez en mucho tiempo, ambos se miraron a los ojos, al menos unos segundos antes que el menor apartara la vista.

"¿No me acompañas a comer?" El otro asintió a la vez que tomaba asiento a su lado, un poco más cerca que la última vez.

Satoshi comió el silencio, extrañaba la plática interminable y sin sentido que a veces tenía con su novio, siempre intentándolo hacer reír y relajarse de las preocupaciones de la universidad y hospital. Cuando terminó el sueño lo embargó, el menor se dio cuenta y con cuidado sacó el plato y la bandeja de la cama, tomó el vaso vacío que estaba sobre la mesa de noche y se dirigió a la cocina. Satoshi se acomodó en la cama a para dormir.

Jinki llenó de nuevo el vaso y fue a dejárselo a la habitación, ahí se encontró con el japonés cubierto con las frazadas hasta el cuello dándole la espalda. Dejó el vaso igual que antes y acomodó las frazadas de Satoshi para que lo cubrieran más.

"Jinki…" lo llamó en sus sueños. "Jinki… stay… onegai… don't go" (onegai: por favor en japonés) El coreano se sentó en la cama y comenzó a acariciarle el rostro.

"Aquí estoy… no me iré a ningún lado" le susurró al oído para tranquilizarlo.

Estuvo algunos minutos observándolo y haciéndole cariño antes de comenzarse a quedar dormido. Apoyó sus brazos en el cuerpo de otro y su cabeza en sus brazos, poco a poco fue cerrando los ojos.

Despertó unas horas más tarde, sintiendo un peso sobre él, con cuidado se acomodó en la cama y vio a Jinki durmiendo sobre él.

"Neh…" Lo movió un poco de la espalda. Jinki abrió los ojos, aún durmiendo. "Ven… te enfermarás si sigues durmiendo ahí" El menor dejó caer las pantuflas que llevaba puestas a la vez que Satoshi se hacía un lado para que le otro se acostara. El mayor acomodó las tapas sobre ambos para que quedaran bien abrigados. Sonrió al notar que su novio seguía durmiendo.

Dejó caer su cabeza boca arriba en la almohada y observó el rostro durmiente del menor. Sintió la mano del otro moverse, como si buscara algo. Cuando chocó con él, la mano se detuvo, Jinki se apegó a su lado y se acomodó su cabeza sobre su hombro a la vez que lo abrazaba como un peluche gigante. Satoshi no pudo evitar el sonreír, él también se acomodó, llevó uno de sus brazos tras la espalda del menor y entre cruzó sus piernas. Le besó la cien antes de dormirse.

Ambos durmieron un par de horas más.

Despertó cuando sintió algo vibrar en sus pantalones. Se sorprendió un poco al ver cómo se encontraba. Sonrió a la vez que abrazaba un poco más fuerte al japonés. Éste por las vibraciones del celular y por el abrazo de Jinki, comenzó a despertar, al abrir los ojos se encontró con una sonrisa radiante de parte de su novio, él se la devolvió.

Fue el menor, quien sin poder resistirse más, le dio un suave beso en los labios.

"Te amo…" le dijo después de besarlo.

"Perdóname" Le respondió el otro. El coreano negó con la cabeza antes de besarlo nuevamente.

"Perdóname tú a mi" Esta vez fue el japonés quien lo acercó para besarlo dulcemente.

¡Dios! Cómo extrañaba sus labios sobre los de él, su cuerpo pegado al suyo, su calidez… su aroma…

"Tu… celular" Dijo el mayor entre besos.

"Volverán a llamar" respondió sacándose el celular del pantalón y dejándolo por algún lado mientras le respondía los besos a Satoshi. Se acomodó encima de él y siguió besándolo, muchas veces sus lenguas se encontraban para saludarse, pero nunca con intenciones de más.

Ya con los labios hinchados, sonrojados y con la respiración agitada, se separaron. Otra vez el celular comenzó a vibrar.

"Contesta…" Le susurró al oído a la vez que le alcanzaba el teléfono. Con pereza recibió el aparato y contestó.

"Jinki?"

"Mamá!" Respondió él, sentándose rápidamente en la cama.

"Jinki, por qué no me contestabas? Dónde estas? Te vienes ya, es muy tarde Jinki!" Su madre estaba enojada, miró a su novio asustado, su madre nunca se enojaba, mucho menos con él. Satoshi sacó el celular de sus manos y él comenzó a hablar.

"Señora…"

"Satoshi? Qué pasó, por qué Jinki no habla? Pasó algo?"

"Lamentamos el no haberle contestado antes, pero… Jinki llegó temprano en la mañana y me encontró enfermo y me estuvo cuidando hasta ahora. En algún momento debió haberse quedado dormido junto conmigo y por eso no sintió el teléfono. Por eso le pedimos disculpas."

"¿Estás bien, Satoshi?"

"Sí, estoy bien señora, gracias a los cuidados de su hijo"

"Me alegro, Satoshi. No debes descuidarte…" Así la madre de Jinki siguió dándole consejos para que no se volviera a enfermar.

"Mamá…"

"Jinki, no me asustes así de nuevo."

"Lo siento mucho" Satoshi lo abrazó por la espalda.

"Te vendrás luego? Ya sabes que el metro sólo abre hasta una hora más y mañana tienes clases"

"Señora, yo lo puedo ir a dejar mañana temprano e ir a dejarlo a clases"

"¿En serio?" Preguntaron ambos.

"Ajá, saqué licencia de conducir y tengo automóvil"

"Muy bien" Dijo la señora "Cuídense, los dos. Jinki no me vuelvas hacer pasar estos sustos. Tu padre dijo que saliste temprano y cómo no te habías comunicado en todo el día…"

"Te quiero mamá y perdóname…"

"Ay, Jinki…"

Siguieron conversando unos minutos más antes de colgar. El menor apoyó la cabeza en el hombro de su novio.

"Qué haremos ahora?"

"No sé… ¿Tienes hambre?" El menor se levantó a calentar la sopa y lavar la loza del almuerzo.

Comieron en una amena plática, Jinki comentó sobre la academia y sobre los dos chicos que había conocido, pero que nunca había vuelto a ver.

Después de comer y tomar una ducha siguieron hablando. Jinki ocupaba uno de los pijamas que había dejado para esos momentos.

Durmieron abrazados esa noche.

A la mañana siguiente Satoshi se levantó muy temprano y sin rasgos de fiebre. Preparó el desayuno y cuando ya lo tenía listo se fue a despertar a su novio.

"Cinco minutos más…" El mayor sonrió y le acarició el rostro.

"Levántate que tenemos que ir a tu casa y después volver. Te tengo el desayuno listo."

Con flojera se levantó de la cama y se dirigió a la ducha.

Cuando llegaron a la casa de Jinki, la mamá los esperaba ya despierta con el bolso de Jinki listo junto con el almuerzo para ambos.

"Jinki-ah!" gritó uno de sus compañeros al verlo entrar al establecimiento.

"Hola!" Respondió.

"Oye, pero de dónde sacaste el transporte, eh?"

"Oh, pues… es sólo Satoshi, te acuerdas de él, no?"

"Wow, pero medio auto…!" Jinki simplemente se rió. Cambiando el tema de conversación.

From: MysexyDoc

Que tengas un buen día hoy.

Ya te extraño.

Te amo.

Jinki sonrió al verlo y rápidamente respondió.

From: Mypenguin.

Yo también te extraño.

Nos vemos pronto.

Te amo.

Besos tu pingüino sexy.

Satoshi leyó el mensaje estando en el hospital, antes de atender un paciente.

A partir de ese día las cosas comenzaron a mejorar para y entre ambos.

Era una tarde del día lunes, Jinki llegó justo a tiempo para su clase de las cinco. El profesor estaba arreglando sus cosas sobre el piano. Él entró y las clases comenzaron.

Entre sus clases se encontró con Jonghyun nuevamente, éste le saludó con una sonrisa antes de distanciarse. Subió al techo a practicar la canción que recién le había dado su profesor, una canción que según el mayor calzaba con su voz. Aún quedaba tiempo antes que comenzara su siguiente clase.

La canción que había elegido su profesor era "Forever more" de James Ingram. Sin saberlo el mayor, ésa se había convertido en una de sus favoritas luego que en uno de sus aniversarios Satoshi se le cantara acompañado de su guitarra.

Taemin había tenido un mal día. Desde que llegara tarde a clases hasta que se le había olvidado la coreografía del día logrando un regaño por parte de su profesor. Su profesor de fonética se había ausentado y podía partir a su casa a descansar por la tarde, pero no tenía ganas de llegar tan temprano, una pelea con su hermano en la mañana había echado a perder su humor.

Subió las escaleras que llevaban al techo que nadie usaba, incluido él, pero se sentía con ganas de estar solo un rato, para calmarse, para pensar y llegar a hacer las paces con su hermano mayor.

Abrió la puerta y escuchó una dulce voz cantando en inglés.

Before we go to sleep tonight
We'll say our prayers
I'll hold you tight
and kiss away the fears you hold inside you

So many years have passed us by
I cherish the moments by your side
A love like ours will only grow much stronger
I wanna to tell you

"That forever more… no. That forever more… argh!" Escuchó cómo el otro suspiraba antes de seguir cantando.

That forever more I'll be the one to love you, to love you
When you need me I'll be there to make you smile
And forever more I'll be the one you come to oh honey
I'll be the one to love you when the morning comes

"Through all… mmm through…" Taemin supo que la persona que estaba ensayando, estaba teniendo un difícil momento. "Yah! Jinki… no te estreses… respira, eso…" unos segundos de silencio "Arhh!" Taemin corrió al escuchar su grito.

"Estás bien?" Preguntó al verlo con las manos en la cabeza. Cuando levantó la vista el chico delante de él lo reconoció inmediatamente. "Oh! Eres tu!"

"¿Ah?" preguntó Jinki sobándose la cabeza. Había dejado caer su cabeza hacia atrás olvidándose de la pared en la que estaba afirmado dando por resultado que él se diera un fuerte golpe contra ésta. Cuando logró enfocar, vio a un chico con una remera celeste con un oso de peluche en el centro.

"Te encuentras bien?"

"Oh… sí, sí… Oh tu eres el chico de las audiciones!" Respondió Jinki cuando lo observe bien. El niño frente a él sonrió.

"Lee Taemin" Se presentó este haciendo una reverencia de noventa grados. Jinki asintió con la cabeza.

"Lee Jinki"

"Eso ya lo sé" Dijo el pequeño mientras tomaba asiento a su lado. "Que estás cantando?"

"Es sólo una canción que tengo que practicar" ordenando los papeles que tenía.

"Te molestaría que yo te escuchara?" preguntó mirándole con ojos grandes y expectativos.

"Aigo, que tierno" Se rió al verlo hacer un pucherito. Se puso un poco nervioso, carraspeó un par de veces.

"Entonces, ¿Me cantas?"

"Bien…

Before we go to sleep tonight
We'll say our prayers
I'll hold you tight
and kiss away the fears you hold inside you

So many years have passed us by
I cherish the moments by your side
A love like ours will only grow much stronger
I wanna to tell you

That forever more I'll be the one to love you, to love you
When you need me I'll be there to make you smile
And forever more I'll be the one you come to oh honey
I'll be the one to love you when the morning comes

Through all the tears we left behind
The joy we shared, your hand in my mine
I can't resist ooo touching you not even while you're sleeping
And when you wake I promise you
We'll celebrate our dreams come true
A love like ours will only grown much stronger

I wanna to tell you
That forever more I'll be the one to love you, to love you
When you need me I'll be there to make you smile
And forever more I'll be the one you come to oh baby
I'll be the one to love you when the morning comes

Let me tell you
There will never be another cold and lonely winter night
'Cause we're family
And baby our love will last forever

So I'll say to you
That forever more, I'll be the one to love you darling
When you need me I'll be there to make you smile
And forever more I'll be the one you come to oh I will baby
And that forever more
I'll be the one to love you when the morning comes

I'll be the one to love you

Forever more"

"wow!" Taemin aplaudió lo más que pudo con sus pequeñas manos. "Estuvo genial!" Jinki se sonrojó y sonrió para él. "Pero… qué dice, hyung"

"Eh?"

"Es que está en inglés… y yo no entiendo mucho" se rascó la cabeza dejando escapar una risa nerviosa. Fue Jinki quien se rió en ese momento. Con paciencia le explicó sobre el tema de la canción.

"Es muy bonita… Se la cantas a alguien en especial?" Jinki se sonrojó al pensarlo. Antes que pudiera responder la alarma de su celular comenzó a sonar.

"Ya tengo que irme, va a comenzar mi otra clase" Comenzó a guardar sus cosas en su bolso.

"Que te vaya bien!"

"Muchas gracias, Taemin"

Taemin se quedó en el techo unos minutos antes de irse a su casa y arreglar las cosas con su hermano mayor.

Por su lado Jinki se fue a clases de baile donde, como siempre, dio lo mejor de sí. Al finalizarla chocó contra Jonghyun.

"Au…"

"Lo siento, lo siento" dijo haciendo una venia.

"Oh… Jinki!" Se rió el otro. "Que bueno que te encuentro. Puedes ir a dejar estos archivos a recepción para que se lo entreguen al profesor Park, lo haría yo, pero voy tarde a mi clase"

"Claro, claro. No hay problema" Recibió los archivos y se dirigió a recepción.

Taemin se fue a su casa caminando, esta era la tercera vez que cambiaba de ruta para evitar a ciertas personas que se burlaban de él. Suspiró, esa era el principal motivo por la que se peleó con su hermano en la mañana.

Esta vez se demoraría más que de costumbre.

Jonghyun se fue a su clase, pero antes chocó con un chico un poco más alto que él con grandes ojos.

Y por qué son todos más altos que yo. Pensó después de disculparse.

Durante esa semana, Jinki y la gran mayoría de los alumnos de la academia tuvieron que entrar por la puerta trasera del establecimiento, ya que las Cassoppeias cubrían la entrada con carteles de sus ídolos…

El primero en conocer, fue Changim.

El mayor estaba caminando por los pasillos de la academia. Sus hyung estaban viendo la nueva canción que promocionarían. Él se había sentido un poco mal, debido a los ensayos continuos al igual que presentaciones en todos los lugares que se les han ocurrido a los gerentes de la compañía.

Decidió subir al techo para tomar algo de aire sin ser interrumpido por los demás, ya que el gimnasio estaría lleno de alumnos y la entrada definitivamente era un gran NO. Aunque él amara a sus fans, no se encontraba con ánimos de estar con ellas.

Cuando abrió la puerta que daba al techo del edificio, escuchó dos risas joviales que llenaban el lugar.

"Hyung!" Escuchó una voz de niño gritar, antes de oír una exclamación de dolor. Con rapidez se dirigió hacia ellos.

Ahí se encontró con un par de chicos, uno más pequeño que el otro. El mayor estaba sobándose uno de sus brazos.

"Están bien?" Preguntó él acercándose a ellos. Ambos le miraron atentamente antes de pararse firmemente y saludarle.

"Buenas tardes, Changmin-ssi" él respondió un poco aturdido por el cambio de ambos.

"Qué pasó, por qué gritaron?" Fue Taemin quien tomó la palabra.

"Estábamos practicando, cuando Jinki-hyung" El aludido estaba en el suelo guardando sus cosas apenas moviendo su brazo izquierdo, el cual estaba un poco enrojecidos y con unas gotas de sangre, "Tropezó consigo mismo" Largó una pequeña risa "y… se cayó"

"Te encuentras bien?"

"Sí, sí…" Tomó sus cosas dispuesto a irse con una sonrisa en el rostro, Taemin también tomó sus cosas.

"Pero no se vayan! Perdón si les estoy interrumpiendo." Ambos se miraron, Jinki dejó caer su bolso, pero aún así se dirigió a la puerta.

"Iré a limpiarme esto y regreso en unos minutos"

"De acuerdo hyung!"

"No quieres que te acompañe?"

"No, muchas gracias, no se preocupe."

Que vergüenza, pensó, cómo era posible que la primera impresión de uno de sus ídolos sobre él fuera en el suelo.

Bajó hasta el baño y largó el agua, bajo la llave colocó su brazo para limpiar las gotas de sangre que habían salido que ya estaban secas y el polvo y basura que le pudo haber entrado.

Subió a al techo y se unió a la conversación que Taemin y Changmin mantenían.

En cuanto Jinki bajó a limpiarse su brazo, Taemin se sentó en el suelo, sacó una botella de agua y tomó un par de sorbos. Changmin estaba de pie mirando al menor cuyas mejillas poco a poco iban adquiriendo un color más rojo.

"Cuál es tu nombre?" Preguntó el mayor a la vez que se sentaba.

"Lee Taemin" Respondió este con una reverencia.

Otra vez el silencio reinó entre ellos.

"Con tu amigo, se juntan seguido por acá" Preguntó tratando de romper el silencio entre ambos.

"Oh, sí, sí. Jinki-hyung… con Jinki-hyung venimos seguido a practicar acá. Yo me lo encontré una tarde solo practicando ¡Canta tan bien!" bebió otro poco de agua "Como me lo seguí encontrando hicimos un trato, él me enseñaría a cantar y yo le ayudaría con el baile"

"Oh ya veo…" El mayor estaba sonriendo, recordando sus días de aprendiz.

"Y cómo es?"

"Hm?" Preguntó volviendo a la realidad.

"Estar en un grupo, cómo es?"

"Se tiene sus momentos buenos y malos…" Fue en ese momento en que Jinki decidió llegar, tomó asiento al lado del menor. "Pero principalmente ha sido positivo. Se crean lazos de amistad y hermandad que no lo lograrías fácilmente en otras situaciones. Hay momentos en el que ya no quiero más, pero mis hyung siempre tienen palabras de aliento… uno crece con ellos tanto en lo físico como en lo artístico" Los otros dos le quedaron mirando con ojos brillosos y expectantes.

Yo quiero vivir esos momentos, pensaron los más pequeños.

Siguieron conversando hasta que a Changmin lo llamaron por celular sus Hyungs para que bajara a ensayar.

El calendario marcaba veintiséis de abril. Su aniversario ya y el cumpleaños de Satoshi. Habían ido a cenar a fuera para celebrar ambos eventos. Una cena tranquila en un restaurante familiar, donde la gente los veía como dos buenos amigos compartiendo una tarde de domingo. Después habían ido a un parque a compartir unos momentos en solitario, hablando de todo y nada. Luego compraron un helado para cada uno antes de volver al departamento.

En cuanto Jinki cerró la puerta sintió los brazos de su pareja rodearle la cintura y unos suaves labios acariciarle los suyos, al principio con fuerza para luego besarle lentamente, inmediatamente llevó sus propios brazos alrededor del cuello del otro.

"Feliz aniversario" Dijo el mayor sobre sus labios.

"Feliz cumpleaños"

Ambos sonrieron antes de besarse otra vez. Sus lenguas encontrándose de vez en vez logrando mandar escalofríos por la espalda de ambos. Las manos pronto dejaron de estarse quietas y comenzaron a recorrer el bien conocido cuerpo del otro sobre la ropa que los cubría, luego se colaron bajo ésta.

Lentamente fueron dejando un camino de ropa hasta la habitación de ambos.

"Ducha…" Le dijo al menor sobre su cuello, el otro sólo atinó a asentir despacio.

En el baño terminaron de desnudarse sin despegar sus labios del otro.

-.

Jinki soltó un gemido al sentir el cuerpo desnudo de su novio pegarse al de él, especialmente cuando sus miembros semierectos se encontraron.

Satoshi largó el agua y esperó a que esta se calentara antes de dirigir al menor bajo ésta. Tomarían una ducha rápida antes de continuar en la cama lo que habían empezado en la puerta.

Ya bajo la ducha tibia, se besaron nuevamente. El mayor comenzó a besar el cuello del otro dejando un camino de saliva que era rápidamente borrado por el agua que caía. Suaves suspiros se dejaban oír.

Se ducharon entre caricias y besos, secarse fue solo una excusa para seguir tocándose.

"Ah…" gimió Jinki cuando Satoshi comenzó a morder sus pezones. Sus manos acariciando suavemente los abdominales del menor.

Comenzó a bajar dejando un camino de besos. Llegó hasta la pelvis, se saltó el sexo de pareja para comenzar a morder la parte interior de su pierna.

"P-por qué me haces esto?" preguntó el menor luego que Satoshi le apartara la mano con la cual había comenzado a acariciar su miembro.

"Sólo quiero que disfrutes más" le susurró a su oído antes de besarlo otra vez.

Jinki rodeó con sus piernas la cintura del otro.

"Ah… te quiero…" dijo sobre los labios del otro "te necesito" esta vez levantó la cadera para que sus miembros se encontraran. Ambos gimieron de placer.

Satoshi se libró de las piernas de Jinki y sin pensarlo dos veces se metió el miembro en su boca y comenzó a chupar. Jinki al sentir la cálida boca rodearle tan de repente arqueó la espalda y dejo salir un gemido de placer.

Satoshi comenzó con un ritmo lento primero, para poco a poco ir aumentándolo. Una de sus manos acariciaba el trasero del otro jugando con su entrada.

Una de las manos de Jinki estaba en la cabeza de su pareja agarrándole el cabello, mientras la otra apretaba con fuerza las sábanas.

"Ah…! Sato…!" comenzó a mover la cadera al ritmo del mayor. "Ah… Sato… m-me… hm!" El japonés dejó libre su miembro con un ligero pop antes que el menor se corriera. "Por qué…" fue silenciado por los labios del mayor.

Lo dejó solo uno segundos para buscar el lubricante que estaba escondido entre la cama y la mesa de noche.

"Date vuelta" Jinki hizo como le ordenaron dejando su trasero levantado.

"hum…" cuando el mayor comenzó a acariciarlo.

Vació un poco de lubricante sobre sus dedos antes de ingresar uno en la entrada de Jinki, sintiendo cómo las paredes estrechaban su dedo.

Pronto fueron dos y luego tres.

"Ah…! Sato… fóllame!" Dijo entre gemidos de placer luego que su novio abusara de su próstata con sus dedos.

Embistió de una sola vez dentro de él, ganándose un gran gemido de dolor y de placer.

"Mu-muévete…" Salió casi completo de él antes de embestir con fuerza dentro, otra vez. "AH…!" otra vez y otra vez… "más…" exigió el menor, pero el japonés se detuvo para frustración de él. Lo levantó de los hombros y lo hizo apoyarse en la pared de la cabecera.

Cuando ya estuvo cómodo el menor, Satoshi comenzó a embestir con más fuerza y rapidez que antes. Acercó su rostro al de su pareja para besarlo y acallar un poco los gemidos de éste. Una de sus manos comenzó a bombear el miembro de Jinki a la velocidad de sus embestidas.

"Ah… Sato… ah… me… hum…" EL japonés lo besó y comenzó a embestirlo con más fuerza.

Jinki gritó su nombre antes de correrse en su mano.

El mayor siguió embistiendo unas cuantas veces más, antes de terminar en el interior de su novio.

-.

Los dos estaban cubiertos por la tapas después de una segunda ronda. Jinki tenía la cabeza sobre el hombro de Satoshi, con los ojos cerrados tratando de normalizar su aliento y abrazados.

"Hn… no quiero ir a clases mañana" Dijo acurrucándose aún más sobre el otro.

"Que te parece si en la tarde te voy a buscar, comemos algo y te dejo en la academia, hm?"

"… Genial…" omitiendo un bostezo.

"Duerme aún te quedan unas cuantas horas de sueño" respondió besándole la frente.

Ambos se quedaron dormidos en unos segundos.

Jinki caminaba por las calles de Seúl.

Durante las clases había recibido un mensaje del japonés diciendo que no podría pasar a buscarlo y que se juntaran en el centro para almorzar juntos.

Había sido un día tan largo. Ya se acercaban los exámenes finales y él saldría del colegio y sólo tendría las clases de la academia. Había conversado con sus padres para que le dejaran vivir con Satoshi y no tener que viajar todos los días sus cuantas horas desde el establecimiento hasta su casa, especialmente estos últimos meses donde la carga de estudio había aumentado considerablemente, más aún las clases y las próximas audiciones en la academia. Sus padres aceptaron un poco renuentes al principio. Jinki se aseguraba de todos los fines de semana ir a verlos y pasar una noche allá y los llamaba todos los días.

La convivencia que tenía con su novio no era muy diferente a la que ya llevaba antes. Él entendía que cuatro de cinco noches no llegaría a dormir, que la gran parte de la semana se la pasaba entre la universidad y el hospital y que cuando llegaba al departamento estaba demasiado cansado para hacer algo más que besarlo, comer algo, ducharse y dormir. En ese orden. No es que el propio Jinki tuviera tiempo para echarlo mucho de menos – y lo hacía, especialmente cuando se encontraba sin hacer algo -.

Clases en la mañana, la academia por la tarde, y en las noches le tocaba estudiar y ensayar.

Se sonrojó un poco al recordar la noche anterior. Satoshi se había hecho el tiempo para celebrar su cumpleaños y aniversario.

Suspiró al recordarlo.

Siguió caminando para llegar luego al punto de reunión.

"No! Déjenme!" escuchó una voz conocida gritar a lo lejos. Apresuró el paso y lo que vio lo dejó sorprendido.

Taemin había tenido otro de esos días que es mejor quedarse en la cama, que levantarse, porque TODO sale mal.

Todo comenzó en la mañana cuando su hermano lo despertó para avisarle que se le hacía tarde. Y qué tarde. Estaba prácticamente una hora atrasado. Los profesores los amonestaron por su atraso y debía estar la hora que llegó atrasado, castigado.

Al menos había evitado a los que les molestaban por la mañana.

Durante clases había perdido al menos dos lápices con los cuales escribir, se le había olvidado estudiar para un control que según todos había sido avisado – pero él ni idea tenía -. Y para terminar se le había quedado su almuerzo en casa y no tenía dinero suficiente para comprarse uno en la escuela.

Cuando lo liberaron del castigo corrió hacia la academia, tenía aproximadamente media hora antes de que le tocara su primera clase.

Después de correr algo, sus energías comenzaron a fallar. Afirmándose en sus rodillas para tratar de normalizar su respiración, comenzó a caminar tranquilamente. Había recorrido bastante y ya hasta tenía tiempo de sobra para llegar a la academia.

De repente sintió un tirón en su espalda y de un empujón lo lanzaron al suelo.

Levantó la vista para encontrarse con dos jóvenes mucho más alto que él y también más fornidos.

El miedo le recorrió cada una de sus células.

Sabía que esto no terminaría bien.

Lo arrastraron hasta un callejón desolado a golpes y tirones de pelo.

Gritó con todas sus fuerzas, pero parecía que nadie le escuchara.

Sintió un golpe en su rostro que lo lanzó al suelo de nuevo, esta vez no tenía las fuerzas para ponerse de pie. Uno de los hombres le arrebató su bolso y lo abrió con fuerza para vaciarlo en el suelo.

"Tienes algo de valor, niño?" preguntó el que había permanecido a su lado, tirándole el cabello.

"Ni una puta mierda! Nada que podamos vender!" Su cabeza se azotó contra el cemento en cuanto el otro la había empujado enojado.

"Espero que tengas algo de dinero contigo…" Taemin asintió y con esfuerzo llevó una de sus manos a sus bolsillos del pantalón.

"¿Dos mil won?" Sintió un pie estrellarse contra sus costillas.

"AH" gritó de dolor.

Uno lo tomó de los hombros y lo puso de rodillas antes de asestar un golpe en su estómago que le dejó boqueando por aire. Lágrimas bajaban descontroladas por sus mejillas.

"Que podemos hacer contigo, hm?" Alguno de los dos hombres le preguntó. Sus ojos se mantenían cerrados, sin fuerza para si quiera abrirlos.

"Podemos entretenernos con él, no te parece" Lo volvieron a levantar con brusquedad. Largó una exclamación de dolor logrando una bofetada en el rostro que le sacó sangre en los labios.

Lo empujaron contra una muralla donde volvió a golpearse la cabeza. Poco a poco la consciencia se iba perdiendo. Sentía todo en tinieblas, pero eso no le evitó sentir como las manos de los hombres comenzaban a tocarlo.

"No… aléjense" Intentó correrlos con sus brazos, pero fue tan útil como tratar de pegarle a una mosca con un mondadientes.

"No intentes pelear" le susurró uno a su oído.

"No!. No, suéltenme, aléjense!" Vio como uno intentó besarlo, pero él fue más rápido y lo golpeó en la cara, pero eso le ganó el odio del otro que lo tomó del pelo para zamarrearlo fuertemente. "Ah…! No, déjenme!" Lo tiraron al suelo y comenzaron a patearlo un poco más.

"TAEMIN!"

Fue todo lo que escuchó antes que la oscuridad le rodeara.

CONTINUARÁ

ANTES QUE TODO: DISCULPEN LA DEMORA!

Pero tuve exámenes finales y eso no me dejó escribir mucho, pero ya pasé todo y estoy de vacaciones y podré escribir más. Yay por mi XDD

Según Jinki el primero en conocer fue Taemin, mucho antes de debut, cuando aún no sabía que serían parte de un nuevo grupo. Taemin y Jinki cuentan que el menor solía usar una remera celeste con un oso de peluche de diseño, ambos se conocieron en el techo de la academia un día en la tarde cuando Onew estaba ensayando, así Taemin, más tarde, comenzó a tener clases de Jinki.

Según Jinki y Jonghyun, cuando se conocieron a Jonghyun le pidieron que le enseñaran el establecimiento y desde ahí Jinki creyó que Jonghyun era su Hyung y éste pensó que era mayor que Jinki. Cuando – no me acuerdo bien – los introdujeron a Shinee, ambos se dieron cuenta que la situación era al revés.

Y el smut me salió mal… aún no me convence y creo que nunca lo hará… pero ya estaba tan aburrida de escribirlo… creo que será el único smut con preámbulo dentro del fic, en serio que odio escribirlos.

No sé en qué momento se conocieron los chicos de DBSK con los de SHINee… pero eso es invención mía XDD.

Espero que les haya gustado y es bastante largo el cap, pero no tanto como el anterior.

Nos vemos en el quinto y gracias a toda la gente que ha dejado review =D

/watch?v=iFtzQY30YmU ese es la canción de Onew.

/watch?v=oAvZYyUIREk eso es donde cuentan el primer encuentro de onew y Taemin

/watch?v=pf6GY6CPspQ ahí donde cuentan cómo se conocieron jinki y jonghyun. Ahí dicen que es al otro día donde se dan cuenta del error. En el fic se demorarán más.

Saludos.

Mito.

INICIADO: Sábado 11 de junio, 22.53

FINALIZADO: Miércoles 13 de julio, 19.11