Capitulo 5

-¡Esto me desespera cada día más y más! –protestaba un malhumorado joven chino en su habitación. –No puede ser que tenga que perder el tiempo de esta forma, Zhao se puede ocupar tranquilamente de este asunto. Todo el mundo sabe que está capacitado para un trabajo tan simple como este. Tengo deberes demasiado importantes en mi clan como para abandonarlos por esto. Ni siquiera hay indicios claros para investigar correctamente, sólo fugaces destellos de magia oscura que son prácticamente imperceptibles. Ni mi tablero sirve de mucho en esto.

Comentaba telefónicamente un muy apuesto hombre de 20 años. Una prima que era conocida por ser tan afectuosa, así es, Meiling Li.

-Shaoran, sé que te apena un poco estar en Japón y también creo que sé por qué. –la sonora risa de Meiling hacía estruendo en el teléfono. –Pero debes ignorar tu pasado y vivir el presente, eres un joven con muchas obligaciones. ¡Incluso creo que eres el único en el mundo con tantas obligaciones y con sólo 20 años!

-Meiling no exageres…

-Y tú no me interrumpas cuando hablo. –le reprochó. –Además bien sabes que es cierto, aunque no hayas aceptado el cargo ofrecido en el Consejo, tienes muchísimas obligaciones en el clan. ¡Y eso no es nada fácil, bien lo sabes! Lo mejor será que tomes las cosas allí con paciencia, ¡mientras más calmado y concentrado estés más rápido hallarás a la persona que invoca tan terrible magia y solucionarás las cosas!

-Lo sé, es solo que desde que estoy aquí me siento muy raro, tengo una especie de presentimiento de que algo grande va a suceder. Y no te niego que además, hay ocasiones en las que esa magia se siente y me eriza la piel.

Al otro lado de la línea una dulce Meiling sonreía satisfecha, después de horas de charla había logrado que su adorado primo le comunicara sus inquietudes. Estaba orgullosa de la relación que tenía con Shaoran, cuando ella había comprendido que ya no tenía oportunidades con él y que simplemente serían primos la relación entre ambos había ido creciendo poco a poco.

Ante el alivio de sentir que ya no era su amor platónico y que su obsesión por tirársele encima había terminado, él fue abriendo poco a poco su corazón y con el tiempo establecieron una gran amistad. Pues su felicidad más grande era saber que ella era la única mujer en la que él confiaba plenamente y podía descargarse de sus problemas. Aunque a veces no lo hacía sin antes poner muchos rodeos, como ahora.

-Creo que lo mejor será que andes con cuidado Shaoran, lo último que queremos es que tengas graves problemas allí. Si bien eres un hechicero poderoso, y estoy muy orgullosa de eso, la magia oscura es algo serio con lo que tratar. Además si algo te pasara, si algo te pasara…

-Lo sé, el clan alborotaría

-¡Exacto! –contestó la chica aprovechando el desvío del tema, pues lo que iba a decir más bien era otra cosa. –No olvides que aún no tienes descendientes, y justamente ayer tía Ieran me dijo que cuando vuelvas de tu misión será hora de que busques a alguien con quien sentar cabeza. No quiere que cumplas 21 años y aún sigas soltero. Creo que teme que te transformes en un solterón. –rió Meiling.

-Mi madre sólo lo hace por las tradiciones, Meiling. Y también para asegurar el futuro del clan. –explicó él, suspirando con pesar. –Igualmente, no quiero casarme aún. Creo que para tal cosa necesito primero amar a quien será mi compañera de vida, y aún no me he enamorado de nadie.

-Shaoran, creo que la única vez en la que haz estado realmente enamorado fue…

-No es necesario hablar sobre eso, eso es pasado y como dices, debo vivir el presente. No se puede vivir del pasado, ¿no? Cuando mi misión en Tokyo termine, hablaré con mi madre sobre esto, y si es necesario… si es necesario, deberé desposarme con quien disponga mi madre.

-¡Pero Shaoran!

-Es todo Meiling, debo comenzar mi día. Hablaremos luego. Adiós.

Y dicho esto, había cortado la comunicación sin posibilidad de darle a su prima la oportunidad para protestar por sus decisiones. No le agradaba hablar sobre el tema y sólo le ocasionaba distracciones y en estos momentos era lo que menos quería. Debía concentrarse tal y como su prima le había aconsejado, mientras más rápido terminara con todo más rápido podría seguir con sus obligaciones respecto del clan Li.

Desayunó ligeramente y salió de la gran mansión que se le había brindado como lugar donde vivir. Tal vez decir que era una mansión era algo exagerado, pero sin duda era una casa demasiado grande para ser habitada sólo por una persona, que además casi nunca estaba en casa.

Su "mansión" se situaba en el centro de la ciudad, cerca de la zona universitaria. A veces esto le ocasionaba disgustos porque la gran concentración de estudiantes, y consecuentemente sus auras, le dificultaba la búsqueda de presencias en particular.

Como en este momento, eran alrededor de las 10 de la mañana y sin embargo la gran cantidad de estudiantes era visible. Lo abrumaba la idea de tener que pasar por esa zona, siempre recibía exageradas miradas por parte de las estudiantes e incluso algunas más osadas simulaban caerse o dejar caer algo frente a él para recibir su ayuda debido al gran atractivo físico que poseía. Por eso esta vez decidió ahorrarse esas embarazosas situaciones que aún lograban ruborizarlo muy levemente, y tomó un atajo. Mismo atajo que en ocasiones utilizaban los estudiantes acostumbrados a hechos que los hacían llegar tarde a sus clases. Como quedarse dormidos…

En ese mismo instante, una joven de ojos verdes corría a toda prisa por la calle rogando que no fuera demasiado tarde para llegar a sus clases. Tendría que haber aceptado la propuesta de Sebastian, y haberle dicho que si me pasara a buscar. Pensaba en ese momento.

Ciertamente, su joven enamorado no había pasado la noche en casa con la excusa de que se quedaría a dormir en la casa de un amigo ya que tenían mucho trabajo que hacer. Y ella, de alguna manera se había sentido aliviada últimamente sentía un ambiente algo tenso en la casa a pesar de que sabía que no era problema ni de ella ni de Sebastian. Su galante novio era tan dedicado con ella como siempre, y aunque algunas veces la situación entre ambos se había tornado algoapasionada entre ambos, él había sabido entender perfectamente que ella aún no estaba lista para ese gran paso. Es mi culpa, soy tan… penosa. Llevamos tanto tiempo juntos y aún no me siento lista, no me extrañaría si él…si él simplemente satisficiera sus necesidades con otras. Pensaba la joven. Pero no, él no es así es todo un caballero y me entiende, además Tomoyo dice que si me ama me esperará.

-Los hombres ciertamente son muy conscientes de sus necesidades físicas, Sakura. Sin embargo creo que si él en verdad te ama, como creo que así es, será paciente contigo. Así como tampoco buscará otras mujeres para saciarse. –le había dicho su amiga cuando ella le había comunicado sus inquietudes.

Sin embargo, por qué no siento la confianza suficiente para poder estar con él de esa forma, ¿qué es lo que me sucede?

Tan ensimismada en sus pensamientos se hallaba la antigua cardcaptor que no se dio cuenta de que ya estaba cruzando la calle y un auto se dirigía hacia ella.

-¡CUIDADO! –gritó una voz masculina.

Luego todo sucedió muy rápido para Sakura, sólo escuchó el chirrido de las ruedas del auto contra el asfalto, aquel grito desesperado de un muchacho y su cuerpo siendo empujado velozmente.

Sentía un dolor agudo en su brazo izquierdo, en verdad dolía tanto que quería gritar y sin embargo no podía.

-¿¡Te encuentras bien!? –preguntó un joven alarmado. -¡Por favor responde!

Había insistido al ver que la joven no le contestaba y que además se hallaba en lo que parecía ser un estado de semi-inconsciencia. Pero al tenerla tan cerca de él, sentía su corazón palpitar muy fuerte y tenía un auténtico miedo de que a la joven le ocurriera algo realmente grave. Miró hacia la calle en busca del causante de lo ocurrido, esperando ver a un conductor preocupado y ofreciéndose a llamar a emergencias, sin embargo no había nadie. La calle se encontraba desierta y, aunque parecía increíble, no había ni siquiera algún peatón curioso.

-Por favor, despierta. –murmuró a la muchacha que seguía en sus brazos. Sólo en ese momento se dio cuenta de que aún estaban en el suelo y que podría venir otro auto embistiéndolos sin mucho esfuerzo.

En la desesperación por ver el pronto accidente de la chica, que ni siquiera había tenido tiempo de reaccionar y estaba a punto de ser embestida, él había corrido con todas sus fuerzas y la había empujado fuera del camino del vehículo provocando que ambos cayeran al asfalto con un sonoro golpe. Sólo espero que ella esté bien, pensaba preocupado y con algo de enfado. ¿Qué fue esto? Una persona normal se habría detenido a constatar que no hubiera ocurrido algo grave, sin embargo quien quiera que fuera que iba tras ese volante, no tuvo la menor intención de detenerse.

Todo esto pasaba por su cabeza, mientras se paraba y recogía con suavidad a la joven a sus pies.Es muy hermosa, no pudo evitar pensar. Sin embargo en el mismo momento en que la tomó en sus brazos, se dio cuenta de algo que antes no había notado. En su pecho, brillaba tenuemente una pequeña estrella negra. Esta marca… ¡no puede ser! Pensó con el pánico reflejado en sus ojos.